Ferias: otro modelo de transición

Después de dos años sin Ferias, por la pandemia, el Ayuntamiento ha decidido imprimir un giro a aquellas básicamente con una apuesta: olvidarse del Ferial y concentrarlas en el centro y en torno a los parques de la Fuente de la Niña, San Roque y La Concordia. Una medida polémica que está dando mucho que hablar en las redes sociales. De los grupos en los que yo curioseo he podido sacar una conclusión: hay una gran mayoría, especialmente jóvenes, que respalda la idea, pero esta decae bastante a medida que va subiendo las franja de edad; y se convierte en rechazo furibundo entre esos vecinos del centro que más van a estar afectados.

Una oportunidad perdida:  Lo peor en mi opinión es que se ha desaprovechado la ocasión, porque tiempo ha habido con los dos años de suspensión, para que esta decisión sobre el modelo surgiera de una mesa de trabajo en la que estuviera representada la sociedad de Guadalajara a través de asociaciones y agentes sociales. Está claro, como se ha hecho otras veces, que al final es el equipo de Gobierno el que toma las decisiones, pero una encuesta en internet es insuficiente soporte para un asunto con tantos perfiles. Ese consenso debería haber garantizado que no estemos toda la vida dando tumbos. Y la pregunta es: ¿volveremos a otro tipo de Ferias si hay cambio de gobierno en las elecciones municipales de 2023?

El modelo: Hay tres modelos principales de fiestas en España. El vasco-navarro-castellano que tiene en Pamplona o Soria su paradigma, y que es el seguido por Guadalajara desde la Transición. Está luego el andaluz,  que se aglutina en torno y desde un recinto Ferial, con anclajes en Albacete, Ciudad Real o Extremadura; y el levantino en torno a los bous al carrer. Guadalajara no va a variar -con acierto, a mi parecer- ese modelo tradicional norteño de fiesta en la calle y que gira sobre los encierros y las peñas. La concejala de Festejos, Sara Simón, defiende que con esta medida las ferias vuelven al centro y estarán más a la ciudad, lo que es una verdad a medias. Es cierto que en un principio todas las peñas estaban en el centro y algunas de ellas organizaban verbenas muy populares, pero también es verdad que este año se ensaya algo nuevo, no sin riesgo: la propuesta establece que se ubiquen 7 peñas en la Fuente de la Niña, 7 en la zona de San Roque y 6 en La Concordia. Por lo tanto: habrá una presión (y ya no solo hablo de los jardines y del entorno verde, que también) sobre una zona relativamente pequeña, que no se había dado en Ferias anteriores, que trasladará  inevitables molestias a los vecinos que deben seguir trabajando hasta el fin de semana y que multiplicarán sus llamadas de queja a la policía municipal. ¡Como les van a poner la cabeza! Habrá que analizar con cuidado todo ello.

El nuevo recinto Ferial no tendrá actividad./GUDiario.

El Ferial: el nuevo recinto Ferial en torno al antiguo El Corte Inglés, hoy solo una oulet de barrio, desaparece del mapa. La actividad se repartirá desde la Fuente de la Niña hasta la Plaza de España, junto al Infantado. En la Fuente de la Niña se instalará la zona de atracciones de adultos y algunos puestos de comida (yo sigo sin ver cómo meterán las grandes atracciones, si las hay), y el parque de Adoratrices vuelve al lío y se destinará a la zona de atracciones infantil. Según la concejala en esos espacios cabe lo que hasta ahora había en el recinto ferial que se ha estado usando; y se “va a mantener lo mismo”. Peñas y atracciones se reconcentran en esos tres espacios verdes del suroeste de la ciudad. Esta apuesta liquida el Ferial que se habilitó en la época de José María Bris, y luego siguió con Antonio Román, para trasladar el ruido y el follón lejos del centro urbano. Volvemos sobre el modelo: si la idea entonces fue concentrar toda la actividad festiva, allí, el problema es que nos quedamos a medias. En el Ferial no cabían todas las peñas, no hay un espacio de conciertos y era un quiero y no puedo. Al haber optado por ese modelo dando protagonismo al  Ferial, corporaciones posteriores debieron haber apostado por ampliar su perímetro, porque terrenos hay para ello, pero no se hizo. No se consolidó y ahora volvemos a los años ochenta, pero con una versión más heavy de las peñas y los cachivaches  de vuelta a los parques de la ciudad.

Peñas: siguen siendo el alma de la fiesta y aceptarán bien los cambios. Se refuerza su protagonismo con este modelo y ya no tienen excusas para no hacer más actividades de calle.

Inmuebles: El Ayuntamiento con buen criterio no permitirá que vuelvan las peñas a inmuebles con vecinos, que han sido el calvario para algunas comunidades [Los más mayores recordarán que en el segundo año de la legalización de las Peñas, porque en la dictadura estaban prohibidas, se agruparon todas juntas en un inmueble de la calle del Museo ¡en pisos!. Todavía me da vértigo]. Todas estarán en carpas en los parques citados y así no se pondrá en peligro la seguridad de nadie.

Un año más, las delicadas pistas de atletismo Fuente de la Niña volverán a sufrir por su uso como escenario de conciertos.

Fuente de la Niña: Me desagrada que un recinto deportivo de primera fila, como son los campos de la Fuente de la Niña, vuelvan a acoger los conciertos, posición que antes no compartía el Grupo Socialista. Es una de las desventajas de carecer de un recinto Ferial con espacio para grandes conciertos: que hay que echar a los deportistas y luego reparar los daños a la instalación. Me disgusta también que los conciertos sean gratis, porque se hace una mala pedagogía: nada es gratis, todo lo paga el contribuyente, y si parte de la entrada no la sufraga quien lo disfruta, lo paga mayoritariamente ese contribuyente que se queda en su casa y no sabe quién es Beret. Un concierto gratuito aumenta los desafíos en seguridad, aunque no tengo duda de que hay suficiente experiencia en Guadalajara para salir del paso. Sobre los grupos, también es opinable, despunta Rozalén pero falta una actuación potente para el sábado de Ferias (Fito, Vetusta Morla, Izal,  C. Tangana, Sidonie, Love of Lesbian, por citar solo algunos). Así habrá menos problemas para hacerse con las invitaciones.

Ferias de transición: No quiero sentar cátedra en materia Ferias, porque todas las opiniones son válidas (incluso las de los que este año, con más motivo, abandonarán la ciudad en la semana grande), pero mucho me temo de que volvemos a estar ante unas ferias de transición, aunque ya  se verá en 2023 hacia cuál de los modelos a los que me he referido nos encaminamos. Ese permanente tejer y destejer en que se convierte nuestra política, por la falta de consenso en los temas que no deberían ser de partido. Tengo claro que el actual equipo de Gobierno tiene el perfecto derecho a ensayar nuevas soluciones, aunque lleven riesgo como esta, porque las Ferias estaban languideciendo, así que ya veremos en qué queda el experimento.

En cualquier caso, esto es lo que hay: son solo Ferias, una semana de alegría o de calvario, pero lo que de verdad nos preocupa es esta Europa que vuelve a la guerra fría por el sátrapa de Putin, y cómo amenaza nuestras vidas y hacienda eso que llaman estanflación, y que pone en riesgo el estado del bienestar y el bolsillo de las clases medias y trabajadoras.   

