La rehabilitación no fue detrás del cemento

Este lunes empiezan las obras del denominado Eje Cultural, la inversión más alta en infraestructuras de la legislatura (3,5 millones), que el Ayuntamiento la envuelve como una acción determinante en favor del casco histórico.

No es que quiera yo echar agua sobre un proyecto que indudablemente va a favorecer el tejido urbano, actualmente muy degradado, de esa área de actuación en el entorno de la antigua carretera de Zaragoza (sobre el asunto del tráfico me remito a un artículo anterior) pero nos engañaríamos todos, Ayuntamiento incluido, si no hiciéramos una reflexión más profunda sobre el estado de necesidad en el que se encuentra nuestro casco histórico

terrzas_y_mas-05En los últimos años, bien por proyectos animados por el Plan Zapatero, o por acciones puntuales acometidas por el actual Equipo de Gobierno se han rehabilitado prácticamente todas las pequeñas plazas y plazuelas del casco; numerosas calles; y una vez que se terminen las obras del Eje Cultural solo queda pendiente la remodelación de la plaza de Dávalos. Podemos decir por tanto que se ha echado mucho cemento en el centro de Guadalajara; se han implementado algunas medidas para favorecer al pequeño comercio y otras de tipo fiscal para animar a la rehabilitación. Pero queridos vecinos, hemos pasado por la etapa más gloriosa de la economía arriacense tras la Guerra Civil y sin embargo ese esplendor que nos trajo el ladrillo a la ciudad hasta que estalló la burbuja, no ha servido para rehabilitar la mayor parte de los inmuebles del casco viejo, que ya veremos si pasan los Informes de Evaluación de la Edificación y algunos no tienen que ser derribados.

Tenemos un gran problema. Así sucede que por esas aceras más grandes con aires de bulevar que se van a construir por la carretera de Zaragoza, y por la peatonalizada Calle Mayor (alta y baja) los turistas que inicien su recorrido en el palacio del Infantado se van a encontrar con un rosario de inmuebles en estado ruinoso que afean la imagen de Guadalajara. En la misma plaza, frente al Infantado hay un inmueble enorme en el que no vive nadie, y en la calle Torres las casas que sí están alquiladas, la mayoría a inmigrantes con escasos recursos, ya veremos si pasan esos informes. Los turistas que suban hacia santa Clara ya habrán visto el primer solar sin edificar y luego se encontrarán con ese inmueble fantasmal en el que se ha convertido el antiguo Bar Soria. En la carretera de Zaragoza pasarán por portales de casas viejas que llevan cerradas desde hace décadas, y los que hayan llegado hasta la plaza Mayor descubrirán un enorme solar en su lado sur junto a la carcasa del edificio de la antigua pescadería Maragato que milagrosamente se tiene en pie. Si baja por la Cuesta del Reloj, lo primero que verá es el triste aspecto del que fue flamante edificio de la Telefónica y algún otro inmueble deshabitado frente al Mercado de Abastos.

Para el turista que siga Mayor arriba, tal vez le resulte desapercibido el solar de lo que fue Cine Imperio, con su tejado a punto de derrumbarse, y siguiendo por el callejón del antiguo Cine Moderno llegará a la plaza de San Esteban, y allí se nos puede caer el alma a los pies. El viejo inmueble del Ateneo Obrero está cerrado y al carecer de mantenimiento por parte de su propietario (Junta de Comunidades) en proceso de ruina galopante y sujeto a nuevas ocupaciones de los antisistema. En el lado Este, el palacio de la familia Romanones, que rehabilitó y mantuvo en pie la Autonomía mientras albergó la Delegación de la Junta está a la venta desde que se marchó ese último inquilino, pero nadie se interesa por él. Y en la cara Sur de la plaza nos toparemos con otro solar sin edificar en donde estuvo en palacio de la vizcondesa de Jorbalán. El turista que siga por ese pomposamente llamado Eje Cultural verá más solares vacíos en la plaza de Moreno, y cuando vuelva a la Calle Mayor alta hoy se topa con un cercado que interrumpe la calle mientras no se derribe el inmueble de la antigua carnicería Jabardo (con lo que durante un tiempo existirá otro solar sin edificar), veinte metros más arriba se encontrará con varias casas abandonadas en el último tramo de la calle, en donde estuvo el estudio fotográfico de Andradas, y en el esquinazo con Santo Domingo también se ha cerrado el viejo inmueble en el que estuvo un conocido despacho de abogados.

Prefiero detenerme en ese paseo por el casco para no deprimirme. Por muchas y diversas razones, importantes edificios del casco histórico no aprovecharon el boom inmobiliario para ser rehabilitados. A algunos propietarios se les pasó el arroz, pensando que el mercado del suelo podía subir todavía más, y ahora nos encontramos con que la situación ha cambiado radicalmente y la actividad promotora se ha reducido en nuestra ciudad en un 90% respecto a 2006 como nos recuerda el arquitecto Miguel Ángel Embid en su último post en GuadalajaraDiario. A él me remito en cuanto al fomento de la rehabilitación de edificios y a las políticas que podría emprender el Ayuntamiento en base a la nueva Ley de Rehabilitación y a la obligatoriedad que tienen los propietarios de construir en sus solares.

