Los afiliados ponen a Lucas Castillo a pilotar el PP

Las primeras primarias en el PP de Guadalajara se resolvieron según los pronósticos. Lucas Castillo, el actual alcalde de Yunquera y portavoz del PP con Ana Guarinos, ha sido elegido presidente provincial del Partido Popular, o mejor dicho, será elegido para ese cargo en el XIV Congreso Provincial de los populares a celebrar el 10 de julio. Al Congreso solo irá la candidatura de Castillo, ya que no será necesaria la segunda vuelta entre los dos candidatos más votados por los afiliados al haber superado aquel el 50% de los votos.  Al final solo hubo dos candidaturas, pues Jaime Carnicero renunció a última hora del viernes, apelando a la unidad del partido,  según explicó, después de haber intentado por todos los medios el acercamiento de posiciones “hasta el último minuto, pero no lo he logrado”. Carnicero no recomendó públicamente su respaldo a ninguno de los dos candidatos, aunque teóricamente beneficiaba a la candidatura de Ana González. Aunque eso es la teoría, claro, porque al final la victoria de Lucas Castillo fue incontestable: reunió 398 votos válidos,  el 69,8% de los suifragios válidos, frente a 155 para la otra precandidata, Ana González, que sumó el 27,1%.

Algunos podrán decir que Lucas, además de ser el candidato de las bases, como se ha visto, también lo era del aparato de Ana Guarinos, que dirigió el partido con mano de hierro en tiempos de Cospedal. Pero si en aquella etapa haber sido señalado por Guarinos o Cospedal era suficiente para ganar un Congreso, no sucede lo mismo, ahora, en que se ha permitido a la militancia expresar sus preferencias en un voto secreto. Por ello, sería injusto regatear méritos a Lucas Castillo o hablar de él como un candidato interpuesto, porque tiene la legitimidad y autonomía, la autóritas que sólo lo dan las urnas, y es de imaginar que él lo sabrá utilizar para trazar el rumbo al PP de Guadalajara.

En la entrevista que le hizo este digital, le preguntamos qué había que hacer para recuperar el terreno perdido en Guadalajara, y Castillo respondió que “renovarse”; y añadió: “escuchar todavía más a la sociedad y hacer que nuestro proyecto lo sientan suyo. Hay que pisar la calle, atender a los guadalajareños y conocer qué provoca sus desvelos y cuáles son sus anhelos. Sus deseos, necesidades y temores deben de ser los nuestros”.  

La victoria de Castillo ha sido incontestable, no ha necesitado segunda vuelta, aunque ello no debería tapar que al Congreso se presentaron inicialmente tres candidaturas, que luego se quedaron en dos. Es decir, que no hubo posibilidad de acuerdo previo entre los tres precandidatos, por las circunstancias que fueran. Habrá que ver la lista que presenta Castillo al Congreso; suena que el secretario general sería  Alfonso Esteban, que relegó sus expectativas de ser presidente en beneficio de la opción de Lucas Castillo,  y veremos si el nuevo presidente está por la integración de todas las sensibilidades o por hacer tabla rasa a la vista de los resultados de las Primarias.

La historia nos dice que al PP le cuesta más que a otros partidos cerrar las heridas que dejan procesos congresuales no resueltos por consenso, y me estoy acordando de las elecciones en que Antonio Román -que apoyó a Carnicero y también dio un “me gusta” a la candidatura de Ana González- ganó a Luis Benito, como él mismo me ha reconocido más de una vez.

El panorama al que se va a enfrentar Lucas Castillo es todavía más complejo que el de Román cuando salió reelegido presidente. En el Congreso, en 2019, el PP fue superado por otro partido de la derecha, en este caso de la derecha populista, por primera vez en la historia de Guadalajara, perdiendo además su condición de primera fuerza en beneficio del PSOE, algo que solo se produjo en 1982 en el histórico triunfo de Felipe González.

Mi previsión es que el PP podrá resarcirse, en Guadalajara, de ese “sorpasso”, porque Sánchez y su propósito aventurero por liquidar el régimen del 78, sin saber qué España quiere alumbrar o con quién se va a aliar para montar esa segunda Transición que no sean los independentistas, le pasará factura en la meseta;  y así lo sugieren  los sondeos tras el triunfo de Ayuso en Madrid, que ha abierto un nuevo ciclo político.  Y aunque, en Guadalajara, Vox está resistiendo en los sondeos con cierta comodidad, las elecciones más complicadas para el PP no van a ser las Generales, sino las autonómicas y locales de 2023. Con las instituciones principales que manejan presupuestos en manos de los socialistas, las sinergias para el PSOE van a ser importantes; que además tienen en Page a un candidato potente mientras que el PP tiene a Núñez, que no es precisamente Ayuso en empatía popular.

Pero el PP tiene también, después de haber conseguido con éxito el relevo generacional en su presidencia, que renovar una militancia que se le ha hecho mayor, como se ha podido ver a la hora de las votaciones. No es solo un problema del PP, sino que afecta a la mayoría de los partidos, y sobre todo a los tradicionales, pero en el PP, al estar fuera de casi todas las instituciones les costará más. Ya se sabe.

Esto es lo que hay y algo más: en una cosa los populares tienen ventaja. El Corredor de Guadalajara, por su vinculación con Madrid, siempre ha anticipado los cambios que vienen.  Y esta vez no será la excepción.

El PP, dividido a las puertas de sus Primarias

Cuando apenas quedan 48 horas para la celebración de la primera vuelta de las Primarias del PP para elegir a su nuevo presidente/a  provincial (aunque en puridad no se debería llamar “Primarias” a una consulta que no alcanza a los simpatizantes de un partido, como en Estados Unidos o Francia), todo parece indicar que los compromisarios populares tendrán que elegir entre los tres candidatos ya conocidos: Ana González, Jaime Carnicero y Lucas Castillo

Había interés por saber si los dos primeros podrían llegar a algún tipo de acuerdo para fusionar ambas candidaturas, una vez que por el número de avales validados estaban en franca desventaja con el tercer candidato en juego, el alcalde de Yunquera de Henares, pero han pinchado en hueso. En función  del entorno con quien hables, se reparten las culpas. Unos me cuentan de que no estamos hablando solo de nombres, sino de un proyecto de cambio en el partido en Guadalajara, donde las personas son secundarias; aunque no es menos cierto que el atasco es antiguo y lo sitúan en la exigencia de Jaime Carnicero para ser al menos el secretario general de la nueva candidatura resultante. El portavoz en el Ayuntamiento, próximo a Román, quiere hacer valer su fuerza en el área de la capital y el Corredor del Henares, y que ha sido el segundo en número de avales en el conjunto de la provincia. Y pide más realismo a la otra parte.

