Diario alarmado 4-A. Coronoparo

Terminaba mi último post de este Diario Alarmado citando unas palabras del escritor italiano de Paolo Giordano en las que advertía de que «las consecuencias del virus deberían darnos más miedo que el propio virus». Todo esto hay que tamizarlo, me dije, por ese sentido un tanto trágico que tiene la literatura italiana, que bebe de su ópera, pero apenas dos días después se publican los datos del paro registrado y vaya si me acuerdo de Giordano, Verdi, Puccini, Donatelli y la Scala de Milán, infectada de coronavirus.

De un mes para otro, el paro aumenta un 10,7% a nivel nacional, aunque el dato peor son las 898.822 bajas en la Seguridad Social en un mes que hasta el 11 de marzo registraba una afiliación de 19.344.258 personas y que a final de mes se desplomó a los 18.445.436.
La caída en Castilla-La Mancha fue ligeramente menor, el 9,32%, y el peor dato se produjo en Guadalajara en donde se eleva al 10,7%, con 1.708 nuevos parados registrados.

Era previsible que Guadalajara tuviera el peor comportamiento de Castilla-La Mancha, a pesar de ser la provincia con menos paro. Pero me ha sorprendido que alcanzar esa cota de casi un 11%, teniendo en cuenta que estas cifras no incluyen el impacto de los expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs), que en Guadalajajara afectan a 7.247 trabajadores. Huérfana de nuevas industrias, la economía provincial tiene una sobredependencia del sector servicios, más que el resto de la región con mayor presencia del primario, menos afectado por el decreto de Alarma, como demuestra que de esos 1.708 nuevos parados un total de 1.431 personas trabajaban en los servicios. A los cierres de bares, hostelería y comercios se suma el peso que en nuestro sistema productivo tiene la logística, y eso nos da una economía muy dependiente del consumo, que es lo primero que cae en cualquier crisis y no digamos ya si fuéramos a un horizonte de deflación. Todo dependerá de si hay músculo en empresas y autónomos para abrir el cierre cuando termine el periodo de Alerta;y si estas aperturas van a ser progresivas dependiendo de la concentración de personas, primero el comercio y luego espectáculos y deportes. Como parece por la intervención de hoy del presidente Sánchez.

En cualquier caso, el mensaje que nos manda el paro de marzo en Guadalajara nos revela que las empresas tienen serias dudas sobre lo que puede venir después de ese Día D, sobre su capacidad para seguir pagando nóminas y costes de producción. Y teniendo en cuenta de que la economía, como diría Valdano del fútbol es un «estado de ánimo», las administraciones tienen que hacer todo lo posible para que esta crisis económica no termine en depresión. Un estado de bienestar moderno tiene la obligación de no dejar en el camino a los que viven en situación de emergencia. Pero la mejor manera de que el Estado tenga recursos para atender a los que peor lo pasan es que la pequeña empresa y los autónomos no se desmoralicen y lleguen a la conclusión de que la única solución son los despidos masivos o el concurso de acreedores.

En Castilla-La Mancha se han tomado medidas que van en la buena dirección como son los avales a fondo perdido para Pymes y autónomos o la moratoria en el cobro de las cuotas de sus tres instrumentos financieros, Aval Castilla-La Mancha, Sodicaman y el Instituto de Finanzas, para aquellas empresas y beneficiarios que ya tienen contraídos préstamos y operaciones con estas entidades. Pero hay que ir más allá y asumir las cuotas a los autónomos en el actual trimestre aunque sea a costa de los Planes «Adelante» y algún otro que ahora no es prioritario. Esto es lo que hay; y lo que toca ahora consolidar es el empleo que tenemos, que no pase como en 2008 cuando una crisis bancaria derivó en una crisis de consumo, y luego ya vendrá el tiempo de crecer cuando analicemos las muchas cosas que se han hecho mal. Dejo para otro día la dependencia colonial que Europa tiene de China por triturar su industria en el altar de la globalización.

P.D. Da para reflexionar sobre la eficacia de nuestro mercado laboral y de protección cuando al mismo tiempo que en Guadalajara se van al paro 1.708 personas y otras 7.247 están afectadas por los primeros ERTEs haya serios problemas para recoger el espárrago (uno de nuestros incipientes cultivos) porque los temporeros búlgaros no han podido venir por el cierre de fronteras.

Diario alarmado. 31-M. Acuerdo de salvación.

