Esta semana nos visitó el presidente nacional del Partido
Popular, Alberto Núñez Feijóo y nos dejó dos respuestas al modo gallego
sobre el blindaje del trasvase Tajo-Segura y el candidato del PP a la Alcaldía
de Guadalajara.
Sobre el Trasvase Tajo-Segura, Feijóo reconoció que la cuenca cedente debe tener prioridad en el uso del agua y sin entrar en detalles repitió el mantra de que es necesario un pacto nacional por el agua y seguir políticas medioambientales serias. “Yo me apunto al pacto y no al conflicto”, remachó Fejijóo; y yo no puedo estar más de acuerdo con él. Pero en tanto llega ese pacto, de saque, su grupo parlamentario nacional se posiciona claramente en favor de los regantes del Tajo-Segura, presentando una moción que en la práctica supone un blindaje del trasvase más allá de la situación real que presente la cabecera del Tajo en el complejo Entrepeñas-Buendía. Y claro, como alcarreño tengo que protestar: ¿Pero no habíamos quedado en que la cuenca cedente debe tener prioridad para el agua y que había que pactar y no enfrentar? ¿Esa es la manera de pactar que entiende el Grupo Parlamentario del PP en el Congreso, dar la razón de entrada a una de las partes, la que no quiere que se reduzca el caudal trasvasado al riego en beneficio del caudal ecológico del Tajo? Una postura respaldada por el PP de la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, comunidades beneficiarias y que multiplican en escaños a Castilla-La Mancha, y no digamos específicamente a las provincias más afectadas: Guadalajara y Cuenca
Pantano de Entrepeñas/GUDiario
No, señor Feijóo, le alabo su intención de proponer ese pacto nacional del agua, que yo tantas veces he defendido en este blog, pero le tengo que recordar que desde que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tumbó el trasvase del Ebro en tiempos de Zapatero, y que ciertamente habría desahogado al Tajo, en España solo existe un trasvase interterritorial, que se llama Tajo-Segura, lo que es un agravio para esta Castilla a la que vacían sus cuencas y sus pueblos para satisfacer las necesidades de territorios más desarrollados; y con más influencia electoral . He aquí el quid de la cuestión.
En la cuenca cedente estamos hasta el gorro de oír reivindicar planes nacionales que por fa o por nefas no cuestionan los trasvases del Tajo-Segura y cuando se da un mínimo paso para poner algo de racionalidad en el caudal ecológico, en el levante lo quieren blindar y el PP nacional asume una reivindicación regional como si fuera nacional. Pues no lo es. ¡Tráigannos primero ese pacto nacional del agua y luego seguimos hablando! Porque Guadalajara también existe, aunque ni tan siquiera reconozcan la singularidad rural de la provincia, porque menos de un tercio de ella tiene un desarrollo industrial. Sigo por tanto siendo muy pesimista sobre este asunto, como escribí recientemente.
Alberto Núñez Feijóo, esta semana en Guadalajara, en conversación con José María Bris y dos posibles candidatos a la Alcaldía: Alfonso Esteban y Antonio Román. Muy sonriente, el presidente provincial del PP, Lucas Castillo.
Nos dejó también Feijóo un crucigrama cuando le preguntaron por el candidato a la Alcaldía de Guadalajara. En el mes de octubre, el PP manejaba como principal candidato a Alfonso Esteban Señor, el actual secretario provincial y portavoz en la Diputación. Esteban parecía contar con el aval de la dirección provincial de Lucas Castillo, de la que forma parte como número dos, y de los dos principales dirigentes del partido en la región, su coordinadora regional Ana Guarinos y el presidente regional Paco Núñez, si bien estos apoyos nunca se expresaron de forma pública. Esta semana Feijóo abre el abanico al decir una obviedad, que el objetivo es ganar la capital y enfatiza en que “se propondrá al candidato o candidata que tiene más posibilidades de ganar”. Feijóo dejó claro que él no tiene candidato y emplazó al PP de Guadalajara a responder a una pregunta: “¿Quién puede ganar la Alcaldía” y cuando lo tenga claro “proponerlo al ejecutivo nacional para tomar una decisión”.
El meollo de la cuestión es cómo sabrá el PP cuál es el candidato que tenga más posibilidades de llegar a la Alcaldía y a mí solo se me ocurre una fórmula, prescindiendo de la brujería, las primarias y la bola de cristal: recurrir a la demoscopia y a las encuestas serias en las que se testa sobre la popularidad de un candidato y su comparativa de éxito con otros alternativos. En esta modalidad, se podría abrir la puerta a algún candidato independiente conocido por su profesión (aunque a los militantes de los partidos no les gusta esta solución) o al mismo senador Antonio Román, si decide declararse disponible, y que tiene una ventaja y un inconveniente: la ventaja es que como ex alcalde es un político muy conocido (en los trabajos demoscópicos, el grado de conocimiento del alcalde de Guadalajara está por encima de cualquier otro político regional, solo comparable al presidente de la Junta); el inconveniente es que ya perdió unas elecciones frente a Alberto Rojo, que repite como candidato, y se marchó al senado. Pero estamos ante unas elecciones abiertas donde, en mi opinión, la clave es qué pasará con los tres ediles que actualmente tiene Ciudadanos.
En fin, que Feijóo nos dejó un crucigrama con la Alcaldía, y cuya resolución tampoco puede esperar mucho más. De momento, esto es lo que hay.
Luis de Grandes acaba de presentar un libro de memorias. Y eso no es cualquier cosa. Con solo decir que a De Grandes solo le aventaja el Conde de Romanones, como diputado de Guadalajara con más legislaturas en el Congreso, está dicho todo. De sus cuarenta y dos años de vida política, De Grandes fue elegido siete veces como diputado al Congreso, la primera con 23 años, pero es que además estuvo dos como diputado autonómico y tres legislaturas en el Parlamento Europeo. En todas ellas fue candidato por Guadalajara y nunca quiso estar en otra circunscripción electoral, ni cuando no encontró sitio en su provincia.
