Cospedal apunta a Arenas y Pedro J. se la devuelve

María Dolores Cospedal cometió el jueves una mentirijilla al decir ante el juez Ruz de la Audiencia Nacional que no leía El Mundo. La número dos del primer partido de España no se puede permitir el lujo de ignorar lo que publica el segundo periódico en papel más vendido en España, y seguro que los periodistas que hacen los resúmenes de prensa para la jefa popular  no serán tan frívolos como para despreciar sus contenidos.  Pero es que no hay mayor insulto que decir a un director de periódico, y más a  Pedro J. Ramírez, un periodista enorme que siempre demostró saber cómo vender  periódicos –y ahora  lo que pasa es que cada vez se venden menos periódicos impresos–, no hay mayor provocación, repito, que Cospedal  declarase en la Audiencia que ella no lee El Mundo. Mucho peor que le hubiera llamado perro judío. Solo  era cuestión de esperar unos días, tal vez horas, para saber cómo Pedro J. le devolvería el directo en la misma mandíbula del periodista, y fue en el editorial de este domingo. En el mismo, El Mundo se posiciona contra la figura de la secretaria general y termina: “Cuando se anuncia en el ambiente una reestructuración en el PP, parece que el partido no deposite ni demasiadas expectativas ni demasiado poder en manos de Cospedal. El crédito de la secretaria general está, a día de hoy, hipotecado”.

Coincido con Pedro J. en que el Partido Popular necesita cambios,  y seguro que más profundos de los que abordará Rajoy, porque la desafección entre su electorado no es poca, pero no me parece a mí que Cospedal esté en peligro de ser arrastrada por la corriente purificadora. Es más, todo parece indicar de que será ella la que pilote esa renovación, y que como cualquier castigo exige una cabeza en la pica, ya se ha puesto en la faena de identificarla, para luego ensartarla. Esta cabeza tiene un nombre, y se llama Javier Arenas, el amigo de Bárcenas que negoció esa “indemnización en diferido” a la que se refirió Cospedal en una inolvidable expresión, y que se tradujo en una vergonzosa nómina de 18.000 euros al mes por no hacer nada, y de paso mantener la boca cerrada. El Mundo y los críticos de Cospedal han puesto mucho el acento en que la declaración de la secretaria general  estaba metiendo en el ajo al propio Rajoy, aunque el entorno de Cospedal  lo niega. Al final, va a ser lo mismo, porque lo supiera o dejara de saberlo, y al igual que sucedió a González con los Gal, en la exigencia de responsabilidades no se va a llegar tan arriba y este lío de Bárcenas acabará con Arenas…posiblemente en Estrasburgo, y en una limpieza general de los peones políticos que estuvieron en el PP más próximos al ex tesorero, contra quien solo un dirigente popular se ha querellado a título particular. Cospedal.

Hace algún tiempo que llevo diciendo que el doble trabajo de Cospedal en el PP le está empezando a pasar factura negativa a su desempeño como presidenta de Castilla-La Mancha. Por no hablar de que cualquier cuerpo humano, incluso el de Cospedal, está sometido  a un desgaste físico y mental  que sobrepasarlo  puede conducir al agotamiento.

Pues bien, ahora ya sé que lo último que Cospedal  se plantearía sería dejar la secretaria general. A no ser que se lo pidiera Rajoy. Y nada  más lejos de las intenciones del líder popular que montar un relevo traumático en el partido, ahora que la prima de riesgo nos permite encarar el futuro con algo de optimismo. Ni de broma.

Cospedal seguirá de número dos y por mucho que le pese al albacea periodístico de Bárcenas, las expectativas de cara a septiembre están con ella. 

Esto es lo que hay.

Cuanto más encaja la región más se desencaja Guadalajara

El sistema territorial español avanza sin solución hacia un modelo federal  asimétrico (por eso el discurso federalista de Rubalcaba es irrelevante y solo vale para el consumo interno en su relación con el PSC) en el que cada vez más las autonomías deberán valerse por sí mismas en la gestión de los servicios, del cual la sanidad es el paradigma. De hecho, la crisis asestó un golpe de muerte al servicio sanitario como concepto universal y español, por encima de las comunidades autónomas que ejercen sus competencias, y todo debido a la quiebra del Fondo de Cohesión -ese que los nacionalistas quieren hacerlo desaparecer del todo-,  que compensaba las atenciones que se prestaban unas autonomías a otras. Las fronteras son ahora  más altas  entre las 17 autonomías españolas, hasta el punto de que esas prestaciones son hoy inexistentes más allá de los servicios de urgencia. La crisis provocó primero los impagos de esos servicios con lo que estos dejaron de prestarse entre las comunidades autónomas; y segundo, la revisión por completo del sistema de atención sanitaria, como veremos más adelante, con un solo objeto: la disminución del gasto sanitario –inevitable ante la caída de los ingresos fiscales–, lo que inevitablemente nos lleva a que los “nacionales” de las respectivas autonomías sean atendidos en sus respectivos “territorios”, sencillamente porque es más barato que la factura que nos enviaría la autonomía vecina. Así llegó el cierre de los hospitales madrileños a los “nacionales castellano-manchegos” de Guadalajara y el inicio del turismo sanitario entre las cinco provincias de  la región. Lo que dijeron que nunca pasaría. 

Hay que encajar el sistema dentro del sistema, y como es su obligación, el consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, se ha puesto con ello. Con un criterio elemental de economía de gestión pretende crear sinergias y ahorros entre los distintos hospitales del Sescam, que dejarán de ser un universo cerrado en sí mismos, para formar parte de una red hospitalaria con objetivos comunes, que es el propio Sescam.  Y así se enmarca la política de apertura de nuevos quirófanos que trabajarán para toda la comunidad autónoma, uno en Ciudad Real y dos en Albacete, y que favorecerá tanto a la reducción de las listas de espera como el mentado turismo sanitario interregional, especialmente molesto para  las provincias periféricas, como la de Guadalajara. En esa plausible línea  de buena gestión y aprovechamiento de los recursos propios anunciada recientemente por Echániz, para reducir las listas de espera, se enmarca que  los hospitales de Almansa y Hellín apoyarán al área de Albacete, el de Valdepeñas al Hospital de Ciudad Real, el de Talavera al Hospital de Toledo y el de Tomelloso prestará apoyo al Hospital La Mancha Centro.

¿Dónde está entonces el problema?  Que por ningún lado aparece el hospital de  Guadalajara, porque las sinergias y ahorros que pudieran generarse se deberían concertar con otros hospitales cercanos, por ejemplo, el del Henares en Alcalá o con algún hospital de referencia en Madrid. Y así sucede que mientras reconozco el buen propósito de Echániz por trata de encajar y hacer sostenible la gestión de la sanidad autonómica, la que se desencaja en cada golpe de tuerca es la provincia de Guadalajara por su  excéntrica ubicación al otro lado de la comunidad de Madrid, con la que limitamos, y que ahora nos divide a efectos de prestación de servicios. Echániz resolvió lo que estuvo en su mano, la asistencia a los municipios del Señorío de Molina en la raya con la comunidad de Aragón,  porque estábamos hablando de apenas unas 2.000 cartillas, pero queda pendiente, tal vez para nunca, los otros 250.000 habitantes de Guadalajara  que ahora tendrán que ir a operarse en los citados quirófanos de Albacete y Ciudad Real, sencillamente porque son los que les corresponden. Item más.

