Cinco candidatos desconocidos y un misterio

Escribía muy recientemente que el alcalde Antonio Román podría rehabilitar el viejo aeródromo de La Hispano, porque había serio riesgo de un aterrizaje masivo de “paracaidistas” en Guadalajara. Nuestra circunscripción históricamente ha sido muy apreciada entre los políticos cuneros. Está a 55 kilómetros de Madrid, a poco más de media hora en carretera y diez minutos en Ave -que sus señorías llevan en la pulsera del todo incuído- y es por lo tanto muy cómoda para hacer cualquier mandado. El Conde de Romanones,  hijo de una aristócrata alcarreña, se presentó por Guadalajara recién cumplidos los veinte años, y aquí estuvo ganando una elección tras otra hasta febrero de 1936 cuando España se dividió en dos bandos irreconciliables y él encabezó el llamado Bloque Antirrevolución. Aunque el Frente Popular ganó también en Guadalajara, el viejo  Romanones fue el candidato de la derecha más votado. Jamás perdió unas elecciones en su circunscripción, que no quiso dejar ni cuando siendo alcalde de Madrid o presidente del Gobierno [del Consejo, se llamaba], así se lo pedían los pelotas de turno: “Don Álvaro, usted se merece una provincia de más lustre”. Pero Romanones le cogió gusto a la plaza, la llegó a conocer de memoria, y con el tiempo fue el diputado más influyente y el que más logros consiguió para “su” provincia en la historia.

Han pasado 79 años desde que Romanones ganara la última elección (Franco le designó procurador en las primeras Cortes del nuevo Régimen, para la foto), pero a los efectos que nos ocupan, parece que fue ayer, como diría Unamuno en la universidad de Salamanca parafraseando a fray Luis de  León. Hasta tres paracaidistas tres, han aterrizado en la plaza, que ya no tiene aeródromo, porque la fábrica de motores de aviación acabó en Sevilla tras la guerra, cuando Romanones dejó de pintar algo en España y Queipo de Llano reclamó para la Hispalis victoriosa el botín de una guerra que – ¡tiene narices!-, también perdió Guadalajara, porque fue de las últimas capitales en caer. Pero con aeródromo o sin él, ¡qué tendrá esta provincia!, que en ella se han dejado caer dos prebostes del ancien regime, el número 2 por el PP y la número 1 por el PSOE, pero también aquí quieren asentar sus posaderas los llamados renovadores, aquellos que iban a llevar a la asamblea hasta el color de los folios a comprar, y a las primeras de cambio se olvidan de las Primarias, y ponen de candidato a un señor de Buenos Aires, del que lo único que sabemos  es que fue compañero y amigo de Pablo Iglesias en el campus de Políticas, y miembro de su círculo más cercano. Tal vez podrían alegar ante tal emergencia, que  Blanca Calvo salió a escape en derrota en la última de las horas, y puede que algo de razón no les falte, que estas cosas se deben de comunicar con un mínimo de tiempo, como se ordena en los divorcios, pero no deja de extrañar que después de llevar meses votando por internet en democrática asamblea virtual para escarnio de la casta, sorprende que en Guadalajara no hubiera nadie para ostentar tal honor que un porteño de Galapagar. Pues si doña Blanca se retiró lamentándose de que la izquierda verdadera haya perdido una “ocasión histórica” para sacar un diputado en la provincia, viendo la deriva de los acontecimientos,  no descarten que Unidad Popular, la nueva marca de Izquierda Unida, todavía obtenga más votos aquí que la alternativa mediática, que puede acabar como el submarino de Isaac  Peral: no superó las expectativas.

Del PSOE y sus avatares, todo dicho lo tengo ya, pero me falta lo del PP, porque Rajoy  ya sabemos que le fatiga eso de hacer listas, porque no es plato de buen  gusto mandar a más de medio grupo parlamentario fuera de la carrera de San Jerónimo, tal y como está de precario el empleo, pero hay cosas que no pueden esperar. Y así sucedió que siendo el mediodía  del viernes a Román le llamó Cospedal para comunicarle una novedad nada grata, que los alcaldes no podrían ser esta vez diputados pues los tiempos vienen apretados y no van a sobrar precisamente los cargos, como en esta legislatura, con lo que era perentorio decidirse: o  Plaza Mayor o Carrera de San Jerónimo.  En apenas horas, minutos diría yo, Román habló dos veces con Cospedal, que ese viernes llamó a más gente que Miguel Gila, y la instrucción fue clara: “No va a haber excepciones”. Esa misma mañana, tres alcaldes populares ponían fin a sus mandatos, entre ellos el de la vecina Teruel, pero Román se quedó en Guadalajara haciendo honor a su palabra dada. Lo fácil para él habría sido seguir pisando moqueta en el palacio del Congreso, que es paño de buen pelo y agradecido, pero se quedó en Guadalajara al frente de una minoría minoritaria frente a una una oposición que pretende gobernar a golpe de moción. ¡Nunca aprenderemos de Francia! Cual caballero renacentista, Román dijo a Cospedal que su compromiso era Guadalajara, que le quedaban cosas por hacer, y dio por terminada su carrera parlamentaria. Una escena digna de incorporar al Tenorio de 2016.

A partir de ahí, todo  se precipitó. La única decisión tomada hasta entonces era que Ramón Aguirre, el actual presidente de la Sepi, el político mejor pagado de España, que yo aquí subrayo con admiración, no lo duden -¿para qué llegar a La Moncloa cuando se puede cobrar más que su inquilino en un puesto menor?-,  volvería a ser el número dos de Guadalajara con lo que eso suponía un problema…para Echániz. Pero no porque ambos no se junten todos los viernes para salir de copas después del trabajo, eso es lo de menos, con Aguirre de dos había que buscar de uno a una mujer para no romper la paridad, y que fueran tachados de machistas. ¿Guarinos? No, porque su destino también estaba decidido y algo apunté en anteriores post. Al marcharse al Congreso,  Cospedal  tenía que dejar un primus interpares en la dirección del grupo parlamentario, y aunque se mantiene a Francisco Cañizares como portavoz, Cospedal legó a Guarinos la presidencia del grupo, que ella misma había ostentado. Cospedal quiere a un halcón con experiencia y de plena confianza  al frente del grupo parlamentario, y para ese papel ¡nadie mejor que Guarinos!, con Lorenzo Robisco de látigo del gobierno en su papel de viceportavoz. Dos duros curtidos en bahía Cochinos, para una legislatura de alta tensión.  Me consta que pudiendo,  Guarinos no se postuló para ir  también el senado. Prefirió quedarse en la Diputación donde los presidentes provinciales del PP siempre han guardado la viña. Para lo que no tengo respuesta, por ahora, es para un misterio que nos deja la elaboración de la lista popular: ¿Por qué siendo Echániz de Guadalajara y Aguirre de Madrid, se decide que aquel se presente por Madrid y este por Guadalajara? Me consta también que Echániz quería seguir en su tierra, después de  tener que dejar el escaño hace cuatro años al ser llamado por Cospedal  para ir al Vietnam, que entonces era la consejería de Sanidad con más deudas que la Cataluña de Mas. ¿Qué pasó?

Y así apareció Silvia Valmaña, favorecida por el gineceo. Una profesora de buen currículum, con un perfil que se agradece en una política a  la que los profesionales cualificados le dan la espalda, pero que al margen de su nombramiento como directora general de Familia con Cospedal, no había tenido ningún protagonismo en la política provincial desde que militó, creo recordar que con Echániz, en las Nuevas Generaciones…

Y así se acaba cerrando, con el misterio apuntado, una lista del PP para hacer frente a las elecciones más complicadas que este partido va a tener en Guadalajara desde 1982, las únicas en que fue superado por el PSOE de un Felipe González triunfante.  Desde entonces, siempre el PP ha sacado dos diputados por uno el Partido Socialista. ¿Hasta ahora? La división del voto en la izquierda del PSOE le resta muchas opciones,  con lo que previsiblemente es Ciudadanos el partido que le podría disputar al PP ese tercer diputado. Y empieza a ser posible. Teniendo en cuenta que los sondeos  conceden a Ciudadanos en torno al 20 por ciento  en Madrid, y siguen al alza,es razonable pensar que esa cantidad se podría trasladar a todo el Corredor del Henares, donde vive el 75% del censo provincial, y aunque pudiera bajar  dos o tres puntos en el resto de la provincia eso quiere decir que el PP necesitaría entre el 37 y el 40 % de los votos para mantener ese segundo diputado para el señor Aguirre. Ese porcentaje el PP lo había logrado hasta ahora con la gorra, solo hay que apuntar que en las elecciones de 2011 los populares alcanzaron el 54% de los votos, con lo que se podrían permitir el lujo de perder en torno a los 15 puntos y preservar ese diputado. Pero,  tal y como apuntan los sondeos, la opción de que, por primera vez en la historia, Guadalajara pudiera repartir sus tres diputados entre tres formaciones diferentes es ya verosimil.¡ Y mucho ojito!  La única posibilidad de que el PP logre una minoría razonable que le permita gobernar con un pacto parlamentario, ya que Rivera rechaza –un poco pronto, me parece- los gobiernos de coalición, pasa porque ganen en las provincias pequeñas en las que se ventilan 3, 4 o 5 diputados. Si el partido de Rajoy fracasa en ellas, no gobernará porque en las circunscripciones más populosas las ventajas van a ser mínimas. Y en Guadalajara un 2-1 es doblar. Uno que saco y otro que te quito.

Una cosa más podemos decir. No recuerdo ninguna otra elección en la que los cabezas de lista de los partidos principales sean menos conocidos entre el electorado provincial como los que acudirán a las urnas el 20-D, y esto es algo que también beneficia a Ciudadanos, porque sin candidatos con tirón, la elección tiene todavía un componente más ideológico que nunca. Como recomiendan los expertos… con que no metan la pata ya les vale.

P.D. Es de agradecer que después del galimatías que organizaron los portavoces de la consejería de Sanidad al respecto del convenio sanitario con Madrid, primero el presidente Page y luego el vicepresidente Guijarro salieran al paso, con tres días de diferencia, ratificando con palabras claras que el convenio seguirá vigente, con independencia de que se luche para que en la próxima legislatura se vuelva a dotar el Fondo de Cohesión con fondos para cubrir este tipo de gasto. Yo les deseo muchor éxito, aunque como tengo escrito soy pesimista al respecto, pero mientras tanto les ruego encarecidamente. No toquen el convenio, porque sin él todavía seguiríamos viajando a Ciudad Real a una consulta. Ahora es nuestra única garantía.

