Un mercado en decadencia, como las ideas de un portavoz

La propuesta electoral del candidato a la Alcaldía de Guadalajara, Daniel Jiménez, sobre el Mercado de abastos ha venido muy bien, con independencia de su contenido, que luego analizaremos, para poner sobre el tapete un debate necesario sobre este emblemático edificio de propiedad municipal y que funciona mediante concesión. Pero vayamos primero con lo que todos estamos de acuerdo.

El Mercado vive su peor momento de actividad desde que se construyó allá por 1887. De los 24 puestos que dispone solo 7 están abiertos. Los comerciantes que han cesado en la actividad por jubilación no encontraron a nadie de la familia para que heredaran el “negocio” y en los últimos tiempos  sólo ha habido una petición para explotar un local; y fue el del bar. A pesar de este panorama, o precisamente como consecuencia de él, el Mercado es deficitario para el Ayuntamiento y nos cuesta a los contribuyentes unos 74.000 euros anuales. Esto es así porque solo ingresa unos 24.000 en concepto de arrendamiento, pero tiene unos gastos de mantenimiento que alcanzan los 98.000. Y todo ello en una instalación municipal que cada día es menos rentable socialmente, porque pierde tanto oferta como demanda.

Ante todo ello, Jiménez propone dos medidas destacadas para revitalizarlo. Por un lado,rebajar aun más el precio de los nuevos puestos hasta los 100 euros al mes para los más pequeños (15 metros cuadrados) y realizar  una inversión pública  de 600.000 euros para mejorar aspectos funcionales del edificio, como la climatización y el saneamiento, y también estéticos, a través de un proyecto de interiorismo que encargaría a la Escuela de Arte de Guadalajara.

Por su parte, el Equipo de Gobierno es más favorable a ceder a la iniciativa público-privada la reforma del edificio y su posterior explotación, con lo que los contribuyentes nos ahorraríamos el gasto público del que habla Jiménez, y su concejal responsable Mariano del Castillo reconoce que durante le legislatura ha habido contacto con cuatro empresas interesadas, pero sin llegar a nada concreto. Según la versión que él mismo dio en el pleno, el principal obstáculo es la falta de acuerdo entre esas empresas con los adjudicatarios de los puestos, que tienen unos derechos adquiridos y logicamente los tienen que defender.

Para hablar de soluciones, primero habría que investigar y aclarar algunas cuestiones previas. ¿Por qué ha perdido interés el mercado entre los consumidores? Es cierto que las conexiones entre la periferia y esa zona no son las mejores, pero eso mismo sucede en los mercados de otras ciudades, que en cambio marchan bien. También se apunta a que cada vez hay menos residentes en la zona, y son cada día más mayores, aunque esto es una verdad a medias: vale para el eje nordeste que iría hasta la Plaza Mayor, Los Caídos y Miguel Fluiters, donde la mayoría de los vecinos han salido huyendo –y yo, el primero–; pero no es el caso del eje oeste que va desde la calle del Matadero hasta la de Cifuentes, en la que se concentran algunos de los barrios más populosos de la ciudad. Así que gente hay en el entorno del Mercado, lo que sucede es que ya no compran en él. ¿Por qué? Porque ha dejado de ser competitivo y atractivo paras esos vecinos que compran en  otros comercios de la zona; o se van al híper con su coche.

¿Qué hacer por tanto para que el mercado vuelva a ser competitivo? Parece claro que mientras su oferta se limite solo a siete puestos, no lo lo logrará y mucho me temo que con solo bajar los arrendamientos de los puestos pequeños a 100 euros (de 8,5 a 7,5 metros cuadrados) tampoco  estos se van a cubrir si no hay un proyecto de negocio más ambicioso e innovador, detrás. En el pleno se habló del modelo del mercado madrileño de San Miguel. Hay muchos más ejemplos. El otro día estuve en el mercado de San Antón, cerca de Fuencarral, me tomé una caña reserva y unos pinchos que me costaron casi el doble que en cualquier bar de Guadalajara, pero ¡que ricos estaban! El mercado tiene un toque chic y gourmet muy interesante y estaba lleno de gente tomando vinos o comprando en los puestos donde primaba la especialización y el gusto por lo diferente.

Cualquier proyecto de reforma del Mercado debe ir ligado a un proyecto para cambiar el modelo de negocio, y en este sentido yo también veo inicialmente más ventajas en la iniciativa público-privada, por dos razones: por el ahorro que esto lleva consigo al contribuyente, y porque cualquier empresa privada especializada es más operativa a la hora de promover esas reformas y diseñar un mantenimiento que sea sostenible. Eso sí, esa empresa tiene que asumir los derechos de esos 7 comerciantes que resisten como Astérix en el mercado a los híper invasores de la vieja Arriaca, u ofrecerles unas alternativas atractivas para que pudieran aceptar unos cambios en función de un horizonte diferente. Por lo que oímos a Castillo es evidente que no lo han logrado.

Pero dicho esto,  lo que añado de inmediato es si esa reforma del mercado no viene de la mano de la iniciativa público-privada, como ha sucedido en las dos últimas legislaturas en que ha gobernado el PP, pues el señor Castillo deberá reconocer que la credibilidad ha quedado dañada cuando prometió el otro día  sacar adelante el proyecto de reforma del mercado si vuelven a ganar las elecciones con el solo aval de que el “el PP siempre cumple”. Quiero más detalles.

La propuesta de Jiménez  compromete una inversión de 600.000 euros en  mejorar aspectos funcionales del edificio, como la climatización y el saneamiento, y también estéticos, a través de un proyecto de interiorismo que encargaría a la Escuela de Arte de Guadalajara, no es que parezca mal. Pero no deja de tener sus riesgos. Que nos gastáramos otros 600.000 euros en obras en el edificio y luego no se consiguiera revitalizar el espacio para que se  adjudicarán más puestos, y por lo tanto hacer menos deficitario el mantenimiento. El Ayuntamiento tiene la obligación de mantener los mejores servicios sociales que le permitan sus recursos, aunque por definición sean deficitarios, pero no puede perder dinero del contribuyente con un mercado que tiene 7 puestos.  

Esto es lol que hay. Seguir como estamos es la peor solución de todas. La dejadez es tal que no es  solo que el Mercado haya dejado de ser competitivo; es que por no tener, carece hasta de calefacción, que lleva estropeada desde octubre.

LA IZQUIERDA MÁS SECTARIA AJUSTA CUENTAS CON EL PASADO.– En Guadalajara se han concedido por los ayuntamientos democráticos títulos de hijos adoptivos o predilectos y medallas de oro a comunistas como Antonio Buero Vallejo, Ramón de Garciasol o José Herrera Petere; a socialistas como José Bono, Leopoldo Torres, José Luis Sampedro o Jean Aroux, y nadie en la Corporación Provincial, incluyendo al PP,  le importó un rábano su ideología sino si esos dramaturgos, poetas, economistas o políticos habían hecho méritos para ser reconocidos por la ciudad de Guadalajara. Y así lo entendieron los concejales de las corporaciones democtráticas con independencia de que fueran de izquierda, de centro o de derecha.

Esta sana costumbre del consenso, ahora tan denostada, se rompió en el último pleno cuando el portavoz de Izquierda Unida, José Luis Maximiliano, rechazó el título de Hijo Adoptivo para María Teresa Butrón Viejo por haber sido de Sección Femenina y haber recibidos dos condecoraciones durante el régimen franquista. Eso valió mucho más que la trayectoria de Tere Butrón en favor de los derechos de la mujer, que no solo los defendió de boquilla en plenos, bares y tertulias, sino que los promovió activamente fundando cooperativas laborales para que las mujeres pudieran trabajar o conciliar la vida laboral con la familiar, cuando nadie en esa época tenía la más repajotera idea sobre lo que era eso,  o tiró del carro de asociaciones y colectivos que promovieron innumerables actividades para abrir puertas y expectativas a mujeres que no se conformaban con su tradicional papel de amas de casa. Se lo recordó con ecuánime criterio la portavoz socialista Araceli Martínez. Pero fue como predicar el desierto.

La actual Izquierda Unida no solo ha roto amarras con la Constitución democrática  más duradera de la historia de España, precisamente al no ser sectaria, con posiciones como esta entierra los valores del consenso y la reconciliación que alguna vez defendió el PCE en la Transición y los reemplaza por los de la radicalidad y el enfrentamiento que nos llevan otra vez a esas dos Españas antagónicas contra las que nos advirtió Antonio Machado.

Si a esto sumamos su negativa a condenar la arbitraria detención del alcalde de Caracas por el régimen militarista de Maduro, ese mismo gobierno de exaltados que está detrás de 31 detenciones de cargos públicos de la oposición y de 41 muertos producidos en manifestaciones estudiantiles de protesta solo en 2014, es como para echarse a temblar sobre lo que podrían traer algunos a España si fueran más influyentes.

Respeto y valoro el  buen trabajo que ha hecho Maximiliano como portavoz de IU, pero en nada respeto a los que olvidando los valores de la reconciliación que hicieron posible en España pasar de una dictadura a una democracia sin un nuevo baño de sangre ahora ajustan cuentas con el pasado y quieren otra vez que los españoles nos pongamos a contar muertos. Pues sería muy triste, porque solo en esta ciudad los tenemos a cientos; pero por ambos bandos, y hasta entre los que no eran de ninguno.

Muchos no estamos dispuestos. Esto es lo que hay.

 

Sobre imputados e investigados, el caso Bellido

 

Varias precisiones y una reflexión general sobre la denuncia del PP contra Pablo Bellido. Para que no se líen mucho, porque hoy en día la propaganda abunda más que la información. Pero esto es lo que hay.

