1520-1522: La “Guerra de la Dependencia” ante la Casa de Austria, P-II.

En esta serie de artículos estamos analizando las causas y principales episodios que ocurrieron en Castilla durante la Guerra de las Comunidades o “Guerra de la Dependencia” ante la Casa de Austria. La parte I puede leerse aquí:

La corona y el reino de Castilla, eje demográfico y económico de la Península Ibérica a principios del siglo XVI

EL EJE DEMOGRÁFICO Y económico de la Península Ibérica (Castilla, Aragón, Portugal) a comienzos de la Modernidad era sin duda la Corona de Castilla, con una población de entre 6 y 7 millones de habitantes, ante el millón de habitantes que sumaban en conjunto los territorios de la Corona de Aragón (Reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y principado de Cataluña) y el otro millón de habitantes que suponía la población total de Portugal.

Y el núcleo de la Corona de Castilla estaba precisamente en las Castillas Vieja y Nueva.

El Consulado del Mar, radicado en Burgos  (una organización de mercaderes), regulaba todo el comercio castellano con el Norte de Europa, a través de los puertos del Cantábrico, hasta el punto de que fueron los comerciantes de Burgos quienes costearon a sus expensas la Expedición a las islas de la Especiaría de 1519-1522, que acabaría convirtiéndose en la Primera Vuelta al Mundo.

Uno de los comerciantes burgaleses con especial importancia en las navegaciones comerciales a las islas de las especias fue Cristóbal del Haro, miembro de una familia de mercaderes y financieros de la ciudad, que financió la primera expedición en llegar al Río de la Plata (1511-1512) y la Expedición de Magallanes (1519-1522), entre otras muchas navegaciones viajes de comercio.

“Burgos, legua cero del Viaje de Magallanes-Espinosa-Elcano”, cartel conmemorativo del 500 aniversario de la Primera Vuelta al Mundo. Sobre el mástil del navío, la bandera de la Corona de Castilla, bajo la cual se realizaba la expedición.

También intervino decisivamente en la puesta en marcha de esta Expedición de Magallanes (portugués de nacimiento, pero nacionalizado castellano antes de recibir el mando de unos barcos castellanos, según la costumbre de esa o cualquier otra época) el obispo Juan Rodríguez de Fonseca, nacido en Toro, obispo de Burgos entre 1514 y 1524, y creador de la Casa de Contratación de Indias (1503), para poner bajo la autoridad de la Corona castellana los viajes que se organizaran al Nuevo Mundo.

En las dos imágenes de arriba, Vasco Núñez de Balboa, descubriendo el Mar del Sur en 1513 y la flota castellana de la Expedición de la Especiaría, las Molucas, que acabaría descubriendo el Estrecho de Magallanes y dando la primer Vuelta al Mundo entre 1519-1522

Las dos Castillas, Vieja y Nueva, eje a su vez de la Corona de Castilla

EN MEDINA DEL CAMPO se asentaba una de las ferias internacionales más importantes de Europa, y de hecho los banqueros de Medina crearon la primera letra de cambio, que empezó a ser la forma de pago internacional más común en todo el continente.

También la industria, las manufacturas, los textiles y los productos ganaderos, laneros y agrícolas castellanos eran significativos en el mercado europeo y posteriormente en el americano.

Las ciudades más populosas de España a principios del siglo XVI (excepción hecha de Sevilla) se encontraban en las dos mesetas. Valladolid, 38.000 habitantes; Toledo, 32.000; Medina del Campo, 20.000; Segovia, 15.000; Salamanca, 13.000; Medina de Rioseco, 11.000…

El historiador y jesuita de abundante bibliografía sobre la Edad Media y Moderna, Gonzalo Martínez Díez, que fue catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Valladolid, obtuvo estas cifras del Archivo de Simancas, harto significativas del papel de Castilla en el XVI, si las comparamos con los datos de la Castilla hundida, derrotada y despoblada de nuestros días

A principios del XVI, una provincia como la de Soria superaba en población a las tres provincias vascas: 190.000 habitantes en el territorio soriano frente a 185.000 en las tres provincias vascas juntas.

La provincia de Salamanca tenía casi tanta población como toda Cataluña. Medina del Campo rebasaba en seis veces la población de Oviedo y La Coruña y en ocho veces la de San Sebastián.

Incluso pueblos no especialmente significativos como Paredes de Nava, Béjar o Ágreda duplicaban a las dos primeras y triplicaban en población a San Sebastián.

Medina de Rioseco o Toro doblaban a Vigo o Santiago. Portillo (Valladolid) resultaba doble que Gijón y tres veces mayor que Eibar. Covarrubias (Burgos)  era mayor que Baracaldo.

Concretamente, la Corona de Castilla de principios del XVI contaba con unos 7 millones de habitantes, Aragón 250.000, Cataluña 300.000, Valencia 320.000, Baleares 80.000, Navarra 100.000 y Portugal 1.000.000.

1521-22: La “Guerra de la Dependencia” ante la Casa de Austria

LA GUERRRA DE LAS Comunidades de Castilla (1520-1522) podría ser conocida como Guerra de la Dependencia de Castilla y España ante la Casa de Austria, ante la familia de los Habsburgo, que actuaban todos ellos como un clan –gobernaran donde gobernaran- o ante los intereses prioritarios de Flandes y del Sacro Imperio Romano Germánico, como prefiramos denominar al ganador de aquella contienda, frente a los intereses propios castellanos y españoles.

Con ese nombre propuesto, todos entenderíamos qué se dilucidó militarmente durante esos dos años en los campos de batalla de la Castilla central, de la misma forma que a principios del siglo XIX se entiende inmediatamente qué se dirimía en una Guerra que se ha acabado conociendo como Guerra de la Independencia o Guerra contra los franceses.

Esta Guerra “de las Comunidades” o “de la Dependencia” fue ganada, obviamente, por los intereses centroeuropeos de los Habsburgo que arrastraron el potencial español en defensa de sus intereses familiares centroeuropeos durante los dos siguientes siglos (XVI y XVII).

Si la Castilla de la época pudo continuar, parcialmente, con el desarrollo de sus propios intereses –en América, África, Asia, Oceanía… es decir en cualquier continente menos en la Europa de las Guerras de Religión, un avispero donde nunca tendría que haber intervenido Castilla, puesto que nada tenía que ganar y sí mucho en lo que arruinarse- fue por la enorme potencia de la Corona castellana, ya antes de la llegada a ella de los Austria

Porque hay que tener en cuenta que no fue Carlos quien dio un Imperio a Castilla –la expansión ultramarina castellana ya existía, desde un cuarto de siglo antes de la llegada de Carlos I, o mucho antes si consideramos el caso de la toma castellanas de las islas Canarias o de plazas en el norte de África-, sino que fue Castilla quien dio a Carlos dos: el alemán que compró con el dinero castellano y esa expansión mundial castellana que los Habsburgo pudieron usar en su provecho familiar extracastellano.

Localización del movimiento comunero

Flandes supuso una costosa sangría de hombres y dinero para Castilla, el principal sostén de los Austrias, durante dos siglos. También la participación de Castilla en las guerras de religión centroeuropeas, donde los Habsburgo se convirtieron en campeones del catolicismo, no por cuestiones de dogma, sino por defensa de sus intereses familiares frente a otros competidores alemanes.

Lo cual estaba meridianamente claro para los castellanos sujetos a ellos, según las reiteradas peticiones de las Cortes castellanas para que se pusieran fin a semejante sangría, peticiones que siempre fueron respondidas de idéntica manera durante toda la dinastía… Igual que había hecho el rey Carlos la primera vez que los procuradores castellanos se lo solicitaron: «En esto se hará lo que más convenga a nuestros intereses».

Todos los Austrias «españoles» -del primero al último durante sus dos siglos de existencia- supieron que el principal de sus intereses era legislar lo más conveniente para Flandes y actuar en su provecho, siguiendo al pie de la letra las instrucciones dejadas por Carlos I en su testamento a Felipe II: «Ante todo, vela por los intereses de Flandes, nuestra patria».

La recomendación de Carlos de Gante se cumplió tan al pie de la letra que después de esos dos siglos de gastos desorbitados por Flandes, el último de los archiduques de Austria que ambicionó poseer España, ya en el siglo XVIII volvió a probarlo…

En efecto, el pretendiente al trono Carlos, autodenominado Carlos III, en contra del verdadero heredero de la Corona española, Felipe V de Anjou-, tras dejar destrozada la Península con una larguísima Guerra de Sucesión de casi quince años (1701-1715) sólo impuso una condición «sine qua non» para firmar el Tratado de Utrecht: la de que él sería considerado Archiduque de Austria, sin quedar el título vinculado a la Corona de España, y que Flandes sería sustraído del ámbito de España para pasar a la soberanía de Archiduque de Austria, él mismo.

Curiosa manera de salir de España la malhadada Casa de Austria: una Guerra de Sucesión, provocada por los Habsburgo, que se saldó con la pérdida de Menorca y Gibraltar ante sus aliados los ingleses, y con el traspaso de Flandes a la soberanía del Archiducado de Austria… Es decir, donde siempre había estado. Aunque la sangre y el dinero, llevaba dos siglos Castilla poniéndolos encima del ruinoso y ensangrentado terreno.­

Pero empezaremos por el principio del problema, recogiendo las causas y los hechos que originaron otra Guerra Civil mediante la cual entró a reinar en España tal Casa, extranjera y extranjerizante en todo momento de su política: la Guerra de la Dependencia ante el Imperio de los Habsburgo alemanes, a principios del siglo XVI, hace ahora quinientos años.

Otros Campos de Castilla, II. Generaciones

ESTE AÑO DE 2021 lo he iniciado con la publicación del libro “Otros campos de Castilla. Parte II: Las generaciones culturales castellanas desde 1900 hasta el siglo XXI”.

