COMENZARÉ
REPRODUCIENDO Y ANALIZANDO un villancico, apropiado para estas fechas, que
circula anónimamente por internet y que, a mi modo de ver, aclara algunas cosas.
El villancico prueba que no hay división posible entre las provincias de
Castilla la Vieja y de León, o con Santander o con Logroño, o entre Madrid y
Segovia o Guadalajara, o entre Ávila y Toledo porque… en la división provincial actual –la de 1833– se mezclaron a voleo tierras de una provincia en las de la otra de
al lado (o no de al lado).
Por ejemplo de la provincia de Toro (hoy inexistente) integraba en su interior, antes de 1833, a la provincia de Palencia y a la parte sur de Santander (concretamente la zona de Reinosa), mientras que Burgos llegaba hasta el mar de Santander y Burgos también compartía la provincia de Logroño (inexistente) con la de Soria.
Ciudades con voto en Cortes
Obsérvese
en este mapa que muestra las ciudades
con voto en Cortes de Castilla y los territorios que representaban cómo la
verde provincia llega hasta el mar y comprende media provincia de Logroño (la
otra media es Soria) y cómo la provincia de Toro incluye a la actual de
Palencia y la parte de Reinosa que hoy han desligado de Castilla.
Doy
paso al villancico aclaratorio:
MARIMORENA DE CASTILLA ENTERA
Entre Toro y
Tordesillas
no haya límite
ninguno…
Toro hablaba
por Palencia;
en las Cortes,
su tribuno.
.
Y luego Toro
también
por Reinosa era
montuno,
entre su
provincia estaba…
¡Toro y Reinosa
en consuno!
.
Pero, ¿qué me
va diciendo
algún medio
bien tontuno
que entre Toro
y Tordesillas
busque lindero
ninguno?
.
O, igual que, con
La Montaña
-que es
territorio que encuno
como cuna de
Castilla-
haya
distanciarse alguno.
.
¡Ande, ande,
ande,
la marimorena,
qué bien que
estaría
toda Castilla
entera!
.
Y si de Ávila y
Segovia
salen pueblos
más de uno,
para hacerlos
de Madrid,
siendo solar
carneruno…
.
Y pasan otros a
Toledo
entre pinar y
aceituno,
¿por qué el
pueblo de Castilla
no es por
siempre… siempre uno?
.
¡Ande, ande,
ande,
la marimorena,
qué bien que
estaría
toda Castilla
entera!
.
Quien este canto
lo cante
se va haciendo
más toruno,
más valiente y
más Castilla…
Deja de ser
ovejuno.
.
¡Ande, ande,
ande,
la marimorena,
qué bien que
estaría
toda Castilla
entera!
.
Desearía
completar la información que aporta el villancico son estas notas:
NOTA
1: Todas las taifas castellanas son inventados engendros, todas las taifas castellanas.... pero como además tienen tierras de
unas provincias en las otras provincias… LA ÚNICA SOLUCIÓN HOY se llama Consejo de las Comunidades Castellanas.
En
los 80 la solución habría sido hacer una Comunidad autónoma llamada CASTILLA,
pero eso lo impidieron los separatistas catalanes y vascos, y lo ejecutaron sus
SIERVOS dentro de Castilla para hacerlo: todos los demás partidos, desde el
primero al último, que SIGUIERON LAS ORDENES DICTADAS POR LA PERIFERIA
anticastellana.
NOTA
2: No te dejes engañar, amigo lector, por los partidos políticos (cualquiera o
todos), Castilla es la misma, es grande
-y unida es fuerte- y además en realidad son iguales provincias superpuestas.
NOTA
ÚLTIMA: O dicho de otra forma, los políticos de OTRAS PARTES, MIENTEN para
agrandar sus tierras o comunidades. Los políticos CASTELLANOS NOS MIENTEN para
empequeñecer Castilla, y además por
orden de aquéllos.
2.
Y ahora añadiré una composición más, en homenaje a mi admirado Miguel Delibes,
aunque debo informar a quien le interesen estas cosas, que el soneto se me
ocurrió hace un par de noches, contemplando uno de los cipreses de la fachada
de San Ginés (Guadalajara), el cual efectivamente se movía en su parte
superior, como un mástil de embarcación navegando por un mar oscuro y sin agua.
LA NOCHE DEL CIPRÉS ES PROLONGADA (A
Delibes)
A Miguel Delibes, mi Cervantes particular del siglo XX,
en respuesta a una duda –duda: uno de los nombres de
la inteligencia- que él mismo albergaba y que deseaba
CENSURA, DELIBES, J. PÉREZ, CASTELLANIDAD
EN LA HISPANIDAD
LOS
ACONTECIMIENTOS SE ACUMULAN sobre la fechas y al alzar esta columna de
GuadalajaraDiario son muchos y variados los temas sobre los que podrían tratar,
si mi espacio fuera ilimitado.
A/ Moción de censura
PERO
NO LO ES. Por eso, apenas me ocuparé de la moción de censura que estos días se
ha debatido en el Congreso de los Diputados. Santiago Barra y Jesús Orea
saben más de estas cuestiones políticas que yo, por lo que los lectores de este
medio están perfectamente informados de ellas a través de estos compañeros de
tribuna.
Yo
sólo recordaré una frase del debate que ha quedado en mi memoria, y que ni
siquiera sé qué interviniente pronunció, dado mi desapego total de la política.
Pero la frase resuena en mí todavía mientras escribo estas líneas:
-Cuando un periodo histórico termina en una
Guerra Civil, ello supone el fracaso de todos los dirigentes políticos que
intervinieron en aquel periodo.
Pues
parece cierto…
Incomprensible,
pues, que se siga admirando y loando la década de los años 30 del pasado siglo
–necia y perversa como pocas en la Hª reciente de España- y que, sin embargo, se procure enterrar la
Transición de los 70 y 80.
La
Transición es un ejemplo mundial de reconciliación y de sabiduría que supieron
dar los integrantes de aquella generación errada de los 30, para cuarenta años
después convertirse en una generación –ya muy mayor- que supo rectificar y reconciliarse, mediante la primera Constitución refrendada por la población de la Historia de
España: la más democrática de ellas, por éste y otros motivos, la de 1978.