Diligencias previas. Lo que el juez inicia ante la demanda del PP sustentada en un informe solicitado a dos técnicos  sobre las obras realizadas en el Centro Joven de Azuqueca son  unas diligencias previas.  Y así lo hace constar el juez en su auto, en el que se aclara que “no están determinadas la naturaleza y circunstancias de tales hechos ni las personas que han intervenido”. Para abrir esas diligencias previas, y como la denuncia parte de una situación presuntamente ilegal producida en el Ayuntamiento de Azuqueca, lo que hace el juez es llamar al máximo responsable de ese ayuntamiento a declarar, y lo hace como la situación procesal  lo requiere, en calidad de imputado,  que en este caso es una garantía, porque su señoría no sabe lo que va a deducirse de esas diligencias previas. Lo que hará por lo tanto el juez es determinar la naturaleza y circunstancias de tales hechos, y a partir de ahí tiene dos opciones: o archivar la denuncia porque no encuentre  nada delictivo en su investigación previa, o seguir adelante con ella mediante las imputaciones correspondientes, dando traslado de todo ello al ministerio Fiscal para la calificación inicial de los hechos.  Y a partir de ahí se seguiría con el sumarío correspondiente a cargo del instructor.

Un derecho de la oposición.- La denuncia del PP se fundamenta en el informe de parte encargado a dos técnicos y en el que según el cual el coste real de la obra ejecutada en esta primera fase no llegaría  al medio millón de euros mientras que se ha certificado obra por unos 890.000 euros,  según el proyecto aprobado. La presidenta del PP Ana Guarinos se refería a que no es una cantidad pequeña sobre la que se discrepa, ciertamente casi medio millón de euros sobre una obra de 890.000 en mucho dinero, y que como oposición el Grupo Popular de Azuqueca tiene el derecho   a acudir a los tribunales. Yo no se lo discuto, y por ello nadie se debe rasgar las vestiduras ni montar ninguna escena. Ahora bien, si se demostrase que ese informe  es deficiente o incluso temerario, se les puede volver en su contra y los denunciados podrían ejercer las accions judiciales correspondientes  para reparar su honor y buen nombre a que hubiera lugar.  Por de pronto, en esta fase de diligencias previas, como ha anunciado el Ayuntamiento azudense, los servicios técnicos municipales están trabajando para “desmontar punto por punto” el informe de los técnicos. El juez confrontará ambos informes, podría incluso reclamar un tercero, ya veremos,y decidirá en consecuencia sobre si ha habido o no tanto desajuste, como sostienen los denunciantes.

Los alcaldes no son dioses.- Tengo aprecio personal por Porfirio Herrero, uno de esos políticos que si no pueden arreglar un tema por lo menos no lo complican, que es lo habitual en otros, así que me va a costar sacudirle con la zurriaga, pero supongo que todos tenemos algún día malo en el que  se nos va la cabeza y lo confundimos todo. Mismamente mi estimado senador, que en una rueda de prensa llegó a decir algo como esto: “Bellido tiene que reconocer que él es el único responsable de todas la obras que se realizan en el Ayuntamiento y el ordenador de los pagos, por eso no puede culpar a los técnicos que solamente se limitan a cumplir sus órdenes”.

¿Pero que sostienes con esto, Porfirio? Que lo que dicen los técnicos en sus informes es  lo que previamente les han ordenado los políticos que hagan? Pues si así fuera, no harían falta técnicos, solo un escribiente que recogiera la voluntad de los alcaldes, pero el sistema se nos habría ido por el inodoro. Cualquier desahogado valdría para alcalde, porque carecería de freno alguno, y a sensu contrario ninguna persona medianamente sensata querrá ser alcalde si de cualquier cosa que pase en el Ayuntamiento puede ser responsabilizasdo penalmente. Pues claro que hay una responsabilidad política en los ayuntamientos y en cualquier institución, pero en ninguna ciudad grande un alcalde se dedica a repasar si las farolas o la pintura de una obra es la consignada en el proyecto; o no. Para eso están los técnicos, que son los que deben defender los intereses de la institución frente a los contratistas, luego los concejales de área, después las juntas de gobierno y finalmente los alcaldes como últimos responsables, que a la vista de los informes anteriores confirman o no las decisiones. No conozco ningún caso en que un alcalde haya sido condenado por una cuestión técnica si ha cumplido con todas esas garantías. Y si algún alcalde o un concejal ordena a un técnico lo que tiene que poner en informe, alterando la realidad, estaríamos hablando de al menos dos delitos; pero  por ambas partes. En fin, Porfirio, si yo creyera que esto fuera verdad, que los técnicos hacen sin rechistar lo que les ordenan los alcaldes, me sobrarían todos los técnicos, y no perdería el tiempo yendo a votar el 24 de mayo. Prefiero imaginarme que en el fragor de la emoción por la imputación (previa) de Bellido, perdiste tu habitual buen sentido común.

¿Imputados o investigados?  Si hay un asunto en el que los políticos pierden el oremus y se niegan a ver la viga en el ojo propio es en lo tocante a las llamadas imputaciones. Tal es así, que mientras solo hubiera unas diligencias previas, creo yo que  sería más justo cambiar el adjetivo de “imputado”  por el de “investigado”. Y reservar el término “imputado” a que hubiera una calificación inicial del Ministerio Fiscal y a la apertura de un procedimiento penal, como consecuencia de esas diligencias previas. Populares y socialistas están jugando con las cartas marcadas cuando hablan de imputados, dan una imagen mayor de pobredumbre de la política española en general, y con su cinismo están alimentando el fuego del populismo. Que luego no se quejen de que los bárbaros acaben por saltar el muro de Adriano. Y como nos enseñó Aristóteles se acabe imponiendo la demagogia, como forma corrupta o degenerada de la democracia.

Pues claro que a Bellido le asiste la razón cuando pide declarar “cuanto antes”, para librarse en campaña electoral  del estigma de la imputación. Pero no por ello debemos olvidar tampoco que  el ciudadano corriente debería tener derecho a una justicia, que por su lentitud, muchas veces deja derlo.

CIUDADANOS FICHA A RONALDO.- Llevo varios años siguiendo el blog económico  “Nada es Gratis” de Luis Garicano, y me sorprendió que Ciudadanos lo haya fichado para redactar su programa económico,  porque el profesor de la London Scohool of Economist  es Ronaldo o Messi en terminos  futbolísticos por la frescura y la innovación de sus propuestas económicas frente al lenguaje de los conservadores, que lo están fiando todo a las políticas de austeridad, para no seguir aumentando la deuda –que por otra parte en muchos países sigue in crescendo–, o el keynesianismo puro y duro de los socialdemócratas, que salvo meritorios casos como el de Manuel Valls en Francia, todavía  se piensan que con subir la inversión pública y las prestaciones sociales se va a conseguir una reacción de la demanda y el consumo como pasó tras la segunda Guerra Mundial. Esta Europa y la sociedad que alumbra no tiene nada que ver con esa época, es más, por la salida tan desigual de la crisis que la clase media está sufriendo, recuerdan más a décadas anteriores, como los años veinte y treinta en Alemania, que alentaron los populismos más autoritarios, aquellos que consiguieron engañar a esas clades medias ofreciendo soluciones simples para problemas extremadamente complejos,  y visualizando enemigos comunes como pasó con los judíos.

Me interesa especialmente del paso adelante de Garicano, que va a poner en el debate político algunas de las ideas reformistas que lleva explicando en su blog y en sus libros en los dos últimos años. Me estoy refiriendo a ese contrato único, que tanto asusta a sindicatos y patronales, para combatir la temporalidad y acabar con la precariedad, en el que todas las nuevas contrataciones  se harían con un contrato indefinido con indemnizaciones crecientes, proporcionales a la antiguedad del trabajador en la empresa. Un contrato que no afectaría a los ya existentes.

Estaríamos hablando de esa mochila a la austriaca, formada por las aportaciones empresariales a una cuenta individual de cada trabajador equivalente al  1% de su salario, y que podría disponer de esos fondos acumulados en caso de despido o en el momento de su jubilación, con bonus buenos y malos para las empresas que despidan menos.

O esa propuesta para ese Complemento Anual Garantizado, que no es esa renta básica sin más que proponen algunos  y que no podrían soportar las finanzas de ningún país europeo,  amén de desalentar la actividad, una propuesta que Garitano contempla para aquellos hogares en los que las personas principales hayan obtenido  rentas salariales y/o ingresos del trabajo por cuenta propia, sin llegar a alcanzar una cuantía mínima anual.

Garicano es un gran fichaje para el partido  de Albert Rivera, una fuerza emergente en todos los sondeos, y mal harían los partidos mayoritarios en responder llamándoles por su nombre en catalán, Ciutadans, en lugar de fomentar debates sobre cómo podemos salir de esta con nuevas propuestas que ataquen los males de mercado de trabajo español, la precariedad y la temporalidad, que no se van a resolver volviendo a  viejas prácticas paternalistas que desaniman la contratación y la movilidad laboral.

Ciertamente que hay cosas que matizar en lo que ha expuesto Garicano en estos últimos días, pero nadie puede negar que tienen aroma de agua fresca. Vendrá bien para animar el cotarro.

Román, a por su tercer mandato

Antonio Román confirmó el viernes que volverá a ser candidato a la Alcaldía de Guadalajara. Y lo será por cuarta vez consecutiva. En la primera de ellas, en 2003, el  PP fue el partido más votado, pero el PSOE de  Jesús Alique gobernó en coalición con Izquierda Unida. En 2007, Román ganó contra pronóstico  por una ajustada mayoría absoluta y en 2011, revalidó el gobierno con 16 concejales, la victoria más holgada de la historia democrática de Guadalajara, superando a los 14 concejales de Javier de Irízar en su segunda legislatura. Román llevará  cuando se celebren las elecciones del 24 mayo 16 años años de edil en el Ayuntamiento de Guadalajara, de ellos ocho como alcalde, y si entonces fuera reelegido por tercera vez se convertiría en el alcalde democrático más longevo desde la restauración democrática de 1978, superando a Javier de Irízar ( 1979-1991) y a José María Bris (1992-2003). Cuando terminara su tercer mandato en 2019, si así lo quisieran los electores, y él aceptara tal honor que es a la vez servidumbre, porque el elector le elige a él, y a nadie más, el doctor Román será historia de  la ciudad, y se habrá ganado con creces pasar a formar parte del callejero, como por otra parte es tradición entre los alcaldes arriacenses.