¿Quién puede criticar la decisión de la Junta de crear un Conservatorio Superior de Música en Albacete, que empezará a funcionar el próximo curso, o incluso las razones que dio el consejero de Cultura, Marcial Marín?  Quien destacó  el «esfuerzo económico del Gobierno regional, que invertirá más de 3 millones de euros»; y finalmente se congratuló de esta guisa: «Evitaremos que los alumnos de música tengan que desplazarse a otras comunidades autónomas para continuar sus estudios». Felicito al señor Marín por su logro, porque además entiendo que los conservatorios de Madrid o del Levante quedaban un poco lejos a la parte manchega de la comunidad, pero espero que se equivoque en su pronóstico, y que no se “evite” a los alumnos de Guadalajara  seguir con desplazamientos de  55 kilómetros al prestigioso Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, que nos queda en las inmediaciones de la estación de Atocha, y los cambiemos por los casi 300 que deberían realizar para llegar hasta el nuevo conservatorio de Albacete. Mejor se lo preguntaré a mi hermano, que estudió en Atocha, y tomaba todos los días en tren, sobre qué opina de tal «logro», pero mucho me temo que al tener ya un conservatorio superior en Castilla-la Mancha la cosa acabará complicándose para los de Guadalajara. Como con los hospitales de Madrid.

Cada vez que se encajan las autonomías y se hacen consiguientemente más autónomas, la que cruje es Guadalajara en su relación natural con Madrid. Pasó también con las tasas de la Universidad de Alcalá de Henares, a la que pertenece  nuestra provincia, que en algunas carreras han llegado a ser casi el doble de lo que se paga por ellas en la Universidad de Castilla-La Mancha. A la oposición de izquierdas se le ha ocurrido que sea la autonomía la que pague la diferencia o en su defecto la Diputación de Guadalajara, que pasaba por allí. Por pedir que no quede, pero todos ellos saben que esto tiene mala pinta y que lo que realmente quieren sugerirnos desde Toledo es que si tan poco nos gusta lo que está pasando, lo que deberíamos hacer es dejar el distrito universitario de Alcalá y pasarnos al de Castilla-La Mancha. Y si ya vamos a operarnos a Albacete, y nadie se amotina contra el Sescan,  también podríamos ir a estudiar Derecho a la capital manchega, y no a Alcalá, aunque esté a 15 minutos en tren. Nada es imposible en ese estado federal asimétrico en el que se ha convertido España; pero que nadie dude que cuando el consejero de Economía de Madrid sube las tasas universitarias, poniendo como excusa que el objetivo de déficit madrileño va a ser más exigente que el catalán,  lo que también  está haciendo es encajar los gastos en los ingresos previstos por su comunidad, y a partir de ahí tomar una decisión política. En este caso la subida de las tasas. Y es una quimera pretender que Guadalajara tenga un tratamiento distinto porque esté en otra autonomía.

Créanme. España va a zancadas hacia el estado federal asimétrico, y aunque este gobierno ha tocado algunas cositas en temas como la unidad de mercado, el sistema de fondo no se cuestiona, nadie se pregunta si no ha sido un error traspasar las competencias en Sanidad y Educación, porque las diferencias interregionales son cada vez mayores y cómo esto influirá en la  calidad de los servicios; y menos aún si un país de tamaño medio, como España, se puede permitir 17 estados autonómicos y si no ha llegado la hora fusionarlos para ahorrarnos la mitad de ellos. Esta medida la lleva en su programa el cristianodemócrata Reiner Haseloff, que plantea la fusión de tres de los Lander alemanes –Sajonia, Anhal y Turingi-, con el objeto de racionalizar los costes y de tener más peso político en las decisiones del Bundesrat, el senado alemán. ¿Por qué no aquí, en España? ¿Por qué no una sola comunidad entre Madrid y Castilla-La Mancha, la solución por la que personalmente abogo?

Esto es lo que viene: Cada encaje que tenga que hacer la comunidad de la que formamos parte desencajará más la relación de Guadalajara con Madrid, que es fundamental para esta provincia. Y la prueba del 9 está en que el convenio sanitario de Aragón no se ha extendido a la comunidad de Madrid.  

El estatus por el que nacieron las comunidades en España ha cambiado lo suficiente como para que se haga necesario  dar la voz al ciudadano sobre hasta dónde se quiere llegar y con quién. Con más motivo del referéndum que reclaman algunos sobre si las Cortes regionales deberían tener 60 o 30 diputados.  Fruslerías.

P.D.  También se desencajó el fútbol en esta provincia el día en que a los equipos de Guadalajara se les impidió seguir jugando contra los equipos de Madrid, y se les impuso el turismo deportivo a La Mancha. ¿Pero alguien se cree que el Deportivo jugaría este año en el grupo andaluz si perteneciéramos a la misma autonomía que Madrid? Esto es lo que hay

 

La justicia de Tebas y un mural hecho añicos

El Deportivo, de Guadalajara, por supuesto,  es equipo de Segunda B a todos los efectos. El juez central de lo Contencioso se fue de vacaciones en agosto, que es mes inhábil para nuevos señalamientos, a no ser que se trate de un caso verdaderamente urgente. ¿Y con la que sigue cayendo en este país alguien se pensaba que el Deportivo, de Guadalajara, por supuesto,  jugase en Segunda A o en Segunda B es algo “urgente” para sus señorías? ¡Que ilusos estos de la Alcarria!

El juez nos ha explicado además que el daño no es irreparable porque es “cuantificable”. ¿Y eso cómo se come? Si el Deportivo recibiera la cautelar a finales de septiembre, ¿cómo se podría incorporar a una liga que ya ha empezado, y con un equipo que está hecho para jugar en Segunda B? Sería un despropósito, así que me temo que esta no toma en consideración de la urgencia del caso está avanzando otras cosas.