Algo hay que hacer, porque en Guadalajara pasaron las vacas gordísimas de la promoción inmobiliaria y a pesar de todo el dinero gastado en cemento, tenemos un casco histórico en su mayor parte deshabitado, con casas desde hace tiempo degradadas por el agua y las palomas, y que va camino de convertirse en un área urbana marginal como ha sucedido con barrios enteros en otras ciudades españolas. Mucho ojo, por tanto.

¿Eje cultural? Pues sí, el nombre suena bien. Pero esto es lo que hay.No hagamos como el avestruz.

¿Si es jamón por qué parece mortadela?

Hay varios tipos de jamones que se dividen en función de su procedencia y métodos de elaboración. A la mayoría el que más nos gusta es el ibérico de bellota, elaborado a base de cerdos de pata negra que solo comen bellotas en las dehesas de Andalucía, Montes de Toledo, Extremadura o Salamanca. Como no todos los días nos podemos permitir el lujo de comer jamón de bellota, tampoco le hacemos ascos al mixto (bellota y pienso) o al de recebo (solo pienso). Y ahora con la crisis, que no nos falte el jamón de pata blanca, si es curado en bodega, mejor, pero por lo menos que sea serrano, por muy modesta que sea su curación. Un servidor se come cualquiera de ellos, pero como me traigan una mortadela me paso al sandwich vegetal.

En Castilla-La Mancha su consejería de Educación ofreció a los colegios públicos de la región un jamón: dar clases gratuitas de refuerzo a los alumnos de cuarto de la ESO que les queden un máximo de 3 asignaturas (entre ellas debían estar la Lengua o Matemáticas) con el fin de que les fuera más fácil titular en septiembre. (No olvidemos que la mayoría de los jóvenes parados de esta autonomía carece de las titulaciones académicas más elementales). Además, estas clases que se impartirán en el mes de julio y la primera semana de septiembre no las darían los profesores titulares de los centros sino unos 400 profesores interinos (los que más han sufrido los recortes) por un sueldo digno para los tiempos que vivimos: 1.246 euros netos por media jornada.

Pues bien, la inmensa mayoría de los claustros de la región han dicho que este programa no era jamón sino vulgar mortadela, y lo han rechazado. Tal es así, que la consejería va a tener que improvisar: va a ofertar el “Abriendo Caminos” a los colegios privados concertados, que ya verán como no se andan con tantos remilgos, y tendrá que habilitar una red de colegios de referencia en cada localidad que se pueda impartir. En Tribuna GD tienen los argumentos de dos firmas acreditadas, del PP y el PSOE, en los que exponen sus respectivos posiciones. A ellos me remito y empiezo con mis propias conclusiones.

1ª)Si la consejería ofrece a los claustros un jamón, luego veremos de qué calidad, y se lo devuelven porque dicen que es mortadela es que el gobierno de Cospedal tiene un programa muy serio de convicción con el sector educativo. El consejero se ha limitado a señalar dos culpables: los sindicatos y al PSOE. Demasiado simple. Si solo fuera eso, Cospedal nunca habría ganado las elecciones en Castilla-La Mancha. El asunto es más complejo. Es cierto que la especie difundida entre los claustros fue que este programa es un ensayo para quitar a los profesores las vacaciones de julio y ha tenido su efecto. Y algo habrá influido también el que todos los sindicatos lo han atacado de forma despiadada. Que el gobierno del PP no se entienda con los sindicatos de clase no supone gran sorpresa. Pero que sus relaciones sean tan malas con los sindicatos profesionales, Anpe y CSIF, es para que se lo hagan ver. Sin embargo, deben existir más razones que la insubordinación de la oposición y los sindicatos, algunas serán puntuales, pero también de base sobre cómo se están abordando las necesarias reformas que necesita la educación en esta Autonomía. O la consejería amplía los apoyos o se volverá a estrellar.

2º) El PSOE ha jugado al oportunismo, lo que no deja de ser consustancial a cualquier oposición. Sin embargo, deberíamos reclamar un mayor consenso en materia educativa, aunque solo sea porque la educación en Castilla-La Mancha está entre las peores de España, que es tanto como decir que es una de las peores de Europa. Ahí tenemos los ratios de fracaso escolar, superiores a la media española, por no hablar de la calidad de nuestro sistema educativo público. Como cada vez que salía el informe Pisa a la señora consejera socialista se le subían los colores, lo que hizo fue sacar a Castilla-La Mancha del programa de evaluación, y muerto el perro se acabó la rabia. Los gobiernos regionales anteriores lograron modernizar su red de centros y se hicieron más colegios que nunca. Pero la enseñanza que en ellos se imparte fracasa año tras año en sus objetivos. Así que no debería el PSOE alegrarse de los males ajenos, porque también le son propios.

3ª El argumento más generalizado que he escuchado es que este programa es discriminatorio, porque solo contempla a los alumnos que tienen 3 o menos asignaturas pendientes, y entre ellas deben estar la lengua y las matemáticas. Los que critican estas limitaciones del programa, lo que implícitamente defienden es que haya colegios para todos los alumnos en el mes de julio. Pues bien, que el PSOE lo diga claramente y debatimos si el curso escolar debe extenderse hasta julio, ventajas e inconvenientes. Pero mientras tanto, parece razonable que la recuperación se haga con los alumnos que tengan más posibilidades de éxito y no con los que se han pasado el año sin dar un palo al agua. Pues claro que hay que poner un tope de asignaturas suspensas, y habría sido deseable que esta negociación hubiera tenido el mayor consenso posible.

