El hilo que lo cose

Entre la política que se despacha hoy en Europa hace tiempo que se superaron las divisiones entre izquierdas y derechas (democristianos liberales y socialdemócratas dan soporte al gobierno de Úrsula Von der Leyern) y se analiza más si se trata de partidos europeístas o euroescépticos, siendo estos últimos en su versión populista trumpista la principal amenaza de los valores democráticos que alumbraron la UE y la arquitectura política que sostiene a Europa desde el final de la Guerra Mundial. En el ámbito nacional, yo añado una catalogación más: los que trabajan por la unión del Estado Español, llamémoslo mejor España, con  dos variantes, la constitucionalista (mayoritaria) que respalda el estado autonómico derivado de la Constitución, con su diversidad cultural y lingüística, y los que preferirían un regreso al estado centralizado (minoritaria) restando poder a las autonomías. Entre los que laboran por la deconstrucción de ese Estado, tenemos al nacionalismo rampante, que en España tiene mayoritariamente un sesgo independentista, y los confederalistas (Sumar o Podemos) que defienden la soberanía de las autonomías históricas neutralizando así el principal principio de la Constitución del 78, que solo reconoce una soberanía, la del pueblo español en su conjunto. En ese escenario, tenemos a instituciones y colectivos  que trabajan por coser el estado constitucional y otros que hacen lo posible por alentar las diferencias cargando contra cualquier cosa que sirva para armonizar a España y los españoles; mientras que en la otra orilla están los que hilan por coser esa diversidad y demostrar que todos juntos valemos más ante la UE y el mundo. Uno de los mejores hilos que existen es el de la selección española, y no siempre fue así, tal vez porque era un equipo abocado al fracaso  y a la desgracia, siguiendo la máxima fatalista de Cánovas de que «es español el que no puede ser otra cosa», como lo demuestra su participación turbulenta en todos los mundiales hasta el de Sudáfrica 2010 en el que con su triunfo se sentó a la mesa de las selecciones con una Copa el Mundo: Brasil, Argentina, Uruguay, Alemania, Italia, Francia e Inglaterra. El campeonato de este domingo frente a Argentina lo ha tenido de todo. En lo deportivo, porque su fútbol fue muy superior hasta el punto de hacer aparecer al campeón americano como un equipo pequeño, que incapaz de plantarnos cara se limitaron a defenderse a cara de perro, con todo tipo de triquiñuelas, con el único objetivo de llegar vivos a los penaltis. Esa otra España habría caído en la sútil trampa albiceleste y se habría desconcentrado por algunas decisiones arbitrales que en ese otro tiempo nos apartaron de las semifinales mundialistas. No hizo falta ni tan siquiera que nuestra mejor estrella, un hijo de inmigrantes llamado Lamine Yamal estuviera en su nivel de siempre, afectado en su estado de forma por una larga lesión, o que el líder de nuestros oponentes, un genio de 39 años llamado  Leonel Messi,  esta vez no fuera capaz de bajar del cielo en el que por méritos transita. Y así fue como España logró su segunda estrella, y en todas las capitales y en la mayoría de sus pueblos los vecinos se unieron, sin ideologías preconcebidas, para celebrar en comunidad  el triunfo  planetario de su selección, demostrando que si en España cuesta tanto hablar de España es porque a algunos no les interesa. Y otros les dejan a ver si sacan algo de paso. Pues ¡Viva España, campeona del Mundo!

LA FRASE: «El gol es de 47 millones de españoles». FERRÁN TORRES, el valenciano goleador español. 

Celebración en la plaza Mayor de Horche del triunfo de nuestra selección./GUDiario.

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