El secreto está en el “dos”

Este fin de semana se celebra en Madrid la convención nacional del PP, que servirá  de pista de despegue a la precampaña de los populares, y que ya no parará hasta el 24 de mayo. Agotador el  año que nos espera con una convocatoria electoral  de locales y autonómicas en  13 comunidades, una específica para Cataluña en septiembre, en la que Artur Mas Junqueras promete la independencia y dos huevos duros, otra probable en Andalucía si así lo decide Susana Díaz y su hoja de ruta hacia La Moncloa, y las generales  en noviembre, diciembre o incluso a mediados de enero. No me digan que no es como para coger las obras de San Juan de la Cruz y meterse en una cueva de Pastrana hasta que escampe.

Después del Congreso del PP,  ya solo queda designar los candidatos que se están peinando. Esperanza Aguirre ha quedado más aparente para aspirar a que Mariano Rajoy la designe como candidata a la alcaldía de Madrid  después del archivo judicial de su  novelesco episodio por la famosa multa de tráfico y la persecución por las calles de Madrid, con lo que al presidente del Gobierno se le plantea un dilema. Elegir a la que sin duda es la más popular de los candidatos para luchar a cara de perro con Carmona (PSOE)  y Monedero (Podemos, Ganemos o la marca que sea) en la elección más complicada para el PP desde que Tierno dejó la alcaldía; o hacer caso a lo que le pide el cuerpo y tocar con el dedazo a su delegada Cristina Cifuentes. Luego está lo de la Comunidad, si repite Ignacio González, o Rajoy arriesga y se busca un candidato con más punch mediático. Un asunto que concierne más de lo que aparenta  a Guadalajara, por la influencia que tiene en el Corredor del Henares –mucho menos en el resto de la provincia—los aires que vengan de Madrid. Y si hay “marea roja”, a buen seguro que el agua alcanzará la plaza Mayor, y  la de Moreno –un liberal al que los absolutistas cortaron la cabeza–,  por mucho que el PP consiga la heroicidad de deshacer el empate en el partido judicial de Sigüenza.

Pero no solo Rajoy tendrá que ponerse con los deberes para cuando acabe la convención, por mucha fatiga que le dé la tarea, en Castilla-La Mancha también María Dolores Cospedal, ahora que tiene a Floriano ocupado con la campaña, tendrá la última palabra sobre las dos decisiones más peliagudas que le quedan por resolver en las grandes capitales de la región. Está la alcaldía de Toledo, donde parecen colocados Agustín Conde, pero sobre todo el delegado del Gobierno Jesús Labrador –sin descartar a una candidata como tercera vía—y luego queda lo de Guadalajara, que se está enredando más de lo deseable para los intereses populares.

Lo que sé. Que Antonio Román, a pesar de llevar metido más de veinte años en el ayuntamiento, con lo que se merece un cuadro XXL para la Galería de Alcaldes  el día que se vaya, y aunque el cuerpo lo que le pide es explorar otros caminos políticos y profesionales, está (inicialmente)  dispuesto a encabezar por cuarta vez la candidatura del PP, si su partido estima que es el candidato con más posibilidades. Tradicionalmente, los alcaldes de Guadalajara han sido los políticos provinciales más conocidos, aunque los encuestadores del PP, como hacen siempre, dejan caer otros nombres, en este caso los de Ana Guarinos y Jaime Carnicero, por lo que pueda pasar. Hasta ahora, no ha habido una reunión formal para hablar del asunto entre Román  y la dirección del partido (Guarinos, Tirado y, lógicamente, Cospedal), y cuando se celebre (no sabemos si será en el ámbito privado o en el mismo Ejecutivo Regional) el alcalde de Guadalajara se va a vender caro.

Lo que presumo. Que Román va a reclamar plenos poderes  en cuanto a la confección de la lista, y eso incluye el emblemático  número dos. Román va a querer que sea Jaime Carnicero, el edil que ha ejercido durante la legislatura como su vicealcalde, aunque sea un cargo que formalmente no exista en el organigrama de este ayuntamiento. El número dos es doblemente relevante.  Por lo simbólico, en el PP de Guadalajara tradicionalmente lo ha ocupado el presidente provincial cuando era el candidato in péctore a presidir la Diputación, como sucedió largo tiempo con el fructífero tánden Bris-Tomey,  y que tantos éxitos dio a los populares. Pero el número dos tiene además un relevancia legal, porque es el  sucesor natural de un alcalde  en caso de renuncia o fallecimiento, sin que haya que andar con dimisiones de por medio, cosa que sucedería si la decisión para el recambio estuviera más debajo en la lista. Esta circunstancia cobra ahora especial relevancia. Yo  no tengo constancia de que  Antonio Román tenga decidido no acabar el mandato y renunciar a favor de Carnicero, si renovara su mayoría absoluta, pero tampoco hay garantías de lo contrario, o por lo menos Román no las dio la última vez que le pregunté públicamente sobre el asunto con motivo de la presentación del balance de 2014.

Lo que sé. Que Ana Guarinos nunca ha puesto pegas a que Antonio Román vuelva a repetir como cabeza de lista. Parece lo más sensato, aunque no siempre ha ocurrido así. Cuando Jesús Alique fue secretario provincial del PSOE, su primer objetivo era ser alcalde de Guadalajara, sin lugar a dudas el cargo con más lustre de la política provincial; no lo consiguió, aunque  la suerte le favoreció porque pudo ser presidente de la Diputación, y cuatro años después se aupó a la Alcaldía en coalición con Izquierda Unida, y dejó la Diputación primero a José Carlos Moratilla y luego a María Antonia Pérez León.

Lo que presumo. Que una cosa es acceder a que Román sea el alcalde, porque así lo recomienda la demoscopia, y otra cosa a que lo sea otro que al que tú no has puesto. Y hasta aquí puedo leer. Los partidos son muy jerárquicos, y cuando se gobierna, más, y Román lo debe saber porque ha sido presidente provincial.

Lo que sé. Si no hay consenso en el ámbito del PP provincial, es decir, entre Román y Guarinos, decide Cospedal. Y si la cosa se enreda más de lo que al PP le convendría, y no hay acuerdo con Román por la confección de la lista, Guarinos dará el paso adelante y será la candidata a la alcaldía con Lorenzo Robisco de número dos. Pero, insisto, esta opción está en la recámara, no es la primera.

Quédense con esta frase pronunciada por Guarinos hace dos semanas. “Siempre he estado a disposición del partido y seguiré estando a disposición de lo que quiera y pueda necesitar”. «Sería una osadía que cada uno pidiéramos lo que quisiéramos”.

Esto es lo que hay.

EL MODELO DEL CENTRO ACUÁTICO.- Desde el lunes está en marcha el Centro Acuático Municipal, cuyos encendidos elogios por parte de Román a su vicealcalde, Jaime Carnicero, a quien colocó en la inauguración en lugar preferente junto al presidente de Supera, tienen mucho que ver con lo que he escrito antes, pero ahora yo quiero subrayar que nadie puede negar que Guadalajara tiene un centro estupendo para los que les gusta el agua en todo tiempo y condición, y que ha costado más de ocho millones de euros. Es una inversión que no ha tenido que pagar el Ayuntamiento, porque su economía no se lo permite, ni ahora ni en los próximos lustros. A cambio,  la empresa Supera, líder en el sector, gestionará la instalación durante cincuenta años y pagará un canon, parece que pequeño, porque no se ha explicado bien, durante ese tiempo. El modelo de colaboración público-privada utilizado por el Ayuntamiento de Guadalajara está cada vez más extendido por España, porque es la única manera de que en las ciudades se puedan hacer inversiones en grandes infraestructuras a pesar de la caída en la recaudación de los ayuntamientos.  Puede tener sus detractores, por ejemplo entre los gimnasios privados de Guadalajara, que de alguna manera ven una competencia desleal en la iniciativa, porque a ellos nadie les ha pagado el suelo del  negocio, y ahora van a tener que hacer frente a una oferta muy competitiva. Los medios de comunicación sabemos mucho de ello, y es lo que menos me gusta. Más ideológica es la crítica que se hace desde Izquierda Unida,  ellos priman lo público por encima de todas las cosas, pero el problema es que lo público no lo pagan los señores concejales, lo pagamos el contribuyente con nuestros impuestos y tasas; y se lo sigo sin acritud: estamos ahogados, pues los ayuntamientos en lugar de reducir el gasto corriente para compensar la caída de la recaudación, lo que han hecho en esta legislatura para cuadrar sus números es aumentar el IBI, las tasas y los impuestos.  Aunque en este último año se hayan producido algunas rebajas para el maquillaje.

P.D. ¿Pero a Pedro Sánchez no le eligieron hace seis meses para liderar el PSOE? No entiendo nada, Susana. Es la primera vez en la política española que se diseñaría una estrategia en base a la posibilidad de que el jefe de tu partido se estrelle en unas elecciones a las que no se presenta. Creo que Pedro Sánchez no ha acabado de encontrar un discurso socialdemócrata sólido que oponer a las ocurrencias del populismo; pero de ahí a convertirle en chivo expiatorio… Lo que hay que ver.

Un incierto 2015

Si hubiera que emplear un calificativo para este nuevo año de 2015 tal vez el más apropiado sea el de “incierto”. Al margen de cualquier otro tipo de análisis que nos merezca la situación actual, en lo que posiblemente todos estaremos de acuerdo es que nunca desde la Transición hemos estado ante una situación política tan abierta. Pero no tanto porque por primera vez hay una opción real de  ruptura de ese bipartidismo imperfecto que favorece nuestro sistema electoral, lo que en principio constituiría una sana autoregeneración del propio sistema, la incertidumbre se suscita porque al pairo de la crisis y de la manipulación en clave populista de los efectos de la corrupción, como si esta no formara parte de la condición humana y fuera un genuino producto de la Constitución de 1978, lo que algunos nos sugieren es que como infalible remedio hay que liquidar toda esa arquitectura constitucional de consenso que permitió a este país entrar en la modernidad y en Europa, y reemplazarla por no sabemos qué, aunque sospechamos que la alternativa  puede estar más cerca de la Venezuela de Maduro que de la América de Obama. Resumiendo: que la Constitución no tiene la culpa de que Zapatero no supiera encarar la crisis como se merecía lo que se nos venía encima, ni la Constitución le impidió a Rajoy actuar de otra manera para rebajar el déficit, contener la deuda desbocada y comenzar a crear empleo neto. No atribuyamos por tanto a las constituciones lo que son acciones del poder ejecutivo,  y desconfiemos de los que nos dan a entender que con su cambio, como el que se muda de sombrero al estilo de la España del siglo XIX,  vamos a solucionar los problemas de España de la noche a la mañana.

