Un emblema del deporte que no merece la ruina

El polideportivo San José lleva cerrado desde el mes de julio de 2025 por los daños sufridos por una tormenta que descargó sobre la ciudad durante la madrugada del 3 al 4 de abril. Este ha sido el desencadenante, aunque como recordó el presidente de la Diputación, José Luis Vega, la situación se complica porque necesita una reforma integral con un coste que rondará 1,4 millones de euros, ya que no se trata solo de goteras sino de daños estructurales en el sistema eléctrico, los baños y en los vestuarios.

polideportivo san jose
Exterior del polideportivo San José, ahora cerrado a la práctica deportiva.

No está de más recordar que el polideportivo San José está ligado, como ningún otro, a los mayores éxitos del deporte alcarreño. Los ascensos del Guadalajara en baloncesto y balonmano a las máximas categorías del deporte español, aunque en el caso del baloncesto hubo de renunciar a militar en la ACB porque no tenía capacidad financiera para pagar la cuota de entrada y se le exigía un pabellón con un mínimo de 5.000 personas. Fue un palo gordo para los que seguíamos entonces al equipo de Juan Manuel Hueli, un visionario que ejercía de presidente, y que nos echó a más de uno de las canchas para siempre.  Después de habernos emocionado con los tapones de Tatchenko, los rebotes de Sánchez Burgués o los triples de Isma Santos, resignarse a la Primera B nos pareció una afrenta. En balonmano se vivieron también momentos de gloria en el San José, con el ascenso del club a la División de Honor, con otro equipo de leyenda en el que despuntaba un espigado extremo llamado Rafa Guijosa, que luego fue uno de los internacionales más destacados con España, o un esforzado pivote que con el tiempo llegó a alcalde de Guadalajara, Antonio Román. De la resilencia para el cargo algo aprendería de su etapa de jugador.

El polideportivo San José nació del desafío de otro gran presidente de la Diputación, Francisco Tomey, que había hecho de la institución la aldea de Astérix rodeada por todas partes de las cohortes de José Bono, otro presidente enorme.  El polideportivo, como el Conservatorio de Música, no eran proyectos propios de una institución provincial, pero a él le sirvió para sacar músculo ante una ciudad donde vivía (y vive) un tercio de la población provincial y la mayoría de los alcaldes de pequeños municipios. Ahora, los tiempos son diferentes, pero lo que no ha cambiado es la utilidad de la instalación para el deporte de base y los clubes modestos de la capital, aunque la alta competición hace tiempo que se mudó a otros recintos de la ciudad. La gran paradoja es que Guadalajara ya tiene un pabellón multiusos que valdría para acoger partidos de ACB, aunque la pena es que carezca de un equipo tan competitivo como aquel y ya no tenemos a un Hueli que nos haga creer en los milagros.

El presidente de la Diputación ha recordado ante la demanda del actual equipo de Gobierno para que se arregle la instalación y se lo ceda al Ayuntamiento, que sus competencias son ayudar a los pueblos de menos de 20.000 habitantes y que tiempo tuvo el PP cuando gobernó ambas instituciones; cierto es. Algún movimiento hubo entonces, pero el PP perdió una oportunidad para haber rematado el asunto, porque lo que está claro es que la hoja de ruta del San José no puede ser otra que su gestión municipal. Ahora bien, es lógico que el Ayuntamiento quiera una instalación arreglada y no una ruina. Y de ello deberían hablar los actuales responsables, cómo hacer esa transición, porque lo que no sería de recibo, ni entendería nadie, es que un emblema del deporte provincial, no solo de la capital, acabe en una ruina y asistamos a la segunda edición del caso del Fuerte de San Francisco. Ya sé que con unas elecciones locales a la vuelta de la esquina todo se complica, pero ayuntamiento y diputación tendrán que hacer un esfuerzo y pensar en el interés general. Porque esto es lo que hay. Un polideportivo cerrado desde hace siete meses…¿y lo que te rondaré morena?

LA FRASE. «Como traca final, Yolanda Díaz defiende el burka ¡en el nombre de la libertad! Eso sí da miedo (y un poco de risa). Es sabido que las mujeres afganas abren cada mañana su armario y se dicen: «Mira, hoy en lugar de una minifalda me apetece lucir un burka».IGNACIO VARELA, sociólogo y columnista. 

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