Se puede decir, por tanto, que esta autobiografía, contada en primera persona, tiene también mucho de historia de España, de Castilla-La Mancha y de Guadalajara. A un político no se le puede pedir que haga una autobiografía objetiva, porque es siervo de sus ideas, y Luis las tiene muy sólidas, pero sí por lo menos que no sea sectario. Y este libro no lo es. Trata con general deferencia a todos los personajes que trae a colación, a riesgo de quitar mordiente a algunos pasajes del libro, y solo es hostil con dos de ellos: Francisco Fernández Ordóñez (al que califica como “elemento extraño, poco leal y egocéntrico”) y José Bono, a quien le reprocha que quisiera asfixiar económicamente a la oposición en la III legislatura. Al primero, le responsabiliza más que a otros de la desaparición de UCD, y lo describe como un submarino del PSOE en aquel partido, si bien es cierto que esa crítica también se hizo al revés cuando los socialdemócratas acusaron a los demócratas-cristianos de “termitas”. Discusiones aparte, es la creación, ascensión y muerte de UCD uno de los ejes más interesantes del libro, porque Luis estuvo en todas estas fases. Cuando en las elecciones de 1982, ya se sabía que UCD iba a tener un resultado calamitoso, Luis escribe que él renunció al ofrecimiento de Fraga para encabezar la lista de AP al Congreso, y aunque el resultado de UCD estuvo entre los mejores de España, por primera vez no sacó el escaño, pero se quedó en el partido a apagar la luz, participando en su comité de disolución.
Paisaje de Guadalajara en las primeras elecciones democráticas, en 1977, la primera vez en que Luis de Grandes es elegido diputado./Luis Barra (Archivo).
Para facilitar su lectura, voy a agrupar los temas del libro
que me han parecido más interesantes:
La transición.- Luis tiene claro que la llegada de la
democracia no se produce como resultado de la huelga general que “anunciaba Carrillo,
desde el exilio, todos los años”. Sino que es producto de ese gran pacto
nacional, que fue la Transición, y que nace de la reconciliación de los
españoles: “Unos y otros nos olvidamos de viejos agravios y rencores para
aprobar una Constitución que mereció el nombre de “Constitución de la Concordia”.
Y añade mirando a la actualidad: “Pretender ahora desenterrar muertos y
viejas cuentas pendientes es un profundo error que no conduce a ninguna parte”.
Entre los políticos de entonces, concede a Torcuato Fernández Miranda,
presidente de las últimas Cortes franquistas, el mayor mérito para pasar de la
dictadura a la democracia, y de la ley a la ley: “Fue un patriota,
inteligente y leal, y sin él, la Transición no hubiera sido tan viable como lo
fue con su generosidad”. El rey Juan Carlos fue el motor del cambio y
Adolfo Suárez lo pilotó.
Portada del libro
La peripecia de UCD.- La Unión de Centro Democrático nace como una agrupación de minúsculos partidos democristianos, liberales y socialdemócratas, que necesitaron el concurso de Suárez como principal activo del momento. Suárez puso todo el aparato administrativo a favor de UCD, con Martín Villa a la cabeza de los llamados azules, y los Álvarez deMiranda, Fontán, Garrigues, Ordóñez y compañía la legitimación democrática, dejando así a la AP de Manuel Fraga la herencia del franquismo sociológico. Esto fue decisivo en las primera elecciones, porque así lo percibió el pueblo español, que quería cambios, pero sin riesgos, y Felipe González, que se sintió ganador de las elecciones de 1977 (el sevillano, con gran carisma, llenó hasta la bandera la plaza de toros de Guadalajara) tuvo que esperar hasta dos convocatorias más, aunque sí quedó acreditado que el PSOE era el partido hegemónico de la izquierda, a pesar de su escasa presencia durante la dictadura pues, como reconoce De Grandes, entonces “El Partido” era el PCE. (El PSOE del exilio con Llopis al frente no era más que un grupo de gente mayor que no pretendía sino mantener la Bandera de la existencia en el exilio). Adolfo Suárez gana sus segundas elecciones tras la aprobación de la Constitución, pero es un triunfo agridulce pues no consigue la mayoría absoluta que esperaba. Promueve la unificación de UCD en un solo partido, y si bien aquello debería haber servido para construir un partido potente, “fue todo lo contrario”, reconoce el autor de Testigo de un Tiempo, porque los partidos siguieron manteniendo su oficiosa vida interna. De Grandes admite algunas discrepancias con Suárez, porque al proclamarse entonces como de “centro-izquierda, desvirtuaba la ideología de UCD”, ya que estaba asumiendo las posiciones socialdemócratas “que eran minoritarias en UCD”. Esta deriva, a su juicio, precipitó el ocaso de UCD, por empeñarse en ocupar un espacio que ya era del PSOE: “UCD no debió desaparecer y su muerte dio paso a la alternativa socialdemócrata antes de merecerlo”. Nuevamente señala con reproches el papel de Ordóñez, porque “intentó de forma decisiva convencer a algunos de que el papel histórico de UCD era entregar el testigo al socialismo democrático”.
La derrota electoral de UCD da paso a la aventura de Luis de
Grandes como secretario general nacional del Partido Domócrata Popular (PDP),
el partido en el que se agrupan los democristianos, y posteriormente establecen
una alianza con la Alianza Popular de Fraga y los liberales del empresario Segurado
(AP-PDP-UL), que también acaba como el rosario de la aurora y con los
democristianos en modo termita saliéndose del grupo Parlamentario de AP.
Esto pudo haber desestabilizado la Diputación de Guadalajara, donde el senador
del PDP José María Bris era vicrepresidente con Paco Tomey, pero
el futuro alcalde de Guadalajara y otros cargos públicos del PDP permanecieron
al margen de la trifulca.
Tres minutos que cambiaron la historia.- Aunque la biografía no está escrita en clave local, sí aborda algunas cuestiones que Luis vivió, como aquellos famosos tres minutos que cambiaron la historia de Guadalajara. Ya es sabido que la candidatura de UCD en la capital se registró tres minutos tarde en la Junta Electoral, con lo que fue rechazada, y ni el médico Luis Suárez de Puga fue el alcalde de Guadalajara, sino el socialista Javier de Irízar, ni Agustín de Grandes el presidente de la Diputación; UCD echó mano de un concejal de Azuqueca, Antonio López. De Grandes echa toda la responsabilidad en el gobernador civil de entonces, al que no cita por su nombre, posiblemente porque ha fallecido, y no se cree el argumento que dio, que había apreciado en la lista errores técnicos a corregir: “Faltó a la verdad, la lista no sufrió ninguna modificación”, escribe el entonces presidente provincial de UCD. Lo que nunca sabremos es el motivo por qué el gobernador esperó a última hora para tramitar la lista que le había entregado el apoderado de UCD. Está claro que el gobernador estaba molesto porque no le habían dejado participar en la confección de la candidatura, que fue aprobada por el Comité Electoral el 15 de febrero de 1979, pero por mi parte puedo aportar, después de hablar con personas que estuvieron en la antesala del despacho del gobernador aquella noche, que lo único que saben es que un funcionario llevó la lista a la Junta Electoral cuando se lo ordenó el Gobernador. Nada habría pasado si a las 11,45 no hubieran aparecido por la Junta Electoral los socialistas Javier de Irízar y Ricardo Calvo, y allí quedaron en espera al enterarse de que UCD no había presentado su lista. Lo hizo fuera de tiempo, a las 0 horas y 3 minutos, y la Junta Electoral Provincial, a quien De Grandes relaciona con la “derecha clasica”, aceptó las impugnaciones de Alianza Popular, aunque no del PCE de Paco Palero, que en eso apoyaron a UCD.
