ESTAS FECHAS FINALES DE octubre e iniciales de noviembre han tenido siempre un sentido de paso entre el mundo del verano y de las cosechas y el mundo de las sombras, del invierno, de la noche y del más allá.
El Día de Todos los Santos, conocidos y desconocidos, establecido por la Iglesia, el Día de los Fieles Difuntos, que tuvo otro origen eclesial posterior, pero que acabó confluyendo con el anterior es reflejo de ese contacto entre día y noche que se le adjudica a estas fechas.
Hasta el Día de All Hallows’ Eve (la víspera de Todos los Santos, literalmente, esto es, el 31 de octubre) que ahora conocemos como “Halloween” son conmemoraciones de ese tránsito hacia el más allá (del año, de la vida) y de la mezcla de luces y sombras que por estas fechas climatológicas a todos nos sorprenden.
Los límites entre la vida (el sol) y la muerte (la noche) están más abiertos y confundidos que nunca, de ahí que se toque lo real y lo irreal y el contacto con los mundos de ultratumba se muestren más permeables que nunca.
BÉCQUER, ZORRILLA, GUADALAJARA-TORIJA
EN LITERATURA, LOS CONTACTOS entre este mundo y el más allá han ocurrido a menudo en los Días de Difuntos… Las leyendas de Bécquer son buen ejemplo de ello. Don Juan Tenorio, de Zorrilla, también.
“El monte de las ánimas” de Gustavo Adolfo Bécquer es probablemente el ejemplo más perfecto de lo que decimos. La noche de difuntos, en Soria, las ánimas de los caballeros muertos salen de sus tumbas y recorren el monte, pudiendo interactuar con las personas vivas y provocando la muerte de algunas de estas.
Modestamente, un argumento parecido, pero con una larga narración en versos, desarrollé yo hace algunos años en el libro titulado “La Leyenda de la Noche de Ánimas en Guadalajara”.
En esta narración tenebrosa y lúgubre, se relata un combate que se repite todos los años por estas fechas entre los caballeros difuntos de Guadalajara y los nobles templarios de Torija, que la noche de difuntos retornan al combate, para dirimir viejas disputas de lindes entre ambas poblaciones, por los montes entre el Pico del Águila y Torija, escenario de los acontecimientos.
Varias personas de Torija y de Guadalajara me han comentado que este “Monte de las ánimas” a la alcarreña, pero aumentando con combates, además de apariciones, tendría bastantes posibilidades de éxito si se escenificara por las calles –ya que no los montes- de Guadalajara. Yo ni entro ni salgo en este punto, pero dejo apuntada la idea.
El texto completo se encuentra en el libro digital: “La Leyenda de la Noche de Ánimas de Guadalajara”: https://www.amazon.com/dp/B01AH1ZIAI
UNA ELEGÍA DE TEMA CAMPIÑERO QUE ESTRENO AQUÍ
CON OCASIÓN DE ESTE vínculo entre vida y muerte que simbolizan los presentes días, me complace estrenar aquí, para los lectores de GuadalajaraDiario, esta “Elegía por un agricultor de la Campiña del Henares”, que considero tiene algún valor literario y que además está ambientada en nuestra tierra y comarca.
ELEGÍA POR UN AGRICULTOR DE LA CAMPIÑA DEL HENARES
Parte I.
Noticias hay que irrumpen como el rayo
que impacta con su incendio repentino
y deja los sentidos en desmayo.
Será la voluntad de Dios o el sino
que estas conmociones y sobresaltos
nos hagan tambalear en el camino,
sin poder resistir tantos asaltos
como el corazón sufre, por heridas
que nos dejan sin sangre, en riego faltos.
Hoy, los cielos desbocan de sus bridas.
Los relámpagos prenden en las brumas.
Los truenos ya retumban sin salidas.
Las aves se elevan a crestas sumas
Las lluvias granan hielo por sus penas.
La nieve se agremia en copos de plumas
Los arroyos descienden casi apenas.
Las amapolas cierran encarnadas.
Las nubes transitan de negro llenas.
Las puestas arrebolan las miradas.
Los gallos corazones picotean.
Los picos cercenan a las azadas.
Los tractores su tierra la desean.