Pues bien,  a pesar de todo ello, el consejero que fue el artífice de este avance histórico, tres magníficos hospitales en Madrid de referencia,  ha tenido que coger las alforjas y encontrar acomodo  en la candidatura de Madrid. ¿Alguien me lo puede explicar?

Esto es lo que hay. Un misterio.

Demasiada confusión sobre el convenio sanitario

La actual consejería de Sanidad o no sabe explicarse o es que no tiene claro lo que va a hacer y por eso no  sabe explicarse.  Hablo, claro, del convenio sanitario con Madrid. En un primer momento, se dijo que se quería revisar  en lo que atañe a la provincia de Toledo (diferente al de nuestra provincia, porque incluye toda la asistencia especializada en los vecinos hospitales de Aranjuez y Parla), pero que en la parte que afecta a Guadalajara no habría problema porque los cuatro  hospitales asignados son públicos de verdad. Luego, en sede parlamentaria, el consejero Julio Fernández ya me empezó a dar qué pensar cuando vino a decir que la atención de los guadalajareños en los hospitales de Madrid debe de ser  como la de sus paisanos de Ciudad Real,  que cuando van a los hospitales madrileños  no pagan por ello. La comparación no cuela: en aquel  caso estamos hablando de una intervención urgente y  puntual, que se produce  cuando no hay esa especialidad  en los hospitales del Sescam cercanos, mientras que con Guadalajara es una atención  continuada –y en las mismas condiciones que cualquier usuario madrileño- en siete importantes especialidades (neurocirugía, cirugía cardíaca, cirugía pediátrica y afines, neonatología, medicina nuclear y cirugía torática)  de las que se carece en el hospital de Guadalajara, y que de lo contrario nos obligaría a largos viajes  hasta hospitales que pueden estar a más 300 kilómetros del lugar de residencia del paciente. Tampoco  me ayudó mucho  a clarificar la situación que el mentado consejero contestara otro díacon  que  la asistencia de los guadalajarareños “está garantizada”, porque es obvio que la asistencia de cualquier ciudadano europeo está garantizada en cualquier país de la Unión. Yo me voy  a Finlandia, y mi asistencia estará tan garantizada como en un  hospital de Ciudad Real; no tendría que pagar por ello, caso distinto es si me ocurriera un contratiempo  en Estados Unidos y no tengo seguro.

Pero si el consejero Fernández ha ido oscureciendo su mensaje sobre el convenio con Madrid a medida que han ido pasado los meses, si bajamos un escalón la confusión es mayor. Las explicaciones que dio a los periodistas en Guadalajara  su director general de Calidad, Rodrigo Gutiérrez, son un galimatías, y como están tan sujetas a intrepretaciones casi mejor que ustedes la lean y las juzguen. A cada explicación de los portavoces de esa consejería se sucede una nueva duda, por lo que no es de extrañar que, al final, cada cual saque sus propias conclusiones  y dependan de donde sople el viento. Y así, lo que en el PP es una muestra “evidente”  de que Page y Fernández  “mienten” y quieren liquidar el convenio con tal de que  pasen las elecciones, para la plataforma de la Sanidad, que integran partidos de izquierda y sindicatos de clase, todo eso es puro “alarmismo”, porque no se corresponde a una situación real.

Esta ceremonia de la confusión, me temo,  va durar durante la campaña electoral, así que en estos casos lo que procede,  para no liarnos, es retirar la hojarasca que muchas veces impide ver el bosque. Y esto es lo que veo:

Punto número uno: lo único que ahora garantiza la asistencia de los ciudadanos guadalajareños en los hospitales de Madrid es que se mantenga el actual convenio. Si se denunciara, o se dejaran de hacer frente a las obligaciones de pago previstas, se podría resolver en tres meses por cualquiera de las partes (Madrid o Castilla-La Mancha), con lo cual volveríamos al turismo sanitario que hemos sufrido especialmente en los últimos cuatro años. No hace falta extenderme en las consecuencias de una indeseable ruptura unilateral del convenio, porque cada cual conoce a un pariente, un vecino o un amigo que te puede contar mil y un detalles de personas que han tenido que levantarse a las cuatro de la mañana para llegar a una consulta a un hospital de La Mancha, o que ante la hospitalización de un hijo se han tenido que alquilar un piso en Toledo durante meses. Cuando el  Cercanías entre Guadalajara y Madrid  tiene 36 expediciones solo entre las 5 a las 14 horas.

Punto número dos: Es lícito que el gobierno regional quiera que los fondos de cohesión paguen todo o parte de lo que cuestan los servicios que la comunidad de Madrid presta a los residentes  en Castilla-La Mancha. ¡Pero ojito, mientras eso no deja de ser una aspiración, que depende del gobierno del Estado y del conjunto de las autonomías, romper o mantener este convenio sí es una decisión que depende exclusivamente de Castilla-La Mancha!  Y mientras no tengan algo mejor, el gobierno de Page cometería un error histórico liquidando este convenio, porque sería volver al turismo sanitario al día siguiente . Tengo escrito que tal y como van las cosas en este país, donde las autonomías  cada día quieren ser cada vez más autosuficientes, los fondos de cohesión van a menos, porque se basan en una cualidad que afloja en España: que es la solidaridad entre las regiones. Pero si el gobierno de Page quiere intentarlo con el gobierno central que venga,  le deseo mucha suerte! ¡Yo también juego todos los viernes al cuponazo, aunque jamás me ha tocado algo más que el reintegro! Pero no hagamos demagogia diciendo que lo de ahora es como pagar dos veces por un mismo servicio. Porque si a un niño de Guadalajara le hacen una cirugía cardiaca en La Paz, y la comunidad de Castilla-La Mancha corre con el gasto – porque la Sanidad está transferida en España-, se estará evitando el desembolso si tuvieran que hacerlo en un hospital de Albacete; o de Toledo. ¿O es que allí operar nos sale gratis?

Punto número tres: Una autonomía que provoque el alejamiento de los ciudadanos de la sanidad especializada es una autonomía que no sirve; no es útil. Y a partir de tal evidencia se desencadenarían  otras consecuencias  en la relación de Guadalajara con Castilla-La Mancha que hoy prefiero no abundar sobre  en ellas.  Por todo ello,  confío en que García Page, al que siempre he tenido por un político pragmático, no caiga en esa concepción nacionalista de la sanidad, que pone antes al sistema que a las personas.  Hay veces que es necesario subrayar lo obvio: lo que menos importa al ciudadano es que el hospital en el que le atienden sea del sistema de salud de Madrid o del de Castilla-La Mancha; lo que exige es que sea de calidad y que esté lo más cerca posible de casa.

Punto número cuatro: no deja de sorprenderme de que se esté insistiendo todos los días en lo “caro” que nos sale el convenio, unos 60 millones al año, cuando daría un servicio de proximidad a  más de 350.000 personas en las provincias de Guadalajara y Toledo. Y mientras tanto se repare tan poco en que nos gastemos  casi 40 millones de euros en una televisión autonómica que tiene un share penoso, y cuando hay ya una televisión pública dependiente del Estado. ¿Que dirían los ciudadanos si les preguntaran de estas prioridades?

Y punto quinto: ¡Qué tacaños son en Toledo cuando se trata de Guadalajara! Están dando la apariencia de que el convenio pudiera afectar a la estabilidad financiera de toda la región –aunque todos sabemos que  esta deviene  de un injusto sistema de financiación–, y se olvidan de la generosidad que hubo a la hora de tomar otras decisiones. Mucha gente desconoce que mientas que en Ciudad Real, con medio millón de habitantes, hay cinco hospitales públicos y todas las comarcas tienen su hospital de proximidad -¡que me parece bien!- en Guadalajara con  250.000 habitantes solo tenemos uno, y ya estaba construido en aquellos infaustos tiempos del centralismo cuando la sanidad dependía del Estado, y no había fronteras autonómicas.  Pues bien, llevamos desde  1982 con  estatuto de Autonomía, y la única obra de envergadura que han hecho en el Hospital Universitario  de Guadalajara  es un aparcamiento. Ni tan siquiera sabemos a estas alturas,  ni cómo va a ser la ampliación del hospital, ni cúando se hará, ni para qué. ¡Pero eso sí,  hay que tener mucho cuidado no sea que  este convenio con Madrid para asegurarnos la asistencia en los hospitales  de La Paz, Ramón y Cajal y Puerte de Hierro en siete especialidades   vaya a llevar a la ruina a la Autonomía entera!

Esto es lo que hay. Por hoy. 

Un punto de partida para abordar la grave situación del casco

 

El casco histórico de Guadalajara quedó al margen del boom inmobiliario de la capital hasta que se pinchó la burbuja, y hay que decir que desaprovechó una oportunidad histórica que no tiene parangón en el desarrollo urbano de esta ciudad desde la creación de los polígonos de descongestión de Madrid en los años sesenta del siglo pasado con la Alcaldía de don Pedro Sanz Vázquez. Fueron  años en los que las empresas inmobiliarias  de Guadalajara se convirtieron en multinacionales, los arquitectos arriacenses abrieron grandes despachos profesionales al estilo de Madrid, no había manera de encontrar a un fontanero o a un alicatador ni por recomendación, cientos de jóvenes abandonaban las aulas sin terminar su formación al reclamo de unos sueldos altos, todo el mundo quería comprar una vivienda aunque fuera para invertir y revenderla, el dinero circulaba alegremente de mano en mano y el consumo se disparó. Había cola en el Amparito Roca. Fueron los felices años noventa de Guadalajara, nuestros  días de vino y rosas en los que la ciudad llegó a tener  hasta tres diarios de papel como el mismísimo Bilbao. Éramos la provincia que más crecía en población de toda España, una de las cinco capitales españolas en la que más subieron el precio de los pisos en la vivienda nueva  y los alquileres (horrorizados se quedaban algunos funcionarios procedentes de las provincias manchegas), la Cámara de Comercio  celebraba la inauguración de las Ferias con Môet Chandon, caviar y música de cámara…Guadalajara  era la nueva Marbella del universo del ladrillo, el Ayuntamiento recaudaba más de ocho millones al año en el impuesto de la construcción, se consiguió relanzar Aguas Vivas, el Fuerte y los nuevos desarrollos, que con el tiempo se han convertido en barrios modernos, de amplios bulevares, con dotaciones y servicios,y a los que  la gente ya le ha dado la gana de ir a vivir. Pero hubo una zona de la ciudad que no participó de esa euforia, la Cenicienta de ese ciclo virtuoso del que todo quisque sacaba algo. Me estoy refiriendo al casco antiguo, que apenas tuvo alguna promoción destacable en la plaza Mayor o en la de Santo Domingo, y que apenas dio para reedificar una cuarta parte de ambas plazas.

