La reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha se ha embarrancado en las Cortes Generales adonde en teoría llegó con el consenso entre PSOE y PP, por lo que se pensaba que sería aprobado sin más, con una faena de aliño. Pero no, la reforma se ha paralizado tras una enmienda presentada por el Grupo Popular para evitar la reducción del número de diputados, el PSOE se ha enfadado como casi nunca, y habla de “traición”, con lo que lo más seguro es que la reforma sea retirada cualquier día de estos.
El meollo del asunto está en el número de diputados a elegir. Con Cospedal se hizo una reforma unilateral que adelgazó a las Cortes de Castilla-La Mancha hasta convertirlas en la menos numerosa del estado de las Autonomías en cuanto a diputados (apelando a la austeridad en el gasto), pero en lo electoral no funcionó porque acabó perdiendo las elecciones. Está claro que María Dolores Cospedal no consiguió la reelección por otros deméritos al margen de la arquitectura electoral, que en principio parecía beneficiarla; y esa es la primera elección que deberíamos sacar. Nunca se sabe al final quién va a salir más favorecido por una reforma electoral, porque el voto es dinámico (la ampliación se acordó demorar una convocatoria electoral mas), salvo en un factor de la ecuación: a más diputados máyores posibilidades tienen los partidos minoritarios de estar representados en un parlamento, aunque deducir de ello que cuanto más sopa de letras tenga una cámara más democracia ofrece sería tanto como cuestionar los sistemas mayoritarios del Reino Unido, Estados Unidos o las presidenciales francesas. Tampoco hay que exagerar, porque a senso contrario podríamos hablar de dictadura de las minorías que sistemas proporcionales corregidos como el español acaban generando, con un partido de Puigdemont, que con el 1,6% de los votos es el árbitro de la política española y del gobierno de Pedro Sánchez. Nada se puede hacer sin Junts. Así que rebajemos el tono del discurso.
¿Qué ha pasado entonces para que el Grupo Parlamentario Popular haya presentado una enmienda en el Congreso para que la horquilla de escaños se quede entre 25 y 35 diputados, a pesar de que en el texto que se aprobó en las Cortes regionales con el apoyo del PSOE de Page y el PP de Paco Núñez se proponía elevarlo hasta un máximo de 55 parlamentarios? ¿El PP ha hecho mejor los cálculos y se ha dado cuenta de que la ampliación del número de diputados le perjudicaría?

A la primera pregunta respondo que el PP no ha querido (y se lo atribuyen al secretario general Tellado) que Page pudiera hacerse una foto -con las elecciones a la vista- presentándose como un apóstol del consenso y que ha saltado el muro de Sánchez para llegar a acuerdos con el PP. A los populares no les interesa potenciar la imagen de un Page autónomo de Sánchez, sino todo lo contrario (Núñez pegaría él mismo los carteles de un mitin conjunto de Page y Sánchez en la campaña de las autonómicas), porque al actual presidente castellano-manchego le han votado históricamente electores moderados que en las Generales cogen la papeleta del PP. Así que no lo doy más vueltas; es la foto lo que más ha pesado. Y solo tienen que ver la imagen que acompaña a este post y fijarse en las caras de Page y Paco Núñez cuando presentaron la reforma estatutaria en las Cortes Generales. El primero parece que va a una boda; y el segundo a un entierro.
La respuesta a la segunda pregunta, a quién beneficia la reforma es más compleja, aunque alguna pista hay. Manteniéndose el actual porcentaje de votos es obvio que a Vox (aunque la ha combatido formalmente), porque es el tercer partido en el reparto, lo que inflaría al bloque de derechas mientras que el PSOE de Page solo tendría la posibilidad de gobernar desde la mayoría absoluta, porque a su izquierda no hay nadie con pinta de tener asiento en el parlamento regional. Una situación, la de la mayoría absoluta, que históricamente era una exigencia para el PP, que no tenía otra manera de gobernar al haber unificado el centro-derecha cuando AP se transformó en el PP. En Castilla-La Mancha, el PP ya puede llegar al palacio de Fuensalida sin necesidad de sacar la mayoría absoluta, otra cosa es que Vox les deje y el precio que ponga por su investidura. En Guadalajara, que en las elecciones de 2027 tendrá un diputado más por el aumento de población, es una magnífica noticia para Vox porque aumentarían sus posibilidades de obtener un segundo diputado en esta circunscripción y lograr el 2-2-2.
Dicho todo esto, soy consciente de que estas cosas de la reforma del Estatuto y el número de diputados solamente interesan a la clase política y a algún ilustrado, por lo que tampoco yo aconsejaría perder el tiempo con ello en la campaña electoral. Así que mil perdones por este post y gracias por su atención.
P.D. Castilla-La Mancha es la comunidad que menos diputados elige con La Rioja, 33 en total, aunque los riojanos son 329.522 habitantes por 2.126.378 los castellano-manchegos. En el resto de autonomías el número de parlamentarios regionales es el siguiente: Madrid, 136; Cataluña, 135; Andalucía, 109; C. Valenciana, 99; Castilla y León, 81; País Vasco, 75; Galicia, 75; Aragón, 67; Extremadura, 65; Canarias, 61; Baleares, 59; Navarra, 50; Murcia, 45; Asturias, 45; Cantabria, 39; La Rioja y Castilla-La Mancha, 33; Ceuta y Melilla, 25 cada una.
Como ven la desproporción es evidente entre Castilla-La Mancha y todas las demás. Otra discusión sería que a mayor número de diputados hubiera una mejor calidad del trabajo parlamentario y por lo tanto un beneficio en el ciudadano; no solo un aumento del gasto corriente y el número de empleos públicos para la clase política regional.
LA FRASE: ¿Cuántas derrotas electorales más necesitas, Presidente, para aceptar, como imprescindible, un cambio de rumbo político para el PSOE, por España? ¿De verdad te crees eso de que las sucesivas derrotas en autonómicas garantizarán la victoria en generales porque crecerá el temor a la extrema derecha? JORDI SEVILLA, ex ministro socialista e impulsor de Socialdemocracia21.