Dicho esto, porque es de justicia, entiendo perfectamente que  Román hubiera tomado la decisión de no presentarse  más, para dedicar todo su tiempo a la familia y a la profesión médica. Así lo dijo él, y yo le creo a pies juntillas. Tal es así, que durante los dos últimos años,  especialmente, Román ha promocionado la candidatura de Jaime Carnicero como su posible sustituto, hasta convertirle en el vicealcalde de facto, aunque el cargo no exista oficialmente en el organigrama de esta corporación, pero las cosas funcionan en los partidos de otra manera, y máxime cuando ya no eres el presidente provincial. Dato muy importante.

Así que Cospedal ha tenido que  pedirle personalmente que siga, porque es la opción más valorada en las encuestas que hace su partido, y él no ha tenido empacho en admitirlo cuando anunció la buena nueva con la presidenta regional del  PP a su lado: “Me han hecho ver que era necesario mi apoyo”. Y eso es exactamente lo que se remató el pasado jueves entre Román y los notables de su partido. No se ha ha hablado de más, y en eso incluyo las (posibles)  elecciones de noviembre, para las que queda un mundo, y cualquier comentario sobre si al Congreso irán Guarinos, Román, Echániz solos o acompañados de algún paracaidista, pues es pura ciencia ficción. Esto ahora no toca, y lo que hay que saber primero es qué va a pasar el 24 de mayo, y quién gana y quién pierde. La sensación a día de hoy es que la Diputación está dificilísima para el PP, por la marea roja en el Corrredor, como vaticinan las encuestas; que las autonómicas van a estar muy disputadas, y que Cospedal se juega otra vez  en Guadalajara el gobierno regional, porque  aquí necesita para la mayoría sacar dos diputados de diferencia  (3 para el PP y los otros dos para el PSOE o a repartir uno entre PSOE y Ganemos-Podemos, ya veremos como se concreta la oferta a la izquierda de los socialistas); y por último queda el Ayuntamiento de Guadalajara,el mayor escaparate de la política provincial, donde cualquier cosa puede ocurrir. Un día las encuestas le dan al PP los 13 concejales, es decir, conservaría la mayoría absoluta, y otras veces se queda al borde, con lo que si no pudiera pactar con algún partido emergente que entrara  el Ayuntamiento (Ciudadanos, UpyD, Vox…) , pues nuevamente estaríamos ante un gobierno municipal en coalición de izquierdas, pero más a la izquierda de lo que es habitual, porque  por primera vez en la historia democrática, el PSOE  de Daniel Jiménez (todo un héroe) va a luchar por seguir siendo el primer partido de la izquierda, no solo por ser el alcalde. Y eso lleva una una prima en términos de voto útil, que puede ser decisivo.

Ante este panorama ex novo, que hace de estas elecciones las más emocionantes desde 1979, hay que reconocer a Román el valor torero de no haberse marchado a su casa y al hospital, porque para él habría sido lo más cómodo, y más después de que su partido no le haya “comprado” su alternativa, porque las encuestas son las encuestas, y en el PP no hay Primarias pero tienen a Arriola. La oposición a buen seguro que explotará el punto flaco de esta historia: si después de haber reconocido que quería marcharse, ¿a Román le queda la necesaria ilusión para acometer una nueva legislatura de cuatro años más? Veremos cómo nos convence de que no hay gato encerrado.

Román tendrá la capacidad de proponer la candidatura, aunque luego ésta tiene que pasar por el comité regional y finalmente por el nacional. El propio Román sabe que él no habría sido concejal en sus primeras elecciones si Luis de Grandes no le llega a pegar un empujón hacia arriba al orden de la lista que salió de Guadalajara.  Hay la lógica expectación por saber quién ira de número dos, por lo que ello lleva consigo,  aunque conociendo la historia de este partido, a muchos no nos cabe la menor duda de que será la presidenta provincial, Ana Guarinos.  Del resto, ya no me mojo, intuyo que habrá cambios, pero tampoco demasiados.

Si Román no fuera reelegido, y eso no es una intuición, lo ha dicho él,  dejaría el escaño. Es lo normal. Cuando se ha sido alcalde, ya no se puede ser portavoz de la oposición. Y eso valdría para la Diputación, como se ha visto por la experiencia de María Antonia Pérez León como portavoz del grupo Socialista. Cuando se ha gobernado, hay tanto peso en la mochila, que es mejor dejársela a otro. Esto es lo que hay.

PD.- Sigo con impaciencia que nos anuncien el contenido y la fecha exacta en que se firma el convenio sanitario con Madrid, porque ya están tardando. También imagino que cualquier día nos anunciarán que se ha llegado a un acuerdo con el ministerio de Defensa para la compra del complejo de Las Cristinas, para campus universitario, por el que hace tiempo que hay una oferta de la Junta, que según me dicen no está nada mal, teniendo en cuenta de que el ministerio no tiene ningún proyecto para el citado inmueble.  Me imagino que pronto tendremos noticia, pero tampoco es cuestión de dejar las cosas para última hora.

Guadalajara, en el fondo del saco

Hace unos días, un pequeño empresario dedicado al sector de las reformas me decía que estaba pensando muy seriamente en trasladar su domicilio social a Alcalá de Henares, aunque seguiría trabajando para todo el Corredor. “¿Y eso”?, le pregunté. “Es que en Guadalajara estamos en el fondo del saco”.

Me dejó pensativo José Félix , porque este empresario había empleado una metáfora muy acertada para definir la situación que vive nuestra provincia al fondo de ese saco, que es naturalmente el Corredor del Henares, el pulmón sobre el que gravita la economía y el empleo provincial. Entre el empresariado local, hay una sensación de que las diferencias internas son cada vez mayores entre el tramo madrileño y el alcarreño, tanto en términos de empleo, actividad económica y fiscalidad, y lo que es peor: que no hay una estrategia de respuesta para armonizarlas.

Los datos de empleo así lo confirman. Mientras en  la comunidad de Madrid, la última EPA de 2014 fijó una tasa de paro del 18,08%, en Guadalajara cerramos el año con el 23,7% de paro, prácticamente en los mismos niveles que la nacional, que está en el 23,7%, cuando históricamente nuestra provincia ha estado varios puntos por encima. No es consuelo apuntar luego que a pesar de todo ello sigue siendo la tasa de paro más baja de las cinco provincias de Castilla-La Mancha, que está en un vergonzoso 28,5%, a pesar de que en 2014 se ha creado empleo neto, porque nuestro territorio natural está en Madrid, y no en La Mancha. Si seguimos con los datos del paro, en este caso del registrado, el aumento del número de parados en enero de 2015 aumentó el 3,62%, un duro mazazo,  porque si bien esta caída está muy ligada a la temporalidad y al sector servicios en particular, que sistemáticamente destruye puestos de trabajo tras las navidades, ese número de 728 parados más en un mes es un duro golpe, se mire como se mire, para el ánimo de las familias alcarreñas, y eso luego tiene su traducción sociológica;y por tanto política. Ni tan siquiera nos debería consolar, que por el tipo de contratos, en Guadalajara se han realizado en enero 505 contratos indefinidos (un 23,17% más) y 8.546 temporales, un 6,17% más. Está bien que se aumente la contratación indefinida, pero digo lo mismo que cuando desde  la oposición se exagera sobre  la excesiva temporalidad del empleo que se creó en los meses buenos.  El empleo de calidad vendrá detrás del aumento del empleo temporal; quien pretenda alterar los términos está haciendo populismo. Y engañando.

Pero si en el fondo de ese saco, cada vez más Madrid nos va sacando mayor diferencia en términos de actividad y empleo (5,38 puntos en tasa de paro es una barbaridad, propia de países diferentes , no de regiones), habría que apuntar a otro factor que preocupa a los empresarios alcarreños como es la fiscalidad. Aunque no hay unas estadísticas incontestables sobre  cuál es la diferencia fiscal entre Guadalajara (y por extensión Castilla-La Mancha) y la comunidad de Madrid,  importantes dirigentes empresariales de Guadalajara me han dicho más de una vez que podrían estar en torno a 2 puntos, entre unas cosas y otras, a favor de Madrid.  En contraste con otras autonomías, Madrid se ha empeñado desde hace tiempo en políticas fiscales de perfil bajo, de las que echan pestes los de siempre, y eso se está traduciendo en que más de la mitad de las empresas extranjeras que vinieron a España en el último año se hayan ubicado en Madrid. En contraste con Madrid, ahí tenemos el caso de Cataluña, la autonomía más intervencionista y en la que más impuestos se pagan de España, para alimentar su  desmesurado gasto público, en gran parte ligado a la estrategia independentista: 18,08% de tasa de paro en Madrid frente al 20,16% de Cataluña.

Pero hay más cosas que están pasado al principio de ese saco, y que no han llegado al final de él.  El gobierno madrileño tuvo el acierto de contemplar al Corredor como una unidad económica diferenciada y así se montó ese «Plan Activa Henares», dotado con 240 millones de euros, para dinamizar la actividad económica del Corredor del Henares, pero ojito: solo en el tramo madrileño.  Lo más importante de ese Plan ya no es tanto el conjunto de la inversión, porque con Plan Activa o sin él, seguramente que habría salido por otro lado, sino el mismo concepto de marketing que para Madrid tiene el Corredor,  hasta el punto de que se  apropió  de todo ese saco. Un hecho que políticamente es inaceptable desde el punto de que no se ha seguido el mismo criterio en asuntos como la propia Universidad, o no digamos el abastecimiento de agua. Nadie en su sano juicio cuestiona que Alcalá de Henares debe seguir formando parte de la Mancomunidad del Sorbe, porque la ciudad pertenezca territorialmente a Madrid, aunque por ello haya que seguir aumentando la infraestructura de la MAS, y financiarla (Alcalá es el primer objetivo de la famosa tubería o tercera conducción).

Aunque me costa de que la Ceoe alcarreña consideró del todo punto «inamistoso» que Madrid se hubiera embarcado en ese plan sin haberlo coordinado con la otra parte del Corredor, y pidió amparo a la Consejería de Fomento, lo cierto y verdad es que no ha habido una respuesta institucional  acorde con la magnitud del problema, ni por parte de los empresarios ni por la consejería. Porque mal o bien, Madrid ahí tiene su Plan Activa Henares: ¿Y nosotros qué tenemos?

Pues eso, la sensación de que cada vez estamos más en el fondo de ese saco, y de que en los últimos años en los mapas del Corredor que llegan a muchas empresas este termina  en Meco. ¿Y qué hemos hecho desde este tramo del Corredor para contrarrestarlo?

