Una recuperación evidente y el riesgo de brecha social

Por mucho que desde la oposición de izquierdas se quiera negar la incipiente recuperación de la economía española, más allá de una situación puramente coyuntural, lo cierto es que todos los organismos internacionales se han con confabulado para confirmar la realidad de esa tendencia,  y que seguramente vendrá muy bien al gobierno de cara a las elecciones Europeas. No entiendo  la torpeza de la señora Valenciano de centrar su campaña en negar la mayor, la bondad de los últimos indicadores de crecimiento, cuando hace solo un año son los que utilizaba la oposición para arrear al Gobierno y algunos los exhibían para justificar que Mariano Rajoy debía solicitar la intervención. Aunque  después de lo que acaba de suceder en Francia, en que Hollande ha renunciado a las políticas keynesianas de crecimiento, las mismas que defendió en la campaña electoral, y ha puesto el faro en el estímulo de la competitividad, sí parece que la socialdemocracia europea necesita una revisión profunda para saber cuál es su papel en la Europa del siglo XXI, que ahora no se visualiza por ningún lado. Sí se perciben mejor las posiciones en la izquierda comunista o de la ultraderecha nacionalista, solo que son incompatibles con las políticas mayoritarias en la Unión Europea y que responden a otros modelos de sociedad.

Los datos son los que son, y por tanto el único debate que cabe es qué grado de responsabilidad tiene un gobierno en que suban o bajen esos indicadores. Es lícito por tanto que el gobierno de Rajoy se refiera a la reforma laboral como  uno de los motores que están detrás de esos 197.701 cotizantes que la Seguridad Social ha ganado entre abril de 2013 a abril de 2014, como que desde la izquierda se ponga el acento en que el 91% de los empleos  que se crean son temporales. Solo que para que mejore la calidad del empleo primero tiene que haber empleo, y pretender que en España se puede atacar los fundamentos del paro estructural sin que se incremente la flexibilidad y la temporalidad es engañar a la gente. Alemania, Holanda o Austria, con tasas de paro del 4 %,  hace  tiempo que duplican y triplican el empleo temporal de España, y nos guste o no, a lo que tiende Europa, por la pérdida de competitividad industrial ante los países emergentes, lo que está haciendo es repartir el empleo que ha quedado. En España por primera se ha empezado a crear empleo con tasas de crecimiento inferiores al 1% y antes se pensaba que habría que creer por encima el 4% para que nuestro país generara empleo neto. ¿Por qué sucede esto? Porque los costes salariales han bajado, pero también porque es menos costoso regular las plantillas, es decir, despedir. Aunque cuidado con el agit-prop del Gobierno: el empleo que se crea no es precisamente de I+D, sino vinculado a los servicios y especialmente al turismo.   Esto es lo que hay. El mundo que viene está tamizado en gris.

En Guadalajara está pasando ya, y vamos más adelantados que en otras provincias de la comunidad. Si bien es cierto que el 91% del empleo generado es temporal, ya se empieza a notar un ligero repunte de la contratación indefinida,  con 647 nuevos contratos realizados en abril, un 18% más. Pero es que también sube el 18,7% los contratos indefinidos  en lo que llevamos de 2014. Los datos de paro del mes de abril confirman por tanto una tendencia positiva en nuestra provincia, con 949 parados menos registrados, un 3,87% menos, aunque todavía es más importante que este mes el número de afiliados a la Seguridad Social sea incluso mayor: 1.029 más.  Esto significa que en Guadalajara se está creando un empleo real, y al margen de la economía sumergida, porque el número de parados no solo ha bajado en 1.661 personas en lo que llevamos de año sino que la afiliación a la Seguridad Social es todavía mayor: alcanza los 1.867 nuevos afiliados.

Parece que hay motivos, por tanto, para no regodearse en el pesimismo, pero tampoco podemos olvidar que en enero de 2008 había en España 2,32 millones de parados y en abril de 2014 son 4,68 millones. En Guadalajara sigue habiendo 23.595 parados registrados en el Inem, aunque  la EPA eleva ese número a unos 30.300. Los costes de la crisis han sido tremendos y lo que no se puede permitir España es un crecimiento sin empleo, como ha sucedido en otras épocas de nuestra historia (la reconversión industrial) , porque la brecha social que se ha agrandado desde 2010 es francamente insoportable con más de cuatro millones  de parados. No podemos por tanto lanzar las campanas al vuelo porque  el 41% de los parados registrados ya no tiene ningún tipo de prestación con lo que se da la paradoja de que el gobierno se va a “ahorrar” unos 4.700 millones que figuraban en el presupuesto para prestaciones. Ya sabemos adónde nos condujeron las medidas de otros gobiernos, quienes creyeron que solo con políticas de aumento del gasto se podía cambiar esta tendencia. Pero desconocemos lo que piensa hacer este gobierno para combatir ese paro estructural, más allá de las políticas de reducción del déficit que se fijan en  Bruselas,  no en La Moncloa, y lo que tiene en mente De Guindos  o Montoro para que las clases medias, la pequeña empresa  y los autónomos no vuelvan a ser otra vez  los que sigan sujetando la fiscalidad de este país, porque no tienen sicavs.  En este sentido, me preocupa que el gobierno haya dejado de hablar de nuevas reformas, porque con este modelo de administraciones superpuestas e ineficaces la recuperación puede ir a ritmo de caracol y demasiada gente se podría sentir fuera del sistema.

Como pasó en la Alemania de la república de Weimar. Y no digo más.

El gran agitador de la cultura guadalajareña cumple 60 años

Este martes se celebra el 60 cumpleaños de Javier Borobia, y los amigos lo vamos a celebrar con la presentación de un libro para el que su hermano Jesús Orea ha ido seleccionando una gavilla de artículos de aquí y allá, representativos de la formación abierta de su autor, que cual ilustrado príncipe del Renacimiento tiene un conocimiento multidisciplinar para poder tocar todos los temas que le rodean. Borobia es en ese sentido un hombre producto de un tiempo que ha quedado atrás, el de la Cultura con mayúsculas, aquella que como decía Camilo José Cela no es más que el poso que queda a la persona cuando olvida todo lo que ha estudiado. Hablamos de una época que ha sido superada por la técnica y la especialización. Si algo define al siglo XXI es la aplicación de la tecnología en todas las vertientes de nuestra vida y la consiguiente formación de técnicos especialistas que la hagan funcionar, pero que los tengo por menos capacitados para entender el conocimiento de una forma global. Ese poso cultura del que hablaba Don Camilo.  Borobia siempre ha sospechado de la intromisión de la técnica en nuestras vidas, y por ello  receló hasta del teléfono móvil, ese intruso que entró en nuestras vidas y con él mil sistemas que han dado lugar a una cultura cada vez más ancha y global, pero más simple.

Algunos de esos artículos que ha seleccionado Orea se publicaron por primera vez en El Decano, en una sección que se llamaba El Mirador, y que compartía semanalmente con otros amigos. A Javier le tocaba escribir una vez al mes, aunque bien sabíamos que su artículo sería el último en llegar para desesperación del jefe de redacción, entonces un servidor. Salva Toquero me preguntaba: “¿Cómo vamos con el cierre?”. Y yo le solía responder: “Queda el artículo de Javier y poco más”. “Vendrá con una primicia”, replicaba  con humor el director. Aunque sabíamos que no. El artículo de Javier podría haber sido escrito cinco siglos antes, y podía tratar de Alvar Fáñez y la reconquista de Guadalajara o la influencia de la tierra de Guadalajara en la literatura del Arcipreste de Hita. Javier es un tío con gran cachaza, hay que reconocerlo,  pero siempre cumple con su palabra, como los castellanos viejos. Ahora tengo que añadir  que internet nos ha ayudado mucho a los que escribimos en las labores de documentación, aunque al mismo tiempo nos ha alejado de las bibliotecas y eso tampoco me parece que sea bueno.

