Verso y Prosa del libro «100 propuestas sobre Guadalajara»

    

Se presentará este lunes día 22 de enero, en el Salón de Actos de la Junta de Comunidades de la Calle Topete, 1, el libro conmemorativo de los 100 números que alcanza la colección de libros «Tierra de Guadalajara», de la editorial alcarreña Aache.

Se trata de un número redondo y especial que, por eso mismo ha querido la Editorial que no pase desapercibido, sino que brille y tenga el realce de las cosas que destacan en esplendor y lustre, en resonancia y magnificiencia, sobre las otras cosas anteriores y posteriores, que ha habido y que habrá en la colección…

Porque sin duda todo apunta a que la colección «Tierra de Guadalajara», la editorial Aache y su «alma mater», Antonio Herrera Casado -cronista que lo es de esta provincia tan carente de atenciones y de mimos, de cuidados, carantoñas y caricias por parte de las autoridades del Estado y de la región-, pero no -ni mucho menos- falta y desprovista de plumas literarias y talentos descriptivos de sus paisajes, monumentos, folklores y riquezas gastronómicas y humanas… darán nuevas muestras de buen hacer, escribir y editar.

Por todo lo cual, cabe suponer a la colección «Tierra de Guadalajara» nuevos suelos firmes y cultivos holgados –con muchas hojas, ramas y troncos del saber- en forma de libros notables e incluso destacados que aquí, desde estas líneas, yo le auguro, deseo y pronostico, a tenor de quienes han firmado los anteriores libros y de quien capitanea el buque de esta colección.

Al grumete que escribe este texto, le ha cabido el gusto -visual y estético- de proponer en dicho libro nada menos que el «Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo», que todo guadalajareño de nacimiento, adopción o visita contempla con asombro y hasta con  un poco de pasmo, tanto si camina por las calles de la ciudad como incluso si transita por la Autovía Madrid-Barcelona, y desde ella se pregunta qué será esa hermosura circular que destella en tonos rojizos al calor de los soles matutinos o vespertinos de Castilla.

Pues es… el panteón de una dama ilustre y benefactora que yo, revelando un secreto infantil de aquellos años de mi primera puericia y adolescencia fuera de la Alcarria, tenía colgado, en forma de banderín con una foto dentro –objeto que por entonces se estilaba, tras haberlo comprado en alguna librería o kiosco de prensa- en la pared de mi habitación valenciana.

El banderín con foto del panteón dentro servía para recordarme que, si bien estaba transitoriamente por tierras del Turia y del Júcar, pertenecía a la Castilla inmortal. Esa que es capaz de levantar de repente, en pleno campo, edificaciones tan hermosas y, si se ponía a ello, aún mejores y más grandiosas, sin que esto dicho haga de menos al Panteón de la Condesa, que para «panteón» ya es un prodigio y un portento.

Adelanto hoy a los lectores de esta bitácora castellana y española -o «blog», por barbarismo mundial que se va imponiendo en este bárbaro mundo que padecemos-, unos versos conmemorativos del acto, que he dedicado al libro.

Los versos son novedad desconocida para todos, pues se dan a conocer en este momento. Y también pongo el comienzo en prosa de mi descripción del Panteón en el libro, dejando lo restante para quien quiera degustar el volumen en librerías o bibliotecas, cuando llegue a ellas el volumen.

1. Verso

AL NÚMERO 100 DE LA COLECCIÓN TIERRA DE GUADALAJARA, de la Editorial Aache. 

“100 propuestas esenciales para conocer Guadalajara”

I. EL LIBRO

 

Junto estas palabras por las cien propuestas,

Una a una, que Guadalajara escribe

Ante sí misma al verse, que no concibe

Nadie llegue a ella y no las vea expuestas.

 

Patrimonio del Mundo te sabe quien percibe

A tus beldades… en monasterios  e iglesias que nos muestras,

Bellos palacios, fuentes, retablos, llanos, montes, cuestas,

Los castillos, cuevas, ruinas, castros… en que tu pasado arribe.