4ª Desde algún sindicato se argumenta que este programa es pura cosmética y que no se ataca la cuestión de fondo. Que estamos ante medidas más políticas que educativas. De acuerdo, acepto la mayor, pero no nos olvidemos una cosa: cualquier acción que haga un cargo público, hasta cuando visita a los ancianitos de cualquier residencia, es política. Todo es política. Pero de la misma forma que yo estoy dispuesto a aceptar la razón mayor, el profesorado y sindicatos de la enseñanza también deberían haber asumido que dar clases de refuerzo gratis a unos 4.000 alumnos en CLM es positivo, es jamón. No es mortadela. ¿Cuál es la alternativa? Pues la de siempre. Que los padres que hemos podido y querido les hemos pagado a nuestros hijos una clase recuperación en verano, y los pobres alumnos que no están en esa situación llegará a septiembre sabiendo menos que en junio y a expensas de que el profesor de turno se apiade de ellos y les deje titular, aunque no hayan superado los objetivos. Aunque parece que a algunos les moleste, este programa tiene un marcado objetivo social, porque de él se favorecen especialmente los hijos de padres con pocos recursos que no pueden ir a clases particulares.

¿Quién ha pensado en los alumnos? En los claustros se ventilan además otros intereses más sectoriales, pero lo que no me explico es a quién se le ocurrió someter este programa a la evaluación de los profesores y no a la de los consejos escolares, tratándose de un programa que afecta directamente a alumnos y familias. ¡Qué cabezas hay por Toledo!

6ª Supongo que el programa saldrá adelante a trancas y barrancas, aunque ya veremos cómo se implementan algunas soluciones, como es el caso su extensión al medio rural en una provincia como la de Guadalajara. Mi impresión es que la consejería ha tenido una buena idea, pero no la ha sabido vender ni consensuar con el entorno al que va dirigido. Es jamón, aunque no fuera de bellota, pero jamón. Tratándose de educación se podría hablar de falta de pedagogía, materia en la que este gobierno regional apenas se ocupa. Ni los de más arriba, ni los de abajo. Ya tengo escrito que fue un error mayúsculo quitar la voz a los delegados provinciales (ahora llamados coordinadores periféricos, como si estuvieran de misión en ultramar) porque en la práctica este gobierno no tiene quien le defienda en los medios. Creen que con ocupar la televisión regional con las legiones de Nacho Villa es bastante. Pues ya se están viendo los resultados.

De todos los claustros de la provincia Guadalajara en solo uno han dicho que lo que se les ofrecía es era jamón y no mortadela.

Esto es lo que hay.

Eje cultural: los experimentos con gaseosa

Más pronto que tarde empezarán las obras en la antigua carretera de Zaragoza y aledaños de Santa María, que ahora el ayuntamiento denomina el “Eje Cultural”, que desde luego queda mucho más fino y glamuroso.

Tales obras, tanto por su coste (unos 3,5 millones de euros) como por su duración (entre pitos y flautas parece que nos vamos a más de un año) son el proyecto de infraestructuras más importante de la legislatura, por lo que sería deseable acertar lo más posible con la tecla, aunque sea por lo que nos va a costar la fiesta.

Lo que más me gusta: por fin se va a abordar el arreglo de una vía urbana ciertamente degradada, y que no ha sido sometida a una gran actuación desde que dejó de pasar por ella la carretera de Zaragoza o Nacional-II. Nada que reprocharr, por tanto, a lo que nos anuncia a los vecinos en su carta el concejal de Infraestructuras Jaime Carnicero, quien entre otras cosas dice que se renovarán las redes de saneamiento y abastecimiento, el alumbrado, las aceras y el asfalto; y que para ello se empleará un aglomerado de reciclado de neumáticos y baldosas fotocatalíticas, que deben ser la repera limonera, porque absorben hasta la contaminación.

La obra incluye también la eliminación del aparcamiento libre que había en el solar del antiguo colegio del Banco, y que va a ser sustituido por un aparcamiento de pago con capacidad para alrededor de 120 vehículos.

Todo esto me parece bien.
Hacía falta. Pero me entran grandes dudas con la decisión del Ayuntamiento de hacer de una sola dirección Ramón y Cajal e Ingeniero Mariño (la antigua carretera de Zaragoza) que a partir de entonces sólo se podría recorrer en versión bajada entre la plaza de Bejanque y Los Caídos. Todos los ayuntamientos de Guadalajara desde el de Javier de Irízar al actual han tenido sobre la mesa esta propuesta. Y todos al final no se atrevieron:¿Por qué? Porque la antigua carretera de Zaragoza carece de una vía alternativa paralela al otro lado del barranco del Alamín, y todos temieron en que el tráfico que se derivaría hacia otras calles de la ciudad acabase generando un atasco de padre y muy señor mío.

Leo en el nuevo boletín del Ayuntamiento que hay unas rutas alternativas para llegar a Bejanque desde el paseo de la Estación. Pero no es verdad. No hay alternativa nueva que valga, ya que ambas rutas que se califican como tales se puede utilizar en la actualidad: o bien subir por la cuesta del Matadero o por la avenida del Vado en Aguas Vivas. En esta actuación solo se abre una calle pequeñita, la prolongación de Pedro Pascual y apenas servirá para desahogar la entrada y salida del nuevo aparcamiento de pago.

