Diario alarmado: 14-A. Sin guantes y mascarillas

Cuando a principios de enero empezaron a llegar los primeros signos de que el exótico virus COVID-19 que se extendía por China amenazaba en acabar siendo una pandemia global comentamos en casa la posibilidad de comprar guantes sanitarios de goma y mascarillas de protección, pero al final no lo hicimos porque no queríamos convertirnos en unos compulsivos acaparadores. Por entonces, yo todavía me fiaba más de los portavoces oficiales, y recuerdo una intervención del doctor Fernando Simón, el director del centro de Emergencias del ministerio, que en un primer momento minimizó la capacidad de contagio del virus [«España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado»], e incluso semanas después, justo un día antes de la manifestación del 8-M, que yo cubrí para Guadalajara Diario, preguntado si recomendaba no asistir, lo dejó al buen criterio de cada cual. No fue Simón, más político que médico, el único que nos confundió: la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía rechazaba en un informe fechado el 30 de marzo, casi ayer, el uso de las mascarillas por parte de la población sana que no esté en contacto con pacientes. Y no fue hasta que se declaró el estado de Alerta cuando, ingenuo de mí, fue a preguntar a una farmacia por las mascarillas.

-Hace mucho tiempo que no disponemos de ellas-, me respondieron.

-¿Y guantes protectores?-, pregunté.

-Tampoco, lo siento. Solo le puedo servir higienizante de manos.

Sánchez y el ministro de Sanidad, con mascarilla.

Fueron pasando los días y esos mismos portavoces empezaron a cambiar su discurso. El 3 de abril, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, reconocía que el Gobierno está barajando la posibilidad de recomendar a la población el uso de mascarillas para salir a la calle, si bien se curaba en salud al añadir que todavía no puede confirmar si se va a adoptar esta medida. Y ese mismo día, todo me quedó meridianamente claro al ver a Pedro Sánchez luciendo una mascarilla en su visita a una de las pocas fábricas españolas de material de protección, después de haber decidido encomendar nuestros servicios esenciales a China. Y era el presidente Sánchez el que afirmaba, sin inmutarse, que el Gobierno garantizará la provisión de mascarillas y geles hidroalcoholicos, y «controlará que no haya un aumento del precio». A partir de entonces, terminaron las mentiras piadosas con las macarillas, para que no nos preocupáramos por carecer de ellas, y ya se admitía la conveniencia de su uso. Y el día 6 de abril, se publicaba una Guía de Actuación para Personas con Condiciones de Salud Crónicas y Personas Mayores en situación de confinamiento con las pautas para utilizarlas. Y cuatro días después, el 10 de abril, ese gran filósofo que es el ministro de Sanidad descubría en público la pólvora: aseguró que el Gobierno de España recomienda el uso de mascarillas reutilizables en los trayectos para desplazarse a los puestos de trabajo en los que pueda haber aglomeraciones, y por eso las distribuirá a partir del lunes de Pascua en estaciones de metro y cercanías. En Guadalajara, ayer y hoy el gobierno de España está repartiendo 54.000 mascarillas destinadas fundamentalmente a aquellos trabajadores que tengan más complicado mantener la distancia de seguridad en sus desplazamientos por motivos laborales. Y el gobierno regional ha anunciado la compra de casi 22 millones de mascarillas. Teniendo en cuenta de que la mayoría de las mascarillas que se reparten no son reutilizables, que en Guadalajara somos 254.000 habitantes y unos 2 millones en Castilla-La Mancha, y que esto va para muy largo nos van a hacer falta todavía algunos millones más de mascarillas. La buena noticia es que se anuncia para esta semana la llegada de nuevo material a las farmacias.

El Mulhacén, el pico más alto de la península.

Si hay suerte, a lo mejor podré dejar de usar cuando salga al Mercadona la mascarilla de tela que nos fabricamos en casa por creer a los piadosos portavoces del Gobierno; y no acaparar. Nos la confeccionamos con un pañuelo que ponía Sierra Nevada, y cada vez que me la pongo (después de haberla lavado), me evoca tiempos mejores como son ver Granada desde el Veleta y no digamos ya si miras atrás y te quedas extasiado con el Mulhacén (3.482 metros), el pico más alto de la península ibérica, uno de los más genuinos paisajes invernales de España. El día que salgamos enterraré mi mascarilla en Sierra Nevada. O mejor la quemo. Esto es lo que hay por hoy.

