2016 julio | Esto es lo que hay

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Un nuevo punto de partida para un diálogo (de verdad) sobre el agua

El informe aprobado en el Parlamento Europeo sobre la gestión del agua en España, y en especial en las cuencas del Ebro y del Tajo, pese a no tener carácter vinculante, supone un antes y un después en cuanto a la forma de abordar las prioridades sobre el agua, y debería ser el punto de partida hacia una negociación de la que participaran todas las partes implicadas. Comunidades autónomas, sociedad civil (regantes, ribereños, plataformas de afectados….) y, por supuesto, el futuro gobierno de España.

El informe del Parlamento Europeo responde a las formas de hacer las cosas en Europa, en donde se prima el consenso entre el Grupo Popular Europeo (al que pertenece el PP español), los socialdemócratas (PSOE) y la Alianza de Demócratas y Liberales Europeos (de la que forma parte Ciudadanos). Y fruto de ese consenso prosperó una enmienda al informe que planteaba cambiar “completamente” el modelo de gestión de los recursos hidricos en España y “dar prioridad a los requisitos medioambientales frente a los económicos”. La cita era una manera de poner por detrás el trasvase (los “intereses económicos”) de un caudal ecológico más exigente que el actual (los “requisitos medioambientales”). No prosperó, como le hubiera gustado a  la Junta Castilla-La Mancha, pero a cambio la conclusión general del informe es contundente: los planes de las cuencas del Tajo y el Ebro incumplen la normativa de la Unión Europea, porque “siguen sin abordar todas las deficiencias identificadas por la Comisión Europea en 2015”. Además, el informe reconoce la “falta de caudal ecológico” y pide una revisión de los caudales actuales para que “logre una conservación favorable del estado de los hábitats naturales y especies de los lugares de la Red Natura 2000, que dependen del estado del agua”.

Por último, el informe de la UE recoge otra conclusión fundamental en todo este asunto: insta a las autoridades españolas a integrar el agua de las desalinizadoras para mejorar la seguridad del suministro y que el agua se destine a las cuencas orientales como el Segura y “no vincularse de forma alguna al Tajo”.

El informe aprobado justifica la posición del gobierno de Castilla-La Mancha de pedir  que se revisen los planes de Cuenca y que se hagan con “los consensos necesarios” y respetando la normativa europea. Una reivindicación que legítimamente plantearán al futuro gobierno de España, y que deberá ser más permeable que el actual, aunque solo sea porque necesitará de la negociación para sobrevivir con 137 escaños en un parlamento que tiene 350.

El gobierno de Castilla-La Mancha tiene la fuerza de la convicción para plantear una mesa de negociación en un escenario nuevo, pero se equivocaría si se conformara con utilizar este éxito en Europa,  para hacer política con minúsculas, y achacar todos los males que hoy sufre la cuenca a Cospedal y al Memorándum que se aprobó con el gobierno de Rajoy. Si bien este Memorándum no cubre, ni de lejos, las aspiraciones y prioridades de la cuenca del Tajo, en lo tocante a los trasvases tampoco se puede decir que lo haya empeorado: la reserva mínima  no trasvasable se subió  de 240 a 400 hectómetros, y si bien esta última cantidad me sigue pareciendo claramente insuficiente (los ribereños y ahora también la Junta reclaman se aumente a los 800 Hm3), en aritmética 240 sigue siendo menos que 400.

entrepenas-4-6-16La consejería de Fomento, con Elena de la Cruz al frente, tiene dos opciones: seguir como hasta ahora utilizando el agua del Tajo en clave de política interna (con poca rentabilidad, la verdad,  como demuestran los resultados en las últimas elecciones Generales) y aprovecharse de los exabruptos y el machismo del presidente del Sindicato de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, José Manuel Claver, que mandó a la consejera a barrer la Consejería. O a aprovechar el nuevo  espacio que ha creado esta resolución del Parlamento Europeo  para iniciar ese diálogo con las comunidades de Valencia, Murcia y Andalucía, las tres beneficiarias del trasvase, que solo sería posible con un gobierno de España, dispuesto a abordar de una vez por todas los desafíos que plantea el agua en la cohesión territorial de España.