Esta labor del Javier Borobia, articulista, escritor o pregonero –en esto último es un verdadero maestro y su pregón de las Ferias de Guadalajara es uno de los mejores que se han dado en toda la historia de nuestra ciudad—forma parte de esa personalidad de príncipe renacentista que él ejerció durante tanto tiempo. Solo que en Borobia no se ha limitado a difundir sus conocimientos serenamente, como lo hacen los intelectuales no comprometidos, él en el fondo es un agitador social,  nunca violento, pero sí que ha buscado cambiar las cosas en la sociedad y la cultura de Guadalajara. Javier nunca se ha conformado con la labor del animador sociocultural, que hace más divertido lo preexistente. Él es el agitador que sabe que para que unas cosa se mantenga y no se pudra, necesita cambios, y a veces profundos. Es un conservador con alma de revolucionario.        

Tengo mil pruebas de ello. La agitación sociocultural de Javier llegó a los Carnavales de Guadalajara, que habían dejado de celebrarse, con el grupo Mascarones, el embrión del carnaval actual. Borobia compuso hasta la letra del Aliguí, que puso música mi hermano Chechu. La cofradía de la Capa, que montaba escenas del Tenorio en restaurantes y tabernas de Guadalajara, representadas por Javier y otros, fue el germen del Tenorio Mendocino, sin duda el principal fenómeno social de Guadalajara con el Maratón de Cuentos. Fue actor y director de obras con Antorcha, jurado con la Ata en el Arcipreste, el jefe de las estrafalarias  fuerzas  de Don Carnal en el Festival Medieval de Hita, y  su agitador cuando estaba moribundo. Como católico responsable, estuvo entre los renovadores de su cofradía de la Pasión, con la llegada de los cargadores,  y de una Semana Santa de Guadalajara que languidecía año tras año. Aportó su sangre joven a la hermandad de los Apóstoles, bajo el manto de San Felipe. Castellanista activo, no se encogió de hombros durante la Transición, aunque esa etapa no nos salió bien, porque no conseguimos reducir el número de las autonomías castellanas y para colmo nos dejaron fuera a Madrid. ¡Pero vaya si se agitó Guadalajara entonces! Seis meses se paralizó el proceso preautonómico. Javier Borobia fue hasta concejal del Ayuntamiento de Guadalajara, pero le tocó estar en la oposición y perdimos la oportunidad de que un agitador de la cultura pudiera cambiar las cosas desde las instituciones.

Javier Borobia ha estado donde había que estar. Y si no estaba en un sitio, sería por algo.  Gracias a gente como él, todavía  Guadalajara no es un pueblo sin raíces del Corredor o una capital administrativa protomanchega de la autonomía que nos gobierna, porque supo cultivar sus señas de identidad desde la propia sociedad civil que él agitó. Hoy cumple 60 años, y aunque el riesgo de caer en la cultura de la vulgaridad que trae la globalización mediático-cultural-administrativa es cada vez mayor, y yo he perdido casi toda esperanza, por lo menos nadie podrá decir que Javier se quedó mirando para otro lado.

¡Ah! Además de todo eso y mucho más, Javier Borobia es un funcionario jubilado de la Diputación de Guadalajara, que trabajó con pulcritud para que las obras de los planes provinciales se hicieran lo mejor posible, con independencia de quien gobernara.

Este agitador guadalajareño, castellanista y español cumple 60 años, y este martes a las 19,30 en el colegio de San José, los que quieran nos pueden acompañar en la presentación de su libro.

Esto es lo que hay. Y no es poco.

El Eje Cultural y un casco degradado


santamaria1Román
presentaba estos días lo que él mismo definió como el proyecto más importante de esta última legislatura: lo que han bautizado como Eje Cultural, una inversión de más de tres millones de euros, con las siguientes cifras:  Una actuación que  se ha desarrollado sobre 21.000 m2 de superficie, se han renovado 10.000 m2 de viales, se han sustituido 6.200 metros lineales de canalizaciones, se han creado 11.500 m2 de aceras, se han instalado 812 nuevos elementos de mobiliario urbano y se han creado 227 nuevas plazas de aparcamiento.

santamariaUna actuación desde luego importante en una zona  cada día más degradada, como es todo ese eje a ambos lados de la antigua carretera de Zaragoza, y que tiene serio riesgos de quedar  descolgada de los barrios más pujantes de la ciudad. Yo he vivido allí en la niñez, y lo sigo considerando mi barrio,  así que mi corazoncito agradece en lo que vale que hayan querido poner guapo a mi antiguo barrio, aunque sea a costa de no pocas  molestias por parte de sus vecinos. Ya saben que ha habido críticas de la oposición sobre cómo se han organizado las obras, algunas quejas me las han dado personalmente alguno de esos vecinos, y no digo que no les falte razón sobre la incomodidad en la que han vivido desde junio de 2013, pero es lo que tienen las obras de infraestructuras. Que son un verdadero engorro mientras se ejecutan, pero luego las incomodidades se olvidan cuando se disfruta del resultado. Y si lo que queda a los vecinos les gusta y les parece adecuado a la inversión realizada,  será la primera vez que un ayuntamiento pierda votos por unas obras. Que se lo digan a Gallardón con la M-30. Pero sí, hay discusión.

Me gusta especialmente como ha quedado la plaza de Santa María: despejada, limpia y diáfana, el monumento queda resaltado y ennoblecido por la actuación, y además se incorpora un estacionamiento para larga estancia que desde GuadalajaraDiario hemos respaldado. Pero, ¡oh horror!, el turista de ese pomposo Eje Cultural que sale por el portón mozárabe de la concatedral, lo primero que se encuentra es con un espantoso cartel  rojo de una gasolinera cerrada hace muchos años, pero cuya instalación, con su portón herrumbroso,  preside el oeste de la nueva plaza como si se tratara del mismísimo palco Real de Las Ventas. Después de habernos gastado un buen dinerito en sacar brillo a la plaza, alguna solución debería buscar el Ayuntamiento con la propiedad –cederle la edificabilidad que ocupa en otro lugar—porque esto es como comprar un Ferrari para repartir pizas. Me duele el ojo solo de verlo. Además, se  haría una reparación histórica para con nuestro pasado de ciudad depredadora de monumentos, pues allí hubo siglos atrás un coqueto atrio porticado que pertenecía a la antigua iglesia de San Miguel,  de la que solo quedó lo que conocemos como capilla de los Urbina o de Luis de Lucena, un magnífico ejemplo de arquitectura mudéjar, construida en el siglo XVI (Ahí les pongo ese dibujo de Pérez Villamil anterior a la catástrofe).iglesia_san_miguel

Falta hacía por tanto una actuación integral como la comentada, aunque Ayuntamiento y arriacenses en general deberíamos ser conscientes de que tenemos un problema tan grande como  la torre de Santa María de la Fuente la Mayor, que una actuación de infraestructuras no va a arreglar, por digna que sea. Me estoy refiriendo a la despoblación continuada del casco histórico, que comenzó en nuestra ciudad hace más de cuatro lustros y que está afectando no solo a su propia concepción residencial, sino también a su comercio.  Cada día hay más cierres bajados en el casco, y tiendas tradicionales que han aguantado el paso de la historia no digo desde la época de Alva Fáñez –interesante programa de eventos por su 900 aniversario, por cierto- pero casi,  van cerrando porque el dueño se jubila o simplemente por la  falta de expectativas. La última, Tejidos Aguilar, que vistió a media provincia.

La puñetera verdad es que a pesar de que en Guadalajara fue una de las ciudades españolas donde más se infló la burbuja inmobiliaria, no aprovechamos esos días de vino y rosas para rehabilitar nuestro casco histórico. ¿Fue porque los promotores prefirieron desarrollos periféricos más rentables? ¿O porque los propietarios se durmieron en sus laureles creyendo que solares e inmuebles nunca pararían de revalorizarse?   ¿Y no ayudó también que los sucesivos ayuntamientos no aprobasen unas rebajas fiscales y ayudas lo suficientemente atractivas como para animar la rehabilitación? En los grandes fiascos, no suele haber un único culpable. Pero solo hace falta darse un paseo desde la plaza de los Caídos hasta Santo Domingo para hacerse una idea de la envergadura del problema.

