Gestión conjunta, sí, pero mejor por consenso

El Grupo Socialista del Ayuntamiento de Guadalajara se apuntó un buen tanto develando al vecindario de esta ciudad un trascendente proyecto que el actual equipo de Gobierno tiene entre manos, hasta tal punto de que se ha gastado ya unos 60.000 euros en una asesoría externa que se encargará de elaborar el pertinente informe jurídico y el pliego de condiciones del citado contrato. Los socialistas se mostraban airados por las condiciones de “secretismo” sobre las que se estaba gestando el citado contrato, e incluso iban más allá en sus especulaciones al decir que “alguien va a sacar tajada de esto”.

Al día siguiente, el alcalde Antonio Román, confirmaba la mayor de la información brindada por el Grupo Socialista. El Ayuntamiento ha encargado asesoría externa para estudiar la gestión conjunta de distintos servicios municipales, que hoy llevan a cabo diferentes empresas en orden a lograr una mayor eficiencia y un menorr coste de los citados servicios. Una explicación razonable sobre la gestión en multiservicio que avanza entre los ayuntamientos españoles, con independencia de su adscripción ideológica. El más cercano, Azuqueca de Henares, del actual líder provincial del PSOE, Pablo Bellido, quien en la presentación del nuevo servicio de “wellness”, que una empresa privada promueve en las instalaciones municipales de la piscina, reconocía ante los medios de comunicación: «Antes había cinco empresas trabajando en la piscina, desde que planteamos el cambio de modelo a través de la gestión conjunta, hemos logrado una ahorro de casi 4,5 millones de euros para los vecinos, impulsando al mismo tiempo una transformación en cuanto a instalaciones deportivas municipales sin precedentes». Palabra de Bellido.

Se apresura, por tanto, la portavoz socialista, Magdalena Valerio, al criticar la filosofía del proyecto municipal de concentrar los servicios, y ya no digamos por avanzar juicios sobre el resultado del mismo: «Pierde la ciudadanía, pierde el Ayuntamiento y pierden los trabajadores que actualmente prestan estos servicios municipales en las empresas especializadas que los tienen adjudicados, pero alguien saca tajada”, sugirió.

Pero dicho esto, también debo añadir que entiendo el enfado de Valerio por no haber sido informada de las pretensiones del equipo de Gobierno, teniendo en cuenta de que estamos hablando de un contrato de unos 300 millones de euros y de una vigencia de unos 15 años. Con lo que si se cumplen los periodos de alternancia política que son habituales en esta ciudad, es muy probable que también afecte a un futuro gobierno municipal socialista, solo o acompañados.

Razonable, por tanto, el propósito del Ayuntamiento de concentrar la gestión de las distintas empresas municipales, en base a lograr sinergias y una mayor eficiencia, pero mal los procedimientos seguidos, hasta ahora, tanto en lo informativo –es la oposición la que informa a la ciudad de lo que hace el equipo de Gobierno- como en la gestión previa de dicho proyecto. Es más cansado, ya lo sé, pero Román debe trabajar especialmente por logar un consenso con la oposición al tratarse de un contrato de larga duración, y no abusar de su actual mayoría absoluta para imponer los criterios de un tema, que por otro lado está bien pensado. Porque una cosa es la mayoría, legítima, conseguida en las urnas, y otra diferente la prepotencia que se gastan algunos concejales de este ayuntamiento. Porque así se empiezan a perder las elecciones. Como la historia nos tiene enseñados.

Esto es lo que hay.

Los toros me los pago yo

Debo de confesar, aunque sea políticamente incorrecto, que soy aficionado a los toros. Puede que un aficionado un tanto antiguo, porque creo que los primero en la plaza es el toro, y desconfío por naturaleza de los taurinos, pero no soy de esos talibanes que van por ahí exigiendo prohibiciones, ahora de los toros, mañana ya veremos lo que se les ocurre. También reconozco que me gustan los encierros, que los he corrido en mis años mozos, y es obvio que son parte esencial de la popularización de las fiestas que se dio en nuestra ciudad en los primeros años de la democracia. No hacen falta más explicaciones.

Aclarado esto, ahora tengo que añadir que no quiero que el Ayuntamiento me pague los toros. Ni aunque sea un poquito. Ir a los toros a una plaza en donde hay una taquilla y una empresa que la explota, forma parte del ámbito privado, y no debería destinarse ni un solo euro público en su gestión. Y digo lo mismo de un concierto, como los que vienen a Guadalajara en Ferias. Los ayuntamientos «socialdemócratas» de este país, con sus subvenciones, han contaminado el mercado musical (y taurino) español, hasta el punto de que artistas y toreros cobran por encima de su caché, algo que sólo lo debería marcar el público y el mercado. ¿Cuándo debería cobrar Joaquín Sabina? ¿O Morante? Pues lo que el público asistente a sus conciertos esté dispuestos a pagar por ello. Pero si los ayuntamientos asumen una parte de ese caché, aunque sea en forma de pérdidas, artistas y toreros nunca sabrán de verdad cuál es su cotización. A eso se llama adulterar el mercado desde lo público. Y en Estados Unidos sería un delito.

