El Gobierno de Pedro Sánchez ha firmado una orden por la que renueva la autorización de explotación de la Central Nuclear de Almaraz (Cáceres), con los mismos dueños que la de Trillo, hasta el 8 de junio de 2030. Con ello corrige el calendario del parque nuclear español, impulsado por este mismo gobierno, y que preveía cerrar la primera unidad de Almaraz el 1 de noviembre de 2027 y el segundo grupo el 31 de octubre de 2028. El Gobierno toma esta decisión después del informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que no ha visto problemas que afecten a su seguridad para la citada ampliación demandada por el gobierno extremeño, el parlamento de aquella comunidad (PSOE incluido) y los municipios del entorno que se han echado a la calle en numerosas ocasiones para protestar por el cierre de la que es la principal industria de la comarca y la que más puestos de trabajo genera. Hasta ahora, el gobierno de coalición PSOE-Sumar se había resistido a dar marcha atrás en el citado calendario y sus grupos parlamentarios habían votado en contra de las iniciativas presentadas por la oposición. ¿Qué ha pasado desde entonces?La explicación que da el ministerio competente en su Orden es que ha sido debido a la crisis de Oriente Medio y a la mayor volatilidad del precio del gas por la situación del estrecho de Ormuz. Es un hecho cierto que el encarecimiento de los precios de la energía se han disparado desde la invasión de Ucrania por Rusia. En los últimos cinco años (2021–2026), el precio del gas natural ha sufrido una volatilidad histórica extrema. Tras cotizar en torno a los 20 €/MWh en 2021, los precios se dispararon por encima de los 150–300 €/MWh en 2022 debido a la crisis con Rusia, estabilizándose de forma gradual en el entorno de los 45 €/MWh, hasta lo de Ormuz. Ante este panorama, sería del género tonto cerrar, sin motivos, una planta productora de electricidad que genera 1.049 MWe en cada reactor y que cubre el 7% de la demanda eléctrica anual, generando cada año el equivalente al consumo de 4 millones de hogares españoles. La paralización de Almaraz y luego de Ascó 1, en octubre de 2030, habría encarecido inevitablemente la factura eléctrica de consumidores e industrias, adelgazando los bolsillos de los primeros y lastrando la competitividad de los segundos. Estamos por tanto, como defiende Marta Ugalde, la presidenta del Foro Nuclear, ante una infraestructura «estratégica» para España y «esencial» en el mix de generación eléctrica, que refuerza la autonomía energética frente a los combustibles fósiles, tal y como reconoce la Comisión Europea.

La decisión del gobierno no ha contado con el respaldo de los ministros de Sumar, quienes incluso han apelado al incumplimiento de los acuerdos de investidura, aunque no parecen dispuestos por ello a abandonar sillones y poltronas en el consejo de ministros y ministerios. A su juicio esta decisión pone en riesgo la hoja de ruta de las energías renovables en España, aunque lo cierto y verdad es que con el parque nuclear actual el 60 % de la generación eléctrica ya es renovable. Un porcentaje ya suficientemente alto de una energía que tiene problemas de almacenamiento no resueltos, con lo que para dar estabilidad al sistema, progresar más con las renovables y que los apagones no sean más frecuentes, hay que recurrir a fuentes de generación estables. Y al día de hoy, por la sequía que condiciona la producción hidráulica y la prohibición de las plantas de carbón por sus emisiones, la única fuente estable que nos queda al margen de la nuclear es el gas ruso, americano o argelino. En este sentido, la rectificación del gobierno de Sánchez está en línea con la nueva posición más pronuclear de la Comisión Europea, cuya presidenta Úrsula Von der Leyen lamentó que Europa redujera su producción nuclear que era de un tercio en 1990 a solo el 15% en la actualidad. La líder germana, que gobierna con populares europeos y socialdemócratas, no se corta y dice que “fue un error estratégico por parte de Europa dar la espalda a una fuente de energía fiable, asequible y con bajas emisiones”, y que en Alemania se compensó comprando más gas a la Rusia de Putin y haciendo a la locomotora europea más dependiente del autócrata eslavo.
El gobierno de Sánchez ha precisado en su orden ministerial que la extensión de esta prórroga queda circunscrita a Almaraz y a los 31 y 19 meses adicionales solicitados para sus dos unidades, por lo que el resto del calendario de cierre de las demás nucleares se mantiene. Los socios a la extrema izquierda del gobierno sospechan que esto no va a ser así, porque creen que detrás de esta decisión parcial hay un cambio de política energética, que no solo afecta a Almaraz, y todo hace pensar que están en lo cierto. Aunque el debate sobre el cierre del parque nuclear español estará sometido a la situación geopolítica que se viva en cada momento, cualquier especulación es puro postureo; propaganda. Porque es es un debate que en cualquier caso corresponde a la siguiente legislatura y la decisión a otro gobierno, en lo tocante a las centrales de Asco 1 y 2, Cofrentes y Vandellos 2. Pero si nos referimos solo a la central de Trillo, que tiene permiso de explotación hasta noviembre de 2034, es ciencia ficción especular sobre qué gobierno de España será el competente para prolongar (o no) la vida de la central alcarreña y cuáles serán las necesidades, entonces, del Estado Español y de su economía, si es que la nación, y la Europa que conocemos, no han sido desmembradas para entonces por populismos y separatismos. Pues esto es lo que hay.
LA FRASE. “Las energías renovables producen los electrones más baratos, pero son volátiles, dependen del sol y del viento, y a veces los mejores emplazamientos están lejos de los centros de demanda industrial”. “La energía nuclear es fiable y proporciona electricidad durante todo el año, las 24 horas del día. Por lo tanto, el sistema más eficiente combina la energía nuclear y las energías renovables, y se sustenta en el almacenamiento, la flexibilidad y las redes”. ÚRSULA VON DER LEYEN, presidenta de la Comisión Europea.
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