DOS APORTACIONES A LA ESTÉTICA DE CASTILLA

SE TRATA, EFECTIVAMENTE, DE la Parte Segunda de un libro anterior mío, aparecido en el año 2018, bajo el título “Otros campos de Castilla. Parte I: Contra la leyenda negra castellana”

En ninguno de los dos casos se trata de unos títulos pretenciosos o engolados, que intenten aparentar más de lo que son ni tampoco emular a otro de 1912, de Antonio Machado, con título bien parecido. No, en modo alguno, mis dos libros aludidos cuentan  con una variación bien apreciable respecto al de Machado.

Ambos libros aspiran a cumplir sencilla y modestamente lo que prometen: poetizar las muchas provincias, tierras y regiones de Castilla que NO fueron tratadas ni recogidas en el volumen del poeta sevillano, a principios de siglo XX, a pesar de que el título de aquel libro aluda a una “Castilla” genérica, que luego en la práctica de sus páginas poéticas no aparecen por ningún lado.

Antonio Machado sólo se refirió en el mencionado libro a la ciudad de Soria y a sus alrededores, más una parte añadida a última hora –y porque el editor de su libro le indicó que le había salido un volumen excesivamente breve-, el romance de “La tierra de Alvargonzález”, que recoge una leyenda parricida –terrible en su contenido y poco favorecedora de la imagen de Castilla- que ambientó en los Picos de Urbión y en la Laguna Negra, que Machado había conocido en una viaje realizado hasta aquellos parajes.

Poca Castilla es la que aparece en los “Campos de Castilla” machadianos. Por eso, referirse a los muchos, amplísimos y heterogéneos “Otros campos de Castilla” que no se habían recogido en la obra del poeta sevillano, me pareció una interesante oportunidad literaria que, además, completaba una visión poética exigua, reducida y uniprovincial…

Perspectiva corta que, por si fuera poco, se había convertido con el paso del tiempo en genérica, totalizadora, excluyente y exclusiva y, además, en la única concebible y concebida, pese a la varia, dispar, diversa y plural tierra castellana.

De Santander (cuna de Castilla y castellanísima provincia en tiempos de Machado) hasta Ciudad Real, desde Guadalajara a Madrid y a Salamanca, hay referencias literarias a Castilla que complementan la visión de Castilla machadiana, y la “magnifican” y amplían en el aspecto territorial. Valoraciones literarias, al margen.

CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA Y GENERACIONES CASTELLANAS

Por otro lado, ambos libros poéticos míos, el del año 2018 y el de este año 2021, tienen dos largos prólogos bastante significativos que me parece procedente comentar.

La Parte I comprende un largo prólogo titulado “Contra la leyenda negra castellana”: se analizan en él las tergiversaciones interesadas que los escritores periféricos de mediados y finales del XIX (catalanes, vascos y gallegos) lanzaron contra Castilla, y que, sorprendentemente, tras el Desastre del 98, fueron aceptadas a pies juntillas por los componentes de la Generación del 98 (ninguno de ellos castellano) y transformadas en altísima literatura, que ha acabado conformando la idea actual que todos los españoles, incluyendo los castellanos, tienen sobre Castilla.

Idea asumida desde entonces –no antes- hasta acá que es casi siempre (basta con que el lector mire introspectivamente dentro de sí mismo), una visión negativa.

El libro ahora publicado, es decir, la Parte II, tiene también un largo prólogo ensayístico que se titula “Las generaciones culturales castellanas desde 1900 hasta el siglo XXI”.

En este prólogo se conjuntan y se analizan generacionalmente los escritores, artistas, pintores, escultores… nacidos en Castilla –esta es la primera diferencia respecto a la del 98- y que han tocado el tema de su tierra castellana con sus propias, variadas y múltiples visiones de lo castellano –lo cual también amplía y enriquece la imagen que nos legó el 98-.

A través de las Generaciones de 1900, 1920, 1940, 1960, 1980 y 2000 vemos cómo el tema regional/territorial de Castilla y su relación consigo misma y con España ha sido una constante del siglo XX y de lo que llevamos del XXI.

Dicho prólogo, por sí mismo, basta para que yo aconseje la lectura del libro que acaba de aparecer.

Y aunque no hay espacio para entrar en mayores detalles, diré que el regionalismo cultural castellano a lo largo de estos años es perceptible en todas las provincias de Castilla, pero, si hubiera que destacar alguna, yo lo haría precisamente con la de Santander, donde el regionalismo castellano en libros, artículos, revistas y periódicos fue especialmente intenso en las primeras décadas del siglo XX.

Señalaré dos nombres esenciales que encabezan la nómina de esas generaciones culturales castellanas de principios de siglo: Marcelino Menéndez Pelayo, la Generación de 1900, y Gerardo Diego Cendoya, la de 1920. Ambos superan en geografía espacial, provincias castellanas a las que aluden y afecto por la propia tierra castellana a Antonio Machado, aunque nuevamente nos encontremos al autor sevillano eclipsando todo lo que no sea él en la valoración de lo castellano.

Pero escritores e intelectuales castellanos los hay muchos e intensos en todas y cada una de las provincias del norte, del sur y del centro de Castilla. Desde Claudio Sánchez-Albornoz, prolífico, magnífico y certero en el análisis histórico de Castilla y su papel entre los pueblos de España al novelista vallisoletano Miguel Delibes, de antepasados oriundos de la Montaña de Santander, donde sitúa algunas de sus obras más significativas, comenzando por “El camino”, ambientada en Molledo (Valle de Iguña).

Otro día, si hay espacio y tiempo –que tema seguro que sí hay- detallaremos algo más este atrayente, seductor y tentador asunto cultural.

España-La Maragatería, ¿sería aceptable?

ASOMBRO 1.

ESPAÑA-LA MARAGATERÍA, ¿NOS parecería un nombre aceptable para nuestro país, España, si mañana mismo, por ejemplo -sin saber por qué sí o por qué no- un Real Decreto del Gobierno decidiera que a partir de su publicación éste debía ser el nombre oficial del Estado…? ¿El Reino  de España-La Maragatería?

Pues una sorpresa similar nos llevamos los habitantes de Castilla, cuando allá por 1982 se publicó la Ley Orgánica 9/1982 de 10 de agosto que aprobaba el Estatuto de Autonomía de una nueva región, nunca antes nominada así ni compuesta por las provincias que se le asignaban, llamada Castilla-La Mancha.

En efecto, los más perspicaces de nuestros lectores ya se habrán dado cuenta de la similitud que presentan los dos componentes territoriales que cierran secundariamente el guion o empalme nominal de ambos sintagmas tan extraños…

“La” Maragatería y “La” Mancha, ambos con un claro artículo delantero que anuncia -en nuestro maltratado y cada vez menos vehicular, comunicativo y unidor idioma castellano-, que lo que viene a continuación es una comarca geográfica, es decir, una parte espacial de algo político mayor que ella.

“La” Maragatería, una dignísima y muy antigua comarca de la provincia de León, del reino de León, que desde 1230 camino unido con el reino de Castilla… Y la Mancha, otra dignísima comarca de sur de Castilla, que desde el siglo XI o siglo XII, según se mire, anda también unida con el conjunto del reino de Castilla.

Para todos los que en 1982, sin venir a cuento histórico ni a petición popular de ningún tipo, pasamos desde ser conocidos como castellanos de Castilla la Nueva a ser designados oficialmente como “castellano-manchegos”, la anomalía del guion que separaba lo que antes estaba unido, resultó un asombro, un pasmo, un estupor y un sobrecogimiento que nos tiene el ánimo tiritando desde entonces.

Nadie ha explicado –ni podrá- por qué se separan mediante guion un antiguo Estado histórico y una de sus comarcas internas.

Comarcas de Castilla-La Mancha

ASOMBRO 2: El Gobierno maragato

EL GOBIERNO “MANCHEGO” DICEN y escriben los medios de comunicación -con frecuencia cada vez mayor- para referirse a lo que oficialmente deberían denominar el Gobierno “castellano-manchego”. Por añadidura, por avance en el error, según parece.

E incluso se escuchan en las televisiones crueles ignominias como denominar a Sigüenza la ciudad “manchega”  o como afirmar que la temperatura mínima del país la ha alcanzado el municipio “manchego” de Molina de Aragón.

Nueva conmoción y aturdimiento mentales. ¿Alguien se imagina que al binomio denominativo “España-La Maragatería” le fuera sustituyendo, poco a poco, la designación pasmosa de “el Gobierno maragato” para referirse al de la totalidad de la península española e islas adyacentes?

Pues eso, lo de “maragato” es lo que se está haciendo con gobierno “manchego”, lo que pasa es que, a fuerza de repetir esa mentira un millón de veces en los medios de comunicación, para quienes deseen que eso sea cierto, se les irá convirtiendo en  “verdad informativa”, ya que no real.

Si no se pone tope y límite a la mentira fenomenal o al fenómeno de esta mentira, “La Mancha” acabará bordeando Suecia y sumergiéndose en el Mediterráneo, y el Gobierno manchego podrá estrenar Consejería del Polo Norte y Consejería de Marina de Guerra…

ASOMBRO 3: La acción u omisión culposa de las instituciones.

PERO LO QUE MÁS estupefacción me causa no es lo anterior, sino que el Gobierno Regional de nuestra región, la Diputación provincial de nuestra querida Guadalajara o los Ayuntamientos implicados en esta desorientación informativa CALLEN.

Por acción propia (lo que sería culposo) o por omisión propia (lo que es culposo) consienten que este fenómeno errado y errático avance en los medios de comunicación, para desorientación general de los sufridos españoles y ciudadanos de la región, en particular.

ASOMBRO 4. El gobierno, oficial o extraoficialmente, debe hacerse oír.

Probablemente, bastaría una intervención pública ante los medios de comunicación de nuestro presidente Emiliano García-Page, al cual por cierto ya le he reconocido más interés en los temas castellanos que a ninguno de los anteriores presidentes regionales –y me agradaría volver a reconocérselo-, para que se aclarase el malentendido de una sola vez por todas.