El primer camino, el del enfrentamiento directo con el levante español, ya sabemos a lo que nos conduce, al fracaso y a la frustración, como quedó acreditado en la iniciativa de José María Barreda para cambiar el Estatuto de Castilla-La Mancha, y liquidar el trasvase. Castilla-La Mancha debe asumir que el trasvase, hoy por hoy, es un recurso del  no puede prescindir el Levante español, y que por lo tanto  estamos ante un asunto de “interés nacional”. Pero al mismo tiempo desde el Levante tienen que aceptar que las cosas han empezado a cambiar, y que la alternativa de la desalación tiene que contemplarse sin los recelos actuales, porque el trasvase del Tajo no ha cumplido con las expectativas con las que se creó en cuanto a su capacidad de embalse, con lo que  deben depender cada vez menos de él. En ese sentido, la consejera Elena de la Cruz no estaba diciendo ninguna tontería cuando hizo referencia a los 9 céntimos metro cúbico que el Sindicato de Regantes paga el agua de Enrepeñas-Buendía. Porque es el meollo del asunto: si a los regantes no les resultara tan “barata” el agua del Tajo y el agua de la desalación no fuera tan “cara”, el Trasvase Tajo-Segura se mantendría en unas cantidades aceptables para todos.

Hago constar, por último, mi sana envidia por la unidad  con la que desde el Levante español se plantean todos los asuntos relacionados con el agua. Mientras que en el  Parlamento de Castilla-La Mancha no hay manera de aprobar una resolución por unanimidad, porque aquí nos dedicamos a discutir desde el sectarismo sobre qué gobierno es más o menos trasvasista, en el Levante español el agua es un asunto de estado, y da igual quien gobierne las autonomías afectadas. Como lo dejó muy claro el actual presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, que gobierna con el Podemos valenciano.

Esto es lo que hay. O seguimos como hasta ahora, jugar al postureo con el Trasvase para al final solo conseguir 160 Hectómetros  más, lo que no deja de ser el chocolate del loro, o aprovechamos la ocasión que nos brinda el parlamento Europeo para promover un diálogo pragmático sobre nuevas bases, y que podrían acabar de verdad con una guerra del agua, que no interesa a nadie. Ni a Castilla-La Mancha. Ni al Levante español. Ni a España. Ni a Europa.

Un vademécum para viajar tras las huellas alcarreñas de Cela

Hay que agradecer al centenario del nacimiento de Camilo José Cela el estímulo editorial que ha supuesto para publicar o reeditar obras relacionadas con la Alcarria y el ya famoso viaje del Nobel, realizado en 1946, aunque editado en 1948, y que para mí sigue siendo uno de los mejores libros de viajes escritos en lengua castellana. Con este motivo, Diputación ha editado un atractivo  “Cuaderno del Viaje a la Alcarria”, con textos y producción de Fernando Toquero y Laura Domínguez, que es ideal para llevarlo en la mochila del viajero, y saber lo esencial de lo que nos vamos y no nos vamos a encontrar en esta Alcarria de hoy, tan diferente a la que cruzara Cela en una España mísera y sufriente de una durísima posguerra. Con el patrocinio de Diputación hemos tenido la ocasión de reeditar el libro Buscando a Cela en la Alcarria, que un servidor escribió con Salvador Toquero en 1982.  A la Diputación se debe también el relanzamiento de la Guía del Viaje a la Alcarria de Paco Gacía Marquina, que nos desvela multitud de datos y curiosidades sobre el Viaje a la Alcarria. Y editado por Aaache ha salido otro libro de Marquina, titulado “Cela”, así a la pata la llana, del que me ocuparé próximamente, y que es la continuación con una parte novedosa de un libro anterior publicado en Estados Unidos, con un contenido de gran sinceridad y rigor de un escritor del que se puede decir que es más celiano que el propio Cela. En su último blog, el prolífico Juan Pablo Mañueco también nos anuncia que también ha escrito un libro que publica Aache en homenaje a Cela y a su Viaje a la Alcarria, y que a buen seguro compensará el artículo que publicó recientemente en este digital, y con el que reconozco mi total y absoluta discrepancia. Pero esta es la salsa de la literatura y del oficio libre de los que la ejercen. Por lo menos en Guadalajara Diario.

viaje-alcarria-familiaHecho este preámbulo, para reconocer que aun muerto Cela sigue dando frutos a los que  seguimos sus pasos, como una abeja en un campo morado de lavanda alcarreña, hoy quiero centrarme en un libro que sinceramente me ha impresionado. Es un libro redondo en todo lo que debe reunir un buen libro de viajes: edición, producción, grafismo, fotografía, ilustración y textos. También está editado por la Diputación, y producido por Aaache, y se debe a la fuerza arrolladora de Jesús Orea, que ha tenido el mérito de condensar el enciclopédico conocimiento que tiene de esta provincia, y que mamó con Salva Toquero y un servidor en el irrepetible “Flores y Abejas”, en una obra que solo tiene 335 páginas, pero que no se deja una sola pista  sobre la historia, vida y milagros de los pueblos que recorriera Don Camilo en 1946. Tal es así, que lo que no venga en “Viaje a la Alcarria en familia” es que no existe o no merece ser tenido en cuenta.