El domingo vi al presidente del Gobierno superado. Dos días después supimos por qué. Su discurso fue confuso, pronto entró en bucle y no fue capaz de explicar el alcance de las medidas que iban a aprobar y las preguntas que le trasmitía su propio jefe de prensa. «Hay que ser breves y concisos», escucho decir a Felipe González sobre el lenguaje que requiere la situación. Fue una total imprudencia comparecer ante la Nación cuando el decreto que debía ampliar las nuevas medidas de confinamiento se estaban todavía cocinando en Moncloa. Tal es así que la entrada en vigor del decreto hubo de aplazarse hasta el martes, para que por lo menos en algunas empresas pudieran apagar la luz. Al día siguiente me empecé a preocupar al escuchar a Antonio Garamendi, presidente de CEOE-Cepyme, contarnos que desde el Gobierno se habían limitado a informarle, pero que no les habían consultado nada. El gobierno de Sánchez-Iglesias toma una medida extraordinaria que afecta de lleno a la vida de las empresas y se hace al margen del diálogo social. ¡Esto lo hace Rajoy y le queman La Moncloa!

El asunto está en que las empresas deben afrontar una eventual recuperación para cuando la pandemia sanitaria pase, pero mientras tanto tienen que seguir pagando salarios y cotizaciones, en muchos casos sin haber tenido una contraprestación en forma de producción. ¡El milagro de los panes y los peces! Y eso lo deberán afrontar a base de ERTEs, que solo corrigen una parte del problema, y sin posibilidad de recurrir al despido objetivo, lo que no es más que un encarecimiento del despido, que a lo mejor lo pueden afrontar algunas grandes empresas y llevarán a las pequeñas al concurso de acreedores. Los más pesimistas (o lo más realistas, ya veremos), como el economista Daniel Lacalle, secretario de Economía del PP, hablaba esta misma mañana de que la economía puede tener una caída de entre el 8 y el 10% este año y en ese escenario, la tasa de paro llegará al 35% de paro y un cese de actividad de actividad en 900.000 empresas. Ojalá que este buen señor, que ya me ha dado el día, se equivoque, pero en cualquier caso estamos ante una gravísima crisis sanitaria, abordada con improvisación, que puede derivar en otra económica, y lo que el presidente del Gobierno se debe preguntar si es capaz de afrontarla solo con el apoyo del ala comunista del Gobierno a base de ideología, y el apoyo parlamentario del nacionalismo independentista. O si no estamos en una situación lo suficientemente grave como para que Sánchez necesite ampliar su campo de decisión no únicamente a los agentes sociales, sino también a los principales partidos parlamentarios.

Sánchez todavía debe pensar que se puede salir de esta sin un gobierno, o al menos un acuerdo de salvación, que marque el camino de la recuperación.

Sánchez tiene que empezar a digerir que la legislatura ha quedado herida de muerte por el coronavirus. Y con qué socios quiere afrontar la grave crisis económica posterior, una vez que entienda que los empleos y los escudos sociales no se crean por decreto, como debe pensar Iglesias. Adolfo Suárez afrontó situaciones menos graves con los Pactos de la Moncloa. Sánchez todavía debe pensar que se puede salir de esta sin un gobierno de salvación, o al menos un acuerdo de salvación, que marque el camino de la recuperación. Si lo que pretende Sánchez e Iglesias, sin más, es que la oposición se limite a convalidar en el Congreso las medidas que van aprobando unilateralmente es que han perdido el juicio.

Esto es lo que hay. Termino este post y compruebo en el banco que me acaban de cargar la cuota de autónomos. No nos la han aplazado, no. Es muy probable que como autónomo-societario este mes no pueda facturar ni un solo euro para no perjudicar la liquidez de nuestra pequeña sociedad, pero el gobierno no pierde un minuto en pasarnos la receta. La pregunta que se hacen tantos autónomos y pequeñas empresas es hasta cuándo podremos aguantar sin temer más al desolado solar que nos va a dejar esta guerra que al propio COVDID-19; y la madre que lo parió. O como dice el escritor Paolo Giordano: «Las consecuencias del virus deberían darnos más miedo que el propio virus»

Diario alarmado. 30 de marzo. Héroes anónimos

Si los gobiernos del mundo en general, y España en particular, por lo que nos toca, ha dado una lamentable muestra de improvisación para enfrentarse a la pandemia del Covid-19, es la sociedad civil, empresas y trabajadores los que mejor han sabido adaptarse. A pesar de que ello lleva consigo una inquietante factura personal, en muchos casos derivada de la falta de equipos y material de protección que muy lentamente se están habilitando.

Entre esos héroes anónimos que están consiguiendo que el confinamiento en nuestras casas no se convierta en el sitio Numancia están los empleados de tiendas y los súper de alimentación. Su eficacia comienza en la misma puerta con un empleado de seguridad ordenando la cola de los clientes, repartiendo guantes e indicándoles lo que deben hacer en el interior. Todavía el sábado escuché que un hombre rechazaba los guantes que le tendía uno de estos guardias de seguridad.