Si no hay cambios de postura en las próximas 48 horas, los compromisarios deberán elegir entre las tres candidaturas citadas, lo que a priori beneficia a Lucas Castillo. Él se autocalifica el candidato de la militancia, por el número de avales conseguidos. Lucas es, de los tres, el candidato más continuista con la dirección provincial que encabezó Ana Guarinos, con quien compartió cargos en su staff provincial, y en ese sentido se podría decir que es el mejor visto por el actual aparato; pero al final son los militantes quienes tienen la última palabra, sin necesidad de tutelas. No olvidemos que en la elección de presidente/a nacional del PP, el “aparato” estaban con María Dolores Cospedal, y al final quedó segunda en la primera vuelta, con Pablo Casado, que iba de outsider, tercero. Pero luego fueron los compromisarios de Cospedal quienes ayudaron a Casado a ganar la nominación, que en la votación final sumó el  57.2% de los votos. ¿Podría ocurrir en Guadalajara algo similar? No es fácil.

Hoy podríamos decir que el favorito es Lucas Castillo y que en esta primera vuelta lo que se dirime es si aquel es capaz de obtener la nominación directa, para lo que necesita superar el 50 % de los votos y una diferencia del 15% sobre el segundo, es decir si uno saca por ejemplo el 53%, el otro tendría que sacar menos del 38%. En caso de que ninguno saque más del 50%, la votación del 10 de julio en segunda vuelta será entre los dos candidatos que mayor número de votos hayan obtenido.

¿Y una candidatura de unidad de última entre los tres candidatos? Nadie la espera, aunque muchos la desean, teniendo en cuenta lo que le ha costado al PP cerrar las heridas internas; y me estoy acordando de la pugna entre Antonio Román y Luis Benito por la presidencia provincial con Román ya de alcalde. Aunque Román, entonces con el aparato, ganó con claridad, le costó años cauterizar las heridas que dividieron no solo a su grupo municipal sino el partido. Esta vez el entorno es peor, porque el PP ya no es aquel partido poderoso que ganaba en Guadalajara con casi el 50% de los votos, sino que por primera vez ha sido superado por Vox en las Generales, un partido que según los sondeos me consta que no está a la baja en Guadalajara, con lo que los populares no van a tener fácil recuperar al menos esa segunda plaza.  Por muy indiscutible que sea la victoria de Lucas Castillo, la empresa por revitalizar  el pulso de un partido, como el PP en Guadalajara, va a ser titánica, empezando porque su militancia se le ha hecho mayor y es complicado el relevo generacional, problema que afecta también a la mayoría de los partidos, pero más a los conservadores, a lo que se une que por primera vez el PP no se puede apoyar en ninguna de las principales instituciones locales, provinciales, autonómicas y estatales, todas en manos del PSOE.

Ese es el escenario en el mejor de los casos que le espera a Lucas Castillo, que además no tiene previsto abandonar la alcaldía de Yunquera, porque él sabe, como Scarlett O’Hara en “Lo que el vierto se llevó”, que su fuerza radica en la tierra y sobre todo en una época en la que el PP tiene un importante déficit de alcaldes. Por ello habrá que tener muy en cuenta quién lleva Lucas de secretario general, que a fin de cuenta es el encargado de ejecutar la política que impulsa la presidencia. Parece que será Alfonso Esteban, el actual portavoz del PP en la Diputación y vicesecretario general con Guarinos. Estuvo hasta última hora deshojando la margarita, pero al final no se presentó para no dividir las posibilidades de este grupo.

En Murcia se mueven para blindar el trasvase

Con la llegada de la calor y sin hacer mucho ruido ha entrado en el Congreso la propuesta para la reforma del Estatuto de la comunidad autónoma de Murcia, aprobado por la Asamblea regional en abril de 2019, y que entre otros asuntos defiende la continuidad del trasvase Tajo-Segura, al que con esta vía legal pretende blindar.

Hay que recordar que una estrategia similar la empleó el presidente José María Barreda en su segundo mandato cuando envió al Congreso, y lo defendió ante el pleno con motivo de su admisión a trámite, otra propuesta de reforma de Estatuto en sentido contrario. Establecía una hoja de ruta que concluía con un calendario para liquidar en la práctica los trasvases. Lo mismo que el Estatuto de Murcia, pero al revés. En ambos casos se buscó la tramitación de la reforma de los estatutos de las citadas autonomías,  el de Castilla-La Mancha para “blindar” el fin del trasvase y, ahora, el de Murcia  para “blindar” su continuidad.

El de Castilla-La Mancha terminó con el fracaso de la iniciativa de Barreda, obligado a retirar su reforma al no encontrar respaldo en los grupos mayoritarios del Congreso, empezando por el Grupo Socialista. Se tiró a la piscina sin comprobar si había agua, y perdió una batalla, que contribuyó a fortalecer las posiciones pro-trasvase de la  Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, en distinta medida beneficiarias de él.

¿Qué sucederá, ahora? Si en España se respetara la Constitución y las leyes, que como vemos por los indultos y le negociación bilateral entre el gobierno de Sánchez y los partidos independentistas sobre asuntos que afectan a la soberanía nacional, se intenta orillar, no tendría la más mínima duda de que a López Miras le pasaría lo mismo que a Barreda. El Congreso rechazaría que una comunidad autónoma pudiera ser competente de las aguas de un río que es intercomunitario, y que no pasa por Murcia, por lo que cualquier regulación debería producirse en el marco estatal y de los planes de cuenca, competencia de las respectivas confederaciones hidráulicas. Pero visto el panorama que nos brinda el día a día, en el que se da la razón al que más chilla o al que más desafíos plantea al Estado, ya tengo mis dudas.

El lobby levantino es más fuerte que el castellano-manchego, porque multiplica el número de sus diputados. Y más visto el agit-prop que se ha montado desde Murcia, a propósito de la decisión del ministerio de Transición Ecológica sobre la presunta reducción de los trasvases de 38 a 23 Hm3. Esta medio verdad la han “comprado” la mayoría de los medios nacionales que han editorializado incluso con que la ministra Ribera le ha quitado de golpe a Murcia 15 Hm3 mensuales. Pues es mentira. Sucede que las reglas del trasvase son un galimatías del mil demonios, difíciles de explicar en clave nacional, pero esa supuesta reducción de los niveles del trasvase no lo es tal, porque con ella se está garantizando que el nivel del agua en la cebecera del Tajo no caiga en mínimos, con lo que ni el propio gobierno podría autorizar un trasvase, de acuerdo con la Ley. Así que muy probablemente, a pesar de estos cambios, a buen seguro que la cantidad anual trasvasada en el año hidrológico sea muy similar a la actual, e incluso en un año de sequía aseguraría mejor los trasvases mensuales.

No les voy a dar la lata más con los intríngulis del trasvase, porque es un puro laberinto, y solo añadir que sí es una buena ocasión para que se aproximen posturas entre ambas comunidades y el propio Estado, que debe proseguir con otros recursos, como la desalinización, que para los regantes es tabú cuando a la larga es inevitable. En este sentido, el ministerio de Ribera va por el buen camino.

