Una historia interminable a la que se ve un fin y un reconocimiento

Las cosas de palacio van despacio, dice un refrán español que sería de justa aplicación al desarrollo del nuevo campus de Guadalajara. Un campus que en su inicio iba a ubicarse a extramuros de la ciudad, en el polígono del Ruiseñor, una gran error a mi entender  porque habría generado muy pocas sinergias a la economía de la ciudad, aunque tras la crisis se corrigió el tiro y acabó en el complejo de Las Cristinas. Con ello se mataban dos pájaros  de un tiro: el campus no se marchaba a un descampado de la ciudad (no hay que olvidar que el Aulario Univesitario de la calle Cifuentes dejará de utilizarse como tal) y se aprovecha el complejo de Las Cristinas, en desuso desde que cerró el antiguo Colegio de Huérfanas Militares y luego el colegio público ocupó solo una parte del mismo. García-Page acertó asumiendo una reividicación histórica del Ayuntamiento de Román y aunque dilatado en el tiempo, esta vez se van a hacer las cosas bien. No saben cómo envidio a Alcalá de Henares, con unos de los mejores cascos históricos de España, a lo que no es ajeno la rehabilitación de edificios públicos que se pudieron hacer en complicidad con el desarrollo de la Universidad de Alcalá. En Guadalajara hubo que levantar unos nuevos juzgados y se lo llevaron a las afueras, en  un edificio de nuevo cuño, cuando se podría haber rehabilitado el Fuerte de San Francisco. Por no hablar de lo que piensa hacer el Ministerio de Justicia con el actual edificio de los juzgados. No tienen ni idea. ¿Pasto para robacobres?

El Alcalde y Eladio Freijo, en las instalaciones de la Fuente de la Niña.

Ya digo que no ha sido fácil el camino del nuevo campus universitario y en eso me recuerda a la ampliación del Hospital, que debería estar hecho hace ocho años, con lo que se habría evitado el colapso del actual en algunas especialidades.  Cospedal fue presidenta de Castilla-La Mancha gracias a los decisivos votos de Guadalajara, pero solo días antes de acabar la legislatura firmó un protocolo sobre el campus, que lo dejaba todo a un convenio a desarrollar en el siguiente mandato. Y como en el siguiente mandato salió Emiliano García-Page, hubo que empezar de nuevo, como  los malos estudiantes. Media legislatura se empleó en convencer a Page de que cambiará la Junta de opinión y respaldara la opción de Las Cristinas, que por cierto había defendido Magdalena Valerio mucho antes de ser ministra. Y cuando se tiró por ese camino, se emplearon casi dos años en discusiones entre el Ayuntamiento y Junta  sobre cómo  había que dar forma jurídica al papeleo, primero la compra a Defensa de Las Cristinas; y luego diseñar el nuevo campus  con la Universidad de Alcalá.

El Ayuntamiento de Guadalajara quiso, con acierto, que la titularidad del nuevo campus fuera de la Universidad de Alcalá, lo que aseguraba el estatus de nuestra provincia y de la propia UAH, la única que tiene un campus a caballo entre dos autonomías, algo que ahora sería imposible en este país entregado a los nacionalismos, los soberanistas y los de campanario. También era lógico que si la ciudad iba a entregar a Defensa, en compensación,  unos terrenos urbanizables que cuestan casi 8 millones de euros, quisiera que la inversión de la Junta estuviera garantizada y no quedara en un brindis al sol. Por su parte, el Gobierno regional no quería comprometerse por escrito  en una financiacion plurianual de unos 50 millones de euros, que alcanzaba a dos legislaturas; y la cosa se atascó. Después de muchos reproches y toneladas de demagogia en los periódicos se buscó  una solución para salir del atolladero: sería la Universidad de Alcalá de Henares la que garantizaría esa inversión, aunque fuera por vía indirecta y de aquella manera, ya que el dinero lo pone el gobierno regional.

El convenio tiene sus recovecos, sí, pero no voy a ser yo el que le ponga pegas.  Se firmará el el 6 de febrero (no se ha anunciado dónde, aunque lo lógico es que fuera en el campus de Guadalajara) y sienta las bases  para que Guadalajara pueda tener la universidad que se merece en el segundo tercio del siglo XXI, ya que junto a las titulaciones que ya se imparten  ( Magisterio, Turismo, Lenguas modernas y traducción, ciencia y tecnología de la Edificación o ADE, entre otras) se pondrán en marcha un Grado en Logística (con posible ampliación y vinculación hacia otras disciplinas como ADE o Ingeniería Industrial) y un Grado en Ingeniería Biomédica.

Un éxito y un reconocimiento.- Se tendrá que ir Eladio Freijo, uno de los mejores gestores deportivos  de España, que trabaja por cuatro perras para la ciudad de Guadalajara, para que algunos cantamañanas le reconozcan, y no ensucien,  su trabajo al frente de la Concejalía de Deportes, ciertamente apoyado por el alcalde de la ciudad, lo que es indispensable.  Freijo se inventó la acogida de campeonatos de España de categorías menores y se demostró que tenían un retorno económico a la hostelería y restauración de la ciudad todavía mayor que los senior, porque con los deportistas vienen a menudo sus padres, sus abuelos y la tía soltera del pueblo a ver a sus maravillosos chavales. La memoria dice que la declaración europea de Guadalajara ha dejado a la ciudad y en el entorno (que muchas veces ha llegado hasta Alcalá de Henares) cerca de 80.000 pernoctaciones.  Más datos: durante 2018 se han realizado 231 eventos de élite, de ellos 17 internacionales. Este volumen de eventos ha traído a unos 6.000 deportistas y han sido seguidos por 26.000 espectadores.  El turismo deportivo ha creado importantes sinergias en la economía local, y sectores como la restauración y la hostelería han incrementado sus ventas un 7%. En sectores como el comercio, transportes y gasolineras, el incremento se estima en un 8% y en sectores auxiliares como las empresas de suministros y las agencias de viajes han experimentado un incremento de la facturación un 3% de media. Y todo esto se ha hecho sin abandonar la atención al deporte y los clubes locales pues Guadalajara se encuentra a la cabeza de las ciudades españolas que más recursos destinan al deporte, 125,32 euros por habitante, siendo la primera capital de Castilla La Mancha, seguida muy lejos de Toledo con 59.95 € por habitante, según los datos recogidos en una reciente sesión de “Guadalajara empresarial”.

Llevaba unas semanas sin posibilidad de renovar este blog, y no he querido dejar pasar esta reflexión y este reconocimiento ahora que ha acabado con éxito la condición de “Guadalajara, Ciudad Europea del Deporte 2018”. Hay veces que tienen que venir gente de fuera para subrayarlo: “”Guadalajara es la ciudad española que más invierte en deporte; la que más actividad deportiva genera y más campeonatos de España de alto nivel y de base celebra”. Lo dijo Alejandro  Blanco, presidente del Comité Olímpico Español. Esto es lo que hay.

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