2015 abril | Esto es lo que hay

Archive for abril, 2015

Un ambiente “raro”

Bien, pues ya está todo el pescado vendido ante la cita electoral del 24 de mayo, por lo menos en cuanto a la oferta que presentan los partidos políticos en estos comicios locales y autonómicos. ¿Qué ambiente detectas?, le preguntaba a una de las personas que mejor conoce la provincia de Guadalajara, y especialmente su mundo rural, que estaba entre los invitados a la presentación de la candidatura de Antonio Román con asistencia de Dolores  Cospedal. Y me respondió con esta expresión: “raro”, a lo que un alto dirigente empresarial apostilló: “Cualquier cosa puede pasar”.

RARO.– Me apropio por tanto de ese adjetivo para este artículo, porque en su definición de la RAE como el “que se comporta de un modo inhabitual”, está el meollo de la cuestión. Todos intuimos  que se están dando comportamientos “poco frecuentes” , raros por tanto, que de alguna manera van a afectar a las dos grandes fuerzas políticas, una conservadora-liberal  y otra socialdemócrata, que se asentaron  en España tras las dos primeras elecciones democráticas, no sin antes absorber a los comunistas de Carrillo y  a esa Alianza Popular de Fraga, que recordaban demasiado a una guerra que todos queríamos superar con la Transición, y que algunos ahora quieren desenterrar. Desde entonces, España se comportó  como una democracia europea corriente,  con las lógicas alternancias en el gobierno,  sin volver a las extravagancias que jalonaron gran parte de su historia en  los siglos XIX y XX. Hasta que llegó la crisis; y todo se puso patas abajo. Por primera vez desde la Transición, la crisis golpea sin piedad  a esa nueva clase media española, formada por trabajadores con empleo estable, profesionales liberales y pequeños empresarios y autónomos,  que hacían de colchón entre los extremos  en cada cita electoral, y que no querían aventuras que pusieran en riesgo un sistema que más o menos  garantizaba estabilidad en el empleo –sin llegar nunca a los parámetros centroeuropeos, seguramente que por las insuficientes reformas en una legislación laboral muy rígida y antiliberal,  que estaba saliendo  de la autarquía franquista– , y también  una indudable mejora en la calidad de vida de los españoles, y todo ello en el marco de  un régimen de libertades (emanado de una Constitución que algunos ahora cuestionan  gratuitamente) como jamás  disfrutó el pueblo español a lo largo de la historia. La proletarización de amplias capas de esa clase media, por el aumento de las desigualdades y la pérdida de poder adquisitivo, junto al efecto corrosivo que ha supuesto  el fenómeno de la corrupción en la moral ciudadana, ha hecho que ese colchón de clases medias sea hoy más ligero, y la gente se empiece a comportar de un modo inhabitual, con lo que efectivamente el ambiente está “raro” e “imprevisible”. No hace falta decir que de la confusión se benefician los partidos que vienen con la etiqueta de lo novedoso, aunque sea muy difícil encontrar ideas realmente innovadoras (más allá de algunas propuestas que hemos oído a Luis Garicano, todavía por madurar), si no son decididamente antiguas y notoriamente fracasadas, en estados del este que ya ni existen o en el caribe americano, por muy modernamente envueltas que vengan  en un tuit.

¿UNA PRIMERA VUELTA?. Aunque la cita de del  24 de mayo se trate de  unas elecciones locales y autonómicas (en este caso de las comunidades de la segunda división estatutaria), es obvio que especialmente algunos partidos lo van a plantear  como una primera vuelta de las elecciones de ¿noviembre? Pero es más, y sin que yo quiera comparar ni por lo más remoto la situación actual de España con la de aquella sociedad  que alumbró las elecciones municipales de abril de 1931, no es menos cierto que sí hay un elemento a considerar. Un derrumbamiento del actual partido del Gobierno  en las principales ciudades del país,  podría traer graves  consecuencias en las elecciones de ¿noviembre?,  como las tuvieron ese 14 de abril de 1931 a pesar de que las candidaturas monárquicas ganaran numéricamente a las republicanas aquellas elecciones en España. Ahora, ningún rey, por el momento, saldría en ningún Ave de la nueva estación de Atocha, pero ya sabemos cómo  se las gasta históricamente la derecha española con partidos y dirigentes en la hora de la derrota. ¿Qué pasaría con Rajoy? ¿Y con Pedro Sánchez, si Podemos  hace el sorpasso y supera al PSOE en las grandes capitales? ¿Llegarían algunos de los dos a noviembre? ¿O antes, si Arriola opina que es mejor adelantar las Generales?