Lo que no puede ser es que algunos no aceptan en otros lugares que se trasvase un litro que se pierde en el mar, por ejemplo Podemos, y que no haya inconveniente en blindar trasvases como este del Tajo-Segura, que todos los grupos de la cámara murciana respaldan.

Yo también firmaría el indulto de Junqueras.– El gobierno y el agit-prop de Ivan Redondo nos quiere hacer creer que Oriol Junqueras ha cambiado de opinión porque ha reconocido algo palmario, como es que la declaración unilateral de independencia no es el camino. ¡Pues claro, porque le ha conducido a la cárcel! Pero en ningún momento ha dicho que acata la Constitución como marco de esa mesa  negociación que el Gobierno va a iniciar con los independentistas, esos extraños socios. Y si no es así: ¿qué demonios va a negociar Sánchez con estos señores que solo quieren autodeterminación y amnistía? Que nos lo explique el presidente, que nos diga que no va a poner la Constitución en almoneda, y después yo mismo estampo mi firma al pie del indulto a Junqueras

Yo también firmaría el indulto

Yo también firmaría el indulto de los presos independentistas catalanes que se levantaron contra la Constitución Española, como culminación a la rebelión sediciosa montada desde la Generalitat de Cataluña y la mayoría independentista de su parlamento.  Y yo firmaría ese indulto, porque para que el gobierno lo aprobara legalmente los indultados no podrían hacer ostentación del delito cometido, y deberían mostrar indubitadamente propósito de la enmienda, para lo que sería imprescindible saber cuál es la posición al respecto del Tribunal Supremo, que los condenó, y atenerse a ella, aunque la Ley diga que no es vinculante.

Yo firmaría ese indulto, porque si se cumple el espíritu de la Ley, significaría que los descarriados del Proceso tienen la voluntad de acatar el marco de juego, que se llama Constitución, y actuar dentro de ella.

Podría explicar el gobierno de Pedro Sánchez, cómo va a facilitar a sus socios de legislatura es “autodeterminación” sobre una base legal, para que su inacción ante una proclamación unilateral de la independencia de Cataluña no sea considerada “alta traición”.

Pero yo, ni nadie que tenga un mínimo sentido del Estado, puede proponer o firmar un indulto si los indultados hacen profesión de fe en incurrir en el mismo delito. ¿Se imaginan que el gobierno de Felipe González hubiera indultado a Alfonso Armada, si el general que inspiró el 23-F hubiera manifestado que volvería a intentarlo nada más poner un pie en la calle? ¿Cómo se pueden entender si no, las proclamas nacionalistas del nuevo presidente de la Generalitad, Pere Aragonés, quien dijo en su toma de posesión ante los políticos presos, como invitados principales: “El país desembocará en la república catalana. Haremos efectiva la autodeterminación. Tenemos que levantar la cabeza y desbrozaremos el camino para conseguir una Cataluña plenamente libre”. O esta otra advertencia: Es inevitable la amnistía y la autodeterminación”.

Pedro Sánchez, preidente del Gobierno

Podría explicar el gobierno de Pedro Sánchez, cómo va a facilitar a sus socios de legislatura es “autodeterminación” sobre una base legal, para que su inacción ante una proclamación unilateral de la independencia de Cataluña no sea considerada “alta traición”. Porque con la Constitución en la mano, esa que a juicio del nuevo presidente de la Generalitat impide la libertad en el Principado, la soberanía pertenece a todo el pueblo español, y por lo tanto cualquier referéndum debería hacerse en el conjunto del Estado ¿Qué tiene previsto el señor Sánchez para salvar este determinante obstáculo constitucional para que esa “inevitable autodeterminación” no genere la misma ilegalidad que el 1 de 0ctubre? Pues no valdría con modificar solo el delito de sedición, como parece que está en sus objetivos para allanar el camino de los sediciosos. Haría falta enmendar el título Primero de la Constitución.

Por todo ello, es inevitable que los ciudadanos españoles, y particularmente los del Partido Socialista Obrero Español nos preguntemos: ¿Merece la pena meterse en un lío tan fenomenal como este, que significaría el entierro de la Constitución de 1978, solo para seguir en el poder toda la legislatura, soportada en una mayoría que solo tiene entre sus pretensiones liquidar la España que todos conocemos?

Yo también firmaría el indulto, desde luego. Si se cumplieran sus requisitos legales. Pero estos tipos lo que quieren es una amnistía y liquidar la Constitución de todos, que no resistiría otro ataque como el anunciado por el presidente de la Generalitat, si tuviera la complicidad del Gobierno de la Nación. ¿Y a qué nos llevaría ese camino? Prefiero ni pensarlo.

Si así fuera, no debería dar la palabra al pueblo español, adelantando las elecciones, y salga el sol por Antequera…

No se puede ser tan desahogado. Si quiere modificar la Constitución, para que la soberanía pase del pueblo español a las comunidades autónomas, y volver al cantonalismo de la I República, reúna una mayoría suficiente para ello, como hicimos  en 1978. Pero no se una usted a vías ilegales que no están amparadas por la Constitución y que acabarán comprometiendo hasta la propia corona, que rubrica los indultos de su gobierno. Esto es lo que hay: no se puede ser más irresponsable, señor presidente.  

Por lo tanto, yo también firmaría el indulto, desde luego. Si se cumplieran sus requisitos legales. Pero estos tipos lo que quieren es una amnistía y liquidar la Constitución de todos, que no resistiría otro ataque como el anunciado por el presidente de la Generalitat, si tuviera la complicidad del Gobierno de la Nación. ¿Y a qué nos llevaría? Prefiero ni pensarlo.

Nunca desde 1978 nos habíamos jugado tanto. La democracia, la Constitución, el Estado, la Corona, la Ley….La convivencia.

Dos varas de medir

Miles de agricultores y regantes se han manifestado en diversos municipios de la Región de Murcia, Comunidad Valenciana y Andalucía en defensa del trasvase Tajo-Segura, ante el cambio de las reglas de explotación y el aumento de los caudales ecológicos del Tajo que plantea el Ministerio para la Transición Ecológica.

Las movilizaciones en Murcia han estado encabezadas por centenares de tractores, camiones y vehículos con banderas de España y cubiertos con pegatinas en las que se podía leer «Miles de agricultores al paro si recortan el trasvase» o «Menos trasvase, menos futuro».

Hay que negar la mayor. No va a haber miles de agricultores que tengan que ir al paro si recortan el trasvase, entre otras cosas porque, aunque en el levante se oculta, las reglas de explotación si bien contemplan una reducción de 38 hm3 a 27 hm3 en los máximos de los trasvases mensuales, paradogicamente lo que se hace en el fondo es asegurar ese trasvase para evitar periodos de excepcionalidad hídrica y trasvases cero. El levante tiene de sobra con esos 27 Hm3 que les garantiza la normativa actual, si los pantanos no caen en situación de emergencia, como lo prueba que gran parte del agua que ha sido trasvasada todavía no ha sido utilizada y se acopia en los embalses y balsas de la cuenca del Segura.