En la plaza de los Caídos nos encontramos con que más de dos tercios de las viviendas de la zona están desocupadas,  porque son edificios antiguos sin rehabilitar que solo tienen salida para colectivos de emigrantes de escasos recursos. Sigues por Miguel Fluiters y nos topamos con la ruina del antiguo Bar Soria. Un solar, la fachada desnuda de la antigua pescadería de Maragato y el vacío edificio de la antigua Telefónica,  preside y afea todo el lateral sur de la plaza Mayor. En la cuesta del Reloj ya no vive nadie, excepto en la soberbia casona de la Posada del Reloj, que sí se rehabilitó. El despejado solar del Cine Imperio espera tiempos mejores. En la plaza de San esteban,otro solar donde se ubicó el  palacio de la vizcondesa de Jorbalán.  Hay otro solar vacío al lado del Casino Principal. Más casas y antiguos palacetes en el último tramo de la calle Mayor alta en proceso de ruina.  Y el esquinazo deshabitado de los Solano en el antiguo caserón de Santo Domingo está a la espera del permiso para ser derribado. Una parte de la acera izquierda de la calle del Amparo, que mantiene sus viejas edificaciones de dos pisos, convive con los edificios de más de 10 pisos en la acera derecha. De la Carrera, posiblemente la calle más caótica  de España en su urbanismo, mejor no hablamos.

Otros más doctos que yo deberían hablar sobre esos certificados de edificabilidad que se exigen a las viviendas antiguas y sus resultados.  Yo solo digo lo que veo: que se nos pasó el arroz y la financiación fácil de los tiempos de la Burbuja, y apenas se rehabilitaron casas en el casco para recuperar su carácter residencial.  El Ayuntamiento echa ahora cemento, y lo va a seguir haciendo en la calle de Miguel Fluiters (o calle Mayor baja), la plaza de Dávalos, que ya tocaba, y seguirá hasta el final de Teniente Figueroa –¿qué piensa hacer Correos con el viejo edificio de Telecomunicaciones  que cerró?–  en su conexión con el ahora llamado Eje Cultural. Todo ello no vendrá mal, desde luego, pero el meollo principal ahí seguirá. El corazón del casco está cada vez más degradado en razón de que no tiene viviendas de calidad para recuperar su carácter residencial.  Cada vez hay más solares sin edificar. Y el Eje Comercial se desplaza a pasos agigantados del norte hacia el sur con serio perjuicio para el comercio tradicional de esta ciudad. Habría que pensar cómo hacemos para remediarlo, si todavía estamos a tiempo para ello. Porque el último fin de las obras de infraestructura es que las personas las disfruten. Esto es lo que hay.

P.D. El Ayuntamiento ha accedido a que Miguel Fluiters no se peatonalice tras las obras, como tenía pensado. Los comerciantes no quieren perder plazas de aparcamiento, porque piensan que perjudicará la accesibilidad y a sus negocios. Yo en parte les entiendo. En una situación de crisis como la que vivimos, parece que cuanto menos toquemos mejor, no sea que  el  remedio sea peor que la enfermedad. Pero también les digo que la situación de esa calle Mayor baja, no peatonalizada, no es desde luego mejor que la calle Mayor alta que lleva sin coches los últimos veinte años.  Sinceramente, yo creo que el debate sobre las peatonalizaciones en zonas comerciales  ya no existe en casi ninguna ciudad europea, y se ha cerrado en favor de los espacios para pasear, ver y comprar. El problema de nuestro casco histórico es de mayor calado que el de unas plazas de aparamiento y en él confluyen otros elementos, como hemos dicho.

Las instituciones deben liderar el convenio sanitario con Madrid

La Diputación de Guadalajara, como hizo el ayuntamiento de Loranca  de Tajuña, del PP, ha rechazado una moción de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública que los partidos de izquierda van a presentar en los ayuntamientos de la provincia en la que se urge a la firma de un convenio sanitario con la comunidad de Madrid.

Empiezo por decir que entiendo que al PP, como partido que respalda a los gobiernos de Rajoy y Cospedal, no le haga ninguna gracia respaldar la propuesta de una plataforma que políticamente  está en sus antípodas y que la integran PSOE, IU, UPyD o el sindicato UGT, entre otros. Aquí nadie se chupa el dedo. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, desde el PSOE se ha construido un discurso en el que se parte de una premisa que no se corresponde con la realidad, como es que alguna vez hubiera habido entre las comunidades de Castilla-La Mancha y Madrid un convenio sanitario reglado que regulara esa colaboración. Nunca lo hubo. Y de hecho los que llevamos 30 años defendiéndolo, gobierne quien gobierne,   así  lo reclamamos al uso y manera de nuestra vinculación con la Universidad de Alcalá, que está regulada por Ley,  porque en Guadalajara se peleó duramente por ello. Tiren de hemerotecas.Cuando insistía en mis artículos que la deriva autonomista  acabaría poniendo en peligro nuestra relación  con Madrid, siempre obtuve la misma respuesta de los altos cargos gobernantes: “Tu, Santiago, siempre tan alarmista en estas cosas de la autonomía”.

Pues bien,  lo que tenía que pasar pasó, y cuando la crisis económica se llevó por delante aspectos fundamentales del  el sistema de financiación de las autonomías españolas, sucedió que con ella se fue al garete el fondo de cohesión, que es el que se utilizaba para compensar estos gastos entre pacientes de distintas comunidades. Y así sucedió que Castilla-La Mancha cada vez pagaba peor los gastos de sus “nacionales” en los hospitales de la sanidad madrileña, que empezó a mosquearse por ello. Durante el gobierno de Barreda ya se empezó a restringir el uso de los hospitales madrileños,  y se empezó a practicar ese “turismo sanitario” desde Guadalajara  a  hospitales de Toledo, Ciudad  Real o Albacete, cierto. Pero es al tomar posesión el nuevo gobierno Cospedal cuando la consejería de Sanidad frena en seco esas derivaciones, como me lo reconoce en una entrevista el consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz: “No tenemos dinero”.

Eso es lo que pasó. Cuando llega Echániz a la consejería  se encuentra con que no tiene dinero para que los pacientes de Guadalajara sigan teniendo sus hospitales de referencia en Madrid. Llegan los tiempos duros de la crisis, cada autonomía  se cierra sobre sí misma y solo piensa en los suyos; y en la práctica el sistema sanitario estatal solo queda para las urgencias a vida o muerte y los desplazados.  Ahí tienen el reciente caso de la niña fallecida del condado de Treviño a la que un cabeza de huevo de la sanidad vasca decide no enviar una ambulancia a su pueblo, administrativamente Burgos,  y el padre desesperado la traslada en su coche a  la vecina Vitoria.

Sin que nos diéramos cuenta, han cambiado  un sistema público  estatal y español  por  17 sistemas autonómicos de su padre y de su madre. Y como Guadalajara está en la periferia de la autonomía en la que nos metieron,  más cerca de Madrid que Castilla-La Mancha, pues somos  sus “nacionales” los que pagamos  los platos rotos con viajes interminables al quinto pino ( manchego)  de pacientes y familias. ¡Qué forma tan maravillosa de acercar los servicios públicos al administrado y al contribuyente, que es el que paga esta juerga!

No es por tanto el gobierno de Cospedal el que genera por su intrínseca maldad este problema, como acusan interesadamente desde la oposición, pero lo que ya no cuela es que ante la petición de Agamenón  o de su porquero para urgir al mentado gobierno regional  a que lo arregle, la única respuesta que se ofrezca  desde las instituciones guadalajareñas es que estos señores socialistas dejaron la sanidad hecha unos zorros y entrampada hasta las cejas. Aun siendo esto  cierto, han pagado  por ello y por eso  están en la oposición. Y eso es lo que les pasará a los que ahora gobiernan si no lo arreglan.

Así que vuelvo al principio. Entiendo los recelos del PP a no hacer seguidismo político de ciertas iniciativas, pero  cuando se vota en contra de un enunciado como el que proponía la moción de marras, lo que la técnica parlamentaria requiere es presentar una moción alternativa para patentizar que esa voluntad existe. El  PP en la Diputación cometió un error de bulto al no hacerlo, que no les habría ocurrido a los Tomey, Bono, Irízar o Bris,  que se las ingeniaban para estar en cabeza de la pancarta aunque fueran ellos los que gobernasen. Pero esto es lo que hay.

