¿Suspensión definitiva? Y un parche para la vivienda

El Ayuntamiento de Guadalajara de PP y Vox ha decidido un nuevo aplazamiento a la entrada en vigor de la ordenanza de estacionamiento regulado, vulgo ORA, que debería comenzar el lunes 18 de mayo y que ahora será (d.m.) el 1 de junio. Esta decisión se toma después de dos semanas de protestas en las redes sociales que culminaron con dos concentraciones frente al Ayuntamiento de varios centenares de personas en las que se demandó a la alcaldesa Ana Guarinos que diera marcha atrás a la nueva ORA y la tumbara definitivamente.

¿Qué hará el equipo de gobierno? La respuesta que ha dado Guarinos no la iguala ni el mejor Mariano Rajoy, pero no deja muchas pistas. “Nosotros, con todo lo que estamos escuchando, tomaremos las decisiones que tengamos que tomar, si las tenemos que tomar. Y en el momento que las tomemos, si las tomamos, se las haremos llegar”. El formato que ha difundido el Ayuntamiento es que el aplazamiento se produce por iniciativa de la empresa concesionaria Dornier, y en base a que no ha tenido tiempo de llevar a cabo todas las modificaciones que hay que hacer. Por tanto, el meollo, ahora, está en ese 1 de junio y si para entonces la empresa volverá a solicitar un nuevo aplazamiento a cuenta de las famosas ZBE – de las que ya he escrito en un post anterior y al que me remito o es el ayuntamiento el que pide a Dornier una nueva demora sine die aun a costa de incurrir en penalizaciones que deberían arbitrar los tribunales, si no hay un acuerdo previo entre las dos partes, que sería lo menos lesivo para el municipio.

Visto lo visto, ya ha quedado patente  que este proyecto de ORA está mucho más verde de lo que exigiría una medida de tanto calado social y económico, y no me extrañaría que cualquier solución se aplace hasta el próximo mandato municipal, como se hizo con la contrata de autobuses, que se debería haber adjudicado en la alcaldía de Alberto Rojo, pero que se dejó a la siguiente corporación, y todavía lo está peinando; con una flota de autobuses cada vez más degradada… Y el que venga detrás, que arree, como se dice en Castilla.  No olvidemos que el 30 de mayo de 2027 hay elecciones municipales y autonómicas, aunque a los estrategas municipales se les había olvidado. Y lo que hoy es negro a los ojos de los vecinos dentro de un año, como poco, será gris.   

La calle Miranda de Guadalajara donde todos los comercios -excepto un local de compraventa de oro- han cerrado en los últimos años. /GUDiario.

UNA MEDIDA MUY CONVENIENTE.- Hace siete meses publicaba un post planteando la necesidad de que el Ayuntamiento facilitara la conversión de locales comerciales en viviendas para lo que era necesario cambiar la actual normativa que lo dificulta en extremo. La fotografía es la siguiente: Guadalajara está entre las ciudades de España que más han subido los alquileres, toda ella es una zona tensionada, y al tiempo el mercado es incapaz de absorber la oferta de locales comerciales que nacieron en una situación económica bien distinta, antes de la crisis de 2008. Ha sucedido que desde entonces la demanda de locales comerciales y oficinas está en franco retroceso (una tendencia que va a seguir con el auge de las compras por internet), por lo que cualquier corporación local razonable debe dar todas las facilidades para que esos locales no se arruinen por falta de uso y sean pasto de las ratas. Mientras que reconvertidos se podrían incorporar a la precaria oferta de alquiler que hay, hoy, en la ciudad.

Algunos de esos obstáculos parecen haber quedado resueltos por el competente equipo de urbanismo que tiene el Ayuntamiento y es de esperar que esa transformación cumpla con los requisitos mínimos de cualquier vivienda digna -por eso está prohibido construir en sótanos y debe tener unas condiciones de ventilación correctas-, preocupación que siempre estuvo en la concejalía de Urbanismo.

Por tanto, felicidades, pero no nos relajemos. Que estas son medidas puntuales que alivian la situación, pero no la cambian. Para ello Guadalajara debe ser más ambiciosa en la liberación de suelo para que los promotores construyan y ello solo se logrará con la modificación del Plan de Urbanismo (POM) y la calificación de nuevo suelo residencial, tras definir el crecimiento de la ciudad. Una importante iniciativa que lleva más de un lustro de retraso. Por no hablar de las dificultades que hay para la asignación de potencia en las nuevas viviendas en un país que se permite el lujo de cerrar centrales nucleares que funcionan sin problemas.  

LA FRASE. «La templanza que vende Moreno Bonilla parece hoy moda retro. Al PP no le sale una sin pasar por las caenas de Abascal». ANTONIO LUCAS, escritor y periodista.        

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