Ya sé que más nos vale a los de Guadalajara por no estar con Madrid en la misma autonomía, y sobre todo teniendo en cuenta de que en el Estado hacia el que vamos cada vez tendrán más competencias las comunidades autónomas y menos el gobierno central. A algunos nos queda el consuelo de que lo escribimos hace más de treinta años y  por ello nos condenamos para siempre. Pero insistimos: poner fronteras artificiales en el Corredor del Henares era y es un sin Dios. Solo que perdimos.  Menos mal que ni todas las autonomías del mundo podrán cambiar que Guadalajara esté a 55 kilómetros de Madrid, porque ese es nuestro principal Plan de Empleo. Pero no es un consuelo.

Cada año que pasa, es más difícil hacer negocios en el fondo del saco.  Esto es lo que hay.

El secreto está en el “dos”

Este fin de semana se celebra en Madrid la convención nacional del PP, que servirá  de pista de despegue a la precampaña de los populares, y que ya no parará hasta el 24 de mayo. Agotador el  año que nos espera con una convocatoria electoral  de locales y autonómicas en  13 comunidades, una específica para Cataluña en septiembre, en la que Artur Mas Junqueras promete la independencia y dos huevos duros, otra probable en Andalucía si así lo decide Susana Díaz y su hoja de ruta hacia La Moncloa, y las generales  en noviembre, diciembre o incluso a mediados de enero. No me digan que no es como para coger las obras de San Juan de la Cruz y meterse en una cueva de Pastrana hasta que escampe.

Después del Congreso del PP,  ya solo queda designar los candidatos que se están peinando. Esperanza Aguirre ha quedado más aparente para aspirar a que Mariano Rajoy la designe como candidata a la alcaldía de Madrid  después del archivo judicial de su  novelesco episodio por la famosa multa de tráfico y la persecución por las calles de Madrid, con lo que al presidente del Gobierno se le plantea un dilema. Elegir a la que sin duda es la más popular de los candidatos para luchar a cara de perro con Carmona (PSOE)  y Monedero (Podemos, Ganemos o la marca que sea) en la elección más complicada para el PP desde que Tierno dejó la alcaldía; o hacer caso a lo que le pide el cuerpo y tocar con el dedazo a su delegada Cristina Cifuentes. Luego está lo de la Comunidad, si repite Ignacio González, o Rajoy arriesga y se busca un candidato con más punch mediático. Un asunto que concierne más de lo que aparenta  a Guadalajara, por la influencia que tiene en el Corredor del Henares –mucho menos en el resto de la provincia—los aires que vengan de Madrid. Y si hay “marea roja”, a buen seguro que el agua alcanzará la plaza Mayor, y  la de Moreno –un liberal al que los absolutistas cortaron la cabeza–,  por mucho que el PP consiga la heroicidad de deshacer el empate en el partido judicial de Sigüenza.

Pero no solo Rajoy tendrá que ponerse con los deberes para cuando acabe la convención, por mucha fatiga que le dé la tarea, en Castilla-La Mancha también María Dolores Cospedal, ahora que tiene a Floriano ocupado con la campaña, tendrá la última palabra sobre las dos decisiones más peliagudas que le quedan por resolver en las grandes capitales de la región. Está la alcaldía de Toledo, donde parecen colocados Agustín Conde, pero sobre todo el delegado del Gobierno Jesús Labrador –sin descartar a una candidata como tercera vía—y luego queda lo de Guadalajara, que se está enredando más de lo deseable para los intereses populares.

Lo que sé. Que Antonio Román, a pesar de llevar metido más de veinte años en el ayuntamiento, con lo que se merece un cuadro XXL para la Galería de Alcaldes  el día que se vaya, y aunque el cuerpo lo que le pide es explorar otros caminos políticos y profesionales, está (inicialmente)  dispuesto a encabezar por cuarta vez la candidatura del PP, si su partido estima que es el candidato con más posibilidades. Tradicionalmente, los alcaldes de Guadalajara han sido los políticos provinciales más conocidos, aunque los encuestadores del PP, como hacen siempre, dejan caer otros nombres, en este caso los de Ana Guarinos y Jaime Carnicero, por lo que pueda pasar. Hasta ahora, no ha habido una reunión formal para hablar del asunto entre Román  y la dirección del partido (Guarinos, Tirado y, lógicamente, Cospedal), y cuando se celebre (no sabemos si será en el ámbito privado o en el mismo Ejecutivo Regional) el alcalde de Guadalajara se va a vender caro.

Lo que presumo. Que Román va a reclamar plenos poderes  en cuanto a la confección de la lista, y eso incluye el emblemático  número dos. Román va a querer que sea Jaime Carnicero, el edil que ha ejercido durante la legislatura como su vicealcalde, aunque sea un cargo que formalmente no exista en el organigrama de este ayuntamiento. El número dos es doblemente relevante.  Por lo simbólico, en el PP de Guadalajara tradicionalmente lo ha ocupado el presidente provincial cuando era el candidato in péctore a presidir la Diputación, como sucedió largo tiempo con el fructífero tánden Bris-Tomey,  y que tantos éxitos dio a los populares. Pero el número dos tiene además un relevancia legal, porque es el  sucesor natural de un alcalde  en caso de renuncia o fallecimiento, sin que haya que andar con dimisiones de por medio, cosa que sucedería si la decisión para el recambio estuviera más debajo en la lista. Esta circunstancia cobra ahora especial relevancia. Yo  no tengo constancia de que  Antonio Román tenga decidido no acabar el mandato y renunciar a favor de Carnicero, si renovara su mayoría absoluta, pero tampoco hay garantías de lo contrario, o por lo menos Román no las dio la última vez que le pregunté públicamente sobre el asunto con motivo de la presentación del balance de 2014.

Lo que sé. Que Ana Guarinos nunca ha puesto pegas a que Antonio Román vuelva a repetir como cabeza de lista. Parece lo más sensato, aunque no siempre ha ocurrido así. Cuando Jesús Alique fue secretario provincial del PSOE, su primer objetivo era ser alcalde de Guadalajara, sin lugar a dudas el cargo con más lustre de la política provincial; no lo consiguió, aunque  la suerte le favoreció porque pudo ser presidente de la Diputación, y cuatro años después se aupó a la Alcaldía en coalición con Izquierda Unida, y dejó la Diputación primero a José Carlos Moratilla y luego a María Antonia Pérez León.

Lo que presumo. Que una cosa es acceder a que Román sea el alcalde, porque así lo recomienda la demoscopia, y otra cosa a que lo sea otro que al que tú no has puesto. Y hasta aquí puedo leer. Los partidos son muy jerárquicos, y cuando se gobierna, más, y Román lo debe saber porque ha sido presidente provincial.

Lo que sé. Si no hay consenso en el ámbito del PP provincial, es decir, entre Román y Guarinos, decide Cospedal. Y si la cosa se enreda más de lo que al PP le convendría, y no hay acuerdo con Román por la confección de la lista, Guarinos dará el paso adelante y será la candidata a la alcaldía con Lorenzo Robisco de número dos. Pero, insisto, esta opción está en la recámara, no es la primera.

Quédense con esta frase pronunciada por Guarinos hace dos semanas. “Siempre he estado a disposición del partido y seguiré estando a disposición de lo que quiera y pueda necesitar”. «Sería una osadía que cada uno pidiéramos lo que quisiéramos”.

Esto es lo que hay.

EL MODELO DEL CENTRO ACUÁTICO.- Desde el lunes está en marcha el Centro Acuático Municipal, cuyos encendidos elogios por parte de Román a su vicealcalde, Jaime Carnicero, a quien colocó en la inauguración en lugar preferente junto al presidente de Supera, tienen mucho que ver con lo que he escrito antes, pero ahora yo quiero subrayar que nadie puede negar que Guadalajara tiene un centro estupendo para los que les gusta el agua en todo tiempo y condición, y que ha costado más de ocho millones de euros. Es una inversión que no ha tenido que pagar el Ayuntamiento, porque su economía no se lo permite, ni ahora ni en los próximos lustros. A cambio,  la empresa Supera, líder en el sector, gestionará la instalación durante cincuenta años y pagará un canon, parece que pequeño, porque no se ha explicado bien, durante ese tiempo. El modelo de colaboración público-privada utilizado por el Ayuntamiento de Guadalajara está cada vez más extendido por España, porque es la única manera de que en las ciudades se puedan hacer inversiones en grandes infraestructuras a pesar de la caída en la recaudación de los ayuntamientos.  Puede tener sus detractores, por ejemplo entre los gimnasios privados de Guadalajara, que de alguna manera ven una competencia desleal en la iniciativa, porque a ellos nadie les ha pagado el suelo del  negocio, y ahora van a tener que hacer frente a una oferta muy competitiva. Los medios de comunicación sabemos mucho de ello, y es lo que menos me gusta. Más ideológica es la crítica que se hace desde Izquierda Unida,  ellos priman lo público por encima de todas las cosas, pero el problema es que lo público no lo pagan los señores concejales, lo pagamos el contribuyente con nuestros impuestos y tasas; y se lo sigo sin acritud: estamos ahogados, pues los ayuntamientos en lugar de reducir el gasto corriente para compensar la caída de la recaudación, lo que han hecho en esta legislatura para cuadrar sus números es aumentar el IBI, las tasas y los impuestos.  Aunque en este último año se hayan producido algunas rebajas para el maquillaje.

P.D. ¿Pero a Pedro Sánchez no le eligieron hace seis meses para liderar el PSOE? No entiendo nada, Susana. Es la primera vez en la política española que se diseñaría una estrategia en base a la posibilidad de que el jefe de tu partido se estrelle en unas elecciones a las que no se presenta. Creo que Pedro Sánchez no ha acabado de encontrar un discurso socialdemócrata sólido que oponer a las ocurrencias del populismo; pero de ahí a convertirle en chivo expiatorio… Lo que hay que ver.