Dar a Castilla lo que es de Castilla y a “La” Mancha lo que es de “La” Mancha (aunque encontrar identidad histórica a “La” Mancha distinta a la de Castilla exigiría hallar lo imposible) parece una cuestión de justicia denominativa… Y mientras no se pueda subsanar la contradicción conceptual de 1982, al menos que se respete el absurdo que comenzó ese año, no que se agrave.

Y, otra posibilidad, si no se quiere recurrir a una intervención pública (pese a que claramente lo merecería), que las Oficinas de Prensa de las instituciones antes dichas hagan saber su incomodidad por tal error a los medios de comunicación nacionales que incurran en el mismo, por vía privada.

NOTA ÚLTIMA: ¿Para cuándo unas reuniones estables y periódicas de todos los gobiernos de las diversas Castillas en un “Consejo de las Comunidades Castellanas”?

Eso haría visible a Castilla. Su eclipse y mutis por el desaguadero de los pueblos de España (supongo que porque a alguien le interesaba que desapareciese) fue el principal error de los años 80. El Estado autonómico tiene un agujero inmenso en el centro de él, pues ha dejado fuera a Castilla, que puede probar su personalidad y existencia desde el año 800 hasta nuestros días.

Descuento de Navidad (Sucedió en Arriaca, I)

SABIDO ES QUE, DEBAJO de un árbol gigante de Navidad, de esos que se plantan en las plazas de las ciudades para iluminar los alegres y nostálgicos atardeceres de los primeros copos del frío y las noches largas y eclipsadas de la fechas próximas al 25 de diciembre de cada año, así como también para alegrar la vista de todos los transeúntes en las horas benevolentes y clarificadoras de más luz diurna, son muchas, dispares, entretenidas y variadas las cosas que ocurren a quienes por allí transitan o se encuentran.

Las raíces de estos árboles gigantes de la Navidad están plantadas en la tradición y sus ramas de hojas perpetuas igualmente en ella se instalan… Incluso hay quien dice que sus bolas redondas son reflejo de las manzanas del Paraíso que alguien mordió hace tiempo y desde entonces se introdujo el desorden en el mundo que antes de ello estaba debidamente estructurado, muy metódica y cuidadosamente sistematizado todo cuanto estaba establecido.

También hay indicadores culturales para sostener que las luces que brillan en los árboles, ya sean minúsculos, medianos o gigantes de Navidad, son las luces de la esperanza, de la redención y del deseo de que todo vuelva a ser como antes de que el árbol de las manzanas prohibidas fuera hollado por los dientes de la persona humana que lo desordenó, tan calamitosamente.

Un Espectador Sentado, bastante escéptico.

-BAH. TONTERÍAS –SE DIJO el observador sentado, que se encontraba cerca de la entrada del Mercado de Artesanía Navideña que el Ayuntamiento había instalado aquel año, en la plaza de Santo Domingo, conocida en toda la ciudad donde se desarrollan estos acontecimientos.

El observador sentado podría haber tenido otro nombre pero lo llamaremos el Observador Sentado, porque efectivamente se encontrada arrellanado y acomodado sobe uno de los bancos que había en la isleta peatonal del principio de la plaza, cerca de un olivo en no muy inmejorables condiciones de poda, que a su derecha se encontraba.

Detrás del Observador Sentado se erigía la Iglesia de San Ginés de aquella ciudad, sobre cuyo arco semicircular habían dispuesto una gran pancarta que cubría de lado a lado la parte superior de la misma, en donde aparecía la figura de un regordete Niño Jesús que extendía sus manos para abrazarse al mundo. También había una interjección muy optimista que declaraba entre dos amorosas exclamaciones…

-¡Feliz Navidad!

Al leerlo, unos segundos antes, el Observador Sentado había dicho:

-Bah. Tonterías.

Pero lo que más había admirado e incluso desconcertado al Observador Sentado es el sorprendente mensaje que podía leerse sin ningún pudor, recato, miramiento ni decoro en la parte superior del antedicho cartel y en donde era dado descubrir con todas sus letras, un pasaje del profeta Isaías, aquel rabino hebreo del siglo VIII antes de Jesucristo, que los judíos tienen la costumbre de llamar  Ieshaiáhu, y que significa («Jehová es salvación»), en que podía observarse e interiorizarse -y a gran tamaño- la siguiente herejía:

-“Se manifestará la Gloria del Señor y todo el mundo verá la salvación de nuestro Dios”

El Observador Sentado, antes de haberse acomodado en el banco donde ahora descansaba, cuando todavía estaba enfrente de la enormidad y exuberancia rectangular de cartel del copioso, coloreado y opulento de brillos y tonos, se había santiguado al leer aquello, pensando que era inaudito que semejante mensaje pudiera emitirse desde una Iglesia católica consagrada al Señor, y, mientras se santiguaba de nuevo, para purificar su mente, sus ojos, su pecho y ambos de sus costados, a causa de lo que profundidad del abismo y depresión en que había caído su entendimiento por semejante afirmación, murmuró entre dientes para que no se escandalizara ningún transeúnte de los que se encontraban en la explanada de la Iglesia.

-¡Cielo santo!

Y volvió a santiguarse repetidamente, signarse y persignarse con insistencia, a fin de que el sosiego de su conciencia tornase a su normalidad serena y calmada en que se encontraba antes de leer aquella aquel asertivo testimonio, rotunda declaración y categórico alegato.

Suma inquietud en el espectador sentado

-¡SI Ieshaiáhu LEVANTASE LA CABEZA… lo que haría con los redactores y compositores de este cartel, incluso después de tomarse con santa calma y benévola paciencia, eso de que le llamara “Isaías” que sólo muy vagamente recordaba a su verdadero nombre hebreo, en una lengua novedosa para el santo y paciente varón de otros tiempos, lugares y épocas que diose a conocer a sus contemporáneos y connacionales levíticos con el comprensible, natural y paisano –para ellos- nombre de Ieshaiáhu.

De tal forma había quedado conmovido, sobrecogido e impuesto el Observador Sentado, antes de tomar asiento, cuando leyó aquel cartelón sobredimensionado y pancarta monumental, considerable y mayúscula, que volvió a leer el mensaje y pasaje bíblico por si se hubiera confundido en su primera lectura rápida…

Pero no, de todas, todas y sin duda alguna, sobre la fachada del templo de San Ginés de la ciudad donde ocurren estos verídicos acontecimientos, ponía sin lugar a equívocos y sin que pudiera negarse, en un perfecto castellano, muy bien caligrafíado, xerigrafiado y en letras blancas purísimas sobre un inmaculado azul celeste oscuro, muy adecuado si fuere otra la ocasión, el trance y el anunciado aviso que traía estampado, el siguiente mensaje:

-“Se manifestará la Gloria del Señor y todo el mundo verá la salvación de nuestro Dios” Is (Ieshaiáhu) 40.5

-¡Sapristi! –tornó a decirse para sí el Espectador Sentado, antes de tomar asiento, cuando aún estaba ante el arco de entrada de la Iglesia de San Ginés-. ¡Es cierto que lo pone! ¡No hay confusión posible!

A lo que añadió:

-¡Ave María Purísima y el Señor nos vala!

Y sin salir todavía de su asombro, ni mucho menos, prorrumpió a exclamar en voz baja, para que nadie resultara dañado al oír lo que a él mismo le había dañado tanto:

-¡A qué extremos de decaimiento y envilecimientos de todos los conceptos, pero más de los del espíritu hemos llegado!

Finalizando su triste, amarga y acibarada reflexión con una aún más amarescente y dolorosa conclusión:

-O tempora o mores! ¡Qué tiempos, qué costumbres!, como escribió ya Marco Tulio Cicerón, en su primera Catilinaria “Oratio in Catilinam Prima in Senatu Habita”. En su discurso contra Catilina, que había intentado asesinarlo. En ella Cicerón deplora la perfidia y la corrupción de su tiempo…

Y yo, a la vista de un mural tan osado, tan audaz y hasta tan mucho irrespetuoso como éste no puedo más que afligirme, dolerme y lamentar por las costumbres decadentes de nuestros tiempos que a estos extremos nos han bajado, para oprobio, baldón y vilipendio de nuestros desafortunado, nefasto, aciago y astroso siglo XXI…

Así lloraba y se condolía, el Espectador Sentado, antes de tomar asiento, ante la visión del cartelón inmenso que pendía del arco semicircular de piedra de la Iglesia de San Ginés, que parecía la pobre criatura un nuevo Jeremías redivivo para dolerse, apesadumbrarse y lamentarse por los errores y desviaciones en que había incurrido nuestro pérfido, maléfico y dejado de la mano de Dios tiempo de errores, descuidos, yerros y cabalgamientos sobre las herraduras de los caminos errados y herrados por la inexactitud, la incuria y la desidia, cuando no por el dolo, la trampa y el engaño de los sentidos.

-¡Oh, Jeremías, Jeremías! –se decía para sí el Espectador Sentado, antes de sentarse- ¡Cuán poco viste y padeciste en tu época para lo que es corriente, moliente y usual en nuestro desdichado tiempo, como ahora mismo puedo comprobar ante mis ojos con ese impío mensaje que se ofrece al escándalo de la feligresía y de los ciudadanos y ciudadanas en general, beatos y beatas todos y todas como están llamados vocacionalmente a ser, pero no por este letrero maligno, enorme y sinuoso!

Reflexionó un instante el Espectador Sentado, antes de sentarse, mientras contemplaba el rótulo de tela despiadado y engañoso sobre él, y al darse cuenta de que había nombrado como “Jeremías” al augur y arúspice, recordó que ya este profeta llamaba a los reyes y a los sacerdotes a que se arrepintieran de sus múltiples pecados, porque tenían esclavizados a los seres sometidos a ellos, y les había vaticinado que sus pecados serían castigados de la misma manera, siendo ellos también -los reyes crueles y los sacerdotes impíos y falsarios- sometidos a la esclavitud de pueblos extranjeros.

