Uso y abuso de la consulta a la ciudadanía

En un espacio de quince días dos populosas localidades de la Campiña de Guadalajara, con un perfil sociológico muy parecido –gran expansión en los últimos tres lustros, con incorporación masiva de población que trabaja en áreas urbanas—han sido llamadas a sendas consultas ciudadanas.

En el caso de Torrejón del Rey se preguntó exclusivamente por los festejos taurinos y acudieron un 22,2% del censo convocado, un número nada despreciable aunque muy lejos de lo que es una participación habitual en unas elecciones locales. De ellos, el 57,14% votó sí a la continuidad de los toros y el Equipo de Gobierno –una coalición entre PSOE y Ahora—ha anunciado que lo asumirá sin perjuicio de que pueda volver a ser reconsiderado más adelante.

En Cabanillas la fórmula empleada fue a mi juicio mucho más correcta porque no solo se planteaba el asunto de los toros sino que se dio pie a que los vecinos opinaran sobre todo el conjunto de actividades y saraos que tiene un programa de festejos en una localidad grande de Guadalajara. La consulta tuvo una participación menor a la esperada (el 10,5% del censo de mayores de 16 años), no alcanzándose ese 25% que el alcalde José García Salinas se había fijado  como vinculante.

Como en el citado ayuntamiento no hay ningún partido que tenga mayoría deberán ser los grupos políticos los que analicen los resultados y obren en consecuencia. Si bien el alcalde con buen criterio ya avanzó que en caso de que la participación fuera inferior a ese 25%, “consideraremos la encuesta también como un mecanismo de pulsar la opinión, y trataremos de ajustar nuestras decisiones, de modo flexible, a las mayorías que se reflejen”.  En ese sentido, aun con una baja participación la consulta he dejado claro que hay una inmensa mayoría de votantes a los que les gustan los  espectáculos musicales variados (el 74,4), las cenas y comidas populares (el 66,15), las actividades deportivas y culturales ( el 79,9%) y las actividades infantiles ( el 79,5%). No gozan de esa unanimidad la contratación de un artista con caché nacional, porque el 32,4% está en contra y el 11% no sabe/no contesta que es tanto como decir, “pues depende de lo que me traiga usted señor alcalde”. Y como era previsible en donde más oposición ha existido fue en los toros porque el 58,4% de los que fueron a votar quieren que desaparezcan de la programación. Los toros en España no pasan por sus mejores momentos, están más organizados los antitaurinos que los taurinos, ya no hay cantantes pop como Sabina o Jorge Urrutia que vayan a los toros como en los tiempos de las movida, han dejado de estar de moda entre la juventud porque hace tiempo que pasaron a la clandestinidad virtual, y se han puesto las cosas tan crudas que los que antes escribimos contra aquellos pueblos que se gastaban todo el presupuesto de festejos en cuernos ahora hemos tenido que defender los toros desde la libertad que todo hecho cultural debe gozar. Muchas cosas han cambiado en Cabanillas, sí, desde aquellos años en que su feria taurina se llevaba la mayor tajada del presupuesto, pero que ahora se diera el portazo a todo lo que huele a toros no dejaría de ser una exageración más. Aunque parece congruente que el ayuntamiento establezc  un orden de preferencia en base a lo que ha arrojado la consulta.

Dicho todo esto, sí quiero llamar la atención sobre el uso de este tipo de consultas ciudadanas y el abuso que puede suponer la llamada a las urnas a los vecinos. Parece como si ante el miedo o la falta de criterio de un equipo de Gobierno sobre una cuestión espinosa, la solución es convocar a la ciudadanía para que nos resuelva el problema. Y eso tiene un riesgo, que los vecinos no se sientan concernidos por las premuras de sus concejales y no acudan a las urnas, porque piensan en buena lógica que tienen otras cosas mejores que hacer. Los grupos municipales  tienen que afinar más a la hora de elaborar sus programas y plantear sus posiciones con más claridad, y no como ahora que rehuyen  cualquier cosa que sea susceptible de quitar un voto. No deja de ser chocante que ningún partido de Cabanillas llevara en su programa el asunto de los toros. La utilización generalizada de consultas y referéndum no es deseable, por no decir que podría resultar populista  en función de lo que se pregunte. Les aseguro que si preguntan a los vecinos que si quieren que se reduzca a la mitad el suelo de los alcaldes y el número de concejales liberados y asesores de todo tipo les dirán que sí.

A los electores hay que llamarles a las urnas para asuntos de gran tascendencia, pues no en vano vivimos afortunadamente en una democracia representantiva y para eso elegimos a nuestros ediles, para que nos representen en base a un programa electoral que debe ser lo más detallado posible. Los ayuntamientos pueden hacer uso de otras fórmulas para pulsar la opinión del vecindario, como pueden ser los sondeos o la consulta a instituciones y/o asociaciones representativas –que hay muy pocas, como todos sabemos-, pero lo único realmente democrático es cumplir con el programa electoral.

Por eso, cuando hay que hacer reelecturas y refundidos para lograr una mayoría gobernante, me gustaría que se me consultara en segunda vuelta sobre el particular. Pero en las urnas, como sucede en Francia, no con consultas irrelevantes y otras frascachelas.

Coda: Dijo Rajoy en Toledo que “no se va a rendir nunca”. Pero esto no es una competición para saber quién resiste más o cuál es el político español con más capacidad de retorcer sus propuestas, pactando con dios y con el diablo a dos bandas. El asunto está en qué conviene al PP, también al PSOE, y en última instancia a España y al pueblo español, que mayoritariamente ha votado por opciones moderadas, y no quiere aventuras populistas. Y como buen aficionado al fútbol que es Rajoy sabe que cuando un partido está insulso y el balón no llega a las áreas, no hay más remedio que mover el banquillo. Claro que bien es cierto que pocas veces he visto a un futbolista decir: “mister, mejor me quita ,que no es mi día, y pone a fulanito, que es una gran promesa”.      

Pero esto es lo que hay, señoría.

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