P.D. El candidato del PP a la Alcaldía de Guadalajara sigue metido en el congelador. ¡Será por las temperaturas del verano! Me dicen que no hay prisa. Los fontaneros de Feijóo sabrán cuánto tiempo se necesita para proyectar un candidato…desde la oposición. Yo solo sé una cosa. En las encuestas de popularidad, el político más popular siempre ha sido el alcalde de Guadalajara en parangón con el presidente de Castilla-La Mancha. Por encima del resto.De ahí que salvo en tres ocasiones siempre han sido reelegidos.

Gana Juanma, pierde Sánchez

Por encima de las siglas, las elecciones autonómicas de Andalucía tienen un triunfador y un perdedor. El triunfador es Juan Manuel Moreno Bonilla, Juanma Moreno como marca electoral, siguiendo el ejemplo de Alberto Núñez Feijóo en la personalización de su última campara para la Xunta de Galicia. Dos personalidades parecidas para un nuevo PP más templado, que gana estas elecciones mirando al centro desde la moderación, sin preocuparse de Vox, como le ocurría a Casado. Una forma diferente de hacer política que Isabel Díaz Ayuso, porque Andalucía no es Madrid, pero igualmente sin complejos. Los resultados, apabullantes. El PP no solo logra por primera vez la mayoría absoluta en Andalucía sino que lo hace ganando el 60% de su electorado que en 2018, una ganancia de 831.634 nuevos votos y 32 diputados.

Estas elecciones tienen también un perdedor, que es Pedro Sánchez, quien puso su candidato porque no se fiaba un pelo de Susana Díaz y su grupo (desde que echó a Ivan Redondo, ya no se fía ni de él mismo) y no ha sabido contrarrestar la carga negativa que dejó a Espadas. Es el quinto revés que sufre Sánchez desde que es presidente, y a estas alturas debería haber aprendido que se puede conquistar el poder desde los extremos, como hizo con su moción de censura, pero que este solo se consolida desde la trasversalidad y la moderación. Pero Sánchez, abandonado por la depauperada clase media,  es un radical que se alía con separatistas y extremistas para hacer políticas radicales, carente de un programa político definido, porque se basa en las concesiones ad hoc a sus socios, ayer un indulto, hoy el apoyo a suprimir el 25% del castellano de las aulas, y mañana si es menester concierto con los que nunca condenaron el terrorismo etarra. Sánchez ha pagado su manera de hacer política mirando solo a La Moncloa y derrotas como la del PSOE en Dos Hermanas es el vivo ejemplo de que compañeros suyos se han hartado. Pierde 127.182 votos desde 2018, el 12,6%, y 3 diputados.

Vox sube en votos pero pierde toda influencia en San Telmo. Su folklórica campaña con una candidata paracaidista traída por los pelos acredita que están cada vez más lejos de ser una alternativa al PP, por la derecha extrema. Gana 97.325 votos y 2 diputados.    

Juanma Moreno en su campaña electoral.

Ciudadanos ha seguido su caída hasta la extinción casi definitiva, -cada elección es un retroceso-, que no lo ha frenado haber contado con Juan Marín, un buen candidato, vicepresidente con Moreno, lo que demuestra que esto tiene difícil remedio. Cuando el elector interpreta que votar a CS no es útil, es el final. La última pirueta de Arrimadas es la refundación del partido, realzando su perfil liberal, incluso cambiándolo el nombre, pero es muy complicado, aunque se aferran al ejemplo de los liberales alemanes que llegaron a desaparecer del parlamento federal y ahora están en el gobierno. Pierden 540.501 votos, el 81%, y los 21 diputados.

La izquierda radical a la izquierda del PSOE paga una vez más su falta de seriedad, que la hizo concurrir a las elecciones en una sopa de letras, y acredita que Podemos-IU llevan al mismo camino que Ciudadados. Yolanda Díaz solo es un atractivo envoltorio sin contenido, que sigue a la escucha. Pierde 136.291 votos, el 23%, y 10 diputados.

La clave, ahora, es saber cómo influirá este resultado, como los anteriores en Madrid y Castilla y León, en las elecciones autonómicas y municipales de 2023. ¿Está tan claro ese cambio de ciclo como auguran desde el PP? Mi impresión es que la tendencia está marcada, eso es indudable, que Sánchez agotará la legislatura a pesar del desgaste y que su gobierno no es el mejor para el panorama económico que se nos viene encima, por la posible estanflación, que exigirá recortes en el gasto. Pero nada está escrito cuando se trata de unas elecciones en las que cuenta mucho el candidato. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, Page las abordará desde el gobierno como Juanma Moreno, y a buen seguro que personalizará la campaña al máximo y que habrá que regalar una lupa para encontrar el logo del PSOE en la cartelería. Su ventaja es que tiene una gestión que vender y un rival,  Paco Núñez, por muy del PP que sea, con escaso conocimiento popular. Eso no quiere decir que el PP no tenga posibilidades y que no aspire a gobernar, con o sin Vox, en el palacio de Fuensalida.

Pero si en las elecciones autonómicas influye el candidato, no digamos en unas municipales. A ellas el  PSOE llega desde el gobierno, una ventaja muy importante en una región como es ésta en la que los socialistas controlan todas las administraciones con posibilidades de influir en la política local. Más de una vez he recordado que en Guadalajara -excepto en la capital y algo en el Corredor- los cambios de ciclo llegan a la provincia después de que se consoliden a nivel nacional. En la ciudad de Guadalajara la expectación es máxima por saber adónde pueden ir los tres escaños de Ciudadados, que hicieron alcalde a Alberto Rojo, si todos al PP como en Madrid o Andalucía o si habrá reparto; o incluso si salvan alguno. Para aquilatar más, hay que esperar a conocer el alcaldable del PP, y ya están tardando más de lo recomendable, si los grupos neocomunistas a la izquierda del PSOE siguen separados, como así lo parece, y quién será el candidato de la derecha radical, porque Vox ha ido al alza en las encuestas toda la legislatura aunque después del frenazo de Andalucía podría haber corrección.

De momento, esto es lo que hay. Que no es poco.   

P.D. Es lo que nos faltaba. Estamos con un problema de sobredependencia de Putin y de Argelia por el excesivo peso del gas en el pack energético de toda Europa, y a algunos se les ocurre pedir que se anticipe el cierre de las centrales nucleares, como la de Trillo. Putin ha financiado su guerra en Ucrania, desde la invasión de Crimea en 2014, con la venta del gas a un país como Alemania, que se aceleró con la política de cierre de las centrales nucleares en tiempos de Merkel. No dejaron ni una.  Sin ese error estratégico, Putin no se habría atrevido a invadir su patio trasero en Ucrania, porque no habría podido financiarlo. Por lo demás, la renovación de la licencia de Trillo en dos años dependerá de que su propiedad no pierda dinero con la explotación, por la alta fiscalidad a la que el Gobierno somete a la energía nuclear en España. Y no es descartable que el grupo de empresas que lidera Iberdrola renuncie a la renovación de la licencia. Esto es lo que hay.

Pero si se tira para adelante, que nadie dude de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sabrá exigir la necesaria actualización de la central de Trillo para su explotación segura en el tiempo que se prorrogue: 11 años más,   hasta 2035.  Que es lo previsto.