Y eso lo digo yo, que ajeno a la política pero simpatizante del raciocinio y de la reflexión, la he criticado profundamente en 4 o 5 de mis libros (algunos muy voluminosos). Y que puedo hacer sobre ella, muy brevemente, una crítica tan sucinta pero tan dura como la que aquí expongo:
Pues pese a ello, es infinitamente más memorable el éxito colectivo de la Transición de finales de los 70 que el fracaso colectivo de todos los dirigentes políticos de los años 30.
B. Delibes
Estatua de Delibes en Valladolid
EL
VALLISOLETANO MIGUEL DELIBES, el escritor más importante de su generación, pese
a que no tuviera avidez de premios y reconocimientos literarios (aunque acabó
ganando todos los posibles españoles) cumplió el 17 de octubre de 2020 los cien
años desde su nacimiento.
Con
este motivo, Valladolid le ha levantado una estatua a doscientos metros de su
casa natal.
Tuve
el inmenso honor de que el propio Miguel
Delibes llevara mi primer libro a TVE, el cual publiqué en nuestra
Guadalajara –Prialsa- a mis 25 años, y que allí se lo mostrara a las cámaras y
me dedicara tales elogios –¡él a mí!-, como puede comprobar quien busque en
internet el programa “Esta es mi tierra,
Valladolid y Castilla. Miguel Delibes”.
Después
me honró con su amistad, la amistad de un maestro con un jovencito y mero
aprendiz, e incluso aceptó prologarme la segunda edición de aquel libro, con un prólogo denso, exacto, preciosista y
atinado, sobre la cuestión que a ambos nos dolía: la destrucción y la despoblación -el vaciamiento demográfico de
Castilla, diríamos ahora-, que fue deliberado y planificado. Aunque de él y
de ello, como de nada que se refiera a Castilla, no se hable en los medios de
comunicación.
En señal de respeto y admiración a la obra de Delibes, escribí ese mismo día este poema este poema a Delibes, que ahora ofrezco a los lectores de GuadalajaraDiario.
EL
8 DE OCTUBRE de 2020 murió en Burdeos, el historiador francés Joseph Pérez, un
hispanista que, más exactamente, fue un castellanista nacido en Francia…
Porque
lo que NO hay ni se deja que haya en España, castellanistas, es jardín de abundante flora que brota, se abre, se
desarrolla y prospera en abundantísimo número allende nuestras fronteras, dado
el potentísimo patrimonio cultural e histórico que ofrece Castilla para ello.
¡Inagotable!
“La Revolución de las Comunidades de
Castilla”, el libro de 1970 publicado en francés, y prohibida su traducción
al castellano hasta 1977, nos abrió los ojos tempranamente a quienes
manejábamos los rudimentos del francés para abrirlos desmesuradamente ante lo
que allí se nos decía y probaba con todo tipo de documentos…
Las
Comunidades de Castilla (1520-1521) habían sido una Revolución, y además la Primera
Revolución Moderna o Contemporánea, como queramos considerarla, anterior en
250 años a la Revolución americana y a la Revolución francesa. ¡Nada menos!
Y
nos había dejado, además de unos hechos bélicos, más o menos rememorables, un
cuerpo doctrinal inconcebible y adelantado a la Edad Contemporánea, la Constitución de Ávila de 1520, que los
comuneros llamaron “La Ley Perpetua” o
Constitución de Ávila.
He compendiado poéticamente estos hechos en esta elegía que estrené en GuadalajaraDiario, tras conocer el fallecimiento del castellanista francés:
TAMBIÉN
EN ESTAS FECHAS previas llegó el Día 12 de Octubre. Esto es, uno de los más
destacables de la Historia de la Corona de Castilla.
No
el más glorioso, porque estamos celebrando ahora (o deberíamos), por ejemplo,
los 500 años de la 1ª Circunnavegación del Mundo, que en tres años realizó una
flotilla de 5 barcos sobre todos los cuales ondeaba –como sobre las tres
carabelas de Colón- el pendón cuartelado
de la Corona de Castilla.
Pues
bien, habría mucho espacio histórico para hablar de la Castellanidad y de la
Hispanidad, y del 12 de octubre… Pero como espacio físico no me va quedando,
expondré en verso lo que podría desarrollarse mucho más, pero que de forma
rimada parece que queda más epigrafiado sobre el mármol digital de esta
columna…
Hasta
nuestro nuevo encuentro, amigos lectores.
CASTELLANIDAD,
UNO DE LOS SOPORTES NECESARIOS PARA
ESTABILIZAR EN SUS VARIOS PIES LA HISPANIDAD
EN EL EL
ANTIGUO RÉGIMEN VIGENTE o Régimen Señorial de hoy o Despotismo sin Ilustración actual
bajo el que permanecemos, sin haber pasado del siglo XVIII, pero sin las
aportaciones ilustres y deslumbrantes de aquel siglo al pensamiento, el Indulto
a un o unos delincuentes políticos y económicos juzgados y condenados vienes a
ser lo que a continuación se dice con alguna eufonía, pero sobre todo con
bastante veracidad.
EN 2015
PUBLIQUÉ UNA NOVELA sobre la ciudad de Guadalajara –solamente, sin deambular
más que por sus calles, no por otros lugares de la provincia- de la que siempre
me he sentido complacido y satisfecho. Acabo de releerla, y he modificado mi
opinión en este siguiente sentido:
“Viaje por
Guadalajara” me parecía una novela compleja y de difícil lectura, porque mezcla
la prosa y el verso, y éste último en grandes proporciones.
Me relectura
actual ha prestado atención sólo a la parte en prosa –prescindiendo de las
numerosas interrupciones del verso- y entonces ha aparecido ante mí una narración ágil, gráfica y representativa,
que me ha permitido revisitar una ciudad de Guadalajara que reconozco
perfectamente y por la que “se viaja”, de capítulo en capítulo, “viendo” y
“contemplando” los monumentos, las calles, plazas y avenidas, los comercios,
bares, restaurantes y parques de esta ciudad arriacense.