Como es bien sabido en el Ayuntamiento, el principal riesgo de hacer dirección única la carretera de Zaragoza es saturar la cuesta del Matadero y la formación de embotellamientos permanentes en la rotonda de Hernando 17, en la confluencia de dicha calle con el paseo de Las Cruces. El riesgo es muy serio y dado el nivel de inversión que lleva consigo esta obra, por lo menos el Ayuntamiento debería hacer alguna prueba. Mi propuesta es sencilla: dejen una semana la vía objeto de actuación en una sola dirección y veamos cuál es la influencia en el resto del tráfico urbano. No nos vaya a pasar como con los autobuses, que partiendo de un diagnóstico adecuado –reducir sus frecuencias de paso- se llegó a un resultado incorrecto en la conexión de los barrios con el centro. Y ahora hay que estar remendando.

No confundan en el PP local su desahogada mayoría absoluta con tener siempre la razón. Porque torres más altas han caído. Hagan la prueba que les sugiero y consulten a los vecinos, si lo prefieren. Cuando se haya ampliado el tamaño de las aceras de ese denominado Eje Cultural, para que los turistas caminen más cómodos, me dicen, ya no habrá vuelta atrás posible.

Si el alcalde lo hubiera visto tan claro, él mismo habría firmado la carta a los vecinos, como es habitual en el protocolo del Ayuntamiento, y no un concejal. ¿O no?
Los experimentos, mejor con gaseosa.

P.D.- Cuando el portavoz de IU, José Luis Maximiliano, se preguntó en el último pleno que por qué no se podían hacer bodas civiles en la iglesia del Fuerte, la portavoz del PP, Isabel Nogueroles, podría haberle contestado que cuando se celebren bodas católicas en la sede de Izquierda Unida. El debate sobre la cesión del Fuerte a la Iglesia rozó lo esperpéntico. Nogueroles reprochó a Maximiliano su “totalitarismo “, pero defender que la Iglesia Católica no tenga la cesión de uso de la Iglesia del Fuerte, por supuesto que no es totalitario, simplemente son prejuicios antirreligiosos que pertenecen a un pasado del que la izquierda no debería sentirse orgulloso ni la derecha restregárselo por las narices. El que mejor lo entendió fue el Grupo Socialista, cuyo portavoz advirtió que no quería hacer frentismo con este asunto, y reclamó el mayor consenso posible sobre las condiciones de esa cesión a la Iglesia. Un convenio Iglesia-Ayuntamiento con el acuerdo entre el PP y el PSOE sería lo más inteligente que podría hacer este Equipo de Gobierno para asegurar su pervivencia en el tiempo.
Esto es lo que hay.

Solucionado lo de Aragón, queda lo de Madrid

José Ignacio Echániz protagonizó ayer la esperada firma del convenio para asistencia sanitaria con Aragón, y que zanja la anormalidad con la que han vivido los pacientes de la sanidad pública de los municipios de la raya de Guadalajara con Aragón, por el mal encaje de nuestro estado de las Autonomías, y de la provincia de Guadalajara en particular.

Como ha sido público y notorio, algunos pacientes de los pueblos más alejados del Señorío de Molina han tenido que perder días enteros en pasar consulta de especialidades en Ciudad Real u otros hospitales de la región, con “excursiones” de hasta 1.000 kilómetros de ida y vuelta. Con el convenio que se ha firmado, como ciertamente recalcó el consejero Echániz, ya hay seguridad jurídica de que esta atención se producirá, o bien en el hospital de Calatayud para los municipios del Valle del Mesa, o en el hospital de Teruel para el resto de las 28 localidades beneficiadas. En caso de que necesitaran atención más especializada irían al hospital de Zaragoza.

ConvenioAragonEl convenio citado restituye así unos “derechos adquiridos” por estos municipios que siguieron siendo recibiendo asistencia en la sanidad aragonesa cuando el Estado traspasó las competencias a las comunidades autónomas. Pero lo que antes parecía de sentido común, es decir, que las personas fueran atendidas en la sanidad pública con independencia de su origen autonómico, se acabó truncando en una pesadilla al disminuir el fondo de Cohesión que compensaba esta atención sanitaria. Cada autonomía decidió pagarse su atención y esto ha dejado con las posaderas al aire a los miles de usuarios de Guadalajara y parte de Toledo, especialmente, que acudíamos a menudo a hospitales de la comunidad de Madrid cuando no se podía en el de Guadalajara.

Echániz ha resuelto lo de Aragón, porque a fin de cuentas era lo más sangrante, pero también lo más fácil de cuadrar presupuestariamente: son solo unos 2.000 pacientes. Queda pendiente el convenio entre Castilla-La Mancha y la comunidad de Madrid, que son palabras mayores porque estamos hablando de unas 300.000 personas entre el resto de la provincia de Guadalajara y el corredor de la Sagra Toledo.

Cospedal y Echániz tienen que aplicarse en ello, o tendremos que decir lo que sostiene el ex presidente del Tribunal Constitucional, Álvaro Rodríguez Bereijo: “Fue un error que el Estado transfiriera Educación y Sanidad. Yo las recuperaría”.