El ambiente está raro, sí, y no digamos en Guadalajara en donde por primera vez hay una expectativa razonable de que fuerzas políticas al margen de PP, PSOE y de Izquierda Unida, puedan entrar en las tres instituciones que concurren a las urnas: ayuntamientos, diputaciones (estas por una vía indirecta, que los electores no entienden) y comunidades autónomas de segunda división (Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía, convocan sus propias elecciones). Vayamos por partes.

Guadalajara es una provincia muy complicada para unas municipales, pues no en vano hay 288 municipios y 25 entidades locales menores. Solo PP  y PSOE tienen una estructura provincial y han llegado a todos los municipios, y el PP presume de haberlo hecho también en esas entidades locales de ámbito inferior al municipio. La tarea de presentación de listas es titánica, y para lograrlo hay que recurrir en muchos casos a lo que se conoce por “paracaidismo”, es decir, enviar como candidatos a personas que no son del pueblo. Se intenta evitar, pero se han dado incluso casos de alcaldes electos, que ni vivían en el pueblo, ni nunca aparecieron antes  por él. Tal es la dificultad de completar las candidaturas, que en expresión de un dirigente político “hay más paracaidistas que en el desembarco del  Normandía”. Una vez hicimos un reportaje en El Decano, y nos salían más de un centenar de alcaldes que residían habitualmente en Guadalajara capital; y en Madrid había más de una veintena.

EL PP AFINA EN LA GUADALAJARA RURAL.– Solo con echar  vistazo a las candidaturas vemos nuevamente a la provincia dividida en dos. Corredor del Henares y el resto.

En el resto, es decir, nuestro área más rural, la provincia sigue mayoritariamente  bipartidista. Hay algunas lista de Ahora Guadalajara- Izquierda Unida, por ejemplo en Sigüenza o Molina de Aragón (en esta última localidad, hay dos de independientes), pero es la excepción. Los partidos emergentes, como Ciudadanos y UPyD, tienen una representación marginal en la provincia más rural, por lo que en cuanto a análisis de lo que pueda suceder allí reserva pocas sorpresas. Percibo que el Partido Popular ha hecho un eficaz trabajo pre-electoral, fichando hasta a 41 concejales (y 10 alcaldes), que en las anteriores elecciones se presentaron por otros partidos, especialmente el PSOE, de los que el caso más notorio es el de Luis Padrino, 28 años en la alcaldía de Almoguera, y en cuyo pueblo no se mueve un caracol sin que él lo sepa (no se rían, que hasta una ordenanza tiene para controlar su recolecta), porque fue vicepresidente en una Diputación socialista. Pero que nadie se rasgue las vestiduras. Siempre pasó igual. En el medio rural, el que gobierna tiene una prima doble, porque muchos alcaldes entienden poco de la vida partidiaria, y lo que buscan es estar con el que gobierna en la Diputación y en la Junta, porque así será más fácil conseguir cosas para su pueblo. Y no se equivocan. Nuestra política es muy sectaria. El PP se ha aprovechado esta vez de su condición de partido de Gobierno, como antes le pasó al PSOE.  Cuando los socialistas ganaron por primera vez  las elecciones autonómicas en Guadalajara, después de tres gobiernos consecutivos de José Bono, me comentó el responsable de campaña  de los populares que se lo temían, porque más de medio centenar de alcaldes y concejales, o bien se habían pasado al PSOE, o no habían querido seguir.

