Ciudadanos optó por la decisión más lógica

El Partido Popular, con Antonio Román al frente,  va a gobernar en minoría durante los próximos cuatro años en el Ayuntamiento de Guadalajara. Será por tanto el tercer mandato para Antonio Román, lo que le iguala con otros dos emblemáticos alcaldes que  ha tenido esta ciudad, Javier de Irízar y José María Bris, que estuvieron presentes en lugar destacado durante la ceremonia de investidura junto a la presidenta en funciones de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal. Un gesto de la presidenta regional de los populares con Antonio Román teniendo en cuenta de que esa misma mañana tenía dos tomas más de posesión  de alcaldes del PP en Cuenca y Albacete.

Al acuerdo entre Ciudadanos y el PP no se llegó de la mejor manera posible, sino con las prisas de última hora derivadas de que los candidatos del partido de Albert Rivera no conocieron hasta la noche anterior cuáles eran las condiciones para pactar: los beneficiados debían acertar una suerte de decálogo que incluía diversas medidas regeneracionistas y la instrucción de que al primero que se iba a ofrecer la negociación era al candidato local de la lista más votada, siempre que en ella no hubiera imputados. Si este no asumía el decálogo, la negociación pasaría al  segundo partido más votado. De hecho, hubo algún ayuntamiento andaluz con el que C’s había negociado con el PSOE,  sin ser la lista más votada, y desde Barcelona se lo echaron para atrás.

De igual manera, se prohibía a los concejales de C’s entrar en gobiernos de coalición, algo entendible teniendo en cuenta de que hay unas elecciones Generales a la vuelta de la esquina, aunque yo creo que habría dado mayor estabilidad a las instituciones que los candidatos locales hubieran tenido esa posibilidad de negociarlo.

FOTO ACUERDO DE INVESTIDURA 12.06 (1) (1)Cuando la delegación de Ciudadanos entró a las once de la mañana con el recetario en el despacho de Alcaldía, era obvio que los populares iban a aceptarlo y así se lo dieron a entender  en ese primer contacto.  Y ya no sólo porque todas las condiciones fueran asumibles, sino porque de no haberlo hecho lo habrían firmado los socialistas y Ahora Guadalajara. De ello que a Román no le cabía la más mínima duda. Así que cuando se juntaron menos de dos horas después para elaborar el documento que vestiría el Pacto de Investidura, no había ya grandes escollos que salvar. Aunque seguramente si hubieran dispuesto de algún día más, habrían podido mejorar ese documento de investidura, que para mi gusto queda un poco pobre. Pero lo más importante es su coherencia con los principios que inspiran a los dos partidos,  que no han tenido que hacer renuncias vergonzantes. Por ello, creo que la fórmula encontrada debería ser lo mejor para la ciudad, en principio.  Un tripartido entre un partido liberal progresista, otro socialdemócrata y una plataforma marxista de corte asambleario, sinceramente sería un gazpacho difícil de digerir. No lo veo. ¿Cómo podía ese tripartido haber digerido puntos esenciales del documento, como el siguiente, se abren comillas: « Nos comprometemos a mantener la estabilidad económica y el equilibrio presupuestario del Ayuntamiento de Guadalajara con tendencia a la disminución de la presión fiscal conteniendo el gásto público”. Hay cosas, como decía el Guerra, el torero, “que no pueden ser y además son imposibles”. Otro escenario bien diferente es que el partido más votado hubiera sido el PSOE y que el pacto se hubiera podido producir bis a bis.

Hechas estas salvedades, hay aspectos interesantes en el acuerdo junto a otros que son meras declaraciones de intenciones. El más importantes es el compromiso de que el  Ayuntamiento no se va a gastar lo que no tiene disparando el gasto público en medidas más populistas que efectivas, porque inevitablemente esto nos llevaría a un inevitable aumento  de la presión fiscal hacia vecinos y empresas, lo que pondría riesgo la incipiente recuperación del consumo y el empleo.  Este es el riesgo que tiene Page en su negociación con Podemos cuando le están pidiendo que se saque de la manga unos 500 millones de euros para hacer fuegos artificiales al principio de la legislatura con unos presupuestos aprobados.