Bono solía decir que España valía más que el PP y el PSOE juntos. Y se quedaba tan ancho como Dominguín. No sé si sería demasiado pedir a los señores políticos que nos representan (y cobran por ello) si tendrían a bien llegar a un consenso sobre un tema tan trascendental como el que nos ocupa, y que por lo tanto debería estar fuera de la pugna política. No sé si llegan a darse cuenta de que este asunto nos compete exclusivamente a los de Guadalajara, y solo un poquito a la comarca de La Sagra, en Toledo, así que si  no nos ponemos de acuerdo entre nosotros, ¿cómo vamos a convencer  a los señores políticos de la autonomía que esto es un asunto tan trascendente, que si no se arregla, rompería las reglas del juego por las que se creó Castilla-La Mancha y Guadalajara se integró en ella?

Si quieren hasta les redacto una moción para que la puedan firmar todos los que crean que Guadalajara vale más que el PP, PSOE e IU juntos.

“Instamos al gobierno de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha a firmar con el gobierno de la comunidad de Madrid un convenio sanitario con el fin de que vuelvan a ser atendidos los usuarios de la sanidad pública de Guadalajara en los hospitales de Madrid, cuando así se requiera, como  ha venido sucediendo históricamente en razón de la cercanía entre ambos territorios. Este convenio se podría extender a otras  zonas de Castilla-La Mancha que estuvieran interesadas y en justa correspondencia a los pacientes de la sanidad autonómica madrileña en el territorio de CLM”.

Las instituciones deben liderar a la sociedad. Cuando esto no se produce se extiende la impresión de que las instituciones  no son eficaces y por extensión el sistema mismo. En fin, que como decía el añorado Adolfo Suárez, muñidor de grandes consensos durante la Transición,  hay que dar la categoría de normal a lo que en la calle es normal. Y no puede ser más normal que nos atiendan en hospitales que están a 50 kilómetros –cuando no se puede en el de Guadalajara–, en lugar de otros que se ubican a 170, 250 o 300.     

P.D. Pues que quieren que les diga: la mejor manera de homenajear a Adolfo Suárez es seguir trabajando y no suspender ruedas de prensa, exposiciones, conferencias y todo tipo de eventos insitucionales.  Pero…

Este Deportivo tiene mucho mérito

Lo que está haciendo este año el Deportivo Guadalajara tiene mucho mérito. Porque pareciera como si el destino, el insondable funcionamiento de la Justicia o la arbitrariedad de la liga profesional  que maneja el tal Tebas le aporta al club una dificultad añadida que no se le exige el resto de las SA deportivas.

A saber. Una cuestionada ampliación de capital acabó con el Deportivo abrasado en las llamas del infierno, con un descenso de categoría, que castiga injustamente al aficionado, en contraste con otros casos similares en los que se tuvo la manga más ancha: Alcorcón, Murcia, Deportivo, Barcelona…El Deportivo  Guadalajara no tuvo un Cardenal que le escribiera,  no debe dinero a nadie ni está al borde de la quiebra, pero acabó en el foso de los leones devorado por los comité deportivos que no encontraron mejor despojo para que sirviera de escarmiento general. Un club con apenas dos años Segunda División,  con  escasa influencia en  la Liga y representativo de una ciudad de la que se puede decir lo mismo que su equipo en el concierto nacional.

Y luego llegó la Justicia, con sus plazos y procedimientos. No se le concedió la cautelar, su Señoría se fue de vacaciones mientras el proceso sigue su trámite ordinario –es decir, algún año fallarán el caso—y el Deportivo se vio descendido en pleno mes de agosto con todo lo que ello lleva consigo. Dar de baja a la mayoría de la plantilla de Segunda A, por una elemental cuestión presupuestaria y deportiva,  el entrenador-amuleto se marcha a su Vizcaya natal, porque no quiere entrenar en Segunda B, hay que nombrar a otro equipo técnico nuevo deprisa y corriendo, y mientras el resto de los equipos de Segunda B empiezan la pretemporada,  el Deportivo Guadalajara tiene que buscar una plantilla nueva –quedan 3 de la anterior—con lo que le han dejado los demás. Por si fueran suficientes dificultades,  le asignan para jugar un grupo lejano en la otra punta de España, con equipos sin tradición entre la afición morada, que desde que conoció el descenso administrativo tiene un mosqueo  de campeonato. Ya nos pasó una vez. Cuando el Baloncesto Guadalajara ascendió a la Liga ACB y no encontró los avales, hubo gente que juró no volvería más a una cancha de baloncesto, y lo ha cumplido. Por eso a un equipo tan apañado como el CEBA le cuesta tanto que vaya el público a verlo.

Pues bien, a pesar de las calamidades descritas, y con esta plantilla reclutada a última hora en la playa, el Deportivo está en plazas de play-off con cuatro puntos de diferencia sobre un equipo histórico como el Cádiz, y en disposición de conseguir todos los objetivos.

Pero como en el Deportivo todo lo normal es complicado, se apuntó a la Copa Federación, porque deja un buen dinerito a medida que van pasando las eliminatorias, y se ha encontrado con que ha llegado a  la final cuando precisamente se está jugando el play-off con sus rivales más directos. Como  consecuencia de este sobreesfuerzo, al  Deportivo se le lesionan tres titulares, dos de los cuales dos no podrán jugar los partidos ante el primero, segundo y tercer clasificado (Lorca, Albacete y Cartagena). Y para acabar de hacer el número de la cabra, entre los partidos del Cartagena y el  Albacete les ponen a jugar entre semana la final con el  Ourense, con Ángel  Villar en el palco. Si yo fuera Retuerta, le pondría directamente al presidente  federativo la camiseta morada y que juegue en puesto de Prosi.

En fin, que este es el Deportivo y su corte de los milagros, unos jugadores que se lo  merecen todo, incluso que los aficionados alcarreños que siguen todavía cabreados por el descenso vuelvan al Escartín el domingo, porque esta vez no hay excusas: pueden conseguir la entrada anticipada por 1 euro.  Además, llega el Lorca, el otro equipo milagro de la categoría. Es un recién ascendido, que tenía por objetivo mantenerse, pero ahí están los tíos,  de líderes en solitario. Para subir a segunda hay dos vías: la civil o la criminal. Mientras sigue macerándose el recurso ante la Justicia, vamos a ver si podemos ascender metiendo solo goles.

Esto es lo que hay.

 

Una mirada a aquel 11-M de 2004

Nunca llegaremos a saber quién  habría ganado estas elecciones  si el 11-M hubiera sido un día normal, como tantos otros, en la línea de Cercanías entre Madrid y Guadalajara. En consecuencia, como no somos ni profetas ni videntes, no cabe otro comportamiento democrático que la aceptación de la legítima victoria electoral del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero y felicitar a su partido por ello. En ese aspecto, el comportamiento del candidato frustrado del PP, Mariano Rajoy, por no hablar de Luis de Grandes, que actuó como portavoz del Pp de Guadalajara, fue impecable y deportivo.

Atribuir la victoria de Zapatero nada menos que a Bin Laden, como ha hecho algún columnista y algunos periódicos y políticos extranjeros, es sencillamente un error y un desprecio por los 25.615.598 votantes que acudieron a las urnas, el pasado domingo, y que decidieron un cambio en el gobierno de España.

Acebes y Aznar no han sabido gestionar la crisis tras el atentado terrorista, especialmente el primero cuando atribuyó, sin lugar a dudas,  el atentado a ETA y calificó de “indignos”  a los que manejaban otras hipótesis. Sólo dos días después, el ministro del interior corrigió  el tiro, al informar puntualmente de unas detenciones que obviamente perjudicaban los intereses del PP, porque desmontaba  la hipótesis que Acebes y todo el PP habían defendido, imprudentemente, desde las primeras horas del atentado (¡qué listo fue una vez más el Rey!). Pero ya era tarde, y la izquierda supo sacar provecho de un error, utilizando algunos recursos (esas manifestaciones a las puertas del PP) que caen en la extravagancia cuando, al día siguiente,  cada español tiene oportunidad de expresarse en las urnas. ¿Y qué paso entonces? Que a Aznar se le acabó la baraka, esa suerte necesaria en la carrera de un político. El presidente del Gobierno (en funciones) jugó con fuego apoyando a Bush en la guerra de Irak, contra la voluntad de una inmensa mayoría de los españoles, electores del PP incluidos. Aznar sabía que por muchas manifestaciones que hubiera , la política internacional nunca decidió unas elecciones en ningún país del mundo mientras se pueda contrarrestar con un buen  balance económico. El atentado del 11-M (nuestro 11 de septiembre español) convirtió a la guerra  de Irak en una cuestión  interna, de fuerte carácter emocional,  y España decisió castigar al PP, pasando por alto la buena gestión económica que ha hecho especialmente el equipo de Rodrigo Rato, el vicepresidente que –aseguran—discrepó en la intimidad del Consejo de Ministros sobre la estrategia de Aznar, y que luego perdió la carrera sucesoria. Un análisis frío de los datos evidencian que el atentado estimuló un participación récord, como ocurrió en las elecciones siguientes al 23-F,  y que tanto los jóvenes como ese segmento de electores que suelen engrosar las listas de la abstención, acudieron a las urnas para pasar factura al PP y propiciar un cambio de gobierno.

