El nuevo modelo pasa por el Ferial

En la entrevista que mantuve con el nuevo y flamante alcalde, Alberto Rojo, se apuntó a un tópico al decir que a él tampoco le gusta el modelo de Ferias y Fiestas, y como les suele ocurrir a todos, luego no aciertan a explicar cuál es su alternativa. Más allá del consabido “hay que hablar con todos”.

Yo sí defiendo el modelo de Ferias y Fiestas, porque básicamente es participativo y se vive en la calle. Un modelo que parte en lo esencial del que implantó Javier de Irízar en 1979 y que se sostiene en tres patas: buenos encierros (ahora con los toros de las corridas), peñas y fiesta en la calle (con verbenas potentes todos los días de Ferias). Con estos mimbres,  se han ido tejiendo más cosas por las distintas corporaciones, pero en lo sustancial el modelo no ha cambiado. Unos podemos echar en falta espectáculos de calidad en el Buero Vallejo durante toda la semana de Ferias, aunque los programadores no son partidarios para que no haya competencia con otros actos que organiza el Ayuntamiento. Es una cuestión a estudiar. Cómo mejorar el desfile de carrozas, lo que no es fácil. Se pone el ejemplo de Azuqueca, pero allí hay toda una cultura en torno a las carrozas, que no existe en Guadalajara. Yo no veo a las peñas arriacenses trabajando en una carroza durante medio año. Otros hablan de poner los conciertos de Ferias gratis, pero eso no es posible por cuestión de seguridad, y además acabaría afectando al caché de los artistas.

¿Diálogo? Pues sí, claro, pero no nos engañemos. Si preguntas a las peñas te dirán que preferirían hacer sus verbenas en el caso antiguo y a todas horas, porque el Ferial es frío, alejado y triste. Pero si hablas con los vecinos colocarían estas verbenas en mitad del monte y no darían a las peñas ni un euro de subvención. ¡Se me olvidaba, luego están los políticos populistas que critican la calidad de nuestras Ferias y al mismo reclaman que se reduzca el presupuesto!

No tengo ninguna esperanza en que de ese diálogo ciudadano se saque nada en limpio, porque los intereses son contrapuestos. Y al final el equipo de gobierno tendrá que gobernar, que para eso están. Por ello, es razonable el criterio que han mantenido las últimas corporaciones de levantar la mano con los ruidos el fin de semana y ser más exigentes en el primer tramo de la Semana Grande. No se puede contentar a todos y en todo.

Lo que sí requiere un intenso debate es el  Ferial. Hay tres opciones: mantenerlo como está (aunque evidentemente se queda pequeño); ampliarlo y habilitar una zona para conciertos; o hacer un Ferial nuevo en otro sitio de la ciudad, una idea que se manejó hace diez años y que encajaría con el Plan de Urbanismo que hay que revisar. No se engañen: ahí está el meollo de la cuestión. El nuevo modelo de Ferias sin romper con el original. ¿O es que alguien piensa que hay que acabar con los encierros y mandar a las peñas a las cavernas, como en la dictadura?

La decisión del Ferial va además conectada con el recinto de los conciertos y que este año nos puede jugar una mala pasada, con el campo de la Fuente de la Niña, recientemente reformado en su pista de atletismo y amenazado por Taburete, Marea y Melendi. Imaginé que el nuevo equipo de Gobierno iba a tirar por la solución más fácil, trasladar el concierto al Pedro Escartín, porque a las malas podría haber echado la culpa a los del PP si algo fallaba. Pero en cualquier caso el equipo de gobierno debe ser consciente de que la opción Fuente de la Niña es indeseable, como decía el antiguo portavoz socialista Daniel Jiménez, por lo que hay buscar una solución definitiva

Una sería aprovechar el amplio espacio que hay en el entorno del Pedro Escartín, sin necesidad de maltratar el césped del campo de fútbol, aunque para ello, como ocurre en el Sonorama, se requiere de una gran plataforma pavimentada. En Aranda de Duero el emplazamiento está en las afueras de la ciudad, no hay Ferial ni nada, y funciona bien. Para compensar, durante el día, programan conciertos en la plaza del pueblo.

Esa sería una solución. Aunque a mi entender lo mejor sería ampliar el Ferial lo que haga falta y dotarlo de una zona de conciertos y exposiciones al aire libre, lo que contribuiría a animar el recinto y que este fuera atractivo para todos, peñas incluidas.

Háganme caso: ese es el gran reto al que se enfrenta el nuevo gobierno municipal, y que no se resuelve con cambiar de sitio una verbena o en programar una carrera o un baile de zumba.

¿Serán capaces de afrontarlo, como lo hizo Irízar en 1979 cuando el gobernador le amenazó con mandarle los guardias si sacaba los novillos a la calle para el encierro?

Esto es lo que hay.

Ante las dimensiones de la crisis, que hable el militante

Recientemente un amigo me recordaba a propósito de las guerras de poder en el PSOE provincial entre los sanchistas pata negra, que lidera la ministra Valerio, y la actual dirección provincial, con un reforzado Pablo Bellido, bendecido por Page con la presidencia de las Cortes de Castilla-La Mancha y una consejería a cargo de un político de su confianza, José Luis Escudero, que los buenos resultados electorales iban a calmarlo todo durante una legislatura. Como cada cual está ocupados en sus cosas, y ha habido tarta para repartir es cosa de lelos ponerse a enredar en el patio del vecino. En el PSOE se ha declarado la Pax Romana, y ya se sabe que esta durará tanto como la salud del emperador.

Pero si el disfrute de ese poder cauteriza cualquier herida interna, a sensu contrario carecer de él las agrava. Y así el histórico triunfo del PSOE en las últimas municipales y autonómicas, sumado al más precario de Sánchez en las elecciones Generales, han derivado en la derrota más cruel para el PP. Un partido que apenas hace ocho años gobernaba España, Castilla-La Mancha y la mayoría de las diputaciones y alcaldías, casi de repente sufre la de Don Rodrigo en la batalla de Guadalete y solo resiste en Yunquera de Henares, con lo que a su alcalde Lucas Castillo habría que empezar a llamarle Don Pelayo. O como poco Asterix. Pero ni diputado le han hecho (¿?)

Así son las cosas en política: se puede pasar del infierno al paraíso sin pasar por el purgatorio. El régimen, como es generoso, reserva alguna gabela para los que ejercen la oposición, en forma de liberados y personal de apoyo en los ayuntamientos principales o diputaciones, pero claro, no hay para todo el mundo y algunos tienen que hacer las maletas y regresar a la vida civil. Porque la política siempre debe entenderse como un paréntesis en la vida de una persona, ya que como avisaba a sus secretarios el Conde de Romanones, aquí el único que no está de tránsito en el puesto es el ordenanza. Es bueno recordarlo cuando se está en la cúspide, como hizo Page en su toma de posesión alertando a los suyos de no confundir la mayoría absoluta con la soberbia. Aunque más de uno le desoirá.