Sí, este año 2015 es tan incierto que es muy posible que el Gobierno de Mariano Rajoy quiera prorrogar la legislatura hasta enero de 2016 en lugar de convocar las elecciones antes de la Navidad, y así dar margen a que se visualicen más los efectos de la recuperación, que aún siendo ciertos, no acaban de llegar a la microeconomía de las familias. No lo va a tener fácil el Gobierno, porque se va a enfrentar a una tesitura en la que jamás se ha visto ningún otro Ejecutivo español desde que en España surgió una clase media-colchón tras el proceso de industrialización en los años sesenta. Se lo oí en algunas tertulias de la Transición al llorado Paco Fernández Ordóñez. Él pronosticaba que los comunistas no liderarían la izquierda, porque esa nueva clase media, post industrial y trabajadora,  ya tenía cosas que perder, y acabarían identificando el comunismo con la inestabilidad y la Guerra Civil a pesar del positivo papel que el PCE jugó en toda la Transición. Y así sucedió.

El principal problema para el actual gobierno es que esa misma clase media de la que se nutre ha perdido calidad de vida aún teniendo trabajo, por la caída en torno al 20 por ciento de su renta disponible en el núcleo familiar, además existe una parte de la población más  joven que al carecer de empleo o de expectativas de encontrarlo más allá de una ETT,  tiene la tentación de indentificar a nuestro régimen de libertades  y a sus partidos mayoritarios con el peor de los mundos posibles, y son presa fácil de ese populismo que ante problemas complejos, como es la crisis del estado del bienestar por los efectos de la globalización (una gran parte de la industria europea no es competitiva frente a los países emergentes) ofrecen soluciones simplistas que acabarían empeorando la ya precaria situación actual.  El problema para el gobierno y la izquierda socialdemócrata es que muchos de estos jóvenes no tienen la perspectiva histórica de los que sí hemos conocido otro país más empobrecido y en el que la libertad estaba ausente, y por lo tanto han llegado a la conclusión de que nada tienen que perder. Los estudios electorales desde hace muchos años dicen  que la primera opción de los jóvenes que accedían a la mayoría de edad era no votar, pasar de las urnas. Y no lo dimos importancia. Pues bien, ahora eligen en primer lugar dar su confianza a una opción rupturista como Podemos, que ha roto todas las expectativas de voto sin llegar a presentar un programa más allá de algunas viejas ideas sacadas del intervencionismo más ortodoxo.  El germen del descontento ya estaba ahí, durmiente, y solo ha habido que esperar a que surgiera alentado por el populismo de algunas estrambóticas tertulias televisivas que robaron el formato a los programa del corazón más procaces.  El resultado: que ahora  hay millones de españoles que  se creen que no tienen nada que perder, como pasó en la Alemania de la hiperinflación con la república de Weimar, y si a la crisis se junta la exhibición impúdica de sucesivos fenómenos de corrupción, nos encontramos con que los dos grandes partidos presentan un agudo problema de credibilidad y costará que nos vuelvan a convencer de que está vez, sí,  están dispuestos a regenerarse frente a los abusos producidos en los últimos años, y ya no digamos cómo van a trasladar sus convicciones en esa generación más joven que no ha conocido otra España que la de la crisis, el  fracaso educativo, el subempleo y los recortes,  una crisis que ya nos dura siete años. ¿Cómo les van a convencer de que con sus defectos todavía España es un país que está entre las primeras diez economías del mundo y  que, si no hay frenazo y marcha atrás,  dispone de un tejido productivo capaz de llevar a nuestro PIB  en 2015 a crecimientos por encima del 2 por ciento, y que solo creciendo a ese ritmo luego sería posible mejorar la calidad del empleo y apuntalar el estado del Bienestar?

Intuyo que habrá millones de españoles que querrán pegar un zapatazo encima de la mesa, sin reparar en el riesgo de que se haga añicos la vajilla de la abuela, y pudiera ser que se quiera aprovechar la ocasión de que hay municipales en mayo para mostrar ese desagrado, como ya ocurriera en las Europeas. Eso nos lleva a otro panorama incierto, y no tanto porque pudieran cambiar los gobiernos municipales, que eso es intrínseco al sistema democrático, sino porque la proliferación de fuerzas haga los ayuntamientos ingobernables. Y la ingobernabilidad muchas veces es también sinónimo de corrupción y casi siempre de tiempo perdido, el que desperdician los políticos en tener que hablar de lo suyo a cada momento como si ni fuera bastante con atender a la gestión del día a día. Extrañó a alguno la sinceridad del alcalde Antonio Román, en su balace de fin de año, al reconocer que la mayoría absoluta del PP está en el aire (y eso que podrían perder hasta tres concejales, y no bajarían de 13, el número mágico en el Ayuntamiento de Guadalajara) y  pronosticar que si las elecciones se celebraran hoy, 5 o 6 fuerzas tendrían opción de entrar en el Ayuntamiento. Pero es que la volatilidad en la opinión pública española se asemeja a la Bolsa griega. Están pasando tantas cosas, que una semana haces una encuesta en Guadalajara y al PP le da mayoría absoluta con 14 concejales y quince días después te quedas en 12. Y de las autonómicas, que para el PP van a estar especialmente difíciles en la zona del Corrredor, vamos a ver si García Page no tiene razón y la clave de la mayoría de Cospedal vuelve a estar en Guadalajara, pero ahora en sentido contrario.

Yo ya tengo escrito que los cambios en esta comunidad empiezan primero por Guadalajara, por su vinculación a Madrid, y aquí puede pasar cualquier cosa. Por eso Román, que es el político más conocido,  se vende caro en las conversaciones que iniciará en los próximos días con su partido.

Atención a este mes porque hay muchas cosas por cerrar. En el PP, en el PSOE menos, y no digamos a su izquierda más izquierda con Ganemos, Podemos y una IU que lucha por sobrevivir, curiosamente después de una legislatura en la que ha tenido un mayor protagonismo en la oposición de lo que cabe a un grupo con un solo concejal por el concienzudo trabajo de su portavoz, José Luis Maximiliano. Pero así están las cosas. Hoy, la experiencia dejó de ser un grado, y al paso que llevamos y por la simpleza de algunos argumentos acabaremos transcribiendo un pleno del ayuntamiento en un tuit.

Esto es lo que hay. Mañana, Dios sabrá.  Feliz año.

¿Tiene base el cataclismo del PP en Guadalajara anunciado por Page?

El líder regional del PSOE y candidato a las Autonómicas, Emiliago García-Page,  anunció días pasados en un encuentro informativo celebrado en esta provincia el advenimiento de un cataclismo electoral del Partido Popular en la provincia de Guadalajara. ¿Tiene base Page para esperar que suceda lo que desea?  Pues sí y nó; veamos.

Lo que dicen los sondeos, incluyendo los más fiables, que son los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS),  es que el gobierno del PP, y especialmente su presidente Rajoy están sufriendo un terrible desgaste por los efectos de la crisis, comparable a la que el gobierno de Zapatero experimentó tras  las medidas de urgencia que necesitó tomar en el último tramo de la legislatura, para evitar la intervención de la UE, y que supusieron poner fin a cualquier sueño keynesiano para salir de la crisis y la percepción de una cierta sensación de haber traicionado  principios esenciales por parte de su electorado.

A Rajoy le está pasando en parte lo mismo. Aunque objetivamente los datos macroeconómicos empiezan a mejorar, se ha detenido la destrucción de empleo, la prima de riesgo  ha bajado casi siete puntos en dos años y nos permite colocar nuestra deuda sin que suponga una sangría de intereses, el déficit de las administraciones públicas no se ha vuelto a desmandar y el incremento de las exportaciones están dando unos mercados alternativos a las empresas, lo que indican esos sondeos es que el ciudadano corriente y moliente todavía no percibe esa recuperación. Así, en el último barómetros del CIS, todavía el 42,3% califica la situación económica de “muy mala”, el 39,9% de “mala”, el 16,9% de regular y solo el 1,3% de mala. Todo ello es lo que explica que cuando se le pregunta a un ciudadano por lo que votaría al día siguiente (el último sondeo de El País del pasado domingo) el 27,7% diga que lo haría por el PSOE, el 25% a Podemos y solo el 20% al PP. Sin embargo, cuando el sondeo se mete en la cocina y los sociólogos aplican sus tablas para detectar el voto oculto, que ahora es especialmente alto (entre el 20%  y el 30%), la corrección nos lleva –y ahora vuelvo al último sondeo del CIS—a elevar la intención de voto al PP hasta el 27,5%, el  PSOE se quedaría con el 23,9% y pisándole los talones estaría el partido de Pablo Iglesias con el 22,5%.

Emiliano García-Page maneja por tanto unos sondeos para el Corredor del Henares que tienen base para sostener lo que dice, la intención directa de voto en los municipios del Corredor podrían dejar al PP como tercera fuerza en algunos de ellos, entre los que a buen seguro no estaría la capital, pero olvida una cosa muy importante. Todos esos sondeos están hechos con la mecánica demoscópica  de unas elecciones Generales, pero en mayo de 2015 lo que hay son unas elecciones  locales y autonómicas, y para tener una idea más precisa sobre lo que podría ocurrir entonces, hay que meter más ingredientes en la olla. Estoy hablando de los candidatos (todavía, Román no ha dicho que se presente, y ya está tardando como para que no pase algo relevante), de los partidos y coaliciones que formalmente concurran, y de un universo diferente para elaborar la encuesta que requiere descender al ámbito del municipio. En este sentido,  es muy relevante saber qué va a pasar con la oferta electoral a la izquierda del PSOE, no solo en Guadalajara sino en los principales municipios del  Corredor. Porque si bien es cierto que el fenómeno Podemos podría aglutinar en torno al 20% del electodado, y ello sería sin suda determinante para formar gobiernos de coalición con marcado sello de izquierdas, todo ello podría diluirse si son varias las fuerzas que compiten por ese mismo espacio político. Habrá que esperar entonces a ver qué es lo que pasa. De  momento, lo que sabemos es que Podemos no se presenta con su marca, porque la quiere preservar sin mancha para Generales,  y que duda entre apoyar a una “candidatura ciudadana”, con la que se identifique, o promover una Agrupación de Electores con una marca blanca, como en el  super. Luego tenemos a Izquierda Unida, que ha iniciado un proceso propio de Primarias, y que todavía no se ha pronunciado si irá en solitario o  formando parte de la plataforma izquierdista “Ganemos Guadalajara”, en cuyas reuniones constituyentes participa. Y finalmente nos quedan los ya citados de “Ganemos Guadalajara”, que quieren testar su fuerza recogiendo 2.000 firmas y al mismo tiempo han puesto en marcha su propio proceso de Primarias. Sobre cómo dos procesos de Primarias podrán cristalizar en uno, y con la segunda marca de Podemos en tres en uno, pues es algo que se me escapa, pero no solo a mí, sino probablemente a ellos. Pero cualquier sondeo que se haga sin tener en cuenta todo lo dicho, hay que ponerlo al remojo y a escurrir, como bien sabe Emiliano García-Page.

