Apariciones marianas en Guadalajara

Las apariciones son más numerosas. Los casos se suceden constantemente. Así sucede en Auñón con la de la Virgen del Madroñal, que en la versión de los vecinos “se apareció esta gran Señora a un pastor en los años de 1085” (1), y según la versión de fray Miguel Yela y Rebollo, “Estando un pastor, bien descuidado de la dicha que le esperaba, apacentando entre aquellos ásperos riscos su ganado, estando cerca de un madroño, no sin admiración vio en él una gran claridad y resplandor que le pudo persuadir que en aquellas ramas dichosas se encontraba alguna grande deidad. Turbado de tanta luz […] Hasta que María Santísima del Madroñal le habló […]” (2). La opinión de los vecinos corresponde, por supuesto, a las Relaciones Topográficas de los pueblos de Guadalajara mandadas hacer por el rey Felipe II (3), donde también se dice “que se apareció sobre el tronco de una madroñera, y un pastor la halló […]”.

Similar fue la aparición de la Virgen de la Salud, de Barbatona, que se apareció a un labriego en un pino próximo a la armita actual (4).

Uno de los casos más interesantes de aparición es el que se refiere a la Virgen de la Peña, patrona de Brihuega:

“Marchando el rey moro de Toledo, Aly-Menón, por tierras de la Alcarria, camino de Hita, y siendo acompañado por su hija, la Infanta Elima, deslumbrada ésta por el maravilloso paisaje que se divisaba desde las almenas del castillo de Peña Bermeja, de Brihuega, pertenecientes entonces al reino de Toledo, pidió obtuvo del monarca permiso para permanecer en él algún tiempo, con objeto, seguramente, de reponer su marchita salud.

Quedó, pues, la Infanta Elima en Brihuega, bajo la protección de su guardia de honor, en compañía de sus damas y de un anciano cautivo, llamado Ponce y conocido por los musulmanes con el apelativo de “El Cimbre”, hombre en el cual Aly-Menón y su hija tenían depositada toda su confianza.

Aprovechando la ausencia de Aly-Menón, el cautivo Ponce siembra en e alma pura de la princesa las verdades de la religión católica, y Elima considera ya como a su madre a la Virgen María, de la que tantas veces le habla su amigo “El Cimbre”.

Tales deseos tenía Elima de conocer a la Virgen que en todas sus plegarias pedía siempre que le fuese concedida esta gracia, y una noche, cuando estaba en oración, tuvo la dicha de poder ver a María con su hijo en brazos.

Elima llamó a Ponce para que él fuese también testigo del prodigio, pero ya la aparición había descendido por las fauces abiertas del barranco situado junto a los muros del castillo.

Entonces pidió a su señora que le fuese permitido descender al abismo y así lo hizo […] encontrando en una gruta natural, bajo la protección de una campana, una imagen de la Santísima Virgen, que, con el natural regocijo, elevó reverentemente hasta arriba” (5).

Curiosamente, comienza la leyenda a ser relatada bajo el aspecto de una aparición, ya que la Virgen fue vista por Elima con su hijo en brazos. Luego, la aparición anterior comienza a descender por el barranco y, finalmente, se trata de un encuentro o descubrimiento de una talla en madera de la imagen, tangible, y que, por lo tanto, es subida al castillo.

La aparición -algo etéreo- se convierte en encuentro -algo puramente material en sí-. Para Pareja Serrada, de quien toma los datos García Perdices, la aparición fue “un resplandor intenso de nacaradas luces, y flotando en él, como sirviendo de escabel a sus pies, la imagen de la Santísima Virgen que, con su Divino Hijo en los brazos, le sonreía cariñosa”, para después añadir: “(Elima) les ordenó (a los criados) que sacasen de entre los árboles a la Reina y Madre, porque si estaba entre ellos podría caerse por la peña abajo” (6).

