Este fin de semana hemos visto unas imágenes de los pantanos de la cabecera del Tajo, especialmente el de Entrepeñas, que me recordaban a los años 70 en que todos los fines de semana, Sacedón y otros pueblos ribereños aprovechaban su nueva condición de municipios turísticos. Solo faltaron los autobuses del “Cuéntame”, que los domingos venían desde Madrid y eran la alternativa popular al entrañable Seiscientos. De esa época es el eslogan de Mar de Castilla, que fue perdiendo fuerza, hasta rebajarse a lo patético, en los años de sequía en que el pantano se vaciaba con los trasvases a Levante.

Esta euforia que se ha vivido este fin de semana, alentada por la comunicación entre Entrepeñas y Buendía, que no se producía desde hace 28 años por el bajo nivel del primero, puede llevar a equívocos en algunos y creerse que ese Entrepeñas, al 80 por ciento, es una foto fija. Nada más lejos de la realidad, como he recordado esta semana en un reportaje con imágenes de la última sequía que apenas datan de hace 7 años. La verdad es que vamos a volver a las andadas en muy poco tiempo, y aunque este verano ya no nos lo quita nadie, el próximo trasvase va a retirar otra vez el tapón de la cabecera del Tajo, como llevo avisando desde hace cinco meses con otros posts en este mismo blog. Esto es así porque las reglas del trasvase al Segura, que son puro colonialismo del Levante a la cuenca del Tajo, permitirán que se apruebe automáticamente un trasvase de 60 Hm3, más del doble de lo que se venía detrayendo en el último mes antes de las lluvias. Y lo más probable es que se vuelva a rizar el rizo y que parte de ese trasvase se tenga que guardar en Entrepeñas-Buendía, porque ahora no les hace falta, y lo utilizarán cuando les convengan.
Las instituciones provinciales y regionales deben ser conscientes de ello, y para empezar sería muy deseable -aunque tengo escasa esperanza- que alzaran su voz atacando la cuestión de fondo (las reglas del trasvase) y no utilizarlo en clave partidaria. Desde el gobierno regional no solo hay que pontificar contra el trasvase, como si fuera una pandemia, sino redoblar la exigencia al ministerio de Transición Ecológica que tramite de una vez por todas las nuevas reglas amparadas en los tribunales, y lo haga cuanto antes porque el proceso es muy largo. Desde la oposición, y me refiero al Partido Popular, (dejo a Vox por imposible, porque hablan del trasvase como si fuera una verdad revelada, sin entrar en detalles) su líder regional, Paco Núñez, debe bajar al terreno de una vez y dejarse de etéreas llamadas al consenso. Yo creo que todos estamos de acuerdo, como reclama Núñez, en que es hora de llegar a un acuerdo histórico en materia hídrica, pero antes de ello hay que salir al paso de lo que se nos viene encima: esos 60 Hm3 mensuales trasvasables, por mor de unas reglas del trasvase colonialistas e injustas. Esto es lo primero que debe reivindicar Núñez, de la misma manera que los miembros del PP valenciano exigen no tocar un memorándum y unas reglas que solo les benefician a ellos. Cada región defiende sus intereses, menos aquí. Los que me leen desde hace tiempo saben que nunca he estado en contra de los trasvases por definición, y que defiendo un Plan Hidrológico Nacional, de verdad, con asistencias entre cuencas-algo imposible en el modelo de España confederal al que vamos-; pero lo que es inaceptable es que, mientras tanto, en España solo exista un trasvase entre cuencas, y que los únicos agentes de esa solidaridad sean los pantanos alcarreños -que no manchegos, como he leído por ahí- de Entrepeñas y Buendía.
Esto es lo que hay, y ya lo sé. Pronto volveremos a las andadas y empezaremos con el debate de siempre sobre si son galgos o podencos. Mientras tanto, el agua bajará hacia el levante, a capricho.
LA FRASE: “Cuando no hay Gobierno llega el caos. Pero aquí no hay caos, sino polarización. No se sabe a dónde vamos ni cómo va a terminar este laberinto en el que las fuerzas contrarias a la nación dirigen la política”. RAUL DEL POZO, columnista.