Archive for agosto, 2016

Tras la nube negra queda un escenario que atufa

 

Por causas todavía desconocidas, en la madrugada del viernes empezó a arder una planta de reciclaje de residuos peligrosos ubicada en el polígono de Albolleque en el término municipal de Chiloeches. Como consecuencia de la abrasión de disolventes, pinturas y aceites de motor que contenía la instalación se liberó a la atmósfera una cantidad indeterminada de agentes tóxicos como los benzopirenos, y “muy probablemente de dioxinas y furanos”, según creían desde Ecologistas en Acción. Aunque han pasado ya cinco días, todavía las autoridades sanitarias de la Junta  no han hecho público un informe detallado sobre los agentes que se han liberado a la atmósfera, según se quejan tanto los ecologistas como el Grupo Popular. Por su parte, la Junta ha reiterado en todos sus comunicados que el aire estaba dentro de los parámetros normales y que, por tanto, siempre ha sido respirable.

nube-negraAunque en Guadalajara muchos vecinos lo dudan, hasta ahora no hay ninguna prueba que contradiga la versión oficial: que la población no ha respirado aire contaminado. Pero esto no quita para que nos hagamos una reflexión esencial: ¿Qué habría ocurrido si esa inmensa columna  de humo negro que se elevó al cielo del Corredor durante gran parte del viernes no hubiera alcanzando  los 300-500 metros de altura, y por caprichos del viento, ese humo tóxico se hubiera extendido y descendido a la altura de las casas de Guadalajara, Cabanillas, Alovera, Chiloeches…? ¿Habría que haber evacuado a barrios enteros a lugares más seguros? ¿Confinar a la población en casa? No estaría más que nos ilustraran sobre lo que dice el protocolo de estos accidentes al respecto, aunque solo sea para que la ciudadanía no siga a ciegas. Como el sábado, que no se sabía si dormir con las ventanas cerradas o no. Y hubo alguno que casi muere de un sofoco.

Lo que está fuera de toda discusión es que Guadalajara y otros municipios del Corredor del Henares, hemos vivido unos días peligrosamente, que sólo la fortuna en cuanto a las condiciones meteorológicas nos ha ayudado a mitigar. Expertos en tratamientos de residuos nos decían el mismo viernes, que lo peor que podía pasar con esa nube negra sobre el Corredor, que parecía un anuncio de la Apocalipsis, era que lloviera porque todos esos gases tóxicos hubieran llegado hasta el suelo de campos y ciudades. Menos mal que ese día estaba despejado.

Por todo ello, las distintas administraciones deben sacar varias conclusiones al respecto. La primera de ella es que este nuevo incendio en Chiloches en una planta de residuos, que no es el primero, está dejando en evidencia un descontrol generalizado en la gestión de los residuos peligrosos, que suele acabar con el incumplimiento de la normativa medioambiental. Por el actual Ayuntamiento de Chiloeches hemos sabido que la empresa propietaria de la planta, KUK Medioambiente SL, que no ha tenido a bien dar explicación alguna del suceso, llevaba operando en el municipio desde “hace varios años” (se supone que bastantes), “siempre en situación de ilegalidad, permitido por sucesivos gobiernos locales”. Que una empresa dedicada a la gestión de productos altamente tóxicos haya podido estar funcionando ilegalmente no se sabe los años en una esquina del Corredor del Henares, sin que el sistema haya funcionado, deja en evidencia al propio sistema y a los que lo tutelan en las diferentes administraciones. Por lo que hay que felicitar a la actual corporación de Chiloeches, gobernada por Ahora, por poner le pelota en juego al iniciar con fecha 21 de marzo un expediente que terminó el 17 de junio con un acuerdo de la Junta de Gobierno Local para clausurar la instalación “por actividad clandestina […] sin disponer de licencia de apertura o autorización de puesta en funcionamiento para el ejercicio de su actividad”. Se da la circunstancia de que KUK Medioambiental SL, estuvo también desaparecida durante todo el proceso que duró el expediente, y ni se molestó en comparecer en él.  Sin embargo, la actividad en la planta seguía y con fecha de 6 de junio de 2016, el ingeniero municipal que visitó la planta comprobó que “seguían metiendo más material contaminante, tóxico e inflamable”. Hasta tal punto llega la falta de información sobre la situación real de la planta a la fecha del incendio, que el propio Ayuntamiento de Chiloeches reconoce que “no sabemos con exactitud los productos almacenados, ni el grado de toxicidad, ni la carga de fuego”. Se supone que se han podido quemar unas 20.000 toneladas de residuos tóxicos, así a ojo de buen cubero.