IMG_6858Así que el Deportivo está en Segunda B, y el sueño se acabó. Solo Dios sabe lo que nos volverá a costar levantar cabeza. Así es la justicia de Tebas, ese trasunto de Eliot Ness del fútbol español, que necesitaba unas cuantas cabezas de turco para aparentar que a partir de ahora no les va a pasar ni una a los clubes profesionales, que nadan entre el fango de la ruina y la corrupción. Se encontró con el pobre Deportivo y su cuestionada ampliación de capital, y lo mandó a Segunda B, a pesar de que es un equipo que ante el Registro Mercantil acreditó un capital de 3.200.000 euros y unos beneficios de 238.000, algo insólito en la Liga de Fútbol Profesional (LFP). No ha habido más descensos, aunque lo del Alcorcón tiene mala pinta, sobre todo porque es otro equipo de pueblo y los beneficiados serían, por este orden, el Real Racing Santander y el Huesca. Como el Real Racing está sumido en una crisis económica e institucional de bigotes (con acusación de amañar partidos por parte del presidente del Girona),  va a ser muy difícil que cumpla los requisitos de la Liga. ¿Y a quién pasaría entonces la plaza del Alcorcón? Sí. Lo han adivinado: al Huesca de Tebas.  

Pero no acaban aquí los problemas del Deportivo: además de descenderlo a segunda, encima quieren hacerlo jugar en el grupo de Andalucía de Segunda B.  ¡Qué horror!  No sé si Germán Retuerta y su gente son conscientes de lo que supondría para las taquillas jugar en un grupo ajeno a la tradición del Deportivo y cuyos equipos no dicen nada –no digo que sean malos- a la afición alcarreña: Loja, Sanluqueño, Arroyo, Costa Cálida, Ecija… Viajes de más de mil kilómetros para los jugadores y ningún opción a que el aficionado los acompañe, o a recibir afición del equipo rival. ¡Haga lo que sea presidente por evitarlo, aunque tenga que encadenarse a la mesa de Villar!

Yo no quiero ser gafe, simplemente tengo memoria y algunos años. Y sé cómo empezó el ocaso del fútbol en Guadalajara: fue el día en que se desmanteló el antiguo grupo castellano-centro, que agrupaba a equipos de Madrid, Guadalajara, Segovia, Ávila, Soria, Toledo, Cuenca y Ciudad Real, y se sustituyó por una nueva tercera división castellano-manchega formada por equipos de pueblo. La afición dio la espalda al Deportivo y eran más los arriacenses que iban al Bernabéu o al Calderón que al Escartín. Unas 300 personas de media cuando Germán Retuerta cogió el equipo, y entre él y Terrazas – ¿para cuándo  una puerta o una tribuna en el campo con su nombre?- obraron el milagro que la justicia de Tebas se cargó, para dar ejemplo.

Seamos realistas.  El primer reto del Guadalajara no es en esta temporada al ascenso de categoría. Primero deberá intentar que la afición no deserte hacia otros deportes, como ya pasó, y asentarse como  Sociedad Anónima Deportiva. Y jugar allá, por Andalucía, no ayuda nada. Esto es lo que hay.  Y no tiene buena pinta.

IMG_6864P.D. No era un mosaico romano. Se había elaborado a mediados de los 80, para embellecer un esquinazo muerto, al lado del Casino, que es una birria, y darle una insólita perspectiva. Pero quedó muy apañado, como era de esperar de su autor, el artista Rafael Bosch, antiguo profesor de la Escuela de Magisterio de Guadalajara. Me dio pena ver como el inevitable derribo del inmueble en donde el Ayuntamiento colocó el mural se lo llevó el sábado por delante. La piqueta que no perdona en Guadalajara.  Y me pregunto si no se podría haber salvado. O para qué vale una concejalía de Patrimonio, a pesar los cualificados técnicos que pueda acoger, porque este mural era merecedor de algún tipo de protección. ¿O no es así, señora Nogueroles?

 

 

 

Recaudar más sin subir los impuestos: ¡Qué ilusión!

De ser un país en el que casi nadie pagaba impuestos directos (estoy hablando de antes de la reforma fiscal de Francisco Fernández Ordóñez, que puso a España en el mapa fiscal europeo) hemos pasado a situarnos entre los países europeos con una fiscalidad más alta, situación que la crisis no ha hecho más que agrandar. Pendientes del resultado de algunas reformas para reducir el gasto público y el déficit, que el gobierno de Rajoy empieza tímidamente a poner en marcha, lo que básicamente han hecho los ejecutivos central y autonómicos es subir los impuestos a troche y moche para tratar de tapar el agujero recaudatorio que se había abierto por la caída de los ingresos fiscales al derrumbarse sectores enteros, como el de la construcción. Esto acentuó todavía más la caída de la demanda interna, y en esas estamos todavía, tratando de iniciar la senda del crecimiento positivo, y aunque parece que ya lo tenemos al alcance de la mano, los datos del segundo semestre de 2013 — la economía española cayó un 0,1% en ese periodo–, todavía nos indican que no hemos salido de la recesión. Así que ojito con los brote verdes.

Pero a lo que iba: ¿Y cómo es posible que con una fiscalidad tan alta como la española se recaude tan poco? Por el fraude fiscal y la economía sumergida, que en España no tiene parangón con los países europeos más desarrollados. Pendientes de una reforma fiscal, que quiera de verdad meter el bisturí en el paciente, han sido las clases medias y los perceptores de nóminas los que están cargando con ese mayor esfuerzo fiscal que se pide al contribuyente español, al mismo tiempo que ha visto cómo sus ingresos, o se han congelado o se han reducido drasticamente, con la consiguiente pérdida de calidad de vida. Un esfuerzo fiscal del que participan en menor medida los grandes patrimonios que se escapan por la gatera con esos instrumentos privilegiados de inversión, que se llaman Sicavs, y que tributan una mierda en comparación con las retenciones por el IRPF del españolito de a pie.

En esta escalada impositiva no se han quedado atrás los ayuntamientos españoles, a los que se les derrumbó todo el tinglado con el hundimiento de los impuestos relacionados con el ladrillo, y recurrieron a meter todavía más la mano en el bolsillo del contribuyente para mantener en pie  todo un armatoste de servicios, infraestructuras  y personal, que no hay cristiano que lo soporte, por mucho que algunos no lo quieran ver. ¡Ay Detroit, Detroit…,miedo me da!

Entre estos ayuntamientos inclementes con el vecino-contribuyente, ha estado el de Guadalajara, que no tuvo inconveniente en subir el impuesto por el que más recauda, el IBI o contribución, que se nos va por encima del 30% de media en los dos últimos años; y  acomodar las tasas a los costes reales del servicio, lo que produjo también algunos incrementos espectaculares. En fin, que este ayuntamiento del PP recurrió a métodos homologables con el manual económico de la izquierda más atrabiliaria , y encima se “compró” un emporio de la comunicación para darlo lustre, una medida inequívocamente liberal, por supuesto.

Ya tenía yo ganas de decir algo bueno sobre la política económica de este ayuntamiento, y aunque espero con mucho interés en qué va a acabar la agrupación de servicios municipales (vulgo, megacontrato), y en qué media supondrán  un ahorro de los costes y el inicio de  ese camino  que de forma un tanto cursi lo vienen a denominar “Smart city”, que a mí me suena a coche pequeño, no quiero dejar pasar por alto un anuncio que para mí tiene gran importancia. Me refiero a que el Ayuntamiento de Guadalajara ha cruzado datos con otras administraciones y ha detectado unas 2.000 unidades urbanas que no tributaban el IBI y en solo dos meses unas 800 que no estaban dadas de alta en el padrón de basuras. En total, estamos hablando de una bolsa  fiscal latente por la que el Ayuntamiento podría recaudar hasta casi 1,4 millones de euros, según los cálculos del concejal de Economía, Alfonso Esteban.