Y además, el
lector va encontrándose con personas más o menos conocidas de las ciudad,
algunas de ellas citadas por sus nombres, y otras descritas físicamente, aunque
sin mencionar sus nombres.
Voy a publicar
íntegro el inicio y primer capítulo de la novela, que comienza en el Palacio del Infantado, a ver si les
suena en esta descripción a los lectores… Y también ofreceré a continuación sendos
enlaces al capítulo II –dedicado a la estatua
en bronce del Cardenal Mendoza, que está en una esquina del Infantado- y al
capítulo III –la iglesia de Santiago
Apóstol-.
Me parece una lectura apropiada para estos días veraniegos por los que todavía transitamos…
CAPÍTULO 1.
ANTE, BAJO, DESDE Y SOBRE EL PALACIO DEL
INFANTADO
ANTE LOS OJOS DEL VIAJERO, que ha
recitado estos versos, ha ido apareciendo la fachada principal, de estilo
gótico tardío, del Palacio de los duques del Infantado, de Guadalajara. Nos
encontramos enfrente de ella, poco después de las diez de la mañana de un día
agradable, ya menos caluroso, de finales del mes de agosto.
Hay viandantes
que transitan en una y otra dirección. Algunos entran al palacio, pues sus
puertas se hallan abiertas, viéndose en parte el patio de los leones del
edificio ducal.
El tráfico de
la ciudad es sosegado, soportable, intermitente. Hay automóviles que vienen,
sobre todo, por la Avenida del Ejército y, al llegar a la altura del Infantado,
se desvían a derecha o izquierda. Unos, hacia la calle Miguel Fluiters, en
dirección al centro de la ciudad; otros, en cambio, hacia la calle Madrid, que
baja a la estación de ferrocarril y a los polígonos industriales.
El Viajero,
que frisa los cincuenta años, de pelo entrecano, algo grueso de cuerpo, más
alto que bajo, y que semeja ser una persona apacible y reposada, se queda
contemplando un buen rato la fachada gótica del palacio del Infantado y piensa
que en materia de ornamentar la portada de un edificio mediante piedras en
pico, estos puros clavos o puntas de diamantes engastadas en trece hileras
góticas son sin duda uno de los bravos lujos áulicos de España.
Esos clavos
decorativos, a la luz de la mañana, aparentan ser las cumbres puntiagudas de
unos montes horizontales, iluminadas más bien por su vertiente este, mientras
que, al otro lado de las puntas de piedra, la noche de las sombras todavía
bosteza con notable negrura y lobreguez, como si le costara despertarse y
abandonar del todo la opacidad de las tinieblas en que ha pasado las horas
atezadas y brunas anteriores.
No obstante,
la fachada del Palacio de los duques del Infantado se va constituyendo ya, como
cada día, en un deslumbrante motivo de atracción para los oriundos de la ciudad
y para los turistas, los cuales, inevitablemente, elevan los rayos de su mirada
hacia tales diamantes de piedra engastados en el edificio.
El palació se halla coronado de parte a parte por una galería gótica corrida donde se alternan los balcones de arcos prodigiosos, a los que sólo les faltan las damas que se asomen por ellos, con los garitones saledizos del mismo estilo, para que el resguardo y protección de los vigilantes o centinelas de la casa-fortaleza.
A esas horas de la mañana, ya hay turistas saboreando y disfrutando esta maravilla en piedra que edificó el genio del pre-renacimiento que se llamó Juan Guas, y allí se quedan contemplándolo durante un buen rato, con la expresión más de pasmo, asombro y aturdimiento por la belleza que es capaz de crear el ser humano que de indiferencia o desafecto.
El Viajero se para a contemplar los velludos hércules que sostienen las armas de los Mendoza y Luna, en honor a su constructor, Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado, los cuales dos velludos y gigantescos varones, están puestos en dicho lugar y función, como seres prehistóricos, para expresar la antigüedad del linaje cuyas armas portan.
Los dos
gigantes, más bien dan la impresión de acabar de subirse a las grandes columnas
que los sostienen, a ambos lados del portón de entrada, después de haber
ayudado a los operarios humanos de la madrugada a remachar la faena de los
clavos, para que todo estuviera previsto y concluido al despuntar los primeros
rayos de la mañana.
Bajo la
protección de las sombras que el zaguán o vestíbulo del palacio le ofrece,
entre el portón de entrada exterior y el postigo o puerta pequeña que da acceso
verdadero al interior de la suntuosa residencia, el Viajero se adentra en el
patio de los leones del palacio.
Lo que se encuentra, cuando llega al otro lado
del vestíbulo, es una doble arquería que semeja un bosque de arcos góticos en
doble curva ascendente; en la arquería inferior, dos leones rampantes caminan
hacia la cima de cada uno de los arcos; en la superior, son los alados animales
mitológicos llamados grifos, mitad águilas, mitad leones, quienes realizan esa
función de escalar por parejas los arcos.
Pero los
leones no prestan atención ninguna al ascenso por la arquería que están
acometiendo. Al contrario, a quien otean fijamente, contorsionando con
violencia sus cabezas para mirarlo de frente, es a todo aquel visitante que
entra en el patio, el cual es afluente inmediato de sus miradas, que lo
escrutan y escudriñan detenidamente, examinándolo con detalle.
Se trata de
veinticuatro leones en piedra gótica que atisban al Viajero desde lo alto. A
diente abierto. En hostil facies nada sonriente. Dulces o fieros o tristes o
fatuos o burlones, diversos en ojos, en gesto y en facciones, pero todos ellos
amenazantes, aunque de una belleza tan gloriosa como sólo el estilo gótico
puede darnos.
La inquietante
arquería superior otra distinta alarma alada implanta, los puntiagudos grifos
giran también la cabeza hacia el visitante que se aventura a adentrarse en el
patio. El cuerpo es de león, de águila sus semblantes. Esta galería cimera es
quizá aún más bella que la de los leones, por encima exactamente de ellos.
