Román es ya un  alcalde “normal”; y una buena noticia, con perdón

Desde el pasado viernes, el alcalde de Guadalajara ya es un alcalde “normal” entre los de las capitales de provincia españolas, si entendemos por normalidad que se dediquen preferentemente al ejercicio de su cargo, y que lógicamente se cobre por ello un sueldo razonable. El pleno municipal le asignó un sueldo municipal de  60.500 euros anuales y Román tendrá una dedicación del 90 por ciento. Esto no quiere decir que Román trabaje a partir de ahora solamente 36 horas  a la semana, como si fuera un oficinista. El alcalde, y es de justicia decirlo, porque así me consta,  dedicaba  al Ayuntamiento bastante más de esas horas incluso cuando no cobraba un sueldo del erario municipal, si bien es cierto que con este acuerdo el que se normaliza, además del propio Román, que llevaba una vida profesional de perros (el Hospital, el Ayuntamiento, la clínica privada, la Federación de Municipios y Provincias….) es la propia institución municipal. Un alcalde de Guadalajara tiene que estar accesible  en el horario normal de los funcionarios municipales con los que tiene que despachar; no son de recibo plenos que empezaban a las tres de la tarde; hay actos de representación que se celebran por la mañana; y hasta las ruedas de prensa es aconsejable darlas cuando mayor es la audiencia y la disponibilidad en los propios medios.

Ciudadanos no apoyó a Román cuando el Grupo Popular propuso una liberación del alcalde al 80 por ciento; y ahora lo hace cuando se  amplía al 90 %, porque ahora entiende que la dedicación del alcalde a su profesión de médico va a ser “residual”, como la del propio portavoz de Ciudadanos a la abogacía, ya que también él tiene autorizada la compatibilidad. Ante el no es no de la oposición de izquierdas, Ciudadanos tuvo la sartén por el mango en este asunto, como en casi todos,  y es entendible que sean ellos los que marquen los tiempos y vistan la medida, pues no en vano también están en la oposición. Por ahí poco que rascar.

Y sobre la cuestión de fondo: lo que he escrito tantas veces. Soy absolutamente partidario de que cualquier persona que tenga un cargo público en un ayuntamiento pueda ejercer su profesión de una manera residual (y siempre que no entre en colisión con su actividad pública), porque es la única manera de que profesionales destacados no huyan de la política como el gato del agua, situación que ya se produce, y que podría ilustrar con numerosos ejemplos que yo conozco. Mantener la incompatibilidad absoluta es pura demagogia, porque al final estos cargos públicos no solo trabajan mucho más de esas 40 horas semanales, sino que empeoraría la calidad de nuestra clase política, como es público y notorio con solo comparar las Cortes de la Transición con las actuales,  por citar solo a la primera de nuestras instituciones. Lo que pasaría al final es que la política se quedaría solo para los funcionarios, que pueden pedir una excelencia, o para los que están en el paro. Y la política no es un oficio como otro cualquiera. Es una servidumbre, que preferiblemente se debe prestar con un tiempo limitado, para que la corrupción no anide en ella. Como bien sabemos.

P.D. Un buen dato del empleo.  Los últimos datos del paro de junio registrado en España, en Castilla-La Mancha,  y en Guadalajara en particular,  son objetivamente buenos, por muchos reparos y anotaciones al margen que podamos poner. Un total de  3.362.811 parados registrados en España es una cifra muy mala si lo comparamos con las principales economías europeas, pero si tenemos en cuenta que en los últimos cinco años hay 1.242.458 parados menos. O si nos acordamos de la EPA del primer trimestre de 2013 en que estuvimos a punto de batir todos los récords negativos cuando estuvimos rozando los seis millones de parados y el desempleo se situó al 26,02%, a lo mejor tenemos una mejor perspectiva. En el caso de Castilla-La Mancha, las cifras fueron todavía más pavorosas: se llegó al 30,2 % de paro. Y aunque Guadalajara salió mejor, nuestro techo fue del 25,75%, cinco menos que la media regional, les confieso  que por entonces a más de uno nos dieron las ganas de salir corriendo.

La EPA del primer trimestre de 2017 nos invita a pensar que lo peor ha pasado: la tasa de paro se fijó en el 18,6% en el conjunto de España, el 22,1%  en Castilla-La Mancha y el 17,2% en Guadalajara, provincia que descontaba 1.200 parados menos en un solo trimestre.

Los datos publicados por la Secretaría de Empleo en junio, y que se corresponden con el paro registrado, confirman estas buenas perspectivas que  ya apuntaba la EPA que elabora el INE. En lo tocante a nuestra provincia son casi ocho mil los parados menos desde 2012, y nos permite encarar el horizonte con mayor ambición, siendo deseables nuevos procesos de negociación entre los agentes sociales, que incluyan razonables incrementos salariales, pero sin perder de vista que hay que mejorar la competitividad y el tamaño de nuestras empresas,  para no caer en nuevas desaceleraciones.

En ese marco se debería emprender un gran acuerdo para la mejora de la calidad empleo y la reducción de la temporalidad. Pero sin olvidar lo obvio: para que haya empleo de calidad tiene que haber un escenario de amplia oferta –nunca será al revés—y lo mismo se puede decir de la temporalidad. La contratación indefinida es incompatible con la incertidumbre, y por ello cualquier medida que se tome tiene que estar relacionada con el incremento de la competitividad de nuestras empresas, especialmente las pequeñas y medianas, y eso se debe primar en cualquier negociación colectiva. O habrá marcha atrás.

En este sentido, subrayo el aumento de la contratación indefinida que ya se ha dado en Guadalajara en el mes de junio: 806 contratos, un 10,41 más, tasa que se eleva al 12,8% en lo que llevamos de año. Es obvio que estos porcentajes quedan todavía muy lejos de lo deseable, pues la contratación temporal alcanza los 12.530 en un mes marcado por el verano, pero si echamos la vista atrás en 2013 no se contrataba a nadie ni aunque fuera por dos horas.

Esto es lo que hay.

Fandiño, el torero del Hotel España que más lejos llegó

Iván Fandiño se nos ha ido por una fatal cornada, producto de la mala suerte (un tropezón, una mala caída, un cuerno que lo empitona en el costado…) en una plaza del sur de Francia, y nos vuelve a recordar a todos que esto es la gloria y miseria de la lidia. Que a veces se nos olvida, también a los aficionados. Siempre que un torero sale al ruedo está aceptando un riesgo que te puede llevar a la muerte. Y si delante tenemos a un toro con trapío y las defensas íntregras, más riesgo entraña. Y Fandiño era de estos últimos. Como el segoviano Víctor Barrio, que hace un año por estas fechas también perdía la vida en la plaza de toros de Teruel. Toreros de verdad. De raza. A los que nadie les regaló nada. Lo cuenta muy bien Vicente Hita en un artículo que escribió para el especial que publicó Guadalajara Diario. En alguna ocasión apuntó a Néstor García Poveda que inculcase en el torero moderación y que midiese más el riesgo para evitar en lo posible ser cogido, pero su apoderado de inmediato le contestaba:
– “Él es así, no entiende el toreo de otra forma que no sea entregándose a tope cada tarde”.

Y bien que lo demostró: en la famosa tarde de San Isidro de 2014 en que tras una excelsa faena de muleta llegó la hora de entrar matar, Fandiño arrojó la muleta al suelo y se tiró encima de los pitones de un imponente toro de Parladé. Sabía por tanto que el astado lo iba a voltear. Pero era lo de menos: estaba en juego la puerta grande de Madrid, la gloria bendita, y solo había una alternativa: la puerta grande o el hospital. Ya sé que es difícil de explicar, pero les aseguro que  estos toreros de raza son así. Con Víctor Barrio me crucé alguna vez en el frío invierno de Sepúlveda antes de las ocho de la mañana, cuando yo me iba a esquiar a La Pinilla y él se marchaba al campo a entrenar. Porque los toreros de raza lo son las 24 horas del día y los 365 días del año.