Son de elogiar las medidas  que establecen un mayor control por parte de la oposición de la acción de gobierno; y necesarias para evidenciar que algo ha cambiado tras la pérdida de la mayoría absoluta por parte del PP.  Entre ellas se encuentra  que la Junta de Gobierno Local contará con representación de los portavoces de cada grupo político con voz pero sin voto o que la Mesa de Contratación estará formada por trabajadores públicos municipales. No está de más que se cite laa instalación del Campus Universitario de Guadalajara de acuerdo al protocolo firmado entre el Ayuntamiento de Guadalajara, la JJCCM, el Ministerio de Defensa y la Universidad de Alcalá. ¡Sería una irresponsabilidad absoluta que con el previsible cambio de gobierno en la Junta se vuelva a dar  marcha atrás! Está bien avanzar en la  revisión de las tasas municipales de ocupación de vía pública y bonificaciones o ayudas del  ICIO (el impuesto para la construcción) para reformas y apertura de locales comerciales en el casco.  Me gusta que se quiera crear un Museo de la Ciudad. Y respecto a las diversas comisiones que contempla el acuerdo destaca la creación de una Comisión de Transparencia y buen Gobierno, presidido por C´s y con representación de todos los grupos, con vicepresidencias en los grupos de la oposición. Aunque en este asunto de las comisiones, tiendo a creer en el dicho del Conde de Romanones (“si quieres que algo no salga monta una comisión”), está por ver el contenido práctico que puede tener esa Comisión de Transparencia, porque en las instituciones lo que debe ser transparente es el funcionamiento de los órganos de gobiernos per se. En cuanto al casco histórico es una obviedad recalcar que se va a cumplir la Ley de Solares –las leyes están para cumplirse—y sin embargo echo de menos  algo más original sobre cuál es el problema de fondo para que en Guadalajara haya cerca de noventa solares sin edificar en la zona 1 (el perímetro de la antigua muralla medieval) y qué se puede hacer para animar a propietarios y promotores a construir. Es triste, pero dejamos pasar una oportunidad histórica para rehabilitar el casco en el boom anterior al estallido de la burbuja inmobiliaria. Especialmente sensibles somos a esa promesa de no utilizar la publicidad institucional  de manera partidista, porque hemos sido la prensa profesional  que no está en los grupos de agit-prop de los partidos los que hemos sufrido, y más en la Junta que en el Ayuntamiento, ese reparto descarado en favor de determinados medios que no son de prensa, sino de propaganda, y que entraron en el juego sucio en la campaña electoral contra el candidato de Ciudadanos. Tengo los datos precisos que corroboran lo que escribo.  Unos medios que curiosamente han desaparecido de nuestros buzones  al terminar la campaña electoral, mientras que aquí seguimos la prensa profesional , impresa, digital o audiovisual, acudiendo a la cita con nuestros lectores en las condiciones más difíciles para este sector desde que hay democracia en España. ¿Verdad amigo Juan Solo?  La  penuria  es tal que por la falta de medios  han  desaparecido aquellas redacciones  en las que los más veteranos enseñaban a los jóvenes este apasionante oficio. ¡Pero si los periodistas que están nutriendo las filas de los gabinetes (de lo cual me alegro, claro) nos atiborran de notas que los adelgazados medios profesionales a duras penas podemos contrastar!

Perdonen por el desahogo de este veterano periodista que está de vuelta de casi todo y que tiene que hacer esfuerzos  para ilusionarse con cada nueva legislatura, porque teme que la que venga puede ser todavía peor que la anterior…

Y que se deprime cuando se entera de que un representante popular, el portavoz de Ciudadanos, que ha obtenido casi cuatro mil votos, sufre un escrache en la puerta del  ayuntamiento por algunas personas y colectivos  que estuvieron en la sesión invitados por algún grupo municipal que se sienta en los escaños de la corporación (cada concejal recibió dos invitaciones de libre disposición). La foto de Alejandro Ruiz, serio e imperturbable,  mientras le acosaban y le gritaban en sus narices es la imagen viva de la dignidad democrática de la institución municipal que ningún grupo de exaltados puede usurpar. Pero esto es lo que hay.

 P.D.1 Entre los puntos que Ciudadanos presentaba en sus negociaciones por España figuran que la oposición presida la Comisión de Vigilancia de Contratración, la participación proporcional de los grupos municipales en la Junta de Gobierno, una auditoría de los últimos 8 años, que no se recoge en los acuerdos,  limitación de mandatos a 8 años (Román ya ha dicho que no estaría más legislaturas) y elecciones Primarias, punto este último que escapa a las competencias de Román.

P.D 2 El edil azudense Julio García será el candidato del PSOE a la presidencia de la Diputación de Guadalajara. Una acertada decisión del Comité Provincial del PSOE  sobre una persona bien conocedora de la Diputación y con bagaje suficiente para ocupar la presidencia de la misma o la portavocía de la oposición. La decisión, nuevamente,  en manos de Ciudadanos.