CIUDADANOS Y UPyD ENTRAN EN EL CORREDOR.-  En el Corredor del Henares, las cosas son bien diferentes. En municipios grandes, con vecinos que apenas se conocen por la dificultad que tiene la convivencia  en pueblos sembrados de chalets,  la personalidad del candidato  influye menos, y aumenta proporcionalmente la de su partido político. Quiere esto decir, que allí el voto municipal se asemeja más a  unas elecciones generales, y esto beneficia especialmente a partidos que van bien en las encuestas como Ciudadanos, que al igual que UPyD, ha concentrado todo su arsenal en el Corredor del Henares. A la izquierda-izquierda del PSOE, las candidaturas de Izquierda Unida-Ahora Guadalajara tienen presencia  en la mayoría de los núcleos más importantes. Pero para confundirnos un poco  más, también aparecen medio docena de listas con la marca Ganemos Guadalajara, aunque son otros los que van bajo ese paraguas, que en los últimos meses utilizó la coalición liderada por Izquierda Unida.  Si a este maremágnum de la izquierda plural,  unimos que  Podemos no se presenta a las municipales con su nombre, pero lo más seguro (lo decidirán en referéndum) es que apoye a Ahora Guadalajara, y que en cambio en las Autonómicas el partido de Iglesias y el de Cayo Lara versus Garzón van a rivalizar con listas diferentes, (aquí se llamarán Ganemos Castilla-La Mancha-Los Verdes-Izquierda Unida, para enredar más la cosa),  pues  no es de extrañar que en el PP y en el PSOE sospechen que ya llueve menos en los prados comunistas. Me dicen.

Veo a los populares satisfechos del trabajo que se ha hecho en la provincia, creen que el objetivo de hacer el 4-2 en el partido de Sigüenza es posible, y ello podría compensar los escaños para la Diputación que se pueden perder en el partido judicial de Guadalajara, dando por hecho que en  el de Molina volverán a empatar. Habrá que estar muy atentos, además, por si UpyD o Ciudadanos  pudieran tener  votos suficientes para entrar en la Diputación, porque podría ser decisivo para decidir su gobierno. Estos últimos reman con el aire a favor, gracias al impulso y el carisma de su líder Albert Rivera,  aunque el partido de Rosa Díez empezara antes a organizarse en Guadalajara, pero…

¿Y en las autonómicas? Yo les remito a mi artículo anterior, donde les explico cómo, paradojas de la vida, el PP se ha podido pegar un tiro en el pie con la reforma electoral que inspiró Vicente Tirado  en provincias como Guadalajara y Cuenca, con solo cinco escaños, en el momento  en que un tercer partido –¿Podemos?, ¿Ciudadanos?…– entre en el reparto de escaños.  Si esto ocurriera, para que el partido más votado, supongamos que el PP, pudiera tener 3 escaños debería reproducir un respaldo cercano al logrado en 2011 (59,8% de los votos) y tales mayorías van a estar muy caras en España; y también en Guadalajara.  

Si así sucediera, estaríamos hablando de  una distribución probable de escaños en Guadalajara  de 2-2-1 (PP, PSOE, ¿Podemos?), e incluso si los grandes partidos en Guadalajara se la pegaran mucho –aunque no me parece que el agua vaya a bajar tanto– de un 2-1-1-1. (PP, PSOE, ¿Podemos?, ¿Ciudadanos?).

Esto es lo que hay.

P.D. Ni que decir tiene que Román hizo la lista en el Ayuntamiento, con su gente, con la única concesión  de Ana Guarinos de número dos, porque para eso es la presidenta del  partido, y esta última se guisó la de las Autonómicas, liderando una candidatura  con dos de sus diputados provinciales en los números  dos (Robisco) y  tres (Valdenebro), no renovando a ninguno de la época en que Román era el presidente provincial del PP. Cada uno cultiva su huerto, como suele suceder,  y el 25 de mayo, ya veremos lo que nos deparan las urnas. Y la recolecta.