LA IMPORTANCIA DE MADRID.- Los sondeos hechos hasta ahora me valen para poco, aunque sí hay un dato digamos que histórico que juega esta vez a favor del PSOE y de la izquierda en general. Me estoy referiendo a los vasos comunicantes que siempre ha habido entre Guadalajara y Madrid, también en lo político, que ni la absurda distribución artificial autonómica han conseguido romper. El Corredor del Henares normalmente ha votado en “clave madrileña”, a diferencia del resto de la región. Cuando en Madrid estaba Tierno y Barranco en 1979, 1983 y 1987 en Guadalajara el alcalde era el socialista Javier de Irízar, y cuando en esta última legislatura Barranco e Irízar perdieron la mayoría absoluta tuvieron episodios similares. En Madrid, acabó de alcalde Rodríguez Sahagún del CDS en 1989 y en Guadalajara Irízar no perdió el cargo en beneficio de Bris porque el pacto del PP con el CDS se fue al garete porque un concejal de ese partido, Paco Sáez, no apoyó la moción de censura. Si embargo, algo quedó tocado, y ya en las elecciones siguientes de 1991, el lío fue total. En Madrid, ganó bien el popular Ruiz Gallardón, y aunque en Guadalajara el PP de Bris sacó 2 concejales más que el PSOE de Irízar, luego la Izquierda Unida de Blanca Calvo no le respaldó en la elección de alcalde  con lo que se montó un sainete que miedo me dá sobre lo que podría venir en un futuro ayuntamiento fragmentado [ por eso, yo siempre he sido partidario de la segunda vuelta]. Pasó que el PSOE votó a Blanca Calvo para alcaldesa, ahora en Ganemos, para que no saliera Bris, pero tras un gobierno imposible al carecer de mayoría, finalmente Bris fue elegido alcalde el 20 de julio de 1992,  después de que se rompiera el grupo socialista y el concejal Fernando Planelles hiciera lo mismo que el citado Paco Saez. Ponerse fuga.

No sobra esta incursión por la historia de nuestra ciudad, para apuntalar el argumento que antes daba sobre la tendencia política del Corredor, y especialmente de la capital, de que en gran medida viene condicionada por los vientos que llegan de Madrid. No es así la del resto de la provincia, que tiene un cuerpo electoral diferente, y salvo en los municipios más urbanos del Corredor, el predominio de PP y PSOE es previsible que siga en 2015. Tal es así, que a efectos de que el PP pudiera conservar la Diputación,  los populares manejan que el escaño que seguramente pierdan en el Corredor –si pierden dos, no gobernarán–  lo podrían compensar deshaciendo el empate en el partido judicial de Sigüenza en donde sus expectativas aumentan.

LA TENDENCIA HISTÓRICA.-  Por tanto, y respondiendo a la pregunta, ¿tiene base el cataclismo del PP anunciado por Page en Guadalajara? Atendiendo a los sondeos conocidos hasta ahora, yo diría que no, que es mucho decir que el PP se vaya a convertir en la tercera fuerza en el Corredor, y no digamos en la capital donde disfruta de una holgada mayoría que les permitiría hasta perder tres concejales y mantener la alcaldía. Ahora bien, si reformulamos la pregunta y la limitamos a la tendencia que nos llega de Madrid, lo mismo que los vientos populares de Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre contribuyeron a inflar las velas del barco del PP de Guadalajara, si los populares se estrellan en Madrid, porque hay voto de castigo y sus candidatos carecen de gancho suficiente –tampoco sabemos si Rajoy “perdonará” a Esperanza Aguirre y tirará de ella como último freno al frente izquierdista-, sí podría suceder que aunque el PP siguiera siendo el partido más votado en Guadalajara, podría perder las dos principales instituciones que ahora gobierna, el Ayuntamiento y la Diputación. Si hay “marea roja”, y puede haberla,  no duden de que esta llegará primero al Corredor y tardará más en penetrar en el resto de la provincia y en Castilla-La Mancha. De ahí, también, la referencia de García-Page a las Autonómicas en Guadalajara y a las “trampas” de Cospedal, en alusión a que la provincia vuelve a ser otra vez circunscripción impar, con cinco diputados, condición que perdió con Barreda porque no le interesaba y quiso que las elecciones se jugaran en Ciudad Real. Pero Guadalajara salvó a Cospedal Como ven, en esta autonomía el que va de mano se queda siempre con las mejores cartas. Las cosas son como son: es más fácil que el PSOE pierda el segundo diputado en beneficio de una candidatura más a la izquierda a que lo haga el PP. Ese es mi pronóstico.

LAS GENERALES DE 2015/16.- Lo que pueda ocurrir en las municipales marcará en gran medida la estrategia de cara a las Generales, que no sería nada extraño que se retrasaran hasta primeros de 2016, para que diera más tiempo a que la estrategia de lluvia fina de Rajoy calara en su electorado, afectado por la proletarización de las clases medias, que han perdido en torno al 20% de su renta familiar desde 2009, un problema macanudo cuando el presidente del Gobierno lo ha fiado todo a la recuperación económica; y necesita superar la barrera del 35% de los votos para poder gobernar como UCD en minoría en un parlamento fragmentado, a saber con quién, una vez que los nacionalistas se han echado al monte y carecen de estrategia para bajar de él. No hay que descartar nada.  Pero la tradición electoral española nos enseña que los cambios en las Generales se impulsan en las elecciones municipales y autonómicas. De ahí que no acabo de entender la estrategia de Pablo Iglesias de no ir a las municipales y autonómicas con su marca, y a pecho descubierto, lo que para algunos analistas puede suponer el inicio de la curva descendente de la formación de moda.

Hoy, los del Funcas han dado una alegría a Rajoy, con esa previsión de crecimiento del 2,4% para 2015, entre las mejores de Europa, pero ya sabemos que la gran mayoría pensará que Funcas es algún jugador de la Liga española, y  por experiencia conocemos que los éxitos de la macroeconomía no cobran dividendos hasta que llegan al bolsillo del ciudadano, que le siguen cateando al presidente del Gobierno con el 2,31% de popularidad, todavía menos que Duran i Lleida.  ¡Señor!

Desde que en este país la política que marca tendencia se le dá forma  en los estudios de la televisión espectáculo más que en el parlamento, me estoy volviendo cada vez más escéptico. Pero esto es lo que hay, y a lo que las torpezas, corrupciones  y los malos modos de algunos nos han conducido.

La Cámara, la Ceoe y una estrategia en el aire

Desde el día en que se liberó a las empresas de pagar la cuota a las Cámaras de Comercio e Industria se condenó a estas viejas instituciones españolas a su estrangulamiento financiero. Sin un papel claro que jugar más allá de unas difusas competencias en materia de comercio exterior y ferias,  acumulan deudas y problemas, que muchas veces alcanzan a los propios trabajadores de la institución, como sucede en Guadalajara, y desde el ámbito empresarial  se las empieza a dar por amortizadas, por lo menos en su vigente modelo. Recordemos lo que decía a la prensa recientemente  el presidente de la CEOE de Guadalajara, Agustín de Grandes, quien reconoció  que los empresarios de la provincia ya han hecho una petición para que funcione  corporativamente una sola Cámara de Comercio Regional de CLM  con sede en Toledo y unos departamentos que dependieran de las CEOEs provinciales, “porque íbamos a dar los mismos servicios, pero mejor, y lo que queremos los empresarios es que el dinero público se utilice de una forma eficiente y no nos gusta que haya duplicidades en cosas que no tiene porqué haberlas”.

Esta es la tónica general que impera, ahora, y más en Guadalajara donde la calamitosa situación financiera generada en tiempos pretéritos (ese Círculo Mercantil que ni se pagó, ni llegó nunca a funcionar ) ha desencadenado que la Cámara vaya a perder  su histórico inmueble de  la Calle Mayor, adjudicado en una subasta judicial por un precio cuatro veces inferior a lo que fue tasado oficialmente. Un buen negocio,  por tanto, teniendo en cuenta que además de la antigua casona de los Torres queda edificabilidad para construir hasta tres alturas en el actual jardín junto a la Travesía de Santo Domingo.

Lo que no trascendió fue una operación un tanto chapucera por parte de la Junta de Comunidades para quedarse con el edificio y luego vendérselo a la Ceoe de Guadalajara, que formaba parte de esa nueva estrategia para que la Patronal de Guadalajara pase a asumir las pocas funciones que le han quedado a la Cámara. Al tratarse de una subasta judicial, la comunidad autónoma habría tenido oportunidad de igualar la mejor oferta,  pero se durmió en los laureles y cuando quiso reaccionar, ya era tarde. De hecho, hasta un director general vino a Guadalajara con los poderes firmados y llegó a tener los papeles preparados en una notaría de la capital. Pero al final hubo que dar marcha atrás, porque por un lado el edificio ya estaba formalmente adjudicado desde el 15 de noviembre . Pero, además,  al  tener la Cámara más acreedores de los que promovieron la subasta judicial, la cosa se podría haber complicado y los afectados podrían haber promovido una demanda por alzamiento de bienes.

¿Por qué no participó directamente la Ceoe en la subasta judicial teniendo  en cuenta el precio tan bajo con el que se adjudicó la primera subasta, precisamente a una sociedad familiar del último  presidente de la Cámara, Juan José Cercadillo? Fuentes de la patronal me dicen que no lo hicieron porque en la subasta participan otras empresas; y no habría estado bien. En otros sectores se hacen otras interpretaciones.

Lo que parece  indiscutible es  que el edificio e la Calle Mayor sería un inmueble ideal para una organización como la Ceoe, y además con posibilidades de ampliarlo para centro de formación y otras dependencias. Pero, repito, perdieron la ocasión, y ahora la Junta va a tener que buscar otro local para trasladar los restos del naufragio  de la vieja Cámara, como así lo ha insinuado la Consejera de Fomento, Carmen Casero, que  en la última visita a Guadalajara pidió a los periodistas repetidamente que estuviéramos “tranquilos” sobre el futuro de la Cámara. ¡Se pueden imaginar lo que nos quita el sueño!  Pero son ellos  los que parecen  nerviosos.