Tras la resolución del Ayuntamiento de Chiloeches, la Junta presentó una denuncia en el Juzgado el 4 de agosto y el Seprona abrió una investigación. Pero la empresa no retiró los residuos, cuyo coste iba a ser “alto”, unos 1,2 millones, según dijo el consejero de Medio Ambiente, Martínez Arroyo. Veintidós días después de que esa denuncia entrara en el Juzgado, ardía la planta de reciclaje con todos sus residuos, sin que la maquinaria administrativa y judicial lo haya evitado. Los perjudicados, una vez más, el ciudadano, que sin comerlo ni beberlo ha tenido que hacer frente a un riesgo evidente para su salud. Cuando a los señores diputados les plazca formar gobierno tal vez no estaría de más que se pudiera legislar al respecto  con más eficacia, porque no parece tener mucho sentido que este tipo de industrias puedan convivir cerca de núcleos de gran población con todo el campo que hay libre. En el caso autonómico, son necesarios mayores inspecciones y controles, empezando por una relación actualizada de este tipo de plantas y sus circunstancias. Porque en Chiloeches ha estado funcionando una ilegalmente no se sabe los años, y nadie parecía haberse enterado.

También tiene trabajo la fiscalía de Guadalajara, adonde llegó la denuncia, y queda pendiente el origen del fuego que investiga la Guardia Civil como policía judicial. Un rápido esclarecimiento de los hechos rebajaría la alarma social que este nuevo episodio de una planta de reciclaje ardiendo ha llevado a la ciudadanía. Cuando han pasado cuatro días desde el inicio del fuego, todavía este sigue sin extinguir, aunque esté controlado, y en unos días nos encontraremos con un residuos tóxicos abrasados, que la empresa debería retirar, o de lo contrario  hacerlo la administración, pero reclamando a la Justicia las correspondientes responsabilidades por la desidia de KWU.

Por último, tanto las labores de extinción como de coordinación de las distintas fuerzas que intervinieron en el incendio ( la UME, y los bomberos forestales de la Junta, Diputación Provincial, Guadalajara y Madrid), se han desarrollado con general eficacia.  El mismo viernes por la mañana,  las balsas para contener el agua tóxica procedente de la planta estaban listas; y como complemento se instaló al día siguiente unas barreras de contención en el Henares, por si llegaba algún agente contaminante, cosa que no sucedió, según  la UME. Con lo que los  peces muertos aparecidos en Alcalá – ya pasó a primeros de julio-, aparentemente no tienen relación con vertidos del incendio.

Se ha lamentado el alcalde de Guadalajara, Antonio Román, de que no le dejaron estar en las reuniones de coordinación dirigidas por la Junta, y teniendo en cuenta el grado de afectación que se ha producido en Guadalajara le parece un error: “Así habría tenido información de primera mano”, añadió. Parece lógica su demanda y situaciones así deberían estar en los protocolos y no dejarlo a criterio de las administraciones, porque luego entra la política  partidista de por medio y se fastidia. También habrá que mejorar la información al público, y ser más ágiles en la respuesta a algunas supuestas noticias que se difunden alegremente en las redes sociales sin ningún rigor y a veces por pura malicia.

Antes era más fácil, cuando éramos los periodistas profesionales los que canalizábamos una información, después de haberla contrastado en una fuente oficial, pero ahora cualquiera puede acceder a la red, y eso tiene su parte buena, pero también su elemento de confusión ante situaciones como las vividas peligrosamente en los últimos días. Porque esto es lo que hay.

 Foto superior: Así era la impresionante columna de humo fotografiada a las 9,30 horas del viernes que despedía la planta incendiada. /R.Fernández/ Guadalajara Diario.