El sol de llegar a ocaso da indicios.
Los pozos los brocales los rodean.
En este mes de abril los perjuicios
han florecido junto a agricultura,
pues han rebosado aguas de suplicios.
Agricultor izado a afición pura,
de su esfuerzo orgulloso y de sus frutos,
hoy ha caído a triste sepultura.
Del riego de sus árboles, minutos
le han llevado a tenderse entre la tierra
para este abril llenarnos con sus lutos.
Si triste es la jornada que se cierra
con bruna anochecida del ocaso,
peor la que a un amigo se le entierra.
Se equivocó la tierra al dar el paso.
Se equivocó la tierra al reclamarte.
Se equivocó el frutal en su fracaso
al requerir tu vida parte a parte.
Los campos granarán de peor suerte…
Las espigas ya hoy van a llorarte…
Y el grano… cuando junio al fin despierte
y vea que no está quien lo sembrara
y sepa las noticias de tu muerte.
Ya tu voz ayer tan sonora y clara
nunca será escuchada por ninguno
ni florecerá entre genista y jara.
El cielo mismo está más triste y bruno,
la tierra más parece que está exhausta,
los álamos sin hojas de consuno.
Sobre los campos grises de hora infausta
las estelas esperan al ausente
que ya no arrojará semilla fausta
que de nueva cosecha sea fuente.
Como sendas vacías las estrías
que ya no conocen fresco puente,
ni los surcos, ni zanjas que tú unías.
El ciprés sólo suena y las campanas
te lloran con el bronce en lejanías.
Los pájaros del luto son cercanas
sombras volando el aire hasta tu ara
que descansa en las tierras castellanas…

ELEGÍA POR UN AGRICULTOR DE LA CAMPIÑA DEL HENARES
Parte II.
Pendiente la memoria se quedara,
Pendientes los recuerdos de la vida,
Y pendientes los días de almenara.
Pasada ya la juventud perdida.
Pasado todo el fluir de la alfaguara.
Y pasada habla muda no tenida.
La villa montaraz adelgazara
sobre su monte, encima de los sotos,
parte de su mejor perla en tïara,
que hoy ya gimen desde los remotos
llantos antiguos de los cereales
que sienten tallos mustios como rotos
se quiebran labrantíos cual cristales.
Las gavillas sin ti se descomponen
Y se secan los ríos y canales.
Y la fauna los campos abandonen.
Los hontanares tapan mal su cara
con dolor natural también coronen.
El corzo huye de zona abierta y clara.
La gineta se interna en las maderas.
El zorro pardo y rojo no se para.
Las águilas escapan las primeras.
Las calandrias no entonan su algazara.
Las garzas ya recuerdan ser viajeras.
Contigo ha sido tierra cruel y avara
pues quiso para siempre contenerte
a quien antes él bien la alimentara.
Mas ahora que estás ya tan inerte
recordar tu bondad nos acompaña
y ella tu evocación más nos la inserte.
Un arado al dolor aún nos daña.
Una grada de pena has dejado.
Un tractor de silencios en montaña.
Un cultivador de tristeza al lado.
Una gran sembradora en almazara
para cosechar el pesar llegado.
Naturaleza misma ya se para.
Los almendros, cerezos y manzanos
le preguntan por qué a Guadalajara.
Los olivos, nogales ya no sanos
sienten los golpes de tu experta vara
que trataba a los frutos como hermanos.
Correrá el dato por Guadalajara,
el Henares lo esparce a La Campiña:
que ya no está quien tanto la labrara,
que ya el azul celeste no escudriña
quien allí la buscaba entre las nubes
su ración de agua, como vital viña.
En tu nombre levanto, mientras subes,
esta tormenta de versos que te hablan
de dolor y añoranzas que ya incubes.
Estrofas que mi voz la lluvia entablan
para seguir hablando de los días
que en la tierra secada desentablan
los recuerdos de antes: melancolías
y siembras de las horas de ayer que hoy,
sin ti, se van quedando yermas, frías…
como final al que llega tu convoy.

Juan Pablo Mañueco
Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016
de la Junta de Castilla-La Mancha.
Antología de textos autor,
teclead: FANDOM MAÑUECO.