No quiero que el Ayuntamiento me pague los toros; o la música. Lo digo a propósito de que este año nos vamos a gastar en Guadalajara unos 49.000 euros más en toros, al poner en el mismo paquete el montaje de los encierros y la Feria Taurina. ¿Por qué? Supongo que porque pensarán que así habrá más interés de las empresas en quedarse con la plaza para esta Feria. Atrás quedan otros tiempos en los que las empresas pagaban un canon por quedarse con la plaza y encima se hacían cargo del montaje de las talanqueras y de los toros de los encierros. Ahoya ya no solo no pagan por la plaza, sino que encima daremos a la empresa que venga 109.000 euros. Insisto: no sé si será ético. Pero desde luego estético no lo es. Y así lo entienden los lectores que están votando en la encuesta de GuadalajaraDiario.

Desconozco cuál será el futuro de la fiesta de los toros, porque son varias las amenazas que se ciernen sobre ella, pero estoy seguro de que no serán los antitaurinos los que la den la puntilla. Alterar artificialmente el precio de las cosas desde las instituciones, supuestamente para apoyarla, es una malísima solución. La fiesta de los toros no se tiene que apoyar en muletas públicas, porque luego llega la crisis, se retiran las muletas y se pega de bruces con el suelo. Y esto es lo que sucede ahora desde que los ayuntamientos dejaron de copatrocinar las corridas: el número de festejos ha bajado de forma espectacular.

No están ahora los ayuntamientos para financiar cachés de toreros, ni de músicos famosos. Que sea el público, es decir el mercado, el que ponga el precio. Y que el Ayuntamiento destine nuestro dinero a lo más urgente, a mejorar sus políticas de empleo y a reducir la presión fiscal, ese ADN liberal a decir de Esperanza Aguirre y que tan difícil es de encontrar en el actual equipo de gobierno.

P.D. Hay algunos que han metido en el mismo saco el aumento del gasto en el capítulo taurino (esos citados 109.000 euros), con los nuevos corrales. Estos nuevos corrales no son un gasto sino una inversión, ya que se amortizarán en cuatro años y permitirán manejar a los toros sin el peligro que se corría con los viejos de quita y pon. Cada cosa en su sitio.

Esto es lo que hay.

Estigmas

En Guadalajara gobierno y oposición municipal tienen montado un debate con aires de ateneo sobre qué estigmatiza más, si que las familias con problemas vayan a recoger la ayuda alimentaria a un local del Ayuntamiento, como defiende el PP,  o  que sean los propios niños los que reciban esos desayunos o suplementos alimentarios en el colegio.

Pues bien, yo creo que ambos tienen razón. Estigmatiza y seguro que les da vergüenza a esas familias que algún día fueron de clase media y que ahora tienen que hacer cola frente a un local municipal para recibir medio litro de leche al día y algunas bolsas de galletas. Y estigmatiza que los alumnos de un colegio tengan que dejar a sus compañeros habituales y marcharse a un aula aislada a recibir el suplemento alimentario que se supone no les dan en su propia casa. En los colegios se sabe todo y esas aulas pronto serán los comedores de los pobres. Y puede ser cruel.

Me parece más completo el programa alimentario que hay en Azuqueca, también más costoso para el Ayuntamiento. Y me gusta sobre todo que junto al bocadillo de la tarde haya clases de refuerzo. Lo mejor. Pero  también creo que entre un estigma y otro, los adultos tienen más capacidad de sobreponerse.

Y otra cosa más, muy importante a mi juicio. Los centros escolares tienen capacidad para detectar si un niño está bien o mal alimentado, pero escasa para investigar si esa falta de alimentación proviene de un problema económico o por una mala organización familiar. Esa es tarea de los trabajadores sociales. Estos programas tienen que saber discriminar sobre quiénes los reciben, para que nadie piense que es obligación del ayuntamiento dar de desayunar y merendar a todo hijo de vecino. Porque se levantarían ronchas entre los demás padres.

Está bien que los ayuntamientos tengan estos programas de asistencia para situaciones de emergencia. Y nos debería llevar a la reflexión cómo hemos podido llegar a una situación como la presente, en que 187 niños y niñas de Azuqueca y 250  de Guadalajara tienen que recurrir al Auxilio Social, como en la posguerra.Pero todavía sería más importante empeñarnos  en  salir  minimamente unidos de esta  postración y no repetir errores y políticas fracasadas.. De los dos.

Porque el peor estigma es el paro. No lo duden.
Esto es lo que hay.