Un paso adelante contra la despoblación

El discurso contra la despoblación se ha convertido en un mantra para algunos, tanto que muchas veces desemboca en puro populismo, sin medidas concretas, así que no está de mas poner en valor, ahora que estamos en los últimos días de la declaración de la Renta, la Ley de Medidas contra la Despoblación de Castilla-La Mancha, seguramente la norma con más peso y fundamento aprobada por las Cortes de Castilla-La Mancha que preside Pablo Bellido.

Lo más relevante de esta Ley es que además de enunciar lugares comunes y bellos propósitos (“vamos a impulsar…”, “favoreceremos este sector…”, “apoyaremos a las empresas…”) que luego no se acomodan en el presupuesto, por primera vez se dispone de un paquete de medidas fiscales que se pueden trasladar a la declaración de la renta. Algún contribuyente que tiene el domicilio fiscal en su pueblo, me ha reconocido que se ha podido ahorrar hasta 500 euros. Para no aburrirles mucho con las condiciones, me voy a permitir incluir este enlace en el que podrán conocerlas con detalle, así que me voy a limitar a saludar la iniciativa que contempla deducciones hasta del 25 % en el IRFP, deducciones en la adquisición y rehabilitación de viviendas en zonas escasamente pobladas, más de 50 % en transmisiones patrimoniales y de 500 euros durante los dos primeros años en la cuota íntegra autonómica por traslado de vivienda  habitual por motivos laborales en zonas escasamente poblas. Hay más cosas, entre ellas apoyos a la instalación de empresas, algo más habitual, y esos buenos propósitos como disponer de recursos sanitarios a menos de 30 minutos de distancia, que será más complicado de lograr en una provincia que solo tiene 1 hospital y está en una esquina de su territorio.

Toda la provincia de Guadalajara, excepto el área del Corredor del Henares, que vive otra realidad, tiene derecho al máximo de ayudas, dada su población.

Algunos me dirán que tampoco esta Ley obrará milagros y yo les responderé que tienen razón: en contra de lo que los políticos presumen, su capacidad de influencia para resolver los problemas es más limitada de lo que ellos dan a entender y en cambio pueden hacer mucho por empeorar las cosas, como esta misma semana hemos visto con la política de Sánchez con Argelia y Marruecos. Pero si una Ley está bien encaminada, como aquella, pues habrá que reconocer que es un paso adelante, de los muchos que quedan por dar, en la lucha contra la despoblación.

NI el 25 %-El parlamento regional de Cataluña ha aprobado una ley para dar cobertura legal a la negativa de su gobierno autonómico de aplicar una sentencia del Tribunal Supremo para que al menos se pueda impartir un 25% de asignaturas en español o castellano en la educación pública. Con toda probabilidad esta Ley será recurrida, con grandes probabilidades de éxito, pero de momento ha logrado lo que pretendía: rehuir la responsabilidad por expulsar al castellano o español de las aulas catalanas al no ser lengua vehicular, solo curricular, como el inglés, el francés o el chino mandarín. Que ERC, Juntos o el Podemos catalán haya votado a favor de la supremacía del catalán sobre el castellano o español, en contra de lo que dice la Constitución, es algo perfectamente comprensible en partidos que quieren desmantelar la España de 1978, porque saben que para separar lo mejor es no disponer de una lengua común en la que nos podamos entender todos.  Así que ninguna sorpresa: pero que entre los que han votado a favor de esta inmersión en el catalán, reclamada por el separatismo, esté la franquicia catalana del gobierno de Sánchez, el PSC, con asiento en su consejo de ministros, por lo menos no deja de extrañarnos a los que conocimos otro Partido Socialista. Pero esto es lo que hay y es el pago porque Sánchez siga experimentando desde La Moncloa con tan singulares socios.     

SIGUEN BUSCANDO.– Me refería en mi anterior post a que el PP busca candidato para la Alcaldía de Guadalajara, con seguridad el cargo con mayor proyección de la política provincial. No hay noticias nuevas, así que siguen en la tarea. La búsqueda no se limita a los militantes del partido sino que incluye a algún profesional conocido, por ejemplo un médico que frecuenta las redes sociales. Feijóo dirá.   

El PP busca candidato en Guadalajara

El nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, dejó muy claro en el Congreso de los populares de Madrid lo que buscaba: no le importa que en el PP haya “muchos acentos”, mientras se ganen elecciones. Una  forma inteligente de respaldar la candidatura de Ayuso para presidenta del PP madrileño, aunque en el fondo y en la forma representa una manera diferente de entender la política y la estrategia de confrontación con Sánchez. El gallego, que es listo, quiere tener a Ayuso en su redil -lo que no entendió Casado-, porque la presidenta madrileña gana elecciones, aunque sea con un acento que le podría extrañar a un hombre tan templado como es él. Dijo textualmente: “Aquí cabe  mucha gente, muchos acentos (…). Quiero un PP con hambre y hambre es ganar y ganar, que es exactamente lo contrario que perder. Y os puedo asegurar que mientras ganemos seremos útiles y si no, hemos de dejar paso a otros compañeros que lo consigan”.

Con esta idea, los nuevos fontaneros de Feijóo se han lanzado a buscar los candidatos del PP para las capitales de provincia y 8 grandes ciudades para las elecciones locales y autonómicas en la primavera de de 2023.Juanma Lamet, posiblemente el periodista que mejor información tiene del PP, escribía recientemente que Génova buscaba 33 candidatos, entre ellos para encabezar las listas de 20 capitales de provincia. En esa lista estaban los nombres de Guadalajara y Toledo, entre las capitales sin candidato popular decidido.

Si hay una capital donde el PP se la juega ésta es Guadalajara. Las últimas elecciones fueron un rosario de fracasos de los populares hasta el punto de que en noviembre de 2019 sucedió lo que parecía imposible: que el viejo partido conservador de Manuel Fraga, refundado por José María Aznar en 1990 con los restos del naufragio de UCD, fuera superado en nuestra provincia por un partido de derecha radical, algo que no sucedió ni en la Transición cuando a los principales líderes del tardofranquismo les dio por presentarse por Guadalajara.  Tras tocar el cielo con los gobiernos de Aznar, con el que  el PP recogía en Guadalajara en torno al 50 por ciento de los votos, en 2019 descendía a los infiernos  al compartir el voto de la derecha con un partido populista encabezado por un diputado que no es de Guadalajara, y del que nadie sabe cómo se llama. Pero así son las cosas; y en menos de un año el PP no solo se juega ser una alternativa real -solo o acompañados- al gobierno del socialista  Alberto Rojo, en coalición con Ciudadanos, sino no ser superado en unas municipales por el candidato, todavía desconocido, de Vox, partido al que la demoscopia le da un crecimiento progresivo en nuestra capital y provincia.

Se entiende, por tanto, que Feijóo y el nuevo secretario de Organización, Ángel González, no quieran cometer errores en capitales complicadas, como Guadalajara, en la que la derecha populista les pisa los talones, pero tampoco pueden indignarse mucho con ella porque lo más probable es que estén condenados a entenderse, si quieren formar gobierno.     

Antonio Román y Alfonso Esteban en una imagen de archivo.

Hasta ahora, el gran favorito para encabezar la lista era Alfonso Esteban Señor, un político ligado a Ana Guarinos, y por lo tanto al presidente regional Paco Núñez, actual portavoz del PP en la Diputación, y que (profesor de matemáticas, de profesión) fue el responsable de Economía en los gobiernos de Román, aunque nunca perteneció a su círculo más estrecho. Actual número dos del PP en la provincia, como secretario general con Lucas Castillo, no parecía tener rival en la designación para alcaldable por el PP. A Jaime Carnicero, el vicealcalde con Román, no le salió bien su candidatura en el último Congreso Provincial y esas cosas se pagan en política.