Un incierto 2015

Si hubiera que emplear un calificativo para este nuevo año de 2015 tal vez el más apropiado sea el de “incierto”. Al margen de cualquier otro tipo de análisis que nos merezca la situación actual, en lo que posiblemente todos estaremos de acuerdo es que nunca desde la Transición hemos estado ante una situación política tan abierta. Pero no tanto porque por primera vez hay una opción real de  ruptura de ese bipartidismo imperfecto que favorece nuestro sistema electoral, lo que en principio constituiría una sana autoregeneración del propio sistema, la incertidumbre se suscita porque al pairo de la crisis y de la manipulación en clave populista de los efectos de la corrupción, como si esta no formara parte de la condición humana y fuera un genuino producto de la Constitución de 1978, lo que algunos nos sugieren es que como infalible remedio hay que liquidar toda esa arquitectura constitucional de consenso que permitió a este país entrar en la modernidad y en Europa, y reemplazarla por no sabemos qué, aunque sospechamos que la alternativa  puede estar más cerca de la Venezuela de Maduro que de la América de Obama. Resumiendo: que la Constitución no tiene la culpa de que Zapatero no supiera encarar la crisis como se merecía lo que se nos venía encima, ni la Constitución le impidió a Rajoy actuar de otra manera para rebajar el déficit, contener la deuda desbocada y comenzar a crear empleo neto. No atribuyamos por tanto a las constituciones lo que son acciones del poder ejecutivo,  y desconfiemos de los que nos dan a entender que con su cambio, como el que se muda de sombrero al estilo de la España del siglo XIX,  vamos a solucionar los problemas de España de la noche a la mañana.

Sí, este año 2015 es tan incierto que es muy posible que el Gobierno de Mariano Rajoy quiera prorrogar la legislatura hasta enero de 2016 en lugar de convocar las elecciones antes de la Navidad, y así dar margen a que se visualicen más los efectos de la recuperación, que aún siendo ciertos, no acaban de llegar a la microeconomía de las familias. No lo va a tener fácil el Gobierno, porque se va a enfrentar a una tesitura en la que jamás se ha visto ningún otro Ejecutivo español desde que en España surgió una clase media-colchón tras el proceso de industrialización en los años sesenta. Se lo oí en algunas tertulias de la Transición al llorado Paco Fernández Ordóñez. Él pronosticaba que los comunistas no liderarían la izquierda, porque esa nueva clase media, post industrial y trabajadora,  ya tenía cosas que perder, y acabarían identificando el comunismo con la inestabilidad y la Guerra Civil a pesar del positivo papel que el PCE jugó en toda la Transición. Y así sucedió.

El principal problema para el actual gobierno es que esa misma clase media de la que se nutre ha perdido calidad de vida aún teniendo trabajo, por la caída en torno al 20 por ciento de su renta disponible en el núcleo familiar, además existe una parte de la población más  joven que al carecer de empleo o de expectativas de encontrarlo más allá de una ETT,  tiene la tentación de indentificar a nuestro régimen de libertades  y a sus partidos mayoritarios con el peor de los mundos posibles, y son presa fácil de ese populismo que ante problemas complejos, como es la crisis del estado del bienestar por los efectos de la globalización (una gran parte de la industria europea no es competitiva frente a los países emergentes) ofrecen soluciones simplistas que acabarían empeorando la ya precaria situación actual.  El problema para el gobierno y la izquierda socialdemócrata es que muchos de estos jóvenes no tienen la perspectiva histórica de los que sí hemos conocido otro país más empobrecido y en el que la libertad estaba ausente, y por lo tanto han llegado a la conclusión de que nada tienen que perder. Los estudios electorales desde hace muchos años dicen  que la primera opción de los jóvenes que accedían a la mayoría de edad era no votar, pasar de las urnas. Y no lo dimos importancia. Pues bien, ahora eligen en primer lugar dar su confianza a una opción rupturista como Podemos, que ha roto todas las expectativas de voto sin llegar a presentar un programa más allá de algunas viejas ideas sacadas del intervencionismo más ortodoxo.  El germen del descontento ya estaba ahí, durmiente, y solo ha habido que esperar a que surgiera alentado por el populismo de algunas estrambóticas tertulias televisivas que robaron el formato a los programa del corazón más procaces.  El resultado: que ahora  hay millones de españoles que  se creen que no tienen nada que perder, como pasó en la Alemania de la hiperinflación con la república de Weimar, y si a la crisis se junta la exhibición impúdica de sucesivos fenómenos de corrupción, nos encontramos con que los dos grandes partidos presentan un agudo problema de credibilidad y costará que nos vuelvan a convencer de que está vez, sí,  están dispuestos a regenerarse frente a los abusos producidos en los últimos años, y ya no digamos cómo van a trasladar sus convicciones en esa generación más joven que no ha conocido otra España que la de la crisis, el  fracaso educativo, el subempleo y los recortes,  una crisis que ya nos dura siete años. ¿Cómo les van a convencer de que con sus defectos todavía España es un país que está entre las primeras diez economías del mundo y  que, si no hay frenazo y marcha atrás,  dispone de un tejido productivo capaz de llevar a nuestro PIB  en 2015 a crecimientos por encima del 2 por ciento, y que solo creciendo a ese ritmo luego sería posible mejorar la calidad del empleo y apuntalar el estado del Bienestar?

Intuyo que habrá millones de españoles que querrán pegar un zapatazo encima de la mesa, sin reparar en el riesgo de que se haga añicos la vajilla de la abuela, y pudiera ser que se quiera aprovechar la ocasión de que hay municipales en mayo para mostrar ese desagrado, como ya ocurriera en las Europeas. Eso nos lleva a otro panorama incierto, y no tanto porque pudieran cambiar los gobiernos municipales, que eso es intrínseco al sistema democrático, sino porque la proliferación de fuerzas haga los ayuntamientos ingobernables. Y la ingobernabilidad muchas veces es también sinónimo de corrupción y casi siempre de tiempo perdido, el que desperdician los políticos en tener que hablar de lo suyo a cada momento como si ni fuera bastante con atender a la gestión del día a día. Extrañó a alguno la sinceridad del alcalde Antonio Román, en su balace de fin de año, al reconocer que la mayoría absoluta del PP está en el aire (y eso que podrían perder hasta tres concejales, y no bajarían de 13, el número mágico en el Ayuntamiento de Guadalajara) y  pronosticar que si las elecciones se celebraran hoy, 5 o 6 fuerzas tendrían opción de entrar en el Ayuntamiento. Pero es que la volatilidad en la opinión pública española se asemeja a la Bolsa griega. Están pasando tantas cosas, que una semana haces una encuesta en Guadalajara y al PP le da mayoría absoluta con 14 concejales y quince días después te quedas en 12. Y de las autonómicas, que para el PP van a estar especialmente difíciles en la zona del Corrredor, vamos a ver si García Page no tiene razón y la clave de la mayoría de Cospedal vuelve a estar en Guadalajara, pero ahora en sentido contrario.

Yo ya tengo escrito que los cambios en esta comunidad empiezan primero por Guadalajara, por su vinculación a Madrid, y aquí puede pasar cualquier cosa. Por eso Román, que es el político más conocido,  se vende caro en las conversaciones que iniciará en los próximos días con su partido.

Atención a este mes porque hay muchas cosas por cerrar. En el PP, en el PSOE menos, y no digamos a su izquierda más izquierda con Ganemos, Podemos y una IU que lucha por sobrevivir, curiosamente después de una legislatura en la que ha tenido un mayor protagonismo en la oposición de lo que cabe a un grupo con un solo concejal por el concienzudo trabajo de su portavoz, José Luis Maximiliano. Pero así están las cosas. Hoy, la experiencia dejó de ser un grado, y al paso que llevamos y por la simpleza de algunos argumentos acabaremos transcribiendo un pleno del ayuntamiento en un tuit.

Esto es lo que hay. Mañana, Dios sabrá.  Feliz año.

¿Tiene base el cataclismo del PP en Guadalajara anunciado por Page?

El líder regional del PSOE y candidato a las Autonómicas, Emiliago García-Page,  anunció días pasados en un encuentro informativo celebrado en esta provincia el advenimiento de un cataclismo electoral del Partido Popular en la provincia de Guadalajara. ¿Tiene base Page para esperar que suceda lo que desea?  Pues sí y nó; veamos.

Lo que dicen los sondeos, incluyendo los más fiables, que son los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS),  es que el gobierno del PP, y especialmente su presidente Rajoy están sufriendo un terrible desgaste por los efectos de la crisis, comparable a la que el gobierno de Zapatero experimentó tras  las medidas de urgencia que necesitó tomar en el último tramo de la legislatura, para evitar la intervención de la UE, y que supusieron poner fin a cualquier sueño keynesiano para salir de la crisis y la percepción de una cierta sensación de haber traicionado  principios esenciales por parte de su electorado.

A Rajoy le está pasando en parte lo mismo. Aunque objetivamente los datos macroeconómicos empiezan a mejorar, se ha detenido la destrucción de empleo, la prima de riesgo  ha bajado casi siete puntos en dos años y nos permite colocar nuestra deuda sin que suponga una sangría de intereses, el déficit de las administraciones públicas no se ha vuelto a desmandar y el incremento de las exportaciones están dando unos mercados alternativos a las empresas, lo que indican esos sondeos es que el ciudadano corriente y moliente todavía no percibe esa recuperación. Así, en el último barómetros del CIS, todavía el 42,3% califica la situación económica de “muy mala”, el 39,9% de “mala”, el 16,9% de regular y solo el 1,3% de mala. Todo ello es lo que explica que cuando se le pregunta a un ciudadano por lo que votaría al día siguiente (el último sondeo de El País del pasado domingo) el 27,7% diga que lo haría por el PSOE, el 25% a Podemos y solo el 20% al PP. Sin embargo, cuando el sondeo se mete en la cocina y los sociólogos aplican sus tablas para detectar el voto oculto, que ahora es especialmente alto (entre el 20%  y el 30%), la corrección nos lleva –y ahora vuelvo al último sondeo del CIS—a elevar la intención de voto al PP hasta el 27,5%, el  PSOE se quedaría con el 23,9% y pisándole los talones estaría el partido de Pablo Iglesias con el 22,5%.