Lo peor es la falta de discurso

El viernes fue uno de los días más duros para el Gobierno. Pero Rajoy no se dio por enterado. Un día en el que como han escrito algunos comentaristas el gobierno de Mariano Rajoy reconocía indirectamente que se le hundía la legislatura, porque la previsión es que termine sin haber logrado crear empleo neto. Una montaña insuperable se levanta en el camino de un gobierno que se presentó ante sus electores con el eslogan, Cospedal en Castilla-La Mancha, “si quieres trabajo vota PP”. Pues si no quieres taza… La tasa de paro en la comunidad supera en más de 4 puntos la media española. Sólo en Guadalajara estamos ligeramente por debajo a la media nacional, y eso solo es imputable a nuestra cercanía a Madrid, no nos engañemos, que no logra cercenar nuestra estupidez a la hora de elegir destino autonómico.

macroPero no me quiero ir por los cerros de Úbeda. Lo peor de la presentación del cuadro macroeconómico del Gobierno no es solo que está reconociendo paladinamente que las políticas contra paro no están siendo efectivas para atajar el problema del desempleo en España, que es estructural, es decir no solo producido por la crisis económica, sino la falta de discurso político entre los comparecientes. Los dos ministros de los números, Guindos y Montoro, flanqueados por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estaba allí como una Cariátide helénica, desgranaron cual notarios la cruda realidad que nos espera, pero no fueron capaces de articular no ya un mensaje de esperanza sino tan siquiera dieron la impresión de de saber lo que están haciendo. Todo se fía a una comparecencia sin fecha de Mariano Rajoy en el Congreso, que es insuficiente ante en calado de los acontecimientos.

Es de agradecer que el Gobierno no nos mienta otra vez en sus previsiones económicas, y presente un cuadro tan negativo, que parece que quiere curarse en salud, pero todo esto necesita de un relato político que ni Guindos, ni Montoro son capaces de encarnar en sus tristes figuras. ¿Adónde vamos? ¿Se puede hacer algo más que tomar nota de lo que diga Merkel, Oli Rhen y la patulea de euroburócratas que rigen nuestros destinos como nación? ¿Hay alguna luz al final del camino? ¿O es que no hay camino?

El cuadro macroeconómico del gobierno nos alerta sobre algunas cosas. A saber.

Se ha empezado a reducir el déficit
y de momento esto nos aleja de la quiebra del sistema financiero, pero todavía, España, por cuarto año consecutivo, supera los 100.000 millones de déficit. Es decir, a la menor alegría o tropezón nos vamos con los griegos al despeñadero.

La banca ha recuperado el 25% de sus depósitos perdidos y la deuda de las empresas baja a niveles de 2006. Quiere esto decir que la empresa privada sí está haciendo reformas, aunque sean dolorosas, y empiezan a posicionarse ante un escenario de recuperación, pero entretanto la reforma de la administración sigue embarrancada. El Gobierno no se atreve o no sabe por dónde meter mano a una administración con más grasa que músculo y que entra en constantes duplicidades en sus niveles estatal, autonómico o local.

La falta de discurso del Gobierno, más allá de echar de la culpa de todo a Zapatero, hace que la opinión pública acabe asumiendo que la política económica ha fracasado y que es necesario una política de estímulos. Este es el discurso del Partido Socialista. Bien, ¿pero de qué estímulos estamos hablando? ¿De volver a derrochar recursos en obras públicas sin cuento y en echar cemento por los municipios de España? ¿Tan pronto hemos olvidado de que con las políticas de gasto sin control y el famoso Plan Zapatero pasamos de tener un superavit del 5% a un déficit del 11%? ¿No podría ocurrir, como advierte el economista Daniel Lacalle, que la solución de echar más deuda sobre la deuda es simplemente agrandar el agujero de unos sistemas de bienestar del Estado-que no del estado del bienestar- sencillamente hipertrofiados?

Lo más desesperante de todo esto es que mientras el Gobierno es incapaz de mostrarnos una hoja de ruta más allá de las ocurrencias de la troika europea, desde fuera de él todo se fía a volver a una política de más gasto y más deuda que, como nos recuerda Lacalle, es directamente responsable del paro injusto y antisocial que queremos repetir. Lo más que hemos llegado es a recortar un poco de aquí y un poco de allá, pero sin reformas de calado que ponga las bases para lograr una economía competitiva, que mire más el exterior, única forma de no depender tanto del turismo y los servicios. ¿Cómo se creen si no es así que podremos romper con ese problema estructural de la economía española, que necesita crecer por encima del 2% para crear empleo? Las previsiones sobre la tasa de paro dan verdadero pavor. Pero más todavía que alguien se piense que podemos cambiar este estado de cosas solo a base de milagrosos planes de estímulos y no con reformas para hacer de la economía de este país algo más que servicios, sol y playa.

El derroche y el déficit ya sabemos a los que nos ha conducido. A un agravamiento del paro, por el colapso del sector de la construcción, que era la punta de lanza de la economía, y con él al hundimiento del consumo, que ha congelado a todo el sector productivo.

