Santa Bárbara cuando truena. Cabecera del Tajo (y 2)

Si les comentaba  en mi anterior post que nuestros políticos solo se acuerdan de que la presa de Beleña, por su escasa capacidad, hay años que tiene que liberar dos tercios del agua que le llega del Sorbe, y siguen con los brazos cruzados (mismamente ahora, otra vez),  sobre la cabecera del Tajo podemos decir otros tres cuartos de los mismo.

A partir del 1 de abril, la ministra Tejerina ya nos ha anticipado que el ministerio quitará el tapón del estanque en que han convertido la cabecera del Tajo (los pantanos de Entrepeñas y Buendía),  ya que desde el mes de septiembre no se han autorizado trasvases, porque estaba por debajo de los 400 Hm3, que es el mínimo para poder trasvasar.  Pero llegado este punto, volvemos a las más cruda realidad: con apenas el 16 % de la capacidad en la cabecera se reanudarán las derivaciones de agua al levante, con lo que cuando nos metamos en el verano volveremos  a las andadas. Diríase que cuando llueve sobre la cabecera del Tajo lo hace, en realidad, en Murcia, a cuatrocientos kilómetros. Raro.

Pero así está este negocio montado. Cuando el trasvase empezó a funcionar no había líneas rojas.  Se supone que o bien porque pensaban que la aportación del Tajo y el Guadiela no lo iban a hacer necesario (con el tiempo se comprobó  que los cálculos estaban equivocados, la cabecera no tiene capacidad para un trasvase de esta envergadura) o porque alguien se imaginó a Entrepeñas y Buendía como un aljibe que se puede llenar y vaciar a su antojo; sin que merezca tener una vida propia en su entorno.

Fue con el gobierno de José Bono cuando se establece por primera vez un mínimo no trasvasable,  que ese Plan de Cuenca lo fijó en 240 Hm3. Y no fue hasta hace cinco años con Cospedal  cuando esta cantidad se eleva hasta los 400 Hm3. Es por tanto ventajista responsabilizar de las penurias de  la  cabecera a ese famoso Memorándum,  que se firmó en tiempos de Arias Cañete con los gobiernos de Valencia, Murcia y Castilla-La Mancha, todos ellos del PP, porque 240 es menor que 400. Pero no es menos cierto que si bien el citado acuerdo no es el responsable de la actual situación, tampoco ha sido capaz de cambiarla, porque el mínimo establecido sigue siendo ridículo: esos 400 Hm3 apenas dan para una cabecera al 16 % de capacidad. Y con esa lámina de agua no hay manera de desarrollar un negocio turístico en el entorno. Porque ahí radica todo.

La puñetera realidad es que la normativa por la que se rigen los embalses no contempla que estos puedan convertirse en un motor que genera riquezapara la zona. Son simplemente aljibes.  Y no parece justo que mientras el agua se deriva al levante, no solo para regadíos, sino para abastecer a su importante  sector turistico,  a los ribereños de Entrepeñas y Buendía se les niegue esa posibilidad.

Para cambiar la situación, y seguir atendiendo los usos de la cuenca cedente,  es imprescindible elevar esa cota mínima no trasvasable (los ribereños la fijan en el  50% de la cabecera) y eso nunca se podrá lograr mientras en el levante sigan mirando con recelo la desalación. Está muy claro que si el agua del trasvase es  más barata que la desalación, no hay manera de resolver el prolema.

Por ello, hay algo en lo que todos nos podemos poner de acuerdo, aquí y allí. Habrá que buscar la fórmula para que las desaladoras produzcan más agua y a mejor precio, e incentivar a los agricultores, como se hacen en otros muchos sectores.

Utilizar el agua para consumo interno, y para hacer política con minúsculas, como se hace en Castilla-La Mancha,  desconozco si dará algún rédito, yo lo pongo en duda, pero al final sucede como con el process catalán: que es agotador y nos lleva a un callejón sin salida.

Hace falta un pacto nacional  del agua, pero sobre supuestos justos. Es indecente que el único trasvase entre cuencas siga siendo el del Tajo, porque  cualquier otro que se ha planteado (Ebro, Duero…) lo han tumbado los nacionalismos y regionalismos de miras cortas.  Pero esto es lo que hay: con 16 % de capacidad en cabecera  volverán los trasvases, porque para el ministerio cualquier metro cúbico de agua que entre a partir de los 400 Hm3 es  excedentaria. ¡Tiene tela!

Santa Bárbara cuando truena, Beleña (1)

Dice el refrán español que solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, y me viene al pelo para glosar  lo que ha pasado en los últimos días en la provincia de Guadalajara. En el mes de diciembre estábamos agobiados por la pertinaz sequía y sus agoreras previsiones, y en poco más de dos meses la noticia son las inundaciones y desbordamientos en las cuencas del Sorbe y Henares, y los requerimientos urgentes por parte de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos (APAG) para que limpie los cauces. En pocos días hemos pasado de tener los pantanos del norte provincial en situación de emergencia o alerta a comprobar que cuando vienen dos semanas seguidas de precipitaciones, su capacidad reguladora queda en entredicho porque las presas se llenan en apenas unos días.  Y el Cañamares se desborda porque se abren las compuertas en Pálmaces, el Aliendre inunda los campos de Espinosa y Cogolludo y el Henares anega zonas en Jadraque, Alcuneza y Moratilla.

En Arbancón es el arroyo Salceda el que inunda caminos y siembras. Y el Henares, que recibe las aguas de un Sorbe que no puede embalsar más en Beleña, puede fastidiar la cosecha de espárrago en Ciruelas, Heras de Ayuso y Torre del Burgo. Hasta el coqueto Dulce, un río amable donde los haya, está causando problemas en Estriégana, Aragosa, Jodra del Pinar y Mandayona. O el Salado, que regula el embalse de El Atance, hizo de las suyas en La Riba, Imón y Santamera, donde inundó la carretera y los vecinos no se atrevían a entrar ni salir del pueblo.  Desde la APAG  claman: “Los cauces están sucios, porque no se han limpiado en años”.

Particularmente sangrante es la situación de la presa de Beleña, que en apenas una semana acopió más de un 40 % de su capacidad de embalse, y ahora toca desaguar todo lo que viene porque se ha llegado al límite de seguridad. Y como nos recuerda el refrán de Santa Bárbara, nuestros políticos y fuerzas vivas vuelven a desempolvar ese viejo proyecto para derivar parte del agua que no se puede embalsar en Beleña hasta el vecino pantano de Alcorlo, que le triplica en capacidad, con lo que de un plumazo se dotaría de agua a los regantes y se abastecería a la Mancomunidad de Agua del Sorbe para los próximos cincuenta años.  Clama al cielo, pero no hay en estos momentos un proyecto tan importante para asegurar el desarrollo de esta provincia y dar de beber a una población de medio millón habitantes, la que se abastece de la MAS, como la doble conexión Beleña-Alcorlo, una vez que ya tenemos disponible el viaje de ida: el agua que en caso de sequía aportaría Alcorlo a Beleña.

Es bueno por lo tanto recordar que estamos hablando de un proyecto que se fue al carajo en febrero de 2011 cuando  en el epílogo del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el misterio tumbó un proyecto, que llevaba seis años de tramitación,  con un informe medioambiental negativo, para la construcción de un túnel en roca viva,  que conectaría el río Sorbe con el pantano de Alcorlo, y que ademas lo haría a unos costes razonables, ya que el agua bajaría por  gravedad, sin necesidad de bombeo. El ministerio daba así la razón a varios grupos ecologistas que habían torpedeado el proyecto desde su concepción, y en su resolución, el BOE recogía algunas  de las consecuencias que podría tener esta obra.Un supuesto impacto sobre la fauna y la biodiversidad, y cuestionaba aspectos como que no se hubiera previsto un paso para peces, lo que podría afectar negativamente a las truchas.

