Archive for septiembre, 2018

Núñez: solo ocho meses para despegar, o fracasar

El Partido Popular de Castilla-La Mancha ha cerrado con la elección de su futuro presidente regional (el liderazgo es otra cosa, que se gana con el tiempo) el precipitado cambio al que se ha visto forzado por la dimisión de María Dolores Cospedal, que decidió dar carpetazo a su carrera política en la Región para explorar nuevos caminos, seguramente en el Parlamento Europeo.

El reto es ciertamente complicado, porque en apenas ocho meses un partido presidencialista como era el PP de Cospedal tiene que buscar a un nuevo líder y sin solución de continuidad tejer un proyecto atractivo para Castilla-La Mancha con el que concurrir a las elecciones de Primavera, en las que tendrá como principal al actual presidente de la Junta, Emiliano García-Page, con las sinergias que eso lleva consigo en una región como es ésta. No es de extrañar por tanto el escaso entusiasmo con el que han afrontado una posible candidadura políticos como Vicente Tirado, Antonio Román o Rosa Romero. En el caso del alcalde de Guadalajara, cuando vio que tendría que luchar contra el candidato del aparato, Francisco Núñez, y con el toledano Carlos Velázquez, que no aceptó las condiciones de los primeros para ir en una lista común, prefirió hacer Mutis por el foro, aunque ciertamente en unas Primarias a tres el abanico de posibilidades se habría ampliado en segunda vuelta. Y como ocurrió en las Primarias del PP nacional en las que el segundo (Casado) y tercero (Cospedal) de la primera vuelta se aliaron con posterioridad contra la primera (Soraya Sáenz de Santamaría), bien podría haber ocurrido algo similar en Castilla-La Mancha. Román hizo por tanto un gran favor a Paco Núñez no concurriendo a la Primera vuelta (aunque estuvo recogiendo avales en Guadalajara hasta última hora), con independencia de que el argumento que empleó con los suyos tanto en público como en privado es cierto: una victoria por la mínima en segunda vuelta a ocho meses de las elecciones se acaba convirtiendo en una derrota.

Así que fueron solo dos los candidatos que al final se decidieron a competir por por tomar el testigo ¿envenenado? de Cospedal, y en apenas quince días tuvieron que improvisar una mini campaña interna, que apenas les dio para asistir a unas cuantas paellas y a reuniones en cafeterías en las cuales se habló sobre todo de personas y muy poco de política. Aunque yo les disculpo: es el atolondrado sistema que eligió el PP para suceder a Cospedal el que propició el juego subterráneo de los candidatos y el cultivo de las estrategias personales como principal condimento de la mini-campaña. En tan pocos días no hay lugar más que para decir a los militantes una colección de obviedades y para que muchos de ellos se fueran situando en función de donde estaban los otros. Ninguno de los candidatos demostró tener un discurso arrebatador como para que dejarlo todo y salir tras ellos, pero esto es lo que hay en la política de hoy en día. García-Page se le dijo a Román en la procesión de la Antigua, donde coincidieron:
-Nos habéis copiado lo peor de las Primarias.

Y tiene toda la razón. Porque estas Primarias a la española no son ni chicha, ni limoná. Al no dejar intervenir a los simpatizantes, como sucede en Estados Unidos o Francia, se alimentan las guerras internas de los partidos, se acentúa la división y no siempre el candidato de los militantes coincide con la valoración mayoritaria de sus electores, lo que explica casos como el de Pedro Sánchez en las dos últimas elecciones. [Por cierto, si Tezanos  se creyera que el PSOE tiene 10 puntos sobre PP y Ciudadanos, como dice su CIS, mañana mismo Sánchez convocaría elecciones, porque el desgaste del Gobierno ha empezado].

En el PP de Castilla-La Mancha, el aparato del partido pensó que con una reunión de mesa camilla entre los dirigentes provinciales se podría llegar a la sucesión dulce de Cospedal, como en los viejos tiempos. Pero algo así es ahora imposible, incluso en el PP; y ahí están los resultados. El candidato que encarnaba el continuismo, Francisco Núñez, ganó como se esperaba con 3.978 apoyos, el 64,4 % de los votos, una cantidad importante, pero que no es suficiente para acoger bajo su paraguas a todo el PP de Castilla-La Mancha. Y así el candidato de “los 2.171 afiliados que han apostado por una renovación real del partido, que creen que las cosas se pueden hacer mejor y ése es el objetivo que nos ha traído hasta aquí”, llegó a sumar 2.171 votos, el 35,1%, un número muy importante de descontentos, que si Núñez no es capaz de integrar en la comisión ejecutiva y junta directiva que salga del Congreso de Albacete, el 7 y 8 de octubre, le podría pasar seria factura en la próximas elecciones.