Lo primero que tengo que decir es que a pesar de lo que pudiera sugerir la portada, no estamos ante un libro para niños. Lo que pasa es que el libro tiene la virtud de reservar al final de cada capítulo, un espacio dirigido especialmente a los niños,  con clara intención pedagógica,  escrito y diseñado para ellos, con pistas y otros reclamos para hacerlo más atractivo, pero que los adultos nos lo pasamos de miedo leyéndolo, buscando los dragones de la iglesia de Santiago, la estela de Moranchel, la secuoya de Gárgoles… Orea acaba cada capítulo con la amenidad que exige el lector infantil, a lo que ayuda las magníficas ilustraciones de Nora Marco, pero eso no significa que lo que viene antes sea un tostón para ilustrados pedantes. Todo lo contrario.

El segundo elogio que se puede decir de este libro es que cumple el objetivo declarado de no ser un texto para leer en el sofá, sino que está escrito fundamentalmente para ser una guía de viaje. En este caso, una rotunda guía de viajes, porque su autor no solo se recrea en describir historias, monumentos y aventuras, sino que si te indica que ahí hay una iglesia, un museo,  un puente o un pozo, además te dice cómo puedes llegar y lo que te vas a encontrar, y te ponen una dirección de internet para que abundes sobre ello.

OreaLibroLa tercera gran virtud de este libro es que está inteligentemente estructurado. Si hay algo que me da miedo de una presunta guía/libro de viajes es que por la erudición del que lo escribe  acabemos perdidos en el intento. Por eso es de agradecer el orden y concierto que sigue este “Viaje a la Alcarria en familia”.

Para empezar, en cada capítulo el lector encontrará una breve sinopsis de la huella literaria dejada por cada una de las localidades alcarreñas por la que pasó don Camilo. Aunque siempre es bueno llevarse el original en la mochila, el libro nos hace primero esa aproximación, por si las moscas. Luego viene una pincelada sobre lo que hay que saber de la localidad a la que llega. Continua con lo que hay que ver en cuanto a monumentos y edificios históricos. Prosigue con una atinada guía de recursos naturales del municipio en cuestión. Nos documenta sobre las fiestas y tradiciones de mayor interés. Y por último termina con esa parte que titula “Viaje a Guadalajara para niños”, y en la que pone todo lo anterior ante la curiosa mirada de los chavales.

Les invito a que se lean el capítulo sobre Guadalajara capital y comprueben cómo es posible decir tantas cosas en tan pocas palabras. No hay nada más difícil que escribir corto. Y en esto, porque Orea aprendió a escribir en una redacción en donde se contaban hasta las líneas (de plomo) sabe que hay que ir directamente al grano y dejarse de rollos. Quien todavía piensa que en Guadalajara solo tenemos el palacio del Infantado, que se lean ese primer capítulo y verán lo errados que están. Esta ciudad penará por la eternidad las barbaridades que se hicieron con su muralla y el casco medieval a principios del siglo XX, no tiene perdón de Dios por la destrucción de ingente patrimonio en los años del desarrollismo, pero a pesar tanto desmán, todavía le quedan una docena de monumentos y edificios de gran valor a interés. Lo que pasa es nos empeñamos en decir que en Guadalajara solo queda el palacio del Infantado y al final algunos se lo han creído. Otra virtud, en este caso de periodista, es que Orea nos da la última hora del monumento en cuestión, imprescindible en una guía que se precie. Y separa el polvo de la paja, como se acredita con sus cortos pero precisos apuntes históricos, y que a más de uno le permitirá aproximarse a  la grandeza pasada de estas viejas ciudades castellanas: Guadalajara, Brihuega, Pastrana… Las historias que nos cuenta Orea gustarán incluso  a los que no les gusta la historia.