No es edificante, ciertamente, que la primera noticia que tengamos del Grupo Popular en la oposición fuera que dos concejales que no iban a disfrutar de sendas liberaciones se abstuvieran en la votación de los  sueldos, pero no será la primera vez ni la última. Eladio Freijo confía en que las aguas se acaben remansando, y yo supongo que será así. Por que aunque la portavocía de Jaime Carnicero formalmente debe ser refrendada por el Comité Ejecutivo, tampoco creo que Ana Guarinos haga del asunto cuestión de fe, tal y como está el patio,  aunque sabido es que a ella le hubiera gustado otro portavoz. Pero el debate en el PP no es tanto si los que han perdido las elecciones deben encabezar o no la oposición de cara a unas lejanas elecciones dentro de cuatro años,  lo que deberían meditar muy seriamente es si después de una derrota tan implacable, que les ha alejado del gobierno de las principales instituciones de la comunidad autónoma, se debe o no abrir un periodo de reflexión, ahora que hay tiempo suficiente para  que todos hagan sus aportaciones y en el que puedan salir nuevos líderes.

La respuesta a esta pregunta es sí. Y el que esté preparado, que dé un paso al frente. Y si luego siguen los mismos será porque no hay otros mejores o más dispuestos. No hacerlo me recordaría a otro tiempo en que el PP, después de perder una elección tras otra ante Bono, el partido quedaba aletargado, lamiéndose las heridas,  y solo cuando quedaba un año para las elecciones reaccionaba Génova y nos colocaba a “su” candidato.

La buena noticia para el PP es que en las peores condiciones todavía sigue siendo el primer partido de la oposición en Castilla-La Mancha y que Page no podrá presentarse a un tercer mandato con la actual normativa. La mala es que, hoy por hoy, no hay una alternativa que se visualice. Ni en el PP, ni en Ciudadanos, ni ya digamos en el ausente partido de Iglesias-Montero, que por no ir no fueron ni a la toma de posesión de Page aun siendo, ese día, formalmente miembros interinos de su gobierno.

Esto es lo que hay: devuelvan la palabra a los militantes. Y salga el sol por donde tenga que salir.

Ciudadanos en su laberinto

Concluía mi último post advirtiendo que Pedro Sánchez lo que no puede hacer son trampas. Pretender que Albert Rivera le abra las puertas de La Moncloa, para luego gobernar con el primo de Pablo Iglesias de subsecretario y pactar con Rufián en el Congreso

Después de lo ocurrido en la Ejecutiva Nacional de Ciudadanos, en que la formación liberal ratificó su rechazo a cualquier tipo de acuerdo para facilitar el gobierno de Sánchez, tengo que añadir que me sorprende la falta de perspectiva del partido de Rivera, deterninada por la mala lectura de los resultados electorales del 28-A. Ciudadanos  sigue sin reconocer que los electores no han dado a este partido el liderazgo de la oposición, a pesar de que el PP obtuvo el peor resultado de su historia, y pretende aparentar lo contrario. Por ello se enroca en el “no es no” a cualquier pacto de gobernabilidad con Sánchez, utilizando la misma estrategia que el PP, como es comprensible cuando se trata del primer partido de la oposición.

Pero si los electores han negado a Ciudadanos el liderazgo de la oposición, sí le han dado un notable poder para influir en la política española y en concreto en la formación de gobierno. Para ser útiles. Como escribía días atrás, Rivera no será el Helmut Kohl en la Alemania anterior a la caída del muro, pero sí podría jugar, ahora, el papel de Hans-Dietrich Genscher y ocupar la centralidad de la política española desde una posición determinante, metiendo en cintura y sirviendo de freno a populistas y nacionalistas.

Rivera tiene todos los motivos del mundo en sospechar de la buena voluntad de Pedro Sánchez cuando el PSOE mete a independentistas en el gobierno de las Baleares o coquetea con filoetarras y populistas en Navarra, un territorio donde los constitucionalistas deberían acordar políticas de estado y que eviten su deriva hacia las redes del separatismo. Pero aun sabiendo que con Sánchez en cualquier momento puedes quedar colgado de la brocha, Ciudadanos no ha puesto al presidente del Gobierno entre la espada y la pared, lo que ha facilitado su discurso de que son estos (por Ciudadanos) los que me obligan a echarme de brazos ante Podemos y los independentistas. Un argumento de peso si al final este Pedro Sánchez que parece de la escuela quietista de Rajoy opta por la repetición de elecciones.

Como inteligentemente escribía Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciudadanos, la división mostrada en el último comité ejecutivo del partido naranja (en el que, por cierto, Orlena de Miguel, relegada de cualquier lista en las últimas elecciones, se abstuvo) no es tanto una pugna entre liberales (Rivera) y social-liberales (Garicano), como algunos medios próximos a Sánchez han vendido, sino un debate sobre cuál debe ser la relación de Ciudadanos con el poder. O dicho de otra manera: lo que Ciudadanos quiere ser de mayor. Y aunque Rivera no lo acepte, lo que los ciudadanos le han dado en las últimas elecciones es un poder suficiente como para intentar modificar la inquietante hoja de ruta de Pedro Sánchez, recuperando el acuerdo alcanzado con él para la investidura fallida de 2015. Pero no el papel de jefe de la oposición, que quiere robar a Pablo Casado.

Si no lo ejerciera -y es un riesgo que no ha valorado Ciudadanos- los electores podrían pensar que ha hecho dejación de ese poder, que daría estabilidad a España, por no aparentar ser un partido bisagra, con lo que sería más seguro dejarse de rodeos y votar directamente al PP. Esto es lo que hay. Ciudadanos en el laberinto no del minotauro, sino de Sánchez. Más riesgo, José Tomás. 

 

Foto: Albert Rivera, en campaña electoral. Tras él Orlena de Miguel. 

Sánchez en estado puro

Cortito y al pie, como decía D’Stéfano. Pedro Sánchez debe formar gobierno, porque no hay alternativa.  Pero es él quien debe tomar la iniciativa. Es un descaro pretender que Albert Rivera le dé el apoyo gratis en la investidura, para luego formar gobierno con Podemos (ya sea de subsecretarios, direcciones generales u ordenanzas de ministerios, porque como decía el Conde de Romanones son los únicos que no están de paso) y  finalmente completar una mayoría parlamentaria con los independentistas.

Lo que tiene que hacer Sánchez es dejar de jugar a Rajoy, bajarse de la peana de Don Tancredo y ofrecer a Ciudadanos un pacto de investidura razonable que le permitiera gobernar, aunque fuera en solitario, con una mayoría parlamentaria suficiente para afrontar los difíciles retos que España y Europa tienen en un mundo cada vez más turbulento y con amenazas de desaceleración (otra vez) cuando todavía no hemos salido de la crisis en tantas cosas. Ahí están los salarios.

La otra alternativa ya sabemos cuál es, la que intuimos que más gusta a Sánchez, con la que ha llegado a presidir el Gobierno y a ganar las últimas elecciones en que el centro-derecha llevó hasta tres desnortadas legiones a la batalla. Hacer del pragmatismo su razón de ser y arrojar los principios por la ventana. O mejor aún: prescindir directamente de ellos, o como decía Groucho Marx, “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Y así sucede que  le encaja pactar con Esquerra Republicana si se tercia, aunque los de Junqueras están dispuestos a reeditar el golpe de mano contra el Estado en cuanto tengan ocasión; jugar con las cosas de comer en Navarra y hacer presidente del parlamento a un independentista que hace su discurso en euskara, lengua que solo habla una minoría en la comunidad Foral; permitir que la señora Armengol regale dos consejerías a los independentistas en Baleares, para acabar como hemos terminado en Cataluña; en La Rioja y Canarias pactar con los populistas de Podemos ¿Y en Castilla-La Mancha? Pues como Page, que va con la bandera de España en el reloj, ganó las elecciones por aplastamiento pues traga con que los pactos en los principales ayuntamientos sean con Ciudadanos, aunque para ello tengan que firmar un documento dando vivas al 155.