Se puede decir que el casco histórico no solo no participó de esa increíble etapa expansiva de la economía arriacense sino que fue el más perjudicado del modelo sobre el que  aquel se basaba. El último Plan de Ordenación Municipal fue eminentemente expansionista, porque es lo que la gente y las modas urbanísticas  reclamaban, mucho adosado con jardín para desriñonarte el fin de semana, y los promotores no se preocuparon de rehabilitar lo que casi nadie pedía. El gran negocio estaba en las unifamiliares o las viviendas de nueva planta, y nadie tenía interés por construir en un casco antiguo donde los precios de los viejos inmuebles estaban desorbitados (a mucho propietarios se les pasó el arroz, me temo que para muchísimo tiempo), lo que trajo una escasísima oferta inmobiliaria de calidad, que ha terminado por degradar los vetustos edificios hasta convertirlos en pura ruina pasto de la piqueta o en pisos degradados para emigrantes que aguantarán en ellos hasta que encuentren algo mejor…en Aguas Vivas.

Mostraba recientemente el vicealcalde  Jaime Carnicero, en un interesante reportaje de Nuria Fernández, su preocupación por que en cuatro años el casco sea un desierto: “Teníamos dos opciones: esperar o intervenir, y hemos optado por la segunda».  Estoy de acuerdo con él, desde luego mucho más de lo que lo he estado con esa política del cemento y ensanchar aceras que ha acaparado las acciones en el casco. Como estoy también con él cuando pide a la oposición municipal que sea positiva: “Tenemos dos opciones: lamernos las heridas y criticarnos los unos a los otros o plantear medidas, que es lo que nuestros vecinos nos demandan. Tenemos que ser constructivos”. 

Ya de nada vale lamentarse de que en  los mandatos populares y socialistas, no se tuviera la inteligencia para anticiparse al futuro e implementar medidas efectivas para sujetar a la población en el casco. Ni es suficiente con fotografiarse delante de cada inmueble que está a punto de ser derribado tras la correspondiente declaración de ruina. Lo que hay  hacer es ayudar a que en el menor tiempo posible se den las condiciones para que su propietario o un promotor construya un nuevo edificio, y para ello tiene que haber unas expectativas razonables de negocio, que ahora no existen.  Hay que ser claro: entre lo que se pide por los edificios ruinosos  y el encarecimiento de la construcción que lleva consigo construir en el casco, ¿a cuánto habría que poner los pisos para que salgan rentables? Y si hablamos solo de rehabilitación nos encontramos con las dificultades para instalar ascensores en los inmuebles, por no hablar de la imposibilidad en muchos casos de disponer de garaje, no ya en el edificio sino en los alrededores. ¿ Y quién quiere hoy en día comprar un piso en el casco a un coste alto, y encima sin  ascensor y garaje?

El documento presentado días pasados por Carnicero en el que se apuntan algunas medidas a tomar, me parece por tanto no solo interesante sino que lo que lamento es que no se hiciera antes de que la burbuja se pinchara en septiembre de 2008 al salir a la luz el fraude de Lehman Brothers …¡Y llevamos siete años con la crisis  acuestas, se dice pronto! Por tanto, el solo reconocimiento de la existencia del problema,  y que se hayan apuntado algunas medidas urbanísticas y fiscales concretas es ya todo un cambio que la oposición no puede dejar de reconocer. Y apelo a la oposición responsable, porque con la actual composición del Ayuntamiento, es necesario que este documento cristalice en una mesa de trabajo con participación de los agentes sociales que más puedan aportar en el asunto, a modo de lo que se hace cuando se pone en marcha un nuevo Plan General de Urbanismo. La gravedad de la situación en el casco, horadado por casi un centenar de solares  y con decenas y decenas de inmuebles en estado ruinoso o semirruinoso así lo exigen.

Tanto las medidas de carácter fiscal, que por primera vez el Ayuntamiento pone negro sobre blanco, como su decisión afrontar de cara el problemón que tiene con los solares no se debe echar en saco roto. Ahí está el propósito de crear un registro municipal de solares sin edificar, donde podrán informarse aquellos que estén interesados en construir en él. La posibilidad de poder utilizarlos por la comunidad temporalmente mientras se vuelvan a edificar (unas interesante medida que iba en el programa de Ahora Guadalajara), un nuevo estudio que permita actualizar la catalogación de los edificios de interés cultural del casco, que pasarán a tener una mayor protección, evitando con ello su degradación, o la decisión de impulsar los PAE, no son unos malos soportes para que se puedan incorporar  otras ideas que enriquezcan esta estrategia.

Especialmente a subrayar son estos PAEs y la decisión anunciada por el Ayuntamiento para realizar expedientes administrativos de aquellos solares en los que se presuma que se está incumpliendo el deber de edificación (tras la demolición de un edificio existe un plazo legal de 24 meses para que se vuelva a edificar sobre el solar resultante). “Ante ese incumplimiento, un tercero podrá edificar en ese solar”, advierte el vicealcalde, Jaime Carnicero.

Hasta ahora, a este Equipo de Gobierno le había producido remilgos favorecer estas medidas que contempla la legislación urbanística, pero a la vista de la situación ha cambiado de opinión. Los solares no pueden estar eternamente  muertos de risa sometidos algunas veces a la especulación o a la desidia de sus propietarios. Tal es así, que incluso para un servidor, fervientemente convencido de que una fiscalidad baja favorece más el progreso que el gasto público desmesurado y no productivo,  echa de menos aquellos tiempos en que los ayuntamientos podían gravar progresivamente a los solares sin edificar , y que se cargó el Tribunal Constitucional.

Esta vez estoy con Carnicero. Hay que intervenir, y sin demora,  porque en cuatro años el casco de Guadalajara puede degradarse tanto que solo va a servir para filmar películas de catástrofes. Ni el de Sarajevo está peor.

Estos es lo que hay, y ojalá esta corporación, toda ella, esté a la altura de la gravedad del momento.

PENDIENTES DE COSPEDAL

P.D. Cuando apenas quedan unos días para que se conozcan los cabezas de lista del PP al Congreso en toda España (en principio se anunciarán a finales de esta semana),  máximo hermetismo en la lista de Guadalajara, una plaza importante para los populares, porque en Génova se cuenta con ella para meter un diputado de de ventaja al PSOE y dos a Ciudadanos. El partido de Albert Rivera tiene sus mejores opciones en las provincias de tamaño grande y medio, pero va a sufrir en las pequeñas -en las que se ventilan tres o cuatro diputados-, por su menor implantación frente a los dos grandes partidos, y la falta de candidatos conocidos, como les ocurre en Guadalajara. Cualquier posibilidad de seguir siendo el partido más votado e impedir que una coalición entre PSOE y Podemos tenga mayoría suficiente para formar gobierno, con la aquiescencia de los nacionalistas, pasa por ganar en provincias como Guadalajara, y para ello necesita sacar la mitad más uno de los votos a la formación que quede en tercer lugar, sea Ciudadanos, Podemos o Unidad Popular. Por tanto, máxima atención desde Génova hacia una lista que, nadie lo dude, la hará personalmente su secretaria general María Dolores Cospedal.

No ha trascendido nada, esa es la verdad, aunque en el entorno del PP creen que Cospedal no se arriesgará a dejar fuera de la candidatura a un peso pesado como Antonio Román, que sigue siendo el candidato más popular en los sondeos; y también se apuesta fuerte por José Ignacio Echániz, el ex consejero de Sanidad y factótum del convenio sanitario con Madrid, que el PP querrá aprovechar ante los tropiezos y las dudas que están surgiendo sobre los propósitos del gobierno regional en las últimas semanas. Quién iría de uno y quién será el dos es otra duda a despejar. Al mismo tiempo, me insisten en que sigue habiendo posibilidad de candidato paracaidista, como les ha sucedido el PSOE, y que estemos al tanto de si Ramón Aguirre, el actual presidente de la SEPI y número dos en 2011, vuelve a ir por Cáceres. En cuanto al Senado, es seguro que Porfirio no repite; es también seguro que Ana González, que será la coordinadora de campaña repite y es probable que De las Heras repita. Guarinos cubriría el puesto de Porfirio y compatibilizaría las tareas de senadora con un  puesto relevante, tal vez la portavocía, en el Grupo Popular en las Cortes de Castilla-La Mancha. Cospedal quiere a un «halcón» para que ajuste las cuentas a Page y sus consejeros en los debates del parlamento regional, y es ése el perfil de Guarinos. De esta manera, podría cerrar definitivamente su etapa en la Diputación, donde su situación no deja de ser rara y atípica tras haber sido presidenta, y José Manuel Latre tendrá oportunidad de volar solo después de demostrar ser un hombre muy templado en los primeros cien días de mandato. Sánchez-Seco quiere volver al Senado, pero no lo va a tener fácil, pero es el secretario provincial, es muy peleón y con él nunca se debe decir «nunca jamás». En ese caso, De las Heras podría caerse de la lista a pesar de que su trabajo es muy valorado en el Grupo Parlamentario.

Ni Bellido, ni Valerio, paracaidista

Ni Pablo Bellido, ni Magdalena Valerio. Ferraz manda a Guadalajara a Mari Luz Rodríguez, una ilustre paracaidista,  actual secretaria de Empleo de la Ejecutiva Federal, que ocupó esa misma secretaría en el último gobierno de Zapatero, consejera con Barreda, y a quien Pedro Sánchez había tenido que colocar como número cuatro en la lista por Madrid después de que García Page no la hiciera hueco en la candidatura de Toledo.  La inclusión de Rodríguez como cabeza de lista de Guadalajara se produce en la tarde del viernes, una vez que trasciende que la Audiencia Provincial acaba de comunicar el rechazo  a la solicitud de archivo en el procedimiento en el que está imputado Pablo Bellido por un presunto delito de estafa tras una denuncia realizada por el PP. Formalmente, Bellido renuncia horas después, en contra de la opinión de su entorno,  y la Comisión Federal de Listas no deja pasar la ocasión para aligerar la candidatura de Madrid, y  en la que ha habido que meter con calzador como independiente  a Irene Lozano, la diputada de UpyD a quien acaba de fichar Pedro Sánchez. 

