Archive for junio, 2015

Yo no entiendo nada…

Ana Guarinos, que fue vetada a última hora por Ciudadanos para seguir presidiendo la Diputación de Guadalajara, podría ser nombrada en los próximos días vicepresidenta primera y portavoz  del PP en la corporación provincial. Si la Diputación fuera solo una empresa, que no debería,  aunque bueno es que haya mejorado sensiblemente su cuenta de resultados en la última legislatura, estaríamos hablando de que Guarinos sería el CEO de la misma, un consejero-delegado con poder ejecutivo, aunque formalmente tiene un presidente por encima. Y si la Diputación fuera la mismísima Federación Rusa, tendríamos el antecedente de que al no poderse presentar Putin para una tercera reelección presidencial, mandó a un propio como presidente de la Federación y él se quedó una legislatura como primer ministro con rango de CEO de todas las Rusias. Salvado el problema legal, Putin volvió al Kremlin y allí sigue con más poder que el zar Pedro el Grande.

Cualquiera de los dos ejemplos probablemente sería injusto para los dos interesados, Ana Guarinos y José Manuel Latre, pero les van a decir cosas peores.

Yo  tengo que confesar que no entiendo casi nada de lo ocurrido en lo que va desde la tarde del miércoles  a la madrugada  del jueves en el despacho de la Presidencia de la Diputación, que acabó con Guarinos defenestrada a cambio de que su partido pudiera mantener el gobierno de la institución como fuerza más votada. Y no lo entiendo, porque los que pidieron la cabeza de Guarinos, simplemente se han  limitado a decir que se hacía para “regenerar” la Diputación, y se han quedado tan anchos. ¿Por qué la regeneración de la Diputación tiene algo que ver con la marcha de Guarinos? Alguien de Ciudadanos debería explicarlo, aunque tendríamos que irnos hasta Barcerlona para hallar la clave del misterio.

Puede que Guarinos haya sido víctima de su leyenda, esa calificación que dividía a los políticos de la guerra fría  en “halcones” y “palomas”, y que según vinieran los aires del Kremlin y la Casa Blanca beneficiaban a unos u otros. Guarinos estaría entre los halcones, entre los que se manejan bien en el ejercicio pleno del poder o en tiempos de grave conflicto, y se supone que Latre estaría entre las palomas, los más dotados para políticas trasversales y el pacto; lo que será necesario ahora en Diputación. Pero tengo que recalcar que todo lo aquí expuesto no deja de ser una suposición, porque los que tenían el comodín de esta mano no nos han explicado la jugada. De esta manera, tiendo a pensar que el diferente resulltado producido en las diputaciones de Guadalajara y Toledo se corresponde más a una decisión táctica del partido de Albert Rivera que a otra cosa.

Ciudadanos decidía el gobierno de las diputaciones de Toledo y Guadalajara y siguiendo la vieja conseja de que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta obraron en consecuencia. En Toledo, el jefe local Antonio López, que procede de la filas de PSOE e IU, se encontraba más cómodo respaldando a un gobierno socialista y sobre todo vendía muy bien en el supermercado de la regeneración de que se quitaban de enmedio a a un halconazo como Arturo García Tizón –número dos en el PP en la peculiar presidencia de Antonio Hernánsdez Mancha–, que lleva en política más tiempo que el Conde de Romanones. Y cayó Tizón. Como estaba cantado (hablan de negociaciones con Bono, pero con este hombre uno no se sabe donde termina la realidad y empieza la leyenda), porque Ciudadadanos y PSOE llevaban tiempo negociando el pacto de legislatura, y sin las premuras de Guadalajara lo pudieron presentar mano a mano y con todos los honores el martes 23, dos días antes del pleno investidura. Pero la gran diferencia con Guadalajara es que Ciudadanos en Toledo ni tan siquiera se molestó en guardar las apariencias y no pidió nunca la cabeza de Tizón. López siempre tuvo claro lo que tuvo que hacer.