Diario alarmado: 10-A. ¿Unos pactos de la Moncloa?

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reiteró ayer en el Congreso su llamamiento a unos nuevos pactos de La Moncloa: “Todos estamos llamados a esos pactos. ¿Están dispuestos? Yo lo estoy», enfatizó tras precisar que en ellos deberían participar, además de las fuerzas políticas, los agentes sociales y las Comunidades Autónomas. ¿Tiene algo que ver la crisis actual con la que dio lugar a esos pactos de La Moncloa firmados el 25 de octubre de 1977? Sí en una cosa, y no en todas las demás.

¿Está el gobierno de Sánchez, en el que se integran los neocomunistas de Podemos, y con unos socios de investidura que ni tan siquiera apoyan el estado de alarma, porque les molesta ver un soldado montando un hospital de campaña, en condiciones de afrontar la crisis más profunda desde el crash bursátil de ese Jueves Negro de 24 de octubre de 1929 en Wall Street que terminó en la Gran Depresión?

Sí”: Los pactos de la Moncloa se firman para atajar una crisis económica desencadenada por una inflación galopante, que llegó hasta el 27%. La peseta había perdido el 30%  de su valor, el crédito estaba estrangulado y hasta los préstamos oficiales para vivienda protegida se daban al 15%  de interés como media. En plena Transición, con un gobierno de Adolfo Suárez con poco margen de maniobra (165 diputados), había serio riesgo de identificar democracia con ineficacia en la gestión de las cuentas públicas, con amenaza de involución. Suárez tuvo muy claro que los avances que se daban para la construcción de un nuevo estado democrático no eran compatibles con una inflación y un paro disparado y así lo entendieron los partidos de la oposición. Aunque el PSOE de Felipe González (118 escaños) llegó a la negociación reticente, porque no quería potenciar el papel del PCE (20 escaños) de Santiago Carrillo, al final firmó los pactos y con él la UGT de Nicolás Redondo, que tenía la misma prevención con las Comisiones Obreras de Marcelino Camacho. Pero se impuso la responsabilidad y el patriotismo, hubo pactos de Estado, la mala deriva económica se frenó y se pudo proseguir en la tarea ya iniciada de elaborar la Constitución, que se aprobó por clamorosa mayoría un año después. Los pactos de La Moncloa fueron la alternativa a la formación de un gobierno de concentración nacional para abordar una crisis que se podía llevar por delante la Transición. Ahora, la crisis del coronavirus es todavía peor, porque el parón en la actividad económica amenaza a decenas de miles de pequeñas empresa y autónomos, que no tendrían músculo para levantar el cierre tras cesar la Alarma, con un apoteósico aumento del paro (hasta el 35% hablan algunos economistas). Inevitablemente, la pregunta que nos tenemos que hacer es esta: ¿Está el gobierno de Sánchez, en el que se integran los neocomunistas de Podemos, y con unos socios de investidura que ni tan siquiera apoyan el estado de alarma, porque les molesta ver a un soldado montando un hospital de campaña, en condiciones de afrontar la crisis más profunda desde el crash bursátil de ese Jueves Negro de 24 de octubre de 1929 en Wall Street que terminó en la Gran Depresión?

Un periódico neoyorkino tras el Jueves Negro de 1929

“No”. Son varias las diferencias entre 1977 y 2020, pero especialmente dos. La primera de orden técnico: Suárez, que de economía sabía lo justo, más o menos como Sánchez, tuvo el gran acierto de poner de vicepresidente Económico con mando en plaza a uno de los catedráticos más prestigiosos de la universidad española: Enrique Fuentes Quintana. Y este de rodearse de economistas de fuste como Manuel Lagares, José Luis Leal o Blas Calzada, para elaborar la arquitectura de los pactos que fue presentada a la negociación. ¿Podría Sánchez hacer algo así, o de lo que se trata es simular que se negocia, de hablar del sexo de los ángeles, lo que se refirió Casado como “trampantojo”?   Quien debe mover ficha es el presidente del Gobierno, como hizo Suárez en 1977, y para ello tendría que buscarse a su Fuentes Quintana. Para empezar.