El PP dependerá para todo de Ciudadanos

De la mayoría absoluta más cómoda a depender para todo de Ciudadanos si quieren gobernar con mínimo de estabilidad. Esta es la situación del PP en la Diputación y el Ayuntamiento de Guadalajara, pero también en los ayuntamientos de Albacete y Cuenca. En Ciudad Real y Toledo igualmente el PP es el más votado, pero los pactos de izquierda a buen seguro que lo impedirán. Visto este panorama, que avanzaban los sondeos con bastante probabilidad, cada vez se entiende menos la estrategia del PP en Castilla-La Mancha de intentar ahogar la entrada del partido de Albert Rivera en las Cortes regionales, para al final no tener a nadie con quien pactar. En Castilla-La Mancha  se fueron a la “basura” más de 93.000 votos que procedían en buena parte de antiguos votantes del PP desencantados con un partido que ni ha sabido atajar la corrupción, ni explicar con un mínimo de eficacia su acción de gobierno. La altivez y prepotencia con la que se manejó la política informativa por parte del gobierno del Cospedal no tiene parangón con nada de lo que los más veteranos en esta profesión hemos visto nunca jamás.  ¿Y en Guadalajara? Con que hubieran hecho unas cuentas operaciones aritméticas se habrían dado cuenta  de que con la nueva electoral, que ha sido el pozo de Cospedal, el PP no tenía una posibilidad razonable de sacar el tercer diputado, y que este se jugaría entre Ciudadanos y Podemos. El que más votos sacara entre los dos se lo llevaría; y fue Podemos. Pues aun así, hasta el día anterior a las elecciones en la prensa oficiosa  de los populares se atacaba a los candidatos de Ciudadanos en lo personal, con medias verdades que constituyen las peores mentiras,  poniéndolos como unos arribistas peligrosos.  Todo lo contrario de lo que les hubiera convenido; pero así están las cabezas. Como algunos dejamos escrito, Guadalajara era la circunscripción con Toledo en la que los partidos emergentes tenían más posibilidades de irrumpir, por lo que yo llamo el “efecto Madrid”, y que siempre ha constituido una vaso comunicante entre la población del  Corredor del Henares al margen de las artificiales divisiones administrativas.

Pues bien, con estos presuntos  arribistas insolventes va a tener que negociar el PP la gobernanza en Diputación y  en el Ayuntamiento de Guadalajara, y lo va a tener que hacer desde la humildad y con mucha mano izquierda, aunque algunos no sepan ya ni donde la tienen, de no utilizarla.  Porque así lo han querido los ciudadanos,  hartos de ese discurso antipático por el que las cosas son así, y punto pelota. ¿Verdad  señor Montoro?   ¿Verdad señora Cospedal?

En Guadalajara, el PP rozó la más absoluta de las catástrofes, pero al final puede que salven los muebles, y digo puede, porque no parece que a Ciudadanos le interese por pose meterse en un fregado de tripartito con socialistas y neocomunistas; y al final opte por lo menos arriesgado, dejar que gobierne el más votado. Y después de las elecciones en ¿septiembre?, ¿noviembre? o ¿enero?, solo Rajoy y Arriola lo saben, ya veremos cómo encajamos el puzzle. Porque habrá más cartas que jugar.

Con el reposo que dan los días, los resultados de Román en Guadalajara ya parecen menos malos, y sobre todo si los comparamos  con otras capitales de provincia de la región. En Guadalajara y Cuenca,  el PP obtiene los mejores los mejores resultados en capitales de provincia, con el 37% de los votos,  por el 36% de Ciudad Real , el 33% de Albacete y el 32% de Toledo.   Lo que pasa es que en Guadalajara se partía de más arriba, de dieciséis concejales, el mayor éxito de una candidatura municipal en la historia,  y perder cinco es significativo de que se han hecho varias cosas mal, no solo una ni dos, y de que no toda la culpa la tienen Rato, Granados y Bárcenas y la Gurtel que los parió, sino que también hay claves locales que Román, demasiado disperso desde que es diputado,  deberá analizar con frialdad. Cuando el barómetro avisa de cambio de tiempo, parece que lo más aconsejable es poner la proa hacia él, y no dejarse llevar por la autocomplacencia.  La candidatura que Román llevó fue demasiado continuista, con candidatos que se habían distinguido por sacar el máximo jugo a sus concejalías, abrochados en una lista cerrada con otros que pensaban que la mayoría absoluta les daba patente de corso para no tener que negociar con los colectivos ciudadanos y poner mala cara a todo el mundo. Cuando se gastan todos los recursos informativos en intentar desacreditar al contrario  en lugar de hacer propuestas y generar debates en positivo pasan estas cosas. Otra problema es que habrá que analizar,  sin demagogias, por qué cada vez hay menos profesionales acreditados que se quieran dedicar a la política, y hasta qué punto el descrédito que hoy tiene entre el ciudadano está limitando que el acceso a ella de los mejores. No es una cuestión de que cobren mucho. Al revés. Estoy con Agustín de Grandes en que hacen falta menos políticos, pero mejor pagados. Y  no hablemos de los liberados. ¿Es necesario que haya corporaciones enteras con todo el equipo de Gobierno cobrando del contribuyente, cuando antes era un trabajo que hacían los funcionarios, que para eso saben de esto y han hecho una oposición?