El de Orduña era igual que Víctor Barrio: también tuvo que subir desde los más abajo, con muy pocas ayudas. Fandiñó empezó siendo de aquellos maletas que se pasaban el verano en el Hotel España, y que Felipe Jiménez “El Botas” los iba repartiendo por los pueblos de la provincia. Un mundillo muy especial que conocí con Salvador Toquero en las barras cerveceras del Bar Río y el Bar Soria, que sustituyeron a las más antiguas del Hotel España y en las que se remataban los carteles de la provincia, que Salvador retrató con gran sensibilidad y maestría en libro la “La luz de una herida”. La diferencia es que Fandiño, como bien decía su banderillero, Roberto Ortega, ha sido el que “más lejos llego de todos los que pisamos los pueblos de Guadalajara” .

Todo era cuestión de tiempo. Me lo recordaba nuestro crítico taurino Jaime Hita, que siempre creyó en él. A Guadalajara llegó con escasa técnica  y algún kilo de más (pasó de 80 kilos a 65 a base de pollo y piña), pero tenía lo fundamental. Valor y unas ganas ilimitadas de ser figura del toreo. Era de esas personas para las que la vida dejaría de tener sentido si fracasan en lo que desde niños llevan entre ceja y ceja. Estando en todos los tentaderos y toreando lo que le echaban en los pueblos de nuestra provincia Fandiño adquirió la técnica que le valió para salir por la puerta grande de Las Ventas y sumar once trofeos en el primer coso del mundo. Fue la recompensa a esa cultura del esfuerzo, que como pocos encarnó Fandiño. No dejaba pasar una oportunidad. Fuera en Castilforte, el pueblo al que volvía todos los años por lealtad cuando Ivan era ya Fandiño, un torero con nombre, Guadalajara o Jadraque. En esta última plaza me convenció de que llegaría a ser figura del torero. No era Las Ventas, y aunque el festejo se televisaba por la autonómica tampoco era el Canal Plus. Y enfrente le habían echado un ganado de Saboya, la ganadería en la que se se entrenaba cuando se compró el adosado de Tórtola de Henares, que era de imposible lucimiento. Una vacaburra le soltó un puntazo que habría enviado a cualquiera directo al Hospital, pero le colocaron un aparatoso vendaje en la pierna y a un toro que se colaba en cada pase le cortó todos los trofeos. Ese fue su secreto. Cuando a su valor unió la técnica que fue adquiriendo en las polvorientas plazas de Guadalajara le valió para convertirse en figura del toreo. Y cambió su modesto chalé de Tórtola por la finca de Fuentelencina, donde ahora vivía.

Este año no llevaba su mejor temporada, pero nadie dudaba de que Fandiño acabaría remontando el vuelo y volvería a salir en otro San Isidro por la puerta grande de Las Ventas. Se lo impidió “Provechito», negro zaino, nacido en marzo de 2013, perteneciente a una ganadería que conocía muy bien, la de Baltasar Ibán. Ibán como él. Es el riesgo aceptado que acecha tras cada pase a cualquier torero; aunque a menudo se nos olvida.

Fandiño fue enterrado el lunes en su pueblo, Orduña, del que se marchó buscando otros territorios más propicios para hacer una carrera taurina. Primero Valencia, luego Sanlúcar y finalmente Guadalajara, donde se hizo torero, una peripecia vital que la mayoría de las informaciones que han salido a raíz de su muerte han olvidado. Seguramente para remarcar su condición de torero vasco, que el periódico más importante de Vizcaya, El Correo, lo calificaba como el «mejor torero vasco de la historia». Entre los aficionados hay tanta necesidad de tener un torero vasco, que no era cuestión de compartirlo con nadie.

El sábado 16 de septiembre cuando Cayetano, Perera y otro más hagan el paseíllo en Guadalajara en la corrida que él estaba anunciado a todos se nos va a poner un nudo en la garganta. El torero del Hotel España que más lejos llegó faltará por primera vez en muchos años a la Feria de la Antigua.

P.D.- Un grupo de periodistas rusos especialistas en turismo ha visitado esta semana Castilla-La Mancha en un viaje organizado desde la Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía. Cuenca, Alarcón, Belmonte, las Lagunas de Ruidera, Consuegra y Toledo fueron los lugares visitados por la expedición rusa, a la que también llevaron a ver cómo se elabora el mazapán de Toledo. Como es habitual en esta región: mucha Mancha y poca Castilla. Que una visita oficial que pagamos todos pretenda vender en Rusia los indudables encantos turísticos de la región (y todos los sitios nombrados lo son) y se deje fuera al segundo destino regional, la ciudad de Sigüenza, recientemente nombrada Capital del Turismo Rural 2017 de España es como para hacérselo ver por los burócratas de la Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía. Que la Diputación les pague un viaje por la provincia y les enseñe algunos de los encantos de esta Guadalajara que no por estar en un córner de la Autonomía se merece estos desplantes. Pero esto es lo que hay y con estos bueyes debemos arar.

¿Se imaginan a Rajoy? : ”Somos la derecha”

¿Se imaginan a  Mariano Rajoy tras un eslogan que dijera: “Somos la derecha”? Yo no,  porque en política hay cosas que se sobreentienden y lo que tratan los partidos es de sumar  a los fronterizos para ampliar la base electoral. Por lo tanto cuando Pedro Sánchez  utiliza en el Congreso del PSOE un eslogan tan tajante: “Somos la izquierda” está enviando un doble mensaje a sus militantes y a su electorado. A los militantes les está diciendo que él los va a conducir otra vez a la izquierda de la que  otros (barones y gestora) supuestamente les habían desviado, porque el nuevo/viejo  dirigente socialista piensa que solo en la izquierda está la posibilidad de recuperar el respaldo al PSOE  para volver a La Moncloa.  Sánchez lo fía todo a recuperar el voto crítico y desencantado que se fue a Podemos con lo que no le importa desplazar el eje de su partido más a la izquierda y plantar cara al populismo revolucionario de Podemos en un territorio, cerca del precipicio, al que el PSOE no se había atrevido a asomarse desde Largo Caballero.

Pero sucede que este mensaje de “Somos la izquierda” es al mismo tiempo una renuncia expresa a competir por el espacio moderado de centro-izquierda sobre el que el PSOE de Felipe González cimentó sus tres gobiernos desde 1982, y en los que no tuvo necesidad de enfatizar lo obvio, porque su análisis partía de una base de partida diferente: a la izquierda la consideraba ganada para la causa porque la fuerza electoral del comunismo (con las siglas que se presentara) era irrelevante y lo que se trataba era de completar esa base de izquierdas con una mayoría progresista  formada esencialmente por  la clase media más liberal (por utilizar el concepto más americano) y que seguía viendo al PP demasiado escorado a la derecha.  El golpe de timón de Sánchez es por lo tanto histórico, porque abandona los predios más templados del centro y  lo apuesta todo a un frente de izquierdas que pudiera gobernar España en colaboración con el nacionalismo,  que  se nos hizo independentista. ¡Vaya lío! Y esto es una gran novedad para el PSOE más tradicional, que ya veremos cómo asume este giro a la izquierda y ese intangible que es la  plurinacionalidad de España,  que muchos no sabemos muy bien de qué  se trata  y cómo encajaría en el marco de la Constitución que, no lo olvidemos, requiere mayorías cualificadas para su reforma. Salvo que nos sumemos a la tropa de los Puigdemont, que como muy bien sabemos todos nos invitan a utilizar nuestra carta magna como papel  higiénico.

A quien le supongo más feliz que una perdiz es Albert Rivera, quien jamas podría soñar con ocupar con tanta facilidad el centro-izquierda que ahora Sánchez abandona para competir con Iglesias al borde del  acantilado. Una maniobra bien diferente de la que Macron ensayará en Francia con esa tercera vía tras el derrumbe del Patido Socialista. Ni Hamon, el ganador de las las Primarias en el PSF,  sí, que no logró pasar en su distrito a la segunda vuelta de las legislativas.