-Esto es una tontería, protestaba el individuo el mismo día que en España morían 832 personas.

-Pues si no se los pone no le dejo entrar, le respondió .

En el interior del super, todo el personal en sus puestos atendiendo clientes con la protección de unos guantes y una mascarilla. En las estanterías hay de casi todo, hasta papel higiénico, dejando atrás los días de acaparamiento. Nos lo había avisado Juan Roig, el de Mercadona: “la situación volverá a la normalidad porque España tiene una gran logística”. Otro reconocimiento impagable a logistas y transportistas, un sector del que viven miles de personas en nuestra provincia.

Con el paso de los días, la fila frente a las tiendas de alimentación han disminuido. A ello ha contribuido que cada cual ha hecho acopio de productos imperecederos en días anteriores y que cada vez menos gente utiliza la excusa de la compra para salir todos los días a la calle. Ahora, los carros se llenan para reducir al mínimo las salidas y con ellas las posibilidades de contagio. Pero cuando hay que reponer ahí está el personal de la alimentación para que no nos sintamos como los celtíberos en Numancia. Esto es lo que hay, y debemos agradecérselo.

Diario alarmado. 25 de marzo. Improvisación.

Uno de los fallos más graves que el mundo deberá analizar en el abordaje de la pandemia del coronavirus es la falta generalizada de material sanitario y la improvisación con que las autoridades lo han encarado. En España se intentó unificar las compras a través del ministerio de Sanidad, para competir en economía de escala, aunque no está muy claro si ha sido peor el remedio que la enfermedad porque las comunidades autónomas ya habían iniciado sus compras en China (¿alguien se ha parado pensar por qué en un material tan sensible la Unión Europea tiene esta sobredependencia de China?). Pero se llegó tarde, no se evaluó la gravedad de un virus nuevo que se había manifestado en Wuhan el 1 de diciembre de 2019, y cuando la pandemia se declaró el 11 de marzo en Europa nos cogió con los dispensarios vacíos. Es incomprensible que cuando en China se llegaba al tope de contagiados (el 13 de febrero se dieron más de 14.000 casos) en España (y en Europa en general) no se declarara la emergencia general y se pusiera a la industria nacional a fabricar respiradores, EPTs, mascarillas, guantes, batas…En nuestro país estábamos en otras cosas más importantes: el 28 de febrero unos setenta mil incautos abarrotamos el Bernabeu en el partido contra el Barcelona porque no había problema y no era cuestión de alarmar. Pero la liga aun duró una semana más, hasta el mismo 8 de marzo, repitiéndose las concentraciones multitudinarias. No solo de fútbol. Un congreso de Vox en Vistalegre. Y centenares de manifestaciones el Día de la Mujer en toda España en las que participó prácticamente todo el gobierno y además las alentó. Aunque a fecha de 25 de marzo, se había informado de unos 425.000 casos de COVID-19 en más de 190 países y territorios.

Evolución de la enfermedad en China, donde surgió.

La mortandad de este virus se ha evaluado mal desde el primer momento. Y a día de hoy no sabemos ni cuántos están afectados en España. Los estadísticos, según el modelo que emplean, hablan de 150.000 a más de 900.000., según nos explica Kiko Llaneras en El País. Primero se nos dijo que era como una gripe, que mata al 0,13% o 0,16% de los enfermos. Pero los datos actuales nos revelan que el coronavirus es más contagioso y más letal que la gripe, porque han muerto el 3% o 4% de las personas que sabemos que han contraído la enfermedad, según la OMS.

El fracaso de gobiernos e instituciones internacionales, empezando por la OMS, que nunca fue contundente, nos ha llevado a enfocar mal esta pandemia global en un mundo globalizado. La peste tardó siglos en propagarse. El COVI-19 lo ha hecho en unos meses. Y cuando ha llegado mismamente a Guadalajara nos encontramos con que los sanitarios carecen del material suficiente, se tienen que fabricar batas con bolsas de basura y deben esperar hasta cinco días con el resultado de las pruebas. Y esto es lo que hay por no haber sacado conclusiones de China, primero, y de Italia, después. Cuando esto termine, porque gracias a los sanitarios y al resto de personal esencial saldremos de estas con las menos bajas posibles, no solo deberán cambiar los protocolos. También los responsables de evaluarlos porque no vieron la pandemia venir; y cuando llegó nos la disfrazaron. Para no alarmar. Y en eso siguen con el lío de datos que nos ofrecen cada día.