De no lograrse, el descrédito de la Autonomía en esta provincia adquiriría cotas muy peligrosas. Todavía más.

Esto es lo que hay.

Gestión conjunta, sí, pero mejor por consenso

El Grupo Socialista del Ayuntamiento de Guadalajara se apuntó un buen tanto develando al vecindario de esta ciudad un trascendente proyecto que el actual equipo de Gobierno tiene entre manos, hasta tal punto de que se ha gastado ya unos 60.000 euros en una asesoría externa que se encargará de elaborar el pertinente informe jurídico y el pliego de condiciones del citado contrato. Los socialistas se mostraban airados por las condiciones de “secretismo” sobre las que se estaba gestando el citado contrato, e incluso iban más allá en sus especulaciones al decir que “alguien va a sacar tajada de esto”.

Al día siguiente, el alcalde Antonio Román, confirmaba la mayor de la información brindada por el Grupo Socialista. El Ayuntamiento ha encargado asesoría externa para estudiar la gestión conjunta de distintos servicios municipales, que hoy llevan a cabo diferentes empresas en orden a lograr una mayor eficiencia y un menorr coste de los citados servicios. Una explicación razonable sobre la gestión en multiservicio que avanza entre los ayuntamientos españoles, con independencia de su adscripción ideológica. El más cercano, Azuqueca de Henares, del actual líder provincial del PSOE, Pablo Bellido, quien en la presentación del nuevo servicio de “wellness”, que una empresa privada promueve en las instalaciones municipales de la piscina, reconocía ante los medios de comunicación: «Antes había cinco empresas trabajando en la piscina, desde que planteamos el cambio de modelo a través de la gestión conjunta, hemos logrado una ahorro de casi 4,5 millones de euros para los vecinos, impulsando al mismo tiempo una transformación en cuanto a instalaciones deportivas municipales sin precedentes». Palabra de Bellido.

Se apresura, por tanto, la portavoz socialista, Magdalena Valerio, al criticar la filosofía del proyecto municipal de concentrar los servicios, y ya no digamos por avanzar juicios sobre el resultado del mismo: «Pierde la ciudadanía, pierde el Ayuntamiento y pierden los trabajadores que actualmente prestan estos servicios municipales en las empresas especializadas que los tienen adjudicados, pero alguien saca tajada”, sugirió.

Pero dicho esto, también debo añadir que entiendo el enfado de Valerio por no haber sido informada de las pretensiones del equipo de Gobierno, teniendo en cuenta de que estamos hablando de un contrato de unos 300 millones de euros y de una vigencia de unos 15 años. Con lo que si se cumplen los periodos de alternancia política que son habituales en esta ciudad, es muy probable que también afecte a un futuro gobierno municipal socialista, solo o acompañados.

Razonable, por tanto, el propósito del Ayuntamiento de concentrar la gestión de las distintas empresas municipales, en base a lograr sinergias y una mayor eficiencia, pero mal los procedimientos seguidos, hasta ahora, tanto en lo informativo –es la oposición la que informa a la ciudad de lo que hace el equipo de Gobierno- como en la gestión previa de dicho proyecto. Es más cansado, ya lo sé, pero Román debe trabajar especialmente por logar un consenso con la oposición al tratarse de un contrato de larga duración, y no abusar de su actual mayoría absoluta para imponer los criterios de un tema, que por otro lado está bien pensado. Porque una cosa es la mayoría, legítima, conseguida en las urnas, y otra diferente la prepotencia que se gastan algunos concejales de este ayuntamiento. Porque así se empiezan a perder las elecciones. Como la historia nos tiene enseñados.

Esto es lo que hay.

Los toros me los pago yo

Debo de confesar, aunque sea políticamente incorrecto, que soy aficionado a los toros. Puede que un aficionado un tanto antiguo, porque creo que los primero en la plaza es el toro, y desconfío por naturaleza de los taurinos, pero no soy de esos talibanes que van por ahí exigiendo prohibiciones, ahora de los toros, mañana ya veremos lo que se les ocurre. También reconozco que me gustan los encierros, que los he corrido en mis años mozos, y es obvio que son parte esencial de la popularización de las fiestas que se dio en nuestra ciudad en los primeros años de la democracia. No hacen falta más explicaciones.

Aclarado esto, ahora tengo que añadir que no quiero que el Ayuntamiento me pague los toros. Ni aunque sea un poquito. Ir a los toros a una plaza en donde hay una taquilla y una empresa que la explota, forma parte del ámbito privado, y no debería destinarse ni un solo euro público en su gestión. Y digo lo mismo de un concierto, como los que vienen a Guadalajara en Ferias. Los ayuntamientos «socialdemócratas» de este país, con sus subvenciones, han contaminado el mercado musical (y taurino) español, hasta el punto de que artistas y toreros cobran por encima de su caché, algo que sólo lo debería marcar el público y el mercado. ¿Cuándo debería cobrar Joaquín Sabina? ¿O Morante? Pues lo que el público asistente a sus conciertos esté dispuestos a pagar por ello. Pero si los ayuntamientos asumen una parte de ese caché, aunque sea en forma de pérdidas, artistas y toreros nunca sabrán de verdad cuál es su cotización. A eso se llama adulterar el mercado desde lo público. Y en Estados Unidos sería un delito.