¿Qué ha cambiado en los últimos días? En esa remodelación que ha realizado Feijóo en el PP nacional se ha reforzado la figura del ex alcalde Antonio Román, que ha entrado en su nuevo organigrama como Secretario de Política Municipal y Grandes Ciudades, directamente conectado con Pedro Rollán, el responsable de la Coordinación Autonómica y Local. ¿Quiere esto decir que a Román se le abre una puerta que antes parecía cerrada? Lo único que sé es que por su cabeza y la de su familia no pasaba una vuelta a la Alcaldía, después de su derrota en 2019 ante el candidato de Page, pero habrá que ver lo que opinan el nuevo presidente nacional o la secretaría  general al ser una decisión que sobrepasa las competencias territoriales del PP de Castilla-La Mancha.

No quiero entrar en especulaciones, solo apunto la novedad que nos ha traído la remodelación de Feijóo, para el que serán sus primeras elecciones en clave nacional y que en gran medida medirán la profundidad de su alternativa ante el sanchismo y sus coaligados. En unas locales cuentan también lo que dicen las encuestas de popularidad y conocimiento que hacen los partidos sobre sus posibles candidatos, así que cuando estén cocinadas sabremos algo más. De momento, esto es lo que hay.     

¿Una ciudad para viejos?

Fátima Diame es una joven atleta olímpica española nacida en 1996, en Valencia, en el seno de una familia de origen senegalés. Vive y trabaja en Guadalajara y es una de las deportistas profesionales que se forman en el grupo del entrenador Iván Pedroso, cuyo cuartel general está en las instalaciones municipales de la Fuente de la Niña

Fátima fue una de las invitadas al late-night que presenta David Broncano en Movistar, con  una importante audiencia, especialmente entre los jóvenes. Como era de esperar, Broncano le preguntó por Guadalajara, la ciudad en la que está entrenando desde el pasado mes de septiembre, y su respuesta fue decepcionante al describir a su lugar de acogida: “«Guadalajara no tiene nada. Solo tiene personas mayores». Tan desconcertante fue la respuesta que Broncano intentó arreglar el desaguisado, aunque como pueden comprobar en el video del programa no lo consiguió. No recibió mucha ayuda de unas chicas que estaban de público en el programa, que dijeron ser de Sacedón, y al final Broncano se acabó liando y por agradar dijo que Guadalajara está al lado de un lago, como la ranchera sobre la capital de Jalisco.

No vamos a pedir a esta campeona del triple salto una respuesta sobre Guadalajara, como si fuera el historiador Pedro J. Pradillo. Pero sí recomendar que si se va a sitios tan importantes como La Resistencia, hay que tener un mínimo de información sobre las cosas que te rodean. Con solo haber preguntado a su entrenador Iván Pedroso, que llegó hace décadas a Guadalajara con la selección cubana, y aquí se quedó a vivir,  nacionalizándose español, le habría bastado a Fátima para salir del paso. Porque lo único que acertó a decir sobre Guadalajara, que era una ciudad de “personas mayores”, además no es cierto, según el INE. La ciudad tiene casi 28.000 vecinos de 0 a 30 años, como Fátima, y solo 11.407 con más de 70 años. Aunque sea la longevidad uno de los indicadores que identifican a una sociedad desarrollada, de estos datos no se puede deducir que Guadalajara es una ciudad de personas mayores, o una “ciudad para viejos”, parafraseando a la película de los hermanos Coen.

El concejal de Turismo de Guadalajara, Fernando Parlorio, ha invitado a Fátima a conocer la ciudad en una visita guiada y le dejó en redes sociales la guía de recursos de Guadalajara. [guadalajara.es/recursos/doc/p...] Es una buena idea, porque en el grupo de atletas de Iván Pedroso, entre las que hay campeonas olímpicas y de Europa, como Rojas o Peleteiro,  pueden hacer mucho en la proyección de una ciudad como Guadalajara. Pero si no les sale, por lo menos, como dijo una vez  el gran Alfredo Di´Stefano a un portero del Real Madrid: “Si no paras los que van dentro, por lo menos no nos metas los balones que van fuera”. La realidad, a buen seguro que no buscada por la joven saltadora, es que con esa falsa imagen viejuna de Guadalajara, que se dio en un programa de máxima audiencia nacional cualquier campaña de promoción turística que haya podido hacer el edil Parlorio queda empequeñecida por el incidente. Así que tampoco hay que restarle importancia.

Cuando a Jorge Valdano le hicieron director general del Real Madrid, lo primero que hizo fue elaborar un librito para los jugadores que venían nuevos, con una breve historia del club, y así evitar que luego cayeran en groseras incorrecciones. No estaría de más que Parlorio les enviara alguno similar a estas atletas que sin pertenecer a clubes de Guadalajara se entrenan en las instalaciones municipales, que mantenemos los contribuyentes de la ciudad, aunque solo sea para evitar que de otro salto se acaben saliendo del cajón y se metan/nos metan más goles en puerta propia. Porque ellas, por vivir y trabajar aquí, ya son Guadalajara y sería deseable que dejen de vivir de espaldas a la ciudad; su ciudad. La menos nacionalista de España. A pesar de ser un mosaico muy plural por el origen de sus vecinos.

No hace falta que nos digan que en Guadalajara no tenemos playa, ¡vaya, vaya!, ni un barrio de La Viña, una plaza de Cañadío o la calle del Laurel. Pero ofrecemos otras cosas, como les debería explicar el concejal de Turismo, y todo ello hace que miles de personas hayan venido en las últimas dos décadas a formarse entre nosotros o a ganarse la vida en cualquiera de las industrias instaladas en la ciudad; o a entrenarse en unas pistas municipales.  

 Con más tiempo, hasta la vecina saltadora de triple, puede que acierte a decir algo positivo de la ciudad en la que reside. Mientras tanto, nosotros debemos ayudarle a que se encuentre lo más a gusto posible.     

Deportivo: En la carrera, 75 años después

Coincidiendo con el 75 aniversario de su fundación (1947), el Deportivo Guadalajara asciende a Segunda RFEF, la cuarta categoría del fútbol español tras la última reestructuración. Según escribe Enrique Largacha es la segunda vez que el Deportivo queda primero y sube de categoría [ y aprovecho para decir que no me gusta ese diminutivo “Dépor”, que en realidad lo popularizó otro Deportivo, el de La Coruña, cuando quedó campeón de Liga en la temporada 1999-2000]. El primer ascenso fue un año después de la fundación del club, en la temporada 1948-49, en la que un equipo integrado mayoritariamente por jugadores de Guadalajara (los Toquero, Conejo, Arsenio, Vega y compañía) subió a Tercera División nacional, después de estar solo un año en la categoría de Preferente, que organizaba la entonces Federación Castellana. Estamos hablando de un equipo que hizo historia y que dos años después llegó a clasificarse para la Fase de Ascenso a Segunda División, que ese año jugó entre otros el Real Betis, el flamante campeón de Copa actual. Mucho ha progresado Guadalajara desde entonces. En los años cuarenta era una ciudad empobrecida por la Guerra Civil, que no llegaba a los 20.000 habitantes y ahora está en casi 90.000, aunque este crecimiento de Guadalajara no ha ido acompañado de su club de fútbol, que tuvo épocas en las que perdió foco popular por los éxitos del baloncesto, el balonmano o el fútbol- sala. De hecho, la categoría a la que ahora asciende el Deportivo no deja de ser la cuarta división del fútbol español cuando con ese equipo de chicos de Guadalajara ya se estaba en la Tercera nacional desde 1949.