Emiliano García-Page maneja por tanto unos sondeos para el Corredor del Henares que tienen base para sostener lo que dice, la intención directa de voto en los municipios del Corredor podrían dejar al PP como tercera fuerza en algunos de ellos, entre los que a buen seguro no estaría la capital, pero olvida una cosa muy importante. Todos esos sondeos están hechos con la mecánica demoscópica  de unas elecciones Generales, pero en mayo de 2015 lo que hay son unas elecciones  locales y autonómicas, y para tener una idea más precisa sobre lo que podría ocurrir entonces, hay que meter más ingredientes en la olla. Estoy hablando de los candidatos (todavía, Román no ha dicho que se presente, y ya está tardando como para que no pase algo relevante), de los partidos y coaliciones que formalmente concurran, y de un universo diferente para elaborar la encuesta que requiere descender al ámbito del municipio. En este sentido,  es muy relevante saber qué va a pasar con la oferta electoral a la izquierda del PSOE, no solo en Guadalajara sino en los principales municipios del  Corredor. Porque si bien es cierto que el fenómeno Podemos podría aglutinar en torno al 20% del electodado, y ello sería sin suda determinante para formar gobiernos de coalición con marcado sello de izquierdas, todo ello podría diluirse si son varias las fuerzas que compiten por ese mismo espacio político. Habrá que esperar entonces a ver qué es lo que pasa. De  momento, lo que sabemos es que Podemos no se presenta con su marca, porque la quiere preservar sin mancha para Generales,  y que duda entre apoyar a una “candidatura ciudadana”, con la que se identifique, o promover una Agrupación de Electores con una marca blanca, como en el  super. Luego tenemos a Izquierda Unida, que ha iniciado un proceso propio de Primarias, y que todavía no se ha pronunciado si irá en solitario o  formando parte de la plataforma izquierdista “Ganemos Guadalajara”, en cuyas reuniones constituyentes participa. Y finalmente nos quedan los ya citados de “Ganemos Guadalajara”, que quieren testar su fuerza recogiendo 2.000 firmas y al mismo tiempo han puesto en marcha su propio proceso de Primarias. Sobre cómo dos procesos de Primarias podrán cristalizar en uno, y con la segunda marca de Podemos en tres en uno, pues es algo que se me escapa, pero no solo a mí, sino probablemente a ellos. Pero cualquier sondeo que se haga sin tener en cuenta todo lo dicho, hay que ponerlo al remojo y a escurrir, como bien sabe Emiliano García-Page.

LA IMPORTANCIA DE MADRID.- Los sondeos hechos hasta ahora me valen para poco, aunque sí hay un dato digamos que histórico que juega esta vez a favor del PSOE y de la izquierda en general. Me estoy referiendo a los vasos comunicantes que siempre ha habido entre Guadalajara y Madrid, también en lo político, que ni la absurda distribución artificial autonómica han conseguido romper. El Corredor del Henares normalmente ha votado en “clave madrileña”, a diferencia del resto de la región. Cuando en Madrid estaba Tierno y Barranco en 1979, 1983 y 1987 en Guadalajara el alcalde era el socialista Javier de Irízar, y cuando en esta última legislatura Barranco e Irízar perdieron la mayoría absoluta tuvieron episodios similares. En Madrid, acabó de alcalde Rodríguez Sahagún del CDS en 1989 y en Guadalajara Irízar no perdió el cargo en beneficio de Bris porque el pacto del PP con el CDS se fue al garete porque un concejal de ese partido, Paco Sáez, no apoyó la moción de censura. Si embargo, algo quedó tocado, y ya en las elecciones siguientes de 1991, el lío fue total. En Madrid, ganó bien el popular Ruiz Gallardón, y aunque en Guadalajara el PP de Bris sacó 2 concejales más que el PSOE de Irízar, luego la Izquierda Unida de Blanca Calvo no le respaldó en la elección de alcalde  con lo que se montó un sainete que miedo me dá sobre lo que podría venir en un futuro ayuntamiento fragmentado [ por eso, yo siempre he sido partidario de la segunda vuelta]. Pasó que el PSOE votó a Blanca Calvo para alcaldesa, ahora en Ganemos, para que no saliera Bris, pero tras un gobierno imposible al carecer de mayoría, finalmente Bris fue elegido alcalde el 20 de julio de 1992,  después de que se rompiera el grupo socialista y el concejal Fernando Planelles hiciera lo mismo que el citado Paco Saez. Ponerse fuga.

No sobra esta incursión por la historia de nuestra ciudad, para apuntalar el argumento que antes daba sobre la tendencia política del Corredor, y especialmente de la capital, de que en gran medida viene condicionada por los vientos que llegan de Madrid. No es así la del resto de la provincia, que tiene un cuerpo electoral diferente, y salvo en los municipios más urbanos del Corredor, el predominio de PP y PSOE es previsible que siga en 2015. Tal es así, que a efectos de que el PP pudiera conservar la Diputación,  los populares manejan que el escaño que seguramente pierdan en el Corredor –si pierden dos, no gobernarán–  lo podrían compensar deshaciendo el empate en el partido judicial de Sigüenza en donde sus expectativas aumentan.

LA TENDENCIA HISTÓRICA.-  Por tanto, y respondiendo a la pregunta, ¿tiene base el cataclismo del PP anunciado por Page en Guadalajara? Atendiendo a los sondeos conocidos hasta ahora, yo diría que no, que es mucho decir que el PP se vaya a convertir en la tercera fuerza en el Corredor, y no digamos en la capital donde disfruta de una holgada mayoría que les permitiría hasta perder tres concejales y mantener la alcaldía. Ahora bien, si reformulamos la pregunta y la limitamos a la tendencia que nos llega de Madrid, lo mismo que los vientos populares de Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre contribuyeron a inflar las velas del barco del PP de Guadalajara, si los populares se estrellan en Madrid, porque hay voto de castigo y sus candidatos carecen de gancho suficiente –tampoco sabemos si Rajoy “perdonará” a Esperanza Aguirre y tirará de ella como último freno al frente izquierdista-, sí podría suceder que aunque el PP siguiera siendo el partido más votado en Guadalajara, podría perder las dos principales instituciones que ahora gobierna, el Ayuntamiento y la Diputación. Si hay “marea roja”, y puede haberla,  no duden de que esta llegará primero al Corredor y tardará más en penetrar en el resto de la provincia y en Castilla-La Mancha. De ahí, también, la referencia de García-Page a las Autonómicas en Guadalajara y a las “trampas” de Cospedal, en alusión a que la provincia vuelve a ser otra vez circunscripción impar, con cinco diputados, condición que perdió con Barreda porque no le interesaba y quiso que las elecciones se jugaran en Ciudad Real. Pero Guadalajara salvó a Cospedal Como ven, en esta autonomía el que va de mano se queda siempre con las mejores cartas. Las cosas son como son: es más fácil que el PSOE pierda el segundo diputado en beneficio de una candidatura más a la izquierda a que lo haga el PP. Ese es mi pronóstico.

LAS GENERALES DE 2015/16.- Lo que pueda ocurrir en las municipales marcará en gran medida la estrategia de cara a las Generales, que no sería nada extraño que se retrasaran hasta primeros de 2016, para que diera más tiempo a que la estrategia de lluvia fina de Rajoy calara en su electorado, afectado por la proletarización de las clases medias, que han perdido en torno al 20% de su renta familiar desde 2009, un problema macanudo cuando el presidente del Gobierno lo ha fiado todo a la recuperación económica; y necesita superar la barrera del 35% de los votos para poder gobernar como UCD en minoría en un parlamento fragmentado, a saber con quién, una vez que los nacionalistas se han echado al monte y carecen de estrategia para bajar de él. No hay que descartar nada.  Pero la tradición electoral española nos enseña que los cambios en las Generales se impulsan en las elecciones municipales y autonómicas. De ahí que no acabo de entender la estrategia de Pablo Iglesias de no ir a las municipales y autonómicas con su marca, y a pecho descubierto, lo que para algunos analistas puede suponer el inicio de la curva descendente de la formación de moda.

Hoy, los del Funcas han dado una alegría a Rajoy, con esa previsión de crecimiento del 2,4% para 2015, entre las mejores de Europa, pero ya sabemos que la gran mayoría pensará que Funcas es algún jugador de la Liga española, y  por experiencia conocemos que los éxitos de la macroeconomía no cobran dividendos hasta que llegan al bolsillo del ciudadano, que le siguen cateando al presidente del Gobierno con el 2,31% de popularidad, todavía menos que Duran i Lleida.  ¡Señor!

Desde que en este país la política que marca tendencia se le dá forma  en los estudios de la televisión espectáculo más que en el parlamento, me estoy volviendo cada vez más escéptico. Pero esto es lo que hay, y a lo que las torpezas, corrupciones  y los malos modos de algunos nos han conducido.

La Cámara, la Ceoe y una estrategia en el aire

Desde el día en que se liberó a las empresas de pagar la cuota a las Cámaras de Comercio e Industria se condenó a estas viejas instituciones españolas a su estrangulamiento financiero. Sin un papel claro que jugar más allá de unas difusas competencias en materia de comercio exterior y ferias,  acumulan deudas y problemas, que muchas veces alcanzan a los propios trabajadores de la institución, como sucede en Guadalajara, y desde el ámbito empresarial  se las empieza a dar por amortizadas, por lo menos en su vigente modelo. Recordemos lo que decía a la prensa recientemente  el presidente de la CEOE de Guadalajara, Agustín de Grandes, quien reconoció  que los empresarios de la provincia ya han hecho una petición para que funcione  corporativamente una sola Cámara de Comercio Regional de CLM  con sede en Toledo y unos departamentos que dependieran de las CEOEs provinciales, “porque íbamos a dar los mismos servicios, pero mejor, y lo que queremos los empresarios es que el dinero público se utilice de una forma eficiente y no nos gusta que haya duplicidades en cosas que no tiene porqué haberlas”.

Esta es la tónica general que impera, ahora, y más en Guadalajara donde la calamitosa situación financiera generada en tiempos pretéritos (ese Círculo Mercantil que ni se pagó, ni llegó nunca a funcionar ) ha desencadenado que la Cámara vaya a perder  su histórico inmueble de  la Calle Mayor, adjudicado en una subasta judicial por un precio cuatro veces inferior a lo que fue tasado oficialmente. Un buen negocio,  por tanto, teniendo en cuenta que además de la antigua casona de los Torres queda edificabilidad para construir hasta tres alturas en el actual jardín junto a la Travesía de Santo Domingo.