Es Sánchez en estado puro. Se mueve muy bien en aguas turbulentas y no se recata en abrir puertas a los nacionalistas, aunque cada vez que lo hace se da un paso más en la ¿inevitable? ruptura de España. Ahí tienen el partido final de la liga de baloncesto como ejemplo: había más esteladas y pancartas en favor de los presos en el Palau Blaugrana que en un mitin de Puigdemont. Hasta el Barça se ha sumado al aquelarre del independentismo, porque es lo políticamente correcto en una sociedad catalana abandonada al mensaje único de TV3. Yo lo denomino la independencia a plazos.

Pues bien, ante este panorama Sánchez tiene tres opciones: 1ª) La oportunidad de ser un patriota, como si francés fuera, y recuperar los viejos principios del PSOE, como partido que tanto ha contribuido a la cohesión de España, y proponer un pacto de investidura a Ciudadanos, como lo hizo en 2015. 2ª) Seguir jugando con fuego con independentistas y filoetarras. 3ª)  Convocar elecciones anticipadas y buscar una mayoría más cómoda.

Lo que no puede hacer son trampas. Pretender que Rivera le abra las puertas de La Moncloa, para luego gobernar con el primo de Pablo Iglesias y pactar con Rufián en el Congreso. ¡Pero qué ocurrencias!  Sánchez en estado puro.

Esto es lo que hay.

Victoria por aplastamiento de Page

Tras su pacto con Ciudadanos, Emiliano García-Page ha rematado su cómoda mayoría absoluta en las Cortes de Castilla-La Mancha (me gusta llamarlas así, no “parlamento regional”, de la misma manera que Junta de Comunidades a su órgano ejecutivo y no el impersonal “Gobierno de Castilla-La Mancha”  que ahora utilizan) acumulando un poder que ningún presidente, ni siquiera José Bono, llegó a reunir.  El pacto con Ciudadanos le sirve en bandeja las alcaldías de las capitales de provincia y los municipios más poblados de Castilla-La Mancha, amén de todas las diputaciones de la región. Más poder de lo que acumuló Bono, que incluso en sus mejores momentos tuvo a Paco Tomey enfrente haciendo de Astérix en la Diputación de Guadalajara y algún ayuntamiento despistado en manos populares. El pacto con Ciudadanos le sirve además a Page para mandar un mensaje a Ferraz: que él sí ha sido capaz de entenderse con Ciudadanos y ocupar una posición central en la política regional, por lo que el “sanchismo” pata negra en la Región, ya sea amparado en ministerios o en mayorías absolutas de municipios importantes, mejor será que se ocupe de lo suyo y no andar con enredos; que aquí hay tarta para todos. Y además, no nos engañemos: un moderado como Page está más cómodo teniendo como aliado circunstancial a un partido liberal que a una fuerza populista de izquierdas, a la que terminó por dar el abrazo del oso. Podemos ha sido barrido del mapa en Castilla-La Mancha y a la izquierda del PSOE no se ve nada más allá de un debilitada IU , pero con menos poder de decisión que en tiempos del Partido Comunista de España.

Desde el primer momento escribí que todo tenía pinta de que Ciudadanos iba a pactar con el PSOE en Castilla-La Mancha. La Ejecutiva Nacional de Ciudadanos había acordado como estrategia pactar preferentemente con el PP, y así lo ha hecho en Madrid y otras comunidades autónomas. Por lo que le venía de cine  para engrasar su bisagra, que en alguna comunidad girara a la izquierda. Y qué mejor sitio para ello que Castilla-La Mancha, con un Page que lleva la bandera de España en la correa del reloj y que es de los pocos barones socialistas del viejo testamento que ha resistido el alud provocado por Pedro Sánchez. Pero es que, además, el pacto de CS con Page les garantizaba a los naranjas lo mismo que podrían sacado de acuerdo con el PP (salvando la dificultad de que cualquier pacto tendría que ser bendecido por Vox de aquella manera), más dos huevos duros.  Que son: la Mesa de las Cortes de Castilla-La Mancha y la Diputación de Guadalajara. En fin, que si Page dio a Podemos la vicepresidencia de las Cortes ¡qué menos que también lo haga con Ciudadanos! Y si Ciudadanos va a garantizar la mayoría en la Diputación de Guadalajara pues habrá que hacer a su diputado vicepresidente primero para no tener que andar con pactos con el diputado de IU-Podemos. Con el acceso de Ciudadanos a los gobiernos locales, los anaranjados van a tener más visibilidad y nuevos recursos para seguir haciendo partido. ¿El inconveniente? El pacto con el PSOE de Page les acorta casi todo el espacio para hacer oposición, que se la deja a un Partido Popular que vive sus peores momentos desde su refundación.

Es verdad que el PP tenía las peores cartas en esta partida de los pactos y que hubiera hecho lo que fuera seguramente se habría quedado colgado de la brocha. ¡Pero es que ni tan siquiera la ha jugado! Cuando Page se fue con tranquilidad a las Azores para presidir un congreso de vinos europeos todo estaba encauzado, y para peinarlo se quedaba Sergio Gutiérrez, su número 2. Todo se remató en una reunión que se celebró en las Cortes Regionales en la tarde del jueves, aunque las condiciones de CS, que incluían compartir las alcaldías de Albacete y Ciudad Real, ya se sabían cuando Page cogió el portante hacia las Azores. Hasta entonces, el PP intentó aproximaciones locales en los distintos ayuntamientos, hablando con concejales sin mando en plaza, pero no fue hasta el jueves cuando lanzó su órdago y anunció que estaba dispuesto a firmar ante notario lo mismo que les daba el PSOE en Albacete y Ciudad Real y tres huevos duros: la propia alcaldía de Guadalajara. Pero cuando el PP reaccionó regional ya era tarde; todo estaba acordado. “No hay nada que hacer”, le dijo Rafa Pérez Borda a Román cuando este le llamó al trabajo ese mismo jueves.

Los pactos “desde arriba” muñidos por Page con Ciudadanos se plasmaban en un sencillo decálogo de diez puntos que los podría haber firmado el PP sin el mayor problema. Muy poco ropaje para vestir a estos santos, porque incluso asuntos que están en el ADN de Ciudadanos, como es la bajada de impuestos, se dejan en una esquina: lo más que llegan a decir es que se comprometen a no subirlos. Ha sido destacado por Ciudadanos el respaldo a la aplicación del artículo 155  “en caso de que el Govern de la Generalitat siga sin acatar el orden constitucional”, pero eso dicho por un ayuntamiento de Castilla-La Mancha compromete tanto como si yo mando una carta al parlamento de Westminster pidiendo otro referéndum para que el Reino Unido siga en la UE. Como decía Tierno Galván, los programas están hechos para incumplirlos, así que para qué nos vamos a molestar con los detalles. Porque incluso en esto del artículo 155 las lecturas fueron radicalmente diferentes. Mientras que CS lo vendía como una crítica a las políticas “sanchistas” y sus acuerdos con los nacionalistas, el propio Sergio Gutiérrez tuvo que salir al paso y defender a su secretario general a quien presentó como el último baluarte de España en Cataluña.