Suárez con los líderes que firmaron los pactos de la Moncloa

La segunda, y esencial diferencia entre aquellos y estos nuevos tiempos alarmados, es que en 1977 las fuerzas políticas y sociales tenían claro que sin estabilización económica la Transición peligraba, por lo que echaron toda la carne en el asador. Y para ello era necesario negociar hasta que se les cayeran las pestañas. Aquellos partidos demostraron un gran sentido de Estado, lo que en Francia llamarían simplemente patriotismo, y con la redacción de la Constitución en sus primeros pasos tuvieron una gran capacidad de hacer políticas trasversales. Pero para lograr esos consensos era necesario actuar con moderación, y en ese primer parlamento fue una fortuna que los partidos extremistas se quedaran fuera o tuvieran un mínima representación. Ahora, la derecha y la izquierda radical, que cuestionan partes esenciales de la Constitución ocupa una cuarta parte del parlamento; e inevitablemente contaminan su espacio más próximo, comprometiendo a la actuación de socialistas y populares con sus políticas frentistas. En el primer caso, porque tienen al adversario ideológico sentado en el Consejo de Gobierno y tramando tretas para salir ideológicamente reforzado de esta crisis queriendo dirigir ese gran camelo que es la renta garantizada, como si el Estado Español tuviera más recursos que los países nórdicos y Alemania. ¿O de lo que se trata es de montar un trampantojo y reunificar todas las ayudas de emergencia para que las gestione el vicepresidente Iglesias? ¿Y qué podemos decir del PP de Casado?. ¿Qué márgenes tiene para la negociación de unos pactos con 52 diputados sentados a su derecha extrema, que no han aprobado ni la prórroga de la Alarma,  y esperan cualquier fallo para convertirse en la alternativa a Pedro Sánchez?

Esto es lo que hay. En el momento más delicado desde la Guerra Civil, España tiene el parlamento más complicado para llegar a unos nuevos pactos de Estado y la generación de políticos más inexperta. Si fuera una partida de cartas, sería cuestión de barajar de nuevo y repartir. Porque la legislatura está muerta con un gobierno que todavía está funcionando con los Presupuestos de Montoro, a quien deberían poner una estatua en la biblioteca del Congreso.  La única alternativa: que los moderados, los que no hicieran del enfrentamiento y de las dos Españas su forma de hacer política, llegaran a un acuerdo sobre los instrumentos esenciales para que la crisis no se desborde y comprometa hasta el propio sistema democrático con el auge del populismo. Un pacto que requeriría de un compromiso para ir a las urnas tan pronto como la crisis sanitaria empiece a ser superada.

Diario alarmado: 6-A. El Hospital resiste

Por empezar con una estrofa del himno oficial del confinamiento («Cuando sienta miedo del silencio/Cuando cueste mantenerme en pie/Cuando se rebelen los recuerdos/Y me pongan contra la pared») hay que decir de partida que el Hospital de Guadalajara está resistiendo. Y a estas alturas, aunque la batalla no ha terminado, el horizonte se empieza a despejar. Deberíamos ser optimistas, y yo lo soy después de haber hablado en los últimos días con sanitarios (médicos, enfermeras, auxiliares…) que coinciden en una cosa: “ya no tenemos la presión de los primeros días y  el material está llegando”.

Nos alegra su impresión, que esta vez no contradice las fuentes y cifras oficiales. Porque el Hospital ha vivido los momentos más duros de su historia; comparable a los efectos devastadores de una guerra, hasta el punto de que ha tenido que sacar casi todos los servicios de allí, o suspenderlos (como las consultas externas, que cuando pase esto habrá que recuperar con planes de choque) y destinar camas y recursos a luchar contra la pandemia. Al principio de una manera heroica, porque esta crisis (avisada) cogió al sistema sanitario español (y a buena parte de la Unión Europea) sin el material de protección adecuado, lo que ha contribuido a que el 15% de los contagios en nuestro país sean de profesionales de la Sanidad. Se nos caía el alma a los pies mirar vídeos que nos llegaban del Hospital con sanitarios haciéndose batas con bolsas de basuras. En la cuarta economía de la Unión. La Junta de Personal del Área de Salud de Guadalajara denunciaba la “saturación insostenible” de las urgencias. La escasez de protección individual. Ausencia de test y los que llegaban tardaban cinco días. Información oficial que se ofrecía con “cuentagotas” (Todavía hoy, y a pesar de que se ha mejorado no se da el número de altas por provincias, lo que nos ayudaría a saber mejor cuál es la evolución)

El Hospital tuvo al principio serio riesgo de quedar desbordado, sin los respiradores suficientes como para haber tenido que descartar en un triaje a los más débiles y sin camas libres.