-¡Oh, piadoso Jeremías, acaso el único hombre justo de tu tiempo, cuánta razón tenías acerca de los vicios, corruptelas, perversiones y depravaciones en que habían incurrido los poderosos de tus días, que acaso se parezcan como dos gotas de agua a las deshonestidades e impurezas que cometen los poderosos del presente en los nuestros!

Dicho lo cual, tornó a leer el sobrecogedor mensaje que figuraba estampado en el cartelón enorme de la fachada de San Ginés de aquella ciudad, que algunos dicen que se llamaba Carriaca

 y otros Vetusta Pétrea

y algunos más pretenden que su nombre era Nueva Babilonia,

Vieja Sodoma y Gomorra

y la Viejísima  Yerushaláyim

y más antigua aún Carpetania del Río Dulce de las Piedras,

dicho esto último en alfabeto celtíbero…

y se santiguó de nuevo para apartar de sí los malos pensamientos y los pésimos espíritus que pudiera haber pululando por el entorno y,

con abundante lágrimas en los ojos,

que regaban incluso las baldosas del pavimento,

se dijo en voz baja, para no extender más la herejía pecaminosa, tan múltiple, que aquel cartel propalaba,

lo siguiente:

-¿La salvación de nuestro Dios?

Y repitió mentalmente:

-¿La salvación de nuestro Dios?

No daba crédito a lo que leía.

-¿Es que su Dios está condenado y debe salvarse?

Se horrorizó más:

-O incluso “ser salvado”. Con una voz pasiva que indicaría aún con mejor exactitud la impotencia divina para realizar esa acción por sí mismo. Y no quiero entrar aquí en cuestiones de género gramatical: lo diré de una forma neutra: ¿No puede realizar dicha acción de salvarse o ser salvado… “per se”?

Se asombró ante aquella confesión asomada hasta la fachada de un templo católico de la ciudad de Carriaca, o Vetusta Pétrea, o Nueva Babilonia, o Vieja Sodoma y Gomorra, o Viejísima  Yerushaláyim o más antigua aún Carpetania del Río Dulce de las Piedras, y, tras asombrarse, no se arredró sino que continuó avanzando hacia el espeluzne, hacia el espanto, hacia el horripile, el sobrecogimiento y el terror que le invadía a lo largo y ancho de todo su ser.

¡Sapristi, Sapristi!

-¡SI ESTAS COSAS SE dicen a las claras por fuera, que no harán a las oscuras y a las lóbregas por las estancias, capillas y sacristías y salas de reunión y planificación dentro de la Iglesia! ¡Sapristi!

-¿Sapristi? –se preguntó a sí mismo el Espectador Sentado, antes de tomar asiento, mediante uno de los lóbulos de su cerebro, en interrogación demediada que al parecer iba dirigida al otro de los lóbulos de su mente-.

-Eso he dicho. ¡Sapristi! –le repondió el otro lóbulo, bastante más racionalista e entendido en estas cosas-.

-¿Qué es “sapristi”?

-¿Quieres saber lo que es “sapristi”?

-¡Te lo ruego!

-Conforme, sea como tú quieres, hermano lóbulo…

-¿Y bien?

-Sin meter prisas, hermano, que aún prosigo aterrado, y eso no es nada bueno en estas fechas de Navidad.

-Tate, tate, folloncicos, de ninguno sea tocada que esta empresa de explicarme de dónde viene la expresión “sapristi” para ti sólo estaba guardada. Expónmelo cuanto de pete y plazca, hermano.

-Pues mira, “sapristi” viene de la expresión de la lengua francesa “sacristi”, “Sacré Christ” deformado.

-¿Sapristi, que tanta gracia nos hace cómo suena viene de algo tan solemne y sagrado como “Sagrado Cristo”, “Sacré Christ”?

-En efecto, deformado.

-Aquí está claro que, al pasar de unas lenguas a otras las palabras y los conceptos se deforman. E incluso dentro de un periodo de la misma lengua y otro periodo, al correr de los siglos y de los milenios…

-Las cosas cambian, las palabras se deforman y los conceptos no se expresan exactamente igual, al reformularse una lengua o al pasarse desde una oriental a otra occidental o desde una norteña a una sureña…

-Ya. ¡Terrible problema para todo e inclusive para la Teología que debe partir de verdades exactas e inmutables reveladas por Dios, sin las cuales el mundo, el cosmos, las galaxias o incluso el propio Dios implosionarían desde su interior y podrían quedar participes de algo distinto de los que eras o incluso desaparecen en el espacio inexplicablemente.

-De hecho, las reencarciones de dioses antiguos en otros dioses modernos son fácilmente secuenciables, podemos establecer la trazabilidad de casi todos los dioses olímpicos de todas las culturas, y también podemos asistir al momento en que algunos otros implosionan, estallan y se transforman en polvo de recuerdo de lo que habían sido: nada, pero brillante en la memoria de las gentes.

Monumental destrozo teologal

-Y QUÉ ABERRACIÓN DEFORMANTE crees que se ha producido para que una iglesia católica se atreva a sacar una pancarta tan enorme como esa a la fechada central de su iglesia, sin que al parecer nadie de la jerarquía haya detectado el monumental destrozo teologal que acaba de perpetrar con ello.

-Es que no es sólo un monumental destrozo teologal, sino que hay muchos reunidos, como producto de la incuria de quien escogió esta frase o como producto de su escasa formación bíblica antigua.

-¿Es cierto que hay más herejías en esta frase de simple anuciación de un nuevo ciclo anual que está a punto de comenzar?

-Tantas herejías juntas como quieras encontrar. .En realidad, lo que el profeta Ieshaiáhu, rebautizado como Isaías por los gentiles muchos siglos después, sin que el difunto Ieshaiáhu. pudiera hacer ya nada desde la tumba expuso en el siglo VIII antes de Cristo ha recibido tal cantidad de trasladas de leguas e interpretaciones que apenas tiene nada que ver entre lo que se escribió en hebreo antiguo, en su traducción moderna, en su versión griega, a su paso a lengua latina, y finalmente, cuando desemboca en las lenguas tomances modernas que también continua s evolución a lo largo de los siglos…

-Pues ¿Qué dice exactamente el profeta Isaías?

-En realidad lo que de verdad dice el profeta Isaías en el pasaje 40:5 es lo siguiente:

.”Se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehova ha hablado.” Is (Ieshaiáhu) 40.5,

Y no lo de más abajo, donde podrás apreciar claramente las discordancias, aunque se atribuye al mismo prestigioso emisor y el mismo prestigioso Libro de Libros que, por lo que se ve, cambia más que un libro de mago:

-“Se manifestará la Gloria del Señor y todo el mundo verá la salvación de nuestro Dios” Is (Ieshaiáhu) 40.5

En la primera línea es la gloria de Jehova la que se manifiesta  y se asegura que toda la carne la verá porque la bova de Jehova ha hablado.

En la segunda frase que ya ha hecho el recorrido desde el hebreo hasta el espsñaol la Gloria del Señor se manifiesta y todo el mundo podrá ver la salvación de nuestro Dios.

-También puede sobreentenderse “de nuestro días”.

-En efecto, puesto a sobreentender y a interpretar, cabe interpretar lo que guste o convenga. Yo me limito a leer una traducción aprobada por la Iglesia.

-Ya.

-Y aún así no dice gran cosa.¿Quedaría todo lo demás, precisar cuándo ocurrirá esto y en qué modo?’

-En realidad, las buenas nuevas como las malas noticias de la Biblia nunca son precisas, juegan a la ambigüedad de las fechas y de los acontecimientos.

-Así es.

 -Lo que para uno de sus exégetas ya ha ocurrido, para otro todavía, no, o bien no ocurrirá del modo esperado sino de otro modo muy distinto.

-Es lo que se suele conocer como el misterio bíblico, esa pátina de vejez y polvo a la palabra de Dios, para que estando muy oculta por distintos celajes ennegrecidos no pueda estar al alcance de unas cuanto advenedizos sino sólo de los sabios que controlan el poder.

.No está mal pensado.

Por otra parte, hay que dice que si existen tantas sectas y tantas interpretaciones y tantas escisiones en la Iglesia de Cristo es porque los sacerdotes no tienen apenas que trabajar, fuera de sus ritos litúrgicos….

-¿A qué te refieres?

-Por eso dedican tanto tiempo a elucubrar nuevas teorías, cada vez más extrañas, que triunfan y son aceptadas o no, pero en ambos casos sin necesidad de probarlas, sólo porque se incorporan o se rechazan al corpus de las verdades de fe por parte de la jerarquía que quiera pasar a la historia con un hallazgo teológico más, que gloríe su nombre de prelado en el futuro.

-Es un camino hacia la santidad, y éste en concreto, hacia la santidad con renombre: un nuevo misterio que meditar, por parte de los feligreses que quieran quebrarse la cabeza, y a cambio, nombradía eterna de teólogo agudo.

-Dicen que es verdad que por falta de trabajo real, que no tienen, cuando un rabino está hablando con otro en la esquina de una calle, es seguro lo que están haciendo, sin necesidad de acercarse al grupo, esto es: discutir sobre este o aquel pasaje de las Sagradas Escrituras.

Y, sin que ninguno de ellos esté dispuesto a admitir error ninguno en la interpretación dispar que cada uno extrae del mismo texto.

-Pues lo mismo podría decirse de un grupo de sacerdotes cristianos que si no acaba en reunión de herejías incompatibles, será porque el poder exige por algún motivo que se pongan de acurdo las doctrinas, y entonces se amoldan al capricho del poder las doctrinas imperantes, a fin de que el poder político siga sosteniendo el culto en su carísima iglesia.