Resumiendo, que siendo sinceros: el socio “preferente” de  CS en Castilla-La Mancha ha sido el PSOE de Page, y el PP apenas ha tenido oportunidad de negociar. Pero siendo esto cierto, tampoco hubo por parte de su dirección regional ninguna estrategia que no fuera torpedear los pactos cuando el crucero estaba en las Azores. Pero en esta vida siempre hay que ver el lado positivo: al PP le han dejado el campo libre a la derecha para hacer oposición, porque Vox no está en las Cortes regionales. Otra cosa es que por Paco Núñez y su entorno se diga que aquí no ha pasado nada, que borrón y cuenta nueva, que empieza una nueva época, pero dirigida por los mismos. Pues no se va a entender. Porque a día de hoy, García-Page no tiene una alternativa en Castilla-La Mancha y eso no es bueno para el funcionamiento del sistema. ¿La habrá dentro de cuatro años?

Resaltaba el flamante senador y número 2 del PSOE provincial, Rafael Esteban, que el 82% de los ayuntamientos de la provincia tendrán (ya tienen) alcalde socialista. Pues ahí radica el asunto, que este éxito clamoroso del PSOE que lidera Pablo Bellido en la provincia no acabe en empacho y que algunos alcaldes que van a gobernar con mayoría absoluta (o casi) no lo acaben por confundir  con el poder absoluto. En la antigua Roma, cuando los generales volvían victoriosos de una campaña, solían celebrar sus triunfos con una marcha por las vías principales de la ciudad. Montados en una cuadriga, recibían las aclamaciones del pueblo hasta la llegada al Senado. Si además de generales eran emperadores, un esclavo los acompañaba en el vehículo donde, sosteniendo la corona de laurel, y cada cierto tiempo recitaba junto al oído la frase: ¡Oh, César, recuerda que eres mortal! Era la manera de recordarlos que sus éxitos militares no debían inducirles a creerse dioses.

Pues sí, es verdad. Nunca el Partido Socialista ha tenido tanto poder en Castilla-La Mancha, y en Guadalajara en particular, por lo que no está de más recordar lo que el esclavo sugería a César, porque hace apenas cinco años, este PP que ahora  anda, como el personaje de Ionesco, en busca de una identidad, llegó a gobernar al mismo tiempo  España, la Junta de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Guadalajara y la Diputación, pero nadie le dijo en el oído a la antecesora de Page: “Oh, María Dolores, recuerda que eres mortal”, porque seguramente le habrían arrojado a las fieras del Circo.

En mi próximo post les hablaré del Ayuntamiento de Guadalajara en  que el PSOE recupera la alcaldía, con el apoyo de Ciudadanos, después de 12 años de  Antonio Román. Es complicado siempre hablar de un político de larga trayectoria, porque en ella hay un poco de todo, como en la fritura gaditana. Pero yo quiero destacar de Román su honestidad y capacidad de servicio hacia su ciudad, que desde luego es mejor que la que se encontró. Espero, confiado, que de su sucesor, Alberto Rojo, pueda decir lo mismo cuando él se vaya, si para entonces me quedan ganas y salud para seguir escribiendo.

Me gustaría que el sistema electoral español hubiera devuelto la palabra al pueblo en una segunda vuelta que evitara este fregado de los pactos, pero esto es lo que hay.

 

Ciudadanos y el inteligente (pero arriesgado) ejercicio de la bisagra

Hans-Dietrich Genscher fue uno de los políticos europeos más influyentes en la Europa de la guerra fría. Estuvo en el Bundestag como diputado desde 1965 hasta 1998, en que se retiró, y desempeñó un puesto clave en la política alemana y europea como ministro de Asuntos Exteriores de la RFA entre 1974 y 1992. Como líder del partido liberal alemán (FDP), gobernó primero en coalición con los socialdemócratas de Willy Brandt y de Helmut Schmidt; y cuando intuyó que el tiempo de la izquierda alemana había pasado cambió de aliado estratégico y contribuyó a la llegada al poder de la  CDU (democristianos) con su canciller Helmut Kohl, el gigante político que logró la reunificación alemana.  Hans-Dietrich Genscher fue un exquisito bisagrista, y hoy lo traigo a colación  a propósito de la situación de Ciudadanos, otro partido liberal, enfrentado ante la decisión más difícil de su historia. Decidir el destino de los principales ayuntamientos de España, entre ellos el de Madrid, y de las comunidades autónomas de Castilla y León, Aragón, La Rioja, Murcia, Canarias y posiblemente Asturias. ¡Ahí es nada!

Los resultados electorales del 26 de Mayo han despejado en parte la duda de Ciudadanos sobre lo que querían ser de mayores: si disputar al endeble PP de Pablo Casado el liderazgo del centro-derecha o conformarse con una posición muy cualificada pero subordinada, la de bisagrista  entre de los dos partidos mayoritarios. En las elecciones Generales del 28-A, Ciudadanos se acercó mucho al “sorpasso” del PP, pero se quedó a las puertas con 57 diputados y el 15,8% de los votos frente a 66 diputados y el 16,7% de los populares.  Y en las elecciones locales del 28-M, la tendencia se confirmó: la mayor organización territorial del PP les reportó 5.148.808 votos con el 22,60%, mientras que CS bajó al 8,72% y 1.878.729 votos. No hay vuelco.

En estas circunstancias, Ciudadanos queda como partido bisagra. Lo que tampoco debería ser un papel indecoroso. Depende de cómo lo gestione; y si Rivera es capaz de imitar a Hans-Dietrich Genscher y ocupar la centralidad de la política española desde una posición muy influyente, pero minoritaria, metiendo en cintura y sirviendo de freno a populistas y nacionalistas; o si los inexpertos candidatos de Ciudadanos acaban siendo absorbidos por los gobiernos locales y autonómicos que tendrán de mascarón de proa a presidentes y alcaldes socialistas o populares, que capitalicen su gestión. Ejemplos: el último gobierno de García-Page con Podemos en Castilla-La Mancha; o el primero en coalición de PSOE y PCE en Guadalajara, que desencadenaron dos amplias mayorías absolutas socialistas.

En Guadalajara, todo tiene pinta de que Ciudadanos va a gobernar con el PSOE, el partido más votado. Y si lo hace, sería deseable de que entrara en el gobierno y se comprometiera con él, lo que no hizo en el último mandato de Román, con mal resultado para la ciudad. No se puede entregar el gobierno a un alcalde y al minuto siguiente dejarlo en minoría. También podría Ciudadanos llegar a un acuerdo de gobierno con el PP, con el contundente argumento de que el centro-derecha (PP+ CS+Vox), sumó 1.111 votos más que la izquierda en Guadalajara, pero surge como impedimento un obstáculo que parece insalvable: CS se niega a sentarse en la mesa con Vox, y encima los descalifica. Por ello, Román tendría que negociar un pacto de gobierno con CS, que apenas sumaría 11 ediles, y luego mostrarlo a Vox como si fuera las tablas de la Ley esculpidas en mármol, solo para que lo echara un vistazo y lo votara en el pleno. En el mejor de los casos estaríamos desde el minuto 1 con otro gobierno en minoría de 11 concejales.