 

Otro tanto diga de tus personajes y tus fiestas,

Ante quienes y cuales extasiarse, porque sobrevive

Sobre el tiempo -en su verbo, son y danzas- lo que nunca se olvide.

Un pasaporte eterno a Fama por la altura de sus gestas.

 

Santillana, Hita, Éboli, Layna Serrano nos revive

Ayer a hoy eterno de las tierras, bosques y florestas

Mejores de Guadalajara, las cuales aquí van puestas.

Incluidas en estas hojas de libro que ya avive.

 

Goce el lector con las cien propuestas,

Obra que, ahora, abre aquí su aljibe

Sobre el que beber lindezas enhiestas.

II. LOS AUTORES

 

Hállese aquí la prosa en brillo de Marquina,

de los Mozos, Gismera, Barra, Suárez de Puga,

Alonso Concha, Taboada… E igual camina

 

luego Embid, Ayuso, Serrano… a poner en fuga

la monotonía. Orea Sánchez también inclina

su pluma a la tierra alcarreña, que la subyuga.

 

Pone asimismo algo del propio recoveco,

el que al final de este verso va, Mañueco.

 

Y coordina todo Antonio Herrera

que aunque no es el cronista oficial de Felipe el Tercero

como aquel su homónimo antiguo, considero

que bien cierto es que sí pudiera.

 

Juan Pablo Mañueco (Febrero, 2016)

 

2. Prosa.

 

EL PANTEÓN DE LA CONDESA: LA CATEDRAL SIN OBISPO 

                           

ASÍ QUE SE VA ACABANDO EL PASEO DE SAN ROQUE, ha ya tiempo que los ojos se le están yendo, desde bastante antes, a todo andariego que por allí camine, hacia una edificación sorprendente que se alza sobre una ligera y tenue colina.

 

Se trata del circular Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo o Duquesa de Sevillano, otro de los títulos de esta dama, encima del cual brillan permanentemente, a cualquier hora del día, si a éste le da por ser soleado y luminoso, los reflejos rojizos de las escamas cerámicas de su cúpula.

No templo es, ni colegiata, ni basílica, ni catedral, ni ermita, ni oratorio, ni santuario, capilla, eremitorio… Sacro y santo lugar es, pero de forma idílica. Se trata de un panteón románico con cirílica alma bizantina, entre su envoltorio y su adentro. Huertos sobre un promontorio se ven. Y una cúpula con grana membrana casi mítica.

(…)

Juan Pablo Mañueco (Del libro «Cien Propuestas esenciales para conocer Guadalajara», 2016)

http://www.amazon.es/Libros-Juan-Pablo-Ma%C3%B1ueco/s?ie=UTF8&page=1&rh=n%3A599364031%2Cp_27%3AJuan%20Pablo%20Ma%C3%B1ueco

 

 

 

 

Poema de la Caballada de Atienza

Estábamos y estamos pedaleando en esta Vuelta Ciclista al Realismo Simbólico, que efectuamos con letras, palabras, puntos y comas en el equipo ciclista de GuadalajaraDiario.es cuando, por aquello del culto a la actualidad que ha de rendir todo medio informativo y aprovechando un descanso en el ritmo de la carrera que ha sobrevenido sobre el pelotón ciclista, aprovecho para comentar dicha actualidad.
Resulta que acaba de aparecer publicado un nuevo libro mío muy incardinado con la provincia de Guadalajara, que se titula “Poema de la Caballada de Atienza, la luna en harina baila”.
                                                            
Se trata de un largo poema de unos mil versos de extensión, sobre el festejo histórico mejor documentado de la provincia de Guadalajara: la singular “Caballada de Atienza”, la cabalgada anual que el domingo de Pentecostés recuerda los hechos que sucedieron en 1162, cuando los arrieros atencinos salvaron la libertad del rey niño Alfonso VIII y, con ella, la del reino de Castilla.
Compite, con sus mil versos narrativos de longitud, con otros dos poemas más por ser el tercer poema más largo de los que he escrito en mi vida. Desde luego, queda lejos de los dos primeros: los 4.500 versos que tiene “¿Dónde estáis los que solíais?” que aparece en mi novela “Viaje por Guadalajara” (2014) y los 2.300 del poema “Castilla, este canto es tu canto” (2014).
                              