-Más los sueldos del personal y el mantenimiento de imágenes y templos, que como sabemos es cosa que cuesta un ojo de la cara y Dios no quiere perder ninguno de los ángeles que ya tiene, dedicándolo a estos menesteres, ni tampoco crear de la nada una legión de ángeles albañiles, a fin de alzar y reparar las casas divinas que se necesiten para el culto adecuado del Ser Superior.

Traducir la letra, traicionar el espíritu

POR OTRAS PARTE, EL problema de las traducciones es irreductible… ¿Cómo saber lo que predicó Joshua de Nazaret si resulta ser un ágrafo funcional que no escribió sus enseñanzas, sino que las predicó en idioma arameo, es decir, una lengua ya diferente de comprender para los puros hebreos, que les parecía algo extraño que quien se decía el Hijo de Jehová se expresare en una lengua regional poco prestigiosa y no el hebreo que cabía suponerle a un judío culto.

Y que no escribió ninguno de sus sermones, probablemente porque no sabía expresarse por escrito, debiendo quedar esta delicada función ya en manos de segundos o terceros, con los riesgo de no entender lo que se debe transmitir, y de efectuar cambios voluntarios y deliberados por diferentes intereses o espontáneos y debidos a la diferente estructura de las lenguas, según se traduce el texto divino de una lengua humana a otra lengua humana, tan suyas todas y tan peculiares y distintas.

 –Yaakov Bar Yosef Akui di Yesua,, Santiago, hijo de José, hermano de Jesús, dice una inscripción de la época en perfecto arameo que es la lengua que hablarían los tres familiares, “el padre Yosef, el hemano Yaakov y hermano de Jesús”.

-¿En qué posición deja eso a la Virgen María, querido lóbulo izquierdo de mi inteligente cerebro?

-Deberías decírmelo tú a mí, lóbulo derecho, que sabes bastante más que yo de estas cuestiones… Pero no es ese debate el que nos plantea el cartel en una iglesia católica que acaso esté pensando su propia reforma  doctrinal en el credo genérico, lo cual sería interesante saber cómo evoluciona y cómo interactúa con las creencias oficiales de la Iglesia española.

.¿Una reforma doctrinal que parta de la existencia de un dios condenado que se debe salvar a partir del nacimiento de un Niño bonachón?

-Habría que suponer que Dios padre ha cometido algunos graves errores o pecados en su infinita y tan compleja actuación, y se necesita un cordero de Dios que se sacrifique por el para que Dios pueda verse salvado.

-Es una interpretación muy sugestiva… Pero habrá que esperar a que el equipo de teólogos que ha apunado esta teoría, probablemente basada en profundos estudios bíblicos, de a conocer todas las variantes de esta nueva Teología que acaso coloque a esta ciudad a la cabeza de los logros de la teología mundial, trayendo grandes beneficios para muchos sectores de la ciudad, empezando por la hostelería y el turismo.

-No corras tanto y menos hacia términos crematísticos… ¿Qué es lo que tenemos en estos momentos, concretamente?

-Que Dios necesita su salvación, que le mundo la verá y que así se manifestará la Gloria del Señor, que es la única cosa que parece estar confirmada en el texto  original hebreo y en el texto castellano que han situado sobre el semicírculo de entrada de la Iglesia de esta ciudad.

¿Una herejía local o una conspiración internacional impulsada por China o Rusia?

-¿Y SI FUESE UNA imitación de las 95 tesis que Martín Lutero clavó en una puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wittemberg, en la Sajonia alemana, dando inicio a la reforma luterana?

-¿La iglesia de San Ginés foco de un segundo movimiento de reforma de la curia europea a través de 95 pancartas colocadas una tras otras para corregir a la teología oficial y a la línea oficialista vaticana?

¿Y era un movimiento de reforma cuyo origen era local, alcarreño, y se tratababa de la primera manifestación de un simulacro mayor quizá alentado y financiada desde China o desde Rusia para debilitar, enfrentar y a la larga aniquilar los valores de la civilización occidental?

-Tal vez, tal vez. Y se ha buscado la paz de estas noches para ir colocando las pancartas rompedoras a la curiosidad de las gentes, sin hacer ruido todavía, hasta que pasadas las fechas el debate de abra de un modo más organizado, general y mundial su preciso fuere.

¿Qué otras contradicciones teológicas aprecias en la pancarta?

-Pues traducir el hebreo Jehová, por el cristiano el Señor, que parece que Dios de repente se ha hecho de los nuestros, habiendo sido durante toda la eternidad de “los de ellos”.

-Sí, curioso caso, sólo por el mero hecho de cambiar el nombre bíblico por otro que le conviene más al que se lo cambia.

-“Y toda carne juntamente la verá la gloria de Jehová”,

-“Todo el mundo verá la salvación de nuestro Dios”. “Todo el mundo” por “toda la carne juntamente” y “la salvación de nuestros Dios, por la gloria de Jehová”.

En fin el traductor que mete mano a un texto lo traiciona, casi inevitablemente, y más si procura hacerlo para aclarar más lo que cree que debe aclararse o oscurecer mejor lo que creo que no debe entenderse de tal forma esquiva.

-Va a ser cierto que si los rabinos y los sacerdotes y obispos trabajaran más en lugar de ponerse a leer creativamente las Escrituras Sagradas, estas se encontrarían muchos menos manipuladas en nuestros días, que para que no ha habido siglo ni época que no haya tenido que reescribir lo que, acaso, ni siquiera se dijo en el sentido que hoy suponemos sino ya entonces en el contrario.

El Observador Sentado, antes de sentarse, dejó de hablar entre los dos lóbulos de su cerebro, como si fuese un varón demediado, y decidió acercase hasta la fachada de la Iglesia de San Ginés. Colgaban de ella otros carteles, que también darían mucho que hablar:

“Ven a tu parroquia. Es tu familia” le hacían decir a un retrato alargado de un varón moreno alargado que representaba ser Josua de Nazaret

Pero en ningún lugar aclaraban que en dicha ya constituida familia había padres –“a nadie llaméis ´padre´ sino al que está en los cielos, dejó dicho Jesús de Nararet-, hermanos, tíos, tías, y por abajo, primos y primas –en todos los sentidos de estas palabras-, aspirando a subir en la pirámide familiar, lo cual como todo el mundo sabe es físicamente imposible, porque una pirámide que deja escalar mucho a su base, pierde equilibrio, cae y se destruye: el voto de obediencia hará el resto, no es una familia, es una casta piramidal.

A la derecha, otro cartel rectangular colgaba mostrando una custodia con una hostia consagrada reluciente dentro y un pasaje bíblico que indica “El Maestro está ahí y te llama” Juan, 11-28.

Pero si se va a ese pasaje bíblico hay dos personas reales, las hermanas Marta y María y es Marta quien le dice a María: “El Maestro está aquí y te llama”.

Estaba, en la casa de Marta y María, iba a hablar, con su propia voz, sin traducciones interminables, sin interpretaciones continuas, directamente… Puesto sobre el muro derecho de la fachada de San Ginés, era un señuelo más, no un hecho comprobable como el que se nos narra en las Sagradas Escrituras, fuese escrito por Juan o por quien fuese escrito su evangelio; pero aluden a un hecho que se presume real, no a una simbología que deba aceptarse por verídica.

El Observador Sentado, antes de hacerlo quiso adentrarse en el templo de San Ginés, a ambos lados de la entra sendas mesas disponían un nutrido grupo de sobrecitos para limosnas con que cubrir las varias necesidades de la parroquia: sobres de color marrón para esto, sobres de color marrón para aquello, sobres de color blanco para aquel otro objetivo y para el otro, más el cepillo de ofrendas para la Iglesia que, si uno se fijaba bien, ya no era un cepillo grande de madera, como antaño lo había sido, sino una caja de caudales con su combinación numérica y todo.

Inclusive se ofrecía el método de auxiliar a la Iglesia en sus necesidades económicas mediante el novedoso método del BIZÚN, un medio electrónico de pago para el que estaban habilitadas las aplicaciones pertinentes y que ofrecían la novedad de procurar un descuento en la Declaración de la Renta del siguiente ejercicio.

-Descuentos de Navidad… ¡Es asombroso a qué ritmo se moderniza la Iglesia en sus medios de cobro tanto como es comprensible que mantenga la voz de los profetas y la voz de Jesús de Nazaret silenciada en todo aquello que va contra la jerarquía eclesial y contra el poder real e imperial constituido, palabras hoy silenciadas e interpretadas a modo de los sapientes y que entonces, en tu tiempo, al nazareno le costaron la vida!

A la salida del templo, una gitanilla de las que venden almanaques desparramados por el suelo, a la parte derecha de la puerta de entrada de la Iglesia -¿de qué país vendrían esos almanaques, de dónde habrían salido esos diseños millones de veces visto, qué esclavos en talleres ocultos de que ignotas ciudades los habrían impreso día y noche, quizá por la mala comida, en qué furgoneta sin papeles y casi sin ruedas los habrían traído a España, por la noche-, ofrecía su mercancía a los viandantes:

-¡Almanaque!, ¡compre un almanaque, señor!, ¡cualquiera, cualquiera…! ¡Antes de que venga la policía!

Y luego añadió:

-¡Le ofrezco dos por uno, señor, dos por uno! ¡Estamos en Navidad!

“Descuentos de Navidad”, volvió a decirse el Observador Sentado, mientras se dirigía al banco desde el cual había empezado esta narración, cerca de la entrada del Mercado de Artesanía Navideña que el Ayuntamiento había montado para aquellas fechas.

A partir de ahora, el Observador Sentado pensaba concentrarse en lo que sucedía dentro del recinto del Marcado de Artesanía, que no era poco ni anodino, por cierto, sino sobremanera extraño y sorprendente.

-Este descuento de Navidad no será el único que me propongan antes de que termine la jornada. ¡Seguro!