Diario alarmado. 23 de marzo. Las cifras.

La última cifra oficial de hoy es que en España hay 2.182 fallecidos y 33.089 contagiados de coronavirus. Además 2.355 personas están ingresadas en la UCI y la buena noticia es que 3.355 se han recuperado ya. Aunque no deja de ser una estadística muy alejada de la realidad, porque a muchos fallecidos no se les ha hecho el test del Covid-19 y hay miles y miles de afectados que están pasando la enfermedad en su casa; y nadie va a ir a resolverles la duda. Cada vez más sabemos por algún familiar y amigo afectado cómo les fue.Todo empieza con la llamada al teléfono para afectados (en Castilla-La Mancha 902232323), allí les dan las pautas por todos conocidas, les piden que se queden en casa aislados y si lo desean que consulten con su médico vía telefónica, quien abunda en lo anterior. No les van a hacer ningún test, por lo que oficialmente no estarán en esa relación oficial de contagiados que cada día nos da el doctor Simón con cara de preocupado. ¡Como para no estarlo!

Esta semana nos han dicho que se van a extender los test del coronavirus, aunque lógicamente, y en función de los que lleguen, los primeros atendidos serán ancianos sospechosos, sanitarios, fuerzas de seguridad y personal esencial. Y ya veremos a cuántos les llega. Solo en una fase posterior podrían extenderse al resto de la población como han hecho en Corea o en algunos sitios de Galicia con controles desde el propio vehículo. Por ello, lo importante, ahora, más que el gran repunte que se espera durante esta semana («una semana muy dura», reconoció Pedro Sánchez) es cuando comenzará a cambiar la tendencia. Esto es lo que hay, la pandemia nos ha pillado con la despensa de material sanitario muy vacía -un extremo que debería reflexionar la Unión Europea y los estados miembros que tienen reservas estratégicas de tantas otras cosas- y lo estamos abordando de aquella manera. Esta mañana he oído al consejero de Sanidad de Madrid referirse al «mercado persa» (sic) que han montado en China para comprar material sanitario; y todos miramos esperanzados hacia la industria nacional reconvertida para la ocasión a que nos saque del apuro. Se necesitan respiradores, EPIs, test,mascarillas, batas…y era para ayer.

Diario alarmado. 19 de marzo. Mayores.

Esta epidemia del coronavirus es especialmente cruel con los más mayores. Por ser más vulnerables al virus al tener más posibilidad de sufrir otras enfermedades asociadas. Y la situación se vuelve más angustiosa entre los mayores que están en residencias y que desde unos días no pueden recibir a sus familiares. Horroroso. En los últimos días los medios hablan con imprecisión, porque los datos son los que son, de fallecidos en estos centros; y es una exigencia que autoridades sanitarias den un tratamiento especial a estos casos.

Hoy,  el director general de Salud Pública, Juan Camacho, ha afirmado que se ha puesto en marcha una red que les va a permitir conocer la situación en las residencias de mayores, unas 400 en todo el territorio de Castilla-La Mancha, en cuanto a  los casos que se puedan suscitar, disponibilidad de recursos y trasladarles los protocolos de actuación. También se crearán equipos asistenciales, que pueden prestar asistencia sanitaria en casos en que estas residencias lo necesiten,  y se está procediendo a la distribución de equipos de protección individual en los centros que lo requieran y «en la medida de nuestras posibilidades».

Al día de hoy se han detectado casos positivos por coronavirus en 30 de estas residencias en Castilla-La Mancha, “en las cuales se está actuando desde el punto de vista asistencial como epidemiológico para asegurar la mejor contención de la infección», añade el comunicado de la consejería. Hacía mucha falta.

UN RUEGO.– No quieroe finalizar el post de hoy sin un ruego. Hoy hemos sabido que tres personas de nuestra provincia han fallecido por consecuencias derivadas del coronavirus. No sabemos nada del perfil de los fallecidos, la edad o el lugar de residencia, porque de ello no se informa oficialmente. Esto constituye un problema porque dificulta a los medios de comunicación profesionales filtrar bulos y rumores que circulan a mansalva. Me consta que el problema no es solo de Guadalajara. Pero como esto va para largo habría que buscar alguna fórmula, sin vulnerar el derecho al honor y a la intimidad, para que los medios podamos contrastar con los portavoces oficiales lo que discurre por las redes , porque con la excusa de no alarmar se está alarmando más de lo necesario. Esto es lo que hay.

Diario alarmado. 18 de marzo. Autónomos.