Partiendo de una situación de emergencia muy complicada, en el Hospital de Guadalajara se empezaron a tomar medidas acertadas y eficaces que han evitado su saturación  (ayer había 279 hospitalizados y hay capacidad para unos 400) y la mejoría de las condiciones de sus trabajadores. Con los últimos 5 respiradores que han llegado se elevan hasta 65 los puestos UCI, que se han multiplicado por cuatro desde el inicio de la emergencia. Y se tomaron  medidas para evitar la saturación: trasladar la hospitalización de Pediatría y Urgencias Pediátricas a la clínica de La Antigua (no deberían tener prisas en que vuelva  contando con que al nuevo hospital todavía le queda), que liberó 59 camas y 10 puestos de UCI, los servicios de obstetricia y paritorio (ya llevan una veintena de nacimientos);  y en previsión de que la epidemia tenga un repunte se ha creado una zona de preingreso con 12 camas en la Unidad de Geriatría.

Las medidas impulsadas por el Área Integrada de Guadalajara están funcionando; y yo también tomo nota de ello, como hicimos de las deficiencias iniciales.

Esto es lo que hay: podemos estar orgullosos de nuestro hospital y de la gente que allí trabaja, de todos, desde los sanitarios al personal de cocina y limpieza,  para que la mortandad de esta epidemia no sea todavía peor. Y aun así en Guadalajara el domingo los fallecimientos se elevaban a 121 personas,  1.132  en Castilla-La Mancha y 13.055 en el conjunto de España Una mortandad que no se conocía desde la Guerra Civil, y aunque todavía no se ha llegado al famoso “pico”, por lo menos la progresión de la mortalidad es menor y más alto el número de curaciones. El día que el Gobierno y autonomías consigan generalizar los test, que compra al vuelo en ese mercado persa que es China, y luego resulta que son turcos,  estaremos en condiciones de dar un definitivo paso adelante.  Por ahora, resistimos. Y así estaremos en disposición de avanzar alguna estrofa más en la cancioncita de marras: «Resistiré, erguido frente a todo/Me volveré de hierro para endurecer la piel/Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte/Soy como el junco que se dobla/Pero siempre sigue en pie»

Diario alarmado 4-A. Coronoparo

Terminaba mi último post de este Diario Alarmado citando unas palabras del escritor italiano de Paolo Giordano en las que advertía de que «las consecuencias del virus deberían darnos más miedo que el propio virus». Todo esto hay que tamizarlo, me dije, por ese sentido un tanto trágico que tiene la literatura italiana, que bebe de su ópera, pero apenas dos días después se publican los datos del paro registrado y vaya si me acuerdo de Giordano, Verdi, Puccini, Donatelli y la Scala de Milán, infectada de coronavirus.

De un mes para otro, el paro aumenta un 10,7% a nivel nacional, aunque el dato peor son las 898.822 bajas en la Seguridad Social en un mes que hasta el 11 de marzo registraba una afiliación de 19.344.258 personas y que a final de mes se desplomó a los 18.445.436.
La caída en Castilla-La Mancha fue ligeramente menor, el 9,32%, y el peor dato se produjo en Guadalajara en donde se eleva al 10,7%, con 1.708 nuevos parados registrados.

Era previsible que Guadalajara tuviera el peor comportamiento de Castilla-La Mancha, a pesar de ser la provincia con menos paro. Pero me ha sorprendido que alcanzar esa cota de casi un 11%, teniendo en cuenta que estas cifras no incluyen el impacto de los expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs), que en Guadalajajara afectan a 7.247 trabajadores. Huérfana de nuevas industrias, la economía provincial tiene una sobredependencia del sector servicios, más que el resto de la región con mayor presencia del primario, menos afectado por el decreto de Alarma, como demuestra que de esos 1.708 nuevos parados un total de 1.431 personas trabajaban en los servicios. A los cierres de bares, hostelería y comercios se suma el peso que en nuestro sistema productivo tiene la logística, y eso nos da una economía muy dependiente del consumo, que es lo primero que cae en cualquier crisis y no digamos ya si fuéramos a un horizonte de deflación. Todo dependerá de si hay músculo en empresas y autónomos para abrir el cierre cuando termine el periodo de Alerta;y si estas aperturas van a ser progresivas dependiendo de la concentración de personas, primero el comercio y luego espectáculos y deportes. Como parece por la intervención de hoy del presidente Sánchez.