Quien quiera conocer las características más técnicas del “Poema de la Caballada de Atieza”, puede hacerlo en:
Ahí se exponen algunas de las interioridades del poema, que explican el ambiente poético y misterioso que se consigue en sus estrofas.
Cúmplenos aquí indicar que el “Poema de la Caballa de Atienza”, desde el punto de vista histórico no se limita a narrar los hechos que dieron origen a la salida camuflada del rey niño Alfonso VIII desde las murallas de Atienza, para ser conducido al galope hasta la ciudad de Ávila, sino que también relata todos los otros acontecimientos que ocurrieron a la muerte del rey Sancho III de Castilla, entre su heredero, el niño Alfonso VIII y el tío de este, el ambicioso Fernando II de León.
CODA: El índice completo del poema y el arranque del Prólogo al mismo puede leerse pinchando en la portada del libro en esta dirección:

Estreno mundial: la estrofa “Castellana”

Abrimos hoy esta ventana cultural en “GuadalajaraDiario” dejando que asomen los rayos matutinos y tempraneros de un alba o aurora que no se suele ver alumbrar, tan en directo y dando en los plenos ojos del lector, que van a ser iluminados y aluzados por un nacimiento mundial: una estrofa nueva, inédita hasta este momento.

Ahí queda ese párrafo inicial para ver si después –pim-pam, pim-pam- a golpe de los pedales de este ordenador, que en este caso tienen más forma de teclas que de los palancas para el pie que, en una bici, biciclo o bicicleta, permiten a los esforzados de la ruta irse dejando las grasas y los riñones mientras escalan los puertos puntuables que les salen al paso de la etapa del día.

De modo y manera que –pim-pam, pim-pam- subamos las primeras cuestas de este artículo, indicando que nuestro objetivo marcado para esta Vuelta Ciclista es el explicar el sonoro título que encabeza este blog o bitácora: “Realismo simbólico para el mundo”.

¡Ahí es nada, lo que se pretende! Ofrecer “a todo el mundo” (que nos lea claro; porque, si no, la cosa se complica mucho y hasta podría decirse aquello de que “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible”) un estilo literario nuevo, que se puede llamar “realismo simbólico” como podía haberse llamado de otro modo, pero que en tal otro caso, se habría llamado peor.

Lo que quiere conseguirse es fusionar el realismo más absoluto con el simbolismo más puro. Y a lo que resulte llamarlo “realismo simbólico” y a ver qué pasa. Tanto en novela como en poesía y en teatro.

El realismo simbólico es el estilo en el que pedaleo –pim-pam, pim-pam- desde el año 2014, aproximadamente, cuando publiqué el primer libro en este estilo “Guadalajara, te doy mi palabra”. Libro de versos sobre los ríos, las sierras, los paisajes, las comarcas y algunos monumentos de esta provincia y ciudad de Guadalajara.

Se caracteriza por algunas formulaciones teóricas –en prosa, verso y teatro- que dejaremos para otro día. Y por algunas innovaciones prácticas que, en el caso que hoy nos ocupa, la poesía, se manifiestan en una decena de innovaciones estróficas, inéditas hasta la aparición de este estilo, que han venido desarrollándose en mis últimos libros.

Otras estrofas se siguen incorporando

Cumple señalar que este proceso de incorporación de nuevas estrofas métricas no ha concluido con la decena de las ya indicadas que andan por ahí dadas a la estampa.