Torvo el pico, la garra y el ala amenazantes de cada uno de los seres
mitológicos de piedra entre dorada y blanca.
El Viajero
piensa que, aunque la belleza del lugar es deslumbrante a aquella primera hora
de la mañana, nadie debería pasar en semejante patio una noche entera, a solas.
“Seguro que espanta cruzar por entre las tinieblas de la noche aquí dentro,
pernoctar entre su negrura”, se dice para sí, “uno se imagina que las fieras
quizá bajen de las columnas, dueñas de las sombras, y paseen por el patio,
abriendo sus rugientes gargantas”.
“Y que tan
sañudas aves sobrevolarán la intemperie misteriosa de unos cielos opacos,
rasgando con sus garras las cortinas de las sombras entre un sobrecogedor y
estruendoso aleteo, quedando expuesto quien aquí esté, bajo rugientes fauces y
alas, a los carnívoros rugidos y a los picos en vuelo que estas columnas y
arquerías guardan durante el día”.
“No, no
quisiera pasar una noche a solas en el patio rectangular, alargado del palacio
gótico isabelino de los duques del Infantado, en Guadalajara”.
Desde casi el
centro geográfico del rectangular patio de los leones del palacio del
Infantado, de Guadalajara, más largo que ancho, a esas horas luminosas de la
mañana un guía turístico, alto, treinteno, con barba recortada y ademanes de
conocer muy bien lo que dice, está señalando, a un grupo de unos quince
visitantes que le rodean, una delgada y prolongadísima banda o estela tallada
que desde allí se divisa.
La estela
tallada sirve de separación entre las pezuñas de los leones y el remate de los
arcos dobles, formados por siete lóbulos cada uno, y lleva inscrita, en
hermosos caracteres góticos y gustoso castellano que aún tiene por doblar la
esquina lingüística del siglo XV, la siguiente ondulante leyenda:
El yllustre señor don yñigo lopes de mendoça
duque segundo del ynfantazgo, marqués de santillana, conde del rreal e de
saldaña, señor de Mendoça y de la Vega, manda faser esta portada. Año del
nascimiento del nuestro salvador Iesu-cristo de MCCCCCLXXXIII años… Seyendo
esta casa edificada por sus antecesores con grandes gastos e de sumptuoso
edificio, se puso toda por el suelo, y por acrescentar la gloria de sus
proxenitores y la suya propia la mandó edeficar otra vez para mas onrrar la
grandeza de su linaje. Año myl e quatrocientos e ochenta y tres años.
El Viajero,
mientras recorre las distintas dependencias abiertas del palacio, donde halla
muy interesantes frescos renacentistas, ya del siglo XVI, con escenas bíblicas
y mitológicas, y una exposición bibliográfica sobre la provincia, prosigue con
sus meditaciones personales, que es a lo que esencialmente ha venido a
Guadalajara, a reflexionar sobre sí mismo y a poner en orden algunas cuestiones
sobre su vida que necesitan ser revisadas.
Una cámara
cinematográfica que estuviera grabando en estos momentos la escena que
comentamos, además de rodar la planta baja y el primer piso del Palacio del
Infantado, de Guadalajara, iría recogiendo también el color bermellón de las
paredes, en uno y otro piso, y efectuando un barrido muy rápido iría
registrando horizontalmente la facies inquietante de los leones, mostrando sus
muy distintas expresiones de aviso y advertencia, para a continuación enfocar
la arquería mitológica de los grifos, pasando de aquellos más claros e
iluminados por el sol a los que, estando todavía en sombras, conservan mejor la
negrura propia de la noche de la que aún están desperezándose.
Posteriormente,
a partir de un primer plano de la cabeza, dorso y alas de uno de los
amenazantes grifos, la cámara cinematográfica se iría elevando hasta tomar un
plano medio del mencionado patio, ligera, oblicuamente picado de arriba hacia
abajo, que captara al grupo de turistas en el centro del patio, rodeando al
guía, y a un hombre que frisa los cincuenta años, de pelo entrecano, que semeja
ser una persona apacible y reposada, separado del anterior grupo por muy poca
distancia.
Por último, la
cámara ejecutaría una rápida ascensión hasta recoger una panorámica general de
los aleros y saledizos del patio, de los primeros tejadillos de color rojizo,
del tejado general del palacio-mansión…,
Y luego
tomaría ya una panorámica general de los jardines y corralizas del mismo, que
casi triplican su extensión, incluido un central laberinto de altos sotos que
trazan figuras geométricas para el solaz, en su momento, de las damas y
caballeros del palacio y, en estos tiempos, de todos los visitantes que tengan
a bien acercarse hasta el mismo para disfrutar de su verdor, de sus calles o de
sus pasillos.
El Viajero, en
tanto recorre las diversas dependencias del palacio, prosigue su declamación,
en una especie de monólogo interior rimado, que no es oído por el resto de los
visitantes. Un tiempo después se pone en marcha, sale del palacio y camina
hacia el centro de la ciudad.
ROMANCES DE
GUADALAJARA Y “El romance del espartero mágico de Tórtola de Henares” debería
haberse titulado este artículo, si es que el espacio de cabecera fuese flexible
y diese para tanto, en lugar de ser fijo, tozudo, cabezota, terco y
predeterminado.
Lo cierto que
entre los veinticinco romances y otros tantos poemas en diferente metro que
componen el libro “Romancero castellano
y otros poemas” que publiqué a principios de este año de 2020, se cuentan
unos diez romances ambientados en Guadalajara y su provincia,.
Unas veces
porque era imprescindible, y otras que no lo era, porque así lo ha establecido
su autor, que es este compadre contumaz, cabezón e incorregible que se empeña
en traerse para Guadalajara todo lo que puede, y está por ahí a disposición de
quien vaya por el campo libre del romancero, lo colecte y lo replante en donde
le plazca… Y a mí me ha complacido trasplantarlo a Guadalajara.