GUARINOS-LATRE (2)En Guadalajara las cosas transcurrieron de forma diferente. Ciudadanos se reunió con los tres grupos políticos de la corporación, preguntaron y hablaron, pero con ninguno de ellos negoció a calzón quitado un pacto de investidura como se hizo en Toledo.  Si bien es cierto, que en el PP se sospechaba que podía haber problemas de última hora con la candidatura de Guarinos,  y me consta que así se habló en algún ejecutivo, la verdad de la buena es que hasta la misma tarde del miércoles, después de recibir desde Barcelona vía libre a una negociación con el PP, no se puso como condición que debería producirse un cambio en la presidencia de la institución. El golpe fue de tal calibre que en el PP se sopesó mucho  lo que hacer, y más de uno lo que le pedía el cuerpo era aceptar el embite a ver “si tienen narices de pactar con los que le montaron a Alejandro el escrache en la plaza Mayor”.  Influyó, claro que influyó, como las viejas cuentas pendientes que algunos concejales de Ciudadanos en Azuqueca tenían con Guarinos por expulsarlos del PP, pero les aseguro que no fue determinante. En ese reparto de los huevos y las cestas, en Barcelona se conformaban con un golpe de efecto que pudiera ser ofrecido a los nuevos dioses en el altar de la regeneración, y Guarinos se convirtió en un trofeo de caza mayor. No doy crédito a la teoría de Bellido sobre el copyright de Román para entregar la cabeza de Bellido, que enmarco más en un entremés de la precampaña electoral para la Generales, que ya ha empezado, y por lo que yo sé fue Guarinos la que dijo que si el problema era ella para que el PP mantuviera la gobernabilidad en la institución daría un paso atrás. Román acudió esa noche en la Diputación, pero se quedó en la antesala, y no estuvo entre los negociadores. Y la historia completa de algo que medio contó el otro día en la rueda de prensa es la siguiente: cuando en el PP se debatía si había que aceptar el veto a Guarinos habló por teléfono con Vicente Tirado, el número dos de Cospedal, y le dijo que entre barcos con honra y honra sin barcos a lo mejor había que elegir esta última opción.

Al final se quedaron con los barcos, porque en política eso de la honra no deja de ser una fruslería de filósofos utópicos (se dice de mi admirado Winston Churchill, el hombre que con su coraje más hizo para librar a Europa del nazismo, que su pragmatismo político bebía de las fuentes de aquel lúcido “senescal” de la Corona, Lord Palmerston, que un siglo antes aseguraba que Inglaterra no tenía amigos, sino solo intereses), el PP a las 11 de la noche comunicaba oficialmente que Guarinos renunciaba a ser la candidata para facilitar la gobernabilidad, los digitales dimos la noticia, y los negociadores de PP y Ciudadanos pudieron seguir hasta la madrugada vistiendo el santo al uso y manera de pacto de investidura -que no firmó Guarinos sino Juan Pablo Sánchez– y  que otra vez por las prisas no tiene la concreción y la enjundia de lo que yo entiendo por un pacto de investidura. Ustedes mismos.

Pero que nadie se queje, y menos el PP. El señor Rajoy, que ha gestionado con razonable rigor las cuentas del Reino, y ya no hay que acudir al Banco de Hierro a que nos preste con usura, ha carecido de sentido político y coraje para impulsar reformas en las instituciones en las que afirma creer, como son las diputaciones. Nosotros no  estamos de paso en Guadalajara,  así que no vamos a repetir lo que ya dijimos en campaña electoral sobre la necesidad de la Diputación en una provincia como esta, que no es precisamente la de Barcelona. Así que solo añadiremos lo siguiente: si Rajoy hubiera propiciado que las diputaciones se eligieran directamente por los Ciudadanos, a Guarinos no le habrían levantado el asiento con nocturnidad. Y si en España hubiese un sistema de segunda vuelta, que permitiera al ciudadano (con minúscula) decidir sobre quien gobierna finalmente las instituciones, no estaríamos condenados a estos pactos a medianoche en los que casi siempre se acaba pariendo…un ratón.