Manifestación por un Tajo vivo en Guadalajara

No hay que engañar por lo tanto al levante diciendo que las nuevas normas adoptadas por el ministerio ponen el peligro el trasvase, que todos los gobiernos, también este de Sánchez, han asegurado. Si bien es cierto que las instrucciones y directivas que nos llegan de Europa abogan por el mantenimiento de los caudales ecológicos en el Tajo y otros ríos, por lo que lo inteligente sería buscar una solución sostenible en un marco más justo que el actual. No es realista, desde un lado, reivindicar que no se toque ni una sola gota del Tajo; ni probablemente pretender liquidar un trasvase que mueve la principal huerta española mientras no haya unas soluciones alternativas; y estamos hablando de la desalación a un precio razonable. El debate tiene que ir por ahí, y para ello sería bueno sacarlo de la pelea regionalista y partidista.

Pero no se avanza ni un milímetro. Incluso partidos que van de verdes por la vida, como Compromís, el socio del PSOE en el gobierno valenciano, por boca de la vicepresidenta valenciana y portavoz del Consell, Mónica Oltra, avanzó que la Generalitat Valenciana acudirá a los tribunales si el Gobierno central ratifica el recorte de los trasvases mensuales. Aunque, repito: unos presuntos recortes que lo que hacen es asegurar un trasvase mensual y en unas cantidades más que suficientes para el levante.

Esto es lo que hay. No tiene pinta de que en torno al trasvase se pueda instalar un diálogo sereno sobre cómo se puede compartir, y asegurar, ese agua que es de todos los españoles, también de la cuenca alta del Tajo, sin populismos y demagogias como las que se gastan los señores políticos. Pero esto es lo que se despacha en España cuando se desprecian los consensos y las políticas de Estado. No olvidemos que el trasvase del Ebro, que habría liberado en parte las servidumbres del Tajo, se suprimió por exigencia de ERC a Zapatero, revistiéndelo de un triunfo de la ecología, y lo mismo que se rechazó para Cataluña y Aragón se impuso para la cuenca alta del Tajo. Dos varas de medir.

P.D.- Las elecciones madrileñas han terminado y ya no hay motivos para seguir aplazando el Congreso Provincial del PP, que sustituirá a Ana Guarinos en el momento más delicado del PP en Guadalajara, que ha pasado a ser el tercer partido en las elecciones al Congreso en la provincia, superado por el PSOE y Vox.¡Quien lo diría cuando en sus buenos tiempos llegó a acaparar la mitad del voto provincial! Si no se ha anunciado el Congreso es porque a la dirección regional y nacional le gustaría una única lista de consenso, y eso es algo que no se puede garantizar, todavía. Podría haber dos listas, tres, incluso cuatro si las cosas se ponen feas, me cuentan algunos enterados. No hay un candidato indiscutible.

Hay que recordar que el Congreso Provincial se celebrará por primera vez mediante Primarias, un procedimiento que en otros partidos ha favorecido el caudillismo y en el que se ha metido el PP por mimetismo. Pero es lo que hay y el Congreso no se puede retrasar eternamente hasta que las ranas crien pelo. O a que los potenciales candidatos, y sus circunstancias, se pongan de acuerdo.

Gana Ayuso, pierde Sánchez

La arrolladora victoria de Isabel Díaz-Ayuso en las autonómicas de Madrid trasciende a lo que son unas elecciones regionales. Porque así las planteó Pedro Sánchez, al coger directamente las riendas de la campaña, a través de su jefe de Gabinete, Iván Redondo,  y así lo aceptó la candidata Ayuso, bien asesorada por el suyo, el también periodista Miguel Ángel Rodríguez,  que las identificó como una especie de referéndum sobre sanchismo.

Esto es lo que ha dicho el pueblo madrileño, crisol de todas las Españas, con una impresionante participación del 76,25%, que lo legitima más.

Sánchez y Ayuso durante la visita del primero a la sede de la presidencia de Madrid./EFE.

Isabel Díaz-Ayuso, solo Ayuso en posteriores referencias, ha sacado 65 escaños, 35 más, con el 44,73% de los votos, un total de 1.620.213. Ayuso ha rizado el rizo. Por un lado logra no ser desbordada por la derecha extrema de Vox, sin necesidad de que le condicionen su investidura, ya que le vale con su abstención. Y no veo a Vox votando a un candidato de la izquierda. Pero al mismo tiempo, Ayuso se queda con el voto de centro que respaldó a Ciudadanos, a quien roba casi 130.000 sufragios y 26 diputados. Ayuso ha conseguido ella solita, en Madrid, la reunificación electoral desde el centro a su derecha, hasta ahora un imposible que ha permitido a Sánchez gobernar sin una alternativa visible. Pero ni Casado es Ayuso, ni Madrid es España, aunque tampoco está en Marte, como dice bien Errejón. Pero Casado, que apostó por Ayuso en las Autonómicas, hoy está más cerca de  La Moncloa que ayer; y ya sabe que en el PP hay dos modelos de éxito: el de Feijoó en Galicia y el de Ayuso en Madrid. Son muy diferentes, pero ambos ganadores. ¿Dónde se coloca él?

«Ayuso ha conseguido ella solita, en Madrid, la reunificación electoral desde el centro a su derecha, hasta ahora un imposible que ha permitido a Sánchez gobernar sin una alternativa visible. Pero ni Casado es Ayuso, ni Madrid es España»

Ángel Gabilondo, ha sacado 24 escaños, 13 menos, con un 16,85% de los votos  y 610.190 sufragios. La Moncloa le mangoneó la campaña al catedrático desde el primer momento, dirigida por el gurú Redondo,  primero convirtiéndole en un moderado que quería gobernar con Ciudadanos, y después en un desacomplejado izquierdista que llamaba a Pablo Iglesias a la concertación en los últimos 12 días de la campaña, solo cuando Redondo vio que el voto de Ciudadanos había ido a parar a Ayuso, y que por ahí no había nada que rascar. Y así convirtieron a Gabilondo en una marioneta, a  la cabeza de ese Frente Popular que había apañado Pablo Iglesias, lo que a un intelectual moderado de su talla le iba como a Cristo dos pistolas. Gabilondo no tiene la culpa de casi nada, aunque así lo sugirió Moncloa enviándolo a un hotel en la noche electoral y cerrando Ferraz a cal y canto. Como si lo fueran a okupar. Ya saben futuros candidatos (¡atención Page!) cómo se las gasta Sánchez cuando se ve amenazado. La derrota es de tal calibre, que otro PSOE ya habría convocado, hoy,  un comité federal para analizarla y exigir  responsabilidades. Porque los datos son elocuentes: los nuevos votos de Ayuso vienen de Ciudadanos, pero también del PSOE de toda la vida. Pero no pasará nada porque hace tiempo que Sánchez eliminó todos los contrapesos del PSOE al convertirlo en una formación peronista, en la que el líder se relaciona directamente con las bases a través de un sucedáneo de Primarias a modo de referéndums.