En cualquier caso, el mensaje que nos manda el paro de marzo en Guadalajara nos revela que las empresas tienen serias dudas sobre lo que puede venir después de ese Día D, sobre su capacidad para seguir pagando nóminas y costes de producción. Y teniendo en cuenta de que la economía, como diría Valdano del fútbol es un «estado de ánimo», las administraciones tienen que hacer todo lo posible para que esta crisis económica no termine en depresión. Un estado de bienestar moderno tiene la obligación de no dejar en el camino a los que viven en situación de emergencia. Pero la mejor manera de que el Estado tenga recursos para atender a los que peor lo pasan es que la pequeña empresa y los autónomos no se desmoralicen y lleguen a la conclusión de que la única solución son los despidos masivos o el concurso de acreedores.

En Castilla-La Mancha se han tomado medidas que van en la buena dirección como son los avales a fondo perdido para Pymes y autónomos o la moratoria en el cobro de las cuotas de sus tres instrumentos financieros, Aval Castilla-La Mancha, Sodicaman y el Instituto de Finanzas, para aquellas empresas y beneficiarios que ya tienen contraídos préstamos y operaciones con estas entidades. Pero hay que ir más allá y asumir las cuotas a los autónomos en el actual trimestre aunque sea a costa de los Planes «Adelante» y algún otro que ahora no es prioritario. Esto es lo que hay; y lo que toca ahora consolidar es el empleo que tenemos, que no pase como en 2008 cuando una crisis bancaria derivó en una crisis de consumo, y luego ya vendrá el tiempo de crecer cuando analicemos las muchas cosas que se han hecho mal. Dejo para otro día la dependencia colonial que Europa tiene de China por triturar su industria en el altar de la globalización.

P.D. Da para reflexionar sobre la eficacia de nuestro mercado laboral y de protección cuando al mismo tiempo que en Guadalajara se van al paro 1.708 personas y otras 7.247 están afectadas por los primeros ERTEs haya serios problemas para recoger el espárrago (uno de nuestros incipientes cultivos) porque los temporeros búlgaros no han podido venir por el cierre de fronteras.

Diario alarmado. 31-M. Acuerdo de salvación.

El domingo vi al presidente del Gobierno superado. Dos días después supimos por qué. Su discurso fue confuso, pronto entró en bucle y no fue capaz de explicar el alcance de las medidas que iban a aprobar y las preguntas que le trasmitía su propio jefe de prensa. «Hay que ser breves y concisos», escucho decir a Felipe González sobre el lenguaje que requiere la situación. Fue una total imprudencia comparecer ante la Nación cuando el decreto que debía ampliar las nuevas medidas de confinamiento se estaban todavía cocinando en Moncloa. Tal es así que la entrada en vigor del decreto hubo de aplazarse hasta el martes, para que por lo menos en algunas empresas pudieran apagar la luz. Al día siguiente me empecé a preocupar al escuchar a Antonio Garamendi, presidente de CEOE-Cepyme, contarnos que desde el Gobierno se habían limitado a informarle, pero que no les habían consultado nada. El gobierno de Sánchez-Iglesias toma una medida extraordinaria que afecta de lleno a la vida de las empresas y se hace al margen del diálogo social. ¡Esto lo hace Rajoy y le queman La Moncloa!

El asunto está en que las empresas deben afrontar una eventual recuperación para cuando la pandemia sanitaria pase, pero mientras tanto tienen que seguir pagando salarios y cotizaciones, en muchos casos sin haber tenido una contraprestación en forma de producción. ¡El milagro de los panes y los peces! Y eso lo deberán afrontar a base de ERTEs, que solo corrigen una parte del problema, y sin posibilidad de recurrir al despido objetivo, lo que no es más que un encarecimiento del despido, que a lo mejor lo pueden afrontar algunas grandes empresas y llevarán a las pequeñas al concurso de acreedores. Los más pesimistas (o lo más realistas, ya veremos), como el economista Daniel Lacalle, secretario de Economía del PP, hablaba esta misma mañana de que la economía puede tener una caída de entre el 8 y el 10% este año y en ese escenario, la tasa de paro llegará al 35% de paro y un cese de actividad de actividad en 900.000 empresas. Ojalá que este buen señor, que ya me ha dado el día, se equivoque, pero en cualquier caso estamos ante una gravísima crisis sanitaria, abordada con improvisación, que puede derivar en otra económica, y lo que el presidente del Gobierno se debe preguntar si es capaz de afrontarla solo con el apoyo del ala comunista del Gobierno a base de ideología, y el apoyo parlamentario del nacionalismo independentista. O si no estamos en una situación lo suficientemente grave como para que Sánchez necesite ampliar su campo de decisión no únicamente a los agentes sociales, sino también a los principales partidos parlamentarios.