En la política hay que comerse sapos y Sánchez solo quiere fresas

El Comité Ejecutivo del PP, que Mariano Rajoy convocó sin prisas para este miércoles, aprobará  iniciar las negociaciones con Ciudadanos, lo que supone aceptar las condiciones previas que le presentó la formación liberal. Entre ellas hay algunos sapos que se va a tener que tragar  el jefe del Gobierno (en funciones), como es el caso de la comisión de investigación sobre el caso Bárcenas, que nos dejaría algunos momentos televisivos interesantes, aunque de poca enjundia en el fondo al tener que orillar procedimientos judiciales en marcha. Pero Rajoy se ha tenido que tragar el sapo de la regeneración bajo la fórmula magistral del boticario Rivera, aparentando que se lo toma como el niño bueno al que le daban antes aceite  de ricino. Y encima ha tenido que leer artículos del líder de Ciudadanos en los que este le reprocha que Rajoy “no es adecuado para liderar la nueva etapa”.  Como el propio Rivera se tiene que comer el sapo de ofrecer una negociación para cambiar la abstención inicial de Ciudadanos en un “sí”, desdiciéndose de todo lo prometido durante la campaña electoral. Pero el líder centrista contaba con que Rajoy iba a perder escaños y votos el 26-J, como vaticinaban todos los sondeos, y por ello él también se tiene que comer el sapo de investir al candidato del PP, porque este partido, lógicamente, no aceptaría  que le impusieran un presidente alternativo. Antes las elecciones.

El resto de las condiciones que van el recetario reformista de Ciudadanos requieren de una mayoría parlamentaria suficiente, con lo cual no compromete asumirla de saque. Luego ya veremos lo que pasa con la parte mollar, como es el caso de la reforma de la Ley Electoral y en qué sentido debería ir. Si lo que quiere Ciudadanos es que se desbloqueen las listas electorales, para restar poder a las cúpulas de los partidos. O lo que pretende es instaurar en España un sistema proporcional  puro, que sin medidas correctoras traería la inestabilidad permanente a la política española. No olvide Ciudadanos de que un sistema proporcional puro estuvo a punto de acabar con la República Italiana, porque eran necesarios hasta cinco partidos para formar gobiernos, que al final eran presididos por dirigentes de partidos minoritarios: el socialista de Craxi, los republicanos, socialdemócratas, radicales…Viejos partidos todos ellos que no sobrevivieron al  derrumbe de un sistema, que teóricamente era el más democrático porque respetaba la proporcionalidad del sufragio popular, pero que al final sembró Italia de corrupción (Craxi acabó fugado a Túnez), hasta tal punto de que tuvieron que dar marcha atrás. Es seguro que la Ley Electoral española es francamente mejorable, pero requiere de un consenso amplio, para establecer esas medidas correctoras y evitar la repetición de las elecciones, que es lo peor para la democracia, porque el ciudadano reniega de las urnas. A eso en Francia lo llaman segunda vuelta y en la Grecia del amigo de Pablo Iglesias, una bolsa de diputados adicional para el partido ganador con el fin de que pueda gobernar. Gracias a esa bolsa, Alexis Tsipras lleva dos legislaturas como presidente griego.

Supongo que el acuerdo entre PP y Ciudadanos saldrá adelante, a no ser que a Mariano Rajoy le haya indispuesto del todo, la sibilina idea de Albert Rivera de permitir que gobierne el PP, para formar luego un frente común con el PSOE en la oposición. Todo parece indicar que Rajoy está dispuesto a negociar los Presupuestos Generales del Estado, el techo de gasto y el cumplimiento del déficit, pero como el político gallego vea que tras la investidura aparece un abismo parlamentario imposible de surcar sin naufragar, tampoco descarten que al final no convoque la sesión de investidura, y que Arriola le recomiende  ir a unos terceros comicios. Ni pensarlo quiero, pero… como dicen de las meigas. Que nadie cree en ellas, pero “haberlas haylas”.      