La celebración por la ciudad./GUDiario.

Pero si bien este éxito hay que situarlo en su justa medida, por salir del pozo de la tercera castellano-manchega,  debemos confiar a que este ascenso sea el principio de una nueva época para el Deportivo Guadalajara, en la que deje definitivamente atrás el periodo más aciago, y que sucedió al de su mayor gloria cuando en la temporada 2011-12 consiguió lo que los Toquero, Laso y compañía no habían logrado en esa histórica fase de ascenso de 1950-51: Subir a la Segunda División del fútbol español de la mano de Carlos Terrazas como entrenador y de Germán Retuerta en la presidencia. Lamentablemente el club solo estuvo dos temporadas en el fútbol profesional de la LFP, porque una chapucera ampliación de capital incumplió la normativa vigente, tras rechazar la LFP, el CSD y los tribunales los recursos presentados, y de la situación se aprovechó Tebas para dar ejemplo al resto de clubes que estaban en otras ampliaciones similares. Nunca después se vio tanta mano dura. Por no abrirse a la ciudad, la deriva del club acabó en la ruina y en un concurso de acreedores que puso a la SAD al borde de su liquidación estando ya en tercera división autonómica.

En esas trágicas circunstancias, llegó a la propiedad del club un inversor argentino, Néstor Ruiz, sin ninguna vinculación con Guadalajara, pero que supo calar cuál es el verdadero capital del Deportivo: ser el equipo representativo de una capital de provincias de noventa mil habitantes en el cinturón metropolitano de Madrid. Por lo tanto, un club con potencial para atraer a una afición suficiente y en la que se pueda apoyar la progresión del equipo hacia divisiones superiores, disfrutadas en aquellos años de vino y rosas. El gran mérito de este equipo directivo es haber recuperado a parte de la afición de Guadalajara, especialmente a los más jóvenes, porque los más veteranos aun seguimos frustrados por la decepción que nos supuso el descenso administrativo de entonces. Y nos cuesta más bajar al Escartín.

En la vida se aprende más de los errores que de los aciertos y esta nueva propiedad tiene todo un catálogo de lo que no se debe hacer por saltarse etapas en el crecimiento de una empresa, en este caso de la Sociedad Anónima Deportiva (SAD) Club Deportivo Guadalajara, que no ese cursi “Dépor”, que, por cierto, tenía un escudo muy bien diseñado para la época y que no mejora el actual. Hay cosas que no tienen por qué cambiar. Pero es la moda.

 Lo principal es que el Deportivo vuelve a estar en la casilla de salida, aunque sea en la cuarta división del fútbol español, pero con voluntad de reiniciar el camino que Tebas y las chapuzas de algunos bloquearon cuando creíamos haber tocado el cielo. Y es una premonición que este ascenso haya coincidido con el 75 aniversario del club, aunque algunos no lo hayan podido ver. Me estoy acordando especialmente de aquel bravo lateral derecho en el primer Deportivo, Salva Toquero, o de Juan José Laso, 27 años de presidente, después de haber sido un gran jugador, y que murió en el año del Covid. Aquellos pioneros nos trajeron hasta aquí. Y el Deportivo vuelve a estar en la carrera.

Esto es lo que hay. Y no es poco.    

Recorte de la acera para que la calle vuelva a tener doble direcci´ón. /GUDiario.

CALLE DE PENÉLOPE.-  Como en la historia del bordado de Penélope en la Odisea de Homero,  quien tejía de día el sudario del rey Laertes y lo deshacía por la noche, para entorpecer su casamiento, han comenzado las obras para deshacer las aceras que se pusieron en el anterior mandato en un tramo de la calle Ramón y Cajal y así volver a duplicar el sentido de la circulación. El sufrido contribuyente de Guadalajara agradecería a los pretendientes del trono de Itaca que se dejaran de tanto tejer y destejer, aunque visto lo cual deberían cambiar el nombre a la calle y renombrarla como calle de Penélope.  

16 años haciendo la risión

Se supone, porque así lo han anunciado, que en los próximos días se va a derribar la endeble fachada del antiguo edificio de Maragato, en la plaza Mayor, que así la conocemos popularmente por la pescadería con tan sugerente nombre que había en su planta baja. Hasta dos pescaderías llegó a tener la plaza Mayor de Guadalajara, lo que nos ilustra sobre el retroceso que en materia comercial ha tenido el barrio, mi barrio. ¡Quién te ha visto y quién te ve!

La fachada de Maragato ha permanecido, en un equilibrio inestable, durante los últimos 16 años, afeando la plaza Mayor de Guadalajara y sirviendo de estrechamiento a nuestra vía principal. Tal es así, que cuando se construyó el estacionamiento subterráneo de la plaza Mayor hubo que inutilizar varias plazas de aparcamiento, porque hasta allí llegaba la base del andamio que milagrosamente ha sujetado la fachada en los últimos tres lustros.

Tengo que reconocer, de antemano, que nunca entendí, una vez más, las razones por las que el Ayuntamiento impidió el derribo de una fachada menor, no es el palacio del Infantado, y que con las técnicas actuales es perfectamente reproducible, sin que pierda valor alguno. Pero si esto es así, menos comprendo que, 16 años después, se cambie el criterio técnico cuando, de haberlo hecho antes, seguramente que a estas alturas ya se habría construido el nuevo edificio. Según avanzó este diario, días atrás, en las razones dadas en el informe elaborado por Patrimonio, el derribo pasaba a ser oportuno porque  la fachada está estabilizada no sólo por el andamio si no por ladrillos que rellenan los huecos de las balconadas, por lo que quitar esos ladrillos podría provocar el derrumbe de la fachada. En ese mismo informe,  se considera que la fachada está al borde de una de las galerías del sótano y que al intentar mantenerla y consolidarla podría perjudicar la zona del sótano, que se quiere conservar. Un razonamiento al que se podría haber llegado hace 15 años, por lo que no entiendo que, siendo así, se haya sometido a la ciudad a la infortunada imagen de su plaza principal emulando en destrucción a la guerra de Ucrania.

El famoso andamio de Maragato/GUDiario.

El concejal de Urbanismo, Rafael Pérez Borda, ha explicado que, en 2021, Cultura pidió estudios arqueológicos de los dos solares en los que se va a edificar y tras el estudio se comprobó que parte de lo encontrado tenía que mantenerse. “En lo relacionado con el sótano que está en la calle Mayor número 2- afirma Pérez Borda- el informe de la Consejería de Educación exige que es necesario el mantenimiento del sótano, ya que tiene mucho interés incluso para la musealización con galerías hechas con piedra y ladrillo de alto valor histórico”. Un criterio que también ha sido avalado por los técnicos municipales, según el concejal. Visto lo cual, sigo preguntándome que si tales sótanos tienen un alto valor histórico, por qué no se tomó una decisión en el primer momento y nos habríamos evitado 16 años haciendo la risión ante cualquier turista que hacía una foto de la Plaza Mayor de la ciudad. ¿Por qué ahora sí y antes no?

