Archive for octubre, 2026

¿Por qué no se construyen viviendas en Guadalajara?

Es paradigmático que en una ciudad que está en el top del encarecimiento de los precios de la vivienda y en la que menos duran los anuncios con ofertas de las inmobiliarias (estudio Idealista) el Ayuntamiento de Guadalajara tenga tantas dificultades para adjudicar las parcelas que ofrece para construir vivienda pública. Hasta ahora no lo ha conseguido, aunque ha rebajado el precio tras el primer fracaso. Es una paradoja que una de estas parcelas esté en lo que se conoce como SUE 24, junto al depósito de las Aguas, en la calle Zaragoza; suelo que está desarrollando Hercesa en una de las pocas promociones importantes que se desarrollan en nuestra ciudad. A la alcaldesa Guarinos no le parece “normal” lo que está pasando.  ¿Por qué casi nadie quiere construir viviendas en Guadalajara cuando hay gran demanda, porque la economía provincial -sobre todo en el sector de la logística- sigue creciendo y con ella la población? Después de hablar con distintos agentes relacionados con el sector he llegado a algunas conclusiones. La primera es que la gran demanda en este caso no favorece la solución, todo lo contrario, lo que ha producido es una seria disfunción del funcionamiento normal de una economía de mercado. En Guadalajara faltan los pisos que necesita la población, sencillamente porque no se construyen; y el alquiler se dispara. ¿Y por qué no se construyen? Porque a los promotores no les salen las cuentas y las administraciones públicas hace tiempo que gastan su dinero en bagatelas con sello electoral en lugar de apostar por la vivienda pública y las infraestructuras en general, que a este gobierno le deben parecer políticas de derechas.

La segunda cuestión es preguntarse por qué a los promotores no les salen las cuentas y por qué cada vez hay menos empresas que se dediquen a esto. En el caso de las parcelas que comentamos, la primera disfunción es que con los módulos que marca la administración al tratarse de vivienda protegida se agotan los márgenes de beneficios. La solución podría estar en subir esos módulos, pero eso no se podría hacer sin elevar el precio de la vivienda protegida con lo que se acercaría a la libre y dejaría fuera del mercado a las familias con sueldos más bajos. Habría que bajar los costes de la construcción de otra manera, porque la realidad es que en Guadalajara hemos pasado de los 700 euros m2 construidos  a unos 1.100 euros m2 en apenas unos cinco años. El sector de la vivienda vive la tormenta perfecta:  por un lado, los precios de las materias primas han aumentado en los últimos años, y especialmente desde que Trump lo complicó todo con su ataque a Irán. A todo esto hay que sumar que las empresas -como en la burbuja- están viviendo otra vez la carencia de albañiles y de especialistas de todo tipo (en Guadalajara la logística -con 45.000 empleados- les ha robado nicho de mercado) lo que inevitablemente encarece también el precio final; y eso si acaban encontrando personal cualificado. Esta falta de personal en la construcción contrasta con un país que tiene un 9,87% de paro (2.379.505 desempleados en septiembre de 2026) y que recibe más inmigración que ningún otro de Europa (eso sí, irregular y sin cualificar) y que, a la vista está, sin que carbure y refresque su mercado de trabajo.   

Casas-Aguas Vivas
En Guadalajara hemos llegado a la ronda norte y cada vez hay más suelo disponible. Pot ello extraña que cuando el Ayuntamiento subasta parcelas, nadie está interesado. La razón: a los promotores no les salen las cuentas.

Otra razón más son las dificultades que tiene el sector en la adjudicación de potencia eléctrica a las nuevas promociones, y no tanto porque se carezca de ella sino más bien porque ni las compañías privadas ni el gobierno se ponen a ello. Están en otras cosas. Como rémora a la promoción hay que citar también la enorme burocracia con la que se encuentra cualquier promotor, que se pasa unos 15 años con el papeleo hasta que recibe todos los permisos.