(Continuará la narración y dará un giro inesperado, con duendes, hadas y sátiros endemoniados… en Navidad)

Juan Pablo Mañueco

Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO, 2016

Villancico aclaratorio y la Noche del Ciprés

COMENZARÉ REPRODUCIENDO Y ANALIZANDO un villancico, apropiado para estas fechas, que circula anónimamente por internet y que, a mi modo de ver, aclara algunas cosas. El villancico prueba que no hay división posible entre las provincias de Castilla la Vieja y de León, o con Santander o con Logroño, o entre Madrid y Segovia o Guadalajara, o entre Ávila y Toledo porque… en la división provincial actual –la de 1833– se mezclaron a voleo tierras de una provincia en las de la otra de al lado (o no de al lado).

Por ejemplo de la provincia de Toro (hoy inexistente) integraba en su interior, antes de 1833, a la provincia de Palencia y a la parte sur de Santander (concretamente la zona de Reinosa), mientras que Burgos llegaba hasta el mar de Santander y Burgos también compartía la provincia de Logroño (inexistente) con la de Soria.

Ciudades con voto en Cortes

Obsérvese en este mapa que muestra las ciudades con voto en Cortes de Castilla y los territorios que representaban cómo la verde provincia llega hasta el mar y comprende media provincia de Logroño (la otra media es Soria) y cómo la provincia de Toro incluye a la actual de Palencia y la parte de Reinosa que hoy han desligado de Castilla.

Doy paso al villancico aclaratorio:

MARIMORENA DE CASTILLA ENTERA

Entre Toro y Tordesillas

no haya límite ninguno…

Toro hablaba por Palencia;

en las Cortes, su tribuno.

.

Y luego Toro también

por Reinosa era montuno,

entre su provincia estaba…

¡Toro y Reinosa en consuno!

.

Pero, ¿qué me va diciendo

algún medio bien tontuno

que entre Toro y Tordesillas

busque lindero ninguno?

.

O, igual que, con La Montaña

-que es territorio que encuno

como cuna de Castilla-

haya distanciarse alguno.

.

¡Ande, ande, ande,

la marimorena,

qué bien que estaría

toda Castilla entera!

.

Y si de Ávila y Segovia

salen pueblos más de uno,

para hacerlos de Madrid,

siendo solar carneruno…

.

Y pasan otros a Toledo

entre pinar y aceituno,

¿por qué el pueblo de Castilla

no es por siempre… siempre uno?

.

¡Ande, ande, ande,

la marimorena,

qué bien que estaría

toda Castilla entera!

.

Quien este canto lo cante

se va haciendo más toruno,

más valiente y más Castilla…

Deja de ser ovejuno.

.

¡Ande, ande, ande,

la marimorena,

qué bien que estaría

toda Castilla entera!

.

Desearía completar la información que aporta el villancico son estas notas:

NOTA 1: Todas las taifas castellanas son inventados engendros, todas las taifas castellanas.... pero como además tienen tierras de unas provincias en las otras provincias… LA ÚNICA SOLUCIÓN HOY se llama Consejo de las Comunidades Castellanas.

En los 80 la solución habría sido hacer una Comunidad autónoma llamada CASTILLA, pero eso lo impidieron los separatistas catalanes y vascos, y lo ejecutaron sus SIERVOS dentro de Castilla para hacerlo: todos los demás partidos, desde el primero al último, que SIGUIERON LAS ORDENES DICTADAS POR LA PERIFERIA anticastellana.

NOTA 2: No te dejes engañar, amigo lector, por los partidos políticos (cualquiera o todos), Castilla es la misma, es grande -y unida es fuerte- y además en realidad son iguales provincias superpuestas.

NOTA ÚLTIMA: O dicho de otra forma, los políticos de OTRAS PARTES, MIENTEN para agrandar sus tierras o comunidades. Los políticos CASTELLANOS NOS MIENTEN para empequeñecer Castilla, y además por orden de aquéllos.

2. Y ahora añadiré una composición más, en homenaje a mi admirado Miguel Delibes, aunque debo informar a quien le interesen estas cosas, que el soneto se me ocurrió hace un par de noches, contemplando uno de los cipreses de la fachada de San Ginés (Guadalajara), el cual efectivamente se movía en su parte superior, como un mástil de embarcación navegando por un mar oscuro y sin agua.

LA NOCHE DEL CIPRÉS ES PROLONGADA (A Delibes)

                  A Miguel Delibes, mi Cervantes particular del siglo XX,

en respuesta a una duda –duda: uno de los nombres de la inteligencia- que él mismo albergaba y que deseaba

se resolviera del modo que aquí se expone.

La noche del ciprés es verde y fría,

cetrino verdemar de arboladura

que sembla sostener la noche oscura

ante la mar sin agua y ya vacía.

.

El arriba del mástil su figura

mece con viento negro todavía,

que añora el ayer que hubo el otro día

cuando mar navegaba con luz pura.

.

La noche del ciprés, melancolía

sin su sombra alargada, noche incluso

el resto último al día que quedaba.

.

Sólo la luna en medio del profuso

silencio solo seco, cuya aldaba

se sumerge en la noche sin el día.

.

Y quiera Dios respuesta preguntada

-en cada siglo el rezo más profuso-

sea “sí” a vida eterna  y añorada.

.

Juan Pablo Mañueco.

Delibes, J. Pérez y la castellanidad en la Hispanidad

CENSURA, DELIBES, J. PÉREZ, CASTELLANIDAD EN LA HISPANIDAD

LOS ACONTECIMIENTOS SE ACUMULAN sobre la fechas y al alzar esta columna de GuadalajaraDiario son muchos y variados los temas sobre los que podrían tratar, si mi espacio fuera ilimitado.

A/ Moción de censura

PERO NO LO ES. Por eso, apenas me ocuparé de la moción de censura que estos días se ha debatido en el Congreso de los Diputados. Santiago Barra y Jesús Orea saben más de estas cuestiones políticas que yo, por lo que los lectores de este medio están perfectamente informados de ellas a través de estos compañeros de tribuna.

Yo sólo recordaré una frase del debate que ha quedado en mi memoria, y que ni siquiera sé qué interviniente pronunció, dado mi desapego total de la política. Pero la frase resuena en mí todavía mientras escribo estas líneas:

-Cuando un periodo histórico termina en una Guerra Civil, ello supone el fracaso de todos los dirigentes políticos que intervinieron en aquel periodo.

Pues parece cierto…

Incomprensible, pues, que se siga admirando y loando la década de los años 30 del pasado siglo –necia y perversa como pocas en la Hª reciente de España-  y que, sin embargo, se procure enterrar la Transición de los 70 y 80.

La Transición es un ejemplo mundial de reconciliación y de sabiduría que supieron dar los integrantes de aquella generación errada de los 30, para cuarenta años después convertirse en una generación –ya muy mayor- que supo rectificar y reconciliarse, mediante la primera Constitución  refrendada por la población de la Historia de España: la más democrática de ellas, por éste y otros motivos, la de 1978.

Y eso lo digo yo, que ajeno a la política pero simpatizante del raciocinio y de la reflexión, la he criticado profundamente en 4 o 5 de mis libros (algunos muy voluminosos). Y que puedo hacer sobre ella, muy brevemente, una crítica tan sucinta pero tan dura como la que aquí expongo:

https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20201022/mi-mocion-de-censura-y-dos-medidas-contra-la-actual-dictadura-de-la-elite-politica-689404383988/

Pues pese a ello, es infinitamente más memorable el éxito colectivo de la Transición de finales de los 70 que el fracaso colectivo de todos los dirigentes políticos de los años 30.

B. Delibes

Estatua de Delibes en Valladolid

EL VALLISOLETANO MIGUEL DELIBES, el escritor más importante de su generación, pese a que no tuviera avidez de premios y reconocimientos literarios (aunque acabó ganando todos los posibles españoles) cumplió el 17 de octubre de 2020 los cien años desde su nacimiento.

Con este motivo, Valladolid le ha levantado una estatua a doscientos metros de su casa natal.

Tuve el inmenso honor de que el propio Miguel Delibes llevara mi primer libro a TVE, el cual publiqué en nuestra Guadalajara –Prialsa- a mis 25 años, y que allí se lo mostrara a las cámaras y me dedicara tales elogios –¡él a mí!-, como puede comprobar quien busque en internet el programa “Esta es mi tierra, Valladolid y Castilla. Miguel Delibes”.

Después me honró con su amistad, la amistad de un maestro con un jovencito y mero aprendiz, e incluso aceptó prologarme la segunda edición de aquel libro, con un prólogo denso, exacto, preciosista y atinado, sobre la cuestión que a ambos nos dolía: la destrucción y la despoblación -el vaciamiento demográfico de Castilla, diríamos ahora-, que fue deliberado y planificado. Aunque de él y de ello, como de nada que se refiera a Castilla, no se hable en los medios de comunicación.

En señal de respeto y admiración a la obra de Delibes, escribí ese mismo día este poema este poema a Delibes, que ahora ofrezco a los lectores de GuadalajaraDiario.

C.Joseph Pérez

https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20201018/poema-para-la-escultura-de-miguel-delibes-en-valladolid-689404381705/

EL 8 DE OCTUBRE de 2020 murió en Burdeos, el historiador francés Joseph Pérez, un hispanista que, más exactamente, fue un castellanista nacido en Francia…

Porque lo que NO hay ni se deja que haya en España, castellanistas, es jardín de abundante flora que brota, se abre, se desarrolla y prospera en abundantísimo número allende nuestras fronteras, dado el potentísimo patrimonio cultural e histórico que ofrece Castilla para ello. ¡Inagotable!

“La Revolución de las Comunidades de Castilla”, el libro de 1970 publicado en francés, y prohibida su traducción al castellano hasta 1977, nos abrió los ojos tempranamente a quienes manejábamos los rudimentos del francés para abrirlos desmesuradamente ante lo que allí se nos decía y probaba con todo tipo de documentos…

Las Comunidades de Castilla (1520-1521) habían sido una Revolución, y además la Primera Revolución Moderna o Contemporánea, como queramos considerarla, anterior en 250 años a la Revolución americana y a la Revolución francesa. ¡Nada menos!