Vamos a ser optimistas y a pensar que al final hay acuerdo de investidura entre PP y Ciudadanos,  pero entonces nos aparece al final del camino al guardián de la llave de oro, que no es otro que Pedro Sánchez. Un acuerdo entre PP, Ciudadanos y Coalición Canaria, todavía requeriría de 11 abstenciones para que Rajoy fuera investido presidente, y Sánchez jefe de la oposición.  La  apelación de Sánchez  a que  Rajoy busquen los votos en “las derechas” es sencillamente estúpida después de que la antigua Convergencia haya decidido avanzar con ERC y la CUP en la independencia de Cataluña (por lo que se necesitará un gobierno fuerte que asuma este desafío) o el PNV haya dejado sentado que con el PP, con unas elecciones vascas por medio, no va ni a tomar pintxos.

Sánchez no puede insistir en un argumento vacío, y lo que tiene que plantear al Comité Federal del PSOE es una pregunta muy simple: ¿Favorecemos la investidura de Rajoy, aunque sea de aquella manera,  o vamos a por las terceras elecciones el 18 de diciembre? Los barones socialistas no pueden seguir callados, con la excusa de que están de vacaciones, y no les va a quedar también a ellos más remedio que mojarse.  Les guste o no: como partido constitucionalista y de gobierno, que es el PSOE, tiene responsabilidades y servidumbres que no logramos adivinar en Podemos, y eso implica que el señor Sánchez, para lograr ser jefe de la oposición, antes debe permitir que España tenga un gobierno. Y si él no lo puede encabezar, porque sería como resucitar a Frankiestein la mayoría que debería liderar, no le queda otra que tragarse el sapo de Rajoy, porque en la política no solo se comen fresas con chocolate.  Como le podrían explicar Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, que algo deben entender de esto.

Esto es lo que hay señor Sánchez. O lo toma o lo deja…para siempre.  Solo un hatajo de políticos irresponsables nos pueden llevar a unas terceras elecciones con lo que España se está jugando.

Sánchez, un jefe de la oposición sin gobierno enfrente

A la estrategia de Pedro Sánchez para llegar a ser el jefe de la oposición en la presente legislatura le falta lo esencial: para que esto sea posible debe haber antes un gobierno. Y la constitución de ese gobierno es incompatible con su actual estrategia de negar cualquier posibilidad de acuerdo con el grupo mayoritario de la Cámara, el PP de Mariano Rajoy, en base a un argumento de la edad de piedra del bipartidismo: que el PSOE y el PP son cosas distintas. Como si la UCD de Suárez,  la AP de Fraga, el PSOE de González,  el PCE de Carrillo, la Convergencia de Pujol o el PNV de Arzalluz fueran lo mismo cuando se sentaron en una mesa para negociar la Constitución. Con Sánchez  pilotando la Transición todavía estaríamos regidos (en funciones) por los principios Fundamentales del Movimiento.  Aprenda de lo que le dicen los mayores, como González, y que algo saben de esto.

El problema de Pedro Sánchez es que fue a las elecciones con solo una idea: ser el jefe de la oposición; lo logró al superar el PSOE a Podemos – él piensa que el partido de Pablo Iglesias ha tocado techo y que su falta de cohesión territorial le pasará factura-,  pero la aritmética le ha jugado una mala pasada. Tiró las llaves de la gobernabilidad al mar y ahora vamos a ver cómo las recupera.  Su negativa a cualquier negociación de investidura con el Partido Popular solo le deja abierta una vía posible, que en el PSOE  apenas cuenta con apoyos (Baleares, Castilla y León y Cataluña).  Me refiero a ese gobierno Frankiestein entre PSOE, Podemos, los independentistas de izquierdas y derechas, y hasta los batasunos de Bildu. Esto es lo que hay, señor Sánchez. O usted encabeza esa merienda de negros (con perdón), o posibilita la investidura de Rajoy, aunque sea de aquella manera, o nos vamos a unas terceras elecciones para finales de diciembre. Yo tampoco tengo la varita mágica de Andreotti para saber lo que va a pasar, y solo me guío por el instinto de conservación para escribir que no creo que lleguemos al extremo de repetir las elecciones. Pero no tanto lo creo porque  Sánchez se nos haga patriota y  no quiera arruinar a España, permitiendo la continuidad de un gobierno en funciones que no podría aprobar un presupuesto, y condicionaría negativamente el futuro de autonomías y ayuntamientos.  Por lo menos quiero pensar  que Sánchez no se quiere suicidar y acabar  con su carrera política, porque el resultado de unas nuevas elecciones llevarían a Rajoy al borde de la mayoría absoluta. Y a la izquierda a la ruina y al desencanto por volver a participar en otras elecciones navideñas.