Paco Núñez, un desconocido para la opinión pública regional fuera de Albacete, tiene ocho meses para intentar explicar lo que desde luego no ha podido en esta campaña interna low cost que terminó la pasada semana. Que detrás de él hay un proyecto alternativo de verdad, con estos mimbres y que responde a estos valores, algo más que el socorrido aquí estamos nosotros para echar al gobierno de Page-Podemos.

Por último, en el conjunto del PP se impone también un debate sobre el decreciente papel de los partidos en esta nueva sociedad civil 2.0 y el menguante número de afiliados, de verdad, que están dispuestos a pagar la cuota de su partido y a participar en las decisiones. En Guadalajara lo fueron 452 ( de los cuales 224 apoyaron a Núñez y 128 a Velázquez), un número que invita a la reflexión si tenemos en cuenta de que el PP de Guadalajara todavía tiene 629 concejales en la provincia.

No es un problema exclusivamente del PP, pero es preocupante, porque el principal antídoto contra los populismos está en la articulación de partidos fuertes, democráticos y con capacidad para vertebrar a las grandes corrientes del pensamiento moderno. Y no será esta risión de Primarias que se han inventado los dos partidos mayoritarios lo que les ayude a penetrar en su tejido social, porque solo valen para alentar el guerracivilismo interno. Y así acaban cansando a su electorado, que ya no está dispuesto a comulgar con ruedas de molino y con las listas cerradas que nos sirven los aparatos, casi siempre con las mismas caras.

O se hacen Primarias de verdad, o casi mejor llamamos otra vez a Alfonso Guerra y a Álvarez Cascos. Porque esto es lo que hay: a un tal Núñez le han dejado solo ocho meses para despegar, o fracasar.

Román, un paso a un lado

Antonio Román  comentaba en su entorno más próximo que no merecía la pena. Que estaba desilusionado por los personalismos con los que se había topado en todo este proceso para elegir sustituto de  María Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha,  y que de proseguir con unas Primarias a cara de perro, abriría unas heridas en el partido que no se podrían cerrar de aquí a las elecciones autonómicas en la próxima primavera. Lo que tendría una repercusión negativa, seguro, en el resultado electoral y en las que al PP le espera un panorama nuevo: Ciudadanos y Podemos estarán en el parlamento regional, con capacidad  para  decantar una mayoría de gobierno. Y Emiliano García-Page llega a estas elecciones con la prima de ser presidente de Castilla-La Mancha, algo que en esta comunidad criada en el aprecio por el mando es especialmente importante. El poder hay que visibilizarlo, porque da réditos. Recuerdo que cuando empezó José Bono a visitar  los pueblos de esta nueva comunidad autónoma,  en ellos le preguntaban si vendría el Gobernador.  Y Bono, que las caza al vuelo, reclamó a los gobernadores que le acompañaran en estos viajes, para visibilizar ante esos campesinos, que no entendían muy  bien qué era eso de la Junta de Comunidades, que algo importante sería cuando el señor gobernador se ponía a las órdenes de este señor de Albacete tan simpático.

A lo que iba: Román ha puesto como único argumento para dar “un paso a un lado”, como él dice, a que de no hacerlo quedaría un partido desunido para preparar, con garantías,  una alternativa y un candidato exprés en ocho meses. Aunque según dijo a la prensa : “Estoy seguro de que habría ganado el congreso; estoy seguro. Tenía muchos apoyos en Cuenca, en Ciudad Real, algunos de Albacete y muchos de Toledo. Pero ganar el congreso por diez puntos de diferencia a siete meses de las elecciones, es un error. El error de las primarias que han cometido otros”.

No es esta la versión que te cuentan destacados dirigentes del PP de Guadalajara, que respaldan a Paco Núñez, y que insisten  en que si realmente Román  tenía tantos apoyos, “por qué no se ha presentado”.  Y son más de uno los militantes del PP guadalajareño, que frente a un señor de  Albacete, al que nadie conoce en Guadalajara,  habrían votado a Román,  los que no entienden la decisión del alcalde: “Para qué se presenta entonces y se monta todo este número, que ha visibilizado la desunión del partido, que antes solo se intuía”, es la pregunta que se hacía un destacado militante que todavía ostenta un cargo parlamentario importante. Según me cuentan, en el último Comité Ejecutivo Provincial se podía cortar el ambiente con un cuchillo de cocina.