Luis de Grandes en la pegada electoral de 2014./Archivo GD.
Candidato a la presidencia de Castilla-La Mancha.- Luis de Grandes se reconoce como uno de los
padres de la autonomía de Castilla-La Mancha, de cuya constitución cuenta
algunos detalles como que al principio se iba a llamar solo La Mancha, porque
no estaba prevista la integración de Guadalajara, que había quedado
descabalgada del proceso autonómico. El libro no entra en detalles sobre el turbulento
proceso autonómico en nuestra provincia, en el que participaron unos concejales
que habían acudido a las elecciones sin llevar el asunto en el programa electoral,
ni las reticencias del PSOE de Guadalajara, partidario de incluir a Madrid en la autonomía en contra de los socialistas
manchegos como José Bono. Ya
sabemos cómo acabó el asunto: la dirección federal del PSOE ordenó a sus compañeros de
Guadalajara votar a favor de Castilla-La Mancha, y UCD metió a la fuerza a Segovia
en Castilla y Castilla y León, que se había quedado fuera.
De Grandes devela por primera vez que él tuvo dos ofrecimientos para encabezar la candidatura del PP a la presidencia del PP de Castilla-La Mancha. Uno fue en la época de José María Aznar y otro en la de Mariano Rajoy. Lo rechazó las dos veces, confiesa, porque estaba pendiente de importantes intervenciones quirúrgicas. En el primer caso, al final fue Adolfo Suárez Illana el candidato (“La operación Suárez se inició bien, como se esperaba, pero no terminó bien”) y en el segundo, Rajoy acabó designando a Dolores de Cospedal, a propuesta de De Grandes, dice el libro.
En ese intervalo, De Grandes fue dos veces portavoz del PP en el Congreso, la institución en la que más a gusto se siente nuestro parlamentario, quien da cuenta de interesantes vivencias, pero ninguna inconveniencia.
Los socialdemócratas de Ordóñez respondían a las críticas de
los democristianos con este chiste:”¿Saben cómo se distingue a un democristiano?
Porque en el circo romano es el que se come a los leones”. Luis de Grandes,
en estos cuarenta y dos años de vida política, también se ha tenido que comer a
más de un león, para sobrevivir. Tampoco ahora voy a dar nombres. En su
descargo podemos decir que, por lo menos, lo ha hecho con elegancia, sin bravuconadas
y sin arrastrarse en el fango. Por algo en su Sigüenza le llamaban con admiración “El Divino”.
Esto es lo que hay: No vayan buscando carnaza ni escándalos en este libro, aunque sí encontrarán otras referencias históricas que hacen recomendable su lectura.
Leo que el Partido Popular piensa organizar una cumbre nacional en Murcia y que por lo que dicen los papeles, estará centrada en reivindicar el trasvase Tajo-Segura y en hacer crítica de la política de la ministra Teresa Ribera, a la que se le acusa de anti-trasvases, aunque durante du mandato se ha mantenido en lo fundamental el Memorándum que regula estas derivaciones, si bien es cierto que con correcciones a la baja. A este respecto hay que decir que si el ministerio no hubiera sido previsor al respecto, los principales perjudicados serían los regantes del Segura, porque habría habido meses en que no se podría haber trasvasado una gota de agua al haber entrado la cabecera en nivel 4, tal y como establece la Ley.
Los pantanos están por debajo del 20%, pero en el levante todavía creen que se ha trasvasado poco y reivindicarán más madera.Foto:GUDiario.
Me preocupa que a estas alturas de la película y cuando empezamos a sufrir las consecuencias del cambio climático, un partido de gobierno, como el PP, caiga en el error de centrar su política sobre el agua en una infraestructura que fue producto de otra época, una dictadura, y de otro mundo climatológico (el principal problema del trasvase es que no se cumplieron las previsiones sobre precipitaciones) y quererlo elevar a una reivindicación central, solo por motivos electoralistas en el levante español. El PP nacional no puede seguir haciendo de la reivindicación del trasvase el eje de su política sobre el agua y mentir con que Ribera ha realizado una gestión antitrasvasescuandoel año hidráulico se cierra con la cabecera del Tajo por debajo del 20 %. El presidente del PP de Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, se lo debería recordar a sus correligionarios de Valencia, Murcia y Andalucía, si quiere tener un mínimo de autonomía y credibilidad y ser algo más que el delegado del PP en Castilla-La Mancha; porque los pusilánimes no ganan elecciones. La cabecera del Tajo no puede enviar un agua que no tiene a otra cuenca hidrológica, en este caso la del Segura, pero tampoco pueden sustituir alegremente unos trasvases por otros.
Me estoy refiriendo a lo que llaman tubería manchega, por no querer denominarlo trasvase cuando en realidad lo es, ya que se trata de una derivación de agua desde la cabecera del Tajo -otra vez- hasta la llanura manchega y que empezará a funcionar a partir de febrero. Unos de los argumentos que la Junta ha dado para oponerse al trasvase al Segura es que se trata de cuencas hidrológicas diferentes y que el desarrollo de un territorio no puede depender de un recurso, en este caso el agua, que se extrae a más de trescientos kilómetros. Pues estamos en las mismas: el territorio que alimentará el trasvase a La Mancha no está en la cuenca del Tajo, sino en la del Guadiana, a otros trescientos kilómetros y la única diferencia (más allá de que serán menos hectómetros los que se vayan a trasvasar) es de carácter puramente nacionalista: está en la misma comunidad autónoma.