El sábado saldremos de dudas, y tocará luego gobernar. Que es lo que importa. Pero el problema es que no tenemos muy claro cómo lo harán los que gobiernen las instituciones al carecer de una mayoría suficiente y en base a qué programa,  que las conversaciones tan poco transparentes que se están llevando a cabo estos días no nos permiten develar, más  allá de algunas generalizaciones sobre los servicios públicos que carecen de cuantificación económica.

Por ello, yo siempre he abogado por un sistema de segunda vuelta al estilo francés por el que no solo se asegura la gobernabilidad de las instituciones sino que se da al ciudadano la última palabra con su voto. Fue una de las muchas reformas que el gobierno de Rajoy se dejó en la cartera, preocupado solo de cuadrar el déficit, que también,  pero olvidándose de la política y la comunicación. Y cuando se lo propuso a última hora a Pedro Sánchez,  ya no coló, porque pareció interesado y oportunista.

Esto es lo que hay.

¿Por que habría que votar al PSOE si Podemos ya es socialdemócrata?

Tras su desafortunada comparecencia en la noche electoral,  cuando un Emiliano García-Page eufórico ninguneó a Podemos y  se olvidó de que las elecciones no las había ganado el PSOE por mayoría absoluta,  en los últimos días el candidato socialista está haciendo méritos ante el partido de Pablo Iglesias hasta el punto de que en una entrevista con El País presumió de no haberles llamado nunca “populistas”,  expresión que ha figurado en el manual de instrucciones de Pedro Sánchez hasta hace muy pocos días. Las de Podemos han dejado de ser por tanto  “populistas”  y Page ha descubierto que más bien son la socialdemocracia de nuevo cuño: “Aspiran a ser socialdemócratas, y nosotros estamos en ese espacio, así que podemos encontrarnos!»

Este discurso pragmático de Emiliano García-Page, haciendo de la necesidad virtud, le va a venir bien para recoger las ganancias a corto plazo y ser elegido a mediados de junio presidente de Castilla-La Mancha (Pablo Iglesias despejó el viernes cualquier duda: “Trabajaremos para frenar al PP” ); y de lo que venga después,  ya hablaremos. El Partido Socialista, a pesar de quedar detrás del PP en las Autonómicas en el conjunto de España, va a disfrutar en los próximos días de la sensación  de haberlas ganado, porque los pactos le van a favorecer en media docena de comunidades autónomas; y, en paralelo, se va a asentar  la idea en el PP de haberlas perdido, dando argumentos a los que reclaman medidas en el patido más allá de cambiar a la secretaria general, que es el único cortafuegos que le queda a Rajoy.