El Congreso del PSOE nos ha dejado también algo por no esperado que entraña gran riesgo de división. Pedro Sánchez  se sintió traicionado por los barones y la mayoría del Comité Federal y esta vez ha reclamado para él, como Lenin en la revolución de Octubre, todo el poder en el partido. Sánchez no ha querido ni intregración, ni cuotas,  y será el único timonel como pedía Daniel Jiménez en el PSOE  regional y provincial.  Yo no espero ninguna sublevación hasta las elecciones Generales, que serán cuando quiera Rajoy, y en las que Sánchez se lo juega todo a una carta. Si no llega a La Moncloa habrá acabado su carrera política. Pero hasta entonces a Sánchez le van a dejar  liderar el PSOE como los militantes  han pedido. Y es justo.  Aunque habrá que estar muy atentos a lo que puede pasar en congresos regionales como el de Castilla-La Mancha o el de Aragón, con presidentes tan alejados del  sanchismo como son Lambán o García-Page.

Tras lo ocurrido este fin de semana en Madrid, en donde Sánchez ha tirado por la calle de enmedio,  haciendo valer su triunfo en las Primarias, es evidente que García-Page está en una encrucijada.  Su entorno le anima a que se presente y plante cara a Sánchez y a su candidato Manuel González Ramos,  al que ha dejado muy bien colocado en la Ejecutiva Federal, para que no haya dudas sobre con quien cuenta.  Pero la decisión es solo de García-Page y se va a tomar todo el verano para madurarla.

Yo no me atrevo a dar pronósticos, porque seguramente ni García-Pag sepa lo que hará, pero sí tengo claro una cosa: yo no le veo dejando el poder orgánico del partido a González Ramos y  presidiendo en minoría un gobierno en Castilla-La Mancha con un Podemos envalentonado y más pendiente de la estrategia  nacional de Pablo Iglesias que de unos presupuestos, que  en septiembre serán papel mojado. Porque no serán ejecutables en una gran parte.

Pero no olvidemos algo muy importante.  Como le dejen sin salida, García-Page tiene un comodín con el que nadie cuenta: y se llama convocatoria anticipada de elecciones autonómicas,  para una legislatura corta de solo dos años.

Esto es lo que hay. Y es un buen lío, como diría Rajoy.  En Guadalajara, Magdalena Valerio, María Antonia Pérez León y José Luis Blanco han tomado posiciones. En la bolsa eso se llama recoger dividendos.

Una lanza por el Edificio Negro: no es la torre Eiffel, pero..

El Edificio Negro ya forma parte del paisaje urbano de Guadalajara, como la torre Eiffel de París o la cúpula de cristal que Norman Foster diseñó para la ampliación del Reichstag ya es un símbolo del nuevo Berlín. Sin entrar en comparaciones que resultarían odiosas, no deja de ser cierto que en los tres casos señalados se produjeron encendidas polémicas sobre la oportunidad de deshacer lo andado, y la oportunidad de recuperar los ambientes urbanos originales. La más singular de todas fue con la torre Eiffel, que fue levantada como pura arquitectura efímera para la Exposición de de París de 1889, y con la idea de desmontarla tras su terminación. La polémica entre sus defensores y detractores fue tan enconada, que solo el paso del tiempo se encargó de resolver. Hoy, la torre, es el principal icono de la ciudad de la Luz,  y es el monumento del mundo más visitado, por encima de enclaves tan parisinos como Notre- Dame o el arco del Triunfo.

El Edifico Negro seguramente que hoy en día no lo volveríamos a levantar con los criterios de los años setenta, como tampoco derribaríamos la antigua iglesia de San Gil con sus artesonados mudéjares, pero aquel ya forma parte de esa estética urbana de la ciudad, que se merece una segunda oportunidad. Derribarlo, como he oído por ahí, sería una frivolidad y seguramente una ilegalidad, porque un ayuntamiento no puede atentar contra el patrimonio municipal; y el Edificio Negro, aunque tiene un serio problema de mantenimiento, está listo para su reforma una vez su último inquilino, Radio Televisón Española, traslade sus estudios a  Torre Guadalajara, cosa que hará próximamente.

A partir de ahí, llega el momento de establecer un proyecto atractivo para el inmueble y todo el entorno, en el que habrá que combinar inicitiva pública y privada para que no nos cueste dinero al contribuyente, como sucede demasiadas veces por la mala cabeza de nuestros gestores públicos. El Ayuntamiento ha incluido esta actuación en la Estrategia DUSI para el desarrollo de proyectos de desarrollo urbano sostenible, un indudable éxito para su Equipo de Gobierno  porque les va a permitir una financiación complementaria de unos 9 millones de euros (a los que hay que sumar un 20% más en fondos propios), que darán lustre y brillo a este segundo tramo de legislatura, que ahora comienza.

Según podemos leer en el proyecto presentado, se trata de impulsar la dinamización del casco antiguo de Guadalajara mediante la puesta en valor del centro cívico, que se convertirá en un espacio multifuncional. La planta baja se destinará a ocio juvenil y podrá incluir una zona de auditorio-discoteca, una bolera y un espacio de restauración orientado a este público. Las dos plantas siguientes contendrán también zonas destinadas a la restauración mientras que la tercera albergará áreas de trabajo, despachos y zonas polivalentes, pudiendo las empresas de la ciudad encontrar en este centro su nuevo emplazamiento. Por último, el edificio contará con una terraza en la azotea, para el disfrute de los vecinos y con un jardín vertical en uno de sus laterales. Se realizará además una actuación integral en toda la plaza del Concejo, que se renovará y se le dará forma de auditorio para aprovechar su desnivel, de modo que este espacio pueda ser utilizado para realizar actividades de calle.

La idea tiene buena pinta, ahora bien, todo esto requiere de un modelo de gestión público-privado eficaz, que debe ir de la mano en su desarrollo, y ya sabemos que estas cosas nunca son fáciles. Sucede lo mismo con el Mercado de abastos, que concita las mejores intenciones en las mociones que el Ayuntamiento aprueba cada tres meses, pero al final todo se queda en nada, seguramente porque el cambio debería ser más radical en cuanto a su gestión de lo que el Ayuntamiento está dispuesto.La actuación también figura en la Estrategia Dusi, aunque sin aportar gran detalle. Se dice que el objetivo del proyecto es hacer del Mercado de abastos un equipamiento público comercial adaptado a las necesidades actualesdel consumidor de Guadalajara y que «en un mismo espacio se unirá la alimentación perecedera del mercado tradicional con la hostelería». A lo que se suma más oferta comercial de temporada y mercadillos, así como actividades culturales y promocionales. También se estudiará la posibilidad de incorporar en el propio Mercado de Abastos un espacio-vivero de empresas del sector comercio y hostelería. Por lo tanto, nada nuevo, aunque en ambos casos, el Edificio Negro y el Mercado van a tener una fuente de financiación europea que no estaba prevista. Vamos a ver si esta vez tenemos imaginación y lo sabemos aprovechar.

Un golpe de estado con fecha y hora.- No me imagino a ningún país serio del mundo mundial en que un gobierno regional anunciara día y hora para dar un golpe de Estado; y se lo tomaran como el que oye llover. Porque golpe de estado es lo que quiere hacer el gobierno de Cataluña, el día 1 de octubre, atentar contra la máxima norma legal, la Constitución, que es la que -¡paradojas de la vida!- le confiere a ese propio gobierno su legitimidad. Si no fuera porque es un asunto tan serio, que no sabemos qué deriva va a tomar, estaríamos hablando de sainete. García-Page, en un gesto de puro buenismo, que no es habitual en él, dice que no hay que ponerse «nerviosos», y que puede ser una “enorme oportunidad de renovar nuestro compromiso como país”. El problema puede estar en que llevamos veinte años de lo más tranquilos cada vez que el soberanismo daba un paso adelante amparado en la sectaria utilización de los medios públicos y la enseñanza, y algún día nos vamos a poner nerviosos de verdad. Ojalá que no sea el 1 de octubre.