El asunto está claro: la cabecera del Tajo no debería haber aceptado una nueva servidumbre sin haber resuelto la primera, el trasvase Tajo-Segura, y si lo hace es porque afecta a las dos provincias menos pobladas y con menos peso político de la comunidad autónoma: Guadalajara y Cuenca. Y el que tenga dudas que hable con uno de los grandes expertos en la materia, Rufino SanzPeinado, ex director general de Administración Local, o lea sus artículos publicados por este digital. Aquí les dejo dos piezas reveladoras. Un artículo se titulaSánchez no ha superado la prueba del Kobayashi Maru y el otro La tubería a la llanura manchega
No es tampoco baladí la tercera derivación o trasvase que ha debido soportar la cuenca del Tajo. Me estoy refiriendo al de Las Tablas de Daimiel, que si bien tiene poca trascendencia en lo cuantitativo (solo 3 Hm3), es muy elocuente en lo cualitativo. Me explico: ese magnífico parque natural solo se salvará con sus propios recursos, ya que de nada sirve utilizar 3 Hm3 del agua del Tajo para encharcar 140 hectáreas cuando hay más de 2.000 que están secas en estos momentos. No es serio ni sostenible usar para riegos los acuíferos del parque y luego pedir que lo remedie la exhausta cabecera del Tajo. Una broma o como dice la Plataforma Río Tajo Vivo, “cerrar un trasvase para abrir otro, lo mismo da que da lo mismo”.
Pero esto es lo que hay. No pintamos ni copas.
P.D.Se necesitan entre 25 y 60 toneladas de agua para producir una tonelada del hidrógeno verde que está llamado a sustituir al gas en el sistema eléctrico. Y a eso lo llaman transición ecológica.¿Para cuándo?
El pasado jueves, más de una veintena de personas vestidas de negro, al parecer vinculados a una empresa de desocupación, tal y como relata en una excelente información GUDiario, establecieron un control de entrada en torno a unas viviendas ocupadas en el acceso a Guadalajara por Francisco Aritio y no dejaban pasar a quienes no tenían un contrato de alquiler. Algunos okupas decidieron marcharse, aunque se desconocen cuántos permanecen todavía allí. En la zona se vivieron momentos de tensión porque algunos jóvenes les hicieron frente con palos de madera y otros objetos, y aunque la policía nacional mandó efectivos en torno a las 13,45 se retiraron quince minutos más tarde cuando no se había cerrado el episodio.
Hombres de negro, al parecer vinculados con una empresa de desokupación, controlaban la entrada a los inmuebles okupados./GUDiario.
El viernes se vivió en Guadalajara una situación más propia de un país donde el Estado de Derecho es muy frágil y que ante una situación irresoluble, la sociedad decide actuar por su cuenta. Recordemos que en España la Guardia Civil se crea para asegurar el orden y el derecho a la propiedad en el medio rural, que hasta su fundación en 1844 se llevaba a cabo por el Somatén y patrullas de voluntarios poco fiables.
Cuando el Estado de Derecho renuncia a sus deberes, y pierde
el monopolio del ejercicio de la fuerza,
pasan estas cosas.
Pero también hay que ponerse en la piel de la propiedad, aunque sea un banco, que en un momento en el que la situación del mercado en Guadalajara es favorable, otra vez, a la comercialización de estos inmuebles, se encuentra con que está atada de pies y manos porque tiene unos okupas a los que no les puede echar por culpa de unas leyes indulgentes con esta actividad ilegal. Por no hablar de los vecinos que legalmente viven en aquellos inmuebles y que denuncian una situación insostenible, porque hay basuras e incluso heces en las escaleras y descansillos, utilizan bombonas de butano a pesar de que los pisos no tienen rejillas de ventilación, proliferan los enganches ilegales y hasta se hacen barbacoas en las viviendas. Y si se quejan, los amenazan. Guadalajara, octubre de 2022. No es Venezuela.
Coincidiendo con estos hechos, el pleno del Ayuntamiento aprobó simbólicamente una moción contra la ocupación de viviendas, con el apoyo del PP, Vox y Ciudadanos, que se desmarcó así de sus socios de gobierno. Estos alegaron que la moción llega tarde porque ya se está tramitando a nivel nacional, pero ya vemos que la legislatura está en su final y siguen sin aplicarse medidas efectivas más allá de las 48 horas desde que se okupa una propiedad. En la izquierda populista municipal no ven dónde está el problema porque según ellos, apenas se han producido casos en Guadalajara. ¿Cuántas okupaciones necesitarán para que sea un problema de verdad?
Cuando el Estado renuncia a sus deberes, vuelven los somatenes e incluso el periodista se puede encontrar con un individuo de negro que, sin ninguna autoridad, trata de impedir un derecho fundamental, como es el de la libre información; y todavía pretende que el periodista le entregue el teléfono para que no siga haciendo fotografías. Por supuesto que con GUDiario no lo logró, ¡pero lo que hay que aguantar! Por dejar pudrirse un asunto, este de las okupaciones, que ponen en jaque al Estado de Derecho, a la sociedad que paga sus impuestos (y cada vez más) y en una situación insoportable al que las sufre.
Pistas de atletismo Fuente de la Niña
POLÍTICA DEL DERRIBO.-El portavoz de la derecha populista nos asombró días atrás al abogar por la construcción de un palacio de Exposiciones, de Congresos y de Ferias (no aclaró quién lo pagaría y lo que nos costaría) y en consecuencia “construir unas pistas de atletismo nuevas”, lo que lógicamente llevaría consigo el derribo de las actuales instalaciones municipales de la Fuente de la Niña, en las que entrenan atletas olímpicos y campeonas del mundo. No recuerdo una propuesta tan fuerte desde que un concejal de la última corporación municipal de la dictadura, y que como ya ha muerto no le voy a citar, harto de que el Estado no reconstruyera el Palacio del Infantado, propuso derribar las ruinas que se habían salvado de las bombas incendiarias un 6 de diciembre de 1936 y hacer allí un colegio-residencia para chicas.
Esto es lo que hay. Ahora que se empiezan a elaborar los programas municipales sería de agradecer que los grupos políticos nos presenten nuevas propuestas para seguir construyendo ciudad, en lugar de tirar lo que han hecho corporaciones anteriores, y hacer la política de Penélope. Porque al fin y al cabo, una ciudad es la suma de lo que van promoviendo las sucesivas corporaciones ( y especialmente la sociedad civil en la economía y los planes de urbanismo), y en la que nos encontraremos de todo.