Sánchez todavía debe pensar que se puede salir de esta sin un gobierno, o al menos un acuerdo de salvación, que marque el camino de la recuperación.

Sánchez tiene que empezar a digerir que la legislatura ha quedado herida de muerte por el coronavirus. Y con qué socios quiere afrontar la grave crisis económica posterior, una vez que entienda que los empleos y los escudos sociales no se crean por decreto, como debe pensar Iglesias. Adolfo Suárez afrontó situaciones menos graves con los Pactos de la Moncloa. Sánchez todavía debe pensar que se puede salir de esta sin un gobierno de salvación, o al menos un acuerdo de salvación, que marque el camino de la recuperación. Si lo que pretende Sánchez e Iglesias, sin más, es que la oposición se limite a convalidar en el Congreso las medidas que van aprobando unilateralmente es que han perdido el juicio.

Esto es lo que hay. Termino este post y compruebo en el banco que me acaban de cargar la cuota de autónomos. No nos la han aplazado, no. Es muy probable que como autónomo-societario este mes no pueda facturar ni un solo euro para no perjudicar la liquidez de nuestra pequeña sociedad, pero el gobierno no pierde un minuto en pasarnos la receta. La pregunta que se hacen tantos autónomos y pequeñas empresas es hasta cuándo podremos aguantar sin temer más al desolado solar que nos va a dejar esta guerra que al propio COVDID-19; y la madre que lo parió. O como dice el escritor Paolo Giordano: «Las consecuencias del virus deberían darnos más miedo que el propio virus»

Diario alarmado. 30 de marzo. Héroes anónimos

Si los gobiernos del mundo en general, y España en particular, por lo que nos toca, ha dado una lamentable muestra de improvisación para enfrentarse a la pandemia del Covid-19, es la sociedad civil, empresas y trabajadores los que mejor han sabido adaptarse. A pesar de que ello lleva consigo una inquietante factura personal, en muchos casos derivada de la falta de equipos y material de protección que muy lentamente se están habilitando.

Entre esos héroes anónimos que están consiguiendo que el confinamiento en nuestras casas no se convierta en el sitio Numancia están los empleados de tiendas y los súper de alimentación. Su eficacia comienza en la misma puerta con un empleado de seguridad ordenando la cola de los clientes, repartiendo guantes e indicándoles lo que deben hacer en el interior. Todavía el sábado escuché que un hombre rechazaba los guantes que le tendía uno de estos guardias de seguridad.

-Esto es una tontería, protestaba el individuo el mismo día que en España morían 832 personas.

-Pues si no se los pone no le dejo entrar, le respondió .

En el interior del super, todo el personal en sus puestos atendiendo clientes con la protección de unos guantes y una mascarilla. En las estanterías hay de casi todo, hasta papel higiénico, dejando atrás los días de acaparamiento. Nos lo había avisado Juan Roig, el de Mercadona: “la situación volverá a la normalidad porque España tiene una gran logística”. Otro reconocimiento impagable a logistas y transportistas, un sector del que viven miles de personas en nuestra provincia.

Con el paso de los días, la fila frente a las tiendas de alimentación han disminuido. A ello ha contribuido que cada cual ha hecho acopio de productos imperecederos en días anteriores y que cada vez menos gente utiliza la excusa de la compra para salir todos los días a la calle. Ahora, los carros se llenan para reducir al mínimo las salidas y con ellas las posibilidades de contagio. Pero cuando hay que reponer ahí está el personal de la alimentación para que no nos sintamos como los celtíberos en Numancia. Esto es lo que hay, y debemos agradecérselo.

Diario alarmado. 25 de marzo. Improvisación.