En ese sentido me sosprende que Page sí crea que “van a pasar cosas, que va a haber cambios y movimientos”. ¿En el gobierno? ¿Aprovechará Sánchez para deshacer la coalición con Podemos, si han llegado a la conclusión de que ya no les sirve?

 Ayuso no solo gana por su gestión de la pandemia y su programa liberal, también es un no al tacticismo llevado al extremo, porque extremo ha sido que, con tal de conservar el poder, Sánchez se haya apoyado en Bildu o en los golpistas catalanes, sin que aquellos o estos condenaran el terrorismo o se comprometieran a no organizar otro referéndum ilegal cuando Junqueras abandone la cárcel.

«Gabilondo no tiene la culpa de casi nada, aunque así lo sugirió Moncloa enviándole a un hotel en la noche electoral y cerrando Ferraz a cal y canto. Como si lo fueran a okupar»

Mónica García y Más Madrid saca 24 escaños, los mismos que el PSOE, pero con más votos, 614.660, el 16,97%. Al PSOE le sale un rival duro por la izquierda en el partido de Errejón, un partido que bebe en las fuentes de Podemos, pero con un discurso menos radical y más moderno, aunque no por ello deje de ser muy izquierdista y en la línea de los verdes alemanes. Pero Más Madrid es una formación regional, que no sabemos si podrá recoger lo que pierde la versión comunista-bolivariana de Podemos con ese acomplejado nombre de Más País con que se presentó a las Generales, para eludir la palabra España en su marca.

Rocío Monasterio y Vox sacan 13 diputados, 1 más, con el 9,13% y 330.660 votos. A Monasterio, una diputada a la que le va la marcha como a Iglesias, como se vió en la tertulia de la Ser, se contenta porque subió 1 escaño, aunque con el incremento de la participación es una victoria pírrica. Lo cierto es que, hoy,  el partido populista-nacionalista de Abascal es menos influyente que ayer, como sospechaba Casado cuando le plantó cara el día de la moción de censura. Claro que Madrid tiene un sistema electoral cuasi mayoritario, para fortuna de los madrileños. Pero aviso: Vox tendrá más opciones en la sopa de letras que la Ley de H’ondt convierte las municipales.  Responsabilidad de Rajoy que no se atrevió a cambiar la ley electoral e implantar una segunda vuelta, a la francesa, cuando lo pudo hacer.    

«Ayuso no solo gana por su gestión de la pandemia y su atractivo programa liberal, también es un no al tacticismo llevado al extremo, porque extremo ha sido que, con tal de conservar el poder, Sánchez se haya apoyado en Bildu o en los golpistas catalanes, sin que aquellos o estos condenaran el terrorismo o se comprometieran a no organizar otro referéndum ilegal cuando Junqueras abandone la cárcel».

Pablo Iglesias y Unidas Podemos suma 10 escaños, 3 más, con un 7,21% de los votos y 261.010 sufragios. Muy poco para un hiperlíder que se puso al frente de este nuevo Frente Popular, aunque para ello tuviera que radicalizar la política madrileña, con un discurso guerracivilista, supuestamente para movilizar al electorado de izquierdas y que a la postre lo que consiguió es sacar de la cama a todas aquellas personas que se imaginaron que lo que se estaba ventilando era la mismísima revolución.Comunismo o libertad, gritó MAR (Miguel Ángel Rodríguez) y con él Ayuso. Tengo dicho que cuando se tira por el extremo izquierdo se acaba saliendo por la derecha extrema, ya ven cómo nació Vox, y así le pasó al miliciano Iglesias por creer que la España de 2021 es todavía la de 1936. No cuela que en Madrid haya más dos millones de fascistas tabernarios, como sugiere el impostor Tezanos y su mariachi del CIS, que son los que han votado al PP y a Vox. ¡Apañados estaríamos si fuera verdad! Pero un día después de las elecciones, todavía lo sigue manteniendo la vicepresidenta Carmen Calvo, con su discurso demagógico sobre la extrema derecha madrileña. ¡Parece que no han aprendido que las exageraciones quitan credibilidad a un discurso sereno!

El debate no es si Arrimadas debería marcharse -que debería, aunque es lo de menos-, por dejarse engañar por los cantos de sirena de Sánchez-Redondo y no saber qué pensaba, de verdad, su electorado. El problema es si Ciudadanos puede reescribir, todavía, esa crónica de una muerte anunciada para un partido cargado de buenas intenciones, pero de una ingenuidad peligrosa para sí mismo

Edmundo Bal y Ciudadanos se queda sin representación al no haber alcanzado el 5%, pierde sus 26 escaños, y apenas rasca el 3,57% con 129.216 votos. Como dice el maestro Raúl del Pozo, Ciudadanos es un partido en peligro de extinción al que mucha gente votaría si no se hubieran saltado ellos mismos la tapa de los sesos. Primero fue Rivera y ahora Inés Arrimadas. Tenía posiblemente el mejor candidato, Edmundo Bal, un abogado del Estado que no ha dicho ninguna tontería en toda la campaña electoral; pero no ha podido ser. En España los partidos centristas y bisagras tienen mala fama, y sobre todo cuando son más necesarios: si se polariza la sociedad y los radicales sacan el hacha. El debate no es si Arrimadas debería marcharse -que debería-,  por dejarse engañar por los cantos de sirena de Sánchez-Redondo y no saber qué pensaba de verdad su electorado. El problema es si Ciudadanos puede reescribir, todavía, esa crónica de una muerte anunciada para un partido cargado de buenas intenciones, pero de una ingenuidad peligrosa para él mismo. Los ejemplos de CDS o UPyD no ayudan. Malas noticias para alcaldes como Alberto Rojo, que perderá a Ciudadanos en su función de bisagra, y buenas para un PP que lo tiene más fácil en 2023, porque Vox solo gira hacia un lado.   

Esto es lo que hay. Sánchez movió el tablero con las mociones de censura en Murcia, embaucó a Arrimadas,  y ahora ya sabemos lo que no hará, que es adelantar elecciones, y dar al pueblo nuevas cartas; porque piensa que Europa le puede sacar de este lío. No va a ser tan fácil y menos si el espejo es el Plan E de su mentor Zapatero. Ya puede perder toda esperanza, porque Europa no le va a dejar. Y en el diario,  esta vez ya no va a contar tan fácilmente con el apoyo parlamentario de los disolutos compañeros de moción de censura contra Rajoy tras el triunfo de Ayuso. Aunque no lo querrá ver. Pero esto es lo que hay.