El gran mérito de Zapatero es haber estado allí, como alternativa creíble, después de una buena campaña electoral en la que, día a día, descontaba la gran ventaja con la que el candidato de Aznar, un Rajoy de perfil bajísimo, inició la carrera sucesoria. Rajoy salió a empatar este partido, se equivocó al sacar a todas horas a pasear el espantajo de Carod-Rovira , que ha hecho polvo a CiU y al propio PP e Cataluña. Aznar se paseó por España mostrando su imagen más antipática y derechista, y el pueblo llano acabó poniendo a cada uno en su sitio. Que cada uno extraiga las consecuencias.

P.D. Este artículo fue publicado por la revista  El Decano el 19 de marzo de 2004. Diez años después lo vuelvo a suscribir y añado algunas apostillas.

1ª) Con lo que luego hemos sabido, me quedé corto en la censura a Aznar sobre cómo gestionó esta crisis, que se inicia con el atentado y concluye con las elecciones del domingo, tres días después. Cuando todo apuntaba hacia el yijadismo,  él y su ministro de Interior siguieron manteniendo la implicación de ETA. Rechazó la invitación de Zapatero para escenificar un frente unido en la crisis, y los errores del gobierno al final fueron aprovechados por el jefe de campaña del PSOE, Rubalcaba, para montar un mitin frente a cada sede del PP en la jornada de reflexión, retransmitido por la Ser. Rajoy por lo menos no cayó en la trampa de los que difundieron la teoría de la conspiración, es verdad,  pero se puso de perfil en la crisis y el 11-M se lo llevó por delante.

2º) El 11-M hubo muchas manifestaciones,  pero muy pocos gritos. La protesta fue silenciosa.  Sigo admirándome  de la moderación del pueblo español, que no cayó en la tentación de culpabilizar a los musulmanes en general de lo que había hecho el fundamentalismo yijadista en nombre de Alá. No habría sido así al revés. En un país con una  población emigrante de las  más altas de Europa, y con la mayor tasa de paro, en Guadalajara no ha arraigado el populismo xenófobo como en Italia, Holanda, Francia, Escandinavia o Grecia. No hay pueblo más neutral en Europa  que el español, solo el Suizo, pero no caigamos en el buenismo de pensar que las fronteras no hay que defenderlas. Que aquí caben todos. O que la democracia, la laicidad, la igualdad de sexos  y la libertad se defiende por sí sola.  No seamos tampoco ingenuos.

3ª Han tenido que pasar 10 años para que las víctimas conmemoren unidas este aniversario. Al igual que no hay pueblo menos beligerante  en Europa como el español, con su tradición de neutralidad en las grandes guerras mundiales,  es difícil encontrar otro en el que haya menos unidad en la sociedad ante las cosas importantes, sea  el Estado, los valores fundamentales o la propia  idea de la nación. En Estados Unidos, Francia o Alemania, por citar tres países tan diferentes estas cosas no pasan.  Y tenemos un problema, claro.

En fin, que esto es lo que hay.

Sin novedad en el frente del paro

Sin novedad en el frente del paro. A los voceros del gobierno les valdrán los datos de febrero para proclamar que la recuperación ha comenzado, porque es notoriamente cierto que por primera vez el paro ha descendido en España en febrero desde que se inició la crisis, aunque los nuevos ocupados solo sean 1.949. Y los de la oposición podrán poner el acento en que todavía tenemos a 4.812.486 personas en esa cola del paro que ya no visita Rajoy.

Más allá de la catarata de declaraciones altisonantes para consumo informativo que siguen a la publicación mensual  de los datos de empleo, si se llegara a confirmar –como pronostican los sesudos analistas—que en los próximos meses esta moderada tendencia de creación de empleo va a continuar, dará la sensación de que hemos dejado atrás ese horror del primer trimestre de 2013 cuando el paro en España superó los cinco millones. Puede que a Rajoy le venga bien, porque tiene por medio unas elecciones Europeas que no interesan a casi nadie y que va a pillar al electorado del PP desmovilizado o cabreado. Pero no convendría echar tampoco las campanas al vuelo, porque como nos ha dicho la señora Lagarde, la jefa del FMI, la salida de la crisis en España va a ser muy lenta, por lo que aun sigue pidiendo reformas que el Gobierno no parece que esté en su ánimo de acometer al final de la legislatura, y siempre estamos expuestos a que un incidente internacional nos fastidie la recuperación.. Pongamos que hablo de Putín.     

En lo tocante a Guadalajara es de las provincias  en las que sube ligeramente el desempleo siguiendo la tendencia de su entorno geográfico, y con ello me refiero fundamentalmente a la comunidad de Madrid. La noticia positiva es que aumenta la contratación indefinida un 31%, con  443 nuevos contratos, un porcentaje todavía pequeño frente al número total de contratos temporales, que alcanzan los 5.435, algunos de apenas una horas, pero si alguien se piensa que han llegado los tiempos en que se genere empleo de calidad que se lo quite de la cabeza. Eso solo llegará cuando salgamos de la crisis, de verdad. Mientras tanto, toca remar. No podemos pasar por alto que en nuestra provincia hay 24.699 parados, que son las grandes víctimas de este estropicio, y que 10.000 de ellos han perdido la prestación. Hago notar que 3.662 de ellos proceden de la Construcción, un sector que nunca volverá a ser  el que fue en nuestra provincia, jamás de los jamases. Ahora no llega ni al 10% de hace cinco años. ¿No podemos hacer algo más en materia de formación para que puedan tener alguna oportunidad real?   

La izquierda insiste en reclamar planes de empleo, que al final consisten en 3 meses de trabajo en algunas obras comunitarias y luego de vuelta a la cola del paro. No seré yo el que critique el aumento de las políticas sociales y los programas que contribuyan a paliar las situaciones de necesidad por las que pasan muchos de nuestros paisanos. Pero no llamemos Planes de Empleo a lo que es Política Social. El empleo lo generan las empresas, y especialmente las pequeñas, y lo que el gobierno tiene que hacer es avanzar en un marco fiscal y laboral que lo propicie. Se han  dado algunos pasos, ahí está lo de la tarifa plana, pero ¡queda tanto por hacer en orden a una fiscalidad más justa hacia los generadores de empleo! Que no son los gobiernos precisamente. Yo casi me doy por satisfecho con que no lo destruyan metiéndose en gastos absurdos para aparentar que hacen. Y prefiero no señalar.

UN CONTRATO DE BASURAS PARA 15 AÑOS.-  El Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, dependiente del Ministerio de Hacienda, ha levantado la suspensión cautelar del procedimiento de contratación para adjudicar por 15 años, y con un coste de casi 125 millones de euros en un solo contrato, de los servicios de recogida de basuras, limpieza viaria, recogida de ropa usada, recogida de aceite y restablecimiento de la normalidad vial tras accidentes de tráfico en la ciudad de Guadalajara. Tras la paralización por los tribunales del primer megacontrato que propuso Contratación, de haberse confirmado la cautelar habría supuesto un serio revés para el Equipo de Gobierno, ya que le habría dejado con las manos atadas en lo que queda de legislatura.

Este tribunal administrativo, que no judicial, da por buena la tesis defendida por el Ayuntamiento en cuanto a que existe una cantidad variable en los pagos al reconocer que existe “una asunción de riesgo, al menos parcial, por el contratista”. A mí me gusta esta filosofía de pagar por objetivos, y lo que desearía es que el Ayuntamiento luego tuviera los medios para verificar efectivamente su cumplimiento, asunto que duda la oposición. Eso sí, tampoco esto va a ser la bomba, y así el Tribunal hace constar que aunque teóricamente la retribución del contratista no va a ser constante, “la variación no será muy grande a lo largo del periodo de duración del contrato”.