Todo esto que he dicho, se va repitiendo a lo largo del libro en todos y cada una de las ciudades, villas y pueblos por los que pasó Cela. A saber: Guadalajara, Taracena, Torija, Brihuega, Masegoso y Moranchel, Cifuentes, los Gárgoles, Trillo, Viana de Mondéjar, La Puerta, Budia, El Olivar, Durón, Chillarón del Rey, Pareja, Casasana, Córcoles, Sacedón, Tendilla, Pastrana y Zorita de los Canes. Y como el reconocimiento no está reñido con la verdad del escritor, Orea no oculta los errores, como ocurrió con El Olivar, pueblo en el que Cela no llegó a entrar cuando hizo su viaje, y seguramente porque alguien le había informado mal, dijo que “El Olivar es un pueblo miserable, perdido en la sierra, en tierra de lobos y rodeado de barrancos”. Hoy en día, como precisa Orea, es uno de los más bonitos de la Alcarria, tanto por su geografía urbana como por las increíbles vistas del pantano. Y hasta por la gastronomía.

En el libro de Orea no hay sorpresas. No se deja nada en el tintero, pero emplea justo la tinta necesaria, sin barroquismos, y dicho eso dea Jesús es todo un elogio, porque tiene un alma de poeta que le desborda. Pero este libro íbamos de setas y no se rolex.

Diputación ha acertado de pleno en la recuperación del Viaje a la Alcarria, y en la idea de convertirlo en un producto turístico de primer orden. Pero como Guadalajara es algo más, e incluso don Camilo se dejó Alcarria por patear, habrá que pedir a la Diputación y a Orea que más adelante se empleen a fondo en enganchar de este poderoso clavo a parameras y serranías que quedaron fuera de esta ruta literaria, pero que también merecen nuevos viajes.

Aunque fuera con Rolls Royce y choferesa negra. Yo me apunto a lo último, todo sea por ayudar.

Esto es lo que hay. “Viaje a la Alcarria en familia”. Y hagan familia al viajar, que lo dice el tío Jesús.

PSOE, Ciudadanos y el síndrome del perro del hortelano

Las elecciones del 20-D nos trajeron dos finales posibles: la gran coalición PP+ PSOE;  o un gobierno tutifruti de todos los que no habían ganado las elecciones. Fracasaron ambas opciones y hubo que repetir las elecciones a los seis meses, como los alumnos que se han pasado el curso vageando.

Y habló otra vez el pueblo, que con gran sabiduría despejó todavía más el problema, dejando una única solución, aunque con varios caminos. La solución es que gobierne el candidato del único partido que ha subido en votos y en escaños, el PP de Rajoy con 137 escaños, porque otra solución es de aritmética imposible. Con 52 escaños menos que Rajoy, ya ni tan siquiera le vale a Sánchez intentar otra investidura para el  postureo, como hizo con Albert Rivera, porque resultaría patético. Queda por tanto explorar esos dos caminos que se nos ofrecen para llegar a esa encomienda que ha hecho el pueblo español.

El primero de ellos sería un gobierno a la alemana entre conservadores y socialdemócratas, que pactara un programa de consenso con el que abordar los principales problemas que tiene hoy en día la nación y que ningún bloque ideológico está en condiciones de imponer: competitividad y mercado laboral; educación, política territorial, relaciones con Europa y reforma constitucional. Temas todos  ellos que requieren de una amplia mayoría, como sucedió con la Constitución del 78, y que necesita del mismo espíritu de consenso que regó aquella.Pero… Este gobierno patriótico, que en Alemania se acepta por el interés general, en España no tiene ninguna posibilidad de armarse, porque el PSOE cree que sería un suicidio dejar toda la oposición a Podemos.  Tampoco la militancia socialista está mayoritariamente por la labor. Para nuestra desgracia,  España no es Alemania y así nos  luce el pelo. Ya no ganamos ni en fútbol.

Aparcamos, por tanto, la solución alemana, y nos dirigimos al otro camino posible: Rajoy debería sumar a su proyecto a Ciudadanos , al PNV, a Coalición Canaria y todavía necesitaría que un diputado más se fuera al baño, por problemas de vejiga, por lo menos en la primer votación. El camino, como ven,  está sembrado de peligros.