Pues bien, las elecciones de  junio de 2011 nos trajeron a Cospedal a la presidencia de Castilla-La Mancha y las de diciembre de 2011 a don Mariano a La Moncloa. ¿Y qué hicieron los nuevos gobernantes nacionales, regionales y provinciales para tratar de dar una solución legal a los problemas medioambientales apuntados por el ministerio en su resolución de 8 de febrero? Yo les respondo: se olvidaron de lo que predicaban desde la oposición y no hicieron nada. Y así llegamos hasta este marzo de 2017, seis años después, en que volvemos a acordarnos del túnel  y de la madre que lo parió cuando Beleña ya no puede embalsar ni una meada más. Y para colmo, en el tiempo que ha transcurrido, la zona por donde debería construirse el túnel se ha declarado parque natural, con lo que nos encontramos con una doble prohibición.  Así está el asunto de enredado,  con lo que conociendo cómo se las gastan nuestros políticos más allá de las pomposas declaraciones en sus ruedas de prensa, no me encuentro precisamente entre los optimistas. Y supongo que la cosa acabará con el alboroto de siempre, echándose las culpas los unos a los otros, y la casa sin barrer. Porque que nadie lo dude, tampoco los ecologistas:  esta conexión entre los dos ríos, con lo que haya que retocar, es la alternativa menos lesiva para el medioambiente entre las dos que se manejan para asegurar el suministro del Corredor del Henares en los próximos cincuenta años. Y de no llevarse a cabo nos encontraremos que o bien se haría una nueva presa en el alto Sorbe, o como mínimo tendríamos que recrecer el dique de Beleña, con lo que inundaríamos hasta La Mierla.

Esto es lo que hay. En mi próximo post hablaré de la cabecera del Tajo, que también tiene tela.
Plano: Esquema de la doble conexión entre Beleña y Alcorlo. La línea recta es la tubería, ya disponible, para elevar agua desde Alcorlo a Beleña.

Del 18 de brumario a  Santa Elena, ascensión  y caída del Deportivo

Del cielo al infierno. Del blanco al negro. De la gloria a la miseria más absoluta. Del emperador que conquistó Europa a Waterloo y su  último destierro en  una diminuta isla en la mitad del Atlántico, Santa Elena… A menudo la historia es así de caprichosa. Mismamente, en el Deportivo Guadalajara. Germán Retuerta fue el mejor presidente de la historia del club morado, al que llevó  a la segunda división en la temporada 2011-2012, dirigidos por un visionario vizcaíno llamado Carlos Terrazas;  y es el mismo que ocho años después es depuesto por orden judicial, con el club en concurso de acreedores,  al borde de la quiebra y de su liquidación, si no llega dinero fresco  en los próximos meses.  El mejor y el peor presidente de la historia del Guadalajara son una misma persona.

Tras su particular 18 de brumario en Anduva, Retuerta tuvo su fracasada  batalla de Leipzig en una chapucera  ampliación de capital (meto un dinero y a los pocos días lo saco),  que arruinó dos temporadas de notable éxito deportivo en segunda división, y  que acabaron con el descenso administrativo del equipo. Retuerta perdió, primero, ante la justicia deportiva y luego ante la ordinaria, y el Guadalajara regresó a la segunda división B en la temporada 2013-14. Fue entonces cuando recibió alguna  propuesta de venta del club por unos tres millones de euros, pero él se descolgó con que quería más, un millón por temporada de su vida dedicada al Deportivo Guadalajara (y nadie le puede discutir que más allá de sus errores, a él se dedicó en cuerpo y alma); y a partir de entonces empezó una huida hacia adelante que terminó con su particular  Waterloo en el descenso a tercera en la temporada 2015-16, que ni el mediático David Vidal pudo parar. Entre medias, una historia de sinsabores e impagos que originaron una gran bola de deudas  que han terminado con las acciones de Retuerta en manos de prestamistas, hasta el punto de que solo ahora nos hemos enterado por los administradores judiciales de que al día de hoy ya no es el propietario del club e incluso de que no tiene una sola acción. A finales de la pasada semana, Retuerta marchó hacia su isla de Santa Elena, al exilio del Escartín, por una providencia judicial que le prohíbe el paso a las oficinas y le ordena devolver las llaves a los administradores . De aquel Retuerta que entró en Guadalajara  en autobús descubierto el 28 de junio de 2011 como primer cónsul del deportivismo al desposeído presidente que se sentó, él solo, en la inmensidad de una grada vacía, la que se levantó tras el ascenso a segunda, apenas van siete años. ¡Que perra es la vida cuando todo lo susceptible de empeorar empeora!

Queda por saber el final de esta historia. La tarea de los administradores es llevar el concurso a buen puerto, que los deudores cobren lo que puedan, y que al mismo tiempo el Club Deportivo Guadalajara no termine disuelto tras 71 años de historia. El reto es complicado. Por los administradores apenas sabemos que el titular de las acciones que perdió Retuerta,y  cuya identidad no han desvelado, quiere venderlas  cuanto antes. Pero para que alguien pueda vender, se necesitan compradores. Y para facilitar esa venta, lo mejor es que el concurso se resuelva cuanto antes y se emita el preceptivo informe provisional con el diagnóstico de la situación del club, que al decir de los administradores se está retrasando más de lo debido porque el  ex presidente tarda en facilitar los papeles que se le requieren y han tenido que pedir auxilio judicial. No es tarea fácil que algún empresario se meta en un negocio del que se desconocen las grandes cifras de su contabilidad: parece que el pasivo puede estar en unos 1,6 millones de euros y del activo mejor  no hablamos, porque el campo es municipal y cualquier mejora allí realizada es patrimonio del Ayuntamiento. Quedan pendiente, además, las investigaciones por no haber liquidado unos 900.000 euros de IVA en las temporadas 2012 y 2013, cuando se bajó a segunda B, y ya veremos si  cuando se complete el informe judicial no se descubren nuevos ilícitos penales. Un panorama inquietante, que ojalá no desanime a futuros inversores, que algún día estuvieron interesados por un equipo de fútbol con 71 años de historia ( 2 en segunda, 7 en segunda B, 49 en tercera, 4 en preferente y 8 en primera regional) de una capital de provincia de tamaño medio, al lado de Madrid, con una población  similar a algunos equipos de primera (Villarreal Girona) y a la mayoría de los de segunda.Una sociedad que es ahora propiedad de un prestamista del que desconocemos el nombre y con unos administradores  que solo tienen garantizado el  pago de la plantilla en febrero, aunque la temporada llega hasta junio y hay unos compromisos con unos jugadores que siguen luchando por las plazas del play-off de ascenso. Unos héroes.

Esto es lo que nos deja el deporte rey en una ciudad que este año es la capital europea del deporte. ¡Que feo!

Ya sabemos que Napoleón nunca salió de la isla de Santa Elena…, pero también que la esperanza es lo último que se pierde.  Así que es esto es lo que hay.

 

Foto: manifestación contra el descenso administrativo del  Deportivo en donde se puede ver a Germán Retuerta y a Carlos Terrazas. 