En esas circunstancias, el camino hacia un gobierno entre PSOE y CS en Guadalajara está más despejado, y seguro que a engrasarlo contribuirá Page, porque en la misma situación están los ayuntamientos de Ciudad Real y Albacete; y alguna Diputación, como la de Guadalajara.  Aunque el presidente regional, con su mayoría absoluta, tiene poco que ofrecerles. Pero algo se le ocurrirá, que Page es hombre imaginativo. Otra cosa es que luego cuando tengan que comparar programas en asuntos como la fiscalidad o las políticas de empleo, verán que hay serias diferencias, las mismas que desde hace medio siglo separan a socialdemócratas y liberales. ¿Se harán Page y Rojo social-liberales como se hizo Helmut Schmidt por exigencia de Genscher? ¿O se convertirá Pérez-Borda y Alejandro Ruiz en socialdemócrata?

En Guadalajara, presiento que a este PP tan necesitado de cambios y de caras nuevas, tampoco le vendrá mal un gobierno de centro-izquierda PSOE-CS, porque le dejará ocupar toda la oposición y, si es inteligente, visualizar que eso de votar a partidos a su derecha extrema no ha sido un buen invento. Un grupo de oposición en el que no estaría Román, y supongo que alguno más, podría dar guerra a un equipo de gobierno repleto de novatos y que van tener que aprender rápido en gestión municipal para que no se les note mucho. Pero esto es lo que hay.

Consecuencias de una Ley Electoral que deja a los partidos la decisión de los pactos y no devuelve la palabra al ciudadano, como sucede en Francia con su famosa segunda vuelta.  Rajoy lo pudo haber cambiado, pero no se atrevió. Pues ahora, que no se quejen.
75 AÑOS DEL DÍA D.- El 6 de junio de 1944 se cumple el 75 aniversario del Día D. Ningún otro lugar me ha impresionado tanto como pasear por aquella playa de Omaha en la que 2.500 soldados americanos perdieron la vida solo en las dos primeras horas del desembarco frente a guarniciones alemanas parapetadas sobre acantilados de más de viente metros desde los que practicaron el tiro al blanco con los que intentaban desembarcar. Normandía está sembrada de cementerios, en los que miles de tumbas rematadas por cruces o la estrella de David se pierden en el horizonte. En todas ellas solo pone el nombre de enterrado, rango, la fecha de su muerte y el estado de procedencia. En el Día D y posteriores perdieron la vida unas cien mil personas, más de la mitad alemanes, que tienen sus propios cementerios.

En estos tiempos donde por los euroescépticos de todo pelaje, aquí y allá del Atlántico, con tanta ligereza se cuestiona la Europa unida y democrática que nació del sacrificio de aquellos héroes es bueno recordar de dónde venimos, sobre todo para no regresar a aquellos años treinta en que la Europa de los ultranacionalismos inoculó a sus sociedades más cultas el virus de la intolerancia y el fanatismo. Deberían promover excursiones gratis a aquellos cementerios normandos para que todos supieran hasta dónde puede llegar la raza humana cegada por el totalitarismo.

Sobre estas líneas,  Normandía, playa de Omaha y cementerio americano /Foto: S. Barra.

 

Éxito de Page y la encrucijada de Ciudadanos

Emiliano García-Page ha ganado por mayoría absoluta las elecciones autonómicas en Castilla-La Mancha y con una diferencia que no se esperaba ni el más optimista entre sus leales: 19 escaños, 2 por encima de la mayoría absoluta, que está en 17.  Si bien es verdad que el Partido Socialista sacó todavía más escaños en 1987, 1991, 1989, 2003  (con José Bono) y 2007 (con José María Barreda) entonces al PSOE le beneficiada el bipartidismo, como fuerza hegemónica, con lo que los resultados de Page tienen tanto mérito o más que algunos de los comicios citados.

Es cierto que la ola que Pedro Sánchez ha impulsado en toda España en favor de su partido llega también a Castilla-La Mancha, pero como sucede también en Extremadura tiene factores endógenos.  Mientras en ambas regiones con Page y Sánchez Vara el PSOE no depende de nadie, en Aragón, Castilla y León, Murcia, Navarra, Asturias, Baleares y Canarias necesita de los pactos para gobernar y es fácil que algunos de estos gobiernos se decanten para el PP, Coalición Canaria o Navarra Suma.

Punto y aparte merece la Comunidad de Madrid, donde la división de Podemos contribuyó a que por los pelos PP, CS y Vox puedan conquistar  el Ayuntamiento y  retener la Comunidad.  Madrid es la joya de la corona de estas elecciones, tal es así que Pablo Casado se agarró a ella como un clavo ardiendo en la noche electoral, porque de haber perdido allí su liderazgo estaría en peligro.

Así que Page y Fernández Vara son los grandes triunfadores del PSOE en las Autonómicas, dos presidentes críticos con Sánchez en sus relaciones con Cataluña, y que saben que en ambas comunidades la cuestión nacional es determinante.  Por ello los mítines de Page estaban sembrados de banderas españolas.  Ahora han ido de la mano y les ha ido bien a los tres, pero eso no tapa las diferencias.

En Castilla-La Mancha, Ciudadanos entra por primera vez en las Cortes con 4 diputados (saca representación en todas las provincias menos en Cuenca), pero sus votos no serán determinantes. Podemos pierde los dos diputados que tenía, por sus divisiones internas, pero también por lo insustancial de su presencia en el gobierno de Page. Llegaron a tener una consejería específica con una pila de gente  para realizar un Plan de Garantías Ciudadanas y no fueron capaces de sacarlo adelante.

En Guadalajara, el PSOE saca su mejor resultado en unas Autonómicas, porque nunca ha tenido dos escaños se diferencia con el PP,  en una provincia -no lo olvidemos-, que dio la victoria electoral a los populares en 2011, y que Cospedal no lo supo agradecer en sus inversiones. Es por tanto un éxito también de la organización provincial que lidera Pablo Bellido, y que con el respaldo de Page va a tener paz interna para afrontar la legislatura. Los sanchistas de primera hora, como Magdalena Valerio o José Luis Blanco (este último se anota un éxito rotundo en Azuqueca) tienen suficiente trabajo como para estar enredando. Como bien evocaba Bellido en la noche electoral, “siete años atrás no gobernábamos nada, hoy lo gobernamos casi todo”. Este hecho bien cierto debería servir al PSOE no para regodearse en la victoria, sino para aprender que en política los ciclos siempre vuelven  y muchas veces se precipitan los cambios cuando el gobierno se ejercita con sectarismo y soberbia. Que se lo pregunten al PP, que hace siete años gobernaba España, Castilla-La Mancha, la Diputación, el Ayuntamiento de Guadalajara y la mayoría de los municipios de la provincia.