Algunos sabemos por qué hemos llegado hasta el precipicio. Otros se han olvidado demasiado pronto desde que perdieron el gobierno. Pero los más quieren que el Gobierno les explique cuál es la hoja de ruta y nos de aliento, y que no solo se limite a arrojar el cuadro macroeconómico como si fueran las pesadas ruedas de un molino. Como si fueran meros registradores o notarios. No líderes sociales y políticos.

Esto es lo que hay.

Donde dije digo digo Diego

Desde verano de 2010 la conexión entre el pantano de Alcorlo y la depuradora de la MAS en  Mohernando estaba terminada. Pero nunca se llegó a dar la última paletada, como es la unión física entre la tubería que trae el agua de Alcorlo y la citada estación de tratamiento. Varios millones de fondos públicos estaban, así, muertos de risa en espera de una solución que era más política que técnica. Como se ha visto.

La Mancomunidad que preside Jaime Carnicero, del PP, pretendía que la Junta de Comunidades, gobernada por los socialistas, pagara la mayor parte de la obra, y aludía a que así se había hecho en casos similares en otras provincias. Pues bien, hubo elecciones, el PP gestiona ahora ambas instituciones y esta semana, con los votos en solitario de este partido, la asamblea de la MAS, partida en dos, aprueba un convenio por el que la mancomunidad pagará 12 millones de euros de la citada obra, Europa 14 millones a través de fondos Feder y una empresa pública de la Junta de Comunidades apenas 3 millones de euros. Donde dije digo digo Diego. Y una de dos: o antes desde la presidencia de la MAS se practicó una política obstruccionista o, ahora, se está cayendo en el entreguismo. En cualquier caso, lo que pondría de manifiesto es que las instituciones mancomunadas carecen de una autonomía real y que sus decisiones vienen supeditadas por la política partidista. Se llega o no a acuerdos en función del color político de turno. Y las mayorías no se consensúan. Se imponen por la fuerza de la aritmética. ¡Qué tiempos aquellos fundacionales en los que la MAS tomaba los acuerdos por unanimidad! Y solo cobraban los técnicos.

Al margen de todo este politiqueo barato, no es menos cierto que la conexión Alcorlo-Beleña es absolutamente necesaria para la MAS. La presa de Beleña no tiene capacidad suficiente si vienen dos años seguidos de sequía, mientras que en Alcorlo siempre sobra agua. Y el agua del Alcorlo, procedente del Bornova, es mejor solución que recurrir al canal del Henares, como se ha hecho las veces que ha hecho falta. En ese sentido, no hay discusión posible y la pena es que no se haga (hay informes ambientales que lo desaconsejan; y no hay dinero) la conexión al revés, es decir, Beleña-Alcorlo, para que los años en que Beleña se queda sin capacidad de embalsar, como ha sucedido en este, pueda derivar agua hasta Alcorlo.

También el acuerdo de la MAS se vincula a la llamada Tercera Conducción, que es demandada históricamente por Alcalá de Henares para asegurar su suministro futuro. Con esta Tercera Conducción se podrá duplicar el abastecimiento de agua y en teoría la MAS se podrá abrir a más municipios. Es otra cosa que había que hacer, ahora bien, hay discrepancias en el seno de la MAS sobre el momento elegido para ello y la financiación de la obra, que se traducirá en un encarecimiento del agua en alta, que posiblemente duplique su precio en un periodo de tres años. La realidad es que la Tercera Conducción no va a ser necesaria a medio plazo dado el importante descenso de los consumos, derivado especialmente de la crisis económica y del drástico frenazo a los nuevos desarrollos en el Corredor del Henares. Pero ahí queda.

Nada es gratis, estimados paisanos.

Un autobús no es un taxi, pero…

Les confieso que apenas cojo el autobús en Guadalajara. Pero cuando lo he intentado, y me pasó hace un mes, me tuve que bajar a la Estación en taxi, porque si lo seguía esperando habría perdido en tren. Tradicionalmente he tenido tan poca fe en el servicio de autobuses de Guadalajara, que jamás me he planteado sacarme un abono. Y puestos a confesar, supongo que no deja de tener narices la cosa porque sí tengo una tarjeta recargable de los autobuses urbanos de una ciudad del norte de España a la que me gusta escaparme.
Alguna vez he escrito sobre los motivos de tal desapego: siempre me ha parecido que en Guadalajara había muchas paradas, y que este era el motivo por el que las frecuencias de paso en nuestra ciudad fueran tan largas. También echaba de menos los indicadores sobre el tiempo que falta para que llegue el autobús, que existen en la mayoría de las capitales españolas. Por eso cuando escuché decir a Juan Antonio de las Heras que con las nuevas líneas se iban a afrontar ambas cuestiones ,me alegré. Y no voy a cambiar de opinión: un autobús no es un taxi, que tiene que pasar por todas las calles.
¿Por qué entonces las nuevas líneas están siendo objeto de tanta contestación? Por un lado, yo creo que la campaña informativa a los usuarios ha sido muy precaria. Hay que gastarse más dinero en informar e intentar llegar a todo el mundo en todos los soportes posibles. Y se ha fracasado con el número del teléfono gratuito, que no ha sido tal. Sospecho que es muy difícil que no cunda el pánico cuando se cambian las líneas de la noche a la mañana, sin existir una transición de por medio. ¿No se podría haber hecho de una forma más gradual?