El plan anti Covid-19 presentado por el Gobierno no suena mal y está cargado de buenas intenciones. Habrá que ver cómo financiamos esos 200.000 millones, el 20 % del Producto Interior Bruto (PIB) de España, pero estamos en una situación excepcional; y todos aceptamos que se requieren medidas fuera del manual para que el coronavirus no nos meta en una crisis peor que la de las hipotecas basura. El despliegue de 100.000 millones en avales público agiliazará los ETEs, una medida indispensable para que cuando esto termine, que terminará, las empresas más afectadas levanten el cierre en unos meses.Las ayudas de protección social no son tampoco desdeñables, pero una vez más el Gobierno Sánchez-Iglesias se ha olvidado de los autónomos. No han aceptado suprimir o al menos reducir las cuotas en unos meses que incluso para los sectores no directamente afectados (como la hostelería o el comercio minorista) van a ser ruinosos. Y solo dejarán de pagar las cotizaciones sociales los autónomos que vayan al paro.

El gobierno solo se acuerda de los autónomos para sufragar la tapa del ataúd, olvidándose de que según datos de la Seguridad Social generamos más de 900.000 puestos de trabajo asalariado, a un ritmo de crecimiento del 4,2% en en 2018, superando el 3,4% del ritmo del sistema español. Cada uno de cinco empleos que hay en España es generado por los autónomos, sin contar el autoempleo. Pero el Gobierno lo ha vuelto a olvidar. Y esto es lo que hay. Están cayendo chuzos de punto y nosotros con una rebequita.

No disparar al piloto

Me quedo con una frase del gran columnista que es Ignacio Camacho porque expresa a la perfección mi sentir sobre las crisis del coronavirus, que va camino de convertirse en uno de los grandes acontecimientos del siglo XXI. “No es hora de disparar al piloto”.

Este domingo anunció el presidente Sánchez las esperadas medidas del estado de Alerta, que constituyen las restricciones más importantes desde que se aprobó la Constitución. ¿Pudieron y debieron tomarse antes? Seguramente sí, visto lo que ocurrió en Italia o el ejercicio de descoordinación que se dio el viernes en Castilla-La Mancha cuando por la mañana se seguía defendiendo que no hacía falta la paralización de las clases y tres horas después hubo que rectificar después de anunciar el Gobierno que ponía en marcha la emergencia nacional. Las cosas habían llegado a un punto en que el gobierno no podía andarse con medias tintas y declaraba la Alerta, o hacía como Johnson en Gran Bretaña, cruzarse de brazos con la excusa de alterar lo menos posible la actividad económica. Veremos qué hace dentro de dos semanas.

Cualquier decisión que se tome tiene sus pros y contras, hasta en la cocina política. Sánchez habrá tomado nota de la fiabilidad de sus socios de gabinete, con un Iglesias rompiendo la cuarentena el mismo día en que se reclamaba a los españoles quedarse en casa, empeñado en meter un ministro de Podemos en el gabinete de crisis, o sus dos apoyos independentistas que han comparado el coronavirus con el artículo 155. Sucede que Quin Torra había visto en el Covin-19 una artera posibilidad de hacer realidad el sueño independentista, confinando a Cataluña del resto de España, y cuando vio que ya no podía mandar a los Mossos a la “frontera” de Fraga, se llevó un berrinche de campeonato. Porque como le recordó el presidente  Sánchez en la rueda de prensa: las medidas que quería tomar Torra senyera en mano ya las iba a adoptar el gobierno de España para todo el territorio.

Creo que el presidente del Gobierno acertó con el enfoque de su discurso en la noche del sábado, a pesar de los retrasos, cuando apeló a que «no hay colores políticos, ni ideologías, ni territorios, sino que los ciudadanos son lo primero». Para añadir que en España «somos» 17 comunidades autónomas, pero en ocasiones hay que ser «el gran país que somos» y estar con el Gobierno para dar una respuesta común. ¡Ojalá que esta recuperación de la idea de España no se le olvide cuando pase todo y los mismos que ahora le acusan de sacar los tanques del Covid-19 le vuelvan a pedir un tratamiento especial y el derecho de autodeterminación! Porque a nadie se le escapa que si Sánchez no mete más la pata y ejerce un liderazgo patriótico puede hasta recortar la legislatura y darse una alegría electoral.

No tengo la menor duda de que España, con sus magníficos sanitarios a la cabeza, va a ganar la batalla del Covid-19, aunque el mismo presidente ya reconoció que va a suponer un “impacto de gran envergadura”. Empezando por el propio sistema sanitario, que habrá que reforzar porque si ahora hay listas de espera de años, no quiero imaginarme lo que nos ocurriría si la normalidad en consultas e intervenciones no urgentes se acumula tres o cuatro meses. El martes sabremos al detalle cuáles son las medidas que el gobierno va a tomar en el orden fiscal, créditos y demoras que palíen en lo posible el cese de actividad en los sectores más afectados. Porque sin ingresos no se pagan ni plantillas, ni impuestos.