Como saben, este contrato fue recurrido por los grupos Socialista y de Izquierda Unida. El Tribunal no aprecia mala fe o temeridad en ello, así que en este sentido caben pocas críticas, aunque el Equipo de Gobierno les podrá a caer de un burro. Lo que yo me pregunto, teniendo en cuenta que este contrato tendrá una vigencia de 15 años: ¿No habría sido lo normal que se hubiera consensuado entre los dos partidos de gobierno?  En Guadalajara siempre ha estado vinculado el servicio de recogida de basuras con la limpieza viaria, y de hecho numerosos ayuntamientos socialistas siguen estos criterios. Yo conocí otro tiempo en que sobre estas cosas importantes, que trascendían de las legislaturas,  se debatían y muchas veces se llegaban a acuerdos. Claro que eran otros políticos los que, por cierto, la mayoría de ellos tenían además otros trabajos y no creían que la política era una carrera más de la administración. Ahora se ha vuelto a la política del frentismo, en la que ni el equipo de Gobierno tiene el más mínimo interés en coincidir con la oposición, y esta se preocupa más en resaltar sus diferencias que buscar puntos de encuentro. En esto, en los consorcios, en las mancomunidades, en la idea de España… ¡Señor, qué aburrimiento!  ¿Pero es que no aprenderemos nunca de los alemanes, que cuando están las cosas verdaderamente jodidas montan una gran coalición para tomar las medidas que son necesarias para salir de la crisis y se dejan de sectarimos y coaliciones con partidos perroflautas?

ROMÁN SE PRESENTARÁ (parece) A LA REELECCIÓN.- Yo es lo que interpreto de esta frase que dijo en el pleno,  aunque tal vez no la quisiera decir, porque todavía no tocaba: «Le garantizo [refiriéndose a Magdalena Valerio]que si pierdo las elecciones me marcho a mi casa». Yo le oí a Román hace ya tiempo argumentar que dos legislaturas estaban bien para un político, aunque desde el año pasado empezó a hablar de “dos o tres”. No pasa nada, y de hecho yo no lo doy importancia. Se explica, y punto. Pero no se enreda.

Mientras no suceda como ha pasado alguna vez en que un político se presenta a un cargo y luego se lo traspase a mitad de legislatura a otro, que tal vez no lograría la confianza de los ciudadanos por méritos propios, cualquier cambio de opinión es legítimo. Es lo que hizo Bono con Barreda cuando le nombraron al de Salobre ministro de los tanques; y a mí me sonó a estafa. Pero mientras uno cumpla con el contrato que contrajo con los ciudadanos, ningún problema. Esto es lo que hay.

Ahora ya se puede hablar de la Universidad

Cuando la presidenta Cospedal confirmó en una entrevista coral en Toledo lo que ya sabíamos, que el campus se construiría en el casco histórico, le preguntaron al gerente de la Universidad de Alcalá de Henares su opinión sobre el asunto. Y el susodicho, aprovechando que el Henares pasa por Alcalá y Guadalajara, contestó que lo importante era que la Junta pagase las facturas que se iban acumulando desde la época de Barreda: unos 5,5 millones. Y que luego hablaríamos.

Cospedal-UAH-370x227La Junta ha estado ágil solucionando esta cuestión, que requería prisa porque a finales de mes hay elecciones en el rectorado de la Universidad, y el actual rector, Fernando Galván, tenía que presentarse con los deberes hechos en lo que toca al campus de Guadalajara. Y días antes de que se cerrara el plazo de presentación de candidaturas, el consejero Marín y el rector firmaban en Toledo el convenio ante la atenta mirada de Cospedal. Añadir que, ahora, sabemos que Galván seguirá de rector de Alcalá, porque no tendrá rivales en frente. Por tanto,  Marín no tendrá que explicarle nada a un nuevo rector, como le pasa a Echániz con el nuevo consejero de la comunidad de Madrid,  así que mejor para todos.

Pues bien, la Junta va a pagar a la UAH todo lo que la debe en dos cómodos plazos –2,2 millones en el año 2014 y 3,4 millones en el ejercicio siguiente—con lo que todos los obstáculos quedan superados para hincar el diente en lo que nos interesa a todos: hablar del futuro campus universitario de Guadalajara.

Antes, solo un pequeño preámbulo. Cuando el ayuntamiento de Jesús Alique y la Junta de Comunidades sobre todo apostaron por un campus periurbano, al otro lado de la vía del tren, fuimos muchos los que no estuvimos de acuerdo. Ahí están las hemerotecas. Nuestro bloguero Miguel Ángel Embid lo expresa muy bien en su último post: una ciudad pequeña, como la nuestra y con una gran déficit de actividad urbana en el centro, no debería dispersar fuera del entorno urbano más necesitado y por otra parte más interesante, toda una serie de actividades que podrían ayudar a revitalizarlo. En Alcalá de Henares así lo hicieron con algunas carreras  que ocuparon edificios del casco histórico e incluso los estudiantes de Guadalajara de entonces lo entendimos perfectamente. Aunque nos alejaba de la estación del tren.

Pero los que ponían la pasta dijeron que no, que mejor un campus periurbano con una zona aneja para campus empresarial, todo juntito, y los que no lo compartíamos tuvimos que plegar velas y aceptarlo. Entre ellos se encontraba el actual alcalde de Guadalajara, Antonio Román. “Son lentejas”, les dijeron en la Junta. Y nos las comimos.

Luego pasó que estalló la crisis, Castilla-La Mancha se arruinó al desplomarse la recaudación, y no se pagó ni el proyecto del nuevo campus que hizo un acreditado estudio madrileño. Mientras tanto, hubo cambio de gobierno regional, y se retomó a la antigua idea del campus urbano. Pues bien, igual debe pasar ahora. El debate sobre el campus es cosa cerrada y el Grupo Socialista no debería gastar esfuerzos inútilmente. Lo que hay que dilucicar ahora es qué campus queremos y eso está estrechamente relacionado con otra variable: qué campus nos podemos permitir en lo financiero para volver a las andadas. Ese es el debate, ahora.

Dijo Cospedal que el proyecto de campus estará “en breve” y que se haría en unos terrenos el centro histórico propiedad del ministerio de Defensa.  Se han visto tres emplazamientos: los edificios del antiguo Hospital Provincial, que están vandalizados y esperando un uso. Los garajes del antiguo Parque Móvil, también muertos de risa, y el complejo de Las Cristinas y antiguo solar de la Academia de Ingenieros, que son los que pertenecen a Defensa.  Yo doy por hecho que el campus se hará en Las Cristinas, porque el edificio está hecho, y solo necesitará de alguna reforma, y porque hay terreno para poderlo ampliar. No están los tiempos para gastar a lo tonto porque las administraciones no se pongan de acuerdo, y siendo todas del mismo partido… ¡Sería de risa! Pero es que además los tiempos de las recalificaciones urbanas, como pasó con el Fuerte, son historia. Defensa no tiene en Las Cristinas las minas del Rey Salomón; y lo peor que le puede pasar al antiguo colegio de Huérfanas del Ejército es que siga cerrado y criando polvo. Así que habrá acuerdo con los militares, quienes por cierto recibieron esos terrenos gratis de la ciudad cuando en Guadalajara se instaló la Academia de Ingenieros.

Luego quedará por resolver que Grados deberá impartir el Campus de Guadalajara. Los actuales son Comunicación Audiovisual, Lenguas Modernas y Traducción, Enfermería, Magisterio, Administración y Dirección de Empresas, Turismo, Ciencia y Tecnología de la Edificación, Medicina, y Doble Grado en Turismo y Administración y Dirección de Empresas.  No voy a señalar, pero ya ven que algunos no se acomodan a lo que demanda el mercado laboral. Pero esa será una cuestión que compete fundamente a la universidad, después de analizar cuidadosamente lo que están demandando las empresas de nuestra región natural, es decir, Guadalajara y Madrid.

Y claro, todo eso hay que pagarlo.

Esto es lo que hay.