Felicito a toda su concejalía, si esta bolsa de fraude aflora finalmente y  algunos “despistados” empiezan a pagar impuestos de una vez: 1,4 millones de euros, que no es moco de pavo. Como decíamos al principio, la mejor manera de no subir impuestos es ser eficaces en la recaudación. Por lo que se ve, hasta ahora nuestro ayuntamiento no lo había sido; y por  eso ha recurrido a lo más fácil: subir  la presión fiscal a los que sí pagamos y no nos podemos escapar.

Desconozco si seguir mejorando técnicamente la recaudación formará parte de esa historia de la “smart city”, pero debería.

Esto es lo que hay. 1,4 millones más. ¡Ojalá!

¿Seguir a cualquier precio?

El otro día, un amigo con amplia experiencia en tareas de gestión y en asuntos públicos, me dijo que la situación de Rajoy era insostenible y que la presión en torno a él le abocaba a la dimisión. Yo le dije que no compartía su punto vista, y que salvo que saliera alguna prueba real de ese saco de culebras que guarda Bárcenas en Soto del Real, el presidente del Gobierno agotaría la legislatura, aunque su credibilidad y la de su partido iba a quedar muy mermada de cara a una cita con las urnas.

Vamos a ver. Bárcenas es un felón y un presunto delincuente, como se encargan de repetir mañana, tarde y noche quienes fueron sus compañeros de partido durante más de 30 años y algunos de lo que alegremente pusieron por él la mano en el fuego en las primeras horas de este escándalo. En este sentido, su credibilidad no es comparable a la del presidente del Gobierno. Entre Bárcenas y Rajoy, yo creo antes a Rajoy. Ahora bien, como dice el clásico, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. Y aquí Rajoy, y sus fontaneros genovitas, tienen las de perder. ¿O es que todos los papeles de Bárcenas son falsos?

Evidentemente, no. Y es entonces donde surge una maraña de dudas, que está horadando como el peor óxido la legislatura, por lo que la presencia del presidente del Gobierno en sede parlamentaria es imprescindible, y no debería esperar a una moción de censura del Partido Socialista, que no tendría entonces ni pies ni cabeza. Rajoy tiene que salir al paso de esa firme sospecha que hay sobre una irregular financiación de su partido, decir lo que sabe y pedir perdón por lo que no supo, y sobre todo contestar claramente a una cuestión ética y moral: ¿Cobró él, sí o no, sobresueldos de su partido, como afirma el porquero de Agamenón desde la cárcel? Porque si lo hizo, el problema no es tanto que ministros y altos dirigentes del PP cobraran unas gratificaciones periódicas por su trabajo, eso simplemente es una cuestión a discutir, lo grave sería que lo hubieran hecho en negro y no hubiesen declarado a Hacienda. Aunque el delito o la falta hubiese legalmente prescrito, moralmente no se lo podría permitir un presidente del Gobierno. Y por eso los ciudadanos de este país, y los electores del PP los primeros, lo que quieren escuchar a Rajoy, sin más circunloquios, es que él no cobró sobresueldos en dinero negro y que se querellará personalmente contra los que así lo afirmen.

Si Rajoy sigue dando la callada por respuesta, podrá seguir gobernando, y así se lo dije a mi amigo, pero él se habrá achicharrado como líder político y habrá metido a su partido en un barreño de cemento fresco. ¿Pero… y la presión de la calle y de la opinión pública?, protestaba mi amigo.

Yo le respondí que esa no es la presión a la que más teme Rajoy. Lo que realmente le da miedo a Rajoy son los mercados y la prima de riesgo, y mientras los poderes fácticos europeos y empresariales no le envíen a Rajoy signos evidentes de contrariedad, puede colegir que puede seguir como si tal cosa, incluso sin acudir al parlamento y esperar a que la tormenta pase. En el ambiente se respira que hay algo todavía peor que la corrupción, y es la inestabilidad de quinta economía de Europa. Es cierto. Pero algo huele a podrido en Dinamarca; y no me gusta.

Por eso respondí a a mi amigo que Rajoy, parapetado en su confortable mayoría parlamentaria, podría tener la tentación de seguir, sin dar mayores explicaciones. No hay que olvidar que los ataques externos, como los que sufre Rajoy, hacen coraza en torno al que los padece, y sobre todo si estamos hablando de un partido de Gobierno.

¿Pero cuál sería el precio a pagar en cuestión de credibilidad, en un líder político que nunca la tuvo alta, como apuntó mi compañero Fernando Pastor en su blog?

Que en todas las encuestas, la credibilidad de Bárcenas sea superior a la del presidente del Gobierno, e insisto en que yo quiero creer al presidente de mi Gobierno, sería una losa de la que difícilmente se podría librar del PP, por los siglos de los siglos.

Esto es lo que hay.

El folletón del verano

Decía en mi último post que esas cuatro horas con Bárcenas y lo publicado por Pedro J. «solo son un preludio de lo que vendrá después y que lógicamente forma ya parte de la estrategia de defensa de un preso que tiene todavía que ser juzgado. Por lo tanto, Bárcenas solo enseñó la patita».
Y la novela continuó al domingo siguiente. El mismo periódico que se ha convertido en la albacea de sus secretos publicó un ramillete de SMS escogidos con el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, que se intercambiaron, como mínimo, desde mayo de 2011 a marzo de 2013. Se supone que Bárcenas ha acopiado muchos más, y presumiblemente con otros altos cargos del PP y el gobierno, y dado que como estrategia de defensa esto no va a ninguna parte, porque no tiene base jurídica, lo que da a entender es que el ex tesorero del PP actúa por despecho contra Rajoy, al que pretende derribar, una vez que ya no es posible urdir nuevos chantajes.

Los supuestos mensajes con Rajoy, lo que demuestran es que nuestro presidente del Gobierno es un alma cándida al cruzarse SMS con un tipo que tiene pinta de haber guardado todo, hasta la última colilla de un puro, con todos los que hablaba, algo que solo se les ocurre a los delincuentes en potencia, y que se intuye será una mina de noticias para que Pedro J. pueda seguir vendiendo periódicos en verano, como si se tratara de un folletón de misterio para leer tumbado en la playa. De toda esta historia, que acabará dando lugar a una nueva teoría de la conspiración, es el periodista amanuense el que tiene los intereses más claros. Lo suyo es vender periódicos y volverse a colocar en el epicentro de la actualidad en un caso que sus rivales de Prisa le llevaban la delantera desde que publicaron los primeros papeles de Bárcenas.