El éxito electoral del PSOE tiene en Guadalajara un sabor agridulce, porque si bien vuelve a ser el partido con más concejales en la capital, la suma no le da a Alberto Rojo para formar un gobierno de izquierdas con Podemos y Aike. El futuro  de los ayuntamientos de Guadalajara, Albacete y Cuenca está en manos de Ciudadanos, que se enfrenta a la decisión más difícil de su historia como partido. Tendrá que decidir si seguirá los pasos que en Madrid ha desvelado, un pacto a tres bandas con PP y Vox, en el que los populares son los más votados. O pactar con el PSOE,  y ejercer de partido bisagra, lo que dejaría a los populares y a Vox todo el espacio para la oposición desde el centro-derecha. Es cierto que Ciudadanos  ha mejorado resultados en casi todos los lugares, pero no ha logrado hacer el sorpasso al PP, lo que es un serio inconveniente a la hora de los posibles pactos. En Castilla-La Mancha, además, al sacar el PSOE la mayoría absoluta , Page no tiene nada que ofrecerle a cambio de que no voten a alcaldes populares en las tres capitales citadas.

En Guadalajara, y a pesar de la ola socialista, la suma del centro y la derecha (PP, CS y Vox) reune  más votos que la izquierda (PSOE, UP y Aike): 21.515  por 20.404. Otro dato a tener en cuenta que juega a favor de un posible tripartito. Como también favorece al  PSOE que al ser el partido más votado,  Alberto Rojo sería elegido alcalde solo con que Ciudadanos se abstuviera.

Falta por ver por tanto cuál es la estrategia de CS y si esta se decidirá en el marco local y autonómico o mediante una estrategia nacional, que sería lo más normal para evitar cosas raras. Porque de esta manera, Ciudadanos podría pedir al PP la Alcaldía de Madrid, un suponer,  y a cambio prestar su apoyo en alcaldías como la de Guadalajara donde han quedado muy retrasos respecto a los populares. Ya lo hemos visto en otras épocas con el CDS. Lo que no acabo de entender es que si finalmente hay pacto entre PP, CS y Vox por la Alcaldía tuviera que dar un paso a un lado Antonio Román, cuando los datos nos dicen que ha servido de freno a la caída  de su partido y cuenta con un refrendo popular mayor que cualquier otro candidato del PP. ¿O es que alguien pretende que con 3 concejales se puede ser alcalde de Guadalajara y reeditar la operación Blanca Calvo y sus delirantes consecuencias durante el año que vivimos peligrosamente ?

La conclusión más evidente, después de lo ocurrido en Castilla-La Mancha y en España, es que con la fragmentación del centro y la derecha  tanto Sánchez como Page carecen de alternativa; y eso no es bueno para el sistema, aunque lo tocaremos otro día.

El resultado en la provincia es un descalabro para el PP y un motivo para la reflexión interna en el seno de este partido. No vale con decir que la “ola nacional” nos ha ahogado, como se excusa Núñez, o que no estamos en tiempo de Congresos, como sugiere Guarinos.  El PP ha tenido el peor resultado desde que se unió con UCD en tiempos de José María Bris, y lo único que le salva de la debacle es que Ciudadanos sigue estando muy lejos de disputarle el liderazgo del centro-derecha. Pero la realidad es que, hoy en día, ni uno ni otro son alternativa y que Vox,  con su populismo de derechas,  ha alejado al centro-derecha como opción de gobierno en la Junta(no ha obtenido ni un escaño) y que los electores que no sean de izquierdas se estarán preguntando si ese camino lleva a alguna parte.

Estas elecciones locales y autonómicas tendrán también (es de suponer) consecuencias en la política nacional. Desde hoy, el PSOE de Pedro Sánchez es más fuerte al haber sido capaz el absorber el voto de izquierdas en gran parte por demérito de Podemos y sus confluencias (pierden 70 escaños entre todas las autonomías) , que no han sido solventes a la hora de gobernar y se han pasado la legislatura peleados entre ellos. Tras el 26-M no veo yo a Pablo Iglesias dictando la política del Gobierno de Sánchez y si entra en La Moncloa supongo que será de ficus. Esto es lo que hay.

Un debate discreto con demasiadas vaguedades

Es la primera vez que se produce un debate entre los candidatos a la presidencia de Castilla-La Mancha, anormalidad suficiente como para valorar positivamente lo sucedido ayer en los estudios de la televisión pública regional, que cumplió dignamente su tarea. Una realización correcta y una moderadora que llevó muy bien el debate.

Y sobre el contenido, no pasó de discreto. Al ser tantos y disponer de dos horas a repartir, los candidatos recurrieron demasiado a enunciados generales y se mojaron poco. En muchos momentos se podría decir que los discursos eran intercambiables, salvo en casos muy concretos. Uno de ellos fue los impuestos, donde PP, CS y Vox abogaron claramente por su reducción, siguiendo el ejemplo de Madrid, Page dijo que no los subiría y García-Molina (Podemos) pasó de puntillas salvo en lo referente a la fiscalidad en el medio rural. Los electores de Guadalajara no encontraron referencia específica a nuestra periférica  provincia castellana y cuando se habló de que todos iban a apoyar a la Universidad se referían, claro, a la de Castilla-La Mancha, el nuevo campus de Alcalá en Guadalajara como si no existiera. El debate del agua, nada nuevo. Vox, PP y CS pusieron el acento en que el trasvase  solo se puede resolver mediante un pacto nacional, Podemos se mostró claramente en contra y Page también cargó contra él, pero no supo responder cuando la candidata de Ciudadanos le replicó que para qué valían los recursos que pone la Junta cuando acabamos perdiendo hasta las costas del juicio.

En los debates donde hay varios candidatos y uno de ellos es el presidente, o el alcalde de turno, suele ocurrir que al final todos acaban sacudiendo al que manda. Es una incomodidad,  que se le notó mucho  a García-Page, que quiso imprimir su intervención de una aureola presidencial, como el que está por encima de las demás, y al final se dejó muchas críticas sin contestar. El candidato popular, Paco Núñez, estuvo hábil en lograr un cuerpo a cuerpo con el presidente regional, para visualizar que allí había cinco candidatos pero solo dos presidenciables, él y Page, y estuvo efectista en el reproche, con un folio en blanco, para referirse a las veces que el presidente regional habló del trasvase en el mitin que dio con Pedro Sánchez. El presidente regional en cambio le devolvió el golpe cuando se refirió a él como el candidato de Cospedal, y le desafió en vano a que defendiera la gestión de la expresidenta. En los últimos días, la estrategia de Page es relacionar a Núñez con el regreso de Cospedal, y en los mítines no le llaman por su nombre, Paco, sino “cospedaliano”.

A Page se le notó como cansado por tener que atender a varios frentes, caso de la enseñanza privada y concertada, donde recibió críticas a izquierda y derecha por una cosa y la contraria. Y el público no tuvo manera de saber si las listas de espera han bajado, como asegura Page, o si se han disparado, como proclama Núñez.  La canditata de Vox, Carmen Picazo, se mostró dispersa en algunos momentos e ingeniosa en otros como cuando le recordó a Page que el empleo estable lo crean las empresas, porque los planes con los ayuntamientos se terminan a los seis meses. El  candidato de Vox, Daniel Arias, me recordó a Paco Umbral el día que fue a hablar de su libro en el programa de Mercedes Milá. Se le notó su falta de experiencia y prefirió limitarse a leer el programa generalista de Vox en cada uno de los temas que se abordaron sin entrar en debates con los otros candidatos. Ni tan siquiera fue al trapo cuando García-Molina anunció una ley de Memoria para Castilla-La Mancha.