No quiero que el Ayuntamiento me pague los toros; o la música. Lo digo a propósito de que este año nos vamos a gastar en Guadalajara unos 49.000 euros más en toros, al poner en el mismo paquete el montaje de los encierros y la Feria Taurina. ¿Por qué? Supongo que porque pensarán que así habrá más interés de las empresas en quedarse con la plaza para esta Feria. Atrás quedan otros tiempos en los que las empresas pagaban un canon por quedarse con la plaza y encima se hacían cargo del montaje de las talanqueras y de los toros de los encierros. Ahoya ya no solo no pagan por la plaza, sino que encima daremos a la empresa que venga 109.000 euros. Insisto: no sé si será ético. Pero desde luego estético no lo es. Y así lo entienden los lectores que están votando en la encuesta de GuadalajaraDiario.

Desconozco cuál será el futuro de la fiesta de los toros, porque son varias las amenazas que se ciernen sobre ella, pero estoy seguro de que no serán los antitaurinos los que la den la puntilla. Alterar artificialmente el precio de las cosas desde las instituciones, supuestamente para apoyarla, es una malísima solución. La fiesta de los toros no se tiene que apoyar en muletas públicas, porque luego llega la crisis, se retiran las muletas y se pega de bruces con el suelo. Y esto es lo que sucede ahora desde que los ayuntamientos dejaron de copatrocinar las corridas: el número de festejos ha bajado de forma espectacular.

No están ahora los ayuntamientos para financiar cachés de toreros, ni de músicos famosos. Que sea el público, es decir el mercado, el que ponga el precio. Y que el Ayuntamiento destine nuestro dinero a lo más urgente, a mejorar sus políticas de empleo y a reducir la presión fiscal, ese ADN liberal a decir de Esperanza Aguirre y que tan difícil es de encontrar en el actual equipo de gobierno.

P.D. Hay algunos que han metido en el mismo saco el aumento del gasto en el capítulo taurino (esos citados 109.000 euros), con los nuevos corrales. Estos nuevos corrales no son un gasto sino una inversión, ya que se amortizarán en cuatro años y permitirán manejar a los toros sin el peligro que se corría con los viejos de quita y pon. Cada cosa en su sitio.

Esto es lo que hay.

Estigmas

En Guadalajara gobierno y oposición municipal tienen montado un debate con aires de ateneo sobre qué estigmatiza más, si que las familias con problemas vayan a recoger la ayuda alimentaria a un local del Ayuntamiento, como defiende el PP,  o  que sean los propios niños los que reciban esos desayunos o suplementos alimentarios en el colegio.

Pues bien, yo creo que ambos tienen razón. Estigmatiza y seguro que les da vergüenza a esas familias que algún día fueron de clase media y que ahora tienen que hacer cola frente a un local municipal para recibir medio litro de leche al día y algunas bolsas de galletas. Y estigmatiza que los alumnos de un colegio tengan que dejar a sus compañeros habituales y marcharse a un aula aislada a recibir el suplemento alimentario que se supone no les dan en su propia casa. En los colegios se sabe todo y esas aulas pronto serán los comedores de los pobres. Y puede ser cruel.

Me parece más completo el programa alimentario que hay en Azuqueca, también más costoso para el Ayuntamiento. Y me gusta sobre todo que junto al bocadillo de la tarde haya clases de refuerzo. Lo mejor. Pero  también creo que entre un estigma y otro, los adultos tienen más capacidad de sobreponerse.

Y otra cosa más, muy importante a mi juicio. Los centros escolares tienen capacidad para detectar si un niño está bien o mal alimentado, pero escasa para investigar si esa falta de alimentación proviene de un problema económico o por una mala organización familiar. Esa es tarea de los trabajadores sociales. Estos programas tienen que saber discriminar sobre quiénes los reciben, para que nadie piense que es obligación del ayuntamiento dar de desayunar y merendar a todo hijo de vecino. Porque se levantarían ronchas entre los demás padres.

Está bien que los ayuntamientos tengan estos programas de asistencia para situaciones de emergencia. Y nos debería llevar a la reflexión cómo hemos podido llegar a una situación como la presente, en que 187 niños y niñas de Azuqueca y 250  de Guadalajara tienen que recurrir al Auxilio Social, como en la posguerra.Pero todavía sería más importante empeñarnos  en  salir  minimamente unidos de esta  postración y no repetir errores y políticas fracasadas.. De los dos.

Porque el peor estigma es el paro. No lo duden.
Esto es lo que hay.