¿Y demuestran algo más los SME entre Bárcenas y Rajoy? Pues tratándose de un tipo como Rajoy, tan poco claro en sus exposiciones verbales, tampoco podríamos esperar excesiva precisión en estas píldoras epistolares. Pedro J. y la oposición interpretan que Bárcenas guardaba silencio por el apoyo que le prestaba Rajoy. Pero el PP replica que lo único que se demuestra es que Bárcenas no lo consiguió porque Rajoy no se plegó al chantaje y Bárcenas está en la cárcel.
De su mera lectura, ciertamente no se puede colegir que Bárcenas se saliera con la suya en la exigencia más clara que trasladó a Rajoy, la sustitución de las dos fiscales de Anticorrupción, a quien el ex tesorero consideraba unas “sectarias” porque habían sido nombradas por el ex ministro socialista Fernández-Bermejo. Bárcenas no lo consiguió, las fiscales siguieron con su trabajo, Ruiz-Gallardón se mantuvo en su sitio y aquel está en la cárcel. Esto es incontestable.

¿Y qué hizo Rajoy mientras tanto? Pues por lo que traslucen los mensajes, mandarle mucho cariño, se supone que para que no se pusiera nervioso, y esperar pacientemente el desarrollo de los acontecimientos. Es decir. Rajoy en estado puro.

Mucha tranquilidad es lo que Rajoy ha impuesto a su partido desde el convencimiento de que el tiempo pasará y la basura que vaya arrojando Bárcenas no va a tener consecuencias jurídicas. Ya saben: lo de los sobresueldos y las presuntas comisiones. Tengo la impresión de que va a ser así, salvo que aparezcan nuevas pruebas con más sustancia incriminatoria que los mensajitos de este fin de semana. Pero no es menos cierto que el PP va a ser zarandeado ante la opinión pública, puede que haya incluso una moción de censura, y eso siempre trae consecuencias en un país que cambió las hogueras de la inquisición por las fallas. Pero el caso es quemar.

Esto es lo que hay. Hasta dentro de un rato.

P.D. Leo que desde la consejería de Fomento se apuntan como un «logro» que haya bajado un 6% la tasa de siniestralidad, que ahora es la más baja desde que hay estadística. ¿No tendrá algo que ver con que ahora tenemos en la región la tasa de actividad más baja, también desde que hay datos? En la construcción, donde se suelen concentrar los accidentes, tal y como nos explicaba el arquitecto Miguel Ángel Embid esa tasa de actividad se ha reducido hasta un 90 %. Así que un poquito de sosiego antes de lanzar las campanas al vuelo.

Bárcenas enseña la patita

No es lo mismo lo que declara un imputado para librarse de la cárcel que cuando ya está en ella o a punto de cruzar el umbral. Esto es lo que ha pasado con Luis Bárcenas en sus famosas cuatro horas con Pedro J., que no es precisamente el periodista la viuda de Mario en cuanto a ingenuidad y ternura.

Antes de entrar a la cárcel, Bárcenas defendía que en el PP no se habían cobrado comisiones, y que todo era legal. En la conversación con Pedro J., lo que el Tesorero da a entender es todo lo contrario. Que el PP se lleva financiando irregularmente los últimos 20 años y que los sobres iban y venían de las constructoras y empresas de servicios a Génova, y desde allí a los bolsillos de algunos dirigentes afortunados con los sobresueldos. Una parte de ese dinero se quedaba en el camino, para luego aparecer en las cuentas suizas del tesorero, ese fenómeno de las finanzas que gracias a su buen ojo logró acumular decenas de millones en los bancos helvéticos. Para que aprendan el Guindos o el triste del Montoro.

Se supone que lo publicado por Pedro J. solo es un preludio de lo que vendrá después y que lógicamente forma ya parte de la estrategia de defensa de un preso que tiene todavía que ser juzgado. Por lo tanto, Bárcenas solo enseñó la patita: que consistió en echar basura sobre Cospedal, a quien considera el origen de la deriva desdichada que lleva su caso. Entre todos los chascarrillos y sucedidos que cuenta a Pedro J. solo hay uno del que Bárcenas dé pistas, y es precisamente la supuesta comisión de 200.000 euros que él cobró para el PP de Castilla-La Mancha de una empresa contratista de Toledo. Curioso, ¿verdad?

Pero que Bárcenas sea un tipo aprovechado y despreciable, a quien Cospedal puso con buen criterio fuera de juego en Génova, eso no quita para que lo que él diga no merezca la pena ser investigado y llegar hasta las últimas consecuencias.

Los socialistas de Page, que ahora gobiernan en el Ayuntamiento de Toledo, están lógicamente encantados y ya han filtrado que se trata de la empresa Sufi, que recibió la concesión de la limpieza en la última etapa del gobierno del PP, el 15 de marzo de 2007, por un total de 43 millones en 7 años.

Pues bien, todo ello tendrá que ser investigado por la Fiscalía Anticorrupción y a partir de ahí, como sugirió Cospedal a Bárcenas, que cada palo aguante su vela.

De momento, lo que nos inspira el caso Bárcenas no es distinto a lo que pasó con Filesa y el PSOE, o ahora esos escándalos del Ere, que salpica directamente al PSOE andaluz y a algunos sindicalistas.

Los problemas de financiación de los grandes partidos no se han resuelto y la basura se esparce peligrosamente en unos momentos en que el ciudadano no está dispuesto a pasarles una. Caldo para el populismo.

Esto es lo que hay, por ahora, de la serie que tiene a Bárcenas como guionista y a Pedro J. de exhibidor.

Cospedal, Bárcenas y la reaparición de Luis Fraga

María Dolores de Cospedal ha vivido una de las semanas más intensas desde que se convirtió en el número dos del Partido Popular y mano derecha de Mariano Rajoy, un cargo que desempeña tan al gusto del presidente gallego, poco dado a meterse en harina, que lo ha tenido que compatibilizar con la presidencia de una comunidad autónoma, lo nunca visto en el PP. Cuando este domingo era aclamada en Toledo por todo el Partido Popular al cumplirse el segundo aniversario de su victoria frente a José María Barreda, un presidente devorado y desbordado por una crisis de la que no se quiso enterar, a buen seguro que tuvo tiempo de echar la vista atrás y analizar el camino recorrido.

En Castilla-La Mancha Cospedal se ha convertido en el faro de Alejandría del centro-derecha regional, alcanzando en poco más de dos años una autoritas indiscutible entre los cargos y militantes de su partido solo comparable al poder que tuvo José Bono cuando ocupaba el palacio de Fuensalida, aunque a Bono le costó más años consolidarlo y a punto estuvo de salir por la ventana tras su enfrentamiento con Alfonso Guerra, que a la postre le costó años después perder la nominación socialista a la presidencia de España en beneficio de un desconocido diputado leonés, José Luis Rodríguez Zapatero.