Albert Rivera tiene que decidir de una vez qué quiere ser de mayor; y pringarse. Ya no está en condiciones de exigir al PP la cabeza de Rajoy, después de que este ha ganado  14 escaños y él ha perdido 8, y su estrategia debe cambiar. Decidir si quiere influir y moderar al futuro gobierno, con su participación en el mismo o mediante un pacto de investidura, o enrocarse y seguir como hasta ahora rechazando cualquier acuerdo con Rajoy. El resultado de Ciudadanos ha sido malo, porque ha dejado un retrato de  partido periurbano, cuya penetración social se limita a Madrid, Barcelona y alguna otra provincia poblada, pero carece de respaldo en las dos Castillas (solo ha sacado un diputado en Valladolid), a lo que no es ajeno su disparatada propuestas de fagocitación de los municipios menores de cinco mil habitantes, o la eliminación de las diputaciones, unas instituciones cercanas a los ciudadanos,  para centralizar todavía más el poder  en las autonomías. Un partido que se reclama de centro no puede gobernar de espaldas a Castilla,  de toda la cornisa cantábrica y las islas. Es cierto que todavía le queda un importante bagaje electoral de 32 diputados y 3.123.764 votos, pero el derrapaje que se ha pegado Rajoy el 26-D le tira por tierra a Rivera la estrategia que había planeado para el  27-D. Si Ciudadanos opta por vetar al candidato que ha ganado las elecciones, y el único que está en condiciones de poder gobernar, el voto útil que ya le ha perjudicado  una vez les acabaría barriendo del mapa electoral. A Rivera no le queda otra que permitir con sus votos un gobierno de Rajoy, influir todo lo que pueda en él, y mientras tanto armar un partido verdaderamente nacional, y no solo de jóvenes guapos y  urbanos. España es mucho más. Y lo primero que Albert debe entender, y si no debe haber en Ciudadano algún castellano  que se lo explique, que provincias como Guadalajara se parecen a la de su natal Barcelona como un huevo y una castaña.

En el camino hacia la investidura que no incluye al PSOE,  Rajoy tendría que convencer al PNV de Urkullu y a Coalición Canaria. Y todavía le  faltaría un voto más para salir en primera votación. Por Coalición Canaria el pacto no va a quedar, pero más dudas tengo si el PNV va a dar el voto favorable a un gobierno del PP,  teniendo a la vuelta de la esquina elecciones en el País Vasco. Urkullu no es Mas, ya lo sabemos, pero las elecciones vascas son un gran inconveniente.

Así que este segundo camino tiene también unos socavones importantes, porque  aunque  Rajoy lograra, por patriotismo e interés, el  respaldo de Rivera, todavía necesitaría  siete votos más para alcanzar la mayoría absoluta.

Y llegado a este punto,  si Rajoy fracasa, y una nueva convocatoria electoral se hiciera inevitable es cuando habría que volver a la casilla del PSOE.

Los socialistas tienen que reorganizarse desde la oposición y analizar seriamente qué les ha pasado para ir perdiendo espacio político en la izquierda y escaños en el parlamento desde la derrota electoral  de Zapatero. Cómo volver a hacer atractivo el mensaje socialdemócrata frente al discurso populista y poco armado de Podemos, pero a la vez tan eficaz entre los jóvenes y esas clases medias proletarizadas  por los efectos de la crisis. El PSOE necesita ser un partido de gobierno para sobrevivir a la marea populista, y eso solo lo puede hacer liderando una oposición seria y rigurosa, que le visualice precisamente  como alternativa de gobierno. Sánchez ha salvado los muebles de milagro y no tanto por méritos propios, sino porque miles personas que decían a los encuestadores que simpatizaban con Podemos al final no les dieron el voto, porque sospecharon que  podían ser unos pésimos gobernantes. Y los experimentos, mejor con gaseosa,  según están los tiempos post Brexit.

Vemos, por tanto, que el camino de Rajoy está embrado de minas. Y si no fuera porque al PSOE y Ciudadanos son a los que menos les interesan una repetición de elecciones, apostaría porque Rajoy  fracasaría otra vez.  Mi esperanza: que tanto Rivera como Sánchez asuman que cuando el pueblo español, por segunda vez en medio año, ha dicho que debe gobernar  en minoría el partido que lidera  Mariano Rajoy, por mucho que a ellos no les plazca por lo menos debe imperar el patriotismo y el espíritu democrático. En España desgraciadamente no tenemos segundas vueltas para dotar al ganador de una razonable mayoría, pero ya hemos celebrado dos elecciones seguidas  y con el mismo resultado en cuanto a la fuerza que debe encabezar ese gobierno.

Si el pueblo español tiene la sensación de que PSOE y Ciudadanos, siguen con la estrategia del perro del hortelano…No lo duden: en las terceras elecciones puede que a Rajoy solo se baste  con el voto de Coalición Canaria para salir elegido presidente. El  señor Rivera seguiría los pasos de Rosa Díez. Y  Sánchez, muy probablemente, esta vez sí  que sería superado por Pablo Iglesias y se le pondría la cara de Papandreu.

Esto es lo que hay.  Solo que esta vez, la última carta, el comodín con  la repetición de las elecciones, la juega Rajoy, que como ha quedado acreditado se mueve bien en esto de medir los tiempos.

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