En resumen: que no podemos ser optimistas sobre la construcción de nuevas viviendas en Guadalajara (el Ayuntamiento tendrá que seguir bajando el precio de las parcelas y acostumbrarse a que la construcción no sea su principal fuente de financiación), porque los promotores, con este panorama, van a seguir estando retraídos, si no directamente invernados. La más realista sería aumentar la inversión en vivienda pública, como se hizo en España en los tiempos del tardofranquismo cuando se desarrollaron los polígonos del Balconcillo y el Plan Sur.  Está claro que los promotores solo están en condiciones de promover una cuarta parte de las viviendas que se necesitan en España (unas 200.000 anuales) y que las medidas que se han adoptado en los ocho años de sanchismo no han dado ningún resultado y tampoco lo darán los dos decretos Maricarmen que aprobará la Comisión Permanente de las Cortes, después de ser tumbadas por el pleno de la Cámara, en lo que es un evidente fraude de ley. ¿Por qué?  Porque Sánchez y su gobierno de (in)fieles siguen sin comprender que el problema de la vivienda en España es esencialmente de falta de oferta (no hay quienes las construyan con este panorama), mientras que sus decretos se centran en sobreproteger a los inquilinos a costa de empeorar las perspectivas de alquiler para los que lo están buscando, especialmente jóvenes, que se están radicalizando, desilusionados. Por no hablar de la confusión jurídica que están creando por las complacientes leyes que no atajan la ocupación y denigran a los caseros, olvidando que el 75% de la vivienda en España es propiedad.     

Esto es lo que explican casos como este de las parcelas que subasta en falso el Ayuntamiento de Guadalajara, y siento escribir que no hay perspectivas de mejora, porque casi todo de lo que se está hablando sobre vivienda en esta eterna precampaña electoral no es más que demagogia y populismo barato. Los nuevos decretos del Gobierno han drenado más la oferta de viviendas en los portales inmobiliarios. Y no hay visos de que se remonte, porque no puedo estar más de acuerdo con uno de los mayores especialistas del sector, que además es alcarreño y autor del razonamiento que viene detrás de estas líneas. Y esto es lo que hay. Mal plan.

LA FRASE: “El principal problema de la crisis de oferta de la vivienda en España es que las soluciones son a largo plazo, con lo que no está claro que a los poderes políticos les interese adoptar acciones correctoras cuando se tardarán unos 10 años en su tramitación”. ALBERTO QUEMADA, CEO de LandCo, del Banco de Santander.

Sánchez se va como entró: por la puerta de atrás

Pedro Sánchez ha anunciado este lunes, después de pasarse el fin de semana valorando encuestas como en la antigüedad los griegos hacían con los intestinos de las aves en el templo del oráculo, que nos convoca a las urnas el domingo 29 de noviembre. Todo apuntaba a que iba a ser así, porque tenía todos los factores a favor de un adelanto electoral excepto uno: el calendario judicial de su señora y su hermano a quienes les vendría muy mal un fiscal general nombrado con el PP cuando el actual les ha arropado durante toda la instrucción de sus respectivas causas. Sánchez no sorprendió esta vez ni en el fondo ni en la forma. Daba portazo a una legislatura imposible que se había iniciado después de perder las elecciones, aunque no fue impedimento para que formara su Frankenstein 2, que le permitió seguir en La Moncloa pero sin gobernar en los aspectos fundamentales. Sus decretos no eran convalidados por el congreso (lo que sucedió en 16 ocasiones) y fue incapaz de aprobar un presupuesto en toda la legislatura, un verdadero récord mundial, algo incompatible con la democracia parlamentaria. En ese desempeño se valió de la estrategia del muro, en la que los buenos, los suyos, estaban a un lado y en el otro solo había malos, con los que no había nada que negociar. En esto la política española retrocedió cincuenta años, enterró los valores y consensos de la Transición, metió la Constitución (que exige la presentación anual de los Presupuestos) en el congelador y los debates en el Congreso parecían protagonizados por Largo Caballero y Gil Robles en lugar de Adolfo Suárez y Felipe González. De tal manera que hasta el anuncio de la convocatoria electoral se hizo en las escalinatas de La Moncloa, no en el Parlamento, y tras un discurso que se convirtió en el primer mitin de la campaña y en el que nos vino a decir que los que no le voten a él están con la ultraderecha, algo conceptualmente peligroso porque nos podríamos encontrar con que el 29 de noviembre hubiera más de 13 millones de fascistas en España, algo que no se vio ni al final de la guerra civil. Pero así es Sánchez y su estrategia frentepopulista para seguir en el poder respaldado por los que quieren romper España como proyecto político y que como en Cuba o en Rusia creen que la democracia liberal solo es un ropaje del que se puede prescindir. Su mitin-anuncio del anticipo electoral se alejó por completo de los cánones socialdemócratas y bebió en las fuentes del peronismo más demagógico (llegó a cuestionar hasta la soberanía del parlamento), dejando claro que un nuevo mandato de Sánchez dejaría en las raspas  la España del 78 en beneficio de ese estado plurinacional que lo pondría, otra vez, todo patas abajo. Hasta la soberanía nacional, que ya no residiría en el pueblo español en su conjunto.