Uno de los
trasplantados para repoblar el monte de los romances de Guadalajara fue ni más
ni menos que el archiconocido “¿Dónde
vas, Alfonso XII, dónde vas, triste de ti?”, que aunque parece una canción
del siglo XIX –y lo es-, hunde sus raíces en el romancero folklórico castellano
del siglo XIV y XV, donde ya aparece tan conocido estribillo, referido a un
caballero que recibe la noticia que ha perdido a su esposa, cuando regresa de
las Guerras de Granada.
ROMANCE DE
SIGUENZA
EN MI VERSIÓN,
EL caballero es don Martín Vázquez de
Arce, “El doncel de Sigüenza”, el que regresa malherido de la Guerra de
Granada hacia la ciudad seguntina, y mientras lo hace narra el momento en que
resultó herido a las puertas de Granada y sueña con llegar a Sigüenza, para
allí descansar de la batalla leyendo eternamente un libro que no pudo terminar
antes de partir para la Guerra.
Esta historia,
entonada con la melodía tradicional de “¿Dónde vas, Alfonso XII…?” a mí me
resulta seductora y apetecible. ¿Y a ustedes…?
ROMANCE DE
TÓRTOLA DE HENARES
Pero más me
agrada ahora centrarme en otro de los “romances de Guadalajara” que aparecen en
el libro, y que se titula “El espartero
mágico de Tórtola de Henares”, un largo romance del que aquí reproduzco su
fragmento inicial:
Comienza el
romance reseñando la importancia histórica que ha tenido el esparto en toda el
área mediterránea y en concreto en la localidad de Tórtola de Henares, donde
sigue siendo una tradición muy recordada y celebrada.
Luego
aparecerá la “magia” y el romance se transformará en una especie de Pinocho a la española, porque dos de las
figuras de esparto que trenza el “espartero mágico”, un niño y una niña,
cobrarán vida real e irán a la escuela y aprenderán la habilidad de trenzas
objetos o personas con el esparto tortoleño, que es en el fondo lo que más les
gusta a los dos niños de esparto del romance.
LORCA,
HERNÁNDEZ, DARÍO
SI LOS OTROS
VEINTICINCO “romances castellanos” que constituyen el libro son tan
prometedores como los dos referidos, a lo mejor el libro merece la pena de leerse, disfrutarse y degustarse como buen
yantar tradicional, pero reelaborado con técnicas nuevas, que por eso
asoman García Lorca, Miguel Hernández y
Rubén Darío, en la portada del libro, porque aportan nuevas formas de
versificar a los ingredientes añejos y tradicionales.
EL TIEMPO AVANZA Y HUYE sin remedio, que dirían los clásicos latinos, y, burla burlando, nos hemos quedado sin primavera, cierto, pero ya hemos arribado al verano. Con lío mundial de estatuas, sobre lío mundial de virus. ¡Hay años que no está uno para nada…!
1/ Tengo
pendiente hablar de “Romancero
castellano y otros poemas”, el último de la serie de quince libros de
versos “Cantil de Cantos”, que he ido sacando desde 2017 (catorce libros) hasta
2020 (uno, el que ahora digo).
El libro salió
y llegó a las librerías a finales de febrero y he recibido ya algunos
parabienes por él, pero en realidad puede decirse que se estrena ahora, porque
los meses desde marzo hasta el presente, ya sabemos todos que han sido
inhábiles para las librerías.
Para todas
menos para la Librería “La Alcarreña”
que se ha mantenido abierta al público y con “Romancero castellano…” en su
escaparate, junto con otros dos libros míos recientes. Es decir, que con
pandemia y todo, “La Alcarreña” ha hecho su servicio a la cultura de
Guadalajara hasta el final.
La librería
“La Alcarreña” cierra definitivamente el próximo martes 30 de junio, por
jubilación de sus propietarias, después de llevar abierta desde 1940. No será
lo mismo pasar por la calle Mayor Baja y no ver ya abierta “La Alcarreña”. Un
recuerdo entrañable para la librería y para sus propietarias.
Sobre “Romancero
castellano” habrá que dejar su comentario para otra ocasión. Diré tan sólo que
yo me encuentro satisfecho con él, y que lo considero un buen libro en sí
mismo, además de ser el remate de una amplia serie.
He aquí uno de esos romances –tradicionales, pero rehechos de otra forma por mí- ambientado en Guadalajara, además. Lleva las explicaciones correspondientes en su comienzo:
2/ La “Guerra
contra las Estatuas” que se ha desatado en USA y Europa no deja de sorprender,
porque se hace sobre unos postulados equivocados.
Todas las épocas, pueblos, razas y
continentes han conocido la esclavitud y ADEMÁS LES HA PARECIDO BIEN.
Negros han
esclavizado a negros y a blancos, islámicos han esclavizado a negros y a
blancos, y a la inversa…
Era parte de
la forma de vida aceptada, hasta que fue PRECISAMENTE EUROPA Y OCCIDENTE a
partir de la Ilustración quien empezó a considerar esa idea indigna del ser
humano, y a partir del XVIII y XIX Europa y Norteamérica empezaron a abolir lo
que en otras culturas y razas continuaba y, más o menos encubiertamente,
continúa.
Pero no se ve
esta evidencia, sino que se utiliza la actual “guerra de estatuas” contra Europa y Occidente, lo mejor que ha alumbrado la cultura humana,
sin duda.
Ya publiqué un escrito en GuadalajaraDiario al respecto, cuando se iniciaron los ataques incomprensibles sobre un navegante, Cristóbal Colón, que fue a llegar casualmente a un continente lleno de caníbales y de imperios indígenas que se comían literalmente a los pueblos indígenas que tenían esclavizados, incluso como alimento. Mi escrito fue éste:
3/ Pero la ignominia
cometida contra Cervantes en San
Francisco, donde su busto ha aparecido maltratado, insultado y embadurnado de
pintura color rojo sangriento, supera ya
la frontera de la incultura para entrar en la de la infamia.