A Cospedal no le ha tosido nadie desde que ocupa Fuensalida y aunque se ve todos los días en la milagrosa tarea de hacer que sus días tengan algunas horas más que veinticuatro las cosas le están saliendo razonablemente bien. En Castilla-La Mancha ha logrado domeñar el déficit y mantener abiertos los servicios esenciales, y aunque yo creo que el problema de fondo sigue estando ahí, y se llama desplome de la recaudación fiscal, lo que hace inviable mantener los niveles de calidad en sanidad, educación, servicios sociales, deportes, etc, a los que nos acostumbraron en los años anteriores a la crisis, a Cospedal las cosas le van mejor de lo que se podría imaginar para un gobierno que no ha hecho más que sanear, recortar y pisar callos, y que no se ha permitido el lujo de inaugurar carreteras, hospitales, polideportivos o un sencillo centro médico en un pueblo perdido. Su misión es que no cierren lo que otros levantaron, y en algunos casos dejaron sin pagar, y si nos atenemos a los sondeos parece que esta dama de hierro está gozando de una cierta comprensión del electorado. Los diversos sondeos coinciden en dos cosas, a saber:1ª) Que el desgaste del gobierno de Cospedal, a pesar de sus poderosas tijeras, es inferior al del PSOE, y sigue estando por encima del Partido Socialista en intención de voto directo, aunque los dos pierden apoyos en sus respectivos electorados. 2ª) Que hay un número cada vez más alto de indecisos y desencantados, y que según evolucionen podrían decantar la balanza en uno u otro sentido o permitir la entrada de alguna otra fuerza política en la cámara autonómica, seguramente Izquierda Unida.

Este domingo todo eran parabienes para Cospedal, por haber mantenido contra viento y marea una autonomía que tiene los pilares financieros y fiscales de arena, y que con otras del mismo porte hace tiempo que deberían haber devuelto al Estado la Educación y la Sanidad, pero como en política lo que realmente importa a los cercanos es si un determinado dirigente es capaz de retener el poder, ya digo que a Cospedal no hay, hoy, quien la tosa, y todos quieren acercarse lo más posible a ella como si fueran romeros del Rocío.

Pero este domingo, además, a nadie se le podía escapar una evidencia. Cospedal está siendo la gran vencedora de la lucha soterrada que se está librando en el PP por el manejo del caso Bárcenas, y mientras los medios de comunicación reproducían estos días la famosa frase de Cospedal: “Que cada palo aguante su vela”, sus rivales más directos, empezando por el vicesecretario Javier Arenas, se han tenido que esconder en una cueva por haber puesto la mano en el fuego sobre el ex tesorero preso en Soto del Real. Al PP le quedan muchas explicaciones que dar en este asunto, y desde luego depurar a tanto sinvergüenza que cobro sobresueldos de este partido, pero mucho tienen que torcerse las cosas para que a Cospedal, en lo personal, le vaya a venir mal que se abran las compuertas de la sentina.

De lo que venimos sabiendo, no quiero pasar sin subrayar una interesante historia que cuentan el dúo Inda-Urreiztieta en El Mundo. Y que vuelve a poner de actualidad a uno de los políticos más singulares, en la justa acepción del término, que ha pasado por la política alcarreña. Se llama Luis Fraga Egusquiaguirre, y si no me falla la memoria fue senador por Guadalajara durante cinco legislaturas. Cada vez que había que hacer las listas, ahí estaba Fraga. Aparecía el tío por Guadalajara en cada campaña electoral, los del aparato le ponían mitin en los pueblos más pequeños y apartados de nuestra geografía, y allí que se iba Fraga sin rechistar con su espíritu de alpinista a presentarse a todo aquel con el que se topaba: “Hola, soy Luis Fraga”, decía con una media sonrisa y un aire de despistado, como si acabara de bajar del Anapurna, tanto que alguna vez tuvo que escuchar: “Pero Luis, si yo soy del partido y vengo con la caravana de la propaganda”. Cada vez que había elecciones, en Guadalajara los de la canallesca decíamos que por el PP se presentarían Luis Fraga y cinco candidatos más. Tomey no pudo quitárselo de en medio, y al final lo acabó tomando cariño, porque por lo menos no enredaba. Él hacía su campaña electoral, recogía su acta, se iba a Madrid y no volvía a aparecer hasta la cena de Navidad, con lo que se volvía a hacer un lío con periodistas, alcaldes y militantes en general. Eso sí, en esas cenas tan aburridas a mí me gustaba ponerme cerca de él porque hablaba de esquí y de montaña, dos de mis grandes aficiones, y de cómo había escalado algunos de los picos más altos de la tierra. Me parecía flipante que un tipo tan finústico, y capaz de meterse un puro entre pecho y espalda, hubiera estado a punto de coronar el Everest en 1987. Dicen que se quedó a unos 500 metros. Uno de los compañeros de cordada en esa y en otras ascensiones, tanto deportivas como políticas, era otro senador del PP, entonces apenas conocido: Luis Bárcenas.

Bércenas no solo escalaba montañas sino que llegó a lo más alto en el aparato financiero del PP, hasta el punto de que acabó siendo nombrado su tesorero. Y su amigo Luis, hijo de una hermana del fundador del PP, ya no tuvo necesidad de llamar cada año a su tío, para reeditar su perenne condición de candidato al senado por Guadalajara, cuya acta revalidaba con notable éxito, que para eso era un Fraga, hasta el punto de que alguna vez fue el senador más votado, siempre que no se presentara Bris, claro está. Ya siendo presidente provincial Antonio Román, este se empeñó mucho en que había que buscar otra cuna para Luis, que ya tocaba, y lo encontraron acomodo en Cuenca.

Según el relato de los periodistas citados, dos cenas con un financiero ruso precipitaron la detención de Bárcenas. En ambas estuvo Luis Fraga. La primera de ellas se celebró el lunes 17 en Puerta 57, el restaurante más lujoso de los que dispone el Santiago Bernabéu. El tercer comensal era otro amigo de Bárcenas, y también antiguo senador, Javier Sánchez-Lázaro. Y el cuarto hombre es el que levantó las sospechas de los policías que seguían al extesorero del PP, un financiero ruso al que llamaban Grigori. Esta cena se repitió un día después en otro restaurante de la zona, aunque más discreto, el Nüüga. La policía cree que Grigori tenía la misión de poner a buen recaudo el dinero que no había sido detectado a Bárcenas en Suiza, ya saben, solo 22 millones del ala. El juez Ruz pensó que podría fugarse y al talego.

Luis Fraga, de momento, tendrá que buscarse otro compañero de cordada y de esquí en Suiza, donde han sido vistos en numerosas ocasiones. El amigo de Bárcenas, viajero impenitente, se ocupaba en el PP del voto de la inmigración y durante aquellos años llegó a tejer una buena red de conocidos por todo el mundo.