En lo que llevamos de año 2016, he echado los cimientos de otras tres estrofas nuevas más (que puedan aportar alguna sonoridad distinta y aprovechable para los versos: de esto se trata), y una cuarta que, pese a su originalidad, prácticamente se agota en sí misma, por lo que debe ser considerada descartable.

Y ahora sin más dilación, dejemos las exposiciones teóricas, y demos paso al estreno mundial, aquí y ahora, en “GuadalajaraDiario.es”, a 8 de febrero de 2016, de una de esas nuevas estrofas concebidas en el año en curso, gestadas rápidamente y alumbradas todavía no en papel –como si lo están sus hermanas mayores- sino en este medio digital, a medias entre el líquido amniótico del no-nato y el primer vagido del ya alumbrado.

El nombre de la neonata es el de estrofa “castellana”. Y ya el proceso de su gestación y denominación explicaría lo bien que le sienta esta advocación a la recién nacida. Lo haremos otro día.

Suene la fanfarria que anuncia que el telón de alza, que el decorado y la iluminación están dispuestos, que las escaleras se hallan prestas para el desfile de la vedette, y que los coros, situados a ambos lados de la escalera, señalan el lugar por donde va a aparecer la artista.

La “castellana número 1”.

EL PASEO DE LAS CRUCES INAUGURA
LA ESTROFA “CASTELLANA”

(27-1-2016)

Por este llovido Paseo de las Cruces,
Al que piso y paso en esta tarde de paseo,
Siento haber paseado de niño, no lo ideo:
Es que lo recuerdo aún entre dos luces.

Obra esta tarde con lluvia en mí el deseo
De pasearte más, paseo que hoy reluces
Entre la lluvia tanto que aun más a mí seduces:
LAS CRUCES, paseo de mi infancia que rodeo.

Este paseo doblemente en hilera arbolado.
Noto que ya lo tengo en mi adentro caminado.

Espacio amigo que añoro y siento recorrido.
Sombreado espacio que resuena eterno en mi oído.

Tomo tu larga recta anocheciendo por destino.
¡Resuena siempre en mí, espacio que ahora encamino!

Otro tiempo fue, pero en ti, antaño, paseaba.
cil estrofa CASTELLANA. Aquí acaba.

Saludo e inicio

Inicio con estas líneas mi colaboración con “GuadalajaraDiario”, el medio digital que considero de referencia en estos momentos dentro de la provincia de Guadalajara.

Y no podía ser de otra forma: lo dirige Santiago Barra Toquero, que, cuando yo puse el pie en esta provincia, que considero mía aunque me alumbraran en Madrid, retornado de las tierras valencianas donde pasé mi juventud, esto es, allá por 1974, era ya un impetuoso periodista que informaba con toda la fibra, la garra y el brío de la juventud.

Luego nada de eso le ha desfallecido, ni se le ha desmayado entre las manos, porque ha fundado semanarios y tanteado los terrenos arriesgados de la televisión, siempre al mando de una corbeta informativa.

Alguna vez que le visité en la antigua sede de “El Decano”, cuando yo también timoneaba una fragata periodística en Alcalá de Henares -de las de antes del oleaje de la crisis, que ha mandado a pique a tanto buque insignia de Guadalajara y de la ciudad complutense, e incluso de todos los restantes océanos y latitudes del continente-, le dije que allí –entre los ejemplares encuadernados de “Flores y Abejas” que revisaba- guardaba la Historia entera de la provincia, en su papel añejo, vetusto y amarilleado.

Y así era. Es lo que pasa con el papel prensa, con las noticias, y con los hechos que fueron, que luego –vaya usted a saber el porqué de las cosas- amarillean.

Así son de tozudos, empecinados y recalcitrantes los hechos, que el día menos pensado ya no son la rabiosa actualidad, sino que son la historia recordada y amarillenta de lo que se fue, pero aún puede rastrearse, como rastrea un can cazador el rastro de la liebre del pasado.