TODO TIENE SU TIEMPO.- El alcalde Román repite que “todo tiene su tiempo” cuando le invitan a que desvele si se presentará a las elecciones y algo parecido fue lo que dijo el secretario de Acción Electoral del PP Leandro Esteban el otro día en El Casar sobre el calendario: “ Los tiempos que el PP maneja para poder designar sus candidatos aún no han llegado formalmente. Se producirán más adelante”.  Es decir, que no hay calendario.

¿Cómo puede interpretarse entonces las palabras del número dos de Cospedal, Vicente Tirado, que anunció la candidatura de Román, con el consiguiente enfado del interesado? ¿Cómo la expresión de un deseo? ¿O tal vez como un intento de presión?

Como ya he escrito otras veces, en el PP no hay ningún problema para que Román encabece la lista, la de la Alcaldía me refiero,  pero otra cosa es cómo se elabora y en qué orden. Y el número dos es innegociable: será Ana Guarinos, la presidenta del partido.

El segundo desencuentro de Román con su partido en los últimos días  fue por el tema del aborto. El diputado por Guadalajara, que procede de la corriente democristiana del PP,  se ha significado como uno de los parlamentarios que más han  apoyado la contrarreforma de Alberto Ruiz-Gallardón, y lo ha hecho hasta el final. No solo ha dado el aliento a la convocatoria de organizaciones cristianas que se manifestaron el pasado en Madrid, sino que fue uno de los siete parlamentarios que posaron frente al Congreso de los Diputados en demanda de que Rajoy retome la Ley, porque considera que hay tiempo para ello. Si bien algunas encuestas aseguran que la mayor parte de los votantes del PP respaldan la posición de Rajoy de retirar la Ley Gallardón,  sin embargo  este grupo entiende que la «mayoría social” del PP está con ellos. La realidad es que los diputados que dieron visibilidad a ese rechazo fueron solo 10 de los 346 parlamentarios que tiene el PP en  ambas cámaras. Y Román estuvo con ellos, con los diputados  Eugenio Azpíroz, Javier Puente,   Rocío López y Lourdes Méndez. Y los senadores Beatriz Elorriaga, Gari Durán, Ángel Pintado, Gloria Larriva y Luis Perales.

Esto es lo que hay.

 

 

 

La fundación “fantasma” de Caja Guadalajara

En un reportaje que GuadalajaraDiario publicaba el 5 de abril de 2013, denunciábamos que la Fundación Caja Guadalajara llevaba 2 años y 3 meses empantanada. Aunque el Patronato de la Fundación Cajasol, entidad a la que se fusionó Caja Guadalajara, aprobó en su asamblea de 30 de diciembre de 2010, la creación de la de «Fundación Privada Caja de Ahorro Provincial de Guadalajara”, la realidad es que la citada fundación nunca llegó a inscribirse en el registro, por lo que en la práctica es como si no existiera.

Y añadíamos entonces: “La Obra Social de la extinta Caja Guadalajara se encuentra, por tanto en una especie de limbo, ya que Caixabank, que con posterioridad absorbió a Banca Cívica- Caja Sol, tiene su propia Obra Social”. En los acuerdos de fusión entre Caja Sol y Caja Guadalajara, refrendados por los consejos de ambas cajas antes de su unión, se establecía que la Obra Social de Caja Sol se reservaba para la fundación Caja Guadalajara una planta en la antigua torre de Caja Guadalajara para sede de la misma, la sala de exposiciones de la entidad y diverso patrimonio cultural, en su mayoría cuadros. Nada de esto se ha cumplido, y de hecho la actual propietaria de la torre es CaixaBank, que la puso a la venta o alquiler al carecer de uso.

Cuando recababa información para elaborar ese reportaje, pude comprobar que lógicamente las instituciones de Guadalajara no eran desconocedoras del asunto que tenía entre manos, aunque también me quedó claro que nadie estaba interesado en tirar del hilo. Ni por consiguiente se iban a «mojar»  pidiendo públicamente el cumplimiento de unos acuerdos que se incumplían con notoriedad y alevosía. Y así sucedió que cuando lo habitual es que se pregunten todas clase de banalidades en ayuntamientos, diputaciones y parlamentos regionales y nacionales sobre cuestiones que poco o nada tienen que ver con la institución en cuestión a ningún cargo público se le ocurrió preguntar sobre qué estaba pasando con la Fundación Caja Guadalajara y con su fantasmagórica Obra Social. A ninguno.

Pus bien, han pasado casi un año y medio desde entonces, y ahora va a ser más difícil seguir tapando el asunto, porque el escándalo  ya ha saltado a la prensa nacional en El Confidencial, que dirige el periodista alcarreño Nacho Cardero,  y con una nueva aportación que corrobora punto por punto la información que entonces avanzamos en GuadalajaraDiario, y que va más allá. Se trata del escrito -¡lástima que no se hubiera filtrado antes!-  del  último presidente de Caja Guadalajara, el socialista José Luis Ros,  presentado en diciembre de 2013 ante la Junta de Andalucía ,  en el que responsabiliza por completo del  incumplimiento al máximo ejecutivo de Cajasol y actual presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, del acuerdo para crear la Fundación Caja Guadalajara dentro de la estructura de la entidad que él pilota.

Son de destacar  algunos fragmentos del escrito de Ros:

Así, dice que la finalidad del presente escrito es «solicitar la actuación administrativa con el objeto de acabar con una situación que está generando diversos perjuicios y situaciones de riesgo de conservación del patrimonio cultural de la fundación absorbida”. ¿Dónde está ahora ese patrominio, compuesto por numerosos cuadros? ¿Sigue en el edificio  cerrado de Torre Guadalajara o la Fundación Caja Sol lo ha puesto a buen recaudo? ¿Pero en dónde?

Pero tal vez, lo más interesante del escrito del  último presidente de Caja Guadalajara es que pone en cuestión el cumplimiento del protocolo  de integración que permitió la absorción de la entidad por Caja Sol con esta palabras:  «resulta claro que el compromiso asumido por las entidades en su Protocolo de Bases para la Integración, no solo tiene la fuerza propia de un acuerdo de voluntades privado» sino que el incumplimiento de los compromisos asumidos de cara al mantenimiento de la Obra Social de Caja Guadalajara «supone el incumplimiento de un presupuesto sin el cual, como hemos visto, la fusión hubiese sido autorizada».

Es evidente que la antigua asamblea de Caja Guadalajara jamás habría autorizado la absorción en esas condiciones.

Cuando publicamos nuestro reportaje,  la Fundación Caja Guadalajaran llevaba 2 años y tres meses empantanada. Nada ha cambiado desde entonces: solo que ahora ya son 3 años y 9 meses lo que dura el empantanamiento.

¿Las instituciones de Guadalajara y de Castilla-La Mancha seguirán cruzadas de brazos sin reclamar lo sus representantes aprobaron en ese citado Protocolo de Bases para la Integración? No estamos hablando  solo de unos cuadros de ignoto paradero, no. Lo más relevante es que la Fundación Caja Sol  debería haber aportado a la Fundación Caja Guadalajara una “asignación anual inicial, durante los 3 primeros ejercicios económicos, que será al menos el 50% superior a la dotación social de Caja Guadalajara en el año 2009”. Quiere esto decir que si  Pulido y la Junta de Andalucía no se hubieran saltado el Protocolo a la torera, la Fundación Caja Guadalajara habría recibido solo en  los tres primeros años desde la fusión unos cinco millones de euros  en base al citado cálculo. ¡Con  la necesidades sociales que se podrían haber atendido en Guadalajara en plena crisis!

¿Y ahora qué?

El  expresidente de Caja Guadalajara entiende que “el incumplimiento de los compromisos asumidos en relación a la Obra Social genera una situación ilícita de la que resulta responsable la persona jurídica resultante de la fusión”, es decir, carga toda la responsabilidad en Antonio Pulido, y apunta a la Consejería de Economía de Andalucía como la única competente para exigir el cumplimiento de los pactos de fusión. Pero de paso reconoce un  inconveniente y se aligera a la vez de  responsabilidades: “Caja Guadalajara no puede ejercitar acción alguna  toda vez que no existe. Y si no existe, ninguna obligación pesa sobre los miembros de sus extintos órganos de gobierno”.  En consecuencia, José Luis Ros finaliza su escrito recordando que es la administración que autoriza la fusión, la consejería de Economía de la Junta de Andalucía, la que actualmente ejerce el protectorado sobre la entidad beneficiaria  de dicha fusión y la que “debe velar por el cumplimiento de aquello que fue un presupuesto  del acto administrativo autorizado”.

Todo esto escribía  el ex presidente de Caja de Guadalajara en diciembre de 2013, es decir,  se va a cumplir pronto un año de aquello, sin que la Junta de Andalucía haya movido un solo dedo desde entonces. Pero desde la otra autoridad competente en la autorización de la fusión, la Junta de Castilla-La Mancha, tampoco que sepamos se ha reclamado nada.

El Confidencial informa que  un portavoz del equipo de Pulido,  preveía desplazarse esta misma semana a Guadalajara y Toledo para reunirse “con políticos”, sin especificar  con quién, y en contra de todas las apariencias este asegura que la fundación de  Caja Guadalajara  se está “impulsando” y que proyectos como este “acaban saliendo más tarde de lo previsto”. “Las cosas al final no son tan ágiles”, señaló este mismo portavoz.

Pues evidentemente que no son tan ágiles: Ya llevamos  3 años y 9 meses de retraso respecto al calendario previsto.

Esto es lo que hay.

El 9-N, un paso más del independentismo ante la abulia general

Se celebró la jornada independentista del 9 de Noviembre, ya estamos en el 10-N y es hora de preguntarse: ¿Y ahora qué? Y la respuesta sería: pero qué de qué.

Pues eso, que los defensores de la idea de la España constitucional, cada día lo tenemos menos claro todo, se ha roto la unidad de acción que posibilitó la Constitución de 1978,   e incluso las fuerzas emergentes que entonan sus cantos guerreros detrás del muro de Adriano, para ellos España ha dejado de ser una prioridad como patria común de todos los españoles y están dispuestos a aceptar derechos preconstitucionales tan etéreos como ese derecho a decidir, que se sabe donde comienza, ahora en Cataluña, pero jamás donde puede acabar.

Pero mientras  ese  sentimiento patriótico de lo español, en el sentido republicano que identifica  la nación con la soberanía, la igualdad entre los territorios de un Estado y la libertad va camino de decaer todavía más, en el independentismo  no hay pasos atrás. Y el 9-N es prueba de ello.