Van a tener que aprender a pactar, el asunto es si pueden

Las elecciones Autonómicas y Locales que se celebrarán el 24 de mayo serán las primeras, desde la Transición, en que la aparición de terceras y cuartas fuerzas políticas podrían decidir la formación de muchos gobiernos autonómicos y municipales. Ante la falta de sondeos con un mínimo de credibilidad (habrá que esperar a lo que diga el CIS, que maneja universos más amplios) la impresión que tengo es que las mayorías absolutas van a estar muy caras en toda España, y también en Castilla-La Mancha. Esto significará que tanto el PP –que no tengo ninguna duda de que será el partido más votado- como el PSOE van a tener que aprender a pactar, y para ello necesitan alguien con quien pactar, descartada en un primer momento  una solución a la alemana. Esta posible quiebra del bipartidismo, en Castilla-La Mancha  beneficia  en principio más al PSOE, porque en el  horizonte tiene un partido emergente de izquierda cañí con quien pactar, y me refiero a Podemos, mientras que en el caso del PP no está tan claro que los diputados que pudiera perder pudiera unirlos a los de una cuarta fuerza política, las encuestas señalan a Ciudadadanos,  por el escaso número de asientos a repartir tras la reducción de escaños impulsada por Cospedal en el parlamento de CLM. Tal es así, que este adelgazamiento del parlamento regional , que el PSOE calificó de “pucherazo”,  podría acabar beneficiando más a un gobierno del PSOE (aun siendo la segunda fuerza más votada) si llegara a acuerdos con el partido que quedara en tercer lugar en CLM, pongamos que hablo de Podemos, mientras que un parlamento de 33  diputados dificultaría que una cuarta fuerza política entrara en el parlamento regional , pongamos que hablo de Ciudadanos, la única opción de pacto que tendría el PP. Por ello, como bien escribió  Jesús Orea en su último post, el Partido Popular está ante una situación de alto riesgo que no vivió en elecciones anteriores. De la misma manera que podría retener casi todo el poder autonómico, local y provincial, también podría perderlo todo y entrar en una situación crítica con vistas a las elecciones generales, un escenario que dejaría todo abierto de llegar a producirse.  Hasta el propio candidato a la presidencia del Gobierno. Por ello, no es de extrañar las tensiones que se están viviendo en estos últimos días en el PP, a propósito de  encontrar un padre al que echar la culpa del fracaso en las Andaluzas.

Pero no quiero ahondar en este asunto, tiempo tendremos para ello,  sino  profundizar en la tesis que plantea nuestro post de hoy, la máxima dificultad que tendrán Cospedal o García-Page, populares y socialistas, en revalidar una nueva mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, como ha sucedido históricamente desde que se inventó la Autonomía.

Y para ello me voy a apoyar en el excelente artículo que escribrió para GualajaraDiario Rufino Sanz Peinado, sopesando lo que hasta los sondeos internos que manejan los partidos políticos dan por hecho: que el bipartidismo se rompe en Castilla-La Mancha con la entrada de Podemos, y las dificultades que tendría una cuarta fuerza para obtener representación en unas Cortes regionales con solo 33 dipuados.

Rufino Sanz Peinado hablaba con perspicacia de que el método D’hont se puede volver rebelde,  y máxime cuando se introducen unas variables que los ingenieros de Cospedal no analizaron cuando redujeron el número de diputados. Que emergiera con fuerza una tercera fuerza política, hablo de Podemos,  e incluso una cuarta, parece que Ciudadanos tras la obcecación demostrada por Rosa Díez por hundir electoralmente la formación que fundó . Rufino, en tono aséptico y profesoral, utilizó la terminología  partidos A, B,C y D para calcular sobre una teórica cifra de votos alcanzados (muy bien tirada, por cierto) sobre cómo sería el reparto de escaños en una circunscripción como Guadalajara en el Congreso de los Diputados y en las Cortes de Castilla-La Mancha. Como en mi condición de periodista independiente se me supone mayor valor y riesgo, voy a ir más allá y en base a estos cálculos aventuraré si no unas conclusiones (algo metafísicamente imposible en política, y sobre todo en la España de hoy, donde la volatilidad en cuanto a las preferencias políticas es más alta que la de los valores cotizados en bolsa),  lo que sí creo es que son al menos una tendencias o un retrato a retocar hasta el 24 de mayo.