Pero lo que ha aflorado en estas elecciones, sin que  el cortoplacismo inherente a la política permita analizarlo con sosiego, es que la deriva que llevan las cosas no solo va a terminar con el bipartidismo entre PSOE y PP, sino que  anidan las dudas de que populares y socialistas vayan a ser las formaciones que se disputen la presidencia del Gobierno apenas dentro de unos meses. Los populares de Rajoy no es solo que tengan un problema de comunicación, que también,  es que llevan toda la legislatura sin hacer política, en Madrid y en Toledo, y se comportan como meros notarios que leen los datos macroecómicos de España y Castilla-La Mancha tal que  fueran las mismísimas  tablas de Moisés, y dan por hecho que no hay por qué dar más explicaciones. Imágenes como la detención del delegado del Gobierno en Valencia, que intenta ocultar las esposas tapándose con la chaqueta, no contribuyen precisamente a mejorar la imagen del partido en el Gobierno, y como Rajoy ya ha dicho que le política económica no se cambia, porque es cierto que empieza a dar resultados, pues no se sabe cómo se las va a arreglar el presidente del Gobierno con esa alegría que le caracteriza para cambiar esa tendencia decreciente a no ser  que nos suscriba a todos los españoles al  Expansión y el Financial Times para que nos vayamos animando con los indicadores macroeconómicos y tomemos conciencia de lo que podría suponer en los inversores las políticas populistas. Si esto sigue así, con dos o tres sondeos malos para el PP Albert Rivera  se puede convertir en pocos meses en la gran esperanza blanca para luchar por la presidencia del Gobierno ante un frente de izquierdas que tendrá como gran escaparate ayuntamientos como los de Madrid, Barcelona y Valencia, tres laboratorios para la nueva política española.

El PSOE regresará al palacio de Fuensalida tras la investidura a mediados de junio, pero lo hará  de una manera bien diferente a las ocho ocasiones anteriores en que alcanzó la presidencia de Castilla-La Mancha. Ya no será aquel PSOE de Bono que con más del cincuenta por ciento de los votos era el nuevo Rey Sol de la Autonomía recién estrenada, el líder que había logrado arrebatar a Alianza Popular y al PP la centralidad política. Lo que viene es el PSOE más debilitado desde las primeras elecciones  de 1983 cuando Bono salió elegido con apenas una diferencia de dos diputados frente a Alianza Popular. Hoy llega un Partido Socialista que ha perdido su condición hegemónica en Castilla-La Mancha (de hecho, es el PP el que gana las elecciones) y lo hace además en alianza con una fuerza emergente más a la izquierda, Podemos y su entorno,  que a nadie oculta su objetivo en las próximas elecciones, que es  reemplazar al PSOE en el liderazgo de ese frente de izquierdas.  Nada que ver por tanto con el PSOE de Bono (y luego Barreda)  que gobernó sucesivamente Castilla-La Mancha desde 1983 durante ocho legislaturas seguidas, que jamás tuvo necesidad de mirar hacia su izquierda, porque allí estaba el abismo, y por ello pudo robar el espacio político de centro al PP a base de desplazarlo cada vez más a la derecha. Hoy la centralidad se ha desplazado hacia la izquierda y el PSOE ya no es el que marca los tiempos políticos en solitario. ¿Quién ocupará ese hueco? En teoría estaba reservado para Ciudadanos, pero la reforma de la Ley Electoral de Cospedal le jugó una mala pasada, porque aun obteniendo 93.672 votos, no  le ha servido para obtener representación en el convento de  San Gil y el PP a no ha tenido tampoco a nadie con quien pactar, o beneficiarse de su abstención, como ocurrirá en el Ayuntamiento de Guadalajara y previsiblemente en la Diputación. Esa actitud soberbia del PP de jugar al todo o al nada (entre los votos del PP y Ciudadanos en las Autonómicas hay tres mil más de lo que totalizan PSOE y Podemos, pero…) y una reforma electoral que se les volvió en su contra explican lo que a buen seguro ocurrirá en la sesión de investidura dentro de dos semanas.

García-Page estaba eufórico la noche electoral, porque sabía que aun perdiendo esa noche ganaría las elecciones al día siguiente, pero a medida de que pase el tiempo podrá analizar con más serenidad los resultados, y verá que son los peores para el Partido Socialista desde aquellas primera elecciones de 1983 en que Bono sacó el 47% frente a la Alianza Popular de Arturo García Tizón, que se quedó en el 41%. El PSOE solo volvió a tener otro momento complicado en las elecciones de 1995 en que José Manuel Molina pisó los talones de Bono hasta situarse a tan solo a 1,4 puntos (la menor diferencia de siempre entre populares y socialista), pero a partir de entonces el de Salobre supo aprovechar todos los resortes del poder regional para acabar por identificar a su gobierno con la Autonomía misma, al uso y manera de los nacionalistas, y en las elecciones de 1999 el PP llegó a ellas sin posibilidades (ganó Bono por 13 puntos de diferencia).  En 2003, Bono tocó techo al alcanzar el 58% de los votos con 634.132 sufragios) y a partir de ahí se produjo una curva descendente que aun así  le valió a Barreda para tener impulso y batir con claridad a Cospedal en las elecciones de 2007 con diez puntos de diferencia. La mala gestión de la crisis económica por el gobierno de Barreda favoreció la victoria de Cosperdal en 2011, con una diferencia de cinco puntos a su favor; y así hasta que llegamos a estas elecciones de 2015, en que el PP sigue siendo el más votado, con el 37% frente al 36% del PSOE,  pero como no sacó por un escaño la mayoría absoluta y Ciudadanos se ahogó al borde de la playa, pues no tiene a nadie con quien pactar y con el  permiso del señor Iglesias será García-Page el que gobierne.