El 9-N, sin haber sido un “éxito total” como quiere vender Mas, sí ha sido un paso adelante en esa estrategia por la independencia, porque ha conseguido visualizar en España y en el extranjero que tenemos un problema serio con los independentistas en Cataluña. Tal es así, que han logrado arrancar titulares falsarios  en la prensa anglosajona del estilo de  «el 83% de los catalanes votaron sí a la independencia en un referéndum simulado», sin destacar que  ese porcentaje no llega ni tan siquiera a un tercio del censo electoral del Principado.

Veamos: la jornada del 9-N  no fue ni una consulta, ni menos un referéndum. Porque no se daban las condiciones democráticas para ello. Fue un extraordinario acto de propaganda del independentismo, en gran medida  pagada con fondos públicos,  en el que participaron fundamentalmente sus seguidores, y algunos pobres a los que consiguieron engañar con la cortada de que también podían votar que no. ¿Y qué reflejan los datos que ofrecen las propias organizaciones soberanistas que dieron soporte logístico a la jornada? Pues que después de dos años de una desaforada campaña a favor de la soberanía de Cataluña,  los que dijeron sí a la independencia  totalizan 1,8 millones de catalanes, una cifra que está lejos de esos 2,1 millones de votos que en las últimas elecciones Autonómicas sumaron los partidos en favor de ese derecho a decidir. Hay que precisar que más de 225.000 se pronunciaron a favor de que Cataluña fuera un estado, pero sin separarse de España, y más de cien mil a seguir como estamos.

Las cifras que arroja esta singular consulta, lo que debelan es que el independentismo no avanza  lo que ellos les gustarían, porque hay dos tercios de catalanes a los que no sacan de casa  para que les voten ni con agua caliente, pero tampoco debemos engañarnos. En términos cualitativos, ese tercio de independentistas activos acaparan el universo público de Cataluña, hasta el punto de haberlo convertido en un referente de lo políticamente correcto.  La calle es hoy de los independentistas y la mayoría de los medios de comunicación privados, que cuentan con ayudas públicas inexistentes en otras autonomías españolas, bailan el agua al soberanismo. Los jóvenes catalanes, criados en democracia y bajo el manto del Estatut ,  son hoy más independentistas que nunca –por eso votaban los mayores de 16 años—y todo es cuestión de tiempo para que ese tercio de electores que votaron por la independencia acaben siendo mayoritarios en Cataluña; y será entonces, más tarde o más temprano, cuando acaben consiguiendo ese referéndum vinculante pactado con lo que queda de España.

Siento ser pesimista al respecto. El 9-N, el independentismo catalán no arrasó, pero ha dado un importante paso adelante, y los que no lo quieran ver es que están ciegos. Pero esto no se arregla  enviando a las fuerzas de seguridad a que se lleven las urnas y aporreen a los votantes, como alguno/a dice insensatamente por ahí. Eso es lo que les gustaría a los independentistas, que metieran a Mas en un calabozo  solo una hora  para convertirlo en Companys. Evidentemente que habrá que exigir responsabilidades, si  ha habido desacato a las órdenes del Tribunal  Constitucional, y parece que sí, pero sin perder de vista cuál es el meollo de la cuestión. Me refiero a la educación y la propaganda.

Adolf  Hitler, a base de discursos incendiarios en las cervecerías de Munich, primero, y sirviéndose de la radio, después, fue capaz de convencer a una mayoría del pueblo alemán para que le votara –aunque nunca logró la mayoría absoluta–, que luego ya se encargó de desmontar el sistema democrático para que no hubiera más elecciones.  Ni remotamente estoy comparando el nacionalismo catalán con el nazismo, aunque singularmente a alguno de sus líderes le esté empezando a crecer sospechosamente el bigote, solo que sí digo que los medios de propaganda que posee el independentismo en Cataluña no tiene parangón en el mundo democrático. De ahí, mi pesimismo. Si Alex Salmón hubiera tenido una televisión autonómica tan parcial y militante como TV3, y no la BBC escocesa, sometida al rigor que caracteriza a la corporación pública británica, sin lugar a dudas que habría ganado el referéndum escocés. Por no hablar de la educación: ¿Pero cómo no van a  salir los chavales de Cataluña independentistas si en el colegio están viendo unos mapas  en los que  Cataluña es un ente independiente de España, si estudian una historia inventada en la que Wifredo el Pelat es un héroe de la independencia catalana, Sevilla sale en la televisión como una “ciudad europea” y Valencia pertenece a unos Países Catalanes que no existen?  Y por si fuera poco, a cualquier problema complejo de la vida diaria  le dan siempre la misma respuesta simplista:¡esto se arreglaría si fuéramos independientes!  El futuro juega a favor del soberanismo, porque casi nadie en Cataluña tiene un altavoz para explicarles lo más básico: por ejemplo, el día que se independizara Cataluña tendría que llevarse su parte proporcional de la deuda según su PIB, con lo que al día siguiente, lejos del paraguas protector de España y del Banco Central Europeo, entraría en default.    

Pero nada de esto importa con tal de llegar al mantra utópico de la independencia. Y nadie en la sociedad visible en Cataluña se cuestiona: ¿Pero independencia,  para qué?  Quienes cuestionan  el fundamentalismo nacionalista,  hace tiempo que se convirtieron en unos malos catalanes para el pensamiento único, y claro, nadie quiere que le vean con esta morralla social. Creo que Rajoy  ha acertado en su análisis de no querer buscar la confrontación de la  que se retroalimenta al nacionalismo, pero también éste y todos los anteriores gobiernos han coadyuvado a ello al dejarles la educación y los instrumentos de propaganda en sus manos, acuciados por una ley electoral que favorece a los nacionalistas. De esta suerte constatar  que la idea de España cada vez tiene menos altavoces en Cataluña — y lo mismo sucede con el País Vasco–, sumado a que el gobierno central hace tiempo que renunció a hacer pedagogía de la unión, pensando equivocadamente que les valía con mostrar la Constitución como si fuera una cabeza de ajos ante el ataque de Drácula.

Los independentistas no han tenido el “éxito” del que presumen, pero 1,8 millones han dicho que no quieren  ser españoles, y eso es mucho como para ignorarlo. Lo lógico sería que a partir de ahí se entablara algún tipo de diálogo, pero sobre qué base y con quien. ¿Sobre ese federalismo del que habla  Pedro Sánchez,  que no sabemos en qué consiste, y lo que es peor, que no interesa un pimiento a los nacionalistas catalanes? ¿Pero con quien se puede negociar un tratamiento todavía  más diferenciado de Cataluña, que podríamos asumirlo, si el jefe de los insurgentes, Oriol Junqueras, ya dice que lo único que cabe negociar son las condiciones de esa separación?

Pero esto es lo que hay. Al contrario de lo que hizo Francia con los nacionalismos, nosotros les dimos la llave del cofre por esa puñetera Ley D,Hondt, y ahora hemos descubierto que se lo han gastado todo en propaganda,  porque quieren tener un cofre para ellos solos. Y los partidos españoles, con el bolo colgando, y sin capacidad para articular un discurso nacional en positivo, que se pueda contraponer a ese pensamiento único que ocupa la vida política, cultural, social y hasta deportiva de Cataluña.

Lamento ser pesimista, porque tampoco estamos en los tiempos en que esto se arreglaba pidiendo al general  Batet,  que le asuste a Companys con unos sonoros cañonazos. Llevamos tanto tiempo en labores de desmontaje del Estado, que ahora hemos descubierto que nos pasa como al rey desnudo.

Que estamos en pelotas y todavía no nos hemos enterado, porque con la crisis estamos en otras cosas más acuciantes. Menos ellos.

La encuesta del CIS, una patada en el tablero de la política española

Tengo escrito que no me fío de la encuestas hasta que las elecciones están a la vuelta de la esquina, pero al mismo tiempo añado que las que se hacen bien sí marcan lo que los sociólogos llaman tendencia, que es algo así como el retrato en directo de la sociedad en un momento determinado. Y lo que se aprecia en la fotografía realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en la semana entre el 1 y 13 de octubre es que el PP tiene una patina oscura sobre un señor triste con barbas, que en el PSOE hay un joven  agraciado que abanica la niebla  y aparenta que quiere salir de ella, mientras el ángulo más lumioso está todavía más hacia la izquierda y desde el que  otro  joven con coleta sonríe como si hubiera vendido todo su género en el mercado y en vista del éxito podría subastar hasta la furgoneta de carga.

Las encuestas son eso, anatomía de un instante, como diría Javier Cercas, y habrá algunos que pongan excusas al empedrado, porque ese sondeo (2.469 encuestas en 245 municipios y 48 provincias) coincidió con el escándalo de las tarjetas negras-negrísimas de Caja Madrid -¿pero de verdad alguien se cree que en la caja de Blesa y Rato habían acampado los hermanos Dalton y a ninguno de los demás chiringos financieros  se les pasó por la cabeza semejantes utilidades para su plástico B?-, pero la actualidad para los partidos mayoritarios parece gobernada por la Ley de Murhy, y yo creo que la desafección y el cabreo general habría sido peor tras conocerse la trama que se montó el tal Granados para llegar a fin de mes con sus cuates. ¡Para habernos matao si preguntan entonces a la señora Aurelia tras un intermedio del Wyoming!

Tan fea era la meada de la perrita, que hasta se filtraron los resultados principales para que a ningún ministro le diera un ictus al saber que el gabinete en pleno había suspendido y que la intención de voto directo a su partido, es decir, todos aquellos héroes que estaban dispuestos a reconocer que votarían al PP  solo sumaban ya el 11,47%, más de dos  por debajo de ese 14,3% que había admitido que votaría al PSOE de Pedro Sánchez, y seis puntos menos de aquellos que gozosamente proclamaron que lo harían por el joven Pablo Iglesias para llevarnos directamente al paraíso, y además  gratis, porque como en la Cataluña de Mas, todo ha quedado pagado. Tan disparatado había salido el sondeo a la pregunta espontánea: “dígame a qué partido votaría hoy si hubiera eleccciones”, que el CIS ha tenido que llamar a Chicote y a toda su banda de intrigantes cocineros para llegar a la siguiente conclusión: como en este país, la gente miente más que habla a los encuestadores, y alguno se cree  que confesar que van a votar a populares y socialistas le llevará directamente al infierno de lo políticamente incorrecto, pues ha habido que hacer la siguiente traducción demoscópica:  El PP seguiría siendo el más votado con el 27,3% de los votos, el PSOE alcanzaría el 23,9% y los de Podemos, sin apenas cocina, llegarían al 22,5%,  con lo que nos quedaría un parlamento sin mayorías absolutas,  y a expensas de una coalición a la alemana entre PP y PSOE, bendecida por la inteligencia político-financiera de Europa, o un experimento de frente amplio izquierdista de previsibles consecuencias. Pero no avancemos tanto y vayamos por partes, dijo Jack el destripador en esta hora incierta de España, con un peligroso regusto por el escapismo y la aventura.