Cada día entiendo menos las cosas que pasan con el urbanismo en esta ciudad. Después de décadas (sobre todo antes del proceso democrático) dando vía libre a que la piqueta derribara, sin freno, palacios, iglesias, conventos, casonas históricas y hasta la propia muralla de Guadalajara, lo que degeneró en una ciudad irreconocible a los que peinamos canas, pasamos al extremo opuesto en que cualquier fachada -aunque no fuera históricamente relevante- que figurase en el Catálogo no se podía tocar, con lo que se conseguía lo contrario de lo que supuestamente se quería proteger.La presunta protección era la garantía de que un edificio terminase en la más absoluta ruina ante la falta de atractivo de propietarios y promotores en su rehabilitación.

Lo que ha pasado con el edificio de Maragato demuestra que el debate sigue pendiente y que no deberíamos resignarnos a que la multiplicidad de competencias que afectan a nuestro urbanismo, entre la Junta y el Ayuntamiento, impida un análisis más realista de la situación. ¿De qué vale impedir el derribo del palacio de Montemar -ahora convertido en un palomar– o el Laboratorio de los Ingleses, estableciendo su protección, si luego las administraciones abandonan a los propietarios a su suerte, y son ellos los que tienen que cargar con los inconvenientes de esa protección? Ahí tenemos el caso de la antigua casa de los Solano, cuyas permanentes interrupciones en la obra  en busca de una muralla inexistente, a buen seguro que habrán desalentado la iniciativa de otros promotores, quienes se preguntarán si vale la pena hacer un solo agujero en el casco antiguo de esta ciudad.

Ni tanto ni tan calvo, podríamos decir sobre las distintas etapas que ha pasado el urbanismo arriacense. Cada vez que llegan las elecciones se vuelve a hablar de rehabilitar el casco, de hacerlo atractivo para promotores y residentes, de ayudas, pero luego nada. Y menos mal que en Castilla-La Mancha una legislación valiente, y muy progresista, puso en marcha lo que se llaman PAEs, que reedescubrió el arquitecto Miguel Ángel Embid, por los que cualquiera puede hacer una oferta sobre un solar en que el propietario ha incumplido con su deber de construir. Lamentablemente,  la Justicia tardó años en entenderlo y sentar criterio, pero ahora parece que la cosa se mueve, como se demuestra en ese PAE que permitirá reconstruir el antiguo edificio de Maragato.  

La pena es que entre malentendidos y cambios de criterio hayamos tenido que soportar, inútilmente, un andamio en plena Calle Mayor, 16 años, aunque los responsable actuales del Ayuntamiento y Patrimonio nos dicen, ahora, que no ha servido para nada.

Esto es lo que hay. 16 años haciendo la risión. ¿Habrá valido para algo?  

La sociología no es historia, aunque lo parezca

El futuro temario de Bachillerato, que bebe en la Ley Celáa, repeinada por la actual ministra Pilar Alegría, confunde la historia con la sociología, ciencia absolutamente respetable pero que bebe en fundamentos diferentes. Lo expresa con claridad el catedrático Alfonso Bullón de Mendoza: “Se propone una historia que ya no es historia, sino sociología, donde lo que importa es la interpretación, no los hechos, lo que parece tener como función principal legitimar las líneas políticas del Gobierno”. Un historiador tiene que atenerse a los hechos, procurando no hurtar ninguno que sea relevante, aunque sean contradictorios, y un sociólogo es el que interpreta y pone en valor esos hechos desde su propia perspectiva. A un historiador, como a un periodista -que no es más que el historiador del día a día- hay que exigirle que relate los hechos con objetividad, no así al sociólogo o al columnista, que da una opinión sobre esos hechos, y legítimamente puede ser diferente a otras interpretaciones sin que por ello sea reprochable. “¿Cómo se puede suspender o aprobar el comportamiento ecosocial o la participación ciudadana de un alumno?”, se pregunta el catedrático y Premio Nacional Enrique Moradiellos, quien remacha: “La formación del Espíritu Nacional [que estudiamos los alumnos de mi generación, porque lo hicimos en un régimen iliberal, que también pretendía educar en sus valores] son Educación para la Ciudadanía, no es parte de la historia”.

Y en esas estamos. Otro de los preceptos de este currículo del Bachillerato es dejar reducido a la mínima expresión toda la historia de España anterior a 1.800, lo que en apariencia puede ser un error, aunque no es gratuito. Es una decisión más para complacer  a los grupos independentistas, aliados de Sánchez, que no aceptan la idea de España como nación, y que la tratan de reemplazar por la de  un Estado que agrupa a diferentes naciones. Por ello se pone el acento en la diversidad, asunto que no estaría mal si es siguiendo el modelo constitucional, aunque ya no lo es tanto si lo que se quiere es presentar a España como un país fragmentado, casi un invento del franquismo.

 

El asunto no es baladí, porque si hay diferentes naciones, la soberanía pertenece a los pueblos que las habitan, y no al conjunto del Estado, como recoge la Constitución de 1978. Y de esta manera cualquier referéndum que se hiciera en aquellas naciones sería perfectamente legal. ¿ Es eso lo que se quiere inculcar a los alumnos del futuro Bachillerato?  Por tanto, de una manera subrepticia, lo que se está hurtando a los estudiantes de toda la Nación es el conocimiento de forma exhaustiva de los hechos históricos que acabaron conformando el estado moderno más antiguo de Europa, que se llama España, desde Al Andalus a la reconquista cristiana, los reyes Católicos, la conquista de América, Carlos V y los Comuneros, la estructura de la propiedad en los diferentes territorios o la lucha entre liberales y foralistas, que está en el origen de las guerras carlistas, e indispensable para estudiar nuestra última guerra civil, circunscrita en el temario a una historia entre buenos y malos españoles. En palabras de María Pérez Samper, catedrática de la Universidad de Barcelona, la ausencia de cronología nos privaría de comprender la historia como un proceso: lo que ha pasado antes y después, los antecedentes y las causas. Al  no tener en cuenta el tiempo histórico se cae en el presentismo, y se comete la estupidez, siguiendo al escritor y académico Arturo Pérez Reverte, de analizar hechos antiguos con la mirada actual, lo que da lugar a solemnes tonterías como las que repiten los presidentes populistas López Obrador o Nicolás Maduro al exigir al rey de España que pida perdón por los excesos cometidos en la colonización de América.

Los necesarios consensos que deberían trenzarse entre los dos partidos mayoritarios, no pueden solo limitarse a ver cómo se reparten los puestos en el Consejo General del Poder Judicial, sino que deberían alcanzar a una visión global de España y en ello la educación es fundamental. No se pueden dar estas bazas a los que tienen en su horizonte el desmantelamiento de España, tal y como la conocemos, para ver si dentro de veinte años el proceso nacionalista identitario ha calado en las nuevas generaciones y la próxima vez sale adelante lo del Procés.

UN AÑO PARA LAS ELECCIONES.- Ha llegado la primavera, aunque se haya hecho esperar, y ya nos toca en la siguiente elecciones locales y autonómicas. La alcaldía de Guadalajara vuelve a centrar las mayores expectativas, como siempre,  en una provincia en la que el político más conocido en las encuestas siempre ha sido el alcalde de la capital. A falta de un año, solo se ha anunciado formalmente el cabeza de lista del PSOE, que sería el alcalde actual, Alberto Rojo, y por lo tanto beneficiario de esa notoriedad que salvo en un caso le ha servido para conseguir la reelección. Pero eran tiempos del bipartidismo, ni mejores sin peores, solo diferentes a los actuales en que los populismos van a acabar influyendo en cualquiera de las dos coaliciones de gobierno que se puedan formar.