Las críticas están por doquier, y ya no me refiero a las que tienen un interés político, sino a las que te trasladan los vecinos. Por ejemplo, hay barrios importantes de Guadalajara que se han quedado sin conexión directa con el centro: se me han quejado especialmente desde Aguas Vivas y Alamín, aunque también el problema afecta a Constitución, Colonia Sanz Vázquez, Defensores…

Quiero pensar que cuando estén funcionando esos avisadores en las paradas con el tiempo que queda para que llegue el próximo autobús, y circulen los autobuses nuevos, el servicio será más atractivo y competitivo. Pero no estaría de más, ni sería ningún desdoro, hacer algún cambio en los recorridos a la vista de la experiencia y que se analicen sin prejuicios las reclamaciones que se han producido. La filosofía está bien, hay que reducir las frecuencia de las paradas, pero De las Heras tiene que dejar a este niño un poco más apañado.

Esto es lo que hay.

Noy hay ética sin estética

Parafraseando a José Luis Aranguren, no hay ética sin estética. Pues bien, resulta de una estética zarrapastrosa, que no se le habría ocurrido ni al mismísimo Hommer Simpson, que el mismo día en que cuatro de los principales pantanos de la cuenca del Segura están desembalsando agua, porque están hasta arriba, va el ministerio de Medio Ambiente y de no sé cuántas cosas más, y aprueba un trasvase de 228 hectómetros con destino al Levante español. Para mayor recochineo, uno de los pantanos que según reconoce el ministerio de Arias Cañete y no sé cuántos más es el del Talave, que es el que recibe y acopia el agua que viene por el canal del trasvase. Es presumible, por tanto, que el agua que suelta la presa del Talave sea en parte del Tajo, con lo que habremos hecho realidad una expresión que se utiliza aquí como figura retórica no exenta de exageración: Que el Tajo acabaría desembocando en el Mediterráneo y no en el Atlántico.
Dicho todo esto, hay necesariamente que deducir que al ser ésta una decisión carente de toda estética es también un acuerdo que carece de ética. Porque vamos a ver: ¿Qué necesidad hay de tomar, ahora, este acuerdo cuando todavía nadie sabe cuáles van a ser las necesidades reales de la cuenca del Segura en abastecimientos y regadíos? O estamos ante unos borricos burócratas carentes de sensibilidad con el trasfondo político-social que lleva este asunto, o sencillamente son unos provocadores de baja estofa. Porque nadie puede saber a ciencia cierta cuáles serán esas necesidades para la temporada mayo-octubre con el mes de abril que solo acaba de empezar. Sólo la comisión del Acueducto Tajo-Segura, que con la aquiescencia de los burócratas que allí asientan sus posaderas, estimó que serían de unos 228 hectómetros. Dado que esta reserva no tiene que ser trasvasada para guardarla, allí, en sus embalses (como se hacía antes) no sé si será mucho pedir que la Junta de Castilla-La Mancha esté atenta a los trasvases que se hagan y si se ajustan a los fines contemplados en la autorización. ¿O es que habrá que seguir trasvasando aunque la cuenca del Segura tenga agua suficiente en su pantanos?
Pocas veces como en esta ocasión se ha puesto de manifiesto el error técnico que supuso la construcción del trasvase Tajo-Segura en las Entrepeñas del Tajo y en el valle del Guadiela. Al día de hoy, los embalses españoles están al 81,7 por ciento de su capacidad (a los reguladores no les gusta superar el 80% ante posibles avenidas) y entre todos ellos almacenan 45.225 hectómetros. En la cuenca del Tajo han tenido que hacer virguerías para no provocar graves inundaciones en Portugal. Pues bien, en la cabecera alta del Tajo, y a pesar de que se ha llegado a almacenar más de 90 hectómetros en una semana, solo embalsa el 32% de la capacidad total de Entrepeñas y Buendía. Son las peores cifras de toda España en cuanto a cabeceras de cuenca de grandes ríos.¡Hay que ser cenutrios para poner allí el desagüe del trasvase!
Pero también habría que hablar algún día sobre la escasa capacidad reguladora de la cuenca del Segura, que acostumbrada al chollo del agua del Tajo (una relación calidad-precio, imbatible) se han olvidado de seguir construyendo pantanos o ampliar los ya existentes. La cuenca del Segura está al día de hoy al 70,8% de capacidad, lo que equivale a 808 hectómetros sobre una capacidad máxima de 1141. Muy poco, como se ha visto ahora, y por eso se producen los desembalses hasta en la presa del Talave. ¡Tiene tela: El Segura al 71% y la cabecera del Tajo no pasa del 32%!¡ Y se aprueba otro trasvase!
Esto es lo que hay.

