1-1-1, pero con un tercer escaño  en el alero

Publicamos la tercera entrega de nuestra proyección sobre las elecciones Generales que celebraremos el próximo domingo 28 de abril. Recordamos la mecánica que empleo. Hago el promedio de todos los sondeos publicados en España, se aplica un índice corrector en base a los resultados obtenidos en las últimas elecciones generales en Guadalajara y en función de su resultado se realiza la proyección voto. No es la perfección, la demoscopia tiene sus lagunas (especialmente para detectar el voto de altos nichos de indecisos), pero me da más garantías emplear promedios sobre más de 20 sondeos de distintas empresas demoscópicas que, como ha hecho el CIS de Tezanos,  realizar una estimación en una provincia como Guadalajara, con 288 municipios, solo en 13 municipios y con 203 entrevistas, hasta el punto de que se atribuye un margen de error impropio de un sondeo serio: el 7%. Ya saben sus conclusiones: PSOE tendría 2 diputados y Vox 1. El PP no obtendría representación por primera vez en su historia en Guadalajara, Tezanos dixit.

Vayamos al grano. Aplicado el factor corrector de Guadalajara, siempre en base a las elecciones de 2016 (prima de diferente forma a todos los partidos menos a Podemos), nuestra proyección llega a las siguientes conclusiones empleando datos recogidos el 21 de abril.

1ª) El PSOE sube ligeramente 1 punto respecto a nuestra proyección del 10 de abril y supera con claridad al PP como partido más votado en la provincia. Estaría cerca del 31 % de los sufragios si la participación es similar a la de 2016, pero todavía no le valdría para sacar dos escaños. Aunque no es imposible: si en estos últimos días de campaña consiguiera arrastrar el voto útil de la izquierda y llegase a porcentajes en torno al 35%, podría dar ese vuelco que solo lo ha logrado en las elecciones de 1982 cuando el centro-derecha también se presentó fragmentado en Guadalajara.

2º) Al ser el partido más votado en el Congreso el efecto previsible es que el PSOE se llevase de rebote los tres senadores: Rafael Esteban, Riansares Serrano y Julio García. Y que el cuarto electo sería Antonio Román, cabeza de lista del PP.

3º) El PP mantiene la expectativa de voto en las últimas dos semanas y estaría en torno al 27%, una cantidad suficiente como para salvar uno de los dos escaños que obtuvo en las anteriores elecciones Generales cuando sumó el 39,6% de los sufragios emitidos,  con 51.942 votos. Nuestra estimación es que podría perder unos 15.000 votos, que fundamentalmente irían a Vox y en menor medida a Ciudadanos, pero que la caída no llega a la debacle que anuncia el CIS.

4º) Esto es lo que la demoscopia nos da como valores más seguros. Pero los problemas vienen en la asignación del tercer diputado. A 21 de abril, sería para Ciudadanos con el 18%  (baja 1 punto en las dos últimas semanas) y unos 23.000 sufragios. Con el porcentaje asignado al PSOE (el 30,62%) le sobrarían unos 20.000 votos para entrar en la asignación del tercer diputado, lo que quiere decir que está pisando los talones a Ciudadanos (apenas le separarían 3.500 votos).

5º) Unidas Podemos seguiría estando fuera de la distribución de escaños en Guadalajara con el 11 % y unos 20.000 votos. Este clímax es una desventaja para la formación que lidera Pablo Iglesias, ya que favorece la concentración en torno al partido mayoritario de la izquierda, que no se produjo en las últimas Generales en las que alcanzó el 18,1% en Guadalajara.

6º) Vox es una gran incógnita, ya que al no tener un referente fiable (en las últimas elecciones apenas sacó el 0,41% en Guadalajara) no hay manera de hacer una proyección de voto decente. Y por ello no la hemos realizado. Solo nos atrevemos a decir que si el partido de Santiago Abascal llegara al 18%, aquí (los promedios nacionales son un 11, 01 %) disputaría codo con codo ese tercer escaño al partido de Albert Rivera.

7º) Nuestra conclusión es que a la vista de los últimos sondeos autorizados a publicar por la Ley Electoral, PSOE y PP tendrían un escaño asegurado y el tercer escaño, por este orden, sería para Ciudadanos, Vox o para el PSOE, si lograra llegar al 35 %. De ahí la importancia de provincias pequeñas que se reparten 3 o 5 escaños, porque en ellas se podría estar decantando una mayoría parlamentaria hacia las “derechas” (PP, CS y Vox) o a las “izquierdas” (PSOE, Unidas Podemos y seguramente Esquerra Republicana de Cataluña, o el mismo PNV, aunque sea un partido conservador).

UN DEBATE SIN UN CLARO GANADOR.- Habrá que estar atento, por último, a los efectos de los debates televisivos  sobre los indecisos, aunque al no haberse producido un claro ganador no parece que vayan a cambiar mucho las cosas. Pedro Sánchez demostró estar incómodo los dos días, es un hecho que no debate bien, se enfada y pierde los nervios con facilidad, y aunque dejó dos preguntas claves sin contestar (los indultos y la aceptación de un pacto con Ciudadanos) la oposición no acabó de tumbarlo. Pablo Casado estuvo timorato y apocado el lunes, y mejoró mucho el martes cuando se olvidó de los corsés que le pusieron sus asesores y fue el candidato que más propuestas desgranó. A Albert  Rivera le sucedió todo lo contrario. Se envalentonó tras su efectiva comparecencia en RTVE y acabó en Antena 3 adoptando el perfil de candidato gamberro que no se compadece que con un presidente del Gobierno. Y Pablo Iglesias…¡qué gran sorpresa! Quiso tapar la vía de agua de Podemos abierta por los electores que parecen dispuestos a retornar a la casa madre del PSOE, y para darse respetabilidad esgrimió para ello la Constitución en un beatífico tono profesoral, adornado de buenas maneras. Su problema es de credibilidad: ¿Cuándo decía la verdad, anteayer en que despotricaba de la Constitución por considerarla fruto de un pacto vergonzante entre los demócratas y el tardofranquismo? ¿O ahora que, aparentemente, ha caído en la cuenta de que  es el principal instrumento de progreso que ha tenido la democracia española en los últimos cuarenta años y, por ello, los independentistas con los que confraterniza, no se la pueden saltar a la torera? Me olvidé de Santiago Abascal, a quien torpemente la Junta Electoral le sacó del debate, con lo que no tuvo ocasión de meter la pata ante diez millones de españoles, lo que le viene muy bien para seguir cultivando su imagen victimista y antisistema, como hizo Iglesias en sus orígenes.

Es una lástima que ante las elecciones más abiertas de la historia de los últimos cuarenta años, y que nos pueden dejar en herencia arriesgadas alianzas entre los partidos moderados y el populismo de izquierda o de derecha, todo se haya despachado en dos debates de escaso calado, mucho humo y pocas nueces, y en los que el mundo parecía girar en torno a Torra y sus chorradas.¡Pero esto es lo que hay, amigos!  Que ustedes lo voten bien.

Foto: Una imagen del debate celebrado en RTVE.

 

 

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