La explicación más verosímil es la siguiente: el viernes  7 de septiembre se convoca una reunión de la Junta Directiva Regional en Toledo, y casi todo el mundo pensaba  que iban allí a despedir con cariño a Cospedal, y que el siguiente paso sería tratar sobre una candidatura de consenso para una sucesión tan delicada, porque Cospedal  sí ejercía un liderazgo efectivo en el partido regional, gustara o no. Y la sorpresa que se llevaron muchos fue mayúscula cuando se enteran (porque lo filtran a los medios digitales) que con Cospedal todavía en la tribuna recibiendo el cariño de los notables del partido, inmediatamente después  se iba a prtesentar  una “candidatura de partido”, encabezada por  Paco Núñez,  el alcalde de Almansa,  y respaldada por el brazo derecho de Cospedal, Vicente Tirado, y todos los presidentes provinciales. Con Ana Guarinos a la cabeza, porque “es la persona más preparada para liderar el proyecto”, dixit.

Esto pilló a algunos barones del PP con el pie cambiado, entre ellos la diputada por Ciudad Real, Rosa Romero, y el propio Antonio Román, quienes expresan su malestar durante la Junta Directiva, y es allí cuando dice Román eso de que “los liderazgos  no se heredan, sino que se conquistan”.

Esta maniobra de asegurarse un puesto en la mesa de la sucesión por parte del actual aparato del PP regional, disgusta a todos  aquellos que no estaban en la pomada, y Román empieza a recibir una catarata de mensajes en su móvil. Aunque no lo tenía pensado, dice en público que reflexionará en los próximos días si presenta su candidatura.  Él llega a confesar  que por su curriculum político creía que podría ser la persona que encabezara esa lista de consenso pero… al final no se lanzá a la piscina.(?) Nadie se podía esperar que Paco Núñez iba a dar un paso atrás, después de haberse muñido su candidatura en la mesa camilla del aparato del partido, así que Román y Romero dejan el campo libre, como alternativa, a Carlos Velázquez, otro aparachi, pero que se quedó fuera del pacto porque, según cuenta Mar G. Illán en encastillalamancha.es,  le pareció poco lo que le ofrecían: ser candidato a la alcaldía de Toledo y secretario regional, es decir, el número dos de  Paco Núñez .

Y esto es lo que hay: Núñez exhibe su potencia de fuego con 3.679 avales para presidir el PP-CLM. Y Velázquez , el alcalde de Seseña, queda como única alternativa… y sin contar públicamente con el respaldo de Román. Que ha dado un paso a un lado.  Aunque todavía no sabemos hacia dónde.

Cospedal  movió ficha, y primera sorpresa

Escribía hasta mi último que post que en el PP había calma chicha hasta que María Dolores de Cospedal moviera ficha; y así han pasado las cosas…relativamente.

No ha habido sorpresa en cuanto al sentido del  movimiento de la presidenta del PP de Castilla-La Mancha, y que fue como algunos llevábamos anticipando desde hace un mes.  La ex secretaria general perdió las Primarias de su partido, y aunque el pacto en la segunda vuelta con Pablo Casado    le aseguró un papel relevante en el PP post Rajoy, las cartas estaban echadas. Como reconoció en su discurso de despedida ante la Junta Directiva regional del sábado ,  “he llegado al final de una etapa en el camino” y a partir de ahora “se hace  necesario un nuevo liderazgo” en Castilla-La Mancha. Era previsible, y hasta entendible. Para un político que no ha tenido éxito en su intento de presidir el PP nacional, reeditar la aventura de Castilla-La Mancha no parece lo más apasionante del mundo, para una persona que ya ha sido presidenta regional, y en un tiempo político que es todavía más incierto que cuando perdió (aunque el PP fue el más votado en política todo lo que sea no gobernar es perder) su reelección  en  la primavera 2015. Ahora, la incertidumbre es mayor, porque las mayorías absolutas en Castilla-La Mancha son cosas del pasado –incluso con una Ley Electoral de Cospedal  que Page no ha tocado, porque también le favorece–, y el mejor de los escenarios posibles pasa por un pacto…con Ciudadanos, con quien se está jugando el liderazgo del  espacio del centro-derecha. Y Ciudadanos puede tener más cartas.