A/ En primer
lugar, Cervantes NO viajó a América,
o sea, que lo que esté pasando o haya pasado allí entre unos descendientes de antropófagos y otros descendientes de
antropófagos y de esclavizadores o de esclavosen nada afecta al genio alcalaíno, uno de los mayores Genios de la
Humanidad.
B/ En segundo
lugar, Miguel de Cervantes SÍ fue él
mismo esclavo en Argelia, donde sufrió esta condición durante cinco años
hasta que fue comprado/rescatado por los frailes españoles que se encargaban de
comprar esclavos blancos europeos en
tierras musulmanas para devolverles la libertad…
Que el esclavo
Cervantes –Genio Universal pese a todo- sufra ahora agresiones verbales y
coloreadas demuestra la zafiedad de quien ha cometido ese NUEVO acto de
barbarie contra él.
Por cierto que
aquí mismo, en España, esta condición de esclavo de Cervantes se desconoce y en
algún rifirrafe me he visto envuelto por defender al alcalaíno.
Miguel de
Cervantes Saavedra, sépase bien, fue un hombre
desafortunado en vida hasta extremos increíbles, que conoció la maldad humana en todas sus formas y
variantes, que tuvo que trabajar en labores muy desagradables durante todos los DÍAS de su vida, hasta el
final de ella –con 69 años- y que dedicó las
NOCHES que pudo, siempre y cuando hubiera podido conseguir velas, a escribir.
Porque esas velas
de cera necesarias para sus noches de escritor genial, incomparable y
apasionado las podía comprar con mucha
dificultad. Y sin gafasque llevarse a
los ojos (no mucho tampoco al estómago), porque ese era un artículo de
ricos en su época, que él no pudo permitirse, a pesar de que un lector y
escritor de su avanzada edad, NECESITABA GAFAS para ver las para él borrosas
letras… Pero la vida también se las negó.
Pero alumbró una de las más asombrosas literaturas de la
Historia de la Humanidad, y, desde luego, convirtió en MÚSICA el idioma
castellano, de una forma tal que nunca podrá ningún otro prosista castellano
acercársele jamás.
Y quizá otra
cosa igual de asombrosa: En Cervantes,
nunca hay rencor, sino humanidad, humor y comprensión de las miserias humanas,
que disculpa, entiende y perdona.
Pero hasta
esto desconocemos en España sobre nuestros verdaderos prohombres, a tenor de
los rifirrafes en que me he visto envuelto ante españoles que justifican la
agresión a su escultura en San Francisco.
CODA: Además,
fue un sorprendente buen poeta, inventor de estrofas, como este “ovillejo” que yo me he permitido
dedicarle en humilde e ineficaz desagravio:
CERVANTES,
ESCLAVO, PERO MÁS AUN GENIO, INSULTADO Y EMBADURNADO CON PINTURA SANGRIENTA EN
SAN FRANCISCO
EL 31 DE MAYO
es la festividad de la Región que, se piense sobre ella lo que se piense, es la
región que tenemos y que, como mínimo, merece nuestro respeto oficial.
Desde luego,
todo en la vida es perfectible y yo
ya he expresado en varios lugares que consideraría muy adecuado ampliar las
relaciones de Guadalajara con nuestra
región económica natural: el Corredor del Henares y ese Madrid cuya línea
de torres vemos a simple vista, paseando tranquilamente por la parte oeste del
propio centro de Guadalajara.
Más
compactación regional que verse a simple vista, difícil de imaginarla.
1/ DÍA DE CASTILLA-LA MANCHA. El
Gobierno regional debería ser más sensible a este hecho que cada vez irá a más,
porque el gigante Madrid cada vez estará
más cerca de Guadalajara… se quiera o no se quiera. Es cuestión de pocos
años.
Luego… hay que
irse preparando hacia lo inevitable, y, si se tiene responsabilidades
políticas, más aún, porque el político debe prever
el futuroya inmediato, sobre
todo cuando es tan inmenso como la silueta de Madrid, tan próxima a
Guadalajara. Y expandiéndose…
También vería
muy adecuado la reactivación del “Consejo
de las Comunidades Castellanas”, organismo que funcionó a principios del
XXI, para coordinar actividades comunes a Castilla
y León, Madrid y Castilla-La Mancha, que son muchas, interesantes y
variadas.
Con ocasión
del Día de la Región de este año, 2020, he escrito el siguiente poemalo (lo
reconozco: no es poemario, ni poebueno), donde enlazo precisamente ambas ideas:
Castilla-La Mancha y Consejo de las Comunidades Castellanas.
AL NOMBRE DEL ABRAZO ENTRE LAS DOS
CASTILLAS
(Ante el 31 de mayo, Día Regional de
Castilla-la Mancha)
Tiene hoy la
Nueva Castilla
nombre en
Castilla-La Mancha.
Siempre
Castilla fue ancha…
que sea
–importa- Castilla.
Así la una a
otra orilla
a la de al
lado la ensancha,
y ninguna se
arrodilla.
Si desde
centuria oncena
dos Castillas
en escena…
sea mayo la
semilla
que por dos
caras resuena.
A la una y la
otra Castilla
esta fecha sea
arcilla
de toda
Castilla llena.
31 mayo,
sirena
que a cantar
ambas a coro
-a la Vieja y
a la Nueva-
una mano bien
se atreva,
y abrazarla
con sonoro
abrazo que a
ambas engancha.
Y ese abrazo
se nombra -entre parejas paisanas-:
“Consejo de
las Comunidades Castellanas»
2/ EL “HIMNO A GUADALAJARA”, EN FRANCÉS.
UN POEMA QUE NO considero poemalo sino, al menos, poemediano es el “Himno a Guadalajara”, que me han traducido al francés y lo pongo en esta cartulina, que lo contiene.
¿Qué dice exactamente el “Himno a Guadalajara”? Pues muy fácil, aquí se indica en su versión castellana:
El VEINTITRÉS
DE ABRIL es una fecha en la que se han conjuntado diferentes signos para hacer
de ella una conmemoración especial.