Montoro debe dimitir.- El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro tiene que marcharse. No me vale la explicación de Rafa Hernando de que el gobierno se equivocó en la forma (utilizar el decreto ley), pero no en el fondo por la situación tan dramática por la que pasaba la Hacienda nacional, al borde del rescate. Montoro también se equivocó en el fondo. Además de no sacar con la «aministía fiscal» (Tribunal Constitucional, dixit) la cantidad esperada, lo que ha quedado meridianamente claro es que a los defraudadores les resultó más rentable acogerse a ella que haber contribuido con Hacienda como todo bicho viviente. El problema de Montoro no es solo de torpeza y soberbia; es de justicia. Ha sido duro con el débil, esa clase media que que aporta la mayor parte de la recaudación fiscal en España, e indulgente con los ricos de verdad a los que convalidó sus trapacerías. Y luego algunos se extrañan de que los sondeos empeoren las expectativas del Gobierno, que no se aprovecha de una recuperación económica que está en marcha. Atiende, Rajoy: ¡Es la cara de tonto que se nos queda con estas cosas y otras  corruptelas varias! Esto es lo que hay.

Una lanza por el Edificio Negro: no es la torre Eiffel, pero…

El Edificio Negro ya forma parte del paisaje urbano de Guadalajara, como la torre Eiffel de París o la cúpula de cristal que Norman Foster diseñó para la ampliación del Reichstag, que  ya es un símbolo del nuevo Berlín. Sin entrar en comparaciones que resultarían odiosas, no deja de ser cierto que en los tres casos señalados se produjeron encendidas polémicas sobre la oportunidad de deshacer lo andado, y la oportunidad de recuperar los ambientes urbanos originales. La más singular de todas fue con la torre Eiffel, que fue levantada como pura arquitectura efímera para la Exposición de de París de 1889, y con la idea de desmontarla tras su terminación. La polémica entre sus defensores y detractores fue tan enconada, que solo el paso del tiempo se encargó de resolver. Hoy, la torre, es el principal icono de la ciudad de la Luz,  y es el monumento del mundo más visitado, por encima de enclaves tan parisinos como Notre- Dame o el arco del Triunfo.

El Edifico Negro seguramente que hoy en día no lo volveríamos a levantar con los criterios de los años setenta, como tampoco derribaríamos la antigua iglesia de San Gil con sus artesonados mudéjares, pero aquel ya forma parte de esa estética urbana de la ciudad, que se merece una segunda oportunidad. Derribarlo, como he oído por ahí, sería una frivolidad y seguramente una ilegalidad, porque un ayuntamiento no puede atentar contra el patrimonio municipal; y el Edificio Negro, aunque tiene un serio problema de mantenimiento, está listo para su reforma una vez su último inquilino, Radio Televisón Española, traslade sus estudios a  Torre Guadalajara, cosa que hará próximamente.

A partir de ahí, llega el momento de establecer un proyecto atractivo para el inmueble y todo el entorno, en el que habrá que combinar inicitiva pública y privada para que no nos cueste dinero al contribuyente, como sucede demasiadas veces por la mala cabeza de nuestros gestores públicos. El Ayuntamiento ha incluido esta actuación en la Estrategia DUSI para el desarrollo de proyectos de desarrollo urbano sostenible, un indudable éxito para su Equipo de Gobierno,  porque les va a permitir una financiación complementaria de unos 9 millones de euros (a los que hay que sumar un 20% más en fondos propios), que darán lustre y brillo a este segundo tramo de legislatura, que ahora comienza.

Según podemos leer en el proyecto presentado, se trata de impulsar la dinamización del casco antiguo de Guadalajara mediante la puesta en valor del centro cívico, que se convertirá en un espacio multifuncional. La planta baja se destinará a ocio juvenil y podrá incluir una zona de auditorio-discoteca, una bolera y un espacio de restauración orientado a este público. Las dos plantas siguientes contendrán también zonas destinadas a la restauración mientras que la tercera albergará áreas de trabajo, despachos y zonas polivalentes, pudiendo las empresas de la ciudad encontrar en este centro su nuevo emplazamiento. Por último, el edificio contará con una terraza en la azotea, para el disfrute de los vecinos y con un jardín vertical en uno de sus laterales. Se realizará además una actuación integral en toda la plaza del Concejo, que se renovará y se le dará forma de auditorio para aprovechar su desnivel, de modo que este espacio pueda ser utilizado para realizar actividades de calle.

La idea tiene buena pinta, ahora bien, todo esto requiere de un modelo público-privado eficaz, que debe ir de la mano en su desarrollo, y ya sabemos que estas cosas nunca son fáciles. Sucede lo mismo con el Mercado de abastos, que concita las mejores intenciones en las mociones que el Ayuntamiento aprueba cada tres meses, pero al final todo se queda en nada, seguramente porque el cambio debería ser más radical en cuanto a su gestión de lo que el Ayuntamiento está dispuesto.La actuación también figura en la Estrategia Dusi, aunque sin aportar gran detalle. Se dice que el objetivo del proyecto es hacer del Mercado de abastos un equipamiento público comercial adaptado a las necesidades actualesdel consumidor de Guadalajara y que «en un mismo espacio se unirá la alimentación perecedera del mercado tradicional con la hostelería». A lo que se suma más oferta comercial de temporada y mercadillos, así como actividades culturales y promocionales. También se estudiará la posibilidad de incorporar en el propio Mercado de Abastos un espacio-vivero de empresas del sector comercio y hostelería. Por lo tanto, nada nuevo, aunque en ambos casos, el Edificio Negro y el Mercado van a tener una fuente de financiación europea que no estaba prevista. Vamos a ver si esta vez tenemos imaginación y lo sabemos aprovechar.

Un golpe de estado con fecha y hora.- No me imagino a ningún país serio del mundo mundial en que un gobierno regional anunciara día y hora para dar un golpe de Estado; y nos lo tomemos como el que oye llover. Porque golpe de estado es lo que quiere hacer el gobierno de Cataluña, el día 1 de octubre, atentar contra la máxima norma legal, la Constitución, que es la que -¡paradojas de la vida!- le confiere a ese propio gobierno su legitimidad. Si no fuera porque es un asunto tan serio, que no sabemos qué deriva va a tomar, estaríamos hablando de sainete. García-Page, en un gesto de puro buenismo, que no es habitual en él, dice que no hay que ponerse «nerviosos», y que puede ser una “enorme oportunidad de renovar nuestro compromiso como país”. El problema puede estar en que llevamos veinte años de lo más tranquilos cada vez que el soberanismo daba un paso adelante amparado en la sectaria utilización de los medios públicos y la enseñanza, y algún día nos vamos a poner nerviosos de verdad. Ojalá que no sea el 1 de octubre.

Montoro debe dimitir.- El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro tiene que marcharse. No me vale la explicación de Rafa Hernando de que el gobierno se equivocó en la forma (utilizar el decreto ley), pero no en el fondo por la situación tan dramática por la que pasaba la Hacienda nacional, al borde del rescate. Montoro también se equivocó en el fondo. Además de no sacar con la «aministía fiscal» (Tribunal Constitucional, dixit) la cantidad esperada, lo que ha quedado meridianamente claro es que a los defraudadores las resultó les resultó más rentable acogerse a ella que haber contribuido con Hacienda como todo bicho viviente. El problema de Montoro no es solo de torpeza y soberbia; es de justicia. Ha sido duro con el débil, esa clase media que que aporta la mayor parte de la recaudación fiscal en España, e indulgente con los ricos de verdad a los que convalidó sus trapacerías. Y luego algunos se extrañan de que los sondeos empeoren las expectativas del Gobierno, que no se aprovecha de una recuperación económica que está en marcha. Atiende, Rajoy: ¡Es la cara de tonto que se nos queda! Esro es lo que hay.

García-Page pide tiempo muerto

Emiliano García-Page esperará a la celebración del 16 al 19 de junio del 39 Congreso Federal  para decidir si se presenta o no a su reelección como secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha. Si al final optase por la retirada, cumpliendo el  órdago que se marcó en un desesperado apoyo a la fallida candidatura susanista,  significaría que  García-Page no no volvería a ser el candidato del PSOE a las siguientes elecciones autonómicas en 2019; o incluso antes. Porque no olvidemos que tanto Page como Rajoy tienen en sus manos ese botón nuclear, que se llama elecciones anticipadas, y que podrían activar ante un bloqueo parlamentario, una moción de censura con posibilidades, o en el caso del presidente de Castilla-La Mancha, si Podemos no se aviene a renegociar unos presupuestos que ya había pactado en su estructura fundamental con su gobierno.

