TENGO BASTANTE ADELANTADA YA la redacción de una novela que ocurre en Guadalajara cuyo título es “LA CANÓNICA”, cuando se ha desencadenado una tormenta eléctrica descomunal en los telediarios, acerca de los escándalos políticos que no cesan, desde el comienzo de la democracia. Antes había más, pero no se podía escribir sobre ellos.
La Cosa Nostra de la Cosa Pública que es costra o revestimiento o mugre que no resulta fácil de despegar de las estructuras políticas bajo ningún Régimen, y que, de hecho, no es seguro que se intente aligerar siquiera, sino que a menudo parece que se acreciente con gusto y fruición por parte de los operadores políticos…
De forma que con el actual oleaje de escándalos me está dando tiempo a introducir esta nota costumbrista de actualidad en el desarrollo de la novela, que trata de otras cosas igualmente corrumpentes y corrompidas, pero que ahora no detallaré para mantener el secreto de la fabulación que viene, que es enormemente realista.
En consecuencia, como este es un blog de actualidad, reproduzco unas páginas de la novela en ciernes “La Canónica”, en donde yo creo que van a darse por retratadas varias gentes.

LA CANÓNICA
«Victorino de Soria tenía abierto el periódico sobre la mesa de la terraza. Las noticias del día venían cargadas de escándalos políticos, circunstancia que era habitual, pero esta vez afectaban a la familia del presidente de Gobierno y a sus más íntimos colaboradores, que se hallaba afectado por numerosos casos de presunta corrupción que le implicaban a él y su allegados.
Hacia ello derivó pronto la conversación entre los dos ocasionales contertulios, María Angustias y Victorino.
Decía él que los casos de hipotética corrupción que cercaban al presidente, afectaban ya de lleno a su mujer, a su hermano, a su suegro, a su mano derecha en el Congreso de los Diputados, a su Secretario de Organización en el partido y también al siguiente Secretario de Organización, a sus ministros, al Fiscal General del Estado que dependía de él mismo y que en teoría debía perseguir sus delitos y no cometerlos, a un mamporrero profesional en funciones de portero de puticlub que ahora ejercía tareas de chófer y de chico para todo, además de conseguidor de chicas de alterne para cubrir las necesidades sexuales de uno de los ministros…
-Hay de todo, Victorino, no tienes que entrar en detalles, lo conozco porque salen en todos los programas de televisión.
Por lo que Victorino de Soria se decidió a hojear por encima las páginas del periódico, citando sólo los principales delitos que se les atribuía:
Dijo:
-Organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, amaños de contratos públicos, cobros ilegales de comisiones, malversación de caudales públicos, pagos de pisos para exparejas con fondos públicos, mujeres prostituidas enchufadas en empresas del Estado en puestos de trabajo a los que no tenían que acudir siquiera, adjudicación de contratos relacionados con la compra de material sanitario durante la crisis de salud pública en una pandemia calamitosa que recientemente se había padecido, pero en la que los presuntos servidores públicos no habían parado de beneficiarse…
-Corrupción y política es casi lo mismo, desde el comienzo de los tiempos, Victorino –expuso María Angustias-.
-Apropiación indebida, comisiones ilegales, prevaricación…
-Lo de siempre, sí.
-Y eso que no consideramos malversación de caudales públicos los nombramientos dedocráticos para que se puedan cobrar sueldos mensuales durante toda una vida de supuestos servicios a la comunidad cobrados cada mes, sin aparecer por el puesto de trabajo o apareciendo o esforzándose lo menos posible…
-De esos habría muchos, cierto.
-¡Ser funcionario público por enchufe de un amiguete originario que nos coló en el funcionariado por la puerta de atrás, que nos promocionó por el turno restringido en contra de la igualdad de los otros candidatos o que incluso creó el puesto de trabajo especialmente concebido para su protegido, conectado, familiar o conmilitón de intereses… no se considera delito!
-La Cosa Nostra de la Cosa Pública, Victorino. ¡Sé algo de eso!
-¡Ni siquiera es falta moral en nuestra sociedad, pero te aseguro que los enchufados estafan y defraudan ingentes cantidades de dinero, por persona y pseudofuncionario, a lo largo de una vida de pagos mensuales inmerecidos, en cuyo origen hubo un acto de nepotismo o de amiguismo!
-Desde luego, provengo de un sector, el de la Cultura, en mi caso, en el de los Archivos y Bibliotecas donde el favor, la subvención, el nivel de trabajo, el favoritismo, el amiguismo, el nepotismo y el tribalismo político son cosas que vemos constantemente.
-Vivir del cuento es muy fácil en toda estructura de poder público y en el de la cultura no será la de menor perfume, ni la que deje escapar menos tufaradas de pestilencia ni de hedor.
-Vivir sin trabajar, aunque haciendo alguna gestión para el Estado siempre ha sido lo propio del estamento nobiliario… ¡Y eso es el empleo público o el funcionariado con respecto al estado llano o pueblo pechero, que trabaja, paga impuestos y calla: el antiguo empleo nobiliario!
Y luego él continuó exponiendo:
-En España nunca nos hemos privado de nada, María Angustias. Pero es que en este momento se acumulan supuestos casos delictivos por el que están siendo procesados hermanísimos, esposísimas, hijísimos e hijísimas, suegrísimos, ministrísimos, qureridisimas, parejísimas, chulísimos, amiguísimos, compañerísimos y compañerísimas, consejerísimos, politicísimos, expoliticísimos, fiscalísimos…
María Angustias asintió con la cabeza.»
Y así hasta que termine la didáctica, distraída y animada novela, que no va a dejar títere con cabeza en la ciudad y provincia, ciertamente.

LA COSA NOSTRA DE LA COSA PÚBLICA
Y para quienes deseen profundizar ya en los secretos mafiosos de la política, más abajo les señalo algunos títulos míos que ya desmontan y desvelan lo que no se puede desmontar ni desvelar: el pringue, mugre y churre de la política, que es tan ilimitado que comienza ya desde el falso principio…
Llaman “democracia” a lo que no lo es, no quiere serlo… Pero eso queda para otro día o para cuando se consulte la sabrosa bibliografía que aquí se ofrece a los lectores.
Observen ustedes que “La Democracia real” que aquí se indica se publicó en el año 2004, cuando este término empezó a usarse en el año 2011 y a generalizarse en 2015, en las manifestaciones de la Puerta del Sol, de Madrid.
Naturalmente, “La Democracia real” es una cosa, que el libro explica, no la corteza nominal que se usó desde 2011 y desde 2015 para no llevar a la práctica las verdaderas medidas que conducirían a una realidad de la Democracia en nuestro país, de la que tan lejos nos encontramos.
Sin “Democracia real”, ¿qué queremos…? Pues lo que tenemos: corrupción, nepotismo y gente menteca(p)tada… Ustedes, queridos lectores de este artículo. Léanselo de nuevo, para empezar a oxigenarse el entendimiento.
Juan Pablo Mañueco
Premio CERVANTES-CELA-BUERO VALLEJO de Castilla-La Mancha, 2016
Bibliografía recomendada:
• La Democracia real. Hacia el final del Estado totalizador de lo público.
• La Comedia de la Vieja y Nueva Política (edición en papel)
• La Comedia de la Vieja y Nueva Política (edición digital)