P.D1.- Estos días no se ha votado en el Congreso el anteproyecto sobre el aborto de Ruiz-Gallardón. Se han votado iniciativas de la oposición para poner a prueba la disciplina de la bancada gubernamental.  A nadie que sepa cómo funcionan los partidos en España les habrá sorprendido tanta unanimidad. Pero en el PP es notorio que hay sensibilidades diferentes y que entre Villalobos y Román, por citar a dos diputados, está el desierto de Gobi en este tema de conciencia. Habrá que ver cómo cocina Rajoy el asunto o si prefiere dejarlo enfriar.

PD2.– Aquellos polvos nos trajeron estos lodos. Los problemas del  PSOE en Cataluña empezaron el día en que en el desgraciado tripartido se contagiaron del discurso nacionalista de sus compañeros de gabinete y no los reconoció ni el electorado que les parió. Cometería un error gravísimo Rubalcaba si consintiera cualquier enjuague en Navarra que pasara por meter en el ajo a Bildu, unos tipos que no condenan el  terrorismo y que se han limitado a recoger las nueces que cayeron del árbol que removían sus hermanos de ETA. Hay cosas que son asuntos de Estado con las que no se puede jugar. Como lo sabe muy Rubalcaba, que lo tengo por un hombre de Estado.

Las puñeteras elecciones Europeas y Pedro J.

Las elecciones Europeas son unas elecciones muy puñeteras, porque los electores no se las llegan a tomar en serio. Motivos tienen para ello, porque el Parlamento Europeo no es una expresión pura de la soberanía popular europea, con capacidad para elegir, controlar y deponer al poder Ejecutivo –que en Europa es bicéfalo: la Comisión y los gobiernos nacionales– y aunque cada vez que llegan  unas Europeas a los políticos se les llena la boca hablando sobre lo importante que son para todos nosotros, pues al final no cuela. ¿Qué sucede entonces? Que el elector europeo –salvo el ultranacionalista y antieuropeo militante—se dedica a experimentar siguiendo el refrán de “los experimentos, mejor con gaseosa”  y se permite lujos que no se concedería en otras elecciones más cercanas.

Tengo la impresión de que el PP puede salir mal parado de esta tentación “tocanarices” que tradicionalmente ha penalizado a los partidos gobernantes en las Europeas. Está en el ambiente. El electorado popular más o menos reconoce que el gobierno Rajoy ha tenido algunos éxitos en eso que llamamos política macroeconómica –control del déficit y de la prima de riesgo, fundamentalmente- que ha salvado a España de una intervención a la griega, pero también sabe que ha sido a costa de enormes sacrificios: el poder adquisitivo del español medio ha descendido como nunca desde la Transición, por un lado por la congelación de los sueldos en los funcionarios, las bajadas de las nóminas de los asalariados en no pocas empresas privadas y el deterioro general de los beneficios en los autónomos y pequeños empresarios. Sesudos estudios de institutos, organismos y cabezas de huevo de todo pelaje lo que nos develan es que en España se ha producido una proletarización acelerada de las clases medias españolas, el principal  granero de voto de todo partido moderado de centro-derecha, a lo que ha ayudado lo suyo la disciplina presupuestaria que ha aplicado el “socialista” Cristobal Montoro –se lo acabo de oír a Esperanza Aguirre—a base de haber protagonizado la mayor subida de impuestos desde la Transición, que se ha extendido a muchos ayuntamientos y autonomías gobernados por los populares, también en Guadalajara. Todo ello se ha justificado por los chicos de Montoro como medidas necesarias para asegurar la sostenibilidad del sistema –nóminas,  servicios sociales básicos y pensiones—pero como los abusos en el gasto ordinario, el derroche e incluso la nómina de la función pública en España no deja de crecer, pues la proletarizada clientela del partido del Gobierno todavía sigue sin notar dónde están los beneficios a tanto recorte y sacrificio, y las Europeas  aparecen en el horizonte como una ocasión propicia para desquitarse, pero sin causar demasiado destrozo, que en este caso sería votar directamente al PSOE o a IU.

Los sondeos que hemos conocido nos indican que el PSOE tiene opciones de ganar la Europeas, no es descartable, pero aunque así sucediera no sería porque los socialistas recuperaran votos sino porque es el PP el que los pierde de dos maneras: por la abstención, que puede llegar al 50 por ciento del censo, o por el voto de “castigo” hacia formaciones como Ciudadanos, UPyD o Vox. La última encuesta realizada entre los lectores de Guadalajaradiario.es –insisto, no es un sondeo científico, pero no deja de marcar una tendencia–  tiene su miga. Además de anticipar una espesa sopa de letras en una provincia tradicionalmente  decantada hacia el bipartidismo (en las últimas Europeas entre PP y PSOE sumaron casi el 88% de los votos), los lectores que participaron en ella  han puesto en primer lugar de sus preferencias a los socialistas, aun perdiendo cuota respecto a las Europeas de 2009 –en las que el PSOE  obtuvo el 36% de los sufragios en Guadalajara–, aunque lo más sorprendente es el voto de castigo que recibe el PP, que nada menos reunió el 51,48% de los votos entonces en Guadalajara. Personalmente, no creo que al final el descontento hacia el PP cristalice en un voto de castigo tan alto en Guadalajara como indica  la encuesta, pero el que quiera saber adónde van los votos que históricamente han recibido los populares en Guadalajara no lo tienen difícil: en primer lugar a la abstención, y después a Vox, Ciudadanos y  algo menos a UPyD. No hay trasvase hacia la izquierda.

La convención de los Populares en Valladolid fue el primer mitin del PP a la Europeas, y allí Rajoy descubrió algunas de esas preocupaciones que señalamos.

El discurso contra el terrorismo fue contundente y apuntaba Vox, el partido de Ortega Lara y Vidal Quadras que ha salido a la derecha del PP y que todavía es pronto para evaluar su recorrido. Sigo sin entender muy bien con qué exactamente  discrepan de la política antiterrorista los que se han  marchado del PP a Vox, y los que siguen en el partido pero con la puerta entreabierta,  y me sigue pareciendo a mí que lo que ha faltado ha sido comunicación, algo de sensibilidad y seguramente que también liderazgo para explicar algunas cosas. Pero tan cierto es que ni ETA ha derrotado al Estado ni ha conseguido sus objetivos políticos –una república independiente y comunista—como que no ha entregado las armas ni ha pedido perdón a las víctimas.¡ Y duele, vaya que duele!

Rajoy apuntó a Ciudadanos, a UPyD y al PSOE al enfatizar en que el PP defiende la “innegociable unidad de España”. Pues sí, claro, pero no porque lo diga Rajoy, sino porque lo dice la Constitución que mayoritariamente votaron los españoles, y singularmente en Cataluña. El día que pregunten a los catalanes si se quieren marchar, también nos tienen que preguntar a nosotros si queremos que se vayan. El gobierno no tiene en este asunto del referéndum de Mas margen de maniobra, y lo único que nos podemos preguntar es si cabe algún tipo de conversación futura con el nacionalismo en base a una relación especial con Cataluña, al estilo de la de Baviera con Alemania. Pero con un tipo como Mas, que se quiere poner la Constitución de barretina, y ha montado este espectáculo peronista en mitad de una crisis  no hay nada que hablar. Que pase el siguiente.

Rajoy habló también de rebajar la presión fiscal, pero no le entendimos casi nada. Ni sabemos cómo, ni a qué tramos, ni cuándo. En fin, como siempre.

También buscó el cuerpo a cuerpo con Rubalcaba y algunos les extraña. A mí, nada. Es una manera de reconocer que las elecciones Europeas, que es lo que toca ahora, no están ganadas y que el secretario general del PSOE se llama Alfredo Pérez Rubalcaba. Así que se las tiene que ganar a él. Y si no lo hace, quien quedará tocado para la gran cita de 2015 es el propio Rajoy; y para  Rubalcaba sería como un chute de Red-Bull. Que le llevaría a presentarse a las Primarias. Aunque se equivocaría porque en él mucha gente sigue viendo a Zapatero.