Por una parte
es la fecha en que fue enterrado Miguel
de Cervantes Saavedra, fallecido el día anterior, esto es, el castellano y
español más alto en el campo de la letras que ha habido y que habrá, porque el
idioma castellano logra con él una exactitud y una musicalidad tan cimera que
no puede ser superada.
Quizá algún
siglo alguien puede acercarse al nivel de la prosa cervantina, superarlo,
nunca.
El 23 de abril
es también es también el Día
Internacional del Libro, que primero lo fue oficialmente en España, a
principios del siglo XX, y después fue admitido como tal por la UNESCO. Para
conmemorar que también fue la fecha de fallecimiento de William Shakespeare.
Pero, por si fuera poco, el 23 de abril de 1521, es la fecha de la batalla de Villalar, esto es, cuando se produjo la uncimiento o subyugación del reino de Castilla al complejo conjunto de Estados que llegó a regir la Casa de Habsburgo, con un objetivo común: defender y acrecentar los intereses de esta familia en Centroeuropa, a través de la esquilmación humana y económica del más pujante y rico de los reinos que heredaron y sometieron, Castilla.
Castilla, por
cierto, había logrado esta posición de primacía antes de la llegada de Carlos I a España, por lo que no le debe
nada en su ascenso a esta Casa Real. Sí en cambio, le debe todo en el desvío de
sus intereses hacia cuestiones bélicas centroeuropeas que no le atañían, y que
a la larga llevaban aparejada su decadencia.
La historia de
la batalla de Villalar que se produjo el 23 de abril está relatada en este
poema que, a su vez, va inserto en esta película.
Que disfruten
ambas cosas, el poema –que es propio- y la película –que es ajena- y que por
eso puedo decir que es sumamente gráfica e ilustrativa-:
TENGO
BASTANTES TEMAS PENDIENTES para tratar desde esta columna de GuadalajaraDiario. Por ejemplo, seguir
con el relato de temas históricos que empezamos en el número anterior, de los
que siempre se puede extraer alguna enseñanza, a partir de mi libro “Breve historia de Castilla”. El caso
de Enrique IV de Castilla aclamado como rey por las autoridades catalanas,
resultó significativo:
Incluso acabo
de publicar en marzo un libro nuevo del que nada he dicho todavía, y del que me
siento particularmente satisfecho: “Romancero
castellano y otros poemas”. Pero tiempo habrá para seguir con la serie
histórica y para iniciar la temática de los romances, muchos de los cuales
–aquellos que no tenían una ubicación determinada por la tradición- los he
ambientado en Guadalajara.
Una visión de optimismo y fortaleza
LA SITUACIÓN
SANITARIA DE España y el mundo es prioritaria. Nada puedo añadir a lo que
exponen las autoridades, sólo tratar el asunto desde mi campo, que es el de la
literatura. Y así lo haré, pero dando una visión de optimismo y de fortaleza,
que es la importante en estos momentos:
Un poema mío
que induce al aliento, según me cuentan quienes lo han leído, es éste:
CANCIÓN
A LA ALEGRÍA
Puede
acaso y tal vez tan solo el triste
Urdir
mil causas arduas de tristeza
En
que estarse, y seguir tal aspereza.
(De
nada ha de servir cuanto sufriste)
En cambio,
la alegría da entereza
Al
que la ha y la busca, y en ella insiste,
Con
ansia y ganas y aún más la viste
A su
talla y medida, pieza a pieza.
Sólo
la piedra que en su inmóvil pecho
Otra
acción no ha que estar quieta en su lecho,
Yace
en su estar perpetuo inamovible
Tan
fija que todo le es imposible.
A la
dicha tiende, humano, que puedes
Labrar
tu paso a dicha, a la que ruedes.
VEZ TAN SOLO EL TRISTE ¡ni
una remedes!
Una nota de vida desde la
ventana
UNA
NOTA DE VIDA que cualquiera puede ver desde su ventana, asomándose al espacio gris que todos tenemos ante
nosotros en estos días.
La veo bajo
una de las barandillas de mi terraza: es un bello indicio de que la vida late
incluso en nuestro Estado de Alarma sanitaria. Que su belleza os agrade.
UNA
GOTA VIVA DE AGUA
Hasta una gota
llovida
que pende de
la baranda
guarda navíos
de vida
dentro de su
espuma blanda.
Agua del cielo
caída
y que ahora es
una barca
dulce, a luz
amanecida,
y que aspira a
ser estatua.
Una indeleble
avenida
de brillante y
alba plata,
lana que la
nube esquila
con un aspecto
de lágrima.
Quietud ahora
acudida
como laguna de
nata,
donde vida
quiere vida,
buques que
boguen su agua
Un eco lejano del “Esplendor en la hierba”
ESPLENDOR QUE
RETORNARÁ, sin duda, cuando pasen estos malos tiempos.
COMO
SI RESPLANDECIERA EL HOY AHORA MISMO
Aunque la
primavera de los campos
que fue en
lejanos días luz radiante
sea ahora un
recuerdo del pasado
cuyo sol se ha
puesto bajo las sombras del más sombrío instante.
Aunque ya
nuestros ojos por delante
no tengan lo
que ayer fresco y reciente por dos mirado
fue, tras
haber otoño aquí llegado
hacia oeste
crespúsculo viajante.
Aunque la
enredadera de mis brazos
asirte con la
fuerza que tuvo antes
no puedan, ni
ya estrellas de los cielos luzcan tan flamantes
para nuestros
ojos, ni sean los pasos tan largos.
Nadie podrá
quitarnos el esplendor que fuimos
sobre los
verdes prados lejanos
de nuestros
recuerdos más íntimos,
donde aún
siguen resplandeciendo
sin que el
corazón deba llorar por fulgores que, si se fueron,
dejaron
indeleble la cara de nuestra alma sonriendo como si resplandeciera el hoy ahora
mismo,
igual que un
pájaro antiguo que emigrara de lejos para entrar en su nido.
Resistiré: el himno español para estas
ocasiones.