Pero esto es lo que hay. Y no tiene pinta de cambiar, ojo, porque esto de la renovación, qué quieren que les diga…Mejor otro día.Por hoy, esto es lo que hay.

P.D. La diputada provincial de Ahora Guadalajara, María Gallego, remató su promesa a la Constitución, al Rey y a la legalidad con este estrambote:“…Hasta poner las instituciones al servicio de la gente”.  Se supone entonces que las instituciones están ahora al servicio de los animales, de los extraterrestres, el Ibex 35 o de la Federación de Fútbol del señor Villar, que es lo más  etéreo que conozco.  Lo que nos queda por ver.

Ciudadanos optó por la decisión más lógica

El Partido Popular, con Antonio Román al frente,  va a gobernar en minoría durante los próximos cuatro años en el Ayuntamiento de Guadalajara. Será por tanto el tercer mandato para Antonio Román, lo que le iguala con otros dos emblemáticos alcaldes que  ha tenido esta ciudad, Javier de Irízar y José María Bris, que estuvieron presentes en lugar destacado durante la ceremonia de investidura junto a la presidenta en funciones de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal. Un gesto de la presidenta regional de los populares con Antonio Román teniendo en cuenta de que esa misma mañana tenía dos tomas más de posesión  de alcaldes del PP en Cuenca y Albacete.

Al acuerdo entre Ciudadanos y el PP no se llegó de la mejor manera posible, sino con las prisas de última hora derivadas de que los candidatos del partido de Albert Rivera no conocieron hasta la noche anterior cuáles eran las condiciones para pactar: los beneficiados debían acertar una suerte de decálogo que incluía diversas medidas regeneracionistas y la instrucción de que al primero que se iba a ofrecer la negociación era al candidato local de la lista más votada, siempre que en ella no hubiera imputados. Si este no asumía el decálogo, la negociación pasaría al  segundo partido más votado. De hecho, hubo algún ayuntamiento andaluz con el que C’s había negociado con el PSOE,  sin ser la lista más votada, y desde Barcelona se lo echaron para atrás.

De igual manera, se prohibía a los concejales de C’s entrar en gobiernos de coalición, algo entendible teniendo en cuenta de que hay unas elecciones Generales a la vuelta de la esquina, aunque yo creo que habría dado mayor estabilidad a las instituciones que los candidatos locales hubieran tenido esa posibilidad de negociarlo.

FOTO ACUERDO DE INVESTIDURA 12.06 (1) (1)Cuando la delegación de Ciudadanos entró a las once de la mañana con el recetario en el despacho de Alcaldía, era obvio que los populares iban a aceptarlo y así se lo dieron a entender  en ese primer contacto.  Y ya no sólo porque todas las condiciones fueran asumibles, sino porque de no haberlo hecho lo habrían firmado los socialistas y Ahora Guadalajara. De ello que a Román no le cabía la más mínima duda. Así que cuando se juntaron menos de dos horas después para elaborar el documento que vestiría el Pacto de Investidura, no había ya grandes escollos que salvar. Aunque seguramente si hubieran dispuesto de algún día más, habrían podido mejorar ese documento de investidura, que para mi gusto queda un poco pobre. Pero lo más importante es su coherencia con los principios que inspiran a los dos partidos,  que no han tenido que hacer renuncias vergonzantes. Por ello, creo que la fórmula encontrada debería ser lo mejor para la ciudad, en principio.  Un tripartido entre un partido liberal progresista, otro socialdemócrata y una plataforma marxista de corte asambleario, sinceramente sería un gazpacho difícil de digerir. No lo veo. ¿Cómo podía ese tripartido haber digerido puntos esenciales del documento, como el siguiente, se abren comillas: “ Nos comprometemos a mantener la estabilidad económica y el equilibrio presupuestario del Ayuntamiento de Guadalajara con tendencia a la disminución de la presión fiscal conteniendo el gásto público”. Hay cosas, como decía el Guerra, el torero, “que no pueden ser y además son imposibles”. Otro escenario bien diferente es que el partido más votado hubiera sido el PSOE y que el pacto se hubiera podido producir bis a bis.