¿Por qué cae el PP? Porque si bien ha cumplido  con la política de ajuste que marca Alemania, con esa manera tremenda de hacer las cosas que tienen  los alemanes cuando creen tener razón, y es un dato objetivo que España ha salido de la recesión, se  ha empezado a crear empleo y los analistas avanzan que vamos a crecer más que los grandes países europeos que no se  han tomado en serio lo de las reformas (especialmente Francia e Italia), pues a la gente corriente y moliente no le da por leer el Expansión, sigue viviendo más bien jodida y no se ha enterado de la buena nueva. Y así lo evidencia el sondeo: el 82% juzga la situación económica de España como “mala o muy mala”, pero lo peor viene a continuación. A pesar esos  indicadores macroecnómicos  que nos dicen que ya se está produciendo un cambio  de tendencia, pues  los tíos de la encuesta del CIS no se creen nada, que se deben llamar todos (santo) Tomás, y van y dicen el 70% que dentro de un año la economía española va a estar igual o peor,  y solo hay un 20% de optimistas dispuestos mirar el futuro con cierta alegría y no dejarse vencer por el abatimiento . Ahí está la clave del descenso del PP, sus líderes  carecen de credibilidad para comunicar lo más positivo de su gestión,  que han controlado  la sangría financiera y con la reforma laboral se han sentado las  bases para la recuperación del empleo, que ya se empieza a notar, aunque todavía revestido de gran precariedad.  Y especialmente señalado es el presidente Rajoy, que recibe la peor valoración de todos los líderes nacionales, con el 2,31%, por debajo de Pedro Sánchez con el 3,85% y Cayo Lara el 3,48%.  Obama ha sacado a Estados Unidos de la crisis con menos bajas que en Europa, ha llevado el paro por debajo del 7%  y en cambio ha perdido las elecciones parciales con los republicanos, que todavía querían más marcha y menos intervencionismo; todo lo contrario que en España. ¿Así,  qué puede suceder con Rajoy, que se ha saltado las rayas rojas para llegar a fin de mes y que reconoce que “prometí bajar los impuestos y los estoy subiendo”? Rajoy pensaba que la recuperación iba a ser más percentible cuando se celebren las elecciones– ¿en diciembre de 2015?–, y todo parece indicar que según el  FMI, la OCDE, el Eurostar y el oráculo de Davos, así será, pero los sondeos dicen que a Rajoy no le creen a no ser que los indicadores de la economía española los publique el Marca y se analicen en un  debate de la Sexta un día que no vaya Pablo Iglesias, lo que va a ser difícil como no sea a las cinco de la madrugada.

¿Cuál es ahora la esperanza del PP? Pues por lo que dicen que dice Arriola, viene a a ser algo así como que el temor a la inestabilidad que podría traer una organización como Podemos, peleada con todo el establisment Europeo y sus instituciones, sacará  de la cama a los más apáticos, pero que consideran que los experimentos mejor con gaseosa. En el PP, me reconoce un barón regional,  dan por perdido el voto más joven, el sector más castigado por la crisis, pero confían en que los más maduros y los pensionistas les saquen de este atolladero.  Y su objetivo es que ese 27,5% se convierta como poco en un 38%, lo que les permitiría gobernar en minoría como hizo UCD.  ¿Posible? Pues dependerá mucho de ese 19,5% que no sabe lo que va a votar (otro 15,7% afirma que no votará) y entre los que puede haber un nicho importante de electores críticos que respaldaron a Rajoy en 2011.

¿Y en el PSOE? Pues la encuesta no es para tirar cohetes, pero sí es un balón de oxígeno para su lider, Pedro Sánchez, porque por primera vez parece que el partido  toca suelo y sube casi tres puntos respecto al anterior sondeo del CIS. Eso sí, Podemos le pisa los talones y amenaza con convertirse en la primera fuerza de la izquierda española, una situación que sería inédita en Europa, salvo en Grecia, el único país donde  la izquierda no está liderarada por socialdemócratas.

¿Cómo se explica el éxito de Podemos, un partido que no solo quiere cambiar al gobierno sino el sistema? Nunca ningún partido en España ha tenido un crecimiento tan meteórico.  Es un fénómeno nuevo , porque nuevo es que un líder se abra camino en una tertulia de televisión, y que se presente a unas elecciones con su foto. Ese 17,6% del voto directo, que es una barbaridad, indica que sus seguidores están firmemente convencidos en lo que representa Podemos, y no tienen miedo a decirlo públicamente. Iglesias, un gran polemista que ha tenido a mucho insolvente enfrente, ha sabido recoger como nadie el cabreo general que hay en el país por los recortes y la disminución del poder adquisitivo de una  mayoría,  no sólo de la izquierda más ideológica, sino muy especialmente por la proletarización de esas clases medias, que han perdido su trabajo o lo han encontrado a costa de convertirse  en seiscientoseuristas u ochocientoseuristas. Estos desheredados de la crisis han llegado a la conclusión de que apenas nada tienen que perder, de que los partidos mayoritarios ya no les defienden y han encontrado en Iglesias el perfecto símbolo para patear el trasero de los corruptos, de los banqueros sin escrúpulos y de los políticos acomodados. De momento, vienen subidos en la cresta de la ola, porque no han gobernado y por lo tanto no se les puede responsabilizar de nada. Pero pronto tendrán que hacer frente a las contradicciones de toda fuerza política. Aunque para ello, primero hay que presentar un programa, del que todavía carecen, salvo una colección de utopías izquierdistas colgadas del aire, que quedan muy bien en las tertulias en donde se vende humo gratis.  Pero aquí están, con el 22,5% de los votos, y el que no les tome en serio es que no sale a la calle.

De momento, ya se han merendado   a Izquierda Unida (4,8% en intenciòn de voto), que no siendo menos neocomunistas que el grupo de profesores universitario de Iglesias, se han visto lastrados por líderes como Cayo Lara, que sí lo parece, y suena a viejo y fracasado, claro. Y apunto lo de comunista, porque apenas un 2,3% de los encuestados se reconoce como tal en la encuesta del CIS. Y claro, aquí hay algo que no cuadra, pero no me negarán que cuando usted está hasta el gorro de casi todo, no han tenido la intención de romper la vajilla de la suegra.

UpyD se desinfla,  y me temo que gran responsabilidad de ello la tiene su líder carismática. Lo de Sosa Wagner, un tipo muy por encima de la media de la política española,   y el proceso frustrado sobre  la propuesta de convergencia con Ciudadanos evidencia de que la bisagra empieza a chirriar y yo no sé si será suficiente con el tres en uno.

Esto es lo que hay, pura incertidumbre, tanta que en la política española lo que pueda pasar en una semana –del 9 de noviembre ya hablaremos el 10–entra en el género de la ciencia ficción.

Coda: Viene hoy Cospedal y el ministro Soria a Guadalajara a un acto en la fábrica de Airis, expectación entre los periodistas por un día cargado de noticias, y con mucho que explicar por parte del PP y de su gobierno a la generalidad del pueblo español y a sus electores en particular, y nos encontramos con un discurso institucional sin preguntas. Me temo que siguen sin entender nada.Y si es así, esto solo puede ir a peor.

 

Sin noticias de los alcaldables, lo de Madrid y elogio a un concejal

 

Sin noticias del PSOE sobre su candidato a la alcaldía de Guadalajara, y la cosa empieza a ser inquietante porque el  1 de noviembre está a la vuelta de la esquina y es el día en que los aspirantes deberían empezar a recabar oficialmente avales entre la militancia para ser candidatos. El único que ha dicho públicamente que se presenta es Ignacio Andarias, un militante de base que llegó al PSOE tras el hundimiento del CDS, y que en las últimas Primarias para la secretaría general del PSOE apoyó la candidatura de José Antonio Pérez Tapias, el líder de Izquierda Socialista. La candidatura de la concejala Araceli Martínez, que era bien vista por parte de la dirección provincial,  aunque no contaba con el respaldo de la mayoría del grupo municipal,   se pinchó en apenas dos días y ella se acabó quitando de en medio, aunque sin cerrar del todo la puerta. Porque en este PSOE de hoy en día lo que pueda pasar la semana siguiente entra de lleno en el género de la ciencia ficción. Después de lo de Araceli, corrió el nombre de un médico que ha ejercido varios cargos en el PSOE, y que supuestamente también era bien visto por Pablo Bellido y sus más cercanos colaboradores, pero después hablar personalmente con él, y decirme que en su cabeza no está ahora esa posibilidad, casi que ni voy a mencionar su nombre porque nos vamos a acabar enredando todos con el hilo de esta madeja de la que empiezan a tirar demasiados. Y ese es el problema, que ya he mencionado en post anteriores. En el PSOE de la capital, cualquier candidato que no goce del respaldo de Pablo Bellido y su equipo, de Jesús Alique y del tándem formado por Magdalena Valerio (mis mejores deseos de recuperación) y María Antonia Pérez León, tendrá grandes dificultades para lograr una candidatura de consenso. Pues ellos verán, porque algo conozco de la política alcarreña y les digo que nunca jamás en la historia del socialismo local se va a abordar un escenario tan adverso como el que se encontrará en mayo de 2015. Por primera vez, el PSOE no solo va a luchar por la alcaldía de Guadalajara, lo primero que tiene que garantizarse es seguir siendo el primer partido de la oposición bien sea frente a Podemos e Izquierda Unida, cada uno por un lado, o ante esa coalición de izquierda radical  que se llamaría “Ganemos Guadalajara”. Si en una situación tan crítica como la presente, en la que el PSOE se juega seguir siendo partido de Gobierno en Guadalajara, no son capaces de cerrar filas  y buscar un candidato de consenso, solvente, de  prestigio profesional reconocido y peso suficiente para enfrentarse no solo a Román, sino al populismo izquierdista, es que han perdido todo sentido de la responsabilidad.

Y otra pregunta:¿Deberíamos dar por hecho que José Luis Blanco, secretario del PSOE azudense, es el único candidato a las Primarias de Azuqueca, tal y como anunció inopinadamente, aunque luego no ha dicho ni palabra más al respecto. ¿Y Bellido qué opina de esto?