Lo peor es la falta de discurso

El viernes fue uno de los días más duros para el Gobierno. Pero Rajoy no se dio por enterado. Un día en el que como han escrito algunos comentaristas el gobierno de Mariano Rajoy reconocía indirectamente que se le hundía la legislatura, porque la previsión es que termine sin haber logrado crear empleo neto. Una montaña insuperable se levanta en el camino de un gobierno que se presentó ante sus electores con el eslogan, Cospedal en Castilla-La Mancha, “si quieres trabajo vota PP”. Pues si no quieres taza… La tasa de paro en la comunidad supera en más de 4 puntos la media española. Sólo en Guadalajara estamos ligeramente por debajo a la media nacional, y eso solo es imputable a nuestra cercanía a Madrid, no nos engañemos, que no logra cercenar nuestra estupidez a la hora de elegir destino autonómico.

macroPero no me quiero ir por los cerros de Úbeda. Lo peor de la presentación del cuadro macroeconómico del Gobierno no es solo que está reconociendo paladinamente que las políticas contra paro no están siendo efectivas para atajar el problema del desempleo en España, que es estructural, es decir no solo producido por la crisis económica, sino la falta de discurso político entre los comparecientes. Los dos ministros de los números, Guindos y Montoro, flanqueados por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que estaba allí como una Cariátide helénica, desgranaron cual notarios la cruda realidad que nos espera, pero no fueron capaces de articular no ya un mensaje de esperanza sino tan siquiera dieron la impresión de de saber lo que están haciendo. Todo se fía a una comparecencia sin fecha de Mariano Rajoy en el Congreso, que es insuficiente ante en calado de los acontecimientos.

Es de agradecer que el Gobierno no nos mienta otra vez en sus previsiones económicas, y presente un cuadro tan negativo, que parece que quiere curarse en salud, pero todo esto necesita de un relato político que ni Guindos, ni Montoro son capaces de encarnar en sus tristes figuras. ¿Adónde vamos? ¿Se puede hacer algo más que tomar nota de lo que diga Merkel, Oli Rhen y la patulea de euroburócratas que rigen nuestros destinos como nación? ¿Hay alguna luz al final del camino? ¿O es que no hay camino?

El cuadro macroeconómico del gobierno nos alerta sobre algunas cosas. A saber.

Se ha empezado a reducir el déficit
y de momento esto nos aleja de la quiebra del sistema financiero, pero todavía, España, por cuarto año consecutivo, supera los 100.000 millones de déficit. Es decir, a la menor alegría o tropezón nos vamos con los griegos al despeñadero.

La banca ha recuperado el 25% de sus depósitos perdidos y la deuda de las empresas baja a niveles de 2006. Quiere esto decir que la empresa privada sí está haciendo reformas, aunque sean dolorosas, y empiezan a posicionarse ante un escenario de recuperación, pero entretanto la reforma de la administración sigue embarrancada. El Gobierno no se atreve o no sabe por dónde meter mano a una administración con más grasa que músculo y que entra en constantes duplicidades en sus niveles estatal, autonómico o local.

La falta de discurso del Gobierno, más allá de echar de la culpa de todo a Zapatero, hace que la opinión pública acabe asumiendo que la política económica ha fracasado y que es necesario una política de estímulos. Este es el discurso del Partido Socialista. Bien, ¿pero de qué estímulos estamos hablando? ¿De volver a derrochar recursos en obras públicas sin cuento y en echar cemento por los municipios de España? ¿Tan pronto hemos olvidado de que con las políticas de gasto sin control y el famoso Plan Zapatero pasamos de tener un superavit del 5% a un déficit del 11%? ¿No podría ocurrir, como advierte el economista Daniel Lacalle, que la solución de echar más deuda sobre la deuda es simplemente agrandar el agujero de unos sistemas de bienestar del Estado-que no del estado del bienestar- sencillamente hipertrofiados?

Lo más desesperante de todo esto es que mientras el Gobierno es incapaz de mostrarnos una hoja de ruta más allá de las ocurrencias de la troika europea, desde fuera de él todo se fía a volver a una política de más gasto y más deuda que, como nos recuerda Lacalle, es directamente responsable del paro injusto y antisocial que queremos repetir. Lo más que hemos llegado es a recortar un poco de aquí y un poco de allá, pero sin reformas de calado que ponga las bases para lograr una economía competitiva, que mire más el exterior, única forma de no depender tanto del turismo y los servicios. ¿Cómo se creen si no es así que podremos romper con ese problema estructural de la economía española, que necesita crecer por encima del 2% para crear empleo? Las previsiones sobre la tasa de paro dan verdadero pavor. Pero más todavía que alguien se piense que podemos cambiar este estado de cosas solo a base de milagrosos planes de estímulos y no con reformas para hacer de la economía de este país algo más que servicios, sol y playa.

El derroche y el déficit ya sabemos a los que nos ha conducido. A un agravamiento del paro, por el colapso del sector de la construcción, que era la punta de lanza de la economía, y con él al hundimiento del consumo, que ha congelado a todo el sector productivo.

Algunos sabemos por qué hemos llegado hasta el precipicio. Otros se han olvidado demasiado pronto desde que perdieron el gobierno. Pero los más quieren que el Gobierno les explique cuál es la hoja de ruta y nos de aliento, y que no solo se limite a arrojar el cuadro macroeconómico como si fueran las pesadas ruedas de un molino. Como si fueran meros registradores o notarios. No líderes sociales y políticos.

Esto es lo que hay.

Donde dije digo digo Diego

Desde verano de 2010 la conexión entre el pantano de Alcorlo y la depuradora de la MAS en  Mohernando estaba terminada. Pero nunca se llegó a dar la última paletada, como es la unión física entre la tubería que trae el agua de Alcorlo y la citada estación de tratamiento. Varios millones de fondos públicos estaban, así, muertos de risa en espera de una solución que era más política que técnica. Como se ha visto.