Pero ¡mucho ojito! Entre 2003 y 2015, el PSOE ha perdido en Castilla-La Mancha 242.910 votos y en términos porcentuales ha bajado del 58% al 36%. ¿Habrá tocado fondo? Pues no  lo sabemos. El problema que tendrá en los próximos meses es que se juega su liderazgo ante en esa nueva izquierda neocomunista (a mi entender)  que está surgiendo en torno a Podemos y que recuerda un poco  a lo que le pasó a Rodolfo Llopis en el famoso congreso de Suresnes de 1974 ante un arrebatador abogado laboralista sevillano, que pocos conocían, Felipe González. Si como  declara Emiliano García Page,  los de Podemos aspiran a ser socialdemócratas y ocupan el mismo espacio político que el PSOE, la pregunta es obvia: “¿Para qué vamos a votar en las Generales  a la vieja socialdemocracia si ha surgido una nueva y renovada, y con un líder de gran capacidad para utilizar las nuevas herramientas de la política, que son la televisión-espectáculo y las redes sociales?

¡Qué peligro tiene el razonamiento de Page! Me gustaría saber qué opina de todo esto Felipe González. Esto es lo que hay.

P.D.- Sería la única alcaldesa del mundo que califica al turismo como una «carga» y que propone limitarlo. Personajes extravagantes como Ada Colau, aquella chica que se vestía de Superman para luchar contra las deshaucios, van a ser impagables para la prensa y la prueba del nueve de lo que significa dejar al populismo el gobierno de ciudades como Barcelona. Pero los barceloneses sabrán lo que hacen permitiendo a los demagogos jugar con las cosas de comer. Por si las moscas, si van a la Ciudad Condal tengan cuidado de sacar un mapa turístico a la vista de todo el mundo. Si pasa algún «colau» cerca, le puede mirar mal.

Cospedal jugó al todo o nada y seguramente perdió (1)

Cospedal ganó anoche las elecciones  en Castilla-La Mancha, pero las ha podido perder por la mañana. Y Emiliano García-Page, que dio la apariencia de haberlas ganado por mayoría absoluta, porque dio por hecho el pacto con Podemos a los que ni tan siquiera nombró, ahora tendrá que negociar un acuerdo de investidura, que todos damos por hecho, pero que hay que cerrar. Y estas cosas nunca son fáciles, porque primero hay que ver si Podemos entra en el gobierno y con qué programa, o si se espera por tacticismo a las elecciones de  ¿noviembre?, ¿diciembre?…  y mientras tanto se gobierna con pactos a la carta mediante la aprobación de algunas medidas  envueltas en fuegos de artificio,  salvado el escollo principal de que la legislatura  ya tiene los presupuestos aprobados. Y si hay algún problema,  nadie puede negar que García-Page tiene la impagable colaboración de José Bono, ayer significativamente presente en  la noche de la victoria, que todavía le puede montar una cena con Pablo Iglesias  en su casa de Olías para limar asperezas. Sí, yo también creo que Cospedal ganó ayer las elecciones en Castilla-La Mancha, pero que las va a perder a mediados de junio cuando se convoque la investidura en el convento de San Gil. Lo que conllevará también una decisión que  trasciende de los muros de Toledo. ¿Se quedará Cospedal como jefa de la oposición? ¿O Rajoy le pedirá que dé por terminada su carrera política en CLM y vuelva a Madrid a cuidar el aparato del partido de cara a las elecciones generales de noviembre? Pero vayamos por partes.

