“Aves” caros y a velocidad de tortuga en Guadalajara

Recuerdo el viaje inaugural del AVE a Barcelona en octubre de 2003. Gobernaba Aznar, con Álvarez Cascos de ministro de Fomento.  Los Reyes  Juan Carlos I  y doña Sofía presidían el evento y fueron  descubriendo placas conmemorativas durante todo el viaje: Atocha, Guadalajara-Yebes, Calatayud, Zaragoza (con acto especial porque la estación de Delicias y el desarrollo en su entorno era espectacular para la época) y así llegamos hasta  Lleida-Pirineos. Entonces era la última estación de la línea, pendiente de que se resolvieran no pocos problemas –algunos relacionados con desprendimientos de tierras—para que la Alta Valocidad llegara a Tarragona, Barcelona (con una estación en el casco urbano) y finalmente desde la Ciudad Condal  hasta la frontera francesa.

Después del AVE que Felipe González promovió entre Madrid y Sevilla, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla en 1992, la extensión de la Alta Velocidad hacia Francia por el corredor castellano-aragonés-catalán era un icono de  la  modernidad en la España democrática que en apenas diez años había pasado de tener un ferrocarril obsoleto a ponerse a la cabeza de la alta velocidad en Europa con Alemania y Francia.¡Ahí es nada!  Ese primer viaje en el que apenas se notaba la velocidad que desplegaba el convoy fabricado en Alemania (Siemens)  y España (Talgo)  fue emocionante.  Y durante el trayecto y las paradas para descubrir las reales placas, los periodistas alcarreños lo aprovechamos para sacar  información  a la gente de Adif-Renfe   sobre el horizonte que se abría para una provincia disponer de una estación  en Guadalajara-Yebes a poco más de veinte minutos de Madrid.  Tal especial era la ocasión, que los ayuntamientos de Guadalajara y Yebes aprobaron un plan urbanístico especial  en base a esa  oportunidad , contemplada por la Ley, y que preveía la construcción de una nueva y moderna ciudad en el entorno de la Estación del AVE, que en un horizonte a largo plazo  debería alcanzar los veinte mil habitantes en lo se llamó Ciudad Valdeluz, y que pasaría de los 30.000 si contamos el desarrollo  de los terrenos próximos en el vecino Horche y el poco suelo que queda allí perteneciente al término de Guadalajara capital.

Les puedo asegurar que en ese viaje inaugural nadie de Adif- Renfe ponía en duda que Guadalajara tendría un servicio de Lanzaderas  hasta el punto de que la estación disponía de un apeadero perfectamente equipado para que el citado servicio no entorpeciera el funcionamiento normal del AVE  entre Madrid y Barcelona. Tan claro estaba el asunto, que solo hay que mirar el expediente y la aprobación del Área de Oportunidad Estación AVE Guadalajara,  que justificada ese desarrollo especial en base a que la nueva ciudad tendría una conexión privilegiada con Madrid y a un precio razonable. Valdeluz nace en base a esas expectativas, y así se justifica su urbanismo de carácter especial.

¡Pero sin saber muy bien cómo nos dieron el timo del tocomocho!  Renfe cambió  sus prioridades y las Lanzaderas que ese octubre de 2003 se estaban construyendo para el servicio entre Guadalajara y Madrid, según habían asegurado, acabaron siendo utilizadas en la nueva línea de velocidad alta  Madrid-Toledo. No lo puedo probar, pero me parece muy extraño que este cambio de planes por parte de Renfe se hiciera sin el consentimiento de la comunidad autónoma, siempre tan atenta a los problemas de su capital y mucho menos de los que habitamos en un córner de la autonomía.  Lo único que sé es lo que pasó: que Renfe justificó la decisión en base a que Guadalajara forma parte del servicio de Cercanías de Madrid (como si fuera una novedad),  que nuestros políticos y representantes públicos lo acabaron aceptando sin montar ningún escándalo – no sea que alguien se vaya a molestar en Madrid y Toledo-, y, luego, el comienzo de la crisis inmobiliaria hizo el resto.  La tormenta perfecta: sin lanzaderas y con el estallido de la crisis inmobiliaria, la principal promotora de Valdeluz se fue a concurso de acreedores y el horizonte  de esa nueva Ciudad Jardín, que se construía en medio de las antiguas tierras de labor de la  Condesa de la Vega del Pozo,  se convirtió en un agujero negro.