Lo que no trascendió fue una operación un tanto chapucera por parte de la Junta de Comunidades para quedarse con el edificio y luego vendérselo a la Ceoe de Guadalajara, que formaba parte de esa nueva estrategia para que la Patronal de Guadalajara pase a asumir las pocas funciones que le han quedado a la Cámara. Al tratarse de una subasta judicial, la comunidad autónoma habría tenido oportunidad de igualar la mejor oferta,  pero se durmió en los laureles y cuando quiso reaccionar, ya era tarde. De hecho, hasta un director general vino a Guadalajara con los poderes firmados y llegó a tener los papeles preparados en una notaría de la capital. Pero al final hubo que dar marcha atrás, porque por un lado el edificio ya estaba formalmente adjudicado desde el 15 de noviembre . Pero, además,  al  tener la Cámara más acreedores de los que promovieron la subasta judicial, la cosa se podría haber complicado y los afectados podrían haber promovido una demanda por alzamiento de bienes.

¿Por qué no participó directamente la Ceoe en la subasta judicial teniendo  en cuenta el precio tan bajo con el que se adjudicó la primera subasta, precisamente a una sociedad familiar del último  presidente de la Cámara, Juan José Cercadillo? Fuentes de la patronal me dicen que no lo hicieron porque en la subasta participan otras empresas; y no habría estado bien. En otros sectores se hacen otras interpretaciones.

Lo que parece  indiscutible es  que el edificio e la Calle Mayor sería un inmueble ideal para una organización como la Ceoe, y además con posibilidades de ampliarlo para centro de formación y otras dependencias. Pero, repito, perdieron la ocasión, y ahora la Junta va a tener que buscar otro local para trasladar los restos del naufragio  de la vieja Cámara, como así lo ha insinuado la Consejera de Fomento, Carmen Casero, que  en la última visita a Guadalajara pidió a los periodistas repetidamente que estuviéramos “tranquilos” sobre el futuro de la Cámara. ¡Se pueden imaginar lo que nos quita el sueño!  Pero son ellos  los que parecen  nerviosos.

TODO TIENE SU TIEMPO.- El alcalde Román repite que “todo tiene su tiempo” cuando le invitan a que desvele si se presentará a las elecciones y algo parecido fue lo que dijo el secretario de Acción Electoral del PP Leandro Esteban el otro día en El Casar sobre el calendario: “ Los tiempos que el PP maneja para poder designar sus candidatos aún no han llegado formalmente. Se producirán más adelante”.  Es decir, que no hay calendario.

¿Cómo puede interpretarse entonces las palabras del número dos de Cospedal, Vicente Tirado, que anunció la candidatura de Román, con el consiguiente enfado del interesado? ¿Cómo la expresión de un deseo? ¿O tal vez como un intento de presión?

Como ya he escrito otras veces, en el PP no hay ningún problema para que Román encabece la lista, la de la Alcaldía me refiero,  pero otra cosa es cómo se elabora y en qué orden. Y el número dos es innegociable: será Ana Guarinos, la presidenta del partido.

El segundo desencuentro de Román con su partido en los últimos días  fue por el tema del aborto. El diputado por Guadalajara, que procede de la corriente democristiana del PP,  se ha significado como uno de los parlamentarios que más han  apoyado la contrarreforma de Alberto Ruiz-Gallardón, y lo ha hecho hasta el final. No solo ha dado el aliento a la convocatoria de organizaciones cristianas que se manifestaron el pasado en Madrid, sino que fue uno de los siete parlamentarios que posaron frente al Congreso de los Diputados en demanda de que Rajoy retome la Ley, porque considera que hay tiempo para ello. Si bien algunas encuestas aseguran que la mayor parte de los votantes del PP respaldan la posición de Rajoy de retirar la Ley Gallardón,  sin embargo  este grupo entiende que la «mayoría social” del PP está con ellos. La realidad es que los diputados que dieron visibilidad a ese rechazo fueron solo 10 de los 346 parlamentarios que tiene el PP en  ambas cámaras. Y Román estuvo con ellos, con los diputados  Eugenio Azpíroz, Javier Puente,   Rocío López y Lourdes Méndez. Y los senadores Beatriz Elorriaga, Gari Durán, Ángel Pintado, Gloria Larriva y Luis Perales.

Esto es lo que hay.

 

 

 

La fundación “fantasma” de Caja Guadalajara

En un reportaje que GuadalajaraDiario publicaba el 5 de abril de 2013, denunciábamos que la Fundación Caja Guadalajara llevaba 2 años y 3 meses empantanada. Aunque el Patronato de la Fundación Cajasol, entidad a la que se fusionó Caja Guadalajara, aprobó en su asamblea de 30 de diciembre de 2010, la creación de la de «Fundación Privada Caja de Ahorro Provincial de Guadalajara”, la realidad es que la citada fundación nunca llegó a inscribirse en el registro, por lo que en la práctica es como si no existiera.

Y añadíamos entonces: “La Obra Social de la extinta Caja Guadalajara se encuentra, por tanto en una especie de limbo, ya que Caixabank, que con posterioridad absorbió a Banca Cívica- Caja Sol, tiene su propia Obra Social”. En los acuerdos de fusión entre Caja Sol y Caja Guadalajara, refrendados por los consejos de ambas cajas antes de su unión, se establecía que la Obra Social de Caja Sol se reservaba para la fundación Caja Guadalajara una planta en la antigua torre de Caja Guadalajara para sede de la misma, la sala de exposiciones de la entidad y diverso patrimonio cultural, en su mayoría cuadros. Nada de esto se ha cumplido, y de hecho la actual propietaria de la torre es CaixaBank, que la puso a la venta o alquiler al carecer de uso.

Cuando recababa información para elaborar ese reportaje, pude comprobar que lógicamente las instituciones de Guadalajara no eran desconocedoras del asunto que tenía entre manos, aunque también me quedó claro que nadie estaba interesado en tirar del hilo. Ni por consiguiente se iban a «mojar»  pidiendo públicamente el cumplimiento de unos acuerdos que se incumplían con notoriedad y alevosía. Y así sucedió que cuando lo habitual es que se pregunten todas clase de banalidades en ayuntamientos, diputaciones y parlamentos regionales y nacionales sobre cuestiones que poco o nada tienen que ver con la institución en cuestión a ningún cargo público se le ocurrió preguntar sobre qué estaba pasando con la Fundación Caja Guadalajara y con su fantasmagórica Obra Social. A ninguno.

Pus bien, han pasado casi un año y medio desde entonces, y ahora va a ser más difícil seguir tapando el asunto, porque el escándalo  ya ha saltado a la prensa nacional en El Confidencial, que dirige el periodista alcarreño Nacho Cardero,  y con una nueva aportación que corrobora punto por punto la información que entonces avanzamos en GuadalajaraDiario, y que va más allá. Se trata del escrito -¡lástima que no se hubiera filtrado antes!-  del  último presidente de Caja Guadalajara, el socialista José Luis Ros,  presentado en diciembre de 2013 ante la Junta de Andalucía ,  en el que responsabiliza por completo del  incumplimiento al máximo ejecutivo de Cajasol y actual presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido, del acuerdo para crear la Fundación Caja Guadalajara dentro de la estructura de la entidad que él pilota.

Son de destacar  algunos fragmentos del escrito de Ros:

Así, dice que la finalidad del presente escrito es «solicitar la actuación administrativa con el objeto de acabar con una situación que está generando diversos perjuicios y situaciones de riesgo de conservación del patrimonio cultural de la fundación absorbida”. ¿Dónde está ahora ese patrominio, compuesto por numerosos cuadros? ¿Sigue en el edificio  cerrado de Torre Guadalajara o la Fundación Caja Sol lo ha puesto a buen recaudo? ¿Pero en dónde?

Pero tal vez, lo más interesante del escrito del  último presidente de Caja Guadalajara es que pone en cuestión el cumplimiento del protocolo  de integración que permitió la absorción de la entidad por Caja Sol con esta palabras:  «resulta claro que el compromiso asumido por las entidades en su Protocolo de Bases para la Integración, no solo tiene la fuerza propia de un acuerdo de voluntades privado» sino que el incumplimiento de los compromisos asumidos de cara al mantenimiento de la Obra Social de Caja Guadalajara «supone el incumplimiento de un presupuesto sin el cual, como hemos visto, la fusión hubiese sido autorizada».

Es evidente que la antigua asamblea de Caja Guadalajara jamás habría autorizado la absorción en esas condiciones.

Cuando publicamos nuestro reportaje,  la Fundación Caja Guadalajaran llevaba 2 años y tres meses empantanada. Nada ha cambiado desde entonces: solo que ahora ya son 3 años y 9 meses lo que dura el empantanamiento.

¿Las instituciones de Guadalajara y de Castilla-La Mancha seguirán cruzadas de brazos sin reclamar lo sus representantes aprobaron en ese citado Protocolo de Bases para la Integración? No estamos hablando  solo de unos cuadros de ignoto paradero, no. Lo más relevante es que la Fundación Caja Sol  debería haber aportado a la Fundación Caja Guadalajara una “asignación anual inicial, durante los 3 primeros ejercicios económicos, que será al menos el 50% superior a la dotación social de Caja Guadalajara en el año 2009”. Quiere esto decir que si  Pulido y la Junta de Andalucía no se hubieran saltado el Protocolo a la torera, la Fundación Caja Guadalajara habría recibido solo en  los tres primeros años desde la fusión unos cinco millones de euros  en base al citado cálculo. ¡Con  la necesidades sociales que se podrían haber atendido en Guadalajara en plena crisis!

¿Y ahora qué?

