
Guadalajara ha vivido una Navidad muy animada, y quiero decir con ello que las calles más céntricas han estado diariamente muy concurridas, inusualmente concurridas (el casco antiguo se vacía sin solución al terminar la jornada laboral de la mañana), a lo que seguramente habrá contribuido la atractiva iluminación que ha lucido este año la Calle y Plaza Mayor y adyacentes, la mejor que yo recuerdo. El video-mapping atrajo a miles de personas frente al Palacio del Infantado, demostrando que no hay mejor pantalla que las puntas de diamante de Juan Guas y los velludos salvajes sosteniendo el escudo ducal de los Mendoza. Como casi siempre, funcionó el recurso a la cultura tradicional de esta vieja ciudad castellana, que se plasma en las rondas navideñas y las zambombas; y sobre todo en el movimiento belenista, que en esta provincia ha adquirido categoría de obra de arte. Hay muchos maestros belenistas que se pasan el año elaborando esta escultura efímera que son los belenes, y así son posible obras tan rotundas como las que podemos ver en estas fiestas navideñas. Por citar los más afortunados, me ha causado especial interés el soberbio belén circular de la plaza Mayor; siempre me impresiona el belén que el maestro Ángel Isidro crea en la concatedral de Santa María; y valoro en lo que vale el esfuerzo que hace Diputación tanto en la casa Palacio como en el centro San José. Entre unos y otros, que sería muy largo citar, el belenismo es seña de identidad de la Navidad de Guadalajara y su provincia; y no se debería perder nunca.

Han estado animados los vermuts de Nochebuena y Año Nuevo, especialmente el primero, aunque parece que han tocado techo; funcionó bien la pista de hielo; y lamentablemente no puedo decir lo mismo de la Cabalgata de los Reyes Magos; y ya no es tanto porque la avería en el motor de una de las carrozas hizo que Gaspar tuviera que hacer parte del recorrido andando. Esa es la anécdota por la falta de un plan B ante una eventualidad plausible, que nos hizo recordar a los tiempos en que las carrozas de los Reyes iban tiradas por bueyes asturianos o por tractores de John Deere. Lo peor es la falta de unidad temática del desfile, en el que hubo muchos hinchables de cabalgata Disney y todo tipo de muñecos, y pocos referentes al entorno bíblico en el que se debería mover una fiesta de este tipo. Se podría hacer la misma crítica que este equipo de Gobierno realizaba al anterior cuando estaba en la oposición. Cada día es más difícil saber si estamos ante una Cabalgatas de Reyes, un desfile de Carnaval o en una cabalgata de Ferias. Hasta es difícil reconocer a los Reyes, que en otro tiempo cabalgaban camellos y elefantes. Tienen que hacer una pensada para el próximo año, porque estamos mareando la perdiz con que si la cabalgata lleva a o no animales, una polémica que no está en la calle, y aunque esta vez participaron dromedarios, apenas llevaban unas insulsas cajas de regalo encima, mientras que Gaspar iba andando calle Mayor arriba.
Por lo demás, desear a todos los lectores de Guadalajara Diario un feliz año, que por lo menos en lo informativo se presenta apasionante. Tal vez demasiado, pero iremos poco a poco.
LA FRASE: «No merece la pena el enfrentamiento personal, que es tanto como seguirle el juego a los políticos que crean la crispación y el frentismo. No le sigan el juego a los que buscan el enfrentamiento para esconder sus miserias«. EMILIANO GARCÍA-PAGE, presidente de Castilla-La Mancha.