pedro sanchez anuncia elecciones 29 N
Sánchez en su declaración sin preguntas ante la prensa./Moncloa.

Sánchez se va por la puerta de atrás, tal como llegó con una moción de censura hace 8 años, preocupado por unos sondeos electorales que le dan todos ellos perdedor, excepto el que hace público su amigo Tezanos. El promedio de las últimas encuestas publicadas dice que el PP obtendría el 32,7 %, el PSOE el 26,3%, Vox el 18,2% y  Sumar el 6,4%. Estamos por tanto ante una clara mayoría de PP y Vox, inalcanzable por cualquier bloque de izquierdas aun con el apoyo del soberanismo. Esto no quiere decir que Feijóo tenga garantizado el paso franco a La Moncloa, porque Sánchez ya ha demostrado que de campañas electorales y de relatos es un premio Nobel en comparación con el gallego, que además tiene unos secundarios muy aburridos y de escasa capacidad comunicativa. Una cosa sí tengo clara: estas elecciones nunca las ganaría Sánchez; solo las puede perder el PP si se lían por los pactos con Vox y cómo sería el reparto del poder, que ahora es como las uvas de Samaniego. En Guadalajara es muy improbable una alteración de los resultados de 2023 en que el PP obtuvo el 33,6%, el PSOE se quedó en el 32,2% y Vox llegó hasta el 19,4%. Todas las encuestas hablan que el PP  se mantiene, el PSOE baja, Vox supera la barrera del 20% -especialmente en el Corredor del Henares y en el voto joven- y la izquierda del PSOE caería en la irrelevancia se llame Sumar, Podemos o Frente Amplio. En este caso no arriesgo pronosticando que el 1-1-1 de 2023 se repetirá  el 29-N, aunque ya no me mojo sobre quién será el segundo partido en las principales localidades del Corredor del Henares.      

Un día feliz ha sido para los alcaldes y candidatos socialistas a las autonómicas y municipales que tenían el lógico temor de haber ido por delante en la convocatoria electoral, porque habrían recibido una sonora patada en sus posaderas a cuenta de Sánchez, como ya ocurrió en las locales de 2023 y que en Guadalajara desalojaron a Alberto Rojo de la alcaldía a pesar de mejorar resultados. El 30 de mayo de 2027 todo estará más abierto y los favoritos de hoy, ya lo serán menos. En este sentido, si un servidor tenía muy claro que el gran favorito para las autonómicas era Paco Núñez, muy complementado por Vox, eso sí, y en Guadalajara la alcaldesa Ana Guarinos, con un Vox en claro ascenso, a 5 de octubre ya tengo necesariamente que rebobinar y escribir que todo está más abierto que nunca, pase lo que pase el 29 de noviembre. Recuerdo que en Guadalajara las autonómicas nos dejaron un 2-2-1 (PSOE, PP y Vox) y con Sánchez alejado del escenario, habrá que ver si Page no puede llegar al 3-2-1, contando con que nuestra provincia, por aumento de población, tendría un estaño regional más. Cuando Page ha reivindicado hoy antes los empresarios el consenso y el diálogo, ya estaba pensando más en su campaña que en la de Sánchez.  

 Y esto es lo que hay, por hoy, que ya es bastante. Nos quedan dos meses apasionantes en los que va a parecer que el mundo se acaba porque al populismo de ambos lados les interesa tensionar, y  aparentar, que hemos vuelto a la política de los años años treinta; o casi.

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