 Ya lo sabemos bien de la crisis del 2008, aunque esta y aquella sean de naturaleza distinta. Detrás de Lehman Brothers encontramos un sistema financiero podrido, que hubo que recuperar con escalofriantes inyecciones de capital público si no directamente con nacionalizaciones. Esta vez lo único infectado es el Covin-19, pero sí es verdad que hay más sectores económicos afectados, y es normal que tengamos una  importante caída de la demanda, y especialmente en el ocio, pero si el estropicio se empieza a arreglar en dos o tres meses no estaremos técnicamente en recesión y a lo mejor todavía en España crecemos del 1,3% al 1,7%.

La gran novedad de esta crisis es su globalización, tanto en lo informativo como en su expansión, lo que a buen seguro será aprovechado por los apóstoles del aislacionismo, esos nacional-populistas de izquierdas y derechas que todo lo achacan al enemigo exterior. Como esa Alba Vergés, consejera catalana de Salud, que primero dijo que el virus “es allí un brote especial, diferente” del español. Por ello es tan importante una política coordinada, respaldada  también por las instituciones europeas, que no tardando el populismo pondrá en solfa y alabará ejemplos autoritarios como el de China.

Y cuando todo termine, porque nadie dude que pasará, ya discutiremos sobre el piloto y si hay que mandarle o no a la reserva. Todo a su debido tiempo.

AGRADECIMIENTO.– No quiero terminar sin agradecer también a nuestros lectores que hayan respondido a nuestro esfuerzo. Jorge Benítez dice que lo gobiernos mantienen una comunicación tradicional, basadas en ruedas de prensa, pero que aun no han aprendido a combatir el gran peligro informativo de las “fake news”, que a través de redes sociales transmiten bulos siete días a la semana. Aunque apenas se valora por los poderes públicos ese papel  de verificación de  los medios de comunicación profesionales, sí lo hacen los lectores. Según Google Analitycs, coincidiendo con los días más calientes, del 11 al 14 de marzo, en esos cuatro días hemos recibido 67.765 visitas y en lo que llevamos de mes 154.968 sesiones.  Esto es lo que hay, y lo que siempre ha sido la prensa profesional privadal, un servicio público que sobrevive en condiciones muy difíciles en un marco desfavorable, y que tiene demasiado cerca la  de la crisis de 2008, que se llevó por delante a un gran número de medios de comunicación por los impagos generalizados y la caída de la publicidad. Pero seamos optimistas.                       

Apocalipsis viral

Parafraseando a Francis Ford Coppola y a su “¿Apocalyse Now?”, la mejor película que se ha hecho sobre la guerra del Vietnam,  podríamos hacernos esa misma pregunta sobre este coronavirus que lo inunda todo; y en gran parte lo contamina. Aunque si analizamos los datos fríamente, no  parece que estemos al borde del apocalipsis; la gran novedad es que sí  estamos ante la primera pandemia global que se viraliza por internet, con millones de fuentes, lo que aporta un “factor pánico” sin parangón hasta ahora.  Solo unos pocos números: según he escuchado al ministro de Sanidad, Salvador Illa, en España mueren unas  6.000 personas al año por culpa de la gripe, aunque muchos de ellos tuvieran otras patologías previas; y la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos habla de que la gripe está detrás de unos 800.000 fallecidos al año. En España, el coronavirus lleva a fecha de 9 de marzo, 999 personas afectadas y 25 fallecidos. En todo el mundo, hay 110.000 contagiados y unos 3.800 muertos. Por tanto, si comparamos las cifras de afectación y mortandad entre la gripe y el coronavirus, no debería haber motivos para tanta alarma suscitada en todo el mundo, y especialmente en la vieja Europa, así que si tenemos la sensación de que se ha desatado el apocalipsis es debido a ese “factor pánico” que produce la viralización de esa información al saber, por ejemplo, que en Italia, donde hay 7.357 contagiados y 366 muertos,  se ha decretado el aislamiento de 16 millones de personas en Lombardía, Piamonte y las provincias del norte, que ha alterado hasta en lo más básico a la vida diaria de la gente. ¿Son prudentes y eficaces estas medidas de contención a lo gobierno chino  que han adoptado las autoridades trasalpinas? Ni ellos lo saben, aunque más valdría que tomáramos nota porque al ritmo que lleva la propagación de la enfermedad en nuestro país, todavía en periodo de contención, no es cuestión de cometer los mismos errores cuando se multipliquen los contagiados.