Ave-Yebes-apeadero-lanzaderasHacen bien en Valdeluz, ahora que empezamos a salir  aunque trasquilados  de la puñetera crisis, de mirar hacia la estación del AVE para relanzar su desarrollo,  una tarea en la que deberían ir de la mano con Guadalajara y el resto de localidades del Corredor, incluyendo Alcalá de Henares.  Me explico:  Guadalajara-Yebes debería ser la estación del AVE de este tramo del Corredor , porque es más operativa que la de Madrid-Atocha. Un vecino de Alcalá llega antes a Yebes que a Atocha. Y encima no le cuesta el párking. ¿El problema? Que a pesar de haber pasado quince años desde la inauguración real  en  la actualidad solo operan nueve trenes de ida y otros tantos de vuelta, y con tarifas que oscilan entre 15’80 € a 27,20 euros a Madrid,  dependiendo de la clase del asiento. Frecuencias y precios son sencillamente una vergüenza. Guadalajara-Yebes es un triste y poco frecuentado apeadero ( a pesar de que en los últimos años parece que se está quebrando la caída de usuarios) y así malamente puede convertirse  en la estación de alta velocidad del Henares.

Lo último que sabemos de los propósitos de Renfe no invita al optimismo.  El Ministerio de Fomento reiteró en 2015 ante una pregunta del entonces diputado de UPyD Carlos Martínez Gorriarán su posición oficial sobre las Lanzaderas entre Madrid y Guadalajara, y que mantiene con independencia de quien gobierne. No las habrá, porque considera que hay oferta suficiente en el ferrocarril de Cercanías. Pero ya ven lo que pasa en las Cercanías. Que cada vez están más saturadas, que las frecuencias han dejado de ser competitivas y el servicio empeora. Me parece por tanto muy oportuna la demanda que hace el grupo municipal de UpyD  Yebes por la que se propone la implantación de tarifas Avant similares a las de otras capitales españolas. Costaría 6,90 el viaje hasta Atocha en lugar de los 15’80 a 27,20 euros que oscilan los actuales, dependiendo de la clase del asiento.  Es una ofensa y un desvarío la diferencia de precio que hay entre Toledo y Cuenca , entre otras ciudades, y lo que se paga desde Guadalajara.

Ahora que se empieza a ver el final del túnel de la crisis, hay que mirar otra vez hacia la estación del AVE de Guadalajara-Yebes,  y relanzarla hacia lo que nunca ha llegado a ser desde que los Reyes la inauguraran ese lejano 10 de octubre de 2013. La estación del Corredor.Esto es lo que hay.  Unos precios prohibitivos, sin Lanzaderas y nueve trenes diarios. Es, con diferencia, la estación más infrautilizada de la red de alta velocidad española.

P.D. Es puro  aburrimiento. La última, en un reportaje distribuido por una agencia se supone que seria como es Europa Press, y con la que tuve la satisfacción de colaborar durante muchos años,  se dice que Majaelrayo es un pueblo “manchego”. Hay que ser muy  bruto y un lego total en geografía,  aunque sea un  alumno de la Logse, colocar en La Mancha –una comarca de orografía llana y despejada, como su nombre indica- a un pueblo castellano que está en plena sierra del Ocejón y  a mil kilómetros de altura.  Claro que algunos empiezan por confundir a la gente desde el mismo momento  en que se pone una rueda en una carretera provincial, y luego se caen en estas simplificaciones. ¡Qué hartazgo, de verdad!  Y se lo dice un europeista convencido . Pero una cosa es no ser nacionalista y otra un hijo de puta que no reconoce a su padre y a su madre. ¿Lo entienden?
Pie de foto: Estación de Guadalajara-Yebes. Al fodo, el apeadero que se construyó para dar servicio a las Lanzaderas. Foto: GD.