Las Ferias de 2022 han sido de las mejores de la historia. Y en ello han influido decisivamente estas tres cosas: el buen tiempo (dejó de llover antes del largo fin de semana, que es el meollo de la fiesta), las inmensas ganas de divertirse de la gente (espoleada por los dos años de suspensión por la pandemia) y la decisión del actual equipo de Gobierno de trasladar a los parques de La Concordia, antiguo Ferial, San Roque y Fuente de la Niña las actividades que reúnen a más público. A pesar de todo ello, haría mal el Ayuntamiento si de este éxito hace un discurso triunfalista, apegado a la propaganda, en lugar de ver cómo podemos mejorar unas Ferias que tienen luces, pero también algunas sombras.
Estas son las luces que yo he visto:
–Más público en la calle: tener a las peñas y otras actividades concentradas en un área próxima en torno a los parques del suroeste de la ciudad han dado gran vida al casco, que se había perdido. Ha habido ruido y seguramente que hay afectados por la medida, no lo voy a discutir, pero no parece que se haya traspasado alguna línea roja insoportable.
–Las peñas: comportamiento ejemplar. En el chupinazo, con una plaza abarrotada, en los toros, en el día a día. Han madurado y son el alma de la fiesta. Hasta tal punto de que creo que han vuelto al centro para quedarse. ¡A ver quién las echa después de este año! Que todas ellas estén en carpas, y no en pisos o bajos como antes, ha disminuido las molestias.
Terrazas colocadas en la calle Francisco Airtmendi, en la noche del sábado/GUDiario.
-La hostelería: y especialmente los que tienen bares o restaurantes entre el Jardinillo y la Fuente de la Niña. No solo terrazas y mesas estaban abarrotadas tras la salida de los toros, este año se ha impuesto el tardeo con el vermú y se han servido chorizos y morcillas a las cinco y media de la tarde. El vermú de Nipace ha sido el epicentro, porque Rebollo y su gente saben de qué va este mundo de la hostelería.
–La seguridad: parece que las fiestas se han desarrollado sin incidentes de gravedad, como pasó en Alcalá de Henares, aunque me gustaría ser más preciso de haberse facilitado diariamente el parte de incidencias de la Policía Local. Felicidades a la Policía Local, Policía Nacional y Protección Civil, como responsables.
El público volvió masivamente a la plaza de Las Cruces en este primer año de Casa Matilla./GUDiario.
–La Feria taurina: de las mejores que recuerdo y he visto todas menos una desde finales de los años setenta. Las figuras vinieron a la plaza de Guadalajara, quemando el mito de que si no lo hacían era porque se toreaban los toros del encierro. Jueves, viernes y sábado hubo grandes entradas (el viernes casi lleno) y los problemas surgidos en la del domingo vienen por un cambio de toros derivado de que la ganadería de Adolfo Martín, la recomendada por el Ayuntamiento, nos mandó una corrida que no llegaba a los pesos mínimos de una plaza de segunda categoría, no haciendo honor a esa confianza. Entre lo mejor, la actitud de la Presidencia de la corrida, empeñada en prestigiar a la plaza de Guadalajara y en la que las exigencias con los trofeos, no pueden ser las mismas que las de una plaza de pueblo de tercera categoría. Los aficionados de verdad, minoría en una plaza festiva, lo sabemos y se lo agradecemos, aunque nos consta que no es fácil no rendirse ante el populismo, hoy en día.
-Los encierros: vistosos y muy organizados, hasta el punto de que han ganado prestigio en toda España y te puedes encontrar con un corredor de la mismísima Pamplona. Fue una lástima el caos del domingo, del que me ocuparé más adelante. Echo de menos un portavoz que, como en Pamplona, informe tras su finalización de los atendidos por las asistencias médicas.
–Inodoros: había muchos y los de luxe, impecables, con usuarios haciendo fila. Es cierto que a pesar de ello habrá doscientos o trescientos a los que les guste más “regar” los jardines, pero son miles los que con civismo usan los baños que pone el ayuntamiento.
Y estas son las sombras que se deberían analizar:
–Las Ferias han sido un éxito de público, pero se basan en ocupar parques y pistas deportivas, con el consiguiente deterioro y el gasto para reponer lo dañado.
Al no ser un recinto Ferial estable, con los armarios de luz suficientes, hubo que recurrir masivamente a los generadores de petróleo para que funcionaran las atracciones ./GUDiario.
–El recinto para atracciones de mayores junto a la Fuente de la Niña se queda pequeño, y al carecer de los armarios de luz suficientes, hay que utilizar decenas de generadores de petróleo a todo trapo. No es compatible con unas ferias sostenibles. Al ser terrenos que ya no son propiedad municipal (fueron cedidos al ministerio de Defensa en el intercambio de Las Cristinas) no se pueden hacer obras importantes, y ya veremos cómo cobran a los feriantes las tasas por la utilización del suelo al no ser municipal. El dilema es: ¿Las atracciones podrían volver al Ferial y dejar a las peñas como este año?
-Los conciertos: es infumable la ocupación de unas pistas de élite, como son las de la Fuente de la Niña, donde se entrenan campeonas del mundo. ¿Pero dónde podemos llevarlos al haber tirado, por lo que se ve precipitadamente, el viejo auditorio de la Cárcel? Si no vuelven los cachivaches al recinto Ferial, la explanada principal de entrada, donde se monta el circo, podría ser suficiente. Hay que darlo una vuelta. No soy partidario de que sean gratis. Y ya no solo, como se ha visto, porque hay gente que retira las invitaciones y luego no va. O que siendo gratis no vendrán los grandes cantantes o grupos del momento, porque saldría muy caro. El Ayuntamiento debe hacer pedagogía; nada es gratis, todo lo acabamos pagando el contribuyente. Las mismas leyes nos dicen que los servicios municipales los debe pagar el usuario que los consume; y así sucede con todo: con el agua, la luz o los bomberos. Menos con los conciertos.
Pastores y corredores intentan llevar a un toro suelto en el encierro del domingo./GUDiario.