No ha habido sorpresa  por ahí, y solo relativamente por la maniobra para suceder a Cospedal de todo el aparato del PP en Castilla-La Mancha, que apoyó sin fisuras a la presidenta  Cospedal en su tarea por hacer un partido regional más homogéneo-a imagen y semejanza  del PSOE desde Bono– y en el que los partidos provinciales han ido cediendo autonomía  (y discurso) al aparato “toledano”.  Así, todas las miradas estaban puestas en Vicente Tirado, con quien Cospedal ha hablado repetidamente este verano, y que fue el primero en conocer la decisión de su jefa. Tirado no se sintió con fuerza para tirar de ese carro que le dejaba Cospedal, y prefirió irse con ella a la política nacional, pero no de cualquier forma: Casado le nombró flamante sucesor de  Javier Arenas en la  Vicesecretaría de Política Autonómica y Local del PP. Tirado solo comunicó al aparato más cercano su decisión, y hasta el último día  se jugó al despiste  sobre su candidatura. Y cuando en la prensa se especulaba sobre un pocker de notables para suceder a Cospedal, los presidentes provinciales, con Ana Guarinos a la cabeza, y el aparato más cercano a Tirado, ya había pactado un candidato de todos ellos, Francisco Núñez Núñez, presidente del PP de Albacete  y alcalde de Almansa. Y paralelamente al inicio de la Junta Directiva en Toledo, y casi al mismo tiempo de saberse que Tirado no optaba a la presidencia,  se filtraba el nombre de Núñez  y  se presentaba como el hombre de consenso de las organizaciones provinciales del partido.

Cuando Núñez llegó al hotel en el que se iba a celebrar la Junta Directiva era uno de los pocos que iba trajeado de los pies a la cabeza. Hasta el punto de que algún compañero, en magas de camisa,  le comentó: “ Pareces un candidato”. ¡ Y vaya que lo era! Al final de  la reunión, Francisco Núñez hacía oficial lo que ya estaba en los digitales, que sería el candidato, y lo hacía rodeado de los presidentes provinciales y con la bendición de Tirado,  que previamente ya le había dado su respaldo en prensa.

Durante la reunión de la Junta Directiva, sorpresa (y algo más) entre los notables del PP que se habían quedado fuera del núcleo de la decisión, entre los que estaban el alcalde de Guadalajara Antonio Román,  y la ex alcaldesa de Ciudad Real y actual diputada Rosa Romero. Ambos hicieron uso de la palabra y vinieron a decir que había partido. El alcalde alcarreño incluso dio un paso adelante, y por primera vez reconoció algo que sospechábamos, pero que no había dicho en público: que estaba reflexionando muy seriamente en presentar su candidatura. Y añadió una frase con mucha miga: “Los liderazgos no se heredan, se conquistan”, en referencia a que la sucesión de Cospedal, que sí ejerció un liderazgo sin apenas contestación, no se traspasa con un dedazo.

En otros tiempos, y con otro PP, ya les podría avanzar cómo acabaría esto: con la entronización de Núñez ante el clamor general de los compromisarios.  Pero después de lo ocurrido con Pedro Sánchez en el PSOE, y con Pablo Casado en el PP, que ganaron contra el aparato, yo no descarto nada. Y más si entre Antonio Román y Rosa Romero pueden conformar una candidatura que sea verdaderamente alternativa a la de Núñez y así percibida por los militantes del PP, que tras lo ocurrido con Rajoy no hacen más que penar en la incertidumbre. El lunes o martes  hablarán Román y Romero,  y ya veremos lo que ocurre porque el Congreso Regional es el 7 de octubre en Albacete, es decir, a la vuelta de la esquina. Y  luego,  el que salga tiene ante sí un reto titánico: aormar un proyecto ilusionante para los conservadores  y convertirse en un candidato creíble en menos de ocho meses, teniendo enfrente nada menos que al presidente de la Junta, un García-Page popular  en las encuestas y que se mueve como pez en el agua en las arenas movedizas electorales. No me extraña que algunos se lo estén pensando, o que directamente hayan preferido transitar otros caminos de la política. Ya sea nacional. O Europea. Como parece hará Cospedal.

Mientras tanto, esto es lo que y hay.

 

En la foto, Francisco Núñez anunciando su candidatura y rodeado de dirigentes populares que le apoyan, como Ana Guarinos.  

 

 

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