Y así sucedió hasta las últimas elecciones de 2011 en que Cospedal le descabalgó de la Cámara Alta, coincidiendo con el distanciamiento entre la secretaria general y el hombre de los cuartos en Génova. Fraga se llevó un buen berrinche, como saben sus compañeros del Senado, ya que comenzó a desaparecer de algunas votaciones. Pero se quedó sin escaño.

Y hasta hoy, en que vuelve a los periódicos, amigo de sus amigos. Esto es lo que hay. Veremos si esta historia tiene más capítulos.

La rehabilitación no fue detrás del cemento

Este lunes empiezan las obras del denominado Eje Cultural, la inversión más alta en infraestructuras de la legislatura (3,5 millones), que el Ayuntamiento la envuelve como una acción determinante en favor del casco histórico.

No es que quiera yo echar agua sobre un proyecto que indudablemente va a favorecer el tejido urbano, actualmente muy degradado, de esa área de actuación en el entorno de la antigua carretera de Zaragoza (sobre el asunto del tráfico me remito a un artículo anterior) pero nos engañaríamos todos, Ayuntamiento incluido, si no hiciéramos una reflexión más profunda sobre el estado de necesidad en el que se encuentra nuestro casco histórico

terrzas_y_mas-05En los últimos años, bien por proyectos animados por el Plan Zapatero, o por acciones puntuales acometidas por el actual Equipo de Gobierno se han rehabilitado prácticamente todas las pequeñas plazas y plazuelas del casco; numerosas calles; y una vez que se terminen las obras del Eje Cultural solo queda pendiente la remodelación de la plaza de Dávalos. Podemos decir por tanto que se ha echado mucho cemento en el centro de Guadalajara; se han implementado algunas medidas para favorecer al pequeño comercio y otras de tipo fiscal para animar a la rehabilitación. Pero queridos vecinos, hemos pasado por la etapa más gloriosa de la economía arriacense tras la Guerra Civil y sin embargo ese esplendor que nos trajo el ladrillo a la ciudad hasta que estalló la burbuja, no ha servido para rehabilitar la mayor parte de los inmuebles del casco viejo, que ya veremos si pasan los Informes de Evaluación de la Edificación y algunos no tienen que ser derribados.

Tenemos un gran problema. Así sucede que por esas aceras más grandes con aires de bulevar que se van a construir por la carretera de Zaragoza, y por la peatonalizada Calle Mayor (alta y baja) los turistas que inicien su recorrido en el palacio del Infantado se van a encontrar con un rosario de inmuebles en estado ruinoso que afean la imagen de Guadalajara. En la misma plaza, frente al Infantado hay un inmueble enorme en el que no vive nadie, y en la calle Torres las casas que sí están alquiladas, la mayoría a inmigrantes con escasos recursos, ya veremos si pasan esos informes. Los turistas que suban hacia santa Clara ya habrán visto el primer solar sin edificar y luego se encontrarán con ese inmueble fantasmal en el que se ha convertido el antiguo Bar Soria. En la carretera de Zaragoza pasarán por portales de casas viejas que llevan cerradas desde hace décadas, y los que hayan llegado hasta la plaza Mayor descubrirán un enorme solar en su lado sur junto a la carcasa del edificio de la antigua pescadería Maragato que milagrosamente se tiene en pie. Si baja por la Cuesta del Reloj, lo primero que verá es el triste aspecto del que fue flamante edificio de la Telefónica y algún otro inmueble deshabitado frente al Mercado de Abastos.

Para el turista que siga Mayor arriba, tal vez le resulte desapercibido el solar de lo que fue Cine Imperio, con su tejado a punto de derrumbarse, y siguiendo por el callejón del antiguo Cine Moderno llegará a la plaza de San Esteban, y allí se nos puede caer el alma a los pies. El viejo inmueble del Ateneo Obrero está cerrado y al carecer de mantenimiento por parte de su propietario (Junta de Comunidades) en proceso de ruina galopante y sujeto a nuevas ocupaciones de los antisistema. En el lado Este, el palacio de la familia Romanones, que rehabilitó y mantuvo en pie la Autonomía mientras albergó la Delegación de la Junta está a la venta desde que se marchó ese último inquilino, pero nadie se interesa por él. Y en la cara Sur de la plaza nos toparemos con otro solar sin edificar en donde estuvo en palacio de la vizcondesa de Jorbalán. El turista que siga por ese pomposamente llamado Eje Cultural verá más solares vacíos en la plaza de Moreno, y cuando vuelva a la Calle Mayor alta hoy se topa con un cercado que interrumpe la calle mientras no se derribe el inmueble de la antigua carnicería Jabardo (con lo que durante un tiempo existirá otro solar sin edificar), veinte metros más arriba se encontrará con varias casas abandonadas en el último tramo de la calle, en donde estuvo el estudio fotográfico de Andradas, y en el esquinazo con Santo Domingo también se ha cerrado el viejo inmueble en el que estuvo un conocido despacho de abogados.

Prefiero detenerme en ese paseo por el casco para no deprimirme. Por muchas y diversas razones, importantes edificios del casco histórico no aprovecharon el boom inmobiliario para ser rehabilitados. A algunos propietarios se les pasó el arroz, pensando que el mercado del suelo podía subir todavía más, y ahora nos encontramos con que la situación ha cambiado radicalmente y la actividad promotora se ha reducido en nuestra ciudad en un 90% respecto a 2006 como nos recuerda el arquitecto Miguel Ángel Embid en su último post en GuadalajaraDiario. A él me remito en cuanto al fomento de la rehabilitación de edificios y a las políticas que podría emprender el Ayuntamiento en base a la nueva Ley de Rehabilitación y a la obligatoriedad que tienen los propietarios de construir en sus solares.

Algo hay que hacer, porque en Guadalajara pasaron las vacas gordísimas de la promoción inmobiliaria y a pesar de todo el dinero gastado en cemento, tenemos un casco histórico en su mayor parte deshabitado, con casas desde hace tiempo degradadas por el agua y las palomas, y que va camino de convertirse en un área urbana marginal como ha sucedido con barrios enteros en otras ciudades españolas. Mucho ojo, por tanto.

¿Eje cultural? Pues sí, el nombre suena bien. Pero esto es lo que hay.No hagamos como el avestruz.

¿Si es jamón por qué parece mortadela?

Hay varios tipos de jamones que se dividen en función de su procedencia y métodos de elaboración. A la mayoría el que más nos gusta es el ibérico de bellota, elaborado a base de cerdos de pata negra que solo comen bellotas en las dehesas de Andalucía, Montes de Toledo, Extremadura o Salamanca. Como no todos los días nos podemos permitir el lujo de comer jamón de bellota, tampoco le hacemos ascos al mixto (bellota y pienso) o al de recebo (solo pienso). Y ahora con la crisis, que no nos falte el jamón de pata blanca, si es curado en bodega, mejor, pero por lo menos que sea serrano, por muy modesta que sea su curación. Un servidor se come cualquiera de ellos, pero como me traigan una mortadela me paso al sandwich vegetal.