-Los encierros: cuando algunos presumían de habernos acercado a Pamplona, el domingo dimos tres pasos atrás. Es lo que tiene traer una corrida por la noche y sin que los toros hayan tenido tiempo de amadrinarse con los cabestros, soltarlos a las ocho de la mañana. Tardaron ocho minutos en salir y luego fue el caos. Dos toros se volvieron al corral de San Francisco, y el Ayuntamiento ya no se atrevió a que salieran solos. Por último: no puede haber ahorro en los cabestros de escoba. Son indispensables.
En resumen: el balance, bueno, felicidades a todos los que han trabajado en estas fiestas, empezando por su concejalía, pero este modelo de okupar parques y pistas deportivas no se mantiene en el tiempo. Habría que estudiar muchas cosas consultando con los sectores afectados en una comisión de estudio y a partir de ahí tomar decisiones de calado que no se pueden dejar a la pelea política diaria. Las ferias deben salir del barro. Sé que lo que pido es casi imposible, pero yo lo suelto porque mi independencia me lo permite. Esto es lo que hay.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dedicó no más de cinco minutos a contestar la propuesta de Feijóo de prolongar la vida de las centrales en un debate desigual [el presidente estuvo hablando 2 horas y 12 minutos; y Feijóo solo 27 minutos], pero que es el único que se puede permitir el jefe de la oposición al no ser diputado. Dijo Sánchez una obviedad, que no es solución construir más reactores nucleares para abordar una crisis en 2022, porque su tramitación implica 15-20 años de media, pero no explicó por qué España no puede hacer como otros países europeos y prolongar la vida útil de sus centrales nucleares, porque según el calendario previsto el primero de los cierres, en Almaraz I, está a la vuelta de la esquina: el 1 de noviembre de 2027. Sánchez no explica si hay algún motivo, al margen del ideológico, para no alargar la vida de los reactores, por supuesto que sometidos a las actualizaciones correspondientes, testadas por el Consejo de Seguridad Nuclear, el controlador dependiente del parlamento. Con esto de que hay mucha prisa, nuestra política energética consistirá en ir sustituyendo los gigavatios nucleares que se cierren, por aumentar la cuota del gas ruso o de Argelia, al precio que sea, o de los barcos metaneros americanos que lo extraen del fracking, práctica prohibida en España. Así es nuestra doble moral.
Central Nuclear de Trillo, cuyo cierre está previsto para 2035./GUDiario.
Sánchez hizo trampas en solitario porque expuso una obviedad: al contrario que en Francia, ninguna empresa está interesada en promover una central nuclear de nueva generación, porque al no existir un Plan Energético Nacional consensuado entre las dos fuerzas mayoritarias, como sucede en las democracias avanzadas, ninguna corporación está tan loca como para empezar a construir una central nuclear que un cambio de gobierno hacia la izquierda podría paralizar. En el sector de la energía hace tiempo que dieron por finiquitado el proyecto nuclear español, pero a buen seguro que se podría alargar ese calendario de cierre de las centrales, que concluye en 2035 con la de Trillo, si hubiera interés en el Gobierno. En esto Sánchez fue meridianamente claro: solo quiere renovables, pero no nos explicó cómo nos vamos a calentar en invierno y a qué precio en este periodo de transición ecológica. Eso sí: la ideología ante todo.
COSAS DE YOLANDA.- La vicepresidenta de Sánchez, Yolanda Díaz, que a tiempo parcial se dedica a fundar un partido político, algo insólito en la política mundial, es noticia por su última ocurrencia: Topar los precios de determinados productos hasta diciembre y para ello parece que ha convencido a una cadena de supermercados francesa, que se ha encontrado con una impagable publicidad gratis. Yo no doy mayor importancia al asunto, porque no deja de ser una ocurrencia de la Evita Perón a la española, una medida populista que apenas tendrá calado; lo que me preocupa es que toda una vicepresidenta se crea que los precios se pueden regular por decreto, como se hizo en el franquismo hasta los años sesenta, o recientemente en Cuba o Venezuela. Con los resultados conocidos por todos. Pero esto es lo que hay. Yolanda está a la escucha.
Este último fin de semana hemos vuelto a mirar con envidia a
la vecina Alcalá de Henares donde se ha celebrado la primera edición ordinaria
del Festival Gigante, después de dos años de pandemia.
Ya sabemos que este festival nació y creció en Guadalajara hasta que, en 2019, coincidiendo con una transición del equipo de Gobierno en el Ayuntamiento, y la falta de garantías sobre cuál iba a ser su ubicación definitiva, fue la excusa para que sus promotores decidieran su traslado a Alcalá de Henares, que ya venían manejando. El Ayuntamiento complutense les daba un fijo de 150.000 euros (en Guadalajara, el Ayuntamiento solo les ponía el escenario principal y los derechos de la barra), les cedía gratuitamente la Huerta del Obispo y la marca Gigante quedaba unida a una ciudad que supera en más de cien mil habitantes a Guadalajara y con mejor ubicación estratégica en el centro del Corredor del Henares.
Una imagen del Festival Gigante 2022, en Alcalá de Henares./Foto: Gigante
Así las cosas, no es de extrañar que el Gigante en Alcalá no haya adelgazado sino que prosigue su ciclo de crecimiento, con una asistencia de unas 24.000 personas según la organización, mientras que en Guadalajara nos tenemos que conformar con unas modestas actuaciones en Ferias en las que hay que recurrir al “todo gratis” para no pinchar en taquilla.
Pero es que Guadalajara no solo perdió un festival que se iba extendiendo por las plazas de la ciudad, a imitación del Sonorama de Aranda de Duero, sino que sigue sin resolver un problema que los organizadores del Gigante apuntaron para justificar su marcha: “La actual situación de incertidumbre sobre un espacio que pueda reunir las características necesarias para la realización de grandes eventos en la ciudad, nos ha obligado a valorar otras opciones que aseguren la estabilidad y seguridad futura del festival».
Tres años después, estamos en la misma situación, carecemos de ese espacio para grandes eventos [lo más parecido sería la explanada grande del Ferial, ahora abandonado] y se ha vuelto a recurrir a una solución antinatural, como es celebrar los conciertos de Ferias en la pista de atletismo de la Fuente de la Niña, con el deterioro que ello supone para la instalación y las molestias a los deportistas, sin que nadie se plantee una solución de futuro: bien en una remozada plaza de toros-auditorio o habilitando un terreno como sucede en Alcalá con la Huerta del Obispo, que además tiene la suerte de estar en el centro.