P.D. Pedro J.  Ramírez tenía a casi toda la clase política en contra. Y al actual gobierno especialmente. Pero eso tampoco era nuevo para él. Los problemas de Pedro J., como los de cualquier director de periódico, empiezan cuando las pérdidas se suceden un ejercicio tras otro y ya no queda cemento para tapar las vías de agua. El principal accionista de su periódico, Rizzoli, había puesto hace pocos meses una ampliación de capital de 400 millones de euros y a cambio se encontraron con  un periódico que en los primeros nueves meses de 2013 ya estaba perdiendo 176 millones y encima estaba a tortas con el poder político. Demasiado incluso para un descomunal periodista como Pedro J., que con sus fallos  –y la teoría de la conspiración del 11-M no fue el único—nadie puede dejar de reconocer que su periódico ha publicado las exclusivas más trascendentales desde la Transición. Lo que menos me gusta de su destitución es que como escribió un ex presidente de la FAFE, González Urbaneja, con el despido de Pedro J. los periodistas vuelven a perder y los políticos ganan algo más de impunidad. Pero los números mandan. Los tres periódicos madrileños situados en el  espectro del centro-derecha pierden dinero—también El País, pero ocupa en solitario el centro-izquierda y eso le da grandes ventajas– y tras haber caído la publicidad y la difusión de la prensa en papel una media del 50% desde 2008 no hay tarta para todos. Con Pedro J. estas cosas ni se podían hablar. Ahora los editores lo volverán a intentar. Por si acaso, en su brillante y emotiva despedida ante la redacción, Pedro J. acabó recordando que el gran Indro Montanelli fundó Il Giornale a los 65 años. Y que él solo tiene 61.

Esto es lo que hay.

Leguineche: Y la Alcarria habitó en él

Conozco a Manu Leguineche desde mucho tiempo antes de que él me conociera a mí. Porque a los periodistas y a los escritores se les conoce por su trabajo; y un servidor ya se consideraba amigo de Manu Leguineche antes de que coincidiera con él y me regalara su amistad al trasladarse a vivir a la provincia de Guadalajara. Yo soy también un periodista de la vieja escuela  al que se le metió el gusanillo de la profesión leyendo el periódico. Y les confesaré una cosa: cuando tengo una entrevista de trabajo con algún joven periodista, lo primero que le pregunto es si lee el periódico. Y si me responde que no tiene tiempo o que se conforma con el telediario pierde todo interés para mí, aunque venga con el título de la Universidad de Columbia bajó el brazo. Esta es una profesión vocacional, por lo que malamente se puede llegar a entender, y a querer, algo que se desconoce.

300x238-images-stories-00MAYO2008-leguinecheDe niño siempre tuve periódicos en casa. Es costumbre que debo agradecer a mi abuelo, que traía alguno de los diarios matutinos (ABC o el Ya), y luego era mi padre el que venía con los vespertinos (Pueblo e Informaciones). Eran periódicos sometidos a la censura previa, hasta la ley Fraga, y luego al capricho del ministro, del gobernador o del delegado de Información de turno, por lo que había que desentrañar la información leyendo entre líneas. De ahí la importancia que tenían las dos secciones que solían escapar al lápiz rojo del censor: la de Deportes e Internacional. Especialmente en esta última, los periódicos destacaban a lo más granado de la redacción. Y en ellas los lectores teníamos la oportunidad de conocer los cambios que se producían en el mundo, las corrientes políticas o filosóficas, la mlucha por la liberación de la mujer, la Guerra Fría y las consecuencias del Tratado de Yalta, que dividió al mundo en dos bloques enfrentados, o las recurrentes guerras regionales en las que las superpotencias se ventilaban el poder. Entre estas últimas me impactó la guerra del Vienam, por su crueldad  y la influencia que llegó a tener en la política americana; y con ella descubrí a los reporteros de guerra, a los Manu Leguineche que nos traían un torrente de información y que contrastaba con la opacidad y el aburrimiento de las páginas de información nacional.

Desde entonces, me hice amigo de Manu Leguineche y en sus crónicas encontré la ventana por la que acceder al mundo exterior. Preciso en sus descripciones, huyó siempre de la paja y la retórica y de los análisis prolijos, para concentrarse en las personas que sufrían las guerras. Y entre estas últimas, se quedó siempre con los más débiles. Manu no es un historiador de academia, pero con él aprendí  también más de la historia que en los libros de texto. Unas veces sus libros me ayudaron a desentrañar los entresijos de los conflictos mundiales (Los años de la infamia: crónica de la II Guerra Mundial, Adios, Hong-Kong, Apocalipsis Mao: una visión de la nueva China, Recordar Pear Harbour, Recordad Manhattan…); otros me sirvieron de brújula  para tratar de comprender la complejidad de la formación de países como la India (La destrucción de Gandhi); en los más me estimuló el gusanillo por el viaje y la aventura de conocer otros mundos y otras culturas (La vuelta al mundo de un periodista, El camino más corto, La vuelta al mundo en 81 días, El viaje prodigioso…); nos anticipó la amenaza del fundamentalismo y las dificultades del diálogo entre civilizaciones (En el nombre de Dios, Bajo el volcán…); y nos impartió lecciones magistrales sobre las consecuencias del Desastre del 98 y de las guerras coloniales que sangraron a las clases más humildes del país, lastrando el futuro de España  como la potencia europea que ya nunca fue. Filipinas en mi jardín, Yo de diré, Annual 1921, Gibraltar, Yo pondré la guerra, y algún título más del que me olvidaré, son lecturas obligadas para penetrar en la piel de España y saber más de nosotros mismos. Porque solo así lograremos algún día entendernos.

leguiManu Leguineche ha dado dos veces la vuelta al mundo sin coger un transporte aéreo, sobrevivió de milagro y hace tiempo que se vino a vivir a Brihuega a un viejo caserón del siglo XVII que compró a Margarita Pedroso, una mujer exquisita de sangre aristocrática. Puso a los árboles de su jardín nombres de escritores y con el tiempo consiguió uno de sus propósitos: “Lo esencial no es habitar una casa sino que ella te habite a ti”. Leguineche, el hombre. En su último libro: El club de los faltos de cariño, se nos revela el Leguineche más humano, el espíritu libre del incansable viajero que un día encontró su estación Termini en Brihuega y se quedó entre nosotros: “La gente es agradable en Brihuega pero salgo poco porque con mi timidez me molesta saludar a alguien a quien conozco”, se disculpa.

Además del Leguineche corresponsal y viajero, con jugosas anécdotas que refleja a lo largo de más de 300 páginas, hay una parte en este libro de cabos sueltos que me interesa particularmente; es la del Leguineche alcarreño, léase Manu. El viejo corresponsal cede el destino al Manu que se vino a vivir a la Alcarria, hasta formar parte del paisaje.  Es el Manu que clama contra “el cemento que avanza y nos obligan a poner buena cara”; el que contempla el AVE “como los sioux cuando el ferrocarril llegó a la pradera de los búfalos”; el bellotero que se marchó hasta la virgen de los Enebrales con el Kempis y una garrota, tratando de encontrar a los diablos que acechan al sabinar.

Es el Manu que puede jactarse de no haber perdido nunca, al menos a sabiendas, un amigo o una amiga.  Es Manu, el hombre. El reportero que recorrió varias veces el mundo es hoy un ejemplo de entereza, porque la silla de ruedas que necesita para desplazarse no ha conseguido quebrar su arrolladora humanidad. Manu nos está demostrando a todos que una enfermedad puede complicar la movilidad de las piernas. Pero que no logrará acabar con el hombre que arraiga en la buena tierra como los cipreses de su casa de Brihuega. En un reciente encuentro al calor de un buen whisky, en animada conversación con su hermano Benigno y con Yayo, mi mujer, le recordé una anécdota de su paso por la India y de las apreturas por las que pasó. Acabó vendiendo medicinas y para atraer a los paisanos cantaba “Granada”. En el caserón de la plaza de Manuel Leguineche, Manu volvió a cantar “Granada” a pleno pulmón. Como un tenor. Nos emocionó a todos saber que sigue con nosotros. Desbordante de vitalidad. Porque el corazón no va en silla de ruedas.

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Este artículo forma parte del libro coral “Guadalajara tiene quien le escriba. Homenaje a Manuel Leguineche” editado por la Diputación Provincial en 2008.   

Fotos: Leguineche recibe el premio de honor de la Asociación de la Prensa de Guadalajara (arriba) y la Medalla de la provincia de Guadalajara (abajo).      

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