Ni canonizamos a Cospedal, ni la arrojamos al pantano

Una cuestión de pura aritmética. 240 es inferior a 400, como nos enseñó una tarde Espinete, así que malamente podemos defender que un pantano con 400 hectómetros cúbicos de agua está peor que otro con 240 hectómetros.
Se equivoca por tanto el PSOE al hacer una crítica maximalista al borrador del plan del Tajo. El Plan anterior, que salió con el respaldo de la Junta presidida por el señor Bono, estableció un mínimo para poder trasvasar en Entrepeñas-Buendía de 240 hectómetros cúbicos. Y Bono se mostró satisfecho porque antes no había ninguna línea roja. Se podrían haber llevado hasta el fango a Murcia, y habría sido legal. De hecho, en Entrepeñas se ha llegado a trasvasar para usos humanos con poco más del 5%. Teniendo en cuenta la aritmética de Espinete, entre 240 y 400 hay 260 hectómetros más “no trasvasables”; y allí se colocará la línea roja el nuevo Plan del Tajo, actualmente en fase de borrador. Solo con esto, hablar de “fraude” y de “atentado” a Guadalajara y Castilla-La Mancha es francamente una exageración, que tapa otras posibles y legítimas críticas que puede hacer como partido en la oposición.
Desde el otro lado, en el PP se refieren a que el nuevo Plan consagra una “reivindicación histórica” de Guadalajara y de los pueblos ribereños, logro que atribuyen con toda clase de elogios a María Dolores de Cospedal, que a este paso la van a sacar en romería en algún municipio ribereño. También un poquito de sosiego. A fin de cuentas, la elevación de esta cota mínima “no trasvasable” es una consecuencia lógica del reconocimiento, por parte del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de un gravísimo error ,y que está en el origen mismo del trasvase. Las aportaciones en el periodo medio 1980-2006 se “han reducido a la mitad de las previstas en el anteproyecto del trasvase Tajo-Segura de 1976”. Y en consecuencia, si no se aumenta la cota en la cabecera alta del Tajo, estaríamos incumpliendo todas las directivas sobre calidad del agua españolas y europeas. Así que tampoco nos volvamos locos, y quememos una falla para celebrarlo, porque 400 hectómetros en Entrepeñas-Buendía equivalen a apenas el 16,1% de la capacidad de ambos pantanos [Al día de hoy llegamos al 27%]. Una delgada línea roja, por cuanto se aplicará gradualmente en los próximos cinco años.
¿Qué el nuevo Plan del Tajo es un “fraude” porque viene a consolidar el trasvase Tajo-Segura?, dice el PSOE. ¡Pero señores míos, que el trasvase Tajo-Segura está consolidado desde que Barreda se jugó la caducidad del mismo a un órdago en el Congreso, y lo perdió! Y todo lo demás es poesía. Sí es en cambio verosímil, una crítica que le he oído a Jesús Alique. Esa cota mínima de 400 hectómetros tampoco garantiza que en un año de gran sequía, el gobierno de turno pueda saltársela a la torera si se producen unas “circunstancias extraordinarias”. Pero no es menos cierto, que con línea roja o verde, cualquier gobierno puede declarar una «emergencia» y derivar agua de socorro. Y digo más: no me parece mal, porque el agua es de España y no de la autonomía de turno. ¿Cuál es el problema? Que solo hay un trasvase entre cuencas y se hizo, datos cantan, en el lugar menos adecuado para ello: Entrepeñas y Buendía.
Es patético el espectáculo queentrepenas se monta en los municipios ribereños con estas cosas. Por de pronto, la asociación que tienen debían liquidarla. Porque jamás han sido capaces de mantener un criterio común, y siempre es lo mismo. El partido que la controla la utiliza de forma partidista. Al final, lo que se desprende es que si en Murcia hay más unidad que aquí es sencillamente porque se juegan mucho más que nosotros. Ellos tienen detrás del agua del trasvase un emporio económico que defender -porque el agua del Tajo es más barata y mejor que la captada en desaladoras-, y en la cuenca del Tajo el Plan no solo va recoger las necesidades de agua de la cuenca (60 hm3 al año en Madrid y 20 hm3 en CLM), sino que constata que los regadíos, aquí, tienden a disminuir.
Demagogias al margen, esto es lo que hay.