Empieza un nuevo ciclo.

A pedradas y sin debates, ¡vamos mejorando!

Todas las encuestas eran elocuentes. Los extremos estaban bajando en los sondeos, en algunos casos estaba en peligro su representación en la Asamblea de Madrid, hasta que ocurrió lo sabido por todos. La portavoz de los populistas de derechas puso en duda las balas de CETME recibidas por el ministro del Interior, la Directora General de la Guardia Civil y el líder de Podemos; a la estrategia del cada vez más radicalizado Pablo Iglesias le venía muy bien una espantá, como a Cagancho en Almagro, titulares son titulares,  y este lo aprovechó como él sabe, levantándose de la mesa.  No fue hasta media hora después en que los siguieron el resto de candidatos de la izquierda  a buen seguro que  instruidos por sus estados mayores de campaña.  No hubo tal error de Rocío Monasterio, como algunos apuntan. A ella le interesaba un enfrentamiento directo con Iglesias, y a Iglesias le convenía un enfrentamiento directo con Monasterio, para focalizar de una manera más palmaria, que él está allí para luchar contra el fascismo y para ganar la batalla de Madrid casi un siglo después. De lo contrario, ¿para qué iba a dejar el Gobierno todo un vicepresidente si en Madrid estaba teniendo un papel secundario?

Al día siguiente, un debate que habría pasado desapercibido, marcó la estrategia de la campaña. Los extremistas volvían a acaparar los titulares de los periódicos, como no lo habían logrado durante la campaña, y al fin de eso se trataba; de ganar votos aunque sea a costa de desenterrar los peores demonios nacionales. De definirse por lo que uno no es, en este caso el antifascismo o el anticomunismo, que por los valores que cada cual defiende. No olvidemos que a las últimas elecciones en la II República,  el Conde de Romanones, que siempre se presentó al frente del partido liberal, lo hizo esa vez en Guadalajara por el Bloque Antirrevolución; y los indispensables perfiles de la izquierda republicana quedaron anulados por el influjo de los revolucionarios más radicales en el Frente Popular. Aunque Romanones consiguió su escaño, a los pocos meses en España andaban a tiros.

No permitamos que los extremistas vuelvan a marcar otra vez la agenda política española. Y de alguna manera lo están consiguiendo. Hemos celebrado decenas de elecciones desde la recuperación de la democracia, me da fatiga ponerme a contarlas, pero no recuerdo ninguna en que se hayan suspendido los debates políticos. Tampoco que los oradores de un partido fueran  sistemáticamente apedreados por hacer un mitin en Vallecas o en la Cataluña del Process, y que los ahora ofendidos, por haber puesto en duda su credibilidad, no criticaran tal violencia; o la intentaran justificar. Hace tiempo que en España parece haberse olvidado aquella frase que atribuyen a Churchill, y que de no ser suya la podría suscribir, -porque pocos como el líder liberal británico se enfrentaron a todos los totalitarismos de su época-, en que hablando con un diputado de la oposición, le dijo: ”No estoy en nada de acuerdo con lo que usted dice; pero daría mi vida porque pudiera seguir defendiéndolo en esta cámara”.

Aunque la Autonómicas madrileñas sean algo más que unas primarias, desde luego para Sánchez lo son, y algo menos para Casado, no recuerdo una degradación del ambiente político como el de ahora.  Porque ni dejar de votar a Ayuso es no creer en la libertad, ni hacerlo por ella te convierte en un fascista. Esa polarización es la gran farsa de los crispadores, que iban mal en las encuestas, por lo que les interesaba tensar la cuerda. Como si no hubiéramos tenido bastante con el peligro de dividir a la sociedad y hasta a las familias, en Cataluña con el Process. Pues bien, los extremistas quieren  trasladar ese ambiente guerracivilista a la puerta de casa. A Madrid. Pero esto es lo que hay.

A pedradas , sin debates y con balas en el Correo: ¡vamos mejorando con el tiempo la calidad de nuestra democracia a medida que algunos se empeñan en enterrar los valores de la Transición y la reconciliación nacional!

Estado de aburrimiento

Hablando el pasado domingo con asistentes a la caravana empresarial en las que se pedía más flexibilidad a las medidas adoptadas recientemente por las autoridades sanitarias regionales, constaté una impresión que ya llevaba de casa. Aunque los hosteleros, no pocas veces con razón, creen que están siendo la cabeza de turco de esta pandemia, y todos me recalcaban: “La hostelería no somos los culpables”, lo que se detecta en el actual estado de la pandemia no es ya enfado, como ocurría al principio con algunas medidas improvisadas que no se entendían; estamos en un estado que podríamos llamar de “aburrimiento”. Los hosteleros, pero también el ciudadano corriente, después de más de un año de pandemia y de una vacunación que se ha frenado, hemos pasado del cabreo al aburrimiento. Y me preocupa, porque lo siguiente es la resignación, cuando se pierden las fuerzas para luchar contra lo que se viene encima, paso previo a la depresión, que llega cuando ya no sólo renuncias a luchar sino que empieza a darte  todo igual. Que tu empresa se derrumbe o que los sueños de toda una vida acaben ahogados por una pandemia que seguimos sin saber de una manera indubitable cuál fue su origen y sus responsables. No estamos saliendo bien; no. Hemos llegado un momento en que los empresarios afectados más directamente por las restricciones ya no se conforman con ayudas indirectas y créditos; lo único que reclaman es “poder trabajar”. Yo esperaba una concurrencia mayor a la caravana empresarial del domingo. Y no quiero pensar que es porque el aburrimiento ha sustituido ya al enfado.

Las autoridades sanitarias tienen que poner, ya, a la salud mental en un primer plano, para que no pasemos del enfado a la resignación y finalmente a la depresión. O a algo igual de negativo: a la desobediencia a las autoridades sanitarias, especialmente entre los jóvenes, como se aprecia en la proliferación de fiestas ilegales en locales y domicilios privados. En este sentido, hay que aplaudir los nuevos criterios que anunció Page recientemente de que se va a “reformular y remodular” la actual instrucción sanitaria, para permitir el uso de interiores en establecimientos hosteleros en los niveles 3 normal.  Pero no debería quedar ahí la cosa, el  cierre de las terrazas en el nivel 3 Reforzado, como estamos en Guadalajara y en más de treinta pueblos de la provincia se nos antoja exagerado cuando cada vez es más patente la dificultad de la transmisión del virus al aire libre.

Las autoridades sanitarias tienen que poner, ya, a la salud mental en un primer plano, para que no pasemos del enfado a la resignación y finalmente a la depresión.