Primera conclusión. La irrupción previsible de una tercera y cuarta fuerza política hace muy complicado que el partido ganador  de las Autonómicas en Guadalajara — me mojo, será el PP—pueda sacar el doble de escaños que el segundo—me mojo también, será el PSOE–, aceptando el supuesto de que Podemos entraría en el reparto de escaños con unos 24.000 votos, unos 6.000 menos que el PSOE.  Para que la cosa les quede más clara les invito a que vean el segundo supuesto del artículo referido. En él se calcula método D,hont en mano que harían falta  unos 17.800 votos de diferencia entre el primer y segundo partido mas votado, para que el primero doblara en escaños al segundo. El objetivo está más que complicado para el PP,  teniendo en cuenta que en  las elecciones de 2011, los populares superaron a los socialistas por 16.168 votos de diferencia, y ello permitió que el PP sacara 5 diputados en Guadalajara y el PSOE solo 3, con lo que Cospedal fue elegida presidenta de CLM con 25 escaños por 24 de Barreda, a pesar de que este maniobró para dejar  a Guadalajara con un número par, para que fuera más difícil el desempate. Fracasó. Pues bien,  Cospedal emula a Barreda y vuelve a cambiar la Ley, y deja a Guadalajara (y Cuenca) con un número total de escaños de cinco, otra vez impar. ¿Y qué significa esto, dirán algunos? Respuesta: que mientras la tercera fuerza  política, Izquierda Unida, obtuviera un porcentaje del  4,71%, como sucedió en 2011, nunca entraría en el reparto de escaños con el método D’Hont, lo que significaría, y aquí estaba la clave, que el partido ganador (Partido A en la terminología empleada por Rufino Sanz) habría sacado un escaño de diferencia al segundo más votado (partido B), con que solo hubiera ganado por un voto de diferencia. Pues bien, todos estos cálculos se van al garete con la entrada de una tercera fuerza si esta sacara unos 24.000 votos, porque esa formación  también se adjudicaría un escaño en perjuicio del partido ganador, presumo que el PP.

Segunda conclusión . Que a la vista de los resultados que se dieron en 2011, y la dificultad de que  el PP los repita (estamos hablando de 64.119 votos, un 48,82%, un porcentaje que está esculpido en mármol en la sede del PP), lo previsible sería que se diera el supuesto primero, es decir, que aunque el PP sacara unos  46.800 votos y el PSOE unos 32.500, el método D’hont se puede volver tan rebelde que si hay una tercera fuerza con unos 23.000 votos, ¿Podemos?, el reparto de escaños sería el siguiente.  Partidos A y B, dos escaños cada uno, y partido C, un escaño.

Tercera conclusión. En circunscripciones como Guadalajara y Cuenca, donde se reparten solo cinco escaños, es muy difícil que una cuarta fuerza política tenga representación parlamentaria, aunque sume unos 15.000 votos. Con las dos leyes electorrales anteriores, sí lo habría conseguido. Y esto es un serio inconveniente para Ciudadanos, y a la larga lo podría ser para el PP, que se podría quedar sin un aliado con el que pactar, dando por hecho que Cospedal nunca lo haría con García Page o García Molina (Podemos). ¿O me equivoco? Con el método D’hont, una cuarta fuerza tendría más posibilidades de meter cabeza en provincias como Toledo (9 escaños) y Ciudad Real (8), aunque habría que ver a qué partidos de los mayoritarios le “robaría” esa cuarta fuerza el /los escaños.

Cuarta conclusión.Si en Guadalajara y Cuenca no hay una extraordinaria reacción del PP, que se asemeje a los apoteósicos resultados de 2011,  hay que colegir que disminuyen al mínimo  las posibilidades de que Cospedal alcance esa mayoría absoluta que ella persigue ante la duda cierta de si habrá algo o alguien con quien pactar. Por prudencia, habrá que esperar a lo que diga el CIS, que es la única encuesta autonómica que se hace sobre una muestra suficiente  de entrevistados como para que su demoscopia no sea la lotería de Navidad.  Pero a día de hoy  esto es lo que hay.

Quinta conclusión. En unas elecciones Generales en Guadalajara, la irrupción de una tercera fuerza política que llegara a obtener más de 16.000 votos, si el partido ganador bajara hasta los 46.800 votos (el PP sumó 71.282 sufragios en 2011, así que la sangría tendría que ser  que ser importante) se produciría un hecho insólito, como es que los partidos A, B y C obtendrían un escaño cada uno, y sin representación se quedaría un cuarto partido a pesar de sumar unos 16.200 votos.

¿Interesante a que sí? Nunca nos hemos visto en España, en Guadalajara y en la región  en otra igual. Populares y socialistas van a tener que rebajar la soberbia y suficiencia  que les ha conducido a esta situación, de la que avisan todas las encuestas, y deberán aprender a pactar. El asunto es si tienen con quién. Y a alguno le puede ocurrir que de sugerir que él no querría que un catalán gobernara su tierra, por el delito de ser catalán, como le ocurrió a un mendaz delegado del Gobierno de Andalucía, pase a proclamar que a él también le dio lecciones de la lengua de Josep Pla un tal Albert Rivera, que como es sabido se trata de un independentista incorregible.

Pero esto es lo que hay. ¡Me lo van a decir a mí!

Ir a la barra de herramientas