En Castilla-La Mancha su consejería de Educación ofreció a los colegios públicos de la región un jamón: dar clases gratuitas de refuerzo a los alumnos de cuarto de la ESO que les queden un máximo de 3 asignaturas (entre ellas debían estar la Lengua o Matemáticas) con el fin de que les fuera más fácil titular en septiembre. (No olvidemos que la mayoría de los jóvenes parados de esta autonomía carece de las titulaciones académicas más elementales). Además, estas clases que se impartirán en el mes de julio y la primera semana de septiembre no las darían los profesores titulares de los centros sino unos 400 profesores interinos (los que más han sufrido los recortes) por un sueldo digno para los tiempos que vivimos: 1.246 euros netos por media jornada.

Pues bien, la inmensa mayoría de los claustros de la región han dicho que este programa no era jamón sino vulgar mortadela, y lo han rechazado. Tal es así, que la consejería va a tener que improvisar: va a ofertar el “Abriendo Caminos” a los colegios privados concertados, que ya verán como no se andan con tantos remilgos, y tendrá que habilitar una red de colegios de referencia en cada localidad que se pueda impartir. En Tribuna GD tienen los argumentos de dos firmas acreditadas, del PP y el PSOE, en los que exponen sus respectivos posiciones. A ellos me remito y empiezo con mis propias conclusiones.

1ª)Si la consejería ofrece a los claustros un jamón, luego veremos de qué calidad, y se lo devuelven porque dicen que es mortadela es que el gobierno de Cospedal tiene un programa muy serio de convicción con el sector educativo. El consejero se ha limitado a señalar dos culpables: los sindicatos y al PSOE. Demasiado simple. Si solo fuera eso, Cospedal nunca habría ganado las elecciones en Castilla-La Mancha. El asunto es más complejo. Es cierto que la especie difundida entre los claustros fue que este programa es un ensayo para quitar a los profesores las vacaciones de julio y ha tenido su efecto. Y algo habrá influido también el que todos los sindicatos lo han atacado de forma despiadada. Que el gobierno del PP no se entienda con los sindicatos de clase no supone gran sorpresa. Pero que sus relaciones sean tan malas con los sindicatos profesionales, Anpe y CSIF, es para que se lo hagan ver. Sin embargo, deben existir más razones que la insubordinación de la oposición y los sindicatos, algunas serán puntuales, pero también de base sobre cómo se están abordando las necesarias reformas que necesita la educación en esta Autonomía. O la consejería amplía los apoyos o se volverá a estrellar.

2º) El PSOE ha jugado al oportunismo, lo que no deja de ser consustancial a cualquier oposición. Sin embargo, deberíamos reclamar un mayor consenso en materia educativa, aunque solo sea porque la educación en Castilla-La Mancha está entre las peores de España, que es tanto como decir que es una de las peores de Europa. Ahí tenemos los ratios de fracaso escolar, superiores a la media española, por no hablar de la calidad de nuestro sistema educativo público. Como cada vez que salía el informe Pisa a la señora consejera socialista se le subían los colores, lo que hizo fue sacar a Castilla-La Mancha del programa de evaluación, y muerto el perro se acabó la rabia. Los gobiernos regionales anteriores lograron modernizar su red de centros y se hicieron más colegios que nunca. Pero la enseñanza que en ellos se imparte fracasa año tras año en sus objetivos. Así que no debería el PSOE alegrarse de los males ajenos, porque también le son propios.

3ª El argumento más generalizado que he escuchado es que este programa es discriminatorio, porque solo contempla a los alumnos que tienen 3 o menos asignaturas pendientes, y entre ellas deben estar la lengua y las matemáticas. Los que critican estas limitaciones del programa, lo que implícitamente defienden es que haya colegios para todos los alumnos en el mes de julio. Pues bien, que el PSOE lo diga claramente y debatimos si el curso escolar debe extenderse hasta julio, ventajas e inconvenientes. Pero mientras tanto, parece razonable que la recuperación se haga con los alumnos que tengan más posibilidades de éxito y no con los que se han pasado el año sin dar un palo al agua. Pues claro que hay que poner un tope de asignaturas suspensas, y habría sido deseable que esta negociación hubiera tenido el mayor consenso posible.

4ª Desde algún sindicato se argumenta que este programa es pura cosmética y que no se ataca la cuestión de fondo. Que estamos ante medidas más políticas que educativas. De acuerdo, acepto la mayor, pero no nos olvidemos una cosa: cualquier acción que haga un cargo público, hasta cuando visita a los ancianitos de cualquier residencia, es política. Todo es política. Pero de la misma forma que yo estoy dispuesto a aceptar la razón mayor, el profesorado y sindicatos de la enseñanza también deberían haber asumido que dar clases de refuerzo gratis a unos 4.000 alumnos en CLM es positivo, es jamón. No es mortadela. ¿Cuál es la alternativa? Pues la de siempre. Que los padres que hemos podido y querido les hemos pagado a nuestros hijos una clase recuperación en verano, y los pobres alumnos que no están en esa situación llegará a septiembre sabiendo menos que en junio y a expensas de que el profesor de turno se apiade de ellos y les deje titular, aunque no hayan superado los objetivos. Aunque parece que a algunos les moleste, este programa tiene un marcado objetivo social, porque de él se favorecen especialmente los hijos de padres con pocos recursos que no pueden ir a clases particulares.

¿Quién ha pensado en los alumnos? En los claustros se ventilan además otros intereses más sectoriales, pero lo que no me explico es a quién se le ocurrió someter este programa a la evaluación de los profesores y no a la de los consejos escolares, tratándose de un programa que afecta directamente a alumnos y familias. ¡Qué cabezas hay por Toledo!

6ª Supongo que el programa saldrá adelante a trancas y barrancas, aunque ya veremos cómo se implementan algunas soluciones, como es el caso su extensión al medio rural en una provincia como la de Guadalajara. Mi impresión es que la consejería ha tenido una buena idea, pero no la ha sabido vender ni consensuar con el entorno al que va dirigido. Es jamón, aunque no fuera de bellota, pero jamón. Tratándose de educación se podría hablar de falta de pedagogía, materia en la que este gobierno regional apenas se ocupa. Ni los de más arriba, ni los de abajo. Ya tengo escrito que fue un error mayúsculo quitar la voz a los delegados provinciales (ahora llamados coordinadores periféricos, como si estuvieran de misión en ultramar) porque en la práctica este gobierno no tiene quien le defienda en los medios. Creen que con ocupar la televisión regional con las legiones de Nacho Villa es bastante. Pues ya se están viendo los resultados.

De todos los claustros de la provincia Guadalajara en solo uno han dicho que lo que se les ofrecía es era jamón y no mortadela.

Esto es lo que hay.

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