Y nos había dejado, además de unos hechos bélicos, más o menos rememorables, un cuerpo doctrinal inconcebible y adelantado a la Edad Contemporánea, la Constitución de Ávila de 1520, que los comuneros llamaron “La Ley Perpetua” o Constitución de Ávila.

He compendiado poéticamente estos hechos en esta elegía que estrené en GuadalajaraDiario, tras conocer el fallecimiento del castellanista francés:

https://www.guadalajaradiario.es/tribuna-gd/42229-elegia-por-la-muerte-del-historiador-joseph-perez.html?fbclid=IwAR21nDF6ZmHMcwyZowSwRvzMdhlxz8QjB8cZhILAwyv2cILjjPDxpSOGYXI

D/ 12 de octubre

TAMBIÉN EN ESTAS FECHAS previas llegó el Día 12 de Octubre. Esto es, uno de los más destacables de la Historia de la Corona de Castilla.

No el más glorioso, porque estamos celebrando ahora (o deberíamos), por ejemplo, los 500 años de la 1ª Circunnavegación del Mundo, que en tres años realizó una flotilla de 5 barcos sobre todos los cuales ondeaba –como sobre las tres carabelas de Colón- el pendón cuartelado de la Corona de Castilla.

Pues bien, habría mucho espacio histórico para hablar de la Castellanidad y de la Hispanidad, y del 12 de octubre… Pero como espacio físico no me va quedando, expondré en verso lo que podría desarrollarse mucho más, pero que de forma rimada parece que queda más epigrafiado sobre el mármol digital de esta columna…

Hasta nuestro nuevo encuentro, amigos lectores.

CASTELLANIDAD,

UNO DE LOS SOPORTES NECESARIOS PARA ESTABILIZAR EN SUS VARIOS PIES LA HISPANIDAD

Y siguen aún no entendiendo

que la Castellanidad

-soporte y pie a Hispanidad-

es la que voy sosteniendo.

..Es tan cierto y tan verdad

que solamente así, uniendo

Hispania, España va siendo

firme, estable voluntad.

.

.¿Por qué Castilla pudiendo

añadir glorias a España,

suene aún a tierra extraña

a quien sólo España urdiendo.

.

la ven con vista que empaña

o a una o a otra mitad?

¡Sientan la curiosidad

de verla en toda su entraña!.

.

Maeztu odiaba a Castilla

y la negó por su España.

Yo digo: sea patraña;

pues roja, alba y amarilla.

.

castellanidad es caña

de mástil, que en una orilla

forma una gran maravilla

de la faz común de España..

.

Mi Castilla no odia a España.

No niegue España a Castilla.

Juan Pablo Mañueco

El indulto a delincuentes probados

EN EL EL ANTIGUO RÉGIMEN VIGENTE o Régimen Señorial de hoy o Despotismo sin Ilustración actual bajo el que permanecemos, sin haber pasado del siglo XVIII, pero sin las aportaciones ilustres y deslumbrantes de aquel siglo al pensamiento, el Indulto a un o unos delincuentes políticos y económicos juzgados y condenados vienes a ser lo que a continuación se dice con alguna eufonía, pero sobre todo con bastante veracidad.

EL INDULTO POLÍTICO

El indulto viene a ser

como la guinda o una prueba

final con que así comprueba

lo que en otras puedes ver…

¡Que en el Antiguo Poder

.

sigue viviendo la gleba

y el Despotismo longeva

vida aún llega a tener!

Antiguo Régimen vives:

el Señorial, ¿no percibes?

.

Manda –único- el Mandamás,

llámese como se llame

el Dominador infame

que en la cima lo tendrás.

El Que Manda, y nada más.

.

¿Separación de poderes?

Desmantelado entramado

que nunca fue separado.

Oscuros amaneceres

por el Mandamás, juntado.

.

Pero si alguien es juzgado

según Ley del Mandamás,

y es además CONDENADO

por Juez indepe o mandado,

entonces tú lo verás.

.

¡El mandamás lo ha indultado

aun culpable y condenado,

para ciscarse en la Ley,

pues aquel que “haga” de Rey

impera este Antiguo Estado!

.

Y por él sólo es mandado.

Y su amigo aun probado

que es un claro delincuente

será si quiere indultado,

¡y a seguir engañando, boba, a gente,

.

que tanta farsa despótica se quiera aún creer!

.

Juan Pablo Mañueco

“Viaje por GU”: Una ciudad que reconozco

EN 2015 PUBLIQUÉ UNA NOVELA sobre la ciudad de Guadalajara –solamente, sin deambular más que por sus calles, no por otros lugares de la provincia- de la que siempre me he sentido complacido y satisfecho. Acabo de releerla, y he modificado mi opinión en este siguiente sentido:

“Viaje por Guadalajara” me parecía una novela compleja y de difícil lectura, porque mezcla la prosa y el verso, y éste último en grandes proporciones.

Me relectura actual ha prestado atención sólo a la parte en prosa –prescindiendo de las numerosas interrupciones del verso- y entonces ha aparecido ante mí una narración ágil, gráfica y representativa, que me ha permitido revisitar una ciudad de Guadalajara que reconozco perfectamente y por la que “se viaja”, de capítulo en capítulo, “viendo” y “contemplando” los monumentos, las calles, plazas y avenidas, los comercios, bares, restaurantes y parques de esta ciudad arriacense.

Y además, el lector va encontrándose con personas más o menos conocidas de las ciudad, algunas de ellas citadas por sus nombres, y otras descritas físicamente, aunque sin mencionar sus nombres.

Voy a publicar íntegro el inicio y primer capítulo de la novela, que comienza en el Palacio del Infantado, a ver si les suena en esta descripción a los lectores… Y también ofreceré a continuación sendos enlaces al capítulo II –dedicado a la estatua en bronce del Cardenal Mendoza, que está en una esquina del Infantado- y al capítulo III –la iglesia de Santiago Apóstol-.

Me parece una lectura apropiada para estos días veraniegos por los que todavía transitamos…

CAPÍTULO 1.

ANTE, BAJO, DESDE Y SOBRE EL PALACIO DEL INFANTADO

ANTE LOS OJOS DEL VIAJERO, que ha recitado estos versos, ha ido apareciendo la fachada principal, de estilo gótico tardío, del Palacio de los duques del Infantado, de Guadalajara. Nos encontramos enfrente de ella, poco después de las diez de la mañana de un día agradable, ya menos caluroso, de finales del mes de agosto.

Hay viandantes que transitan en una y otra dirección. Algunos entran al palacio, pues sus puertas se hallan abiertas, viéndose en parte el patio de los leones del edificio ducal.

El tráfico de la ciudad es sosegado, soportable, intermitente. Hay automóviles que vienen, sobre todo, por la Avenida del Ejército y, al llegar a la altura del Infantado, se desvían a derecha o izquierda. Unos, hacia la calle Miguel Fluiters, en dirección al centro de la ciudad; otros, en cambio, hacia la calle Madrid, que baja a la estación de ferrocarril y a los polígonos industriales.

El Viajero, que frisa los cincuenta años, de pelo entrecano, algo grueso de cuerpo, más alto que bajo, y que semeja ser una persona apacible y reposada, se queda contemplando un buen rato la fachada gótica del palacio del Infantado y piensa que en materia de ornamentar la portada de un edificio mediante piedras en pico, estos puros clavos o puntas de diamantes engastadas en trece hileras góticas son sin duda uno de los bravos lujos áulicos de España.

Esos clavos decorativos, a la luz de la mañana, aparentan ser las cumbres puntiagudas de unos montes horizontales, iluminadas más bien por su vertiente este, mientras que, al otro lado de las puntas de piedra, la noche de las sombras todavía bosteza con notable negrura y lobreguez, como si le costara despertarse y abandonar del todo la opacidad de las tinieblas en que ha pasado las horas atezadas y brunas anteriores.

No obstante, la fachada del Palacio de los duques del Infantado se va constituyendo ya, como cada día, en un deslumbrante motivo de atracción para los oriundos de la ciudad y para los turistas, los cuales, inevitablemente, elevan los rayos de su mirada hacia tales diamantes de piedra engastados en el edificio.

El palació se halla coronado de parte a parte por una galería gótica corrida donde se alternan los balcones de arcos prodigiosos, a los que sólo les faltan las damas que se asomen por ellos, con los garitones saledizos del mismo estilo, para que el resguardo y protección de los vigilantes o centinelas de la casa-fortaleza.

A esas horas de la mañana, ya hay turistas saboreando y disfrutando esta maravilla en piedra que edificó el genio del pre-renacimiento que se llamó Juan Guas, y allí se quedan contemplándolo durante un buen rato, con la expresión más de pasmo, asombro y aturdimiento por la belleza que es capaz de crear el ser humano que de indiferencia o desafecto.

El Viajero se para a contemplar los velludos hércules que sostienen las armas de los Mendoza y Luna, en honor a su constructor, Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado, los cuales dos velludos y gigantescos varones, están puestos en dicho lugar y función, como seres prehistóricos, para expresar la antigüedad del linaje cuyas armas portan.

Los dos gigantes, más bien dan la impresión de acabar de subirse a las grandes columnas que los sostienen, a ambos lados del portón de entrada, después de haber ayudado a los operarios humanos de la madrugada a remachar la faena de los clavos, para que todo estuviera previsto y concluido al despuntar los primeros rayos de la mañana.

Bajo la protección de las sombras que el zaguán o vestíbulo del palacio le ofrece, entre el portón de entrada exterior y el postigo o puerta pequeña que da acceso verdadero al interior de la suntuosa residencia, el Viajero se adentra en el patio de los leones del palacio.