De la misma manera que Sánchez tiene que resetear su estrategia a Ciudadanos le sucede tres cuartos de los mismo. Albert Rivera decidió antes de las elecciones que no pactaría con Rajoy, porque debía pagar por la corrupción de su partido, pero luego el pueblo español decidió darle una segunda oportunidad, aumentando sus apoyos, que le convierten en el único candidato posible sin tener que recurrir al independentismo, que como se ha visto en el parlamento catalán son de piñón fijo y van a lo suyo. Como el borrico en un sendero. Rivera tiene que revisar su cómoda abstención, que tampoco conduce a nada si Sánchez no se apea del otro burro,  pero Ciudadanos no solo debería pensar  en que Rajoy pueda formar gobierno. Sino que este gobierno sea viable y útil para los españoles. Y para ello Ciudadanos necesita demostrar que es un partido útil para España, y que negociando puede rebajar los humos al PP y acotar un campo de negociación que desemboque en una legislatura reformista y con un mínimo de estabilidad. Como Rivera no es tonto, también supongo que acabará negociando un pacto de Gobierno –como sería deseable—o como poco un pacto de investidura –como es más probable–, porque una repetición de elecciones llevaría indudablemente a la concentración del espacio liberal, que se ha llevado Ciudadanos, en torno al voto útil en el Partido Popular. Los tiempos del postureo han pasado, y ahora muchos queremos saber si tras las atractivas formas de Albert Rivera hay un político de verdad.

Por todo ello quiero ser optimista y prefiero pensar que algún acuerdo habrá, aunque con el PNV metido en elecciones, que nadie espere nada de ellos. Cualquier camino pasa porque los partidos constitucionalistas se dejen de estrategias y de política pequeña, y eviten unas terceras  elecciones el 18 de diciembre, que demostrarían una cosa. Que tenemos una ley Electoral que nos aboca a la ingobernabilidad con estos líderes políticos. Porque vamos a ver: ¿Cuántas elecciones necesita Sánchez para que le valgan a su proyecto personal? ¿Tres? ¿Cuatro? ¿Cinco?

Al gallego solo le vale con esperar, con hacer como si hiciera, pero a España y a su recuperación económica, ya palpable, tanto tacticismo nos puede costar muy caro.

P.D. Es cierto que algunos pacientes han seguido con su tratamiento en hospitales de la región, en lugar de acogerse al convenio con Madrid, pero porque los propios médicos así lo han aconsejado para evitarse cambios en mitad de un tratamiento que podrían resultar inoportunos. Pero de ahí a que el vicepresidente regional, el conquense Martínez Guijarro, de a entender que la gente de Guadalajara  prefiere los hospitales de Castilla-La Mancha a los de Madrid va un abismo. Sin entrar en detalles médicos, el que separa a Guadalajara de Albacete (casi seiscientos kilómetros de ida y vuelta) o con Ciudad Ral (unos 580). Que en Guadalajara no se nos ha olvidado contar y todavía sabemos por dónde queda Madrid. A pesar de las Autonomías.

El gobierno de García-Page va bien intentado que el Hospital de Guadalajara sea cada vez más autónomo, dotándose de nuevas especialidades, pero sin volverse locos y despreciar lo que ya tenemos. Un convenio para ser atendidos en unos magníficos, y vecinos,  hospitales en Madrid, que ojala que cada vez sea menos utilizado por ese crecimiento anunciado de nuestro Hospital. Pero no nos hagan bromas.  Aunque España, o lo que quede de ella, se constituya en estado federal, confederal o en un protectorado de Alemania, Madrid seguirá estando a 55 kilómetros de Guadalajara  capital y a  menos de 40 de Azuqueca.  Por los siglos de los siglos. 

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