¿Por qué Ferraz no cambia a Magdalena Valerio por Bellido, que era la otra postulante al escaño? Esta es la explicación más verosimil: Bellido jugó muy fuerte en todo este proceso interno, tanto en las agrupaciones locales como en el Comité Provincial,  logrando el 90% de los votos a su candidatura. Bellido sabía que una victoria pírrica ante Valerio podría no ser suficiente, porque la actual diputada, que forma parte del equipo de dirección del grupo Socialista en el Congreso, habría tenido capacidad para darle la vuelta a la tortilla. Pero con este abrumador resultado, solo un asunto externo podía alejar a Bellido de la nominación. Y eso es lo que ocurrió al mediodía del viernes cuando la sala de la Audiencia Provincial comunicó sobre la bocina su rechazo al archivo de  la imputación del secretario provincial socialista.A partir de ahí,  Ferraz mueve inmediatamente las piezas. Bellido renuncia formalmente, pero la Comisión de Listas no se atreve a cambiar a Valerio por Bellido, después del abrumador respaldo obtenido por este último en el Comité Provincial. Pero si Ferraz no quiere desairar a Bellido y Page, utilizando la baza de Valerio, sí les manda un mensaje: no mete a nadie de la organización de Guadalajara,  y les coloca a una “paracaidista”, Luz Rodríguez, con el argumento de que por lo menos es de la región, y de paso deja un hueco en la lista madrileña que está más concurrida  que el camarote de los hermanos Marx.

Se repite la historia. Una vez más, la falta de entendimiento entre dos pesos pesados de la organización provincial es aprovechado por Madrid para colocar a su gente. Y siempre que esto sucede  es un sonoro fracaso del partido provincial, en este caso del PSOE, porque es tanto como decir que ningún militante de la organización provincial está preparado para representar en el Congreso a la ciudadanía de su provincia. Subrayada esta decepción, que normalmente suele tener consecuencias,  esto no quita para que el paracaidista que aterriza en Guadalajara no pueda hacer un buen trabajo en el Congreso. De hecho, el  diputado más influyente de la historia política provincial, y el que mas inversiones trajo para Guadalajara fue el monárquico-liberal Conde de Romanones, que vivía en Madrid, aunque su aristocrática madre era de Guadalajara, y tenía palacios y tierras en la ciudad y en la provincia. Mucho más cercano es el caso de Lepoldo Torres, que llegó de paracaidista después de  otra crisis de liderazgo en el PSOE provincial, aunque luego realizó un excelente trabajo como congresista por Guadalajara. De hecho, su único error fue presentarse por Madrid para el Senado, porque era el candidato in péctore  a la presidencia de la Cámara  Alta, operación que se frustró al sacar el PSOE solo un senador, con la “B” de Barranco. De Luz Rodríguez,  poco puedo decir, porque no la conocemos. Dicen que podría ocupar un alto cargo en un futuro gobierno de Pedro Sánchez, posiblemente el Ministerio de Empleo, y eso es lo que venderá el PSOE en campaña electoral para justificar su aterrizaje forzoso en Guadalajara. Pero eso no quita para  que el Partido Socialista de Guadalajara haya retrocedido más de veinte años en el tiempo a las épocas anteriores a José Luis Ros, cuando Madrid  consideraba a esta circunscripción  una simple pista de aterrizaje.¡Cuidado, que esto no solo le pasó al PSOE! En el PP, por aquí han  saltado con su paracaídas los Cantarero, Fernández-Miranda, Ramón Aguirre, Luis Fraga y otros más,  que fueron tan intrascendentes para Guadalajara que hasta de su nombre me olvidado. ¡Y mucho ojito!… porque me dicen que en la candidatura popular vuelve a haber en estos comicios  riesgo alto de paracaidismo. Cospedal dirá. Si así fuera, yo pediría a Román que reabriéramos el antiguo aeródromo de La Hispano para recibir a tantas personas con sinecuras que nos llueven del cielo últimamente.  ¡Podríamos formar una brigada del aire parlamentaria con banda de honores!

Queda el asunto de fondo que ha desencadenado los acontecimientos, que es el archivo de la imputación de Bellido. ¿Es justo penar por algo que solo está en fase de instrucción?  Con la Constitución en la mano la respuesta es no, dado que España no es Estados Unidos y aquí sí  existe la presunción de inocencia, aunque inmediatamente debo de añadir: excepto para la clase política, que por la extensión de sonoros casos de corrupción son presuntamente culpables. Esos polvos nos traen estos lodos. Tales excesos puritanos nos pueden dejar a la larga una situación indeseable, como es que por la lentitud de la Justicia, una denuncia judicial medianamente armada puede desactivar a un rival político por un largo tiempo. Bellido no ha sido delegado de la Junta  en Guadalajara, primero, ni candidato al Congreso, después, por no meter en un compromiso a  Emiliano García-Page y a Pedro Sánchez. Y no tendrá reparación posible si al final las acusaciones se quedan en nada. Porque en política los trenes pasan.

Dicho esto, la decisión de la Audiencia no ha supuesto ninguna sorpresa en medios jurídicos. Pedir el archivo de un caso cuando se encuentra en la fase inicial de su instrucción era una quimera. Lo más probable es que los magistrados de la Audiencia no quisieran avanzar  un fallo en ese momento procesal , como así ha sido.Y así lo reconoce el auto cuando dice que los peritos todavía no han declarado, por lo que no se ha podido valorar pronunciamiento a favor o en contra sobre el fondo del asunto. Ahí está el meollo del casoo. Hay que recordar que de los imputados tan solo ha declarado Pabo Bellido y el arquitecto director de la obra, y quedan por hacerlo el técnico municipal encargado de revisar la marcha de la obra y el concejal de Hacienda, que es el actual alcalde José Luis Blanco. Amén de todos los peritos que deben arrojar luz sobre la denuncia del PP, que se basa en un informe técnico de parte. Ninguna sorpresa por tanto sobre la no decisión de la Audiencia. Otra cosa es que los tiempos de la Justicia, por lo menos en España, y en este caso, se filmen a cámara lenta.

Pero eso compete a los diputados que el día 20 de Diciembre serán elegidos para renovar nuestras Cámaras, muchas veces  en mayor medida que a la propia judicatura.

Mientras tanto, esto es lo que hay.

Las candidaturas provinciales en ebullición

Las candidaturas para las elecciones Generales entran en la recta final. Llega ese momento en que la vida interna de los partidos se asemeja más a esa anécdota atribuida a Winston Churchill cuando un diputado novato le preguntó  si enfrente se sentaban los enemigos políticos: “No, enfrente se sientan los adversarios, los enemigos están en esta bancada”. La condición humana es así, imperfecta, y cuando más opaca es la elección de nuestros representantes más imperfecta. Estamos ante unas elecciones  especiales, porque por primera vez  hay dos fuerzas emergentes, Ciudadanos y Podemos, que van a entrar en el parlamento con un apreciable número de diputados, y una de las dos está llamada a tener un decisivo protagonismo en la formación del nuevo gobierno de España, del que solo me atrevo a pronosticar que  no tendrá mayoría absoluta. A  partir de ahí, todo estará abierto: desde el partido que resulte el  más votado (PP o PSOE, apuntan los sondeos) a la política de alianzas con las nuevas fuerzas políticas emergentes; y sin olvidarnos del nacionalismo periférico, más complicado de encajar por sus veleidades independentistas.

En Guadalajara, el PSOE mete esta semana la directa y en el comité provincial a celebrar el sábado se verá la propuesta que previamente habrá realizado la Ejecutiva Provincial en base a las propuestas que proceden de las asambleas locales. Esta propuesta podrá ser votada por asentimiento o de una manera pormenorizada. Entre los socialistas hay dos postulantes para encabezar el Congreso, y ambos potentes. La actual diputada y secretaria local de Guadalajara  Magdalena Valerio quiere repetir, está muy recuperada de su enfermedad, y le avala su trabajo parlamentario como secretaría general adjunta del Grupo  Socialista del Congreso. Pertenece al círculo próximo del secretario general Pedro Sánchez, quien según nos dijo ella en una entrevista quiere que repita. En el caso de Pablo Bellido, es el secretario provincial y tradicionalmente eso ha significado tener la llave de la designación, ya que es el que controla el aparato del partido. Así ha sido  siempre en el PSOE de Guadalajara salvo una vez, aunque el caso está cercano: la anterior secretaria provincial, María Antonia Pérez León, no pasó el fielato del Comité Provincial, y al final se buscó una solución de compromiso que terminó con Valerio en el Congreso,  y  el veterano Jesús Alique en el Senado. A tener en cuenta también la peripecia procesal  de Pablo Bellido por la querella  del PP en el asunto de las obras en el  centro joven de Azuqueca , y que acabó con su imputación (con la reforma habrá que hablar en el futuro de “investigado” para evitar el estigma de “imputado”). La defensa de Bellido ha pedido a la Audiencia Provincial el archivo del caso, y tiene esperanzas de que haya un pronunciamiento favorable antes de que termine este proceso electoral de elección de candidatos.   De no haberlo, o de mantenerse la imputación, lógicamente jugaría en contra de sus aspiraciones, con independencia de la opinión que se puede tener sobre el fondo del asunto  (yo avancé una a la que me remito) y la repetida advertencia de que en España existe la presunción de inocencia, aunque últimamente por los importantes casos de corrupción que han saltado (lo de Rato le viene muy mal al PP, que otra vez no se enteró de nada) la clase política la haya perdido ante el ciudadano. Una vez aprobada la propuesta de listas para el Congreso y el Senado en el Comité Provincial, la pelota pasa a la Ejecutiva regional, que tiene opción a introducir cambios o no.  Aquí Bellido juega con ventaja, si hacemos caso a su entorno, porque estaría más próximo a Page que Valerio. Es la Ejecutiva Regional la que hace un informe-propuesta que remite a la Comisión Federal de Listas, es decir, ya entraríamos en territorio Ferraz, cuya decisión remite al Comité Federal del PSOE, aunque conviene aclarar que este último trámite suele ser protocolario, ya que si se producen cambios  suelen hacerse en las fase previas. Quiere esto decir que con los Estatutos del PSOE en la mano, una decisión ratificada por la Ejecutiva Regional (Page) podría ser cambiada por la Ejecutiva Federal (Sánchez). Aunque quedaría poco presentable y estas cosas se suelen arreglar antes.

En el PP, la designación de los candidatos sigue siendo una competencia del Comité Electoral Nacional, es decir de Rajoy su equipo, con Cospedal al frente, por lo que todo el proceso de comités electorales provinciales  y regionales es ornamental.  Con decir que a Luis Fraga, el amigo de Bárcenas,  le llegaba a proponer el Comité Provincial cuando en Génova así lo aconsejaban. No obstante, en Castilla-La Mancha al darse la circunstancia de que la presidenta regional es la número dos de Rajoy, no hace falta decir que lo que ella diga va a ir a misa. En el PP,  las expectativas son diferentes, ya que mientras en el PSOE se maneja como seguro un diputado  al Congreso a los populares se les concede a priori  dos diputados y tres senadores. Así ha sido siempre en la historia electoral de esta provincia salvo en 1982 cuando Felipe González llegó a la presidencia del Gobierno. ¿Y los partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, tienen alguna posibilidad de romper la tradición y arañar alguno de ellos el tercer diputado? Respuesta: no es imposible, como sí lo era en anteriores comicios para una tercera fuerza (primero PCE y luego IU), pero es muy improbable.  Ciudadanos y Podemos  en circunscripciones con tres diputados como la de Guadalajara  lo tienen muy complicado porque para sacar diputado tendrían que sumar un voto más que la mitad de lo que alcance el primer partido provincial. Algo heroico teniendo en cuenta que el PP sacó en 2011 el 54,03 % de los votos con 71.282 sufragios. Por tanto, las expectativas de Ciudadanos y Podemos están depositadas en provincias en la que se eligen más de cinco escaños  y en donde el porcentaje mínimo para obtener representación baja. Por ejemplo: con un porcentaje idéntico, Ciudadanos o Podemos podría sacar un escaño en Toledo y ninguno en Guadalajara.