Un buen negocio para Guadalajara y CLM que se hace esperar

Doy por descontado que el Ayuntamiento de Guadalajara y el Gobierno regional (la «oposición municipal verdadera», Carnicero dixit) terminarán en los próximos días con el tira y afloja que se han traído en la última década, y que el consistorio capitalino se pueda sumar, incluso gráficamente, al acuerdo para desarrollar  el nuevo campus de Guadalajara en el complejo de Las Cristinas.

Hasta ahora, el gobierno (los gobiernos)  de Castilla-La Mancha se habían dedicado a disimular que hacen algo  y a discutir. Hace veinte años con ese campus maravilloso que se iba a construir en el polígono del Ruiseñor, y que la crisis se cargó -con lo que evitamos el error de sacar fuera de la ciudad el campus-, pero que aplazó el proyecto in illo tempore. Durante la gestión de Cospedal el campus no fue una prioridad, hasta el punto de no se impulsó la solución de Las Cristinas  hasta final de legislatura, y no mediante convenio sino con un simple protocolo que no comprometía a gran cosa. Y así sucedió que Cospedal  no renovó su presidencia (porque esta vez no ganó en Guadalajara) y que su sucesor, Emiliano García-Page, se lo tomó con calma. Su acierto es que asumió el cambio de ubicación, como quería el Ayuntamiento: de un descampado en las afueras de la ciudad  a un complejo situado en el centro, al lado de la estación de Autobuses, y que aprovecharía un edificio estatal (del ministerio de Defensa) para no tener que empezar la obra desde cero. Blanco y en botella: un proyecto más barato que el del Ruiseñor, y que urbanísticamente sí beneficia a la ciudad de Guadalajara y al interés general . No hay que dar excesivos argumentos para defender la dinamización que supone para la zona norte de Guadalajara (la gran olvidada en todos nuestros Planes de Urbanismo) contar con un motor económico, como el que generan, según cifras del curso 2016-17,  3.426 alumnos, 470 profesores y 46 personas de administración y servicios que trabajan en el campus de Guadalajara. Haber perdido para la ciudad ese potencial  habría la puntilla tras el disparate de enviar los nuevos juzgados junto a los Geo en lugar haberse instalado en alguno de los muchos inmuebles que hay vacíos en Guadalajara. Por cierto, que la Universidad ya ha advertido que desalojará el edificio Multidepartamental de la calle Cifuentes, propiedad de la Junta, cuando esté el campus inaugurado con lo que el Gobierno regional de turno deberá pensar a tiempo a qué lo va a dedicar entonces. Para evitar que pase como con el Fuerte.

Si el gobierno de Cospedal demoró la firma del protocolo hasta final del mandato, el de García-Page esperó hasta hace unos días para firmar el contrato-programa con la Universidad de Alcalá en el que se establecen por un lado los compromisos inversores: en total se gastarán más de 50 millones en cuatro años. Los 3,7 de 2018, 14 millones para obras en 2019, 16,5 millones para 2020  y 16,5 para 2021.  Además, este Campus albergará en un futuro el Grado en Ingeniería Biomédica y el Grado en Logística, los nuevos grados previstos.

El contrato programa establece, además, la financiación ordinaria  que recibirá el campus de Guadalajara de la Universidad de Alcalá por parte de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha. En concreto contempla que el Gobierno regional destinará 43,5 millones de euros para la subvención nominativa, la implantación de nuevas titulaciones y el cumplimiento de objetivos hasta el año 2021, con nueve millones este año, 11 millones en 2019, 11,5 millones en 2020 y 12 millones en 2021.

Si todo sale según lo previsto,  el campus estará terminado en 2021. Es decir, diez años después de que se firmara el protocolo y veinte desde que empezaron a marear a la perdiz con el campus del Ruiseñor. Demasiado tiempo se me hace, que solo lo puede compensar el que estamos ante un buen proyecto, pero no solo para Guadalajara (el día que se haga la residencia de estudiantes en Las Cristinas el campus se abrirá a todo el Corredor y al resto de Castilla-La Mancha), sino también para las arcas de la Autonomía. Como el rector de la Universidad se ha encargado varias veces de recalcar a Castilla-La Mancha le sale más caro el alumno de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) que el de la Universidad de Alcalá. Y ambas son universidades de la Región. Y no quiero meter el dedo en el ojo a nadie: entre el campus de Guadalajara ampliado al que tenemos a 25 kilómetros en Alcalá de Henares, en una universidad de la historia y el prestigio de la UAH, no hay color con otro de reciente creación. Como bien sabemos en España, crear una universidad desde cero es más caro y complicado que la expansión de una existente (y la de Alcalá la fundó  el cardenal Cisneros), por no hablar de la pecata minuta: el propio Gobierno regional reconoce que hay un “agujero” en las finanzas de la UCLM, del que ignoramos su magnitud, por lo que ha exigido una auditoría externa. Así están las cosas del Tajo para abajo.

Tenemos que celebrar por tanto el acuerdo al que se ha llegado entre la Junta y la UAH, aunque su escenificación no pudo ser más impropia. Dejar fuera de la foto al Ayuntamiento, cuando va a poner parcelas que ahora valen unos 10 millones para pagar los terrenos al ministerio de Defensa, es injusto y sectario. Y llevarse la firma a Toledo es no conocer la idiosincrasia de Guadalajara. Supongo que al final todo se arreglará, que el Ayuntamiento se sumará al acuerdo, y que tendremos un acto institucional antes de las elecciones como la ocasión se merece en un lugar simbólico de Guadalajara, esa capital de provincia castellana (segunda en población de la región) que se  merecía mayor diligencia en todo este asunto.  Pero esto es lo que hay , y tal como están las cosas en la UCLM, ahora mismo firmo que el campus de la UAH en Guadalajara esté terminado en 2021. Y que nuestros políticos se busquen otra arena en la que pelearse.

¿ A qué juegan algunos?

Esta semana los agricultores de Guadalajara, particularmente, y el desarrollo industrial y residencial del Corredor del Henares, en general, se han llevado un nuevo revés. Representantes de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos –APAG- se reunieron con el presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), Juan Carlos de Cea, y el comisario de aguas para tratar los serios problemas de agua y de regadíos que sufre la provincia de Guadalajara. El secretario general de APAG, Antonio Torres y varios miembros de la Junta directiva expusieron la situación de los regadíos en la provincia, con restricciones en los riegos a causa de la escasez de agua en los pantanos (entre Lupiana y Almoguera no se podrá regar porque la Tajera está en situación de “emergencia”)  y reivindicaron por enésima vez  la conexión Beleña-Alcorlo, como solución para los problemas de agua, tanto en el regadío como en el abastecimiento humano y la industria.

Como casi todos saben, la presa de Beleña es muy pequeña para las servidumbres que tiene (apenas 53 Hm3), por lo que este pantano entró en situación de «emergencia» en el mes de diciembre y la situación empeoró en este enero seco, en que llegó a estar al 11% de su capacidad (5,97 Hm3). Afortunadamente el mes de febrero entró con lluvia y nieve y ha alcanzado ya el 22,6%, con 12 Hm3; y la situación pasa a ser de «alerta».

Lo que los agricultotes, empresarios y la Diputación de Guadalajara demandan es que en los tiempos de bonanza de agua, cuando son necesarios los desembalses porque se llena Beleña, se pueda guardar solo una parte de ese agua en el pantano de Alcorlo, de mayor capacidad, lo que resolvería el problema del abastecimiento.  ¿Y qué se dice desde la CHT? Su presidente  manifestó que desde su departamento se ha elaborado un informe sobre dicho proyecto, que ha sido entregado a la ministra de Agricultura. En este informe se deja constancia de que la obra de conexión de los ríos Sorbe y Bornova “no podrá realizarse mientras no se cambie la Ley 5/2011, de 10 de marzo, de Declaración del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha”.