Lo que distingue a este virus de otros más peligrosos (como el del Ébola) al que nos hemos enfrentado es que se ha hecho famoso. Desde luego más que el de la gripe, que a estas alturas debe estar celoso por la poca atención mediática que se le presta. Este fin de semana, dos jugadores del Real Madrid, Carvajal y Nacho,  quedaron fuera de la convocatoria por un proceso gripal, y ni siquiera venía en el titular de la información. Si hubieran cogido el coronavirus habría salido hasta en el The New York Times, y la suspensión de un partido de La Liga habría estado más cerca.     

Contribuye a la viralización del coronavirus la mala información, la carencia de ella o incluso la sobreinformación que se produce desde fuentes no autorizadas. No ya es tanto un problema que algunos programas de entretenimiento hayan cambiado las hazañas de cama de los famosos o las truculencias del crimen más llamativo: lo peor es que opinen del asunto los mismos tertulianos que antes lo hicieron de la última novia de Paquirrín.

A la confusión general se añade un factor más que acompañaron en su propagación pandemias anteriores. Hasta la peste se movió con más sigilo.  En la mitad del siglo XVI se estima que entre el 30 % y el 60 % de la población de Europa murió desde el comienzo del brote a mitad del siglo XIV.​ Aproximadamente 25 millones de muertes tuvieron lugar sólo en Europa junto a otros 40 a 60 millones en África y Asia. Las consecuencias del coronavirus son una broma en comparación con aquellos años negros, pero en cambio su impacto económico puede ser objetivamente mayor al daño causado si las soluciones para su contención se sobredimensionan, como delatan las espectaculares caídas en la bolsa que para los inversores  anuncian el inicio de una recesión provocada por el descenso de la producción, el consumo y el propio PIB.

Por tanto, ante una pandemia cuyas consecuencias son mayores de lo que estrictamente deberían producir, en comparación con la gripe, lo importante es acertar con el término medio entre la inacción y la sobreactuación. También en lo informativo. Tengo escrito que jamás la sociedad ha tenido tantos canales abiertos de información como hasta ahora, y ¡oh paradojas!, también del riesgo de estar peor informados que nunca.  Es por culpa de eso que ahora llaman “fake news”, y que es una manera fina de denominar a los bulos que se propagan por internet, como antes se hacía en las tabernas mientras bebían el vino peleón de Jumilla. En esta tarea, los medios de comunicación profesionales tenemos un papel que jugar, que apenas se valora por los poderes públicos, que es actuar de filtradores de esas noticias falsas que circulan en las redes sociales, y que son las que han hecho del Covid-19 un apocalipsis mundial. Pero para poder filtrar tantos bulos que se despachan a diario, solo es posible desde la transparencia de las autoridades sanitarias que proporcionan esa información. Y por lo menos en Castilla-La Mancha, en los últimos días se está produciendo un apagón informativo en el seguimiento del coronavirus, que nos impide contrastar esa información que nos demandan los lectores, como se comprueba por los varios miles de cliks que dan a las noticias que servimos. Si los portavoces de la Consejería de Sanidad se limitan a dar el número de casos por provincia, y ni tan siquiera informan ni de qué localidad es el enfermo o cuál es su entorno, malamente vamos a entender cuál es la situación real del Hospital, cuántos profesionales están aislados y pendientes de las pruebas, cómo está afectando el Covid-19 a la actividad normal del centro hospitalario, si hay colegios o no afectados, si hay residencias de ancianos o no contagiados, cómo hay que actuar ante un contagio en tu entorno … Solo hay que darse una vuelta por las redes sociales  para darse cuenta de las “noticias” que hay al respecto sobre todo lo anterior. Nuestro criterio, como el de la mayoría de los colegas, siempre ha sido solo publicar informaciones confirmadas por fuentes oficiales, aunque ello nos ha llevado a retrasar noticias de otras fuentes fiables. Pero si la información se administra con cuentagotas, no va a ser posible obtener una evaluación real del estado de la pandemia, y si el sistema está verdaderamente funcionando; o no.

Esto es lo que hay; o lo que no hay. El apocalipsis llama a la puerta; y yo creyendo que es el lechero.   