La Mancomunidad que preside Jaime Carnicero, del PP, pretendía que la Junta de Comunidades, gobernada por los socialistas, pagara la mayor parte de la obra, y aludía a que así se había hecho en casos similares en otras provincias. Pues bien, hubo elecciones, el PP gestiona ahora ambas instituciones y esta semana, con los votos en solitario de este partido, la asamblea de la MAS, partida en dos, aprueba un convenio por el que la mancomunidad pagará 12 millones de euros de la citada obra, Europa 14 millones a través de fondos Feder y una empresa pública de la Junta de Comunidades apenas 3 millones de euros. Donde dije digo digo Diego. Y una de dos: o antes desde la presidencia de la MAS se practicó una política obstruccionista o, ahora, se está cayendo en el entreguismo. En cualquier caso, lo que pondría de manifiesto es que las instituciones mancomunadas carecen de una autonomía real y que sus decisiones vienen supeditadas por la política partidista. Se llega o no a acuerdos en función del color político de turno. Y las mayorías no se consensúan. Se imponen por la fuerza de la aritmética. ¡Qué tiempos aquellos fundacionales en los que la MAS tomaba los acuerdos por unanimidad! Y solo cobraban los técnicos.

Al margen de todo este politiqueo barato, no es menos cierto que la conexión Alcorlo-Beleña es absolutamente necesaria para la MAS. La presa de Beleña no tiene capacidad suficiente si vienen dos años seguidos de sequía, mientras que en Alcorlo siempre sobra agua. Y el agua del Alcorlo, procedente del Bornova, es mejor solución que recurrir al canal del Henares, como se ha hecho las veces que ha hecho falta. En ese sentido, no hay discusión posible y la pena es que no se haga (hay informes ambientales que lo desaconsejan; y no hay dinero) la conexión al revés, es decir, Beleña-Alcorlo, para que los años en que Beleña se queda sin capacidad de embalsar, como ha sucedido en este, pueda derivar agua hasta Alcorlo.

También el acuerdo de la MAS se vincula a la llamada Tercera Conducción, que es demandada históricamente por Alcalá de Henares para asegurar su suministro futuro. Con esta Tercera Conducción se podrá duplicar el abastecimiento de agua y en teoría la MAS se podrá abrir a más municipios. Es otra cosa que había que hacer, ahora bien, hay discrepancias en el seno de la MAS sobre el momento elegido para ello y la financiación de la obra, que se traducirá en un encarecimiento del agua en alta, que posiblemente duplique su precio en un periodo de tres años. La realidad es que la Tercera Conducción no va a ser necesaria a medio plazo dado el importante descenso de los consumos, derivado especialmente de la crisis económica y del drástico frenazo a los nuevos desarrollos en el Corredor del Henares. Pero ahí queda.

Nada es gratis, estimados paisanos.

Un autobús no es un taxi, pero…

Les confieso que apenas cojo el autobús en Guadalajara. Pero cuando lo he intentado, y me pasó hace un mes, me tuve que bajar a la Estación en taxi, porque si lo seguía esperando habría perdido en tren. Tradicionalmente he tenido tan poca fe en el servicio de autobuses de Guadalajara, que jamás me he planteado sacarme un abono. Y puestos a confesar, supongo que no deja de tener narices la cosa porque sí tengo una tarjeta recargable de los autobuses urbanos de una ciudad del norte de España a la que me gusta escaparme.
Alguna vez he escrito sobre los motivos de tal desapego: siempre me ha parecido que en Guadalajara había muchas paradas, y que este era el motivo por el que las frecuencias de paso en nuestra ciudad fueran tan largas. También echaba de menos los indicadores sobre el tiempo que falta para que llegue el autobús, que existen en la mayoría de las capitales españolas. Por eso cuando escuché decir a Juan Antonio de las Heras que con las nuevas líneas se iban a afrontar ambas cuestiones ,me alegré. Y no voy a cambiar de opinión: un autobús no es un taxi, que tiene que pasar por todas las calles.
¿Por qué entonces las nuevas líneas están siendo objeto de tanta contestación? Por un lado, yo creo que la campaña informativa a los usuarios ha sido muy precaria. Hay que gastarse más dinero en informar e intentar llegar a todo el mundo en todos los soportes posibles. Y se ha fracasado con el número del teléfono gratuito, que no ha sido tal. Sospecho que es muy difícil que no cunda el pánico cuando se cambian las líneas de la noche a la mañana, sin existir una transición de por medio. ¿No se podría haber hecho de una forma más gradual?

Las críticas están por doquier, y ya no me refiero a las que tienen un interés político, sino a las que te trasladan los vecinos. Por ejemplo, hay barrios importantes de Guadalajara que se han quedado sin conexión directa con el centro: se me han quejado especialmente desde Aguas Vivas y Alamín, aunque también el problema afecta a Constitución, Colonia Sanz Vázquez, Defensores…

Quiero pensar que cuando estén funcionando esos avisadores en las paradas con el tiempo que queda para que llegue el próximo autobús, y circulen los autobuses nuevos, el servicio será más atractivo y competitivo. Pero no estaría de más, ni sería ningún desdoro, hacer algún cambio en los recorridos a la vista de la experiencia y que se analicen sin prejuicios las reclamaciones que se han producido. La filosofía está bien, hay que reducir las frecuencia de las paradas, pero De las Heras tiene que dejar a este niño un poco más apañado.

Esto es lo que hay.

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