Tiene razón García-Page al decir que estamos ante una decisión de estrategia política, no en poner un cero más en esta u otra partida. Aunque yo añado, una estrategia que ahora se juega a tres o cuatro bandas,  no solo en el palacio de Fuensalida y la sede regional de Podemos, también  con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que no van a renunciar a meter cuchara. ¿Un pacto del nuevo PSOE de Sánchez con Podemos para dar estabilidad a los gobiernos de Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y Asturias a cambio de la entrada de la izquierda radical  en sus respectivos gobiernos?

¿Se imaginan que llegamos a agosto y no hay ni intención en Podemos de pactar los presupuestos en CLM? ¿Hasta cuándo podría seguir un gobierno regional al que después del verano ya no le valdría la cantinela de seguir echando la culpa a Podemos de que no puede cumplir con lo prometido ante la sociedad de Castilla-La Mancha? ¿Hasta cuándo hay que esperar para poner en marcha cuestiones tan necesarias como el nuevo campus de Guadalajara,  la construcción de un nuevo hospital, que va a paso de tortuga, los nuevos accesos…? ¿Hasta qué punto a García-Page no le quedarán ganas de dejarlo todo, y dimitir,  o pero aun,  de apretar el botón nuclear, convocar elecciones y que venga aquí Pedro Sánchez o su primo el de Albacete?

Ahora, García-Page ha pedido tiempo muerto hasta el Congreso para ver por dónde va tirar el partido  de Sánchez en su particular regreso corso hacia la dirección del PSOE, pero no le va a sobrar. Porque inmediatamente llegarán los congresos regionales y finalmente los provinciales.

Varias son las cosas que deberá valorar Page.

La primera, las intenciones del nuevo secretario general hacia su continuidad al frente del PSOE de Castilla-La Mancha, porque si es tan tajante como lo fue portavoz de su plataforma en Guadalajara, francamente para este viaje…

Lo segundo, la opinión del PSOE de Castilla-La Mancha, porque una cosa es elegir entre Pedro y Susana, y otra en designar al mejor candidato para disputar a Cospedal, se supone,  la presidencia de la Junta en 2019. En ese sentido, el Partido Socialista no tiene, ni de lejos, a nadie con las posibilidades de éxito García-Page, y eso será algo a lo que Sánchez, por poca sintonía que tenga con el toledano, deberá valorar. Porque a fin de cuentas, como dijo García-Page en su mensaje urbi et orbe del martes desde el palacio de Fuensalida, la crisis de unidad del PSOE se produce por una crisis de votos, porque Sánchez perdió dos elecciones consecutivas, y cada vez con menos escaños, y de no haber permitido gobernar a Rajoy con su famosa abstención, los sondeos avanzaban un resultado todavía peor para los socialistas, y habrían sido superados por el Podemos de Iglesias en el liderazgo de la izquierda española. Una respuesta sencilla al monotema sanchista durante la campaña, pero que la candidata Susana Díaz no supo defender con solvencia en el debate a tres con Sánchez y Patxi López, y en el que la presidenta andaluza cometió errores de tal calado que a buen seguro se estudiarán en los  manuales de comunicación  política.

Por último, queda las reflexión personal del propio interesado sobre el papel que él quiera jugar en este partido socialista de Sánchez, porque con su victoria en las primarias ha puesto patas arriba la estructura tradicional de lo que siempre ha sido el Partido Socialista. Sánchez buscó una relación directa con las bases, sin intermediarios, un modelo que inevitablemente favorece el populismo (Rajoy no sería el líder del PP con este sistema, sino alguien mucho más a su derecha), porque lo aleja de su electorado transversal, y en el que el papel territorial de los barones y los contrapoderes que siempre se han dado en el comité federal va a quedar abrasado por ese nuevo liderazgo con aires asamblearios.

Hasta ahora, casi todo en Sanchez es un misterio, porque su izquierdismo está por concretar, aunque hay algunas declaraciones de intenciones que seguirán dividiendo  al PSOE. Una de ellas es el carácter plurinacional de España, y su pacto con populistas y nacionalistas, un debate que hasta ahora es puramente nominalista, porque cualquier cambio constitucional en este sentido requeriría del apoyo del PP y Ciudadanos, pero que ilustra una preocupación de la que habló el presidente de Castilla-La Mancha, y que yo quiero aquí subrayar. Porque va a tener gran importancia en lo que decida.   “El independentismo tiene planteamientos egoístas. La defensa de la unidad de España se explica más que nada por la defensa de la igualdad entre los españoles. No soy ni nacionalista ni plurinacionalista. Para mí esto es determinante. Vivo lo de Cataluña con preocupación y confío en que haya cordura”.

Garcia-Page no asume este discurso nacionalista, y ya no tanto porque sea un españolazo de Toledo, sino porque “no podemos romper el concepto de igualdad de oportunidades;Castilla-La Mancha se juega mucho en el debate de Cataluña”, sentenció.  Y en eso estamos, el nacionalismo y el cachondeo ese de vincularlo a una simple cuestión de identidad cultural, no tiene consecuencias prácticas, el problema viene cuando tras él lo que se esconde es que las comunidades más ricas quieren destinar menos recursos a la cohesión y la solidaridad territorial de España, lo que  Castilla-La Mancha no se puede permitir. Porque sin la cohesión que aportan los fondos nacionales y europeos, dos tercios de las comunidades españolas no serían viables, o lo serían cada vez mas desiguales en sanidad, educación, bienestar social…

Eso es lo que se esconde tras el barroco lenguaje nacionalista, y claro, García-Page lo sabe. ¿También Pedro Sánchez?

Hablar de lo que pueda ocurrir en la provincia con Bellido, Jiménez, Valerio o Esteban es ciencia ficción, mientras Page no resuelva su dilema.

Pero que  nadie lo olvide. La autóritas que las primarias le han dado a Sánchez vale hasta la próxima cita electoral, como muy bien saben los socialistas franceses. Y ni un segundo más. Esto es lo que hay.

 

Guadalajara, una ciudad ligada a sus Fuerzas Armadas

Guadalajara celebra, el próximo sábado, el desfile principal con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, que tradicionalmente tiene lugar en el paseo de La Castellana de  Madrid. Este año,  el ministerio que por segunda vez  gobierna una mujer, Dolores Cospedal,  ha querido con buen criterio alejarse de las faldas de la Corte para celebrar el Día de las Fuerzas Armadas, y buscaba una ciudad no muy lejana de Madrid. Finalmente eligió a Guadalajara, una población que mayoritariamente va a demostrar estos días el aprecio que tiene por su Ejército en los distintos actos programados, como se ha podido constatar en los dos días que se han guardado largas colas hasta agotar las dos mil invitaciones para las tribunas que ha instalado el Ayuntamiento en el  recorrido.

La relación entre Guadalajara y sus Fuerzas Armadas proviene de la misma historia. De una presencia que especialmente durante medio siglo (desde finales del  siglo XIX y hasta mediados del XX, con la marcha de la Academia de Infantería),  el Ejército estuvo plenamente incardinado en la economía y la sociedad de esta vieja ciudad castellana.  Tal es así, que los momentos de mayor vigor en la notable actividad militar que se desarrollaba en Guadalajara son vasos comunicantes con el despegue económico y cultural de la propia ciudad; y por contra su repliegue hacia otras ciudades (Toledo, Segovia y Madrid) derivó en recesión en toda regla, como ahora veremos.