Que lo garanticen por Ley, como con la Universidad

Volvemos a estar otra vez solos. El cierre de los hospitales de Madrid y Aragón a la atención especializada de pacientes provenientes de Castilla-La Mancha solo afecta a la provincia de Guadalajara, y un poco a la de Toledo, por el corredor de la Sagra, limítrofe con Madrid. Al resto de la comunidad, y especialmente a las provincias manchegas ni “fu, ni fa”. O casi “fa” en el caso de Ciudad Real, que está siendo la principal beneficiaria de ese turismo sanitario autonómico hacia su hospital, porque cuando la gente se desplaza desde 300 y hasta 500 kilómetros de distancia para ir al médico tiene que desayunar, comer, merendar y hasta quedarse a dormir en la capital manchega, si hay que repetir consulta o esta se pasa a primera hora.
Volvemos a estar solos, y ya les aviso que este problema, que es tan grave para Guadalajara, ni tan siquiera será noticia regional, sino simplemente algo que les ocurre a los periféricos de Guadalajara, siempre enredando. Ni habrá debates en el parlamento regional como sucede con el cierre de las urgencias nocturnas en 6 puntos de Atención Primaria (un asunto baladí en comparación con el portazo de los hospitales de Madrid y Zaragoza), ni la oposición lo va a priorizar en su agenda reivindicativa, ni tan siquiera los medios regionales radicados en la capital imperial lo van a prestar mayor atención. Sobre este asunto intentarán que caiga un muro de silencio, como si no pasara nada, del que serían cómplices los políticos guadalajareños que deben su cargo al aparato toledano. ¡Ya ven la de mociones que se han promovido al respecto en la Diputación o los ayuntamientos! Ni una. Siguen sin querer enterarse. Y ya no digo de articular una posición común al tratarse de un asunto tan trascendental, que sería lo lógico. No quiero ni imaginarme la zorrera que habría montado el PP de Tomey, si esto hubiera pasado en la época de Bono. ¡Hay que ser autónomos y de Guadalajara antes que del PP o del PSOE!
Los convenios con las comunidades limítrofes ya no valen, como ha quedado demostrado. Son papel mojado. No hay que conformarse con firmar otro convenio con la comunidad de Madrid o con la de Aragón, que reconduzca el problema. Porque ya se ha visto que obliga a muy poco y una cosa tan importante, como es una asistencia hospitalaria cercana, no puede depender del capricho del gobierno de turno. La única solución que se debería aceptar es que el acceso al hospital de Zaragoza de las sexmas molinesas limítrofes se garantizara por Ley. De igual manera que la del resto de la provincia a los hospitales de Madrid. Como se reguló con una Ley la adscripción de Guadalajara a la Universidad de Alcalá, y que nos ha permitido seguir estudiando en la UAH, después de la creación de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Necesitamos una Ley que garantice que no vamos a perder nuestros derechos como españoles, por encima de la pertenencia a una comunidad autónoma. Porque esto es lo que nos ha ocurrido con la Sanidad en Guadalajara. Que la Autonomía nos ha alejado de los hospitales que con el centralismo teníamos garantizada. ¡Se dice pronto!
Si no estuvieran dispuestos a ello, nos estarían obligando a buscar otros procedimientos para que los hospitales de Zaragoza y Madrid no nos den con la puerta en las narices. O en la camilla. Y ya saben a los que me refiero.
Esto es lo que hay.