Falta un año y ni PP ni Vox han destapado a su candidato. En Vox es más comprensible porque responde a un voto más ideológico, y centrado en la protesta radical contra el sanchismo, pero no tanto en el  PP, que siempre ha presentado a candidatos municipalistas  con proyección social y profesional en la ciudad. Aunque formalmente no hay nada decidido, un hombre que ahora pastorea a los populares en la Casa Palacio de la Diputación, y que estuvo en el equipo de Román, aunque bebía los vientos por Ana Guarinos, es el tapado, no sabemos por cuánto tiempo. El “aggiornamento”, como dirían los italianos, que se está dando en su jefa de filas, que ha pasado a formar parte de la Ejecutiva Nacional de Feijóo sin ser presidenta del PP de Guadalajara, juega a favor de su candidatura. Solo que por experiencias anteriores, los partidos son muy cuidadosos con los anuncios electorales, pues no hay nada más imprevisible que un concejal que ya sabe que no repetirá y que quiera fastidiar al aparato. Podría poner muchos ejemplos, pero ya me está saliendo largo el post.  Pero esto es lo que hay.            

Contra la política del retrovisor

La historia vital de una ciudad es una suma de las iniciativas de las distintas generaciones; para lo bueno y lo malo. Es el tiempo el que va formando ese corpus que hace reconocible a esa ciudad y que en algunos aspectos lo llamamos tradición. También en los ayuntamientos. Si hay algo que me desagrada de la clase política es su obcecación por hacer quedar mal al que democráticamente han sucedido, sin darse cuenta de que, muchas veces, si ellos han ganado es porque el ciudadano ya lo apercibió antes, y obró en consecuencia. Ventajas de vivir en una democracia. Y hago este preámbulo como entradilla al comentario de dos noticias recientes.

Una de ellas es la subida de la tasa de basuras a 12 euros anuales con la justificación de que hay que instalar un cuarto contenedor orgánico; y hay que financiarlo (las tasas, por definición, deben financiar los servicios, pero no son impuestos como algunos creen al proponer que se pague un servicio en función del valor del inmueble). Pero, en política, si hay algo tan importante como acertar es la oportunidad con la que se toma una medida. Y si hay un momento desaconsejable para subir los impuestos y tasas es éste cuando el ciudadano a duras penas puede llenar el depósito de la gasolina, y como no le han subido el sueldo y lo devora la inflación, pues sigue diciendo al gasolinero que 20 euros, y este le contesta que si quiere se lo pone en el mechero. Cuando hay inflación lo que hay que hacer es dejar el mayor dinero posible en los bolsillos del ciudadano y de las empresas, para que la economía no se pare y llegue la estanflación, es decir, añadir el estancamiento económico a la inflación: La tormenta perfecta. El dinero en el bolsillo del contribuyente, hablamos de la clase media, que es la que paga el estado del Bienestar, es más eficaz que cualquier programa o programita para repartir subvenciones e intentar atraer votos.

 Pero no solo es la financiación del contenedor de orgánico, que podría perfectamente aplazarse ahora que Europa está en guerra y algún día habrá que recoger los escombros, sino que la medida también lleva consigo la supresión de los contenedores soterrados fuera del caso antiguo. Son 53 islas de contenedores soterrados las que van a desaparecer, contabiliza el PP, y que se pusieron en legislaturas anteriores. El asunto me sorprende porque en todas las ciudades que visito estoy viendo contenedores soterrados por todos lados; y cada vez en mayor número. Pero más me alarma la razón dada por el concejal del ramo, no dudo que con buena intención,  quien asegura que han creado grandes prejuicios al ciudadano, hacen ruido cuando se recoge la basura, se utilizan mal y el mantenimiento es caro. Ya digo que me sorprende que en Guadalajara sea un desastre lo que parece funcionar en otras ciudades, pero me alarma que si esto fuera así no se hubiera advertido de tan desdichada compra por los informes técnicos correspondientes . ¿O es que estas decisiones las toma a su buen albedrío el edil de turno? Si entonces nos gastamos un pastón instalando contenedores y otro en quitarlos, ahora, no me extraña que haya que subir la tasa de basuras.

Y una segunda noticia con efecto retrovisor. Me refiero a las obras que ya se han iniciado en la calle Ramón y Cajal -la antigua carretera de Zaragoza, para entendernos- para devolver el doble sentido a un tramo de la calle. Fui uno de los críticos con esta obra -y ahí están las hemerotecas-: nunca encontré la ventaja de duplicar las aceras de lo que entonces se vino en llamar  Eje Cultural, porque jamás vi tanto peatón allí fuera de la procesión de la Antigua como para justificarlo. Y a cambio se desviaba el tráfico hacia otras zonas ya congestionadas de la ciudad. Pero si nunca aprecié la necesidad de la obra más me desagrada que, ahora, con un gasto de 300.000 euros del dinero del contribuyente, volvamos a deshacer la inversión con el argumento de que iba en los programas municipales de los dos partidos de gobierno. Habrá que rezar para que los partidos de la derecha no lo lleven en su programa electoral, porque si ganaran las elecciones, nos tendríamos que gastar otros 300.000 euros del ala para volver a reensanchar las aceras con ese mismo argumento.

Señor alcalde, yo a usted le tengo por una persona sensata, porque procede de Hita, donde como castellanos no son dados al derroche, pero debería poner coto a esta política de mirar por el retrovisor para enmendar la plana a la corporación anterior, que si no está en su sillón es por cosas como esta. No le vaya a pasar a usted lo mismo. Pero esto es lo que hay.

FUKUYAMA.- “El mundo ya no está dividido entre derecha e izquierda sino entre democracias y regímenes autoritarios”, dice Francis Fukuyama, uno de los escritores y politólogos más reconocidos en Corriere della Sera.  Una vez más, el autor de “El fin de la historia”, en donde nos llama a defender los valores democráticos liberales, porque no crecen de los árboles, da en la diana. Lean la intervención del líder de la extrema derecha italiana, Mateo Salvini, para justificar en el Congreso italiano su oposición al envío de armas a Ucrania en base a un presunto pacifismo y compárenlo con intervenciones análogas en el parlamento español desde el otro extremo del arco parlamentario. Pero termino con el profesor de la Universidad de Stanford: “Estoy convencido, y lo vengo diciendo desde 1984, de que aquí se libra la batalla decisiva entre los países libres y los regímenes autoritarios. El resultado es más importante que el destino de la propia Ucrania, porque dará un gran impulso a las democracias o totalitarismos, dependiendo de quien prevalezca”.

Por eso es tan importante que un sátrapa que cree que se puede invadir a un país vecino para imponer su geopolítica no se salga con la suya. Esa geopolítica está cambiando y a eso obedece la nueva posición de España sobre el Sahara y Argelia, que muchos la podríamos entender si el señor presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  se dignara a explicárnoslo. Pero él vive mejor en el despotismo ilustrado: todo para el pueblo pero sin el pueblo. Y esto es lo que hay.