He escrito que Román será el candidato,  no creo equivocarme, y además debo  reconocer una cosa.  Su decisión formal de no anunciar su candidatura, que dice tener tomada –yo no pondría la mano en ese fuego–, le está viniendo objetivamente bien, siempre que funcione en las encuestas del gurú Arriola, que  han sido el sucedáneo de las Primarias en el PP. Desconozco la última hora de estos sondeos, y pagaría una cena por saber qué otros nombres de políticos provinciales ha metido el encuestador en el hit-parade de los candidatos posibles. Tanto o más que el resultado, que tradicionalmente ha beneficiado a todos los alcaldes de Guadalajara,  por ser el cargo más mediático de la política provincial. No me cabe la duda de que si Román finalmente  quisiera, nadie se va a poner enfrente, pero cuando el  alcalde sigue sin confirmarlo es que algunas cosas – seguramente si deja meter o no la cuchara en la lista electoral y cuál va a ser su papel en las elecciones Generales de fin de año-,  no están tan claras. Y de ahí que quiera seguir manejando él solito los tiempos de su decisión.

Coda: Publicado este artículo conocemos que Pablo Iglesias ha ganado las elecciones internas de Podemos y eso significa esencialmente dos cosas: que él será el líder único y no habrá una dirección colegiada, como es habitual en el resto de los partidos -¡bienvenido a la casta!- y que se va a preservar el nombre de Podemos en las elecciones municipales, porque Iglesias no quiere riesgos en unas elecciones que no le convienen, todavía, porque no tiene una organización extendida por toda España como para poder enfrentarse con garantías a unas elecciones locales y autonómicas. Esto da alas a Izquierda Unida que liderará la coalición «Ganemos….» y ante la que Podemos se pone de perfil. Por lo que pueda pasar.

ME PREOCUPA LO DE MADRID.- Ahora que lo del ébola parece que está encauzado, cabe esperar un mayor avance en las negociaciones entre las comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha sobre el convenio sanitario con Madrid. Aunque en Toledo, como siempre, siguen sin enterarse, porque es un problema que atañe fundamentalmente a Guadalajara — y eso quiere decir que no está en las primera hojas de la agenda política regional–, no hay en esta legislatura una decisión de tanta trascendencia para el ciudadano corriente. Ya son más del millar los guadalajareños que practican anualmente el turismo sanitario –y con ellos otros miles de familiares–, lo que quiere decir que si esto no se arregla es muy fácil que también le toque a usted alguna vez ir de excursión al hospital de Ciudad Real o Albacete, como el que va  de campo a las Lagunas de Ruidera o a ver los molinos de Campo de Criptana. Me preocupa lo de Madrid, porque no tenemos noticia de que los Presupuestos de 2015 hayan reservado una partida específica para ello, por lo que es comprensible que la oposición guadalajareña socialista así lo demanda. Carecer de partida, significa que Echániz está negociando sin cash, es decir solo con contraprestaciones,  aunque ya sabemos lo que dijo el consejero madrileño, que él quiere dinero y no estampitas. Así que yo también me quedaría  más tranquilo, si se pudiera habilitar una partida significativa en los Presupuestos de 2015, y me daría  más seguridad que esperar a que Page gane las elecciones para resolverlo, como prometen los socialistas para llevar el agua a su molino. En Guadalajara ya estamos  cansados de promesas sobre este asunto, y si llegamos a la conclusión de que esto  no tiene arreglo será porque nos  hemos equivocado de autonomía y  también deberían permitirnos el derecho a decidir. Yo, si vienen mal dadas, decido irme a un hospital de Madrid antes que a otros en Ciudad Real o en Albacete. Y les rogaría que no por ello me consideren un centralista de mierda. Con perdón.

FELICIDADES A FREIJO.-Pocas distinciones son tan merecidas  como  el premio nacional del Consejo Superior de Deportes al Ayuntamiento de Guadalajara por la promoción del Deporte. Con su concejal de Deportes, Eladio Freijo, hemos aprendido lo que son las sinergias de una competición deportiva para le economía de una ciudad y como puede ser más interesante para Guadalajara un campeonato del mundo de juvenil de un deporte raro que en Guadalajara interesa a cuatro gatos, solo porque con los chavales vienen los padres a los hoteles, mientras que con el absoluto ya les dejan salir de casa solos. Yo confieso a Freijo que apenas me interesan esos deportes exóticos que han tenido excelentes entradas en el Multiusos, y ruego que me disculpe por ello, pero en mi fuero interno siempre he alabado su capacidad  para encontrar competiciones  que han dejado una gran valor añadido a la ciudad. Enhorabuena, y si no fuera porque en la Cámara de Comercio  están embargados y él día menos pensado les colocan las mesas en el Jardinillo, yo le daría una medalla al mérito y un Môet Chandon. 

Un apunte sobre el presupuesto en medio de la incertidumbre

 

Días atrás, la presidenta de Castilla-La Mancha María Dolores Cospedal, presentó ante los medios informativos toledanos las líneas generales de los Presupuestos de Castilla-La Mancha para 2005,  unos presupuestos especiales porque son los últimos de la legislatura.

En grandes trazos, podemos decir que nos encontramos ante unos presupuestos en lo académico esperanzadores, porque por primera vez abandonan un escenario en regresión económica, aunque van a suscitar escaso entusiasmo entre la ciudadanía, porque los planes de limitación del déficit les  impiden que sean unos presupuestos expansivos, como les gusta a los políticos en año electoral, y para cumplir ese propósito no van a poder darse muchas alegrías en cuestión de gasto. Es más, la propia presidenta ya ha advertido a navegantes que el Gobierno regional “no renuncia ni renunciará a controlar el gasto”, por lo que en la elaboración de los mismos  se ha tenido en cuenta el objetivo de déficit para 2015 por el Consejo de Política Fiscal y Financiera que lo ha fijado en el 0,7%. Esto quiere decir, aunque eso no lo diga Cospedal, que para ello hay que mantener las  políticas de ajuste fijadas en los presupuestos anteriores, aunque nos queda el consuelo de que ya no habrá una vuelta de tuerca más. ¿Pero había otro remedio?

La verdad es que las arcas de la autonomía están llenas de telarañas, y lo van a seguir estando por mucho tiempo con independencia de quien gane en 2015.  Esto es así porque cuando se gastó lo que no teníamos –al caer la recaudación por la crisis y no querer enterarse por parte del gobierno Barreda—se generó una inmensa pelota de nieve llamada deuda de la que todavía nos queda por pagar 2.262 millones de euros anuales. Teniendo en cuenta de que estamos hablando de un Presupuesto para 2015 de 8.206 millones, en el próximo ejercicio   habrá que destinar el 15,3 % del mismo a pagar intereses. ¡Imagínense que todos los meses tiene usted que apartar ese porcentaje de su presupuesto familiar solo para pagar  al banco!  ¿A qué ahorros y privaciones no tendría que someterse para lograrlo?  Pues esa es la situación de esa gran familia llamada Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha. Aún así, le mejora técnica de las cuentas de la Comunidad ha permitido un ligero aumento del gasto no financiero del 0,61%, que no es para tirar cohetes, pero que al menos corta con los tres presupuestos anteriores que sí fueron decrecientes.

Pero todavía hay mas, es pequeñísima alegría se la van a dar porque los Presupuestos de 2015 apuntan a una previsión de crecimiento del 2,1% en el PIB regional, lo que está por encima de la media nacional y de la europea. Pues bien, a pesar de todos estos buenos pronósticos  (un Presupuesto no deja de ser una previsión, aunque estudios teóricamente fiables como el del Servicio de Estudios del BBVA van en la misma línea) no deja de tener razón la oposición cuando su portavoz parlamentario dice que “ni empiezan a restituir todos los derechos, ni a solucionar todos los destrozos de Cospedal en Sanidad, Educación y Servicios Sociales”.  El problema es que lo que no explica la oposición es de dónde sacaría esos ingresos extraordinarios para restituir esos derechos, que generan  un gasto: ¿Subiendo más los impuestos cuando las clases medias están ahogadas y  las empresas tienen muy limitado el crédito? ¿Saltándose a la torera otra vez los criterios de déficit,  lo que ningún gobierno central toleraría, porque a su vez no lo permitiría la política común de la Unión Europea? ¿Emitiendo más deuda para poder soportar ese aumento del déficit cuando todavía los intereses de la deuda acumulada en CLM el año pasado eran de 538 millones, y este año se celebra como llegar a la final del Mundial haber pasado a 427 millones?

Pues siento mucho admitir que el asunto está complicado, porque el regreso al confort y los niveles de vida que alcanzó este país ante de 2008 está más allá del voluntarismo de los gobiernos regionales y nacionales, no hay milagros que valgan, y eso la socialdemocracia europea lo sabe, como lo sabe el primer ministro francés, Manuel Valls, que  ha tenido que rectificar la alegría keynesiana  de los dos primeros s gobiernos de Hollande, porque Francia había dejado de crecer y de generar empleo. Y ahora puede que la reforma laboral de Rajoy se le quede corta al primer ministro de padres españoles.

Hoy,  todo es tan complejo  en Europa que la sociedad vive como atontada y se hace mil preguntas sin que nadie responda. Todo parece contradictorio. Es el caldo de cultivo de los falsos profetas con sus soluciones simplistas, que hoy caben en un tuit.  Volviendo  a los Presupuestos, tan cierto es lo que dijo Cospedal  de que “tenemos unas cuentas saneadas, una reordenada y una cartera equilibrada de tipos y vencimientos; se ha logrado reducir el periodo medio de pago a proveedores y se ha garantizado la sostenibilidad [con recortes, esto es mío] de los  servicios públicos”. Como verdad es lo que clama la oposición socialista y su portavoz Guijarrro: “Lo más grave es que Cospedal sigue sin dar una respuesta a las 90.000 familias con todos sus miembros o a los 120.000 parados que ya no ingresan un euro en Castilla-La Mancha”. Pues sí, tiene razón el portavoz socialista: Cospedal no es un hada madrina, aunque algunos de sus leales se lo hagan creer con tanto elogio desmedido y tanta adulación interesada. Pero la solución tampoco puede ser volver a gastar lo que no se ingresa, y al final dejar de pagar a las empresas y acelerar su ruina, y volver a engordar el déficit.