Hechas estas salvedades, hay aspectos interesantes en el acuerdo junto a otros que son meras declaraciones de intenciones. El más importantes es el compromiso de que el  Ayuntamiento no se va a gastar lo que no tiene disparando el gasto público en medidas más populistas que efectivas, porque inevitablemente esto nos llevaría a un inevitable aumento  de la presión fiscal hacia vecinos y empresas, lo que pondría riesgo la incipiente recuperación del consumo y el empleo.  Este es el riesgo que tiene Page en su negociación con Podemos cuando le están pidiendo que se saque de la manga unos 500 millones de euros para hacer fuegos artificiales al principio de la legislatura con unos presupuestos aprobados.

Son de elogiar las medidas  que establecen un mayor control por parte de la oposición de la acción de gobierno; y necesarias para evidenciar que algo ha cambiado tras la pérdida de la mayoría absoluta por parte del PP.  Entre ellas se encuentra  que la Junta de Gobierno Local contará con representación de los portavoces de cada grupo político con voz pero sin voto o que la Mesa de Contratación estará formada por trabajadores públicos municipales. No está de más que se cite laa instalación del Campus Universitario de Guadalajara de acuerdo al protocolo firmado entre el Ayuntamiento de Guadalajara, la JJCCM, el Ministerio de Defensa y la Universidad de Alcalá. ¡Sería una irresponsabilidad absoluta que con el previsible cambio de gobierno en la Junta se vuelva a dar  marcha atrás! Está bien avanzar en la  revisión de las tasas municipales de ocupación de vía pública y bonificaciones o ayudas del  ICIO (el impuesto para la construcción) para reformas y apertura de locales comerciales en el casco.  Me gusta que se quiera crear un Museo de la Ciudad. Y respecto a las diversas comisiones que contempla el acuerdo destaca la creación de una Comisión de Transparencia y buen Gobierno, presidido por C´s y con representación de todos los grupos, con vicepresidencias en los grupos de la oposición. Aunque en este asunto de las comisiones, tiendo a creer en el dicho del Conde de Romanones (“si quieres que algo no salga monta una comisión”), está por ver el contenido práctico que puede tener esa Comisión de Transparencia, porque en las instituciones lo que debe ser transparente es el funcionamiento de los órganos de gobiernos per se. En cuanto al casco histórico es una obviedad recalcar que se va a cumplir la Ley de Solares –las leyes están para cumplirse—y sin embargo echo de menos  algo más original sobre cuál es el problema de fondo para que en Guadalajara haya cerca de noventa solares sin edificar en la zona 1 (el perímetro de la antigua muralla medieval) y qué se puede hacer para animar a propietarios y promotores a construir. Es triste, pero dejamos pasar una oportunidad histórica para rehabilitar el casco en el boom anterior al estallido de la burbuja inmobiliaria. Especialmente sensibles somos a esa promesa de no utilizar la publicidad institucional  de manera partidista, porque hemos sido la prensa profesional  que no está en los grupos de agit-prop de los partidos los que hemos sufrido, y más en la Junta que en el Ayuntamiento, ese reparto descarado en favor de determinados medios que no son de prensa, sino de propaganda, y que entraron en el juego sucio en la campaña electoral contra el candidato de Ciudadanos. Tengo los datos precisos que corroboran lo que escribo.  Unos medios que curiosamente han desaparecido de nuestros buzones  al terminar la campaña electoral, mientras que aquí seguimos la prensa profesional , impresa, digital o audiovisual, acudiendo a la cita con nuestros lectores en las condiciones más difíciles para este sector desde que hay democracia en España. ¿Verdad amigo Juan Solo?  La  penuria  es tal que por la falta de medios  han  desaparecido aquellas redacciones  en las que los más veteranos enseñaban a los jóvenes este apasionante oficio. ¡Pero si los periodistas que están nutriendo las filas de los gabinetes (de lo cual me alegro, claro) nos atiborran de notas que los adelgazados medios profesionales a duras penas podemos contrastar!