 Lo que se encuentra, cuando llega al otro lado del vestíbulo, es una doble arquería que semeja un bosque de arcos góticos en doble curva ascendente; en la arquería inferior, dos leones rampantes caminan hacia la cima de cada uno de los arcos; en la superior, son los alados animales mitológicos llamados grifos, mitad águilas, mitad leones, quienes realizan esa función de escalar por parejas los arcos.

Pero los leones no prestan atención ninguna al ascenso por la arquería que están acometiendo. Al contrario, a quien otean fijamente, contorsionando con violencia sus cabezas para mirarlo de frente, es a todo aquel visitante que entra en el patio, el cual es afluente inmediato de sus miradas, que lo escrutan y escudriñan detenidamente, examinándolo con detalle.

Se trata de veinticuatro leones en piedra gótica que atisban al Viajero desde lo alto. A diente abierto. En hostil facies nada sonriente. Dulces o fieros o tristes o fatuos o burlones, diversos en ojos, en gesto y en facciones, pero todos ellos amenazantes, aunque de una belleza tan gloriosa como sólo el estilo gótico puede darnos.

La inquietante arquería superior otra distinta alarma alada implanta, los puntiagudos grifos giran también la cabeza hacia el visitante que se aventura a adentrarse en el patio. El cuerpo es de león, de águila sus semblantes. Esta galería cimera es quizá aún más bella que la de los leones, por encima exactamente de ellos. Torvo el pico, la garra y el ala amenazantes de cada uno de los seres mitológicos de piedra entre dorada y blanca.

El Viajero piensa que, aunque la belleza del lugar es deslumbrante a aquella primera hora de la mañana, nadie debería pasar en semejante patio una noche entera, a solas. “Seguro que espanta cruzar por entre las tinieblas de la noche aquí dentro, pernoctar entre su negrura”, se dice para sí, “uno se imagina que las fieras quizá bajen de las columnas, dueñas de las sombras, y paseen por el patio, abriendo sus rugientes gargantas”.

“Y que tan sañudas aves sobrevolarán la intemperie misteriosa de unos cielos opacos, rasgando con sus garras las cortinas de las sombras entre un sobrecogedor y estruendoso aleteo, quedando expuesto quien aquí esté, bajo rugientes fauces y alas, a los carnívoros rugidos y a los picos en vuelo que estas columnas y arquerías guardan durante el día”.

“No, no quisiera pasar una noche a solas en el patio rectangular, alargado del palacio gótico isabelino de los duques del Infantado, en Guadalajara”.

Desde casi el centro geográfico del rectangular patio de los leones del palacio del Infantado, de Guadalajara, más largo que ancho, a esas horas luminosas de la mañana un guía turístico, alto, treinteno, con barba recortada y ademanes de conocer muy bien lo que dice, está señalando, a un grupo de unos quince visitantes que le rodean, una delgada y prolongadísima banda o estela tallada que desde allí se divisa.

La estela tallada sirve de separación entre las pezuñas de los leones y el remate de los arcos dobles, formados por siete lóbulos cada uno, y lleva inscrita, en hermosos caracteres góticos y gustoso castellano que aún tiene por doblar la esquina lingüística del siglo XV, la siguiente ondulante leyenda:

El yllustre señor don yñigo lopes de mendoça duque segundo del ynfantazgo, marqués de santillana, conde del rreal e de saldaña, señor de Mendoça y de la Vega, manda faser esta portada. Año del nascimiento del nuestro salvador Iesu-cristo de MCCCCCLXXXIII años… Seyendo esta casa edificada por sus antecesores con grandes gastos e de sumptuoso edificio, se puso toda por el suelo, y por acrescentar la gloria de sus proxenitores y la suya propia la mandó edeficar otra vez para mas onrrar la grandeza de su linaje. Año myl e quatrocientos e ochenta y tres años.

El Viajero, mientras recorre las distintas dependencias abiertas del palacio, donde halla muy interesantes frescos renacentistas, ya del siglo XVI, con escenas bíblicas y mitológicas, y una exposición bibliográfica sobre la provincia, prosigue con sus meditaciones personales, que es a lo que esencialmente ha venido a Guadalajara, a reflexionar sobre sí mismo y a poner en orden algunas cuestiones sobre su vida que necesitan ser revisadas.

Una cámara cinematográfica que estuviera grabando en estos momentos la escena que comentamos, además de rodar la planta baja y el primer piso del Palacio del Infantado, de Guadalajara, iría recogiendo también el color bermellón de las paredes, en uno y otro piso, y efectuando un barrido muy rápido iría registrando horizontalmente la facies inquietante de los leones, mostrando sus muy distintas expresiones de aviso y advertencia, para a continuación enfocar la arquería mitológica de los grifos, pasando de aquellos más claros e iluminados por el sol a los que, estando todavía en sombras, conservan mejor la negrura propia de la noche de la que aún están desperezándose.

Posteriormente, a partir de un primer plano de la cabeza, dorso y alas de uno de los amenazantes grifos, la cámara cinematográfica se iría elevando hasta tomar un plano medio del mencionado patio, ligera, oblicuamente picado de arriba hacia abajo, que captara al grupo de turistas en el centro del patio, rodeando al guía, y a un hombre que frisa los cincuenta años, de pelo entrecano, que semeja ser una persona apacible y reposada, separado del anterior grupo por muy poca distancia.

Por último, la cámara ejecutaría una rápida ascensión hasta recoger una panorámica general de los aleros y saledizos del patio, de los primeros tejadillos de color rojizo, del tejado general del palacio-mansión…,

Y luego tomaría ya una panorámica general de los jardines y corralizas del mismo, que casi triplican su extensión, incluido un central laberinto de altos sotos que trazan figuras geométricas para el solaz, en su momento, de las damas y caballeros del palacio y, en estos tiempos, de todos los visitantes que tengan a bien acercarse hasta el mismo para disfrutar de su verdor, de sus calles o de sus pasillos.

El Viajero, en tanto recorre las diversas dependencias del palacio, prosigue su declamación, en una especie de monólogo interior rimado, que no es oído por el resto de los visitantes. Un tiempo después se pone en marcha, sale del palacio y camina hacia el centro de la ciudad.

CAPÍTULO II.

EL VIAJERO

https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20200816/viaje-por-guadalajara-novela-cap-ii-el-viajero-689404353405/

CAPÍTULO III.

ENTRE LAS TENUES SOMBRAS DE LA IGLESIA DE SANTIAGO APÓSTOL

https://www.periodistadigital.com/juan-pablo-manueco/20200816/viaje-por-guadalajara-cap-iii-iglesia-de-santiago-689404353407/

Romances de GU: Tórtola de Henares

ROMANCES DE GUADALAJARA Y “El romance del espartero mágico de Tórtola de Henares” debería haberse titulado este artículo, si es que el espacio de cabecera fuese flexible y diese para tanto, en lugar de ser fijo, tozudo, cabezota, terco y predeterminado.

Lo cierto que entre los veinticinco romances y otros tantos poemas en diferente metro que componen el libro “Romancero castellano y otros poemas” que publiqué a principios de este año de 2020, se cuentan unos diez romances ambientados en Guadalajara y su provincia,.

Unas veces porque era imprescindible, y otras que no lo era, porque así lo ha establecido su autor, que es este compadre contumaz, cabezón e incorregible que se empeña en traerse para Guadalajara todo lo que puede, y está por ahí a disposición de quien vaya por el campo libre del romancero, lo colecte y lo replante en donde le plazca… Y a mí me ha complacido trasplantarlo a Guadalajara.

Uno de los trasplantados para repoblar el monte de los romances de Guadalajara fue ni más ni menos que el archiconocido “¿Dónde vas, Alfonso XII, dónde vas, triste de ti?”, que aunque parece una canción del siglo XIX –y lo es-, hunde sus raíces en el romancero folklórico castellano del siglo XIV y XV, donde ya aparece tan conocido estribillo, referido a un caballero que recibe la noticia que ha perdido a su esposa, cuando regresa de las Guerras de Granada.

ROMANCE DE SIGUENZA

EN MI VERSIÓN, EL caballero es don Martín Vázquez de Arce, “El doncel de Sigüenza”, el que regresa malherido de la Guerra de Granada hacia la ciudad seguntina, y mientras lo hace narra el momento en que resultó herido a las puertas de Granada y sueña con llegar a Sigüenza, para allí descansar de la batalla leyendo eternamente un libro que no pudo terminar antes de partir para la Guerra.

Esta historia, entonada con la melodía tradicional de “¿Dónde vas, Alfonso XII…?” a mí me resulta seductora y apetecible. ¿Y a ustedes…?

ROMANCE DE TÓRTOLA DE HENARES

Pero más me agrada ahora centrarme en otro de los “romances de Guadalajara” que aparecen en el libro, y que se titula “El espartero mágico de Tórtola de Henares”, un largo romance del que aquí reproduzco su fragmento inicial:

Comienza el romance reseñando la importancia histórica que ha tenido el esparto en toda el área mediterránea y en concreto en la localidad de Tórtola de Henares, donde sigue siendo una tradición muy recordada y celebrada.

Luego aparecerá la “magia” y el romance se transformará en una especie de Pinocho a la española, porque dos de las figuras de esparto que trenza el “espartero mágico”, un niño y una niña, cobrarán vida real e irán a la escuela y aprenderán la habilidad de trenzas objetos o personas con el esparto tortoleño, que es en el fondo lo que más les gusta a los dos niños de esparto del romance.

LORCA, HERNÁNDEZ, DARÍO

SI LOS OTROS VEINTICINCO “romances castellanos” que constituyen el libro son tan prometedores como los dos referidos, a lo mejor el libro merece la pena de leerse, disfrutarse y degustarse como buen yantar tradicional, pero reelaborado con técnicas nuevas, que por eso asoman García Lorca, Miguel Hernández y Rubén Darío, en la portada del libro, porque aportan nuevas formas de versificar a los ingredientes añejos y tradicionales.

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