Mientras tanto, no podremos reprochar a unos promotores
privados que buscaran un mejor lugar para su negocio ni tener esperanza de que algún
festival Gigante elija Guadalajara como sede. Pero esto es lo que hay.
P.D.- No tiene que ver nada con el Gigante, pero el
último día de las Ferias de Alcalá unos delincuentes se empezaron a pelear en
el ferial, y cuando llegó la policía nacional algunos exaltados lo aprovecharon
para montar una insurrección en toda regla. Al igual que podemos tomar nota de
lo bueno, como es el Gigante, también advertir sobre aquellos que aprovechan
los eventos multitudinarios para enfrentarse a la policía, como fin de fiesta. Habrá que estar atentos.
Sin lugar a dudas que la noticia más importante publicada por Guadalajara Diario en lo que llevamos de verano no han sido el regreso de las fiestas de los pueblos -aunque necesarias eran para el reequilibrio de las cabezas- ni los importantes incendios sufridos en nuestra provincia -que pudieron haber llegado a mayores si no fuera por el gran trabajo llevado a cabo por las fuerzas de extinción-, para un servidor la gran noticia es que los nacimientos en la provincia de Guadalajara siguen a la baja y eso sucede a pesar de que el crecimiento poblacional de Guadalajara está entre los más altos de España en las últimas d´écadas, según el INE.
La noticia nos decía que en Guadalajara siguen naciendo de media 4 niños al día y que ha habido 773 nacimientos. El problema es que son 117 menos que en junio del año pasado y las cifras son aún peores si las comparamos con 2019 porque son 232 niños menos. Esta progresiva despoblación es también acusada por Castilla-La Mancha, que solo aguantó los nacimientos por niños concebidos en los primeres meses de la pandemia.
Solo la natalidad en los primeros meses de la pandemia frenaron el desplome los nacimientos.Foto: JCCM/Archivo GUDiario.
La primera conclusión que extraemos es que ese aumento poblacional que se ha dado en nuestra provincia en las últimas decádas, por el efecto de la inmigración relacionada con la logística, y que en gran medida ha cambiado el perfil de la sociedad alcarreña, antaño sustentada por una clase media que nació con el crecimiento industrial en los 70-80, tampoco es suficiente para garantizar lo que llamamos tasa de reposición.
Este retrato no es mejor que la radiografía que nos ha dejado el INE en toda España, ya que durante el primer semestre de 2022, nacieron la misma cantidad de niños que en el primer semestre de 2021, considerando que son las peores cifras desde 1941. Como corolario, España presenta una de las tasas de de fecundidad más bajas del mundo, apenas 1,19 hijos por mujer y, por tanto, muy lejos de la tasa de repoblación poblacional de 2,1 hijos por mujer.
Ante este panorama, destacados economistas como Juan Ramón Rallo están recordando al ministro Escrivá, responsable de la Seguridad Social, que su modelo de sostenibilidad de las pensiones confiaba en que a largo plazo la tendencia alcista se mantendría, de modo que la tasa de fecundidad pasaría a ser de 1,6 hijos por mujer en 2030 y de 1,8 en 2040, y en una dinámica de incremento. ¿Cómo va a compensar el desajuste?
Esto es lo que hay: de cara a los próximos comicios, además de la consabida política de tuits en las redes sociales, es necesaria una explicación más larga en la que nos propongan qué medidas tienen pensado adoptar corporaciones locales, autonomías y Estado, para estimular la natalidad en España. Como ejemplo, ya tienen algunos modelos del norte de Europa en los que inspirarse. Pero si solo vamos al populismo de la subvención a corto plazo y otras bagatelas, acabaremos teniendo un problema estructural irresoluble. Como el icerberg del Titanic, que lo vieron cuando ya estaba encima. Esto es lo que hay.
A medida que pasan los días, aumentan las posibilidades de que Alfonso Esteban Señor sea el candidato del Partido Popular a la Alcaldía de Guadalajara. Cualquier otra candidatura exótica, encabezada por un independiente famoso, cada día está más lejos, mientras que la opción natural de dar la alternativa al actual portavoz, Jaime Carnicero, vicealcalde con Román, está descartada desde el último Congreso Provincial del PP, al que en primera instancia se presentó sin éxito Carnicero, y que al final acabó coronando a Lucas Castillo, como presidente provincial, con Alfonso Esteban como secretario provincial, es decir, el número dos.
Alfonso Esteban, en su época de concejal de Economía.
Según me llega de buena fuente, en estos momentos no se manejan más opciones, por lo que el anuncio de la candidatura de Esteban, podría hacerse al final del verano. De momento, tiene el apoyo de Ana Guarinos, al alza en el PP de Castilla-La Mancha desde su reciente cargo de coordinadora regional, y lógicamente de Lucas Castillo, el presidente provincial. El penúltimo paso es recibir la confianza del presidente regional, Paco Núñez, lo que es verosímil con esos avales. Al tratarse de una capital de provincia, la decisión final es de la Ejecutiva Nacional del PP, es decir de Feijóo y su equipo, pero no suele ocurrir que si un candidato viene avalado por su comunidad autónoma y su provincia, en Madrid se saque a otro candidato de la manga. El PP suele anunciar por bloques los candidatos a las capitales de provincia que han sido proclamados por la Ejecutiva Nacional, y no sería de extrañar que Alfonso Esteban esté entre los primeros. Aunque también es cierto que cuando el candidato no está en el grupo municipal, los que no van a seguir pueden caer en el desánimo y eso no sería bueno para un PP, que espera rebañar la representación de Ciudadanos y plantar cara al alcalde Alberto Rojo, el único candidato que ha sido proclamado por su partido.
A la izquierda del PSOE, José Ángel Morales, el edil de Unidas Podemos, parece que quiere dejar la política profesional después de haber hecho un buen trabajo en la portavocía, aunque a veces le pierda su radicalismo ideológico, y queda por saber qué pasará con los municipalistas de izquierda de Aike, que deciden sus asuntos en la asamblea, y que han tenido en Jorge Riendas a otro buen representante. El éxito de UP y de Aike, juntos o por separado, marcará en gran medida el futuro gobierno municipal, porque no es previsible que ni PSOE ni PP alcancen la mayoría absoluta (así lo detectan los sondeos), con lo que ambos deberán mirar a su izquierda y derecha más extrema para obtener la alcaldía; cosas de esta nueva-vieja política. Vox tampoco ha anunciado su candidato, siguiendo su estrategia de taparlo hasta el último momento, que no le ha salido nada bien en Andalucía, como reconoció el propio Santiago Abascal con Macarena Olona, un cuerpo extraño a Vox Andalucía. Los sondeos acreditan que Guadalajara es una de las provincias donde Vox tiene más expectativas, pero elección tras elección también marcan una tendencia decreciente de la formación de derecha radical y un impulso del PP de Feijóo, que pasa su primera reválida en mayo después del éxito de Juanma Moreno en Andalucía.