Me encuentro aquí también, como compañero de columnas y de fatigas, a Jesús Orea, que ha incursionado en prensa y en política, porque son dos de sus legítimas aficiones.

Si hubiera que realizar un escrutinio de políticos provinciales, al modo que Miguel de Cervantes efectuó el cómputo, averiguación y dictamen de los libros que guardaba la biblioteca del ilustre hidalgo castellano de la Mancha, pienso que Jesús Orea, no debería ser de los que quedaran en el limbo de la duda, a ver que pasaba con ellos más adelante, sino que habría que ser salvado de todo tipo de quema, porque ha hecho obra, la ha hecho con estilo propio, y ha quedado, hasta el punto de que la ciudad de Guadalajara se lo agradece.

Yo mismo, en alguno de mis libros sobre Guadalajara, que circulan por ahí, he dejado breve constancia de su más digno de mayor agradecimiento, por sus labores políticas en esta tierra, campiña y urbe de Arriaca de nuestros amores y desvelos.

Saludo también en estas líneas de inicio a José Ramón López de los Mozos, el cual, asimismo en aquellas fechas en que puse pie de nuevo en las recuperadas tierras de Guadalajara (para volver a salir pronto de ellas: porque conmigo los predios de la Alcarria no han sido generosas en lo nutritivo, y he tenido que ir a buscarme los garbanzos y las habichuelas por diferentes enclaves: eso sí, ya no muy lejanos), el cual López de los Mozos digo, allá por los finales 70 ya andaba desenmascarando a las botargas y a otros folklores de la provincia, para ver qué había detrás de ellas y ellos.

Hoy José Ramón tiene más “Papeles de Fiesta” que las peñas de la ciudad litros de alcohol cuando desfilan por septiembre, lo que ya es decir papeles.

Saludo también a Nuria Fernández, a quien conozco menos, pero a quien seguiré con más atención a partir de este momento.

Y nada más: pensaba iniciar propiamente mi sección, después del saludo, pero las limitaciones de espacio constriñen tanto o más que algunos medicamentos de efectos acaso más dañinos que beneficiosos, a los que ahora no voy a citar. Sólo sus efectos.

CODA: Eso sí, en la próxima entrega de este “Realismo simbólico para el mundo”, explicaré el porqué de tan sonoro título, y lo que pretendo hacer con él. Dios mediante y si los hados me resultan propicios.

VALE, como diría el Genio (con mayúsculas sólo hay uno), en cuyo cuarto centenario de su fallecimiento nos encontramos.

 

Villancico atrasado de GuadalajaraDiario

Que en este año diciséis
este medio digital
tenga noticias a miles
de información general.

Más Política, Cultura,
Periodismo, Economía,
Deportes, Tecnología
y Letras de mucha altura

Anda, año, anda,
tienes que traer
letras con palabras
que poder leer.

Más Local y más Provincia
Nacional y Religión,
más Cultura y más Servicios,
más Deportes y Opinión.

Y también en la Cultura
tengan felicitación
los columnistas de altura
con quien comparto sección.

Anda, año, anda,
tienes que traer,
fotos de las buenas
que podamos ver.

Que Santi Barra dirija,
Jesús Orea misione,
De los Mozos más entone,
Trastee Nuria en la clavija.

Que la redacción redacte
noticias de muy buen ver,
que vengan más anunciantes
que los vamos a exponer.

Anda, año, anda,
tienes que traer,
anunciantes buenos
como es menester.

Este villancico alegre,
que resuena como un eco,
rimó Juan Pablo Mañueco,
déjame que lo celebre.

Que el año nos traiga bienes,
que le vaya bien a España,
al mundo y a todos seres
y que reine la esperanza.

Anda, año, anda,
tienes que traer
paz, amor y dicha
una y otra vez.

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