¿Por qué? En la ley se cita de forma expresa como actividades incomplatibles «la construcción o ampliación de presas, embalses, canales, acequias; las nuevas explotaciones o captaciones de aguas superficiales o subterráneas, y la ampliación de las existentes, con la excepción de los abastecimientos a los núcleos urbanos de El Cardoso de la Sierra, Bocígano, Peñalba de la Sierra, Cabida, Colmenar y Corralejo, y los puntos de agua para incendios forestales que se consideran autorizables”.

Ante esta situación,  APAG va a pedir una reunión a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para tratar de desbloquear el proyecto, e intentar que la obra pueda llevarse a cabo.

Complicado lo veo, porque con el fundamentalismo ecologista con el que se redactan algunas leyes,como esta del parque natural de la sierra Norte, que casi engloba a un tercio de la provincia, y en la que se juntan churrras con merinas, acaban siendo un lastre para su desarrollo, por muy de acuerdo que estemos todos en la preservación de su medio ambiente. Porque que me lo explique alguien:  si es perfectamente compatible con el medio ambiente una pequeña derivación desde Alcorlo a Beleña,  que ya está operativa en caso de  necesidad, por qué no lo es a la inversa: desde Beleña (Sorbe) a Alcorlo (Bornova) cuando estamos hablando de dos sistemas muy similares.

Esto es lo que hay. Nadie te dará un argumento de peso. Y eso que estamos hablando del abastecimiento a medio millón de personas que dependen de la Mancomunidad del Sorbe y de garantizar que la gallina de los huevos de oro para el empleo de de Guadalajara, como es el Corredor  del  Henares, tenga agua disponible para que no se  frene su desarrollo. Y para ello solo hace falta una solución, que no requiere de presas dañinas  en al alto Sorbe ni de grandes obras: simplemente permitir que Alcorlo guarde solo un poquito del agua que temporalmente sobra en Beleña, por su pequeña capacidad, cuando llega el deshielo en un buen año.

¿A qué juegan algunos?

Foto superior: Tubería que lleva agua de Alcorlo a Beleña. Pues bien, al revés dicen no puede ser porque es incompatible con la declaración de Parque Natural.¿Alguien lo entiende?

El despropósito del ATC y sus repercusiones en Guadalajara

Todo es un verdadero despropósito. Una decisión de Estado que debería estar consensuada por los  principales partidos españoles, ya que contempla un  proyecto a largo plazo, que podría extenderse en el tiempo entre 50 y 100 años, se ha convertido en una pelea política de campanario entre el gobierno central y un gobierno regional rival, que lo ha empantanado todo. Me estoy refiriendo a la construcción en Villar de Cañas (Cuenca) del Almacén Temporal Centralizado (ATC) y en el que (teóricamente) se deberían guardar los residuos de alta actividad generados en las centrales nucleares españolas. Se trata del combustible gastado producido en sus reactores de fisión y que, hoy por hoy, tienen una vida activa de varios miles de años. En la actualidad se guardan en almacenes individuales (ATI), que tienen las centrales nucleares (entre ellas las alcarreñas de Trillo y Zorita, esta última en fase de desmantelamiento)  y el Plan General de Residuos aprobado por el parlamento español contempla que a medio plazo se concentrarían todos ellos, por mayor seguridad y  mejor economía, en un almacén temporal, como hay otros en Europa ( el de Villar de Cañas tiene como referencia al holandés, el más moderno) . Allí estarían entre cincuenta y cien años hasta que se diseñe lo que se llama Almacenamiento Geológico Profundo (AGP), con capacidad para mantener los residuos seguros hasta la eternidad. Es el regalito que la energía nuclear de fisión lega a las futuras generaciones y su principal inconveniente para seguir desarrollando este tipo de reactores,  por lo demás de gran fiabilidad y muy útiles para asegurar la producción de un país con España, donde las energías renovables lideran su cartera energética, pero que tienen el inconveniente de que los kilowatios que producen no se pueden  almacenar. Con lo que se depende del viento o el sol para su uso diario.

No hay ningún proyecto avanzado sobre el AGP y sobre lo que se hará con estos residuos a largo plazo. Si al final se buscará una solución nacional o europea en las profundidades de la tierra, en subsuelo del mar o en el espacio exterior .  Por ello hablar ahora sobre el AGP es pura ciencia ficción, y el presidente García-Page debería saberlo. Seguramente pasará medio siglo y lo seguirán debatiendo y fiándolo  a la investigación sobre cómo reducir la actividad de esos residuos de alta, atiborrados de rayos alfa, para convertirlos en residuos de tratamiento medio.

Pero volvamos a la realidad: España necesita un ATC a medio plazo, ya que de lo contrario los dichosos residuos deberán seguir por tiempo indefinido en los recintos de las centrales nucleares en unas condiciones de diseño que no son  las ideales para aguantar allí cien años más. Porque para ese tiempo se pensó en el ATC.  Así que lo pase con el ATC nos afecta directamente en Guadalajara y es lo que lamento en las iniciativas políticas que han tenido lugar en las últimas semanas. Que han preferido ignorarlo.

Porque todo ha sido un despropósito. España no tiene una política de estado sobre la energía (como también carece de ella en Educación, financiación y hasta en Política Territorial) y temas que deberían estar debatidos y pactados se convierten en política con p minúscula y S mayúscula de sectarismo. Y así sucede que el ministerio de Industria elige con escasa fortuna en diciembre de 2011 al minúsculo pueblo de Villar de Cañas para albergar el ATC, que es vendido por el gobierno regional de Dolores Cospedal como el gran revulsivo económico para la comarca y la región entera. Cambia el gobierno regional y García-Page se encuentra con toda una bicoca para que un gobierno de izquierdas, ahora en alianza con Podemos,  dé lustre a su agenda  verde. La oposición a ese cementerio que concentrará todos los residuos nucleares de España  en la región. Todo un regalo. El gobierno de García-Page utilizó los hábiles métodos de Bono con Cabañeros para torpedear el proyecto y echó mano de  la Laguna del Hito, un espacio cercano a Villar de Cañas, a la que otorgó la oportuna protección para impulsar su batalla jurídica. Y hasta ahora  está ganando la partida.  El Gobierno (o ENRESA, que es la empresa pública que gestiona el proyecto) ha sido incapaz de tener aprobado casi siete años después el  Estudio de Impacto Ambiental, lo que alienta serias dudas sobre la idoneidad del sitio elegido, y el 11 de enero de 2017 recibe un guantazo que los manda al suelo y  el  árbitro está contando  con lo que podría dar el combate por terminado. Sucede que el Tribunal de Justicia de Castilla-La Mancha desestimó el recurso del ayuntamiento conquense  contra la decisión que había adoptado el Gobierno regional de anular el plan de urbanismo de la localidad de julio de 2015. ¿Y qué significa eso? Que si el gobierno de España no consigue una sentencia revocatoria en el Tribunal Supremo, las obras en la práctica están paradas, ya que cada nueva  licencia que otorgue el Ayuntamiento podría ser recurrida por los servicios jurídicos de la Junta, y además imputar al alcalde por prevaricación.