 Las elecciones catalanas les ha salido muy bien a Ciudadanos, ya escribí que el único que pareció enterarse de que la campaña para las Generales había comenzado esa noche fue Albert Rivera, es evidente que van para arriba como de mala manera advierte a los suyos el desabrido  José María  Aznar, pero teniendo en cuenta de que en las autonómicas Ciudadanos consiguió en Guadalajara el  12% y no sacó diputado, si el PP perdiera el segundo escaño en Guadalajara (en la Autonómicas tuvo el 33,7% y en las Generales de 2011 el 54,03%) , María Dolores Cospedal podría decir a Rajoy lo que el conde Romanones sugirió al gabinete ministerial de Alfonso XIII cuando los republicanos de Marcelino Martín ganaron el Ayuntamiento de Guadalajara en abril de 1931: más vale que vayamos haciendo las maletas. Y muy gallardo  se fue a acompañar al rey a la estación de Atocha camino del exilio. A beneficio del partido de Rivera juega que podría absorber gran parte del  el voto de UPyD, que en las elecciones de 2011 fue muy importante en nuestra provincia: 9.933 sufragios, el 7,52%.

Por lo tanto, el segundo puesto de la lista de los populares en Guadalajara va a seguir siendo tan apetecible como siempre. Hasta el día  hoy,  en los mentideros populares han sonado con  fuerza para ocupar las dos primeras plazas  Antonio Román, que no oculta sus deseos de repetir,  y José Ignacio Echániz, uno de los consejeros más potentes  de Cospedal y que mejores servicios la prestó en un departamento sembrado de minas como el de Sanidad, que se encontró sumido en la penuria. Ni se pagaban a las farmacias,¿ recuerdan?  Pero últimamente me cuentan que podría haber sorpresas. ¿Y eso qué significa? Que Cospedal podría colocar en Guadalajara a algún ilustre paracaidista, ya sea de trayectoria conocida, caso de Ramón Aguirre, el actual presidente de la SEPI, u otro que no encuentre acomodo en la lista de Madrid y que Génova quiere que esté en el Congreso.  En el senado, se habla de Ana Guarinos, que entonces dejaría el parlamento regional a Marta Valdenebro, y se apuesta a que repetirá Ana González; hay menos seguridad sobre  Juan Antonio de las Heras, a pesar de que en esta legislatura ha tenido un destacado trabajo como ponente de varias leyes; y el que parece que pondrá fin a su fecunda vida política  es Porfirio Herrero, un caballero de la vieja escuela. Me cuentan que Juan Pablo Sánchez, el secretario provincial y subdelegado, quiere volver al senado.  En el PP comenzaremos a saber las primeras designaciones  entre finales de octubre a primeros de noviembre.

Los de Ciudadanos fueron los más madrugadores en la elección de su candidata a las Generales, se llama Orlena de Miguel,  es licenciada en Filología y  edil del Ayuntamiento de Torrejón del Rey. Nueva en la política. Y Podemos todavía no ha elegido a su candidato al Congreso, pero lo que ya sabemos es que va a tener dura competencia en ese espacio que se disputa a la izquierda del PSOE. Una plataforma de “unidad popular”, que se reivindica anticapitalista y rupturista, Ahora en Común Guadalajara, ya ha anunciado que se presenta, y queda por ver lo que hará Izquierda Unida después de que las conversaciones  entre Alberto Garzón y Pablo Iglesias han fracasado. Muy difícil por tanto que Podemos pueda repetir su éxito e las Autonómicas, pero como he dicho de Ciudadanos:  improbable, pero no imposible.

De momento, esto es lo que hay.

El independentismo gana las elecciones, pero pierde el plebiscito

Los partidos independentistas catalanes ganaron las elecciones en número de escaños, pero perdieron el plebiscito que Mas y sus socios plantearon al electorado del Principado. Si bien es cierto que entre  todo el poupurri soberanista, que va desde la burguesía catalanista ligada a Convergencia a la extrema izquierda del CUP,  alcanzaron cuatro escaños  por encima de la mayoría absoluta — gracias a la prima que las provincias pequeñas,especialmente Lleida y Girona, tienen en el sistema electoral catalán– en el porcentaje de votos los partidos no independentistas suman el 52 %. Por lo tanto, si esto hubiera sido un referéndum legalmente convocado, el  “sí” habría perdido doblemente: porque los secesionistas tuvieron doscientos mil votos menos, y porque no llegaron a ese cincuenta por ciento de votos favorables, que es lo mínimo que se exije en una consulta de este tipo.

El souflé soberanista ha empezado a bajar en Cataluña, algo milagroso teniendo en cuenta los medios tan poderosos de los que han dispuesto. Empezando por una televisión pública con nueve canales  y de gran penetración en el tejido social catalán (en muchos bares y centros públicos es lo único que se ve, salvo que el Barça juegue por otro canal) a lo que se ha unido un potente agit-prop de los principales medios de comunicación privados, con la plataforma del Conde de Godó al frente de todos ellos. La opinión publicada es mayoritariamente  independentista en Cataluña, con los medios de comunicación del Estado jugando un incomprensible papel residual, hasta el punto de que aparentemente se había conseguido algo que aparentemente es muy difícil en los regímenes democráticos abiertos. Que la opinión pública mayoritaria diera por hecho que con la independencia se solucionarían todos los problemas de la vida diaria de las personas, porque con ella habría dinero suficiente hasta para invitar a caviar, por lo que cualquier piedra que se cruzara hacia ese idílico paraíso en realidad no existía. No existía que una Cataluña independiente saldría de Europa y de todas las instituciones mundiales en las que participa España; no existía que quedarían huérfanos de respaldo financiero al quedar fuera del Banco de España y el Banco Cenral Europeo; no existía que para empezar se habrían quedado sin la Seguridad Social y el Sistema de Pensiones Español; no existía la advertencia de que habría fugas de empresas y el paro se dispararía hasta cotas insoportables. Nada de esto existía para  1.953.680 catalanes  que han votado por la aventura independentista, y que encima han ganado las elecciones. Otra cosa es que puedan gobernar.

Así que si bien el souflé soberanista se desinfla ante las expectativas que habían surgido a partir de esas masivas y entusiastas manifestaciones, que prefiero no decir a qué me recuerdan, no es menos cierto en que  Junts pel Sí han sido de lejos la formación más votada aunque han bajado 9 escaños frente a los que de manera separada consiguieron CiU y ERC en las elecciones de 2012. Con esto se confirma que Artur Mas es como el personaje del Coyote de los dibujos animados que jamás podrá atrapar al Correcaminos. Sus compañeros de viaje pronto lo darán por amortizado  y le va a costar mantener su candidatura a la presidencia. Primero, porque será difícil que se lo permita Oriol Junqueras y las distintas organizaciones soberanistas que integran Junts, y que ya saben que el autobús que el president conducía no les llevará a la independencia en 16 meses; y, segundo, porque al final tienen que contar con el voto favorable de los ultracomunistas de la CUP, que ya han dicho que no se cuente con ellos. En ese escenario, lo dramático para Cataluña, y por ende para España, es que este conglomerado tan variopinto tiene que gestionar un triunfo electoral  sin tener otro programa que no sea el mantra de la independencia, y gobernar una autonomía de 7,5 millones de habitantes con las competencias más altas de todas las regiones europeas, incluyendo Escocia. Y si no lo logra, pues en tres meses las enésimas elecciones.

Ciudadanos ha sido la gran sorpresa de estas elecciones catalanas, y por lo que vimos en las pantallas de las televisiones en la noche electoral, parece ser que son los únicos a los que no se les ha olvidado hacer política. Su juvenil optimismo en una noche de caras serias por doquier, sus gritos de “¡Cataluña es España!”,  les habrán dado réditos en el resto de España. Escoltado por Luis Garicano e Inés Arrimada,  Albert Rivera inauguró la campaña electoral para las Generales presentándose como el dique que ha frenado al independentismo en Cataluña y la fuerza emergente de los moderados en toda España. Y mientras esto sucedía en el PP daba las explicaciones un joven vicesecretario al que no conoce nadie.  Ciudadanos ha recogido los cuatro diputados que ha perdido el PSC, los ocho del PP,  y todavía le quedan cuatro más para llegar hasta los 16 que ha subido esta formación. ¿De dónde han venido? Evidentemente de ese electorado españolista que no votaba en las autonómicas, y que se ha acercado a las urnas preocupado por el desafío independentista. Una participación del 77,4% es una barbaridad en unas elecciones en cualquier país europeo, y ha sido Ciudadanos el beneficiario de su voto: tuvieron  458.000 sufragios más que en las elecciones de 2012. La pregunta que ahora se estarán haciendo en su estado mayor y en el de sus rivales es obvia: ¿Se podrá repetir en unas elecciones Generales, que también serán muy especiales,  y en las que hay mucho elector desencantado?

El PSC sacó 16 diputados, una catástrofe para un partido que llegó a tener 52 diputados en 1999, y que llegó a gobernar Cataluña en un tripartito que fue el principio de su decadencia. Pero teniendo en cuenta de que las encuestas le daban todavía menos, pues no es que estuvieran bailando encima de las mesas, pero tampoco es como para echar a Iceta a los leones por perder poco menos de dos puntos. Resignación por tanto en la marca catalana del PSOE, y muy oportuna la comparecencia en Ferraz de Pedro Sánchez en plan presidente, escoltado por las banderas de Cataluña, España y Europa.

La marca catalana de Podemos obtuvo 11 escaños, los mismos que el PP, que son dos menos de los que por si sola Iniciativa per Catalunya logró en 2012. Con eso está dicho todo. Podemos está perdiendo fuelle y cada vez más su mundo a explorar tiene las limitaciones electorales que tuvo Izquierda Unida. Un fracaso en toda regla que no puede compensar algo que Pablo Iglesias dijo en la noche electoral, creo que con razón. En unas elecciones bipolarizadas, Podemos se quedó en medio del río, defendiendo por un lado el derecho a decidir y por otro que llegado ese día les gustaría que Cataluña siguiera con España, de aquella manera, que tampoco acertaron a explicar bien mediante un candidato local muy flojo.