Uno de los fallos más graves que el mundo deberá analizar en el abordaje de la pandemia del coronavirus es la falta generalizada de material sanitario y la improvisación con que las autoridades lo han encarado. En España se intentó unificar las compras a través del ministerio de Sanidad, para competir en economía de escala, aunque no está muy claro si ha sido peor el remedio que la enfermedad porque las comunidades autónomas ya habían iniciado sus compras en China (¿alguien se ha parado pensar por qué en un material tan sensible la Unión Europea tiene esta sobredependencia de China?). Pero se llegó tarde, no se evaluó la gravedad de un virus nuevo que se había manifestado en Wuhan el 1 de diciembre de 2019, y cuando la pandemia se declaró el 11 de marzo en Europa nos cogió con los dispensarios vacíos. Es incomprensible que cuando en China se llegaba al tope de contagiados (el 13 de febrero se dieron más de 14.000 casos) en España (y en Europa en general) no se declarara la emergencia general y se pusiera a la industria nacional a fabricar respiradores, EPTs, mascarillas, guantes, batas…En nuestro país estábamos en otras cosas más importantes: el 28 de febrero unos setenta mil incautos abarrotamos el Bernabeu en el partido contra el Barcelona porque no había problema y no era cuestión de alarmar. Pero la liga aun duró una semana más, hasta el mismo 8 de marzo, repitiéndose las concentraciones multitudinarias. No solo de fútbol. Un congreso de Vox en Vistalegre. Y centenares de manifestaciones el Día de la Mujer en toda España en las que participó prácticamente todo el gobierno y además las alentó. Aunque a fecha de 25 de marzo, se había informado de unos 425.000 casos de COVID-19 en más de 190 países y territorios.

Evolución de la enfermedad en China, donde surgió.

La mortandad de este virus se ha evaluado mal desde el primer momento. Y a día de hoy no sabemos ni cuántos están afectados en España. Los estadísticos, según el modelo que emplean, hablan de 150.000 a más de 900.000., según nos explica Kiko Llaneras en El País. Primero se nos dijo que era como una gripe, que mata al 0,13% o 0,16% de los enfermos. Pero los datos actuales nos revelan que el coronavirus es más contagioso y más letal que la gripe, porque han muerto el 3% o 4% de las personas que sabemos que han contraído la enfermedad, según la OMS.

El fracaso de gobiernos e instituciones internacionales, empezando por la OMS, que nunca fue contundente, nos ha llevado a enfocar mal esta pandemia global en un mundo globalizado. La peste tardó siglos en propagarse. El COVI-19 lo ha hecho en unos meses. Y cuando ha llegado mismamente a Guadalajara nos encontramos con que los sanitarios carecen del material suficiente, se tienen que fabricar batas con bolsas de basura y deben esperar hasta cinco días con el resultado de las pruebas. Y esto es lo que hay por no haber sacado conclusiones de China, primero, y de Italia, después. Cuando esto termine, porque gracias a los sanitarios y al resto de personal esencial saldremos de estas con las menos bajas posibles, no solo deberán cambiar los protocolos. También los responsables de evaluarlos porque no vieron la pandemia venir; y cuando llegó nos la disfrazaron. Para no alarmar. Y en eso siguen con el lío de datos que nos ofrecen cada día.

Diario alarmado. 23 de marzo. Las cifras.

La última cifra oficial de hoy es que en España hay 2.182 fallecidos y 33.089 contagiados de coronavirus. Además 2.355 personas están ingresadas en la UCI y la buena noticia es que 3.355 se han recuperado ya. Aunque no deja de ser una estadística muy alejada de la realidad, porque a muchos fallecidos no se les ha hecho el test del Covid-19 y hay miles y miles de afectados que están pasando la enfermedad en su casa; y nadie va a ir a resolverles la duda. Cada vez más sabemos por algún familiar y amigo afectado cómo les fue.Todo empieza con la llamada al teléfono para afectados (en Castilla-La Mancha 902232323), allí les dan las pautas por todos conocidas, les piden que se queden en casa aislados y si lo desean que consulten con su médico vía telefónica, quien abunda en lo anterior. No les van a hacer ningún test, por lo que oficialmente no estarán en esa relación oficial de contagiados que cada día nos da el doctor Simón con cara de preocupado. ¡Como para no estarlo!