Todo un despropósito, porque en los terrenos de Villar de Cañas se han hecho obras y adjudicaciones por unos setenta millones de euros (algunos hablan de cien), que serían malgastados si el Supremo mantiene el  criterio del TSJCLM,  ya que la obra no podría continuar. ¿Se imaginan que esto pudiera ocurrir en Francia, Alemania o cualquier país  con sentido de estado? Un centenar de millones del contribuyente a la basura. Y volvemos a la casilla de salida. El ATC sin construir y los residuos en Trillo y Zorita, ¿por los siglos de los siglos?  Pues sus ATI no están diseñados para ello. Aunque una cosa les garantizo.  Ningún ayuntamiento en el entorno de  de 10 km. de ambos emplazamientos  va a protestar,   porque mientras sigan estando allí los residuos seguirán cobrando las compensaciones de Enresa. Yo que ellos ya estaría pidiendo más.

Y yo me pregunto: ¿cómo se pueden hacer las cosas tan mal? El ministro Soria jugó con fuego concediendo el ATC a Cuenca, para que Cospedal se pudiera apuntar un tanto,  en lugar de haber hecho lo  más prudente: adjudicarlo a un emplazamiento pactado junto a una central nuclear, como quería  la AMAC, la asociación de municipios con centrales nucleares que se desintegró al perder esta batalla.  Ahora, España (no solo el PP) tiene un problema como  un queso de bola, porque ni tan siquiera sabemos  qué gobiernos habrá en Madrid y Toledo cuando se pronuncie el Supremo; y qué  se les ocurrirá a cada uno de ellos.

Esto es lo que hay. Un país sin política de Estado más allá de la defensa de la unidad de España, que me parece bien,  pero incapaz de dar un paso más allá y que se pierde en la maraña de instituciones y competencias entre las que se malgasta el dinero del contribuyente, que tanto nos cuesta ganar.

P.D. Por cierto, que no nos dé un ataque de populismo.El dinero del ATC no se puede destinar en carreteras, como sugería el presidente regional,  porque es un dinero finalista que ENRESA cobra de nuestro recibo de la luz, el de usted y el mío,  para gestionar los residuos nucleares en España.  Y si tiene que gestionar, y asegurar,  siete pequeños cementerios nucleares en vez de uno de tamaño medio, pues ya sabemos por economía de escala que a lo mejor no tiene bastante. Con lo que nos volverán a subir el recibo de la luz, como hacen siempre.

 

Foto: ATI de la central de Zorita, planta en fase avanzada de desmantelamiento, con los contenedores de hormigón y en los que se guardan los residuos de alta actividad mientras no se puedan trasladar a un ATC. /Archivo GD

 

¿Oportunismo del PP o miopía de los demás?

En algunos estados de Estados Unidos existe la pena de muerte para delitos de asesinato (en países que no son democráticos,como China, se extiende a numerosos delitos que no son de sangre) y los hay más en el mundo que tienen en su código penal la cadena perpetua. La primera ha ido por fortuna en franca regresión en las últimas décadas en las democracias, por lo que que en el ordenamiento jurídico de algunos países se sustituyó por la cadena perpetua. Pero esta condena, que se aplicó a conocidos criminales de guerra nazis, fue justamente cuestionada por las sociedades más avanzadas ya que por muy horrorosos que fueran los crimenes no contempla uno de los fundamentos de la ciencia penal más progresista: el derecho a la reinserción que debe tener cualquier condenado a partir del cumplimiento de una parte de su pena y siempre que se haya ganado los beneficios penitenciarios previstos. Por ello es países europeos de vieja tradición democráticas se creó la prisión permanente revisable. La lista es elocuente: Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Bélgica, Austria o Suiza ; y España desde marzo de 2015. Cada estado tiene sus particularidades: en la mayor parte de esos países, la primera revisión de la pena se hace a los 15 años, en España se alarga a los 25 años, y se endurece en el Reino Unido que deja a la judicatura la revisión.

En España, la prisión permanente revisable solo se ha aplicado una vez: Fue a David Oubel, condenado por haber matado a sus hijas de cuatro y nueve años con una sierra radial eléctrica y un cuchillo de cocina. Y hay un caso en el que el preso pidió que se le aplicara esta pena en lugar de los 32 años a los que fue condenado. Fue José Emilio Suárez Trashorras, minero que facilitó explosivos a los islamistas para los atentados del criminal atentado de 11-M, por lo que su objetivo era acceder a los beneficios penitenciarios y poder revisar su condena a los 25 años.

La prisión permanente revisable ha ganado terreno en la opinión pública europea más avanzada, porque da satisfacción a los que rechazamos por nuestros valores la pena de muerte y cuestionamos la pena perpetua para toda la vida. Una opinión que es mayoritaria en los países que la han adoptado en su código penal, también en España según queda en evidencia en el barómetro del CIS y otros sondeos realizados, y que nos debelan una cosa: que los votantes del PP, Ciudadanos y PSOE están casi unánimemente a favor de ella, e incluso entre los de Podemos son más los que la aprueban. ¿Por qué entonces sin que la sociedad se lo pidiera, las cúpulas de esos cuatro partidos (Ciudadanos se abstuvo) junto con los partidos nacionalistas dio su apoyo en octubre de 2016 a una iniciativa del PNV en contra de la prisión permanente revisable? Cuesta entenderlo y más de uno sospechamos que no hay otro motivo es que esta ley llegó a España de la mano del Partido Popular. Y en la habitual exhibición de sectarismo que desde el siglo XIX emponzoña a los partidos políticos españoles, incapaces de llegar a acuerdos nacionales desde el día siguiente a la aprobación de la Constitución de 1978, vinieron a resolver que la prisión permanente revisable era una cosa de derechas, por lo que el PSOE y Podemos votaron en contra, y Ciudadanos en un ejercicio de centrismo cuasi empírico, pues se abstuvo.

Rocío Viéitez Ferro, la madre de las niñas aserradas por su padre, inició a través de change.org una campaña para mantener en España de la prisión permanente revisable y que en las últimas semanas ha cobrado nuevo vigor tras el respaldo activo de la familia de Diana Quer. Va ya camino del millón y medio de firmas las recogidas. Es circunstancia ha hecho que el PP se haya subido a lo alto de la ola y esté presentando en todas las instituciones de España mociones en contra de que se derogue. El viernes se vio en el Ayuntamiento de Guadalajara, donde fue rechazada porque los grupos políticos se limitaron a trasladar lo que habían votado sus cúpulas en el Congreso sin pensar -ni siquiera remotamente- si ese era el sentir de sus votantes. Y así el portavoz de Ciudadanos defendió que un preso debe saber cuando entra en la cárcel el tiempo que allí va a estar, un cumplimiento íntegro de las penas que no es compatible con la propia filosofía de la reinserción, y los portavoces de la izquierda que estamos ante una ley vengativa y que vulnera el derecho a la reinserción de los penados. Todos tacharon al PP de oportunista, pero yo me pregunto: ¿El PP ha pecado de oportunismo o son ellos de miopía por alejarse de lo que realmente piensa su base de votantes?