Así que volvamos al principio.  ¿Las Autonomías españolas son viables tal y como están planteadas? En la Interparlamentaria del PP de Guadalajara Cospedal dijo que sí,  que la culpa es del “desastre que nos encontramos” y que en consecuencia la culpa “la tienen los gobernantes, no el modelo de Estado”.  No digo yo que no tenga la número dos del PP una parte de razón, muchos de esos gobernantes autonómicos han sido unos irresponsables, pero eso alcanza a todo el arco parlamentario. Así que algo del fondo del modelo no encaja, aunque es más fácil  echar la culpa al gobierno de turno que ponerse a reformarlo, y desde la oposición prometer el oro y el moro. ¿No será que a lo mejor de las 17 autonomías que hay en España sobran la mitad, y nos podríamos ahorrar fusionandolas un gran gasto estructural? ¿Por ejemplo, Madrid y Castilla-La Mancha?

Vean el caso de Guadalajara. Cospedal dixit, y yo lo aplaudo, que en “España afortunadamente no hay fronteras, aunque hay algunos con mucho interés por levantarlas” ¡Pero oiga que esto no solo pasa con los independentistas de Cataluña! Que a estas alturas seguimos sin haber derribado la frontera sanitaria entre Madrid y Castilla-La Mancha, y como he visto que en el Presupuesto no hay una partida específica para ese convenio, pues me echo a temblar porque eso significa que Echániz está negociando en especies, pero que no hay dinero para pagarlo, como dijo el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, el metepatas ese del Ébola. Y entonces me pregunto: ¿La gente de Guadalajara tiene que pagar el mal ajuste del estado autonómico? ¿Pero se piensan que alguien se van a conformar con que los Presupuestos hayan subido el 0,61% del gasto no financiero si  luego tiene que ir él y toda su familia a Albacete a la consulta de un especialista o a operarse a Ciudad Real, pudiéndolo hacer en Madrid, a 55 kilómetros?

Ustedes verán lo que hacen, pero las elecciones no se ganan solo con cuadrar el balance y ponerlo en un marco. Hay que hacer política de proximidad. Transmitir credibilidad, pero también ilusión.  Y algunas certezas. De lo contrario acabaremos en manos del populismo, porque cuando una crisis lleva a la proletarización de las clases medias eso es lo que ocurrió en la Alemania de la República de Weimar o en la Italia monárquica anterior a Mussolini.  O más cerca, todavía: si  Manuel Valls  fracasa, Dios no lo quiera, la alternativa en Francia podría no ser Sarkozy sino Marie Le Pen. ¿Pero qué no puede pasar en España cuando la política se hace en los platós de la televisión  y Pedro Sánchez ha tenido que llamar  al “Sálvame” para que algunos/as se enteren de que ya se ha marchado Rubalcaba y Zapatero?  Cuando escuchas a  un amigo tuyo, que siempre votó al PP, y algunas veces al PSOE,  amenazar con votar al líder mediático que vende su paraíso en La Sexta como el nuevo Lenin español, sabes que aquí está pasando algo gordo y de imprevisibles consecuencias. Pero esto es lo que hay.

Mi admirado Ignacio Camacho lo ha explicado muy bien en su columna del domingo en Abc. Les copio el final: “Somos una comunidad asustada en el repentino descubrimiento de su insignificancia. Y ese sentimiento de temeroso desamparo barrunta una sacudida escapista hacia ninguna parte, o hacia cualquiera que señale la tentación ventajista del populismo. La fiesta nacional llega en pleno desmayo, en un momento hipercrítico de angustia, miedo y rabia, con España como principal enemiga de sí misma. Con poco que celebrar en un sistema que se hunde y con la vaga duda de no saber si merece la pena rescatarlo”.        

En Cataluña se ha vendido una falacia antidemocrática

Hace unos días escuché a un ilustre miembro de la selección española de baloncesto, por el que como aficionado siento veneración, un argumento que se ha convertido en la expresión de lo políticamente correcto en Cataluña, hasta el punto de quien no participa de él se convierte en un paria y un apestado. Son los que dicen: “yo estoy a favor de que la gente opine y vote”, en referencia a la soberanía de Cataluña. Y se quedan tan anchos.

Es deprimente que después de 36 años de democracia todavía algunos no hayan entendido que ningún  «derecho a decidir» está por encima de la Ley; y que sin Ley sencillamente no hay democracia, porque se sustituye el  Estado de Derecho por el populismo en una falsa apariencia de democracia. Sin el freno de la  Ley, que es la contiene los principios, derechos y libertades del Estado de Derecho, cualquier gobierno estaría legitimado a someter cualquier disparate a una consulta popular, “porque yo estoy a favor de que la gente opine”, y así podríamos votar sobre la desaparición de los impuestos, la pena de muerte para los pederastas y terroristas, una sanidad pública diferenciada en función de la declaración de la  renta de cada contribuyente o la independencia del barrio madrileño de Salamanca, porque tiene más habitantes que Mónaco.

El señor Mas es un gobernante falaz y demagogo al sostener en el discurso que pronunció con sus compadres soberanistas que lo que “no podemos caer es en la trampa del inmovilismo, vestido de una presunta legalidad, para no hacer nada”. Porque es de una deshonestidad infinita que nada menos que el representante del Estado en Cataluña califique de “presunta ilegalidad” su decisión de sustituir la soberanía del pueblo español (el todo) por solo una parte del mismo, el pueblo catalán, que no es titular de ese derecho, según la Constitución que legitima a su propio Gobierno y hasta el sueldo que recibe a fin de mes.

Para justificar tamaño disparate legal, el señor Mas argumentó que como en noviembre de 2012 el pueblo de Cataluña, mediante su voto en unas elecciones de gran participación, “conformó una mayoría claramente favorable al derecho a decidir” pues eso ha generado “un derecho que ahora nos preparamos a ejercer”. Una barrabasada jurídica de este calibre es en la que se basó Hitler cuando llevó al parlamento alemán  la Ley de Medidas Extraordinarias que le permitieron gobernar como un dictador a pesar de que Alemania seguía siendo formalmente un Estado de Derecho y con una constitución, la de Weimar, en vigor. ¡Pero si las constituciones se crearon para esto, para proteger al pueblo contra sus propios gobiernos, limitar su campo de actuación y con ello el ejercicio arbitrario del poder!.

Es decepcionante que en Cataluña una gran parte de la sociedad haya asumido una falacia de este calibre,  repito, que la mayoría está por encima de la Ley — una Constitución que fue respaldada mayoritariamente también en el Principado–,  pero es especialmente grave la responsabilidad que han tenido en ello la inmensa mayoría de los medios de comunicación privados y el Ejecutivo Catalán por utilizar los medios públicos como mero instrumento propagandístico. Ya saben aquello de una mentira repetida mil veces… Un amplio sector de la sociedad catalana cree a pies juntillas que no hay nada en el mundo por encima del “derecho a decidir”, y para afianzarlo vale cualquier mentira. La última, comparar a Cataluña con Escocia: “¡Qué contraste con aquellos estados democráticos que permiten que las naciones que los conforman  puedan opinar y decidir sobre su futuro”, dijo también Arthur Mas. Pero se calló lo más importante: que en Gran Bretaña no hay una constitución escrita y que el Acta de la Unión que se firmo hace 300 años entre los reinos de Inglaterra y Escocia, nunca privó a escoceses e ingleses de su soberanía.   Nada que ver por tanto con España y la Generalitat de Cataluña, una institución para el autogobierno del antiguo Condado de Barcelona creada en 1395, pero que nunca fue soberana.

La historia no se puede cambiar, sí las constituciones, pero para ello hay que obtener la mayoría suficiente para reformarlas. Todo lo demás sería un golpe de Estado, aunque lo aceptara el presidente del Gobierno en persona. Sabiendo todo ello, el señor Mas y su acompañamiento se comportan como unos irresponsables aventureros al condenar a esos ciudadanos que les siguen a una nueva frustración cuando comprueben que este camino no lleva a ninguna parte. O tal vez sí: a generar más antiespañolismo y a dar la falsa imagen de que España desprecia la voluntad popular, porque en palabras de Mas “los estados democráticos hablan y dejan hablar; pactan para  votar”. Como el gobierno de España no se ha avenido, silogismo, España no es Estado Democrático.

¿Y qué pasará a partir de ahora? ¿Qué tiene en mente el astuto Arthur? Sinceramente, yo creo que no tiene Plan B. Su barco ya no lo pilota él sino Esquerra Republicana, y aunque los de Junqueras predican la desobediencia civil y montarán para el telediario unas urnas en las plazas de algunos pueblos, como si fueran las fallas, ellos saben que al fin y al cabo están en la oposición y la responsabilidad es del astuto Mas.

No, carece de Plan B, y eso es lo que más me preocupa. Porque la incertidumbre es aprovechada por los radicales para hacer de las suyas.  Él sabe que proclamar la independencia unilateral, como le piden los fundamentalistas, podía acabar en un sainete como le pasó al iluminado de Umberto Bossi, quien a bordo de un vaporetto por el río Po fue “liberando” pueblos de la nación de Padania mientras en Roma se fumaban un puro. Pero sobre todo él sabe, que cualquier ruptura institucional llevaría consigo vérselas con el ogro de Montoro, que es el que financia a Cataluña el pago de la deuda  y la inyecta liquidez a través del FLA para que la Generalitat pueda pagar a sus funcionarios a final de mes.

Por lo tanto, y si todo esto lo sabía Mas, por qué demonios ha sido tan torpe. ¿Por qué ha jugado un juego de otros en el que nunca puede ganar?

Una vez termine la representación de este disparate que podría haber escrito Boadella,  llegará el momento de hablar con un nuevo gobierno de Cataluña, que no es una autonomía cualquiera, eso lo tengo yo muy claro, aunque otros se resisten,  pero tendrá que ser un Ejecutivo que  sepa qué es un Estado de Derecho y que se haya leído el procedimiento para reformar la Constitución, si es lo que lo que entre todos decidimos.

Pero, insisto, entre todos, como en 1978. No engañando a la gente, haciéndoles creer lo que es una falacia. Que Cataluña es titular de  la soberanía y de un “derecho a decidir”, que se puede negociar al margen de la Constitución como si fueran las competencias del puerto de Barcelona.

¿Pero en qué cabeza cabe?  Y esto es lo que hay. Primero vendrá la suspensión cautelar del referéndum y después el Tribunal Constitucional entrará en el asunto de fondo. Pero ¿y luego,  astuto Arthur? ¿Nos vamos todos al despeñadero griego cuando no tiene ni para pagar a las farmacias?

Insisto: sospecho que  esta eminencia de la política española  no tiene Plan B. Él así lo dijo ayer a Ana Pastor. Y en política no hay nada que genere más inestabilidad que la improvisación.

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