COSPEDAL.- Los sondeos más serios que comentamos en días anteriores han acertado en lo esencial. No ha habido mayoría absoluta, aunque Cospedal ha estado al borde, pero se desfondó cerca de la playa. Cospedal no tiene un mal resultado, porque solo perdió diez puntos con respecto a las elecciones de 2011, pero le puede pasar como a Javier Arenas cuando ganó las elecciones andaluzas por primera vez al PSOE,  y luego las perdió en el palacio de San Telmo. Pendiente de un análisis más exhaustivo, la reducción de diputados en el parlamento regional ha jugado al final contra los intereses del PP. Así que como le pasó a Barreda en  2011 alguien se ha podido pegar un tiro en el pie. Los dedos señalan a Vicente Tirado. Por caprichos de la enrevesada Ley D’Hondt, que es diabólica, la reducción de diputados ha acabado perjudicando especialmente a Ciudadanos, que ha recogido mayoritariamente el voto centrista que perdió el PP, con lo que  al final Cospedal no tiene a nadie con quien pactar. Dicho de una manera  gráfica pero más soez:  más de 93.000 votos de Ciudadanos procedentes de los antiguos graneros populares se han ido a la “basura electoral”, no han servido para nada. Con siete diputados, en Guadalajara Ciudadanos habría obtenido al menos un escaño y el PP habría sacado uno de diferencia al PSOE,  lo que habría dado probablemente a Cospedal  la investidura.

Pero hay una segunda cuestión que no ha salido bien a la estrategia del PP. Presentar a Ciudadanos como una colección de indocumentados salidos del  nebulosos mundo de las tertulias políticas. Cospedal jugó en Castilla-La Mancha al todo o nada y al final Podemos acabar siendo nada.  Pero es que además se ha abonado un mal ambiente de  cara a futuros pactos electorales con el partido de Albert Rivera, sí, aquel catalán de los “Ciutadans”.  La única que lo entendió fue Cristina Cifuentes, que no entró en ese juego. En Guadalajara,  el PP debería haber puesto un despacho a los de Ciudadanos, y haberles prestado algunos votos. Vean si no: Los de Rivera han obtenido 14.475 sufragios que han ido a la “basura electoral” a los que hay que añadir otros 4.661 que son la diferencia entre PP y PSOE en Guadalajara, que a los populares tampoco  les ha valido para nada, porque a la postre han sacado los mismos diputados que el PSOE, dos. Por tanto, si los datos nos dicen que mayoritariamente el voto de Ciudadanos procede del PP, en Guadalajara  casi veinte mil votos moderados se han ido por el desagüe. Una medalla para el estratega de la operación adelgazamiento. Pero que nadie se queje: cuando un elector retira el voto a un partido es por algo (y en Guadalajara el PP ha perdido 24.000 votos respecto a las autonómicas de 2011). Yo apunto algunas: castigo por la corrupción; percepción de que el PP ya no defiende los intereses de las clases medias; una estrategia de comunicación de brocha gorda, creyendo que con manipular la televisión regional y llenar los buzones de panfletos iba a ser suficiente; y soberbia y prepotencia en sus dirigentes, hasta el punto de que  incluso cuando decían la verdad sobre el cuadro macroeconómico, que les favorecía,  parecía estaban echando la bronca a los ciudadanos. Sí, Cospedal ha hecho una mala campaña electoral, en la que le  ha faltado alma. Aparentaba distancia. Y aunque ella es mejor organizadora que mitinera, y le cuesta llegar al corazón del elector –eso que lo ha bordado Manuela Carmena en la comunidad de Madrid–,  se podría haber vestido mejor; mucho mejor. Sus estrategas tampoco pensaron que al PP le convenía tener alguien en el centro con quien pactar, y no entendieron que con esos sondeos era muy arriesgado apostar todo el 5. Creer que en Guadalajara se podía llegar al 39% de los votos , para alcanzar el tercer diputado, era puro ejercicio de voluntarismo. ¿Verdad Porfirio?

PAGE, PRESIDENTE .- El PSOE perdió las elecciones, porque saca seis puntos menos que en 2011 y ha perdido más de cien mil votos, así que el resultado no es como para tirarse al Tajo con el Moet en la mano.  García-Page muy  probablemente va a gobernar, y aunque José García Molina  nos decía recientemente  “No soy de pactos de gobierno y bisagras. Ahí no me van a encontrar”,  como ya son casta será muy probablemente lo que hagan. Desde CC.OO y UGT, que han sido en esta legislatura la principal oposición al gobierno de Cospedal, ya lo han advertido: Queremos estabilidad; y mucho gasto público. Pues vaya comprándose don Emiliano una buena calculadora, para que no le pase como a su antecesor Barreda, que al final decidió no recortar a base de no pagar a nadie, y poner con ello a miles de empresas y proveedores en el precipicio. No va a ser fácil un gobierno a la izquierda de la izquierda  con Podemos. Allgún cualificado militante socialista me dice que  no lo tiene tan claro de que no le hagan sufrir a Page hasta que pasen las elecciones gemnerales; y que gobernara durante unos meses Cospedal en minoría.  Sería maquiavélico; pero al final todos pueden cambiando cromos. Yo te apoyo en la Acaldía de Madrid y tu… Y si hay alguien con cintura en el PSOE regional ese es Page, un ratón colorao, como dicen en los pueblos.