Por hoy, esto es lo que hay.
Las camisetas para esta temporada del Deportivo Guadalajara/Foto: CDG.
LAS CAMISETAS DEL DEPORTIVO.- No me convencen las nuevas camisetas del Deportivo Guadalajara con las que jugará la próxima temporada en segunda RFEF. La blanca con ribetes naranjas parece del Valencia, la azulgrana del Barcelona y la morada atravesada por una gruesa raya blanca a una película de cruzados. Pero lo que menos me gusta es ese escudo, con esa “D G” enorme, dispuesta a saltar de su marco, en contraste con el bellísimo logotipo castellano y arriacense que diseñó en su fundación el cuadro morado (?) con Alvar Fáñez de protagonista. Cada uno tiene sus gustos y los míos beben en la tradición en materia futbolística, lo siento. Pero dicho esto, los árboles no me deben impedir ver el bosque, y saber que lo importante es que la nueva propiedad del club está haciendo bien su trabajo, y es posible que esta temporada nos llevemos alguna alegría. No podemos olvidar que la Segunda RFEF no deja de ser la cuarta división del futbol español y que todavía nos queda superar a otra más (la Primera RFEF) para llegar hasta esa segunda categoría del fútbol español de la que disfrutamos durante dos años, de la mano de un gran Carlos Terrazas, hasta que la perdimos por la mala cabeza de alguno que quiso seguir solo en el castillo. Pero esto es lo que hay. Para llegar hasta allí, hay que ir paso a paso y sin hacer tonterías. ¡Aupa Deportivo!
Hace años que lo vengo comentando en mi entorno: “Llegará el día en que no podamos comprar la prensa impresa en Guadalajara”. Pues bien, ese día llegó. Fue el 8 de agosto de 2022 cuando, como tantos días, bajé a Guadalajara desde el pueblo de mi mujer, en el que paso la mayor parte del verano, y aprovecho para hacer algunas compras, regar los tiestos y comprar la prensa en papel. Para leerla repanchingado en un sillón frailuno, como presumía Embid.
Aunque desde hace tiempo soy lector de prensa digital, sigo comprando ocasionalmente el periódico en papel, porque me gusta tocarlo, oler la tinta y leer en él las tribunas largas de opinión o el reportaje bien trabajado. Soy consciente, desde hace años, y por eso fundé el digital que publica este post, que la prensa impresa está herida de muerte, que casi nadie va con un periódico bajo el brazo y si al principio pensé que en Madrid sobrevivirían solo dos periódicos impresos, de orientación liberal e izquierdista, para el consumo de las elites políticas y económicas, ahora creo que fui muy optimista. En cambio, si la prensa nacional en España está herida de muerte, es muy posible que aguante algo más en algunas capitales regionales donde el diario en papel sigue repleto de esquelas y sucedidos locales y todavía cuesta 1,30 euros.
La prensa impresa, en España, recibió la puntilla con la pandemia. Sin una razón científica acreditada, bares y peluquerías dejaron de servirla, cerrando así el principal nicho de mercado que les quedaba y aceleró su ruina. Porque cuando ha remitido la pandemia, y para el Gobierno ha dejado de ser noticia ( Sánchez y autonomías solo informan de la evolución del virus entre los mayores de 60 años, como si el resto de edades fueran inmunes), la prensa en papel no ha regresado a los bares y en aeropuertos grandes, como Barajas, ya no se vende. Antes se regalaba a pares a los pasajeros, que ahora deben conformarse con leerse las instrucciones de emergencia o la revista de la compañía.
Por eso no extrañó mucho que el pasado 8 de agosto no pudiera comprar el periódico en papel en Guadalajara, porque ya me había sucedido recientemente un domingo en una ciudad grande, como Gijón. En los kioscos y tiendas donde todavía se podían ver carteles de “Prensa y revistas”, me explicaban que desde la pandemia no venden allí periódicos, y que se conforman con los polos y las chuches. Y así me ocurrió que esta semana fui al kiosco de Jose en el Jardinillo, y me lo encontré cerrado, al principio pensé que por vacaciones, aunque después me contaron que para siempre. Después me dirigí al kiosco de Emilio, en Santo Domingo, y también estaba cerrado, pero por vacaciones. Y, por último, me encaminé hasta La Llanilla al kiosco de Luis, que también vacaciona hasta mediados de agosto. Me dijeron que podría haber algún punto de venta abierto en la avenida del Ejército, una especie de Último Mojicano en este tórrido verano de 2022, y que en algunas gasolineras siguen teniendo prensa, pero decidí poner fin al peregrinaje y dar por concluido mi Xacobeo particular hacia la prensa impresa. No sin recordar que cuando escribía en Flores y Abejas, había cinco puntos de venta solo entre la plaza de Los Caídos (ahora de España) y la plaza del General Mola (de siempre, Santo Domingo). Y en la ciudad cerca de treinta.
P.D. Ese día sin prensa escrita vino a coincidir con la muerte de un viejo amigo y periodista, Pedro Lahorascala, uno de los emblemas de la prensa impresa de Guadalajara entre los años 60 hasta finales de la Transición, y me llevó al desánimo. Es como si la Guadalajara y la España que conocimos, Pedro, se estuviera cayendo a cachos, y no supiéramos si lo que viene después es mejor, aunque no tiene buena pinta. Pero es ley de vida, ya lo sé. Lo que no cambia es que tendremos un otoño caliente, porque la economía española está muy constipada y anuncia otra recesión, aunque esta vez no tendremos periódicos en papel para calentarnos. Pedro, solo nos quedan los Ipads por quemar. Esto es lo que hay, mi caro amigo. Siempre en mi memoria.
SANTIAGO BARRA TOQUERO (Guadalajara, 9-11-1955) aprendió el oficio de periodista en la escuela de “Flores y Abejas”, que en su segunda época dirigió su maestro, Salvador Toquero…