Somos mayoría los que pensamos que la prisión permanente revisable es justa, equilibrada y progresista porque no tiene al condenado pudriéndose en las mazmorras de la Inquisisión sino que a partir del tiempo establecido para su revisión (otra cuestión es que podamos discutir cuál debería ser ese tiempo legal) puede ser devuelto a la sociedad si está rehabilitado y ha reunido méritos para ello. ¿Pero es justo que un violador que se niega a someterse al tratamiento médico adecuado salga a la calle cuando los informes psicológicos te advierten que no está rehabilitado y que tiene altas posibilidades de cometer nuevas violaciones, como en los últimos años ha quedado comprobado en España? ¿Qué explicación dará el legislador que derogara esta ley  a los padres de esas nuevas víctimas? ¿Por qué la sociedad debe ser generosa con terroristas que no quieren arrepentirse y pedir perdón a las victimas? ¿O con criminales que ni tan siquiera son capaces revelar dónde han depositado el cuerpo de su víctima (lease Marta del Castillo y otras muchas) para que por lo menos sus familias puedan descansar con cierta paz?

Esto es lo que hay. Con torpezas como esta de la oposición a Rajoy la están dando gasolina para su campaña.

¿Puede Ciudadanos liderar la política española?

Si hace tan solo diez años alguien hubiera sostenido que un partido que no fuera el PP o el PSOE estaría en condiciones de liderar la política españole lo habrían calificado directamente de tonto del del haba, sin más precisiones.  Hoy así  lo dibuja una encuesta de Demoscopia para  El País en la que  establece que si esta semana se hubieran celebrado elecciones,  Ciudadanos habría reunido  el 27,1% de los votos, el PP  un 23,2%, el PSOE con el 21,6% y más distanciado a Podemos con el 15,1%.

Comienzo por admitir que toda encuesta es ventajista por definición, ya que va al rebufo de la actualidad más inmediata, que a Ciudadanos  le favorece al haberse convertido en el primer partido de Cataluña, por lo que este tipo de sondeo hay  que entenderlo como el  reflejo de un estado de ánimo coyuntural. Por lo que habrá que comprobar si los ingredientes que han convertido a Ciudadanos en el partido más votado de Cataluña  se pueden cocinar en el resto de España; o es puramente circunstancial. En este sentido hay que hacer algunas consideraciones.

Ciudadanos gana en Cataluña favorecido por la polarización. Sin responsabilidades de gobierno y con un líder de gran atractivo (Inés Arrimadas, mano de hierro con guantes de seda), Ciudadanos se benefició del voto útil  españolista, como históricamente lo había hecho el PSC en las elecciones generales antes de que iniciara, con Zapatero ,sus correrías con los independentistas.  Lo del PP es un fracaso anunciado, del que no hay que responsabilizar a su candidato Xabier Albiol, sino a la política errática que han llevado los populares en Cataluña por culpa, muchas veces, de la estrategia de alianzas desde la época de la antigua Convergencia  cuando Aznar hablaba catalán en la intimidad. La sensación es que el PP se ha desentendido demasiadas veces  de Cataluña en aras a la gobernabilidad, y lo está pagando caro.

La pregunta que por tanto hay que hacerse es si ese estado de ánimo que dibuja el sondeo de Metroscopia es perdurable en el tiempo, y cómo se traduciría al pasar por el turmix de la ley electoral española, que castiga a los pequeños partidos. Pero la gran paradoja es que si futuras encuestas mantienen el actual dibujo, a Ciudadanos liderando la intención de votos, el mismo señor  D´Hont y sus coeficientes acabarían esta vez por beneficiarlos, siempre que el votante percibiera que apoyar a Ciudadanos es útil, como ha sucedido en Cataluña. Las tripas de los barómetros del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), ya nos ilustran de la proyección alcista de Ciudadanos en los núcleos urbanos y entre la población más joven, con lo que la respuesta es sí: es posible que el partido de Rivera sea el más votado en los municipios más poblados. Pero al mismo tiempo nos debelan que Ciudadanos tiene fallas notables para consolidarse en partido nacional mayoritario: su escasa penetración en la España profunda, el mundo rural, y particularmente en Navarra y el País Vasco, por oponerse con coherencia al privilegio que suponen  los regímenes forales vascos y navarros, y la Galicia de Alberto Núñez Feijóo, tal vez  el  dirigente con más proyección  del PP,  un presidente que con su galleguismo trasversal  ha sido  capaz aglutinar en torno a él a todo el centro-derecha de Galicia, dejando cada vez menos espacio a Ciudadanos y al propio PSOE gallego, abocado en el mejor de los casos a mayorías con independentistas que tras lo de Cataluña se han puesto caras.

A sensu contrario, el PP adolece de lo que ya exhibe Ciudadanos. Un discurso y un liderazgo renovado. Es imposible para el PP reeditar viejas mayorías cuando entre el electorado más joven es la cuarta opción en votos, porque el granero de los pensionistas es de gran tonelaje, pero insuficiente para liderar la política española con un mensaje fresco e ilusionante.  El PP envejece como su electorado sin que parezcan demasiado preocupados en la confianza de que sean compensados por  la indiscutile mejora de la situación económica y del empleo en España (más de un millón y medio de parados menos desde 2013),  porque se le olvida de que después de diez años de crisis la clase media española ha adelgazado hasta proletarizarse entre millones de millennials de escaso poder adquisitivo y a los que sus contratos precarios no les permiten mirar más allá de la semana siguiente. Todo lo contrario a  las generaciones de sus padres . El gran reto de los partidos conservadores  y socialdemócratas, que alumbraron en Europa el estado del Bienestar, y que permitió ensanchar las clases medias hasta convertirlas en mayoritarias, pasa por cerrar las secuelas de una crisis que seguirá presente mientras no se relaje la política de austeridad como único instrumento para que las empresas y la economía europea vuelva a ser  competitiva frente a Asia. El gran peligro es que el actual estado de cosas alienta toda clase de populismos, de derecha e izquierdas, que quieren devolvernos a la Europa de la preguerra, a base de azuzar el nacionalismo de soluciones simplistas  para nuevos problemas muy complejos.

Ciudadanos, y en menor  medida Podemos, han aprovechado este descontento para  terminar con el sistema bipartidista en España, en el caso de Albert Rivera pescando votos a derecha (23% al PP) e izquierda (13%), lo que le reporta a la formación naranja dos privilegios: uno, que por fin un partido ocupa otra vez ese espacio de centro que se inventó Adolfo Suárez en la Transición, y dos, que si lograra mantener el índice de votos que le otorga la encuesta podría establecer sus alianzas a derecha  e izquierda, lo que le fortalecería ante cualquier alianza postelectoral: con el PP sumaría el 50,3% de los votos y con el PSOE llegaría al 48,7%. Tal y como está la ley electoral en España, suficiente para gobernar .

Es novedad, y por lo tanto a subrayar, que en un país donde la mayor franja ideológica se situa en el centro-izquierda (Suárez hizo su primera campaña diciendo: ”haremos política de cnetro-izquierda”),  por primera vez el centro-derecha suma 14 puntos más que el  centro-izquierda, lo que nos ilustra sobre las dificultades que está teniendo Pedro Sánchez para aormar una alternativa al gobierno de Mariano Rajoy, que no se adivina por ninguna parte, por los bandazos o las ocurrencias, la última sobre cómo tapar el agujero de la Seguridad Social con un nuevo impuesto a los bancos, que acabaríamos pagando lo usuarios y empleados con más Eres, en lugar de convocar el pacto de Toledo y llegar a acuerdos serios, como en Alemania. La suerte de Sánchez es que Podemos se desinfla al carecer de un proyecto nacional,  con un líder desaparecido y antipático, que solo ve responsabilidades en los demás, con lo que por lo menos el PSOE tiene la hegemonía en la izquierda garantizada.