Esta autonomía empieza a ser indefendible

Además de la seguridad y la libertad, consustancial con las democracias, dos son los servicios básicos que cualquier administración competente debe garantizar a sus ciudadanos. Uno de ellos es la Sanidad y el otro la Educación. Sin ellas, el Estado del Bienestar se va a la porra.
Cuando Madrid se quedó fuera de la Autonomía de Castilla-La Mancha, porque unos políticos ciegos que solo pensaban en ellos y en acaparar cargos así lo quisieron (nadie nos preguntó a los ciudadanos), ya avisé de que se nos podía complicar la relación con la Universidad de Alcalá en el momento en que la nueva autonomía tuviera su universidad propia. Afortunadamente, el asunto se resolvió con una Ley Especial en la que se hacía el reconocimiento expreso de que Guadalajara formaba parte de la Universidad de Alcalá, con independencia de su adscripción autonómica. No fue fácil, como bien sabe Javier de Irízar, entonces alcalde y senador, al que pediré nos cuente los entresijos de esa historia.
En relación a la Sanidad, no se tomó ninguna cautela especial con Guadalajara con el argumento de que a nadie se le iba a ocurrir poner fronteras a la Salud. Y se nos llamó de todo a los más desconfiados, que ya entonces pensamos que un desarrollo autonómico descontrolado acabaría colocando fronteras en la raya de Meco.
Pues bien, lo que siempre se negó por la clase política que nunca pasaría, ya ha pasado. Centenares de guadalajareños han tenido que ser operados o pasar consulta de especialidades que no hay en el Hospital de Guadalajara en Toledo(normalmente la cirugía), pero también en Ciudad Real y Albacete. A Cuenca van menos. Este turismo sanitario, cierto es, empezó ya con el anterior gobierno de Barreda, pero con Cospedal se ha generalizado, hasta el extremo de que el consejero de Sanidad, José Ignacio Echániz, reconoce que no hay dinero para pagar atenciones en Madrid, porque al Sescam le sale más barato que nos atiendan en la red regional. El origen del problema está en que al disminuir los fondos de Cohesión, que pagaban estas facturas sanitarias entre comunidades, cada autonomía se tiene que arreglar con sus pacientes. Con lo que si nadie lo remedia pronto no serán cientos sino miles los guadalajareños que habrán practicado este divertido juego del turismo sanitario regional.
En las entrevistas que he hecho recientemente a Emiliano García-Page y José Ignacio Echániz les saqué a relucir un caso que me han relatado, aunque cada día me llegan más. Una señora que debe hacerse una mamografía nuclear en Ciudad Real, y para llegar allí tiene que coger de madrugada un autobús para bajar a la estación de Guadalajara, luego un Cercanías hasta Madrid, desde Atocha toma el Ave hacia Ciudad Real, luego un taxi para que la lleve al Hospital, y llega de noche a Guadalajara después de haber pasado por una docena de hospitales en Madrid en los que le podrían haber hecho la prueba. ¿Qué me dijeron García-Page y Echániz? Que no hay derecho y que es un despropósito.
Se lo dije el otro día a Echániz tras la entrevista. «O arregláis esto, o esta Autonomía es indefendible en Guadalajara». Pero la solución no está fácil, porque el Fondo de Cohesión lo que tiende es a disminuir, por la presión de las autonomías más ricas, y no parece que la liquidez vaya a llegar a Castilla-La Mancha de un día para otro, porque como he repetido cien veces el problema de esta región no es solo de que lo que se derrochó durante las vacas gordas, eso está en vías de corregirse, sino del hundimiento de la recaudación por la caída del Iva y el Irpf.
Dicho esto, y sabiendo de las dificultades a las que se enfrenta la consejería del señor Echániz, no es de recibo que sean los ciudadanos los que paguen los platos rotos de una Autonomía, mal diseñada en su origen, y que no puede seguir pagando la atención de sus administrados en los hospitales más cercanos, sean en Madrid o en el sistema sanitario de Aragón. Porque este derecho ya lo teníamos antes de que se diseñara el Estado Autonómico, ya saben, para “acercar la administración al administrado” ¡Qué paradoja! Madrid, 55 km y 45 minutos. Ciudad Real, 261 km. y más de 3 horas por carretera.
Voy a acabar con otro caso real. Un hombre llama al 112 desde Razbona, porque ha tenido un ictus. El Sescam le envía un ¡helicóptero! (teniendo los hospitales de Madrid a media hora de ambulancia), que primero le lleva a Cuenca, pero allí pasa algo, y acaba siendo atendido en Albacete. Le pasan a recuperación y él pregunta qué cuando tiempo tendrá que estar en Albacete y si no le pueden llevar a Madrid, por la incomodidad y el gasto que supone para su familia. “¿Pero usted no es de Guadalajara?”, le preguntan. ´”Allí tengo una casa de fin de semana, pero yo estoy apuntado al sistema de Salud de Madrid”, responde. “Entonces no hay problema”, le dicen, y lo trasladaron a Madrid a seguir la recuperación al día siguiente.
Pues bien, si Castilla-La Mancha y esta España desarticulada y desvertebrada, no tiene capacidad para arreglarnos este desaguisado, tendrá que permitirnos a los de Guadalajara que nos apuntemos también a la sanidad de Madrid, como el señor de Razbona. O a la de Aragón, los de la raya con aquella comunidad.¡Y vaya que lo sentiría ahora que se conmemoran los 200 años de aquella primera Diputación de “Guadalajara con Molina”. Pero no acepto que todos reconozcan que esto es un “absurdo” y luego no pase nada; porque no están los tiempos para aventuras. ¡Que no estamos pidiendo la independencia de Guadalajara! Sino una reforma autonómica, o que nos dejen irnos con nuestros vecinos naturales. ¿Pero cómo se puede tener un hospital en Guadalajara y otro en Alcalá de Henares, a 25 kilómetros, y que no dispongan de ningún protocolo de colaboración, como si pertenecieran a países distintos? ¿Hasta adonde hemos llegado por la deriva de unas autonomías, como dice el catedrático Tomás Ramón-Fernández, que se han convertido en 17 estaditos yuxtapuestos y con un sistema que las hace ingobernables?
Aquí sí que hay un problema, desde luego mucho mayor que con las urgencias nocturnas en algunos centros de salud.
Yo les dejo con este hastag, para que sigan el debate:
#Guadalajaraconmadrid

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