El PP  fracasó una vez más en unas elecciones en Cataluña. Sería injusto atribuirlo a errores del candidato Xavier García Albiol, porque cuando lo eligieron en los sondeos todavía les daban menos de los 11 diputados que finalmente lograron.  Son ocho menos que hace tres años, por lo tanto un mal resultado,  pero en consonancia con la esquiva trayectoria del PP en Cataluña. Nunca supieron ganarse el  favor de la derecha catalanista, que después de la Transición apostó por Pujol y su entertainment, y aunque han tocado muchas teclas no ha sonado bien ninguna. No es justa la diatriba de Aznar tras la derrota. Albiol se parece más a él que a Rajoy. El problema es más profundo.

Los antisistema, los  anticapitalistas , los anti todo de la CUP (no a España, no a Europa, no al Euro, no a la libertad de empresa,  no a los bancos…) tienen la llave de la gobernabilidad de Cataluña tras haber obtenido siete diputados más (robados sobre todo a ERC)  con su discurso rupturista con España y con el mundo democrático conocido. Una prueba de lo mal que pueden pintar las cosas en Cataluña es que gente con estas luces pueda tener un papel determinante en la elección de su presidente. Para salir corriendo.

Unió Democrática tuvo más de cien mil votos, pero no sacó escaño. Otras víctimas de un mundo bipolar en el que no caben políticos poliédricos como Durán Lleida. Pues es una pena, porque España siempre ha necesitado del catalanismo autonomista, y con Convergencia en el monte, y el PP no se sabe dónde, no hay nadie que ocupe su espacio.

De momento esto es lo que hay. El  triunfo en escaños de los independentistas no dio como para que el astuto Artur saliera a la ventana de su palau en la plaza de San Jordi para emular a Maciá; y ahora les toca apencar con la aburrida gestión del día a día.

La independencia tendrá que esperar.

Convenio con Madrid: los experimentos, con gaseosa

Algo más tranquilo me he quedado cuando el portavoz del gobierno regional Nacho Hernando, declaraba, por fin,  que el convenio sanitario  con Madrid en lo que respecta a Guadalajara se mantendrá,  porque la atención se presta en hospitales de gestión pública,y a este respecto “se arbitrarán las medidas necesarias con la consejería de Madrid y/o con el Gobierno de España para que así siga siendo”, sin precisar más.  Era la primera declaración precisa al respecto después de que en los últimos días otras voces del gobierno regional y del Partido Socialista hubieran estado mareando la perdiz, hasta el punto de que alguna intervención del nuevo consejero de Sanidad, Jesús Fernández, que tiene un aire a lo  Groucho Marx, mi filósofo de cabecera, me recordaron  las explicaciones que daba el genial cómico en “El hotel de los líos” sobre el contrato de su representado. Era complicado enterarse de la letra pequeña.

Por fin, el miércoles supimos, por fuente autorizada, que el convenio está tocado de muerte en Toledo, y parece  que se quiere mantener en Guadalajara. Son dos situaciones diferentes.

En el caso de Toledo, el convenio parte de una premisa  rompedora. Los usuarios de la zona de la Sagra y la Mesa de Ocaña, pueden recibir su atención sanitaria especializada en la comunidad de Madrid, y tener su propia tarjeta de asistencia, siempre que así lo solicitaran. Los gastos que se generan se pagan por parte de la comunidad Castilla-La Mancha, dado que la sanidad está transferida en España. El nuevo gobierno de Page no está conforme con el sistema, y prefiere que ese gasto  (unos 60 millones al año, dos tercios de lo que nos cuesta la televisión regional, valores ustedes la importancia social de ambas ) se destine a “fortalecer” el sistema de salud de Castilla-La Mancha, y no “a subvencionar hospitales privados” de la comunidad de Madrid, en referencia a los nuevos hospitales de Parla y Aranjuez, que son los de referencia, porque tienen una gestión público-privada. La tesis del gobierno de Page, en un razonamiento del asunto muy propio del nacionalismo periférico, es que frente a los deseos de los ciudadanos de recibir asistencia en el centro de salud más cercano,  por encima de las fronteras autonómicas –lo han llegado a pedir cerca de 20.000 personas-, lo que prima es el fortalecimiento de un sistema de salud propio y autónomo, porque además piensan que les saldrá más barato. La principal diferencia con Guadalajara es que si finalmente se liquida el convenio, los afectados de La Sagra y Ocaña podrán tener la mayor parte de la atención especializada en Toledo, a 50 kilómetros, y no a 300, como sucedería en algún caso con  la provincia de Guadalajara, si volviéramos a las andadas.

Por lo  tanto, casos diferentes, y vamos con lo que pasa en mi parroquia, que es Guadalajara. Me alegro de que el portavoz del Gobierno haya anunciado  que se mantendrá el convenio, y me parece legítimo que quiera mejorarlo. Aunque está muy difícil. Porque la tesis que ha venido defendiendo el PSOE regional es que su financiación debería producirse mediante la ampliación de los Fondos de Cohesión, y tal cuestión escapa no solo a las competencias de un gobierno autónomo sino a las del propio gobierno central, ya que forma parte del sistema de financiación de las comunidades autónomas. Por ello, soy muy pesimista. La tendencia  no va precisamente por  el aumento de los fondos de cohesión  entre las autonomías españolas; todo lo contrario. Lo que están reclamando las autonomías más “ricas”  (Cataluña, Madrid,  Comunidad Valenciana, Baleares…) es que quieren aportar todavía  menos a ese fondo común. Y si, como yo espero, lo de Cataluña termina en algún tipo de negociación que tenga un encaje constitucional, será a costa de incrementar su autonomía fiscal a imagen y semejanza de los regímenes forales vasco y navarro, que tanto les benefician porque su aportación a la caja común es menor. Comparto, por tanto, esa filosofía que se hace desde el gobierno de Page  de que hay mantener la atención entre comunidades a través del Fondo de Cohesión financiado por el Sistema Nacional de Salud con los Presupuestos Generales del Estado, pero la puñetera verdad es que tal propósito anda muy lejos de la realidad. Gobierne el PSOE, el PP, Ciudadanos, Podemos o todos ellos, juntos, o en coalición. Nuestro sistema autonómico, devenido en federal asimétrico por la fuerza de los hechos, requiere que las comunidades autónomas sean cada vez más autosuficientes, y la triste realidad es que esos fondos de cohesión no van a ir a más, sino a menos. Hace mucho tiempo que estoy convencido de que se cometió un error mayúsculo el día en que se transfirieron a las Autonomías la educación (que ha servido para adoctrinar en la desafección a España en algunas comunidades) y la atención sanitaria especializada. Arrebatar la sanidad al  Estado  ha traído más desigualdad entre los territorios y ridículas fronteras que juegan en contra de los intereses de los ciudadanos a los que nos importa un pepino si nos atiende la sanidad castellano-manchega, aragonesa o madrileña, porque  lo único que queremos es que sea de calidad y lo más cercana a nuestro domicilio. Lo peor de todo es que los gobernantes de las autonomías que están peor tratadas  en el sistema de financiación, por su extensión y despoblación, lo saben de sobra,  pero no están dispuestos a dar marcha atrás. ¡Hay ya tantos intereses!

Por todo ello, les deseo mucha suerte a los señores  Page y  Fernández en su negociación por aumentar esos fondos de cohesión, pero mientras tanto confío en que el convenio no se toque, que hagan los experimentos con gaseosa, y no tenga razón Lorenzo Robisco cuando sospecha que en el fondo se lo quieren cargar, sencillamente  no pagándolo. Efectivamente, el convenio permite su denuncia si no se realiza el pago de los servicios prestados en el plazo establecido a la comunidad de Madrid, que son tres meses. Quiero pensar que las sospechas del parlamentario popular son infundadas, y que el rosario de declaraciones que en los últimos días han hecho los portavoces del gobierno regional y del partido que lo sustenta en el sentido de que Page no va a tolerar que vuelva el turismo sanitario sean verdad.  Así me lo transmitió,  también a mí, en una visita a la redacción de Guadalajara Diario cuando él estaba en la oposición y era más proclive a conceder entrevistas.

En resumen: el ciudadano no puede seguir pagando las consecuencias de  la deriva nacionalista que ha tenido nuestro sistema nacional de salud, reconvertido ahora en diecisiete microsistemas que, entre todos ellos, no son capaces de entenderse para mejorar costes y eficiencia. La autonomía que no pudiera garantizar el mejor servicio y el más cercano a la ciudadanía porque quiere, como en Hungría con los refugiados, levantar alambradas a la salud,  estaría de más. Esto es lo que hay.  Mejor con gaseosa.

Balance de unas buenas y civilizadas fiestas

Se cumplió el axioma de que la buena climatología garantiza unas buenas fiestas en Guadalajara con una nutrida participación. Hasta el miércoles iba todo como un motor diesel, cogiendo fuerza poco a poco, pero a partir del jueves estalló la fiesta en la ciudad y la gente tomó pacíficamente calles, bulevares, terrazas, bares y restaurantes, que felizmente han hecho un buen negocio con estas Ferias. Pero es que además sucedió todo ello entre la normalidad más absoluta, sin ninguna  incidencia relevante que reseñar, como nos confirma la policía local,  lo que demuestra que es ésta  una ciudad de por sí educada, y eso no es fácil cuando hay más de cuarenta mil personas en la calle en un fin de semana, y no precisamente todos ellos son abstemios. Guadalajara tiene unas ferias muy civilizadas, y debe ser un orgullo para todos lo que vivimos en ella. Me comentaban que incluso con señalar a algún perjudicado con un gesto que debía marcharse del recorrido del encierro fue suficiente.

Vamos con algunas consideraciones.