Perdonen por el desahogo de este veterano periodista que está de vuelta de casi todo y que tiene que hacer esfuerzos  para ilusionarse con cada nueva legislatura, porque teme que la que venga puede ser todavía peor que la anterior…

Y que se deprime cuando se entera de que un representante popular, el portavoz de Ciudadanos, que ha obtenido casi cuatro mil votos, sufre un escrache en la puerta del  ayuntamiento por algunas personas y colectivos  que estuvieron en la sesión invitados por algún grupo municipal que se sienta en los escaños de la corporación (cada concejal recibió dos invitaciones de libre disposición). La foto de Alejandro Ruiz, serio e imperturbable,  mientras le acosaban y le gritaban en sus narices es la imagen viva de la dignidad democrática de la institución municipal que ningún grupo de exaltados puede usurpar. Pero esto es lo que hay.

 P.D.1 Entre los puntos que Ciudadanos presentaba en sus negociaciones por España figuran que la oposición presida la Comisión de Vigilancia de Contratración, la participación proporcional de los grupos municipales en la Junta de Gobierno, una auditoría de los últimos 8 años, que no se recoge en los acuerdos,  limitación de mandatos a 8 años (Román ya ha dicho que no estaría más legislaturas) y elecciones Primarias, punto este último que escapa a las competencias de Román.

P.D 2 El edil azudense Julio García será el candidato del PSOE a la presidencia de la Diputación de Guadalajara. Una acertada decisión del Comité Provincial del PSOE  sobre una persona bien conocedora de la Diputación y con bagaje suficiente para ocupar la presidencia de la misma o la portavocía de la oposición. La decisión, nuevamente,  en manos de Ciudadanos.

El PP dependerá para todo de Ciudadanos

De la mayoría absoluta más cómoda a depender para todo de Ciudadanos si quieren gobernar con mínimo de estabilidad. Esta es la situación del PP en la Diputación y el Ayuntamiento de Guadalajara, pero también en los ayuntamientos de Albacete y Cuenca. En Ciudad Real y Toledo igualmente el PP es el más votado, pero los pactos de izquierda a buen seguro que lo impedirán. Visto este panorama, que avanzaban los sondeos con bastante probabilidad, cada vez se entiende menos la estrategia del PP en Castilla-La Mancha de intentar ahogar la entrada del partido de Albert Rivera en las Cortes regionales, para al final no tener a nadie con quien pactar. En Castilla-La Mancha  se fueron a la “basura” más de 93.000 votos que procedían en buena parte de antiguos votantes del PP desencantados con un partido que ni ha sabido atajar la corrupción, ni explicar con un mínimo de eficacia su acción de gobierno. La altivez y prepotencia con la que se manejó la política informativa por parte del gobierno del Cospedal no tiene parangón con nada de lo que los más veteranos en esta profesión hemos visto nunca jamás.  ¿Y en Guadalajara? Con que hubieran hecho unas cuentas operaciones aritméticas se habrían dado cuenta  de que con la nueva electoral, que ha sido el pozo de Cospedal, el PP no tenía una posibilidad razonable de sacar el tercer diputado, y que este se jugaría entre Ciudadanos y Podemos. El que más votos sacara entre los dos se lo llevaría; y fue Podemos. Pues aun así, hasta el día anterior a las elecciones en la prensa oficiosa  de los populares se atacaba a los candidatos de Ciudadanos en lo personal, con medias verdades que constituyen las peores mentiras,  poniéndolos como unos arribistas peligrosos.  Todo lo contrario de lo que les hubiera convenido; pero así están las cabezas. Como algunos dejamos escrito, Guadalajara era la circunscripción con Toledo en la que los partidos emergentes tenían más posibilidades de irrumpir, por lo que yo llamo el “efecto Madrid”, y que siempre ha constituido una vaso comunicante entre la población del  Corredor del Henares al margen de las artificiales divisiones administrativas.