La Academia de Ingenieros imprimió a Guadalajara una pátina de ilustración  y modernidad, como no se daba  desde la época del Renacimiento con aquella “Atenas alcarreña”, que los Mendoza promovieron desde su palacio del Infantado.  Por la Academia pasaron alumnos y profesores que se convirtieron en figuras relevantes de la ciencia y el Ejército, como  el general Vives,  pionero de la aviación en España, o el ingeniero José Ortiz-Echagüe,  el mítico fotógrafo costumbrista, que acabó pilotando la Seat y el primer Instituto Nacional de Industria tras la guerra civil. La concentración en Guadalajara de esta Academia de Ingenieros fue también determinante para aquí germinara la aerostación española, que desde finales del siglo XIX  tomó asiento  en el cuartel de San Carlos, popularmente llamado de “Globos”,  y se creara el Regimiento de Aerostación , que tanto contribuyó a dinamizar la ciudad. El general Vives fue quien se hizo cargo de él en 1896, realizando el primer vuelo libre en globo-cometa, junto a Jiménez Millas en diciembre de 1900. Una compañía de aerostación alcarreña participó en la campaña de Melilla en 1909 y en la toma de Alhucemas, decisiva para dar la vuelta a la cruenta guerra del Rif, demostrando la utilidad de estos artilugios voladores como apoyo a la artillería, ingenieros y el espionaje aéreo. Aunque la creación del aeródromo de Cuatro Vientos en 1905, restó protagonismo a la plaza de  Guadalajara,  aquí siguió funcionando la Escuela de Aviación y se continuó con el desarrollo de globos y el primer dirigible, llamado “España”, que hizo vuelos y demostraciones sobre los cielos de Guadalajara, teniendo hangares y almacenes en lo que hoy es el centro social de los Manantiales, felizmente reconstruido con buen gusto por el Ayuntamiento.

En Guadalajara se desarrollaron avanzados prototipos como el  diseñado por Torrres Quevedo, uno de los genios de aquella aviación en pañales en  la que casi todo estaba por descrubrir, o los trajes  de aviador que luego inspiraron a la misma Nasa, debido al precoz talento  de Emilio Herrera Linares, científico y aviador, jefe de la aviación republicana en la guerra y presidente de la República  Española en el exilio. Guadalajara era entonces frecuentada por Alfonso XIII y su hijo el príncipe Juan, se labró la fama de que era un buen lugar para desarrollar iniciativas industriales, porque era tierra de ingenieros, y eso también contribuyó  a que el monarca, sin duda alentado por el Conde de Romanones, la eligiera para ubicar la fábrica de la Hispano Suiza, que puso en el mercado un coche que competía en el sector del lujo con Mercedes y Rolls Royce; y luego albergó la Hispano Aircraft, la primera industria nacional de aviación y que dio trabajo a miles de arriacenses.

El incendio de la Academia de Ingenieros el 10 de febrero de 1924 fue uno de los momentos más aciagos de la historia de la ciudad, porque con este motivo no solo se perdieron muchos puestos de trabajo y la economía de Guadalajara sufrió un durísimo golpe sino que fue el preludio de lo que vendría después, una guerra entre españoles y compañeros de armas (Kindelán combatió en el bando nacionalista y Herrera  en el republicano, por citar a dos de los pioneros más conocidos), y que para Guadalajara supuso la destrucción de todo su potencial industrial. La creación de una nueva Academia de Infantería en 1940, que se ubicó en el recinto de Adoratrices (en donde  Felipe VI ofrecerá  la recepción Real), para reciclar fundamentalmente a los oficiales que habían hecho la guerra con el bando vencedor, apenas duró unos años y  se trasladó a Toledo.  Guadalajara se quedó sin academias militares, sin modernos cuerpos de Ejércitos como el de Aviación, con la industria destruida (lo poco que se salvó de la Hispano se marchó a Sevilla) y es elocuente que pasó de tener 23.508 habitantes en 1940 a 19.132 en 1950. Un negro telón cayó sobre el  presente de la ciudad, que no se llegó a levantar hasta finales de los años sesenta cuando se promovieron por el Estado, y con el impulso del ayuntamiento del doctor Pedro Sanz Vázquez, aquellos polígonos de descogestión de Madrid.

La vinculación de Guadalajara con su Ejército, el de Tierra y el que acabó alumbrando el nuevo ejército del Aire, fue por tanto muy profunda, y de ellas salieron centenares de nuevas familias que encontraron también el primer amor en nuestra ciudad. Y aunque, ahora, su presencia está limitada el acuartelamiento “Capitán Arenas” situado en la carretera de Cabanillas y al Archivo Central Militar, en los terrenos de la antigua academia,  es bueno saber de donde partimos. Y la historia que se deja detrás.

En lo que no caben añoranzas es sobre el modelo de las Fuerzas Armadas que el sábado van a desfilar por una amplia avenida de la nueva Guadalajara, y que significativamente atraviesa ese primer campo de globos en el que nació la aerostación española, en lo que ahora son Los Manantiales. Si hay algo de lo que debe sentirse legítimamente orgullosa la España democrática que nace con la Constitución de 1978 es de la profunda transformación de sus Ejércitos,  de la cualificación y preparación de sus mandos, de la profesionalidad de sus tropas,  hasta convertirse  en uno de los más operativos del mundo, y eso a pesar de que España sigue siendo uno de los países que menos gasta en  Defensa en Europa, porque ha tenido otras prioridades. Las Fuerzas Armadas españolas han demostrado en las numerosas misiones de paz a las que se les reclama desde cualquier lugar en conflicto,  la utilidad de un ejército moderno para que el mundo sea menos injusto y cruel de lo que los señores de la guerra lo han convertido  en países fallidos. Porque aunque algunos extravagantes populistas no lo quieran entender, los “malos” siguen estando ahí, afuera,  y como dice  este año el lema del Día de las Fuerzas Armadas :”Nuestra misión, tu libertad”.   Nuestra libertad, la de España como nación, e inspiradora de unos  valores democráticos que a diario las Fuerzas Armadas defienden por el mundo ante déspotas e iluminados, muchas veces con su vida.

Esto es lo que hay. Es un honor  que  las Fuerzas  Armadas hayan vuelto a elegir Guadalajara en el día de su fiesta.

Pies de fotos, de arriba a abajo:

-23 de diciembre de 1923. Alfonso XIII en el Paseo de la Concordia. Le acompañan el alcalde de Guadalajara, Juan Gallo, la reina victoria Eugenia y el general Primo de Rivera. Ese día juraría bandera su A.R. el infortunado infante Luis Alfonso de Baviera, cadete de la Academia de Ingenieros. Foto: Ángel Arquer.

-23 de junio de 1923. Su A.R. el infante don Juan hace entrega del estandarte de Aerostación. Foto: Francisco Goñi.

-1913. El ingeniero y fotógrafo José Ortiz Echagüe posando ante una avión «flecha». Foto Anónima

-25 de marzo de 1929. Dirigible reina María Cristina, construido en el Parque de Aerostación de Guadalajara. Foto: Francisco Goñi.

-Operarios de la Hispano en 1938 junto a un avión Hawker Spanish Fury. Anónima.

Las Primarias no son un fin en si mismo

Las Primarias no están funcionando bien en Europa. Es un sistema mal copiado de Estados Unidos donde los partidos son meras oficinas electorales, que se ponen en marcha durante las campañas, porque son los candidatos los que tienen todo el protagonismo. Por ello es posible que Donald Trump haya llegado a la presidencia con la oposición de la gran mayoría del Partido Republicano. E incluso de Wall Street. En América, el protagonismo es del candidato, que se somete a todo tipo de elecciones. A la Presidencia, pero también para senador, congresista, fiscal del Estado, sheriff del condado.. En Europa, los partidos son grandes estructuras de poder (para lo bueno y para lo malo), y al adoptar un sistema que pone al  candidato por delante del partido tradicional y su organización, la casa está manga por hombro. Las Primarias se han convertido en un fin en si mismo en el que se elige el candidato entre los afiliados al partido (PSOE español) o los simpatizantes (Francia), un proceso que favorece el populismo y la radicalidad, que para un partido conservador le escora hacia la derecha ( Francia,  Austria, Chequia, Polonia, Hungría, Holanda…) y a un partido socialdemócrata le conduce a espacios más propios de la izquierda revolucionaria de praxis comunista (España, Gran Bretaña, Grecia…)

El caso de Macron, el nuevo presidente francés, es palmario. Antiguo ministro de Economía con Hollande,  social-liberal de principios, no se presentó a las Primarias del Partido Socialista porque no tenía ninguna posibilidad. Al final, los simpatizantes del PSF eligieron al candidato más a la izquierda, Banoit Hamon, el Pedro Sánchez francés, que fue literalmente devorado   por el líder de la extrema izquierda, Melenchon, el  Pablo Iglesias español. Y  además de privar al PSF de seguir liderando a la izquierda francesa y convertirse en una alternativa de poder, se derrumba en la primera vuelta con el 6% de los votos, y dejó como único freno ante la extrema derecha en Francia, y salvador de la unidad europea,  a ese Macron que no tenía ninguna posibilidad  de ganar  las Primarias socialistas, porque era un moderado reformista. ¡Menos mal que en Francia tienen ese seguro de alto riesgo que se llama segunda vuelta, y que deja en manos de la ciudadanía el destino de la República, sin tener que esperar a extraños cabildeos parlamentarios! En otro país, la crisis de los partidos tradicionales habría abierto la puerta al populismo, como en la Alemania e Italia de los años treinta, porque la solución Macron, que aglutinó a la mayoría democrática francesa,  a la que significativamente no se sumó Melenchón, habría sido imposible.