Esta semana nos han dicho que se van a extender los test del coronavirus, aunque lógicamente, y en función de los que lleguen, los primeros atendidos serán ancianos sospechosos, sanitarios, fuerzas de seguridad y personal esencial. Y ya veremos a cuántos les llega. Solo en una fase posterior podrían extenderse al resto de la población como han hecho en Corea o en algunos sitios de Galicia con controles desde el propio vehículo. Por ello, lo importante, ahora, más que el gran repunte que se espera durante esta semana («una semana muy dura», reconoció Pedro Sánchez) es cuando comenzará a cambiar la tendencia. Esto es lo que hay, la pandemia nos ha pillado con la despensa de material sanitario muy vacía -un extremo que debería reflexionar la Unión Europea y los estados miembros que tienen reservas estratégicas de tantas otras cosas- y lo estamos abordando de aquella manera. Esta mañana he oído al consejero de Sanidad de Madrid referirse al «mercado persa» (sic) que han montado en China para comprar material sanitario; y todos miramos esperanzados hacia la industria nacional reconvertida para la ocasión a que nos saque del apuro. Se necesitan respiradores, EPIs, test,mascarillas, batas…y era para ayer.

Diario alarmado. 19 de marzo. Mayores.

Esta epidemia del coronavirus es especialmente cruel con los más mayores. Por ser más vulnerables al virus al tener más posibilidad de sufrir otras enfermedades asociadas. Y la situación se vuelve más angustiosa entre los mayores que están en residencias y que desde unos días no pueden recibir a sus familiares. Horroroso. En los últimos días los medios hablan con imprecisión, porque los datos son los que son, de fallecidos en estos centros; y es una exigencia que autoridades sanitarias den un tratamiento especial a estos casos.

Hoy,  el director general de Salud Pública, Juan Camacho, ha afirmado que se ha puesto en marcha una red que les va a permitir conocer la situación en las residencias de mayores, unas 400 en todo el territorio de Castilla-La Mancha, en cuanto a  los casos que se puedan suscitar, disponibilidad de recursos y trasladarles los protocolos de actuación. También se crearán equipos asistenciales, que pueden prestar asistencia sanitaria en casos en que estas residencias lo necesiten,  y se está procediendo a la distribución de equipos de protección individual en los centros que lo requieran y «en la medida de nuestras posibilidades».

Al día de hoy se han detectado casos positivos por coronavirus en 30 de estas residencias en Castilla-La Mancha, “en las cuales se está actuando desde el punto de vista asistencial como epidemiológico para asegurar la mejor contención de la infección», añade el comunicado de la consejería. Hacía mucha falta.

UN RUEGO.– No quieroe finalizar el post de hoy sin un ruego. Hoy hemos sabido que tres personas de nuestra provincia han fallecido por consecuencias derivadas del coronavirus. No sabemos nada del perfil de los fallecidos, la edad o el lugar de residencia, porque de ello no se informa oficialmente. Esto constituye un problema porque dificulta a los medios de comunicación profesionales filtrar bulos y rumores que circulan a mansalva. Me consta que el problema no es solo de Guadalajara. Pero como esto va para largo habría que buscar alguna fórmula, sin vulnerar el derecho al honor y a la intimidad, para que los medios podamos contrastar con los portavoces oficiales lo que discurre por las redes , porque con la excusa de no alarmar se está alarmando más de lo necesario. Esto es lo que hay.

Diario alarmado. 18 de marzo. Autónomos.

El plan anti Covid-19 presentado por el Gobierno no suena mal y está cargado de buenas intenciones. Habrá que ver cómo financiamos esos 200.000 millones, el 20 % del Producto Interior Bruto (PIB) de España, pero estamos en una situación excepcional; y todos aceptamos que se requieren medidas fuera del manual para que el coronavirus no nos meta en una crisis peor que la de las hipotecas basura. El despliegue de 100.000 millones en avales público agiliazará los ETEs, una medida indispensable para que cuando esto termine, que terminará, las empresas más afectadas levanten el cierre en unos meses.Las ayudas de protección social no son tampoco desdeñables, pero una vez más el Gobierno Sánchez-Iglesias se ha olvidado de los autónomos. No han aceptado suprimir o al menos reducir las cuotas en unos meses que incluso para los sectores no directamente afectados (como la hostelería o el comercio minorista) van a ser ruinosos. Y solo dejarán de pagar las cotizaciones sociales los autónomos que vayan al paro.

El gobierno solo se acuerda de los autónomos para sufragar la tapa del ataúd, olvidándose de que según datos de la Seguridad Social generamos más de 900.000 puestos de trabajo asalariado, a un ritmo de crecimiento del 4,2% en en 2018, superando el 3,4% del ritmo del sistema español. Cada uno de cinco empleos que hay en España es generado por los autónomos, sin contar el autoempleo. Pero el Gobierno lo ha vuelto a olvidar. Y esto es lo que hay. Están cayendo chuzos de punto y nosotros con una rebequita.

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