Sucede igual con los nuevos criterios implantados en los últimos días para extender las medidas en los lugares más calientes a todos los pueblos de las zonas básicas de salud (ZBS). Así se ha hecho con la ZBS de Azuqueca (4 municipios), ZBS de Yunquera (18 municipios), ZBS de Mondéjar (7 municipios) y la ZBS de Horche (6 municipios).  Es correcto el argumento de que se hace porque la gente se relaciona no solo en su pueblo sino con el entorno más cercano;  pero no es suficiente como para imponer restricciones draconianas a los pueblos que no tienen ni un solo caso de covid. En la ZBS de Yunquera,  hay diez municipios sin un solo caso en las dos últimas semanas: Alarilla, Ciruelas, Copernal, Fuentelahigura, Heras de Ayuso, Málaga del Fresno, Matarrubia, Puebla de Beleña, Robledillo de Mohernando y Taragudo.   En la ZBS de Mondéjar son  dos: Driebes y Pozo de Almoguera. Y en la ZBS de Horche son tres: Fuentelviejo, Romanones y Tendilla.  Por lo que hay que preguntarse: ¿es justo cerrar  restaurantes y terrazas de estos municipios que están libres de coronavirus? ¿Qué pueden pensar los hosteleros afectados si yendo mal te cierran el negocio y yendo bien, también? ¿Esa es la manera de recompensar el buen comportamiento de los vecinos de ese pueblo?

Hay que dar más de una vuelta a eso que Page ha llamado “remodular” las medidas, para no caer en la injusticia. Y parece que algo empieza a moverse. Sanidad reconoce que estuvo valorando extender las medidas que comunicó el viernes anterior a toda la provincia, pero que no lo hizo porque consideró injusto con serranías y parameras, en las que hay pocos casos. Hizo muy bien y deberá reformular otras medidas si la situación no termina de mejorar, ya que el próximo paso sería el cierre perimetral. Después de un año con la pandemia a cuestas sería un duro golpe a nuestro equilibrio mental.

A pesar de tantos desafíos, me quiero autoconvencer de que hay que seguir adelante, porque tengo claro que estamos en la recta final. Solo que se está haciendo muy larga, porque es la vacunación la única medida de verdad que nos sacará de esta crisis sanitaria, y luego de la económica en que ha derivado la anterior.

También hay que meditar más sobre la entrada en vigor de unas medidas reforzadas, que vuelven locos a los hosteleros. La presidenta de la CEOE, Marisol García, hacía alusión a ello el domingo, porque se comunican de “un día para otro, sin capacidad de organizarse”.  Y me decían los hosteleros con los que hablé que no tienes la misma plantilla y las mismas reservas si el restaurante está abierto en el interior, aunque con restricciones; si solo puedes utilizar la terraza; o en caso extremo, como ocurre con el nivel 3 Reforzado, si el cierre es total. Reclaman tiempo para adaptarse.

A pesar de tantos desafíos, me quiero autoconvencer de que hay que seguir adelante, porque tengo claro que estamos en la recta final. Solo que se está haciendo muy larga, porque es la vacunación la única medida de verdad que nos sacará de esta crisis sanitaria, y luego de la económica en que ha derivado de la anterior. Por ello ha supuesto un duro revés para los europeos los parones que ha sufrido el proceso de entrega de vacunas a los países de la UE en contraste con lo sucedido en el Reino Unido, donde Boris Johnson ha ganado la última batalla por el Brexit, o el mismo Gibraltar, que ya no necesita mascarillas por el alto rango de vacunación, y que hoy es todavía más británico que ayer, y siento decirlo.  

P.D.- El marcador de la vacunación, según datos oficiales del Ministrio de Sanidadestá así: España ha adquirido 93,5 millones de dosis; ha recibido 13,7 millones; ha puesto al menos 1 dosis al 19,9 % de la población y solo el 3,7% tiene la pauta completa. En Castilla-La Mancha a 24.645 personas se ha puesto al menos 1 dosis y a 23.182 la pauta completa.  En la Europa comunitaria se han administrado 12.853.599 dosis. Vemos por tanto que son índices que hay que mejorar si realmente queremos que para el verano esto haya cambiado de verdad y salgamos del estado de aburrimiento actual. Y  entonces  sí entraremos en la normalidad; de verdad.

En la habitual ceremonia de la confusión que supone tener a dos fuentes distintas dando la misma información, y así viene sucediendo durante toda la pandemia, el consejero de Sanidad, Jesús Fernández, dio esta mañana unos datos sobre vacunación muy mejorados sobre los que figuran en la web del ministerio de Sanidad. Así, se refiere a que en Castilla-La Mancha, donde se han recibido 619.075 dosis, ya se han administrado 562.432 primera dosis, un 90,9 por ciento.

Asimismo, ya son 166.655 las personas que ya tienen administrada la pauta completa (el Ministerio cita solo 23.182 a 18 de abril ), siendo Castilla-La Mancha la cuarta comunidad autónoma con más doble dosis administradas, según sus datos de la consejería. Para finalizar, Jesús Fernández Sanz ha explicado que “la intención del Gobierno de Castilla-La Mancha es adquirir la normalidad de la manera más rápida posible”.

P.D.2.- Después de publicarse este post, muchas cosas han cambiado en la línea que pedía. Las medidas restrictivas que se tomaron el viernes se han flexibilizado el miércoles. La situación lo pedía.La lección a sacar es que hay que tener mucho cuidado antes de adoptar medidas tan restrictivas que afectan tanto a la economía y sobre todo cuando avance la vacunación. En ese escenario, las restricciones perimetrales deben tener los días contados. Llevamos un año sin viajar a la puerta de casa, a Madrid o Alcalá, mientras que podemos ir a Albacete o al río Mundo, a más de trescientos kilómetros. Nunca lo acabé de entender. El turismo rural y la hostelería de Guadalajara necesita restablecer las relaciones con Madrid para volver a la normalidad.

La ceremonia de la confusión

El gobierno europeo, el nacional, los autonómicos y locales, y toda la ristra de burócratas que pueblan las agencias nacionales e internacionales relacionadas con la Salud, y que minaron su credibilidad con el mal diagnóstico del virus y su propagación (seguimos sin saber en realidad su origen, después de casi un año y medio), parece que se han propuesto confundirnos a todos y dar combustible a los anti-vacunas y conspiranoicos de todo pelaje. Mismamente ayer, se reunió la Comisión  interministerial que han creado Gobierno y Comunidades Autónomas, supuestamente para coordinarse, y se sumó a la ceremonia de la confusión. Acordaba no poner la vacuna anglo-sueca AstraZeneca a menores de 60 años por los supuestos trombos en la misma tarde en que se reunía la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en las siglas inglesas) y que establecía como conclusión principal que no ve evidencias de que la vacuna tenga relación directa con los casos de tromboembolismo detectados tras la vacunación con este fármaco en diferentes países europeos, aunque admite que no ha podido descartar del todo la relación con tales casos de troboemembolismo, por lo que “seguirá investigando”. A pesar de esta cautela, el diagnóstico de la EMA es concluyente: sus expertos aseguran tras dos semanas de investigaciones que la vacuna de AstraZeneca es “segura y eficaz”, por lo que “no hay riesgo general” del desarrollo de problemas de coagulación sanguínea en la población a la que se administre este preparado.La directora ejecutiva de la EMA, Emer Cooke, aseguró que, con esta investigación, la EMA ha cumplido su “responsabilidad de determinar que los beneficios aún superan los riesgos” del fármaco autorizado. Y sentencia: «No hay riesgo general».