Las Primarias no son, por tanto, un fin en si mismo, aunque lamentablemente el riesgo de perder la perspectiva es alto.  Porque en unas Primarias no solo se elige el líder del partido, y supuestamente a una política programática, sino también al candidato mejor cualificado para ganar unas elecciones. Si esto se pierde de vista, y el militante vota con las tripas, se alejará todavía más de su electorado, y lo que es vital en toda elección: cada vez su cuerpo electoral será menos transversal.  Es singularmente llamativo que la principal reacción de Pedro Sánchez ante la derrota electoral en 2015, en que el PSOE toca fondo con 90 diputados sea echarse más a la izquierda y disputar a Podemos un espacio incompatible con una socialdemocracia reformista. Y así sucede que en 2016 los diputados se reducen a 85,  pero lejos de hacer autocrítica, se da otra vuelta de tuerca, explorando alianzas imposibles, y jugando a la política del avestruz, negándose a reconocer que una tercera convocatoria electoral en 2016 habría dejado al PSOE en 75 escaños, según las encuestas, y relegándole a un papel secundario como muleta del movimiento de Pablo Iglesias.

Las Primarias no van a resolver el ocaso de la socialdemocracia europea, que no es tanto un problema de líderes sino de proyecto político. La solución socialdemócrata hizo fortuna en la política europea tras la guerra mundial porque equilibró la sociedad,  se mostró eficaz en la lucha contra las desigualdades, y fueron muchos los países que dejaron en sus manos la gestión del estado del bienestar, porque había riqueza para repartir.  Pero como sucedió en los años treinta, en Europa, el estallido de una crisis con caídas prolongadas en el PIB (en España, durante cinco años seguidos) ha empobrecido a una parte de lo que antes eran clases medias, las grandes perdedoras de esta crisis, que ahora tienen la tentación de ceder ante los cantos de sirenas de este nuevo populismo que en el fondo tiene las mismas recetas fracasadas  de los viejos partidos comunistas. La socialdemocracia tiene que refundarse, cierto, pero tal reto no se soluciona con unas Primarias, o  pasará como a Jeremy Corbyn en el Reino Unido, líder de un Partido Laborista irrelevante, e incapaz de ofrecer una sola alternativa al desastre que montó David Cameron, y que no le va a pasar ninguna factura, avanzan las encuestas, al Partido Conservador de la señora May.

No, no me gustan estas Primarias ( y menos las que se reducen a la militancia de un partido), porque en teoría se está eligiendo a un líder y a un supuesto programa político (al que nadie atiende, habría que añadir, salvo tres generalidades que caben en un tuit), pero como esto no es Estados Unidos, y en España los partidos tienen una estructura jerárquica en la práctica se ventilan otras menudencias, que al final pueden actuar de agente contaminante. Porque los partidos están formados por personas que al final tienen sus intereses. Y los que se creen relegados por una determinada dirección cualquier cambio les viene bien. También a la inversa. Por ello, y aunque no debería ser así, votar por Susana Díaz es también hacerlo por Emiliano García-Page, que no ha tenido reparos en ligar su futuro político a lo que pase este 21 de mayo, como por la actual dirección que lidera Pablo Bellido. Y hacerlo por Pedro Sánchez es optar por un cambio que se visibilizaría en políticos como Magdalena Valerio, Daniez Jiménez, María Antonia Pérez León  o José Luis Blanco. Todos ellos tienen mi respeto personal, y desearía que el día 22 se cosieran heridas y trabajaran por una alternativa socialdemócrata alejada del populismo, que lo primero que hace es cuestionar la democracia representativa; por ello nunca está de más apelar es a Churchill, el viejo león que derrotó al fascismo: “Nadie pretende que la democracia sea perfecta u omnisciente.En verdad, se ha dicho que es la peor forma de gobierno,  excepto todas las demás …”.

Esto es lo que hay.

Por una solución imaginativa al problema de Fraguas

Han reconstruido por sus propios medios desde 2013 una casa del antiguo  pueblo de Fraguas que estaba medio derruida. Y para ello utilizaron los métodos  tradicionales, hasta el punto de que llegaron a fabricar sus propios ladrillos de adobe, que era el material empleado originariamente. La vivienda ya cuenta  con agua, cocina, literas, biblioteca y luz generada por paneles solares. Además,  se han dotado de una pequeña fuente de agua potable, un huerto, baño y una piscina que también les sirve para el control de incendios.

Si decimos, además, que todo esto se ha llevado a cabo en un antiguo pueblo de Guadalajara, que se despobló hace más de 30 años, es difícil no mirar esta aventura con simpatía. En el peor de los casos,  estos repobladores que residen en lo que un día fue la aldea de Fraguas, en plena sierra norte de Guadalalajara, no parece que hagan daño a nadie. Y aunque solo sea por puro pragmatismo,  el  asentamiento que han consolidado allí no parece constituir un gran problema para Guadalajara y Castilla-La Mancha, como para degenere en algarada a retransmitir con altas dosis de demagogia por las redes sociales. Por ello, la aplicación rigurosa de la Ley sería en este caso muy antipática: a seis de estos repobladores o okupas les llegan a pedir penas de cárcel, 30.000 euros de multa y que por su cuenta vuelvan a demoler las casas que con tanto mimo y esfuerzo levantaron; y dejar aquello como lo encontraron, un descampado. Mucha gente no lo entendería.

Pero dicho esto, también, la Junta de Comunidades, como administración competente, tiene sus obligaciones y una de ellas consiste en ser garante del cumplimiento de la Ley. Por antipática que sea la situación.  Y resulta que Fraguas ya no es ningún pueblo,  porque sus antiguos vecinos fueron indemnizados por el Estado por sus propiedades, y desde entonces en un Monte de Utilidad Pública. Y una administración pública no puede hacer la vista gorda a la okupación de un patrimonio público por unos particulares, por muy buenas intenciones que estos tengan. En nuestro digital ya lo explicó el delegado de la Junta que legalmente no se puede catalogar de «núcleo urbano» a un lugar que no tiene esa consideración.  Porque de no ser así,  cualquiera podría construir en cualquier parte y como le viniera en gana, sin someterse a plan urbanístico alguno. Hay más incumplimientos, como que las casas que se reconstruyen se ubican en un parque natural. Aunque no me parece el mayor inconveniente, por la adecuada tipología serrana utilizada en su construcción.

El enredo legal, por tanto, es mayúsculo. Y la solución muy compleja. ¿Lo que a mí me gustaría?  Que pudiera haber algún tipo de solución que amparara el nuevo asentamiento, sin que los que allí residieran generaran algún tipo de derecho a su propiedad.  Algún tipo de convenio que resolviera la cuestión legal mediante un servicio a la comunidad a prestar por los repobladores, y que evitara la indeseable demolición de las casas reconstruidas.

Jurídicos tiene la Junta para explorar las vías legales.