No valen falacias

Las comunidades autónomas españolas tienen un problema muy serio. Y se llama financiación. A la mayoría no les da, salvo excepciones: Madrid, que experimenta los efectos positivos de la curva de Laffer beneficiándose de una fiscalidad baja, posible por su situación preeminente, y las dos autonomías con régimen foral: el País Vasco y Navarra. Los de Urkullo han recibido además otro regalo electoral impagable a cambio del voto favorable a los Presupuestos: la cesión de la gestión de la Seguridad Social con lo que se aparenta que las pensiones la paga el gobierno vasco, que se ha hecho con edificios y funcionarios, aunque sea la Seguridad Social Española la que sigue con la ingrata tarea de recaudar y pagar el déficit que genera en el sistema el País Vasco, como la mayoría de las autonomías.

En este escenario, los intereses de las comunidades autónomas son diferentes. La Comunidad Valenciana, con presidente socialista, Ximo Puig, ha empezado a hablar con la Andalucía del popular Moreno Bonilla porque a ambas les interesa un modelo en el que se prime al número de habitantes. En el extremo contrario se encuentra lo que ahora han dado en llamar la España vaciada, y que describe la problemática que afecta a Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón y Extremadura. Entre medias está la cornisa cantábrica y Galicia, y aparte se ha situado Cataluña, cuyo gobierno nacionalista ha favorecido la falta de competividad de su economía frente a Madrid, y como estación intermedia a la independencia, han conseguido del Gobierno de Sánchez-Iglesias una relación bilateral como si Cataluña fuera un estado confederado con España y con el que hay que negociar todos los meses el reparto de la tarta. ¿Se imaginan si el gobierno de Sánchez-Iglesias tuviera que encontrarse todos los meses, como han acordado, con los gobiernos de cada una de las dieciséis autonomías restantes, más las dos ciudades autónomas para tratar de qué hay de lo mío? ¡A que no:pues entonces significa trato privilegiado, lo vistan como quieran!

Y ahí viene el problema. El sistema de financiación de nuestras autonomías ha embarrancado, excepto en los tres casos citados, con lo que ello significa teniendo en cuenta que son las comunidades autónomas las que se ocupan de dar los servicios más sensibles a los ciudadanos: sanidad, educación, bienestar social…Y si el dinero no llega, pues los recortes son inevitables.

Firma del pacto contra la despoblación en Brihuega

A ello se refirió el viernes en Brihuega Emiliano García-Page en un discurso de gran calado cuando reclamó que el nuevo modelo de financiación autonómica priorice factores demográficos como la despoblación y la dispersión: “el momento en que me creeré que España va en serio con el despoblamiento y el reto demográfico, será cuando conozcamos cómo va a ser la financiación autonómica”. Y luego añadió: «No valen falacias, va a haber un momento en el que los partidos y las comunidades autónomas nos tendremos que retratar”. Recordó que estamos en una Comunidad Autónoma en la que el 58% de sus 919 municipios se encuentra en ‘riesgo severo de despoblación’, según las ratios fijadas por la Unión Europea, que en el caso de Guadalajara y Cuenca es todavía superior.

Las negociaciones con los nacionalistas han abierto un melón del que todos exigiremos comer y lo que está por ver es la raja que toca a cada autonomía. Porque si como quieren algunos lo que se impone es reducir a la mínima expresión los fondos de cohesión y de cooperación territorial, y que cada cual se las arregle en materia fiscal como pueda, la España vaciada se tendrá que resignar a que se siga vaciando por encima de los discursos demagógicos que ahora se llevan por algunos que solo han ido al campo de excursión. Porque vamos a ver: ¿Cómo Castilla-La Mancha o la Diputación va a dar servicios en una provincia como la de Guadalajara si vamos a recibir una financiación por 257.762 habitantes, un tercio de los cuales está diseminado por doscientos núcleos de población de pequeño tamaño? Todo lo que no sea vincular la financiación a los servicios, con independencia de donde se presten, es una condena a la España rural, porque habría que centralizar todo en las capitales de provincia, y ni habría suficiente para estimular focos económicos mallados en las cabeceras de comarca, que en el caso de nuestra provincia, la gran mayoría están en recesión.

Cuando oigan hablar de financiación y de negociaciones bilaterales, no se lo tomen a broma.Porque están hablando sobre si hay que salvar el modo de vida rural en la España profunda, o si es mejor dejarla a su suerte, porque son pocos y sin influencia política. Esto es lo que hay; y el panorama que desalienta es que esta negociación autonómica se debe abordar desde la debilidad de un gobierno atado de pies y manos a los nacionalistas y con un Partido Socialista muy diferente al que una vez fue eje vertebrador de España y sus territorios en los tiempos de Felipe González. Y eso lo sabe muy bien Page, cuando dice eso de: «No valen falacias, va a haber un momento en el que los partidos y las comunidades autónomas nos tendremos que retratar”.

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