Aunque las encuestas (y esta vez hay muchas menos que con las Generales) coinciden en que el PSOE será el partido más votado (ahora lo es el PP), una ventaja si no hay un gobierno de coalición alternativo, todo presume que estamos ante unas elecciones muy abiertas. Por ello habría sido deseable mayor precisión a la hora de futuros pactos. En esto, los más claros fueron Vox y Podemos. La derecha radical no votará a socialistas y comunistas y la izquierda radical solo formaría gobierno con el PSOE. Page dejó la puerta abierta a Podemos y Ciudadanos. Y los liberales naranjas, en quien podría estar la orientación del gobierno regional, juegan en esta campaña a los misterios, y no sabemos si indultan a Page, que no apoyó a Sánchez en las Primarias, o no. Lo que dejó caer la candidata de Ciudadanos es esto:  “Si nos da la suma para el cambio, vamos a producir ese cambio”.   ¿Quiere eso decir que están dispuestos a propiciar un gobierno alternativo a Page, con el PP (y Vox tras las bambalinas), como ocurrió en Andalucía? Pues si es así lo deberían aclarar.

Pero no lo harán, porque como va a suceder con las elecciones municipales, habrá que ver si hay pactos a nivel nacional entre CS y PP, y cuál es el margen de maniobra de los socialistas en las distintas autonomías. Para ello habrá que tener muy en cuenta con lo que pase en la Alcaldía de Madrid y su  Comunidad, la joya de la corona de estas elecciones. Porque si Ciudadanos quedara primero y el PP posibilitara un gobierno de centro-derecha, a buen seguro que los populares se lo cobrarían en otras capitales donde la situación fuera la inversa. ¿Guadalajara?

De ahí que espero que las municipales, en Guadalajara, y seguramente en Azuqueca, sean las más abiertas de los últimos tiempos. No hago pronósticos esta vez. Antonio Román, que es el mejor candidato posible para el PP, lo va a tener más complicado que nunca, y vamos a ver cómo lidia el varapalo que sufrió su partido en las Generales y la aparición de una fuerza política radical a su derecha. Alberto Rojo, un socialista moderado, espera todo un acontecimiento, que el PSOE vuelva a ser el partido más votado, aunque habrá que ver si a su izquierda le salen socios suficientes para gobernar con UP y Aike. O si al final tiene que dirigir la mirada hacia Ciudadanos, que se puede convertir en la Princesa del baile. ¿Rafael Pérez Borda, me anota en su agenda? Tiene toda la pinta.

Por si les sirve de ayuda, en Guadalajara Diario hemos ido publicando sendas entrevistas con los candidatos principales (Vox no la aceptó, ellos sabrán) que con los programas electorales les darán una idea una idea más aproximada de lo que propone cada uno. Esto es lo que hay. Hasta el domingo en que haremos edición especial para tenerles informados al minuto de todo lo que sucede en la provincia y en la comunidad autónoma.

Dos patriotas y un apaciguador

RUBALCABA.- Ha muerto Alfredo Pérez Rubalcaba y no es casualidad, incluso en un país en el que solo se habla bien del prójimo cuando se muere, que mayoritariamente le hayamos cubierto de elogios. No es que don Alfredo fuera infalible, y ahí está su Ley de Educación, con luces y algún borrón, pero muchos coincidimos en que, como otros políticos de su generación, tuvo  talla de estadista, pensó en España y no solo en su partido, que también, y en los diversos cargos que ocupó tuvo una cualidad que tanto ahora echamos en falta a nuestra clase política: su alto sentido de Estado, que acreditó en su lucha por el fin del terrorismo de ETA, el papel de la monarquía constitucional  o su forma solidaria de entender el Estado. Fue todo un patriota sin necesidad de envolverse en la bandera. Ojalá que los que ahora lloran su muerte en las filas del PSOE de Sánchez copiaran algo de lo que nos regaló en vida.

FRAGA.- A Manuel Fraga unos indocumentados de Marea, el Bloque y el PSOE en el Ayuntamiento de A Coruña le han retirado el título de hijo adoptivo de la ciudad. De haber vivido el profesor Rubalcaba seguro que los habría dedicado alguna de sus frases mordaces. Como lo hizo el mejor alcalde que ha tenido en su historia la capital gallega, como bien sabemos los que regresamos a ella tan pronto como podemos. “Una vergüenza”, dijo Paco Vázquez, el alcalde socialista que desde su mayoría absoluta transformó la ciudad. «Una manifestación más del totalitarismo exacerbado al amparo de la Ley de la memoria Histórica, que se apropia del relato histórico con criterios partidistas y determina quiénes son los buenos y los malos».  Porque ese es el problema que tienen estos personajes sacados de las dos Españas de Machado o de la Venezuela de Maduro  y que están incapacitados para entender cualquier cosa que se salga de su escala de valores. De ahí sus formas totalitarias y no ver que Fraga aun formando parte del consejo de ministros de Franco, en el momento de la verdad se alineó con la facción más aperturista del Régimen, acabó formando parte de ese gran pacto que desembocó en la Transición y fue uno de los redactores de esa Constitución de 1978 que al ser de todos,  hizo que la democracia dejara de ser en España un breve episodio en nuestra historia.  Con Fraga de presidente de la Xunta, Galicia dio un cambio espectacular que lo notábamos de un año a otro. Pero hay ciegos que no quieren ver. De la extrema izquierda nacionalista podíamos esperar tamaña parvada, pero de ese grupo socialista coruñes que un día dirigió Paco Vázquez y al que desde Ferraz no han dicho ni Pamplona… Ahí está la explicación a las sucesivas mayorías absolutas de Alberto Núñez Feijóo. Hay gente con la que no se puede ir ni a cobrar una herencia.

ICETA.-  Miquel Iceta va a ser el próximo presidente del Senado español, aunque ni siquiera es todavía senador, ni hay en el parlamento catalán una mayoría que propicie su nombramiento como senador autonómico. Pero nadie duda que si lo ha dicho Sánchez, él sabrá lo que hace y por qué lo hace, aunque ¡esa formas…!. Iceta es un tío simpático, un neonacionalista catalán que sin embargo no abomina de su condición de español; el PSC-PSOE ha sido el segundo partido con más escaños en Cataluña y ha posibilitado con ello que Sánchez pueda formar gobierno; es un político fronterizo que vale tanto para un roto como un descosido y que normalmente no dice tonterías, incluso cuando se refirió a que en 10 años cualquier solución que se dé a este lío del “process” tendrá que tener algún tipo de refrendo. Yo también lo creo, pero una cosa son las soluciones en el marco de la Constitución, incluso de corte confederal, que es lo que viene a proponer Iceta -como antes Durán i Lleida-, que exigiría alguna reforma constitucional, y otra cosa es tirar la Constitución a la basura y romper con el Estado de Derecho, como hicieron los asociados de Sánchez en la moción de censura. Con Iceta de presidente del Senado, Sánchez  está mandando un mensaje a los “indepes” de que se ha cerrado la vía del artículo 155, la de los que creen que con una escuela y una televisión pública combatiente de la idea de España, esto solo puede ir a peor. Pero ha habido unas elecciones, con unos resultados que son los que son, por lo que tampoco nos puede extrañar que Sánchez quiera poner a un apaciguador de presidente del Senado, como el parlamento británico puso a un Chamberlain a pactar con Hitler creyendo que de esa manera iba a frenar al nazismo. Luego se vio que Hitler engañó a Chamberlain, que solo estaba ganando tiempo para planificar su agresión sobre Polonia, Checoeslovaquia y Rusia; la guerra se hizo inevitable y hubo que buscar al viejo Winston para ganarla. Pero esto es lo es lo que hay.  Ojalá que la historia no se repita y Sánchez tenga razón.