Claro que si lo que se quiere alentar es la imagen de una comunidad anticapitalista desde la que  que se desafía al sistema, a la Ley y al Derecho, a modo y manera del pueblecito de Astérix al que rodeaban  media docena de campamentos romanos; yo creo que se estarían equivocando. Porque la administración regional, si lo tiene,  dispone de un margen legal muy pequeño, y lo que menos necesita es ruido.

Nota 1. Todavía no se han dado datos oficiales sobre el número de avales en  las Primarias del PSOE en Guadalajara, aunque por lo que me llega les puedo avanzar, salvo sorpresas en el escrutinio final – ya que hay avales de militantes Guadalajara que se han podido presentar directamente en Ferraz-,  que Pedro Sánchez ha conseguido alguno más que Susana Díaz en el conjunto de la provincia, entre una veintena y menos un centenar.  Si esto se confirmara,  Sánchez es ligeramente favorito  para las Primarias en Guadalajara, y vamos a ver qué pasa en el resto de la Castilla-La Mancha,  donde el número de avales que Susana Díaz sacó a Sánchez está en torno al millar, una desventaja que los “pedristas” han celebrado como un triunfo, y especialmente Magdalena Valerio que está coordinando la candidatura de Sánchez en toda la región. La mala noticia para el PSOE es que, pase lo que pase, estas Primarias tienen su cara siniestra, porque están mostrando a un partido dividido en dos, con proyectos políticos cada vez más diferentes,  y vamos a ver si no excluyentes.

Nota 2. Ni tanto ni tan calvos. Ana Guarinos volverá a ser la presidenta provincial del PP sin necesidad de esperar al congreso provincial que se celebrará el día 22 de mayo. Recibió el 98,62 % de los votos emitidos por los afiliados inscritos en el proceso congresual.  La continuidad de Guarinos no se discutía esta vez por alguien significado, después de haber recuperado el PP provincial un diputado en las últimas Generales, y siendo el alter ego de Cospedal en el parlamento regional. Habrá que ver si la inmensidad de la victoria no está reñida con la amplitud de miras, y si integra a todas las sensibilidades del partido en su futura Ejecutiva. Y si Juan Pablo Sánchez, de nuevo subdelegado del Gobierno, sigue o no como secretario provincial. Si hubiera cambios, que eso solo lo sabe Guarinos, Tirado y Cospedal, dejo sobre la mesa tres nombres, y por este orden: Ana González, la senadora y coordinadora de las últimas  campañas electorales; Silvia Valmaña, diputada al Congreso;  y Alfonso Esteban, la gran esperanza blanca del Ayuntamiento, el teniente de alcalde Román que mejor sintonía tiene con Guarinos.

Nota 3. ¡Viva Francia! por haber frenado al populismo, y que Europa no retornase a la caverna de los años treinta, del nacionalismo y el proteccionismo a ultranza. Y de las guerras. Esto es lo que hay.

¿Más pronto que tarde o más tarde que pronto?

Emiliano García Page  declaraba hace unos días que lo del Presupuesto para 2017  “tendrá arreglo más pronto que tarde”, aunque no nos ilustró sobre las razones para ese alarde de optimismo. En el mejor de los casos, todos damos por hecho que movimientos de verdad no los habrá hasta que se termine el  Congreso regional de Podemos y las Primarias del PSOE. En Podemos no están ahora en otra cosa que no sea resolver sus crisis interna, con dos  concepciones diferentes de entender la formación morada: la  “presidencialista”, que encarna  el “pablista” José  Garcia-Molina, y la “asamblearia” que lidera el diputado por Guadalajara, David Llorente, de la corriente “anticapitalista”.  Y luego están las Primarias del  PSOE. No es lo mismo que gane Susana Díaz o que lo haga Pedro Sánchez, teniendo en cuenta el papel  que está desempeñando  García-Page en el soporte de la candidatura de la presidenta andaluza, y la relación de familiaridad que Sánchez dibuja con Podemos. Así que mucho me temo que la resolución  de este rocambolesco episodio difícilmente va a tener lugar antes del verano, porque hay que negociar unos  nuevos presupuestos, no sabemos todavía en qué condiciones políticas externas, que luego deben ser debatidos y aprobados en su caso por las Cortes regionales.  En fin, un lío gordo, como le gusta decir a Rajoy, no menor al que él tiene en el Congreso de los Diputados con los Presupuestos del Estado.

Que a pesar de ello, España y Castilla-La Mancha presenten unos datos alentadores en cuanto a crecimiento del PIB y el empleo , solo demuestra que cuando la maquinaria de la economía se pone en marcha, en un principio aguanta bien  el  desorden que proviene del mundo de la política. Pero no nos equivoquemos: cuando esa inestabilidad se torna en permanente a la larga acaba  influyendo. No podemos olvidar que un Presupuesto prorrogado no tiene capacidad de incorporar nuevas partidas de gasto, y aunque esto le puede venir bien al control del  déficit, tanto la situación nacional como regional viene ya demandando políticas de gasto más activas en materia de inversón y empleo sin que por ello se ponga en riesgo el necesario equilibrio presupuestario. Un presupuesto prorrogado no solo evitará que el proyecto de campus universitario se paralice, o los regadíos de Cogolludo, o la contratación de interinos, o se frene la ampliación de plantillas que adelgazaron con la crisis. Es  como meter a un cuerpo  que ha crecido en las medidas del sastre del año anterior, y  pasa que los pantalones se le han quedado cortos y la chaqueta no hay manera de abrocharla. España y Castilla-La Mancha apuntan a previsiones de crecimiento del PIB entorno al 3%, y para ello se necesitan  unos Presupuestos en consonancia. O habrá frenazo, y no solo en cuanto a medidas y programas sociales que el gobierno de Page se encarga de enumerar y pregonar a los cuatro vientos. Estamos hablando de décimas en el PIB. De crecimiento.

Llegado a este punto, en que la política se convierte en una frenazo a la Economía, los presidentes tiene en su poder la posibilidad de accionar ese “botón nuclear”, que son las elecciones  anticipadas. Rajoy y García-Page sabrán valorar cuando llegaría ese momento, que no puede diferir mucho de las vacaciones parlamentarias del verano.  Porque de lo contrario, lo que sucederá es que nos habremos saltado los Presupuestos de 2017, en el Estado y de Castilla-La Mancha, porque ya lo que toca es negociar es el de 2018.

En fin, un lío. Porque el tiempo pasa, y como el propio Page reconoce:  “El tiempo no es irrelevante en absoluto”.

Encuentro con Rivera: Se le veía cómodo a García-Page en el encuentro que mantuvo con Albert  Rivera en Fuensalida, que se escenificó con una rueda de prensa conjunta,  y en la que el presidente de Ciudadanos hablaba de favorecer  la gobernabilidad aprobando Presupuestos aquí y allá. Pero para desgracia del presidente socialista,  Ciudadanos no está representado en las Cortes de Castilla-La Mancha, aunque sea injusto, porque este partido  sumó el 8,6 % de los votos: un total de 95.230, apenas 12.000 menos que Podemos,  que consiguió 2 escaños, el PSOE logró 15 asientos con 398.104 sufragios y el PP 16 escaños con 413.349 votos.

Es evidente, que Castilla-La Mancha necesita una nueva electoral que corrija estas desproporciones. Page y Rivera parece que son partidarios de tirar hacia delante, aprovechando incluso la composición del actual  parlamento español, que podría avalar una reforma estatutaria.  Aunque esto supondría dejar fuera del pacto al Partido Popular, a imitación de lo que hizo Cospedal con el PSOE en la reforma del Estatuto en la pasada legislatura. Fue un error entonces, que se le volvió en su contra, como a Barreda el cambio en Guadalajara en 2011,  y lo sería ahora.

Castilla-La Mancha necesita de una reforma duradera, consensuada, en la que se pueda combinar la deseable representación provincial con una sistema mixto para que Ciudadanos, Izquierda Unida u otra formación no malgaste los votos, como hasta ahora, sin necesidad de incrementar desproporcionadamente el número de diputados para lograr esa representación. No voy a entrar en detalles, para no aburrirles. Lo que hace falta es un poco de sentido común por parte de todos, porque esto es lo que hay y no parece justo.

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