Todo lo anterior favorece a Ciudadanos, pero le perjudica que la próxima convocatoria en 2019 sean unas elecciones municipales y autonómicas en las que se necesitan estructuras de partido implantadas en ese mundo rural que tan poco frecuenta el partido de Rivera.

En Castilla-La Mancha, además,  se enfrentan a una ley electoral que les castiga, como lo acredita que Ciudadanos, con 95.230  votos, no tiene representación en las Cortes de Toledo, y el PP con 413.349 sufragios tiene  16 diputados, el PSOE con 398.104 votos reúne 15 escaños, y hasta Podemos con 107.632 votos suma 2 diputados, que han sido decisivos para la formación del gobierno regional. Aunque  el actual Estatuto permite ampliar los escaños de 33 a 35,  es muy probable que PSOE y Podemos no se conformen con ello y quieran que el  PP pague con la misma medicina que les aplicó Cospedal: reformar sin consenso  el Estatuto de Autonomía y elevar el número de diputados hasta 49, que son los que tenía antes de la reforma, con lo que Ciudadanos y Podemos tendrían mayor representación.  

En el caso de Guadalajara, la dispersión de nuestra provincia perjudica todavía más a Ciudadanos, que en las últimas municipales solo tuvo representación en el área del Corredor del Henares y está virgen en el medio rural. Tengo que recordar que la primera Diputación de Guadalajara estuvo solo formada por diputados de UCD, y aunque  la Ley Electoral cambió el PSOE no tuvo una verdadera estructura  provincial hasta que Bono ganó las autonómicas en esta provincia y por primera vez los socialistas pudieron gobernar la Diputación.  Esto es un serio impedimento para que Ciudadanos pueda liderar la política castellano-manchega y guadalajareña en las elecciones de 2019, pero no olvidemos de que en política además de los votos mandan las sensaciones. Y por la historia sabemos que a pesar de que en abril de 1931 las candidaturas monárquicas fueron más votadas que las republicanas,  el Conde de Romanones, gallardo, se fue a despedir al rey Alfonso XIII a Atocha, y en España se proclamó la República. No digo yo que en las elecciones de 2019 se esté ventilando un cambio de régimen (aunque si la inestabilidad  en Cataluña se cronifica lo acabará pagando toda España), pero árboles muy grandes han empezado a caer. El bipartidismo ha muerto en España,  y un partido que no hizo la Transición, pero que en Cataluña se ha visualizado como el mejor defensor de la Constitución de 1978, hoy lidera el estado de ánimo que recogen los sondeos. Esto es lo que hay; y es muy importante.

Hospital y Campus, como los malos estudiantes

Se cierra el 2017 para Guadalajara y dos de los proyectos tan vinculados a la recuperación del Estado del Bienestar al que se refirió con optimismo el presidente regional Emiliano García-Page en este final de año,  han avanzado menos de los deseable, o nada, si nos referimos a la ampliación del Hospital o al nuevo campus de Guadalajara, respectivamente. En ambos casos llegarán las prisas en el último tramo de legislatura (queda apenas  año y medio para la primavera de 2019 en que habrá elecciones municipales y autonómicas) con lo que es fácil que nos pase como a los malos estudiantes, que se dejan medio temario para empollarse el mes anterior al examen y acaban con una empanada mental de padre y muy señor mío.

Las obras del Hospital no han progresado adecuadamente, y no debería ser un consuelo para este gobierno repetir que en la legislatura de Cospedal  se paralizaron por completo.  Oficialmente llevan dos años “reinaguradas”, pero en ellas resulta milagroso encontrarse un obrero más allá de algunas fotos oficiales. No quiero decir tampoco que no se haya hecho nada (zonas verdes, unas aceras, aquí les pongo la relación oficial), pero me preocupa haber llegado a final de año  sin  un plan plurianual en el que se detallen los plazos de lo que queda y las necesidades de equipamiento. Como ya tengo escrito, la prueba del nueve es que el consejero de Sanidad, Jesús Fernández, no es capaz a estar alturas, ni por asomo, de avanzar unos plazos  sobre la finalización de estas obras de ampliación, y lo que deja caer siembra todavía más incertidumbre como cuando dice que una de las dos empresas que con tanto misterio llevan a cabo las obras no quiere continuar en este nuevo año de 2018; y luego no explica por qué. El consuelo que nos queda es que los Presupuestos de 2018 asignan  una  cantidad más relevante (15 millones, menos de la mitad de lo que nos gastamos en la televisión autonómica) con lo que quiero pensar que esta vez  vamos a visualizar la propia obra  (grúas, obreros, carretillas, cemento, esas cosas que se emplean en la construcción) y especialmente a medida que nos acerquemos  a las elecciones. Pero incluso entonces no se nos debe de olvidar  que todavía quedarán años para que se recupere los niveles de atención que este Hospital daba antes de que sobreviniera la crisis (que en autonomías como Castilla-La Mancha derivó en un severo problema de ingresos por el hundimiento de la recaudación, ligada a una fase expansiva de la economía), con lo que nos encontramos con que un Hospital con menos recursos debe prestar la misma atención a una población que con la burbuja inmobiliaria trajo a esta parte del Corredor del Henares a unas cien mil personas más. Algo empíricamente imposible, y que está detrás de esas consultas abarrotadas en donde es problemático hasta encontrar sitio en una sala de espera. El milagro es que a pesar de tales  penurias  la mayoría de los servicios que presta el Hospital son de primera, porque hay un personal que para suerte de sus usuarios está por encima  del sistema y sus miserias.

He querido dejar para el final el asunto del aparcamiento, y ya no solo porque me aburre todos los días el mismo cruce de declaraciones, sino porque muchas veces me parece a mí que  es el hueso que se nos coloca como elemento de distracción para que nos nos fijemos de lo principal, que es el incumplimiento de los plazos (desde 2011, ¡ojito!) en la construcción del nuevo Hospital, y la habilitación de la plantilla correspondiente.  Dicho esto me parece indecoroso que el Hospital de Guadalajara, que es la primera empresa del Corredor del Henares, no habilite un aparcamiento gratuito para sus trabajadores, como hace cualquier empresa de medio pelo, y  que permita que se atraque a los usuarios que debemos utilizar los aparcamientos de pago más de dos horas cuando allí vamos. Aunque el nuevo aparcamiento subterráneo tampoco vaya a resolver ambas situaciones algo las habría aliviado. Y ello debería haber sido suficiente para haber terminado con las disputas que mantiene el Ayuntamiento con el Sescam a propósito de la documentación que este último debe presentar, y dejen que lo diga: que a los vecinos afectados le importan un pimiento. Esto ha llegado a tal punto en que la gente ya no escucha argumentos, y lo que quiere es que se  resuelva de una vez, lo que estas alturas  penaliza a las dos instituciones que intervienen en este embrollo.

Sucede también en el asunto de los nuevos accesos. Después de dos años discutiendo al final hemos vuelto a la casilla de salida. Yo entiendo el argumento del alcalde cuando dice que han cedido unos terrenos que valen diez millones de euros, y que solo por eso los accesos los debería hacer la Junta. Pero esos compromisos se plasman en convenios, y si no hay tal es el Ayuntamiento el  que debe correr con los gastos de pavimentar unas calles que están fuera del recinto hospitalario; o el agente urbanizador. Al final lo acometerá, aunque por aquello de las prisas y de no ralentizar la solución definitiva, lo hará de aquella manera y dejando al futuro agente urbanizador la tarea de completar el viario y las aceras.  Ad calendas grecas.