Confirmado:1-1-1. Y en España, otra vez Sánchez… ¿no?

El 1-1-1 que vengo anticipando en este blog, no fruto de la adivinación, sino de las proyecciones que habíamos realizado en nuestra provincia se han cumplido a pesar de Tezanos, que en Guadalajara se la vuelve a pegar (PSOE, 2; Vox, 1) y con la variable que contemplamos como más probable en la adjudicación del tercer escaño: que sería para Ciudadanos. Quiere esto decir que el voto útil en Guadalajara no fue para el PP ni para el PSOE sino para Ciudadanos, que disputaron ese tercer escaño con Vox,  y se lo adjudicó por una diferencia de 3.296 votos respecto al partido de Abascal.

Algunas conclusiones:

1ª) El PSOE se convierte en el primer partido provincial en unas Generales al ser el más votado, algo que solo sucedió en 1982 en que el centro-derecha también se presentó dividido. Pero a diferencia de entonces, la lista que encabezó la ministra Valerio se quedó muy lejos de ese 35%, que le habría permitido duplicar sus escaños. Ese liderazgo en el Congreso le ha permitido, como preveíamos, sacar los tres senadores: Rafael Esteban, Riansares Serrano y Julio García, y al PP solo el cabeza de lista, Antonio Román, que ha tenido casi 7 puntos más que el siguiente candidato del PP, un dato a tener en cuenta para las municipales. De hecho, el cabeza de lista de Ciudadanos, Felipe Oliva,  ha sacado más votos que el 2 y 3 del PP.

3ª) Ciudadanos es el gran triunfador de las elecciones en Guadalajara, porque es el único que gana 1 diputado. Ya disputa al PP el liderazgo del centro-derecha y ha logrado lo que los italianos llaman el “sorpasso” en todas las poblaciones más importantes del Corredor, excepto en la capital. El PP ha salvado por los pelos su diputado gracias a la provincia y a esa España vaciada en la que tiene todavía escasa presencia la formación de Albert Rivera. Apenas ha ganado  dos puntos respecto a 2016, lo que quiere decir que ha rentabilizado extraordinariamente bien su crecimiento.

4ª) El PP tiene el peor resultado de la historia y es para hacérselo mirar. Su estrategia de mimetizarse con Vox le ha servido para que entre el original y la copia,  la mitad de su electorado haya elegido el original. Santiago Abascal en estado puro.

4º)Unidas Podemos pierde más de seis puntos y pasa a ser el cuarto partido provincial. Un mal resultado a tono con lo que ha sucedido a nivel nacional. Buscar responsabilidades a la candidatura de Guadalajara no sería justo.

5ª) Vox es ya el cuarto partido provincial, suma 23.454 votos y es el principal destinatario de los votos en fuga del PP, aunque le han servido para poco. A destacar su buen resultado en el Corredor del Henares, y especialmente en pueblos con urbanizaciones de vecinos que trabajan en Madrid.

6ª) Al contrario que a nivel nacional, si por Guadalajara fuera,  el centro-derecha podría gobernar España con el apoyo del populismo de derechas, como en Andalucía. Entre PP, CS y Vox sumaron 78.778 votos por 59.850 del PSOE y UP.

Esta es lo que hay a grandes rasgos en Guadalajara. Ahora vayamos con los resultados en el conjunto de España.

1ª) Los electores van a permitir otra vez que Pedro Sánchez vuelva a dirigir el gobierno de la nación, aunque lo hacen con grandes dudas. Sánchez encabezará el gobierno con menos escaños que sale de las urnas, 123 para los socialistas, y aunque pacte con un Podemos a la baja, no le va a dar, ya que solo sumarían 158, por lo que necesitaría volver a reeditar el pacto con los independentistas, los 15 escaños de ERC y todavía le faltarían 2. Complicado lo tiene y está por ver si con este batiburrillo se puede hacer una política económica y territorial que asegure la estabilidad. Aunque al final lo logrará por que también están por ahí los 5 de En Comú Podem , Compromís (1), el cántabro de  Revilla (1), Coalición Canaria (2), el PNV (6) y hasta Bildu (4) para lograr una estratégica abstención en segunda vuelta.

2º) Desde hoy mismo se van a recrudecer las presiones sobre Ciudadanos para que llegue a algún tipo de acuerdo con el PSOE y así evitar la alternativa anterior. Un gobierno PSOE y CS tendría una holgada mayoría absoluta y estaría bien visto por una mayoría del electorado y de la empresa española y europea. El problema es que Ciudadanos ya dijo que con Sánchez ni a heredar y más cuando  está en condiciones de liderar el centro-derecha español desde el parlamento con un PP a la baja. Seguro que Ciudadanos no va a dejar la oposición en manos del PP, o de Vox,  así que por ahí no irán los tiros. ¿Tal vez una abstención en segunda votación a un gobierno en minoría de Sánchez, invocando el interés nacional?

3º) El PP sufre su peor resultado y Casado no ha tenido fuste como candidato en circunstancias tan difíciles. Asustado por el discurso radical de Vox abandonó el centro, que ha quedado en exclusiva para Rivera. Un partido que no saca representación en el País Vasco y solo 1 escaño en Cataluña no es alternativa de gobierno. Así de claro.

4º) Vox pensaba que con llenar actos y sacar a hombros a Abascal de las plazas de toros le iba a dar, pero ya se ha visto que una cosa son los mítines y luego lo que la gente mete en la urna sin grandes aspavientos. Sus 24 escaños son poca renta para los que le ha hecho perder al PP (baja 71), aunque dejan una cosa clara. La Le D’Hont no permite espacio para dos fuerzas moderadas en el centro-derecha, PP y Ciudadanos, y una tercera populista de derechas a la italiana o a la húngara. Así no ganarán nunca unas elecciones. A partir de ahora se acentuarán las presiones para la refundación de una nueva formación política entre PP y Ciudadanos (como sucedió con Alianza Popular, dando origen al Partido Popular), que tiene toda la pinta de que será liderada por Albert Rivera. ¿Y Vox? Pues ya veremos si termina siendo la Liga como en Italia, o un partido que se puede diluir a medida de que lo de Cataluña se encauce y el electorado conservador vote más con la cabeza que con las entrañas.

Esto es lo que a grandes rasgos nos trajeron unas elecciones de gran participación, que han dejado más frentes abiertos de los que han cerrado. Y todo ello con una desaceleración en la esquina. ¡Qué frío!

Otro día hablaremos de las municipales y las regionales. Porque la campaña no ha terminado. Solo han cambiado el cartel. Esto es lo que hay.

Pie de foto: Alejandro Ruiz levanta el brazo de María Ángeles Rosado, nueva diputada por Ciudadanos.  

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