Como estaba previsto, porque si hay algo previsible son las fiestas en Guadalajara, las Ferias 2026 se han cerrado con un gran balance en términos generales. Con buen tiempo, el éxito está prácticamente garantizado y hay que hacerlo muy mal para que se estropee el resultado. Por tanto, lo mejor ha sido el gran ambiente que se ha respirado durante toda la semana grande, y que fue in crescendo a partir del jueves. El centro histórico estaba de bote en bote, era muy difícil encontrar una mesa libre en una terraza e incluso andar por La Concordia y San Roque se hacía fatigoso por la gente que había. Lo más destacado para mi es, sin embargo, que esta multitud se comportó pacíficamente y con corrección, esa es mi impresión aunque me hubiera gustado comprobarlo con los partes de la policía local que antes se facilitaban a la prensa semanalmente y que desde el anterior mandato se ocultan -se supone- para no alterar a la población. Cuando unas fiestas tienen fama de ser pacíficas, el que viene de fuera se tienta la ropa. En líneas generales, decir que el modelo de las fiestas en el centro (Concordia, San Roque y Fuente de la Niña) está consolidado y nadie lo va a tocar. No lo hizo el equipo de Ana Guarinos aunque se ensayó con Sara Simón y Alberto Rojo de impulsores, pero tenía ventajas y desventajas. Entre las últimas: es muy invasivo con las zonas verdes de la ciudad y cambia la vida a los vecinos que están en el entorno del antiguo Ferial, La Concordia y San Roque. Por ello, en la etapa de Bris se sacaron las Ferias de esos lugares cruzando la autovía, pero no funcionó y la tranquilidad y paz de ese vecindario ha sido asaltada otra vez en aras del interés general, por asegurar la animación en la semana grande. Sic gloria mundi transit.
Vayamos con los pilares de las Ferias.
Encierros: consolidado el nuevo recorrido. Tiene la desventaja de que pica en subida, y es casi imposible de correr en la calle Mayor baja, pero en su conjunto es más atractivo que el anterior. Los encierros han ido a más en corredores (se ha hablado de unos dos mil el fin de semana) y está claro que son el principal reclamo de las Ferias para el que viene de fuera. La organización raya en la perfección y solo así se explica que no haya heridos por asta de toro con tanta gente corriendo. La novedad ha sido el encierro del miércoles con los toros de los recortes; a mí me deja frío saltarse la norma de los toros en puntas, parece que andamos de rebajas, pero debo reconocer que ha funcionado. No ha servido el mecanismo del reparto de invitaciones anticipadas (los dos primeros días apenas se ocupó un tercio del aforo), aunque se reaccionó bien permitiendo el acceso libre a partir de las 7,30. En Pamplona se solucionó el problema de las aglomeraciones cobrando la entrada, pero en Guadalajara recibiría críticas de los del todo gratis hasta que arruinemos a nuestras instituciones públicas.

Peñas: son la espina dorsal de estas fiestas. Unos 8.000 peñistas registrados, con peñas con más socios que la mayoría de los pueblos de esta provincia. Siempre me pregunto dónde se mete tanta gente el resto del año, porque la ciudad se desploma con el último cohete, en contraste con Alcalá de Henares, y sería objeto de estudio. A ver si con el nuevo campus empezamos a ver a más jóvenes participando en la vida de la ciudad. No pudo haber mejor pregonero que el rector de la AUH Carmelo García, por su condición de alcarreño y ser el rector que inaugurará ese nuevo campus en Las Cristinas, la principal obra en esta ciudad en los últimos 30 años.

Corridas: cuatro puertas grandes (a una por día) es demasiado para lo que se vio en la plaza de Las Cruces, pero todas ellas fueron reclamadas por el público. Dada la facilidad con que aquí se desoreja a los toros habría que hacer como en Sevilla, solo abrir la puerta grande a partir de tres trofeos. La asistencia ha estado en torno a los dos tercios de entrada, excepto la corrida del jueves (¡sorpresa!) en que se rozó el lleno. Por tanto, buenas entradas acorde con una fiesta, la tauromaquia, que se ha vuelto a poner de moda desde que es atacada por el consejo de ministros. Siempre digo que habría que poner una placa a Urtasun en la plaza de las Ventas. Buenas entradas teniendo en cuenta que no vinieron las dos primeras figuras del momento (Morante y Roca Rey), a pesar de que el Ayuntamiento colabora con la empresa con unos 420.000 euros y que solo da cuatro corridas al año.
Conciertos: Los Hombres G, otra vez de moda, arrasaron con Los Mejores Años de nuestra Vida y los demás no llegaron a tanto nivel. Sigo sin entender por qué se celebran en el estadio de la Fuente de la Niña, a costa de arruinar su césped (reponerlo también vale dinero) y cerrar una instalación deportiva cuando el Gigante ya ha demostrado que el recinto del Ferial de Bris, ahora abandonado, es viable. Funcionaron bien el GuadaRock y los conciertos de Santo Domingo, con grupos potentes o conciertos ochenteros como Nacha Pop y La Frontera
No lo he podido constatar personalmente, porque no estoy en edad, pero me dicen los que tienen hijos pequeños o cuidan nietos que la programación infantil es francamente mejorable y que había muchos errores en los horarios del programa.
Y esto es lo que hay. ¡Hasta las Ferias de 2027!