EncierroEncierros y feria taurina. Como digo siempre, Guadalajara, y la provincia en general, es más aficionada a los encierros y festejos populares que a la lidia reglada. Aquí, aficionados  lo que se dice aficionados, no abundan, y están acostumbrados a Las Ventas con lo que a más de uno le cuesta acercarse a Las Cruces, una plaza de los años cincuenta, con asientos muy incómodos, por cierto. Estamos hablando entonces de un coso con un público típico de feria,  que si vienen  figuras  llena tres cuartos de entrada, y si no las hay pues una media plaza. Así ha sido también este año en el que solo el mano a mano entre Fandiño-Castella suscitó un interés mayoritario. Aun así, hay que dar un aprobado a la nueva empresa Coso de las Cruces, porque se le han visto buenas intenciones, empezando por los descuentos a los abonados y el precio de las entradas más económicas. Estuvo ágil en la sustitución de Rivera por López Simón, la revelación de la temporada, pero una cornada en la tarde anterior nos privó de su presencia en Guadalajara, luego compensada por el buen resultado que dio sus sustituto frente a un buen toro de Fuente Ymbro, aunque no lo bastante como para ser indultado. Pero la imagen de un toro que se libra del desolladero  y que vivirá feliz como semental en la dehesa es tan idílica, que la gracia del  indulto en plazas que no son de primera se puede generalizar; y tampoco es eso. Los toros no se cayeron; gran noticia tras muchos años en que eran un desfile de inválidos. Aunque de cara al próximo año, hay que poner deberes a la empresa para que haga carteles más redondos y recupere para la feria de Guadalajara a primeras figuras que hace tiempo que la abandonaron. Fandiño, una vez más fue el triunfador de la Feria, con un Joselito Adame que se encontró con el toro de su vida, y lo supo aprovechar.

Los encierros han sido los mejores de nuestra historia. Por toros, corredores, público  en las talanqueras y en la plaza, por su eficaz organización, los encierros de Guadalajara ya son los segundos mejores de España. Los aficionados los habían abandonado tras las repetitivas ediciones en que se corrían los mismos toros, todos los días, y han vuelto. El del domingo, con toros astifinos de Adolfo Martín, fue el que reunió a más corredores de la historia local. Y no es de extrañar, porque además de los aficionados de la provincia y de los pueblos cercanos de Madrid, vino gente de Logroño, Navarra y hasta un autobús con aficionados de Soria.  Es evidente que se ha encontrado un modelo en el que hay que persistir, y si a alguna figura no le convence, pues es su problema. Aunque demostrado ha quedado que en Guadalajara no sufren los toros durante el encierro, porque son dos minutos de carrera, y nadie les cita. Así que con camelos a otro lado.

La música. Hay muchos gastos, especialmente entre los más jóvenes, por delante va un Festival Gigante que este año ha tenido un cartel de lujo, y va a ser difícil lograr buenas entradas en conciertos de pago en Ferias. Maldita Nerea, un grupo español con tirón, fue un maldito fracaso para ser un sábado de ferias, con menos de tres mil personas y más gancho tuvo entre los jóvenes el Electrosound. Entre los gratuitos, M-Clan cumplió para ser un miércoles, y el llenazo vino con David Bustamente, con más de 12.000 personas en la Fuente de la Niña, aunque no se llegó a cortar el acceso de público. En resumen: que cuando el personal se acostumbra a ir de gratis es complicado hacerle pasar por taquilla, a no ser que traigas algo verdaderamente potente. Un asunto a meditar por el ayuntamiento y la empresa co-organizadora.

Carrozas: muy  bien por los grupos participantes en vestuario y ejecución, que tapó unas carrozas solo discretas. Pero globalmente, gustó. Asistencia multitudianria.

Desfile de peñas: hace tiempo que solo es para las peñas, apenas va nadie a presenciarlo, porque hay poco que ver. No sé cuál será la solución, pero no funciona de cara al exterior.

Ferial: chiringuitos con centenares de mesas llenas, menos gente en las atracciones… Pero estaba animado. Como la zona de San Roque y Fuente de la Niña, un césped increíble para el botellón. No cabía un alfiler. Buen negocio para los chinos y los establecimientos abastecedores de alcohol y coca-cola. Pero que nadie se queje, porque las mesas de las terrazas también estuvieron a reventar; y hubo negocio para todos.

Las fechas: El modelo de estas Ferias está claro. Comienzo al ralentí hasta que se llega a explosión el fin de semana. Tocar lo que funciona es imprudente, y es lo que sucedería si se llegara a plantear una fecha fija, como en Pamplona o Soria, para no coincidir con el día 8 de septiembre, fecha de la Patrona.  Se podría fijar, fija, el 9 de septiembre, para iniciarlas pero eso significaría que no acabarían casi nunca en fin de semana. Por lo tanto,  la solución más factible sería dejar la Antigua dentro de las Ferias cuando toque en lunes y martes (el miércoles ya plantearía problemas logísticos con el montaje de los encierros) y poner la Semana Grande el lunes siguiente al 8 de septiembre, cuando la Antigua caiga entre miércoles a domingo. Esta es la idea que tiene el alcalde, y parece razonable. Siempre se ha respetado que el día de la Patrona no hubiera otras cosas, y hacer coincidir los encierros con las misas matinales y la procesión con la salida de los toros, tendría el rechazo de la Real Cofradía de la Antigua y de sus miles de devotos. El pleno del Ayuntamiento decidirá el próximo mes. De mantenerse el criterio avanzado por el alcalde, la Semana Grande de las Ferias del 2016 sería del 12 al 18 de septiembre, el jueves 8 se reservaría a  los actos religiosos, el viernes 9 el pregón, el sábado 10 las carrozas y el domingo 11 el  chupinazo.

P.D. Sigo echando de menos algún espectáculo de calidad en el Buero o en los jardines del Infantado, como mínimo, para los que ya no estamos en edad de acampar en un botellón o de bailar pasodobles en las verbenas de jubilados. Otro tema a meditar.

Una prueba para la sociedad europea y sus instituciones

La guerra entre el  sátrapa de Assad, el presidente de Siria, y los fanáticos asesinos del autodenominado  Estado Islámico dura varios años, pero el mundo no se había enterado de ella  hasta que la foto de un niño ahogado playa de Turquía se convirtiera en un fenómeno viral. ¿Quién no sabe ahora quién es Aylán Kurdi? Como él han muerto  miles de niños en esta guerra que libran dos bandos criminales, pero nadie se había enterado hasta que apareció en los noticiarios de todo el mundo y  su imagen silente fue retuiteada  millones de veces en las redes sociales. Sabedores de la importancia  de la propaganda en las guerras,  en primera línea de los ejércitos norteamericanos  iban los camarógrafos y los corresponsales de guerra, y todo el mundo tenía claro quién luchaba  por la libertad. Ahora los empotran en la retaguardia en acciones bélicas menos dignas, para que no vean nada, y no se dan cuenta de que así empiezan a perder la batalla ante la opinión pública occidental.

Desde que Aylón Kurdi apareció en nuestros smartphones, el mundo occidental bienpensante ha decidido que hay que ser solidarios con estos refugiados y hacer algo por ellos.  Y a los gobiernos europeos  les ha cogido a contrapelo, porque estas muestras de solidaridad  hay que canalizarlas para que la acogida no se convierta en un desbarajuste que se les pueda volver en su contra. Antes de que Aylón Kurdi muriera en una playa del mediterráneo, la Unión Europea fue incapaz de colocar en su territorio a 45.000 refugiados. Después de la ducha escocesa que sufrimos con Kurdi, los noticiarios ya conectan en directo con campos, carreteras y estaciones repletas de refugiados, y el contingente a colocar se eleva a 120.000. De ellos, la malvada Alemania de Merkel es la que más acogerá (31.443), seguida de Francia (24.031) y España (14.931). Y el gobierno español reconoce que eso desborda todas las previsiones y el ministro Margallo, con su sinceridad habitual, precisa: “la cifra de refugiados dependerá de Hacienda”. Yo estoy convencido de que mal o bien España será capaz de asumir esa cuota de refugiados, y que a paliar las penurias de la Hacienda pública van a contribuir otras instituciones públicas, además del Estado, pero sobre todo la sociedad española, todavía impactada con lo que ven en sus televisores. A Guadalajara le tocará también su cuota, que al haber tenido el primer centro de acogida de refugiados en Sigüenza, siempre ha estado por encima de la media. Y por ello me alegra de que ante este aluvión de solidaridad, organizaciones que saben de qué va esto se hayan ofrecido a coordinar la buena voluntad mostrada por políticos y voluntarios en acciones eficaces y viables. Lógicamente en Guadalajara estoy hablando de ACCEM.

No dudo de que esta primera llegada de refugiados la vamos a asumir; España es un país muy solidario en situaciones de especial impacto mediático, pero el reto de verdad vendrá cuando el inevitable efecto llamada que provocará este bello gesto de la Unión Europea pueda convertir esos 120.000 asilados en medio millón o en un millón, quién sabe. ¿Qué dirá entonces el civilizado y compasivo ciudadano europeo si sus estructuras de acogida, como se temen los gobiernos, son desbordadas y los refugiados acaban en campos indecentes, acampados en los jardines de las ciudades o vagando sin ocupación por las calles europeas?

La Unión Europea ha tenido una gran  miopía al abordar el problema sirio, pero ha empezado a reaccionar, cosa que no han hecho países, como Rusia, que defendieron la impunidad de Assad con gran torpeza y ya no digamos los países árabes ricos, que no se han dado por enterados de lo que está pasando. Europa no pude abordar una emigración masiva de esta envergadura en solitario, porque  fracasará y las costuras de un traje, que llevamos cosiendo desde que acabó la Guerra Mundial y se firmó el tratado de Roma,  podrían saltar en unas semanas. Y esa misma sociedad, que impactada por la foto de Aylón Kurdi, está ahora dispuesta a  sentar un refugiado en su mesa, diría que aquí ya no cabe ni uno más si la situación se desbordara. Ese día, el ideal de la Europa de De Gaspieri, Adenauer  o Schumann  habría muerto y volveríamos otra vez a los nacionalismos y a exigir  los cierres de frontera, como solución. Ya ha sucedido. El nacionalista gobierno húngaro, superado por la situación, aprobó nada menos que poner alambradas de espinos en la frontera y penas de prisión a la emigración ilegal, y su popularidad ha subido.

La crisis de los refugiados ya ha puesto a prueba a la propia concepción de la Unión Europea, que con todas sus imperfecciones es el  espacio económico más solvente del mundo, Estados Unidos aparte, pero al que esta crisis le pilla un poco lejos. Lo que toca ahora es implicarse en un esfuerzo internacional, con la implicación de Rusia, los países árabes y Estados Unidos, para llegar al fondo del problema, que es la situación en Siria. Porque, de no hacerlo,  lo que los islamistas no lograron volando las torres gemelas,  lo podrían conseguir: desestabilizar  a Europa entera. Y cuando el continente se tambalea, ya sabemos que el mundo se derrumba.

Ninguna solución a largo plazo es posible sin abordar el problema en origen, es decir, en Siria. Toca hacer política fina y, seguramente, ponerse el casco, porque las puntuales acciones aéreas de castigo no han bastado. Y si las Naciones Unidas no son capaces de armar, con el consenso entre Europa, Estados Unidos, Rusia y los países árabes, una operación conjunta  sobre el terreno que libere a Siria de sus dos diablos esto no tiene solución. El problema para Europa es que parte de los  que exigen, ahora, una acción decidida a favor de los refugiados,  serán los primeros en colocarse a la cabeza de la manifestación para rechazarla  el día en que se decidiera una intervención  en Siria.