Y ya termino sobre el nuevo campus del que hay poco que decir. Hemos perdido un año y no se han comprado ni los terrenos al ministerio de Defensa. La Junta y sus portavoces acusan al Ayuntamiento de no haber cumplido su parte con los terrenos y el Ayuntamiento responde que técnicamente esto no es viable mientras no haya un convenio por escrito.  El ruido de siempre cuando no se quiere aflojar el dinero. Mientras tanto, y aunque se ha anunciado la mar de veces, el contrato-programa con Alcalá, sobre el que hay acuerdo Universidad-Junta, ya se queda para el año 2018, y lo que te rondaré morena. Me acuerdo  cuando los planes iniciales contemplados  en el protocolo y borrador que las tres partes bendijeron el 30 de marzo de 2015  con una inversión plurianual a cargo de la Junta de cincuenta millones de euros, ya se hablaba de enero de 2017 para empezar las obras en Las Cristinas y del año 2020 para terminarlas. Ahora, largo me lo fiáis amigo Sancho. Pero esto es lo que hay. ¿No tendrían Román y Page una hora sin testigos ni fotos para poner un poco de cordura y sentido común a tanta disputa?

Feliz 2018 a todos.

Simplemente gracias

Aunque una vez me dijo Camilo José Cela, exquisitamente instruido en la tradición inglesa, que es de mala educación hablar de uno mismo, me van a disculpar esta vez la autocita  porque no encuentro  otra manera de dar las gracias a tantas personas que en estos últimos días han contribuido a que me vaya recuperando de una delicada intervención quirúrgica que me hicieron en el Hospital del Sescam en Guadalajara.  Hasta ahora la providencia había sido generosa conmigo, porque nunca tuve la necesidad de ser ingresado en hospital alguno, así que en mi caso este episodio médico generaba no pocas incertidumbres, que me han ayudado a sobrellevar los magníficos profesionales de la planta quinta del Hospital, encabezados por los doctores Otero y Golbano, celadores, auxiliares de enfermería, enfermeras, médicos, cirujanos, anestesistas, reanimadores, en fin, tanta buena gente que todos los días contribuye a que decenas de personas podamos en el menor tiempo posible  volver a disfrutar de la vida sencilla ¡Ahí es nada,  charlar con los amigos, darse un paseo por el campo, una buena comida, la cerveza en tu bar favorito y ya no digamos un partido viendo al equipo que te hace levantar del asiento! Todas esas cosas, y alguna más, son las que estoy en camino de recuperar gracias al buen hacer del personal  del Hospital de Guadalajara, a los que siempre presuponía su profesionalidad, aunque ahora tengo que añadir que nos regalan algo más, muy importante para el paciente  que está desvalido en una cama. Me refiero a la humanidad y la simpatía con la que tratan a sus pacientes. Un día le dí las gracias por ello a un auxiliar de enfermería, y me respondió: “Solo falta que en la situación que estáis nosotros os pongamos encima mala cara”.

No creo exagerar si digo que el personal que me he encontrado en el Hospital de Guadalajara -y estoy seguro de que no son una excepción-, están por encima del propio sistema público de salud, que ha sufrido importantes recortes desde que comenzó la crisis, y que con su trabajo y disposición logran que los pacientes lo notemos lo menos posible.  Pero los pacientes no estamos ciegos y vemos que las consultas externas del Hospital de Guadalajara están abarrotadas, hasta el punto de que en algunas de ellas es difícil hasta encontrar  silla en la sala de espera, que las listas de espera no terminan de volver a la normalidad, que la docena de quirófanos funcionan sin descanso de lunes a viernes (y los fines de semana los de urgencias), sin que sea suficiente para agilizar esas listas de espera, que hay plantas en las que se atienden hasta seis especialidades distintas, o que las camas están calientes, porque siempre hay alguien esperando  a que haya una plaza libre.  Creo que no me equivoco si digo que en el Hospital de Guadalajara su plantilla funciona todos los días al cien por cien para que esas carencias se noten lo menos posibles, lo que demuestra por un lado su gran capacidad, pero también la dificultad de trabajar siempre sometido a gran presión, y convertir en normal lo que debería ser excepcional. Y como la administración es como es, parca en detalles, que da asco, la empresa con más trabajadores de Guadalajara no tiene un aparcamiento gratuito a disposición de sus trabajadores, un servicio que dispone cualquier empresa de medio pelo del Corredor del Henares, con lo que ese personal que mantiene a flote un hospital que debería haberse ampliado  hace diez años, por el gran incremento de población que ha tenido Guadalajara, tiene que dejar el coche por el campo, en solares polvorientos o en barrios próximos al centro hospitalario.

¡No es esto, no esto!, la manera de agradecer la buena disposición de sus trabajadores, señor consejero de Sanidad a quien también escuché reconocer, mientras estaba ingresado, que las obras de ampliación del Hospital se habían “ralentizado”. No sé muy bien lo que entiende usted por “ralentizar”, pero lo que yo he visto en estos días es que por allí no se adivina ninguna actividad laboral  y que si comparamos cómo estaba la obra cuando la visité en compañía del consejero Fernando Lamata en la campaña electoral de 2011 pues apenas encuentro las diferencias. Tras cuatro años de paralización de las obras del Hospital, durante la legislatura de Cospedal, con la excusa de la crisis y la falta de recursos,  llevamos ya dos años con la obra  en presupuestos, pero esto no luce señor consejero, más allá de las obras de ampliación de aceras y la mejora de algunos setos que ahora se llevan a cabo. Ignoro si es solo un problema presupuestario, de ejecución de ese presupuesto, de problemas técnicos para continuar unas obras que se empezaron hace más de siete años, pero el consejero Fernández sigue sin contestar una pregunta elemental cuando viene a Guadalajara: cuánto queda para que las obras de ampliación del Hospital, y su consiguiente equipamiento, estén a disposición de la provincia de Guadalajara y de sus pacientes. Con lo que el conjunto del Hospital podrá funcionar sin que parezca que no va a haber un mañana.

Mientras esto no sucede, que nadie de por cerrada la crisis en Guadalajara. Ni se ponga medallas.  Ni que haga promesas que luego invariablemente se incumplen. Como sucede con el aparcamiento subterráneo del Hospital, que no se abre porque según el Ayuntamiento no cumple con la normativa urbanística y responde el consejero Fernández que la culpa la tiene el consistorio, porque cada día le están pidiendo papeles y más papeles. ¿Y qué culpa de ese desencuentro tenemos los usuarios que nos dejamos los ahorros cada vez que tenemos que acudir al hospital? ¿Y sus trabajadores? Sucede lo mismo con la nueva salida por la Fuente de la Niña, que aligeraría el tráfico del temido nudo de Cuatro Caminos. Apenas trescientos mil euros tienen la culpa, pero Ayuntamiento y Junta han hecho de esto un campo de batalla, que más allá de las razones de cada uno,  no hay manera de que den un paso.

Pero esto es lo que hay, y con estos bueyes sectarios tenemos  arar. Menos mal que el Hospital tiene una plantilla que, repito, está por encima de las carencias de un sistema sanitario público infrafinanciado, por un reparto de financiación autonómica obsoleto e injusto, que hace inviable el funcionamiento normal de dos tercios de las comunidades autónomas españolas, entre ellas la de Castilla-La Mancha. Pero eso mejor lo dejamos para otro día. Hoy solo quería darles  las gracias a la buena gente del Hospital. Por todo.

Foto:obras de la ampliación del Hospital en la actualidad sin actividad alguna.

sbarra@guadalajaradiario.es

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