Pues bien, con estos presuntos  arribistas insolventes va a tener que negociar el PP la gobernanza en Diputación y  en el Ayuntamiento de Guadalajara, y lo va a tener que hacer desde la humildad y con mucha mano izquierda, aunque algunos no sepan ya ni donde la tienen, de no utilizarla.  Porque así lo han querido los ciudadanos,  hartos de ese discurso antipático por el que las cosas son así, y punto pelota. ¿Verdad  señor Montoro?   ¿Verdad señora Cospedal?

En Guadalajara, el PP rozó la más absoluta de las catástrofes, pero al final puede que salven los muebles, y digo puede, porque no parece que a Ciudadanos le interese por pose meterse en un fregado de tripartito con socialistas y neocomunistas; y al final opte por lo menos arriesgado, dejar que gobierne el más votado. Y después de las elecciones en ¿septiembre?, ¿noviembre? o ¿enero?, solo Rajoy y Arriola lo saben, ya veremos cómo encajamos el puzzle. Porque habrá más cartas que jugar.

Con el reposo que dan los días, los resultados de Román en Guadalajara ya parecen menos malos, y sobre todo si los comparamos  con otras capitales de provincia de la región. En Guadalajara y Cuenca,  el PP obtiene los mejores los mejores resultados en capitales de provincia, con el 37% de los votos,  por el 36% de Ciudad Real , el 33% de Albacete y el 32% de Toledo.   Lo que pasa es que en Guadalajara se partía de más arriba, de dieciséis concejales, el mayor éxito de una candidatura municipal en la historia,  y perder cinco es significativo de que se han hecho varias cosas mal, no solo una ni dos, y de que no toda la culpa la tienen Rato, Granados y Bárcenas y la Gurtel que los parió, sino que también hay claves locales que Román, demasiado disperso desde que es diputado,  deberá analizar con frialdad. Cuando el barómetro avisa de cambio de tiempo, parece que lo más aconsejable es poner la proa hacia él, y no dejarse llevar por la autocomplacencia.  La candidatura que Román llevó fue demasiado continuista, con candidatos que se habían distinguido por sacar el máximo jugo a sus concejalías, abrochados en una lista cerrada con otros que pensaban que la mayoría absoluta les daba patente de corso para no tener que negociar con los colectivos ciudadanos y poner mala cara a todo el mundo. Cuando se gastan todos los recursos informativos en intentar desacreditar al contrario  en lugar de hacer propuestas y generar debates en positivo pasan estas cosas. Otra problema es que habrá que analizar,  sin demagogias, por qué cada vez hay menos profesionales acreditados que se quieran dedicar a la política, y hasta qué punto el descrédito que hoy tiene entre el ciudadano está limitando que el acceso a ella de los mejores. No es una cuestión de que cobren mucho. Al revés. Estoy con Agustín de Grandes en que hacen falta menos políticos, pero mejor pagados. Y  no hablemos de los liberados. ¿Es necesario que haya corporaciones enteras con todo el equipo de Gobierno cobrando del contribuyente, cuando antes era un trabajo que hacían los funcionarios, que para eso saben de esto y han hecho una oposición?

El sábado saldremos de dudas, y tocará luego gobernar. Que es lo que importa. Pero el problema es que no tenemos muy claro cómo lo harán los que gobiernen las instituciones al carecer de una mayoría suficiente y en base a qué programa,  que las conversaciones tan poco transparentes que se están llevando a cabo estos días no nos permiten develar, más  allá de algunas generalizaciones sobre los servicios públicos que carecen de cuantificación económica.

Por ello, yo siempre he abogado por un sistema de segunda vuelta al estilo francés por el que no solo se asegura la gobernabilidad de las instituciones sino que se da al ciudadano la última palabra con su voto. Fue una de las muchas reformas que el gobierno de Rajoy se dejó en la cartera, preocupado solo de cuadrar el déficit, que también,  pero olvidándose de la política y la comunicación. Y cuando se lo propuso a última hora a Pedro Sánchez,  ya no coló, porque pareció interesado y oportunista.

Esto es lo que hay.

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