Y POR ÚLTIMO
UNA versión modificada del “Resistiré” del Dúo Dinámico, que se ha convertido
en la canción que suena por todos los rincones de España y que efectivamente,
ellos, Manolo y Ramón, ponen en práctica, porque no hace mucho actuaron en el
Auditorio Buero Vallejo, y siguen tan dinámicos, ágiles y bienhumorados como
siempre, aunque desde el propio escenario reconocieron que, sumando la edad de
los dos, han pasado ya del siglo y medio.
Entonces,
Cataluña era el territorio menos poblado y menos potente de España, por lo que
no sintiéndose protegido por la Corona de Aragón, pidió su ingreso en la de
Castilla, en la desigual guerra que sostenía la débil Corona de Aragón contra
la poderosa Francia.
Este hecho
histórico no suele recordarse ni en la Historia de Castilla (desconocida para
la mayoría de los castellanos) ni mucho menos en la de Cataluña, sometida a
unos delirios historicistas abundantemente regados y financiados por las
subvenciones oficiales, y en donde un pasaje histórico como éste haría saltar
por los aires los desvaríos y fabulaciones del llamado soberanismo catalán.
Los hechos
DURANTE LAS
ALTERACIONES CATALANAS de 1462-1472, el Consell
del Principat de Catalunya, enfrentado tanto contra Juan II de Aragón como
contra Luis XI de Francia, proclamó solemnemente a Enrique IV de Castilla como
el nuevo soberano del Principado de Cataluña, tras deponer al rey Juan II de Aragón, a su esposa y a su hijo Fernando.
El odio social
que esas alteraciones catalanas dejaron entre muchos campesinos catalanes
todavía perduraban en diciembre de 1492, cuando en la visita de los Reyes
Católicos a Barcelona, Fernando fue objeto de un intento de asesinato que casi
le cuesta la vida el día 7 de ese mes, en la escalinata del palacio real de
Barcelona.
El campesino
adscrito a la tierra, que debía redimirse mediante el pago de una cantidad a su
señor feudal para abandonar la tierra, o “payés de remensa”, que cometió tal
intento de asesinato, fue ejecutado pocos días después, por desmembración y,
tras esperar a que muriese desangrado, los restos de su cuerpo fueron quemados
en la hoguera.
Ni que decir
tiene que Enrique IV de Castilla, treinta años antes de este intento de
magnicidio, cuando los odios sociales estaban más enconados aún en Cataluña,
hizo caso omiso de esa sorprendente proclamación como rey del Principado,
ocupado como estaba en asuntos de mayor interés para su reino castellano.
TAMBIÉN PODÍA
HABER TITULADO este artículo “Enrique IV
de Castilla, proclamado rey por el Consell del Principat de Catalunya” y
serviría para hacernos comprender lo mucho que han cambiado las cosas y las
correlaciones de fuerzas en España entre el siglo XV y nuestros días.
Las monedas: Enrique IV de Castilla en un
“croat” catalán
Sin embargo
las autoridades de Barcelona, para probar que querían situarse bajo la
soberanía castellana, acuñaron en su ciudad “croats” (cruzados, por la cruz del reverso) de plata con la efigie de
Enrique IV de Castilla en su anverso, como moneda de curso legal en
Cataluña.
La validez
legal de tales monedas duró muy poco tiempo, hasta que Enrique IV de Castilla
dejó bien claro su nulo interés por participar en los asuntos de Cataluña. En
consecuencia, esos “croats” catalanes con la efigie del rey de Castilla son hoy
monedas valiosísimas para los coleccionistas.
Expulsión de los franceses de la Cataluña
Norte, gracias a la potencia de Castilla
DE HECHO, FUE
CON la ayuda de Castilla como la Corona de Aragón y, por tanto, Cataluña, pudo
recuperar en 1493 –en cuanto Castilla desocupó tropas de la concluida Guerra de
Granada para poder dedicarlas a nuevos menesteres- esos territorios cedidos a
Francia décadas antes, que constituyen la Cataluña –hoy, nuevamente- francesa.
Los ejércitos
de Isabel y Fernando entraron en
Perpiñán restableciendo la anterior frontera franco-aragonesa. Aunque en
1503 Luis XII de Francia pretendió anexionarse de nuevo esos territorios, fue
derrotado otra vez por el ejército español (castellano-aragonés), ya unido, y
más fuerte y organizado que el francés.
Como decíamos,
volviendo a la década de los años sesenta y setenta del siglo XV, ese cualquier
precio que necesitaba Juan II de Aragón y su hijo Fernando, fue la boda del
príncipe Fernando con una simple pretendiente al trono castellano, no muy bien
situada en la línea de sucesión al trono, la infanta Isabel.
Isabel sólo
era hermanastra del rey Enrique IV, mientras que la herencia del trono
correspondía a su hija, la princesa Juana de Trastámara, la mal llamada –por
sus enemigos- la Beltraneja.
Juana I de
Trastámara, por cierto, fue criada por los Mendoza en Guadalajara y Trijueque,
y acabaría casada con el rey de Portugal para propiciar una unión entre las
Coronas de Castilla y Portugal, siguiendo los deseos de su padre, Enrique IV, que no quería saber nada de
Aragón ni de ninguno de sus territorios, pues comprendía que Aragón suponía la
Guerra total contra Francia, como así ocurrió durante las dos siguientes
centurias, tras la derrota de Castilla-Portugal ante la Castilla-Aragón de
Fernando e Isabel, los Reyes Católicos, en la Guerra Civil castellana que se
desencadenó tras la muerte de Enrique IV.
IMAGEN: Enrique
IV de Castilla en el anverso de un “croat” de plata acuñado en Barcelona,
cuando el “Consell del Principat de Catalunya” pidió al rey castellano situarse
bajo su soberanía.
Texto e imagen extraídas del libro «Breve historia de Castilla», 2019. Juan Pablo Mañueco.
Juan Pablo Mañueco nació en Madrid el 21 de noviembre de 1954 y a los tres meses de edad ya residía en Guadalajara, de donde es su familia materna. Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Literatura Hispánica, por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido la docencia de Lengua y Literatura Españolas, en diversos centros de Enseñanza Media de Guadalajara y de Madrid.