Este episodio está representado en un cuadro de grandes dimensiones que hay -o había- en la iglesia de Santa María, que fue pintado en 1774 por José Ramos, en el que, al pie, en una cartela, se contenía escrito lo siguiente:

“Entre las imágenes que los cristianos ocultaron por la pérdida de España, fue una esta portentosa y milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Peña, Patrona, desde su origen, de esta villa de Brihuega; hasta que la Divina Omnipotencia; reinando Alfonso el VI y á Toledo el rey moro Almenón, por los años 1070, pasando á Ita, dexó el castillo de Piedra Bermexa de esta villa á una infanta, hija suya, llamada Elima, manifestó á sus Brihuegos tan Digno y Perdido Cielo. Entre los moros que la custodiaban fue uno un caballero llamado Cimbre quien la instruyó en la Fé Católica y la dixo que era hija de Cristiana. Con estas luces deseosa de ver a la Madre de Dios se la apareció en una peña de donde la conduxeron un canónigo de Toledo, la Infanta y inumerables almas procesionalmente á donde subsiste colocada, obrando tantos portentos que llevados de la fama acuden cada día, de reinos extraños á darle gracias y adorar su santuario.- Año de 1774” (7).

Sigue la transcripción de un documento en que el se habla de Elima como hija de cristiana, dato que recoge también el P. Béjar (8).

 

NOTAS

(1) Vaquerizo Moreno, Francisco. Historias, romances y leyendas del Madroñal. Madrid: El Autor, 1970. 14.

(2) Vaquerizo Moreno. Op. cit. 15-16. En la p. 13 da el título de la obra del franciscano descalzo padre fray Miguel Yela y Rebollo: Libro de la aparición de la muy milagrosa Imagen de Nuestra Señora del Madroñal, que se conserva manuscrita en el archivo parroquial de Auñón y que se tenía por desaparecida.

(3) García [López], Juan Catalina. Memorial histórico español. Madrid: Real Academia de la Historia, 1903. XLI (I de Guadalajara). 415, pregunta 51. Da más datos en los Aumentos, de gran interés, pero que ahora no hacen al caso.

(4) García Perdices, Jesús. Cual Aurora Naciente (Advocaciones Marianas de la provincia de Guadalajara).  Guadalajara: El Autor, 1974. 26. Cita que también recogen en su libro Francisco Moreno y Sebastián Sanz (Caminos de Sigüenza y Atienza. Madrid. Tierra de Fuego, 1975. 165-166). Nada se encuentra en la revista-programa de la Coronación de la Santísima Virgen de la Salud de Barbatona. Sigüenza, 1955.

(5) García Perdices. Cual Aurora… Op. cit. 33-34. Véase “Novena/a la/Virgen Santísima de la Peña/Excelsa Patrona de Brihuega/por/D. Casimiro Rivera Eusebio/Presbítero/ [anagrama]/Guadalajara/Imprenta del Sucesor de Antero Concha/Plaza de San Esteban, 2/Teléf. 175./1942”. (Citada en nuestro “Catálogo de piezas menores religiosas”).

(6) Pareja Serrada, Antonio. Brihuega y su partido. Guadalajara, 1916. 59.

(7) Pareja Serrada. Op. cit. 61.

(8) Béjar. Historia de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Peña. Pareja Serrada recopila algunos datos de documentos fechados en el siglo XVI. La Historia de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Peña, patrona de la villa de Brihuega, del arzobispado de Toledo, divídese en tres libros. En el primero discúrrese sobre la fundación primitiva de Brihuega, sus principios y aumentos, y propónense las noticias de los reyes de España, en cuyos reinados se averiguan los fundamentos y extensiones de dicha villa. En el segundo tratáse de la aparición de Nuestra Señora, la invención [o sea, encuentro o hallazgo], colocación, origen y antigüedad de la venerable imagen. En el tercero refiérense los milagros de esta imagen soberana, con las cosas más notables de dicha villa desde su aparecimiento; escribíala el R. P. Fray Francisco Béjar, de la Orden de San Basilio en Grande. Madrid: por Lorenzo Francisco Mojados, 1753. En 4.º (El autor refiere cándidamente que el rey Brigo fue el poblador de Brihuega y otras fábulas semejantes. En la parte moderna se encuentran noticias útiles. Muñoz y Romero, Tomás. Diccionario bibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias, ciudades, villas, iglesias y santuarios de España. Madrid, 1973. 58. 2.ª ed. [1.ª 1858]. Véase también Layna Serrano, Francisco. Compendio descriptivo e histórico de Brihuega (Guadalajara). Madrid: Sociedad Benéfica y de Fomento Briocense, 1934. 11-13. (Folleto de 16 pp.).

 

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