Vacunación con AstraZeneca/ Efe.

Pues bien, coincidiendo con este pronunciamiento, la susodicha Comisión española sostenía, como nuevo criterio, que AstraNececa sólo se administre a mayores de 60 años, supuestamente por “precaución”. Un día antes, la consejera de Sanidad de Castilla y León paralizaba toda vacunación con Astrana Zeneca mientras en la vecina Castilla-La Mancha se mantenía, por lo que se ve con buen criterio; y solo recordar que en la semana anterior, en Guadalajara y toda Castilla-La Mancha se  vacunaba a casi treinta mil docentes solo con AstraZeneca; y luego se siguió con el rango de edad comprendido entre los 56 años y hasta los 65, estableciendo precisamente el corte entre los que tienen 65 años, que se quedaron sin vacunar hasta no se sabe cuándo, por el criterio que se seguía entonces. Pero ahora leemos que el Consejo Interterritorial fija que la Astra Zeneca será solo para mayores de 60 años; y que el Consejo deja en el aire la segunda dosis a profesionales esenciales y otras personas que han recibido la primera dosis, unos 2,1 millones. La mayoría son menores de 60 años que o bien se inocularán con otra fórmula o se quedan sólo con el 70% de la protección, que según los estudios ofrece solo una dosis. Cuando se aclaren los ilustres se lo contaremos.

Esta deriva con la vacuna anglo-sueca deja en solfa todo ese calendario de vacunación que, cual Patton antes de avanzar sobre le península itálica, proclamó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y en el que garantizó  que habría 33 millones de vacunados en agosto. ¿Cómo se va a poder hacerlo teniendo en cuenta lo sucedido con AstraZeneca, la vacuna más usada hasta ahora? Y ya no digamos de los calendarios de vacunación avanzados por Page y otros presidentes autonómicos, que dependen de las vacunas que reciban para que puedan progresar.

Son varios los presidentes autonómicos, como Feijoo y Page, que reclaman medidas nacionales tras el fin del estado de alarma y que echan de menos un plan nacional de vacunación. Me temo que sin mucho éxito, teniendo en cuenta que tras la ceremonia de la confusión vivida ayer, en España, y en otros países de Europa, el presidente del Gobierno tomó las de Villadiego y se marchó de viaje a Angola,  tomando distancia con el problema, como ha hecho siempre en toda esta crisis. Él solo está para los grandes anuncios que le prepara Ivan Redondo, que luego endilga a las comunidades autónomas para que lidien con la cruda realidad.

Cuando la política es sobre todo popaganda, esto es lo que hay. Una ceremonia de la confusión de tres pares de narices y una consejera de Educación en Murcia, Mabel Campuzano se llama, y viene de Vox, que nos dice que ella no se pinchará tras cuestionar la efectividad de la vacunación contra el coronavirus.  Esto es lo que hay; no cabe un incompetente más, porque se caen al mar.

P.D.- No han pasado siete horas desde que ha colgado este post, y las agencias nos anuncian que Sanidad vacunará con AstraZeneca a los mayores entre 60 y 69 años en contra de lo que ha venido sosteniendo en las últimas semanas. Aunque la ceremonia de la confusión se enmaraña todos los días con tantos portavoces europeos, mundiales, estatales y autonómicos dando versiones distintas sobre un mismo hecho, los malos datos de hoy nos confirman que la cuarta ola ya está aquí y entiendo que el mayor riesgo es, como dice la EMA, no vacunarse. Así que si el otro día me quedé al borde de la aguja en el polideportivo San José espero que esta vez me dejen tirar a canasta y que sea lo que Dios quiera. Por que sí, a pesar de que la grillera nos confunde, todavía me quiero vacunar. Antes de que el bicho nos acabe pillando.

Outlet

Cuando El Corte Inglés de Guadalajara bajó a segunda división, convirtiéndose en una Outlet, sus directivos iban buscando otro perfil de cliente que podía encontrarse en Guadalajara, pero que no acudía a la gran locomotora de la distribución nacional. Estos directivos manejaron la teoría de que la cercanía con El Corte Inglés de Alcalá de Henares y la influencia de Madrid no habían permitido fidelizar a los clientes en Guadalajara; y si bien hay algo de esto, yo creo que influye todavía más que si El Corte Inglés de Guadalajara tenía pocos clientes era porque los precios que ofrece la marca cada día son menos asequibles al sueldo medio español, que ha ido decreciendo de crisis en crisis, hasta la derrota total , parafraseando a Groucho Marx. Y estamos de lleno en la la crisis pandémica-financiera. Tengo escrito que el éxito de El Corte Inglés fue el de la clase media española, que fue creciendo en España a partir de los años 70-80 del pasado siglo hasta ser la mayoritaria; y que el adelgazamiento de aquella es pareja a la caída del protagonismo que tuvieron las grandes plataformas de ventas para esas clases medias de España: El Corte Inglés y antes Galerías Preciados.

He estado como cliente en El Corte Inglés de Guadalajara, después de su reapertura como Outlet, y lo primero que me llamó la atención es que habían vuelto los clientes, en gran número, en comparación con la última vez que estuve allí antes de la revolución. Vi también una amplia oferta de primeras marcas, cuyo género se va a renovar periódicamente, nos dicen, y comprobé que ciertamente los precios están rebajados y más al alcance de la sociedad arriacense actual. Me gustaría que los directivos de El Corte Inglés hubieran dado en el clavo y encuentren ese nicho de mercado que les era esquivo, porque será bueno para Guadalajara, y a un Ferial Plaza que con los simbólicos cierres de las marcas de Inditex, con Zara a la cabeza, agravó su retroceso. Ojalá la recuperación de uno ayude al otro.

Y, ahora, los reparos: No me gustaron nada las grandes colas que se forman para ir al probador, y menos para pagar ante el escaso número de cajas. Es comprensible que los Outlet tengan que minimizar gastos, pero no a costa de robar al cliente un tiempo excesivo en una cola. Así que me fui sin comprar. Esto es lo que hay.

P.D. Si hay una actividad amenazada por la pandemia es la de los cines. Han cerrado muchos en España y los que quedan tienen un futuro incierto, cada vez más amenazados por las plataformas digitales. Sería bueno que el Ayuntamiento animara al vecindario  a volver a las salas de cine en Guadalajara, sobre todo cuando la vacunación avance y se vaya perdiendo el miedo, reeditando el convenio que con buen resultado mantuvo antes de la pandemia con los Multicines.  

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