Una invasión a Europa, su libertad y prosperidad

El 1 de septiembre de 1939, la Alemania de Hitler invadía Polonia, sabiendo que con ello ponía el detonante para la II Guerra Mundial. El Ejército polaco resistió hasta el 6 de octubre. El canciller alemán dejaba atrás un lustro de engaños y tratados de paz inútilmente firmados con la propia Polonia, Rusia e Inglaterra, que quedaron en papel mojado desde que el ejército alemán ocupara en marzo de 1939 toda Checoslovaquia, Bohemia y Moravia. Poco antes, y favorecido por el gobierno títere de Engelbert Dolfuss, Hitler imponía la Ansshluss, la anexión de Austria, todo un comienzo de lo que él llamaba asegurar el espacio vital para la supervivencia alemana o Lebensraum. A pesar de los antecedentes, las democracias europeas hicieron todo lo posible para evitar la guerra. Porque sus dirigentes sí tenían de un pueblo dueño de su destino al que responder. Así, el 18 de septiembre de 1938, los jefes del gobierno de Inglaterra y Alemania firmaban los llamados Acuerdos de Munich con los regímenes fascistas de Alemania e Italia, donde si bien se cedía a Alemania los Sudetes de Checoslovaquia, país que fue marginado de la conferencia, a cambio Hitler  se comprometía a parar allí en sus intenciones expansionistas. El tirano no respetó lo firmado, cumpliéndose la advertencia de Churchill al primer ministro Chamberlain: “Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor y tendréis la guerra”.

En 2015, Alemania, Francia, Ucrania y Rusia firmaban los acuerdos de Minsk, que consagraban la anexión forzada  de Crimea por Rusia y una gran autonomía para Donestsk y Luganks, también a cambio de que Putin detuviera la ampliación de su espacio vital, que a semejanza con Hitler, el sátrapa ruso lo lleva hasta los límites de la Gran Rusia de los Zares, que luego Stalin trasladó a la nueva URSS y a su Telón de acero (Churchill, dixit).  Esta vez han tenido que pasar siete años para que Putin hiciera lo mismo que Hitler: atacar a un país vecino y poner a Europa al borde de otra guerra, que de momento solo están librando los ucranianos, con una resistencia y heroísmo con el que no contaba Putin. Pero hay una enorme diferencia con aquel 1939: Hitler no contaba con armas nucleares, tampoco las tiene Ucrania, porque desmanteló las que recibió tras la disolución de la URSS, pero sí las tiene Putin, (un total de 5.977 cabezas según fuentes americanas), que se ha permitido el lujo de decretar la alerta sobre su fuerzas nucleares, aunque solo sea para advertir al mundo que, si las tiene, está dispuesto a usarlas, despreciando que eso sería el Apocalipsis, en palabras del  ex ministro de Exteriores,  Margallo, y que los analistas llaman MAD, en referencia a la Destrucción Mutua Asegurada, término acuñado para una guerra nuclear. Ningún dirigente democrático podría haber sugerido tamaña barbaridad sin que su opinión pública le pasara factura. Pero Putin detiene y encarcela a los pocos disidentes que se atreven a manifestarse frente al Kremlin, como hizo Hitler entre los escasos opositores que se atrevieron a contestarle en la Alemania de los años treinta.

La invasión de Ucrania, por tanto, no es solo una agresión a aquella República, como no lo fue la anexión de Checoslovaquia y Austria, preludio de la invasión de Polonia. Pero, como ocurrió entonces, su trascendencia es determinante, porque Europa se juega otra vez la libertad, la democracia y la prosperidad que ha logrado desde el fin de la II Guerra Mundial, tras haber metido en cintura a los nacionalismos autoritarios que llevaron a Europa a aceptar las guerras como un método para resolver los conflictos. Esto es lo que ha resucitado Putin con su estrategia por convertir a Rusia en la antigua URSS. Porque como dice el politólogo Torreblanca, Putin ha reiterado su visión de que la desaparición de la URSS fue la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX y, a la mejor usanza estaliniana, ahora está en una tarea de refundación por la fuerza militar. Putin, en lugar de ser el presidente de una república rusa moderna, vuelve a ser el teniente coronel de la KGB; y ahí radica el peligro.

¿Qué va a pasar ahora? No lo sabemos, solo que el desafío de Putin es de tal magnitud que en Europa nada va a ser igual. En lo militar, el invasor se ha encontrado con una resistencia mayor de la esperada, que hace imposible predecir lo que aguantará un país como Ucrania, aunque por tamaño es muy parecido a la Polonia que hizo frente a los tanques de Hitler y a los salvajes bombardeos de la Luftwaffe durante 1 mes y 6 días. Pero en lo político está consiguiendo unir a Europa como nunca se ha visto, porque casi todo el mundo intuye lo que nos estamos jugando. Salvo grupúsculos comunistas, que añoran el viejo orden, y que el día en que Putin invade Ucrania se manifiestan contra una organización defensiva como la OTAN,  que, visto lo visto, los ucranianos reivindicarán con mayor ahínco. Por fin, Europa se ha puesto seria, adoptando represalias económicas que bastarían para doblegar a cualquier estado democrático, pero cuando enfrente tenemos a un autócrata que no tiene que responder ante una opinión pública, el resultado es impredecible.

En lo geopolítico, sí sabemos que España, como el conjunto de Europa, no puede seguir en la permanente ingenuidad de depender de un gas ruso que compromete a la locomotora europea, Alemania, que depende de él en un 60%, por no hablar de una España que acaba fijando el precio del kilowatio en función de un gas que tiene su origen o se transporta a través de países ajenos a la Unión Europea y que son poco de fiar. Mientras tanto, Alemania se permitió el lujo infantil de poner fin a su programa nuclear, aunque contaba con tecnología propia, y España se lo ha jugado todo a unas energías renovables, que sin duda son el futuro, pero que ahora no tienen capacidad de almacenamiento y suministro.

Con esta geopolítica de insensatos tendremos que afrontar una crisis económica, resultado de una guerra que nos ha llegado sin habernos recuperado de la pandemia del coronavirus. Una crisis que disparará la inflación a unos máximos que solo hemos conocido los que vivimos en los años setenta, y que no habrá manera de controlar si no se rebaja el precio de la energía. Hasta ahora, la inflación ha subido hasta el 6,5%, el nivel más alto en 29 años. “La recuperación será más lenta y la creación de empleo se reducirá”, nos advierte el profesor Luis Garicano y otros economistas de prestigio, quienes nos recuerdan que para nuestra desgracia, la UE importa el 41 % de su gas de Rusia.

En estos momentos de incertidumbre política y económica, solo nos faltaba recrearnos en crisis internas, como la última del PP o la nunca cerrada por el ultranacionalismo catalán, al que también apoya Putin y sus mariachis, o que en el gobierno de turno se sienten ministros que todavía no han distinguido quién es el malo de esta película.

Esto es lo que hay. “No a la invasión”, que “No a la guerra” es un eufemismo, que pone a invasores e invadidos en el mismo plano.  

P.D. Después de escribir este artículo el Parlamento Europeo aprobó una resolución con el 90% de los votos condenando la invasión de Ucrania por la Rusia de Putin. Entre los que se abstuvieron o votaron en contra, los diputados de Izquierda Unida y de Anticapitalistas (grupo de ultraizquierda integrado en Podemos). IU y Podemos tienen ministros en el gobierno de Pedro Sánchez.

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