El  expresidente de Caja Guadalajara entiende que “el incumplimiento de los compromisos asumidos en relación a la Obra Social genera una situación ilícita de la que resulta responsable la persona jurídica resultante de la fusión”, es decir, carga toda la responsabilidad en Antonio Pulido, y apunta a la Consejería de Economía de Andalucía como la única competente para exigir el cumplimiento de los pactos de fusión. Pero de paso reconoce un  inconveniente y se aligera a la vez de  responsabilidades: “Caja Guadalajara no puede ejercitar acción alguna  toda vez que no existe. Y si no existe, ninguna obligación pesa sobre los miembros de sus extintos órganos de gobierno”.  En consecuencia, José Luis Ros finaliza su escrito recordando que es la administración que autoriza la fusión, la consejería de Economía de la Junta de Andalucía, la que actualmente ejerce el protectorado sobre la entidad beneficiaria  de dicha fusión y la que “debe velar por el cumplimiento de aquello que fue un presupuesto  del acto administrativo autorizado”.

Todo esto escribía  el ex presidente de Caja de Guadalajara en diciembre de 2013, es decir,  se va a cumplir pronto un año de aquello, sin que la Junta de Andalucía haya movido un solo dedo desde entonces. Pero desde la otra autoridad competente en la autorización de la fusión, la Junta de Castilla-La Mancha, tampoco que sepamos se ha reclamado nada.

El Confidencial informa que  un portavoz del equipo de Pulido,  preveía desplazarse esta misma semana a Guadalajara y Toledo para reunirse “con políticos”, sin especificar  con quién, y en contra de todas las apariencias este asegura que la fundación de  Caja Guadalajara  se está “impulsando” y que proyectos como este “acaban saliendo más tarde de lo previsto”. “Las cosas al final no son tan ágiles”, señaló este mismo portavoz.

Pues evidentemente que no son tan ágiles: Ya llevamos  3 años y 9 meses de retraso respecto al calendario previsto.

Esto es lo que hay.

El 9-N, un paso más del independentismo ante la abulia general

Se celebró la jornada independentista del 9 de Noviembre, ya estamos en el 10-N y es hora de preguntarse: ¿Y ahora qué? Y la respuesta sería: pero qué de qué.

Pues eso, que los defensores de la idea de la España constitucional, cada día lo tenemos menos claro todo, se ha roto la unidad de acción que posibilitó la Constitución de 1978,   e incluso las fuerzas emergentes que entonan sus cantos guerreros detrás del muro de Adriano, para ellos España ha dejado de ser una prioridad como patria común de todos los españoles y están dispuestos a aceptar derechos preconstitucionales tan etéreos como ese derecho a decidir, que se sabe donde comienza, ahora en Cataluña, pero jamás donde puede acabar.

Pero mientras  ese  sentimiento patriótico de lo español, en el sentido republicano que identifica  la nación con la soberanía, la igualdad entre los territorios de un Estado y la libertad va camino de decaer todavía más, en el independentismo  no hay pasos atrás. Y el 9-N es prueba de ello.

El 9-N, sin haber sido un “éxito total” como quiere vender Mas, sí ha sido un paso adelante en esa estrategia por la independencia, porque ha conseguido visualizar en España y en el extranjero que tenemos un problema serio con los independentistas en Cataluña. Tal es así, que han logrado arrancar titulares falsarios  en la prensa anglosajona del estilo de  «el 83% de los catalanes votaron sí a la independencia en un referéndum simulado», sin destacar que  ese porcentaje no llega ni tan siquiera a un tercio del censo electoral del Principado.

Veamos: la jornada del 9-N  no fue ni una consulta, ni menos un referéndum. Porque no se daban las condiciones democráticas para ello. Fue un extraordinario acto de propaganda del independentismo, en gran medida  pagada con fondos públicos,  en el que participaron fundamentalmente sus seguidores, y algunos pobres a los que consiguieron engañar con la cortada de que también podían votar que no. ¿Y qué reflejan los datos que ofrecen las propias organizaciones soberanistas que dieron soporte logístico a la jornada? Pues que después de dos años de una desaforada campaña a favor de la soberanía de Cataluña,  los que dijeron sí a la independencia  totalizan 1,8 millones de catalanes, una cifra que está lejos de esos 2,1 millones de votos que en las últimas elecciones Autonómicas sumaron los partidos en favor de ese derecho a decidir. Hay que precisar que más de 225.000 se pronunciaron a favor de que Cataluña fuera un estado, pero sin separarse de España, y más de cien mil a seguir como estamos.

Las cifras que arroja esta singular consulta, lo que debelan es que el independentismo no avanza  lo que ellos les gustarían, porque hay dos tercios de catalanes a los que no sacan de casa  para que les voten ni con agua caliente, pero tampoco debemos engañarnos. En términos cualitativos, ese tercio de independentistas activos acaparan el universo público de Cataluña, hasta el punto de haberlo convertido en un referente de lo políticamente correcto.  La calle es hoy de los independentistas y la mayoría de los medios de comunicación privados, que cuentan con ayudas públicas inexistentes en otras autonomías españolas, bailan el agua al soberanismo. Los jóvenes catalanes, criados en democracia y bajo el manto del Estatut ,  son hoy más independentistas que nunca –por eso votaban los mayores de 16 años—y todo es cuestión de tiempo para que ese tercio de electores que votaron por la independencia acaben siendo mayoritarios en Cataluña; y será entonces, más tarde o más temprano, cuando acaben consiguiendo ese referéndum vinculante pactado con lo que queda de España.

Siento ser pesimista al respecto. El 9-N, el independentismo catalán no arrasó, pero ha dado un importante paso adelante, y los que no lo quieran ver es que están ciegos. Pero esto no se arregla  enviando a las fuerzas de seguridad a que se lleven las urnas y aporreen a los votantes, como alguno/a dice insensatamente por ahí. Eso es lo que les gustaría a los independentistas, que metieran a Mas en un calabozo  solo una hora  para convertirlo en Companys. Evidentemente que habrá que exigir responsabilidades, si  ha habido desacato a las órdenes del Tribunal  Constitucional, y parece que sí, pero sin perder de vista cuál es el meollo de la cuestión. Me refiero a la educación y la propaganda.

Adolf  Hitler, a base de discursos incendiarios en las cervecerías de Munich, primero, y sirviéndose de la radio, después, fue capaz de convencer a una mayoría del pueblo alemán para que le votara –aunque nunca logró la mayoría absoluta–, que luego ya se encargó de desmontar el sistema democrático para que no hubiera más elecciones.  Ni remotamente estoy comparando el nacionalismo catalán con el nazismo, aunque singularmente a alguno de sus líderes le esté empezando a crecer sospechosamente el bigote, solo que sí digo que los medios de propaganda que posee el independentismo en Cataluña no tiene parangón en el mundo democrático. De ahí, mi pesimismo. Si Alex Salmón hubiera tenido una televisión autonómica tan parcial y militante como TV3, y no la BBC escocesa, sometida al rigor que caracteriza a la corporación pública británica, sin lugar a dudas que habría ganado el referéndum escocés. Por no hablar de la educación: ¿Pero cómo no van a  salir los chavales de Cataluña independentistas si en el colegio están viendo unos mapas  en los que  Cataluña es un ente independiente de España, si estudian una historia inventada en la que Wifredo el Pelat es un héroe de la independencia catalana, Sevilla sale en la televisión como una “ciudad europea” y Valencia pertenece a unos Países Catalanes que no existen?  Y por si fuera poco, a cualquier problema complejo de la vida diaria  le dan siempre la misma respuesta simplista:¡esto se arreglaría si fuéramos independientes!  El futuro juega a favor del soberanismo, porque casi nadie en Cataluña tiene un altavoz para explicarles lo más básico: por ejemplo, el día que se independizara Cataluña tendría que llevarse su parte proporcional de la deuda según su PIB, con lo que al día siguiente, lejos del paraguas protector de España y del Banco Central Europeo, entraría en default.    

Pero nada de esto importa con tal de llegar al mantra utópico de la independencia. Y nadie en la sociedad visible en Cataluña se cuestiona: ¿Pero independencia,  para qué?  Quienes cuestionan  el fundamentalismo nacionalista,  hace tiempo que se convirtieron en unos malos catalanes para el pensamiento único, y claro, nadie quiere que le vean con esta morralla social. Creo que Rajoy  ha acertado en su análisis de no querer buscar la confrontación de la  que se retroalimenta al nacionalismo, pero también éste y todos los anteriores gobiernos han coadyuvado a ello al dejarles la educación y los instrumentos de propaganda en sus manos, acuciados por una ley electoral que favorece a los nacionalistas. De esta suerte constatar  que la idea de España cada vez tiene menos altavoces en Cataluña — y lo mismo sucede con el País Vasco–, sumado a que el gobierno central hace tiempo que renunció a hacer pedagogía de la unión, pensando equivocadamente que les valía con mostrar la Constitución como si fuera una cabeza de ajos ante el ataque de Drácula.

Los independentistas no han tenido el “éxito” del que presumen, pero 1,8 millones han dicho que no quieren  ser españoles, y eso es mucho como para ignorarlo. Lo lógico sería que a partir de ahí se entablara algún tipo de diálogo, pero sobre qué base y con quien. ¿Sobre ese federalismo del que habla  Pedro Sánchez,  que no sabemos en qué consiste, y lo que es peor, que no interesa un pimiento a los nacionalistas catalanes? ¿Pero con quien se puede negociar un tratamiento todavía  más diferenciado de Cataluña, que podríamos asumirlo, si el jefe de los insurgentes, Oriol Junqueras, ya dice que lo único que cabe negociar son las condiciones de esa separación?

Pero esto es lo que hay. Al contrario de lo que hizo Francia con los nacionalismos, nosotros les dimos la llave del cofre por esa puñetera Ley D,Hondt, y ahora hemos descubierto que se lo han gastado todo en propaganda,  porque quieren tener un cofre para ellos solos. Y los partidos españoles, con el bolo colgando, y sin capacidad para articular un discurso nacional en positivo, que se pueda contraponer a ese pensamiento único que ocupa la vida política, cultural, social y hasta deportiva de Cataluña.

Lamento ser pesimista, porque tampoco estamos en los tiempos en que esto se arreglaba pidiendo al general  Batet,  que le asuste a Companys con unos sonoros cañonazos. Llevamos tanto tiempo en labores de desmontaje del Estado, que ahora hemos descubierto que nos pasa como al rey desnudo.

Que estamos en pelotas y todavía no nos hemos enterado, porque con la crisis estamos en otras cosas más acuciantes. Menos ellos.

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