Por tanto, si Europa se paraliza o es incapaz de dar una respuesta inteligente, cada vez serán más los países que no acepten la autoridad comunitaria en asuntos de interior y justicia (ahora, Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, que no tienen obligación de aceptar ninguna cuota), el espacio Schengen se irá a la porra, y en pocos años no quedaría ni rastro de esa Europa solidaria  que imaginaron sus padres fundadores.

Esto es lo que hay.  Y mientras tanto, en Cataluña los nacionalistas erre que erre con la independencia. ¿Pero en qué mundo vive  esta gente?

 

Tinieblas para empezar y la cuadratura del círculo para acabar

Cualquier inversor foráneo poco avisado que hubiera asistido a las dos comparecencias de  los consejeros de Hacienda de Cospedal y Page al comienzo de sus respectivas legislaturas a buen seguro que habrá salido corriendo…hasta Madrid, como poco.

Si en 2011 espantaba el déficit del 6,5% y los 3.000 millones de facturas por la pésima gestión financiera del gobierno de Barreda, el jueves fue el consejero de Hacienda Ruiz Molina quien nos trazó un cuadro tan tenebroso sobre las cuentas regionales que lo podría haber firmado el mismísimo Caravaggio.  No quiero entrar en la  guerra de cifras que se libra en estos casos en la habitual ceremonia de la confusión a la que juegan nuestros políticos, solo decir que el PP tiene colgada sus cuentas que presentó ante notario en su página web y  las de Ruiz Molina  en base al informe de intervención son las que presentó ante el último pleno de ls Cortes. Lo que me permitiré subrayar es lo que hay detrás de algunos números y que corroboran una tesis que llevo defendiendo desde hace muchos años, pero que ni nuestros políticos ni los cenáculos toledanos que se alimentan del  tinglado autonómico, por decirlo finamente van a reconocer:  esta autonomía es inviable bajo el actual sistema de financiación, por lo que estamos condenados a recortes sin cuento, que el gobierno de turno se empeña a disfrazar malamente.

Diciendo Ruiz Molina que la ejecución del presupuesto está al borde del 60% se está curando en salud ante los compromisos adquiridos ante los propios: es como decir la caja está con telarañas y vais a tener que esperar.  Más me preocupa que el déficit de Tesorería estimado y que podría alcanzar los 400 millones de euros,  pudiera poner en peligro algo en lo que se mejoró sin discusión durante la legislatura de Cospedal: el pago a proveedores y que otrora aceleró la ruina de pequeñas empresas de la región.  Pero lo que me pone directamente los pelos de punta es conocer que el  déficit  a 31 de junio es del 0,84% (332 millones) que supone el 0,84% del PIB regional cuando el límite para todo el año es del 0,7%, y por lo tanto ya se ha rebasado. Pero lo peor es que según las estimaciones de la consejería se va a llegar al 1,7%, es decir un punto más sobre lo autorizado. Ruiz Molina calificó la situación de “muy preocupante”, y añadió que “no sabemos si estamos a tiempo de ponerle remedio”. Prevé que  hay gastos sin contabilizar y que todavía podrían engordar ese déficit, entre ellos por la aplicación de algunas sentencias que perdió el gobierno de Cospedal en la actuación más negligente en cuestiones jurídicas que recuerdan los tiempos (En esto Page ha sido ágil y lo primero que ha hecho es poner a una persona bregada en estas lides al frente de los servicios jurídicos de la Junta como es Araceli Muñoz).

En el PP van diciendo que  ya le gustaría a ellos haberse encontrado con un 1,7% de déficit y no el regalito del 6,5% que les dejó Barreda, y no les falta razón, pero lo que nos debería preocupar a todos es que ese 1% de desviación se ha producido después de que el anterior gobierno se saltara varias líneas rojas del llamado gasto social, y aun así seguimos con esta pintas, con riesgo a ser sancionados por la superioridad.  ¿ Y cómo podemos mejorar ese déficit? La forma más decente es  aplicarse en la gestión de los tributos, aunque por Ruiz Molina hemos sabido que mientras que papá Estado paga con rigor sus anticipos a cuenta todos los meses, la ejecución de los tributos que  corresponden a nuestra autonomía apenas llegan al 38%; y, por si fuera poco, la estimación de ingresos se ha inflado  y el señor consejero estima  que se van a recaudar 76 millones  menos de lo presupuestado.  Todo ellos nos lleva al convencimiento, una vez más, de que ante la ineficacia de nuestras autonomías para cumplir con sus obligaciones recaudadoras, lo más revolucionario que podrían hacer es conveniar con la Agencia Tributaria la gestión de esos tributos ante ese vergonzoso nivel de ineficiencia. ¡Menos mal que las pensiones y la seguridad social  todavía las gestiona el Estado!

Claro que hay también un sistema más tramposo de gestionar los excesos de déficit, como es convertirlo en deuda. Era impepinable que con un déficit del 6,5%, si se quería acercarlo al 1% había que aumentar la deuda, y es lo que hizo el gobierno anterior, que además tuvo que poner en marcha un plan de pago a los proveedores que ha salvado  a ayuntamientos y mancomunidades de la quiebra. Pero esas cosas no son gratis, la deuda con Cospedal aumentó el 91% hasta 13.131 millones, y yo no es que quiera pedir peras al olmo – la crisis ha sido durísima y solo hemos sacado un poquito la cabeza-, lo que digo es que más allá de la pura refinaciación para mejorar algunos préstamos,  cualquier política de gasto que se sustente en un mayor incremento  de esa deuda es  indencente para las futuras generaciones de castellano-manchegos, porque lo que van a gastar hoy sus padres lo pagarán dentro de treinta años sus nietos.

Pero si las cuentas regionales vuelven a estar pintadas en gruesos trazos negros, lo de las empresas públicas de Castilla-La Mancha es de juzgado de guardia. Gicaman (Gestión de Infraestructuras de CLM) tiene pérdidas en 2014 por debajo de la mitad de su capital social, con lo que está en causa de disolución, con 228 millones de pérdidas. “Hay un desmadre en las cuentas”, con deudas sin contabilizar, avanzó el consejero . Geacam (que se encarga de la extinción de incendios) está “todavía peor” y debe 73 millones a la Junta. Y la guinda de este pastel la pone la Radiotelevesión Pública de Castilla-La Mancha, que con notable sectarismo gestionó Ignacio Villa, y ahora también hemos sabido que con una insolvencia rayana en la temeridad, ya que  la ha dejado con un fondo de maniobra negativo  de -6 millones; y está en en situación de “quiebra técnica, que supondría tener que cerrar en estos momentos”. dixit Ruiz Molina.  Aunque ya les digo yo que no lo van a hacer. En Castilla-La Mancha -como sucede  con el resto de autonomías- no habrá dinero para educación, sanidad y servicios sociales, y por ello querrán subir los impuestos, pero sí lo habrá para seguir pagando una televisión que nos cuesta unos 40 millones a los contribuyentes. Teniendo en cuenta que la medida estrella del Plan de Empleo regional asciende a 224 millones, pero se alarga durante dos años,  el gasto del gobierno regional en su televisión alcanzará prácticamente a  la mitad de lo que destinará en un solo ejercicio  a un plan que incidirá en unas 60.000 personas.  ¿Dónde está la desproporción, prregunto? Como tengo ya escrito lo que haría yo con la televisión regional, aquí pongo un enlace y prosigo.

El consejero Ruiz Molina, que no ahorró calificativos sobre la situación financiera heredada (“desaguisado”, “cuentas falseadas”, “ingresos inflados”, “empresas públicas en quiebra trécnica”...),  debe ser socio honorario del Alcoyano porque  aseguró  tan pancho que “vamos a dar la vuelta a la situación” y  al mismo tiempo “recuperar el estado del Bienestar, que está en ruinas en CLM”.  Todo un mago de las fianzas este Ruiz Molina, porque durante su comparecencia no nos dio ni una pista de cuál es su receta para lograr la cuadratura del círculo  con estas cuentas, más allá de que los actuales gestores no se van a ir a Madrid en el AVE de las cinco. Allí seguirán en la capital imperial como si fueran  el mismísimo Juan Padilla ante el cerco de Carlos V a la capital imperial.

Más sinceridad hubo en el representante de Podemos, el diputado David Llorente, para los que esas cosas de la deuda y el déficit deben ser cosas de banqueros, como si no fuéramos los contribuyentes lo que acabáramos pagando la fiesta una reforma fiscal “progresiva y suficiente, para que paguen más lo que más tienen”. Y apuntó tres caminos: el incremento de los tramos del IRPF autonómico; eliminar las desgravaciones fiscales y reforzar la lucha contra el fraude.

No quiero entrar a debatir  hasta qué punto  una subida de impuestos perjudica la inversión de cualquier incipiente  recuperación, porque nos perderíamos lo fundamental,  que es lo siguiente: en España no hay una política fiscal armonizada, cada autonomía vive a su aire, y si en Castilla-La Mancha se hiciera lo que pide Podemos pasarían varias cosas, a saber: 1ª) Que no solo pagarían los que más tienen  sino especialmente las clases medias o cualquier trabajador que tuviera una vivienda o fuera a beneficiarse de una donación, porque los ricos de verdad no tienen a su nombre ni el coche. 2º) Que esos contribuyentes que más rentas cobran (por encima de los 50.000 euros son los “ricos oficiales”, según los acuerdos de investidura) se pensarán muy mucho en cambiar su domicilio fiscal a Madrid, donde a lo mejor ya tienen piso o se lo acabarán comprando, porque en la vecina comunidad el tramo por renta está más bajo y no existe el impuesto de sucesiones; y no parece que les vaya mal. 3º) Que esa previsible huida fiscal de los profesionales  más preparados y que más ganan,  podría suponer  el efecto contrario: que la recaudación en lugar de aumentar disminuyera, con lo que estaríamos haciendo lo de Abundio cuando fue a comprar los cordones.

El señor Ruiz  Molina sabe muy bien que los problemas financieros de CLM no vienen por sus bajos impuestos-que no lo son , como hemos visto-, sino por el sistema de financiación autonómica que claramente nos perjudica, porque no tiene en cuenta el factor despoblación. Y así pasa que  mientras en Madrid o Barcelona, con un consultorio de 30 millones atiendes a a 30.000 habitantes,  en las Castillas nos hacen falta 30 consultorios para llegar a esos 30.000 habitantes.

Todo lo que no sea atacar este problema de fondo, como sucede con el Trasvase, sería vender humo. Esto es lo que hay.

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