CIUDADANOS.– Tenían una horquilla de 0 a 3, y ha salido cero. Y de ser las llaves del parlamento regional, han pasado a no pasar de la puerta.   Ciudadanos es un partido que como Podemos está montado para las elecciones generales; y estas locales les han  venido grandes.Carecen de de  una estructura de partido, de candidatos conocidos, de programas locales; y todo esto no se improvisa en dos tardes.  Pero que nadie lo dude: Ciudadanos viene para quedarse y  Rivera disputará en las próximas elecciones al PP el liderazgo del voto moderado  no de izquierdas. Y Rajoy lo sabe.

PODEMOS.- Bienvenidos en CLM a la casta  y al coche oficial. No quisieron arriesgarse en las municipales, y seguramente que han acertado. En las Generales querrán  liderar todo ese poder  municipal en torno a esas plataformas de izquierdas que pueden alcanzar las alcaldías de ciudades tan emblemáticas como Madrid , Barcelona o Valencia, las tres capitales más pobladas de España, y como absorberán a los restos de Izquierda Unida, con Garzón a la cabeza, Iglesias se presentará  a las Generales como la genuina alternativa a la derecha. Si lo logra, a pesar del poder territorrial que va a tener el PSOE, pactando con Podemos, Iglesias conseguiría lo que nunca logró Julio Anguita: el famoso sorpasso. Me gustaría saber qué opina de verdad Felipe González de todo esto.

UpyD y Vox.- Como predecían los sondeos, han quedado reducidos a la irrelevancia electoral. Rosa Díez hizo un gran trabajo parlamentario pero  se cargó el partido que fundó cuando se negó al pacto con Ciudadanos, como reclamaba Sosa Wagner o Toni Cantó; y ahora a UPyD  solo le queda ser “opado” por el joven Rivera.  Su animosa organización en Guadalajara no se lo merece, pero la política es así. Los errores graves se pagan gravemente .

Esto es  lo que hay; y en los próximos días descenderé  a la clave local, aunque para ello hay que ver cómo queda la Diputación. Si al final la salvan, como creen en el PP,  lloverá bastante menos en el parque de las Torres.

Y sobre Vox, Vidal Quadras se fue por algo. Al día de hoy, no hay un espacio democrático electoral  a la derecha del  PP.Y pasado mañana, pues ya veremos lo que pasa en Génova.

 

Una campaña de muy baja calidad democrática

Para una región que se inventó en 1982, año en que se aprobó su estatuto, llama la atención de que  transcurridos 33 años todavía no se haya celebrado jamás un debate electoral entre los principales candidatos que aspiran a la presidencia de Castilla-La Mancha. Casi siempre suele ser el candidato que ostenta la presidencia el que se niega a su celebración, aunque esto es lo de menos, ya que sospecha que es el que tiene más que perder. Pero el problema de fondo es que denota estamos ante unas campañas electorales de baja calidad, que no serían asimilables con otros países de mayor tradición democrática que la nuestra.

¿Se imaginan unas elecciones sin debates electorales en Estados Unidos, Francia, Alemania…? Forman parte de su tradición, y a ningún candidato se le ocurriría decir que no va, porque  perdería las elecciones. Se celebran en un lugar público, y con público (normalmente una biblioteca, una universidad…) y los medios de comunicación que quieran pueden coger su señal. Pero no solo tienen lugar con motivo de las Primarias o de una elección Presidencial sino que en el caso americano se extiende a los comicios para gobernadores, congresistas, senadores, fiscales y hasta para sheriff del condado.  Forma parte de su cultura democrática. Y punto.

Aquí no solo no mejoramos sino que vamos a peor. Ahora  no solo siguen sin celebrarse debates entre los principales candidatos a la presidencia de la Junta sino que tampoco se llevan a cabo entre los alcaldables con más posibilidades, logro que fue posible en las primeras elecciones democráticas en Guadalajara. Las condiciones que puso el actual alcalde, Antonio  Román, eran inasumibles (que el resto de partidos nombrara un portavoz que debatiera con él), si bien es cierto una cosa: cualquier alcalde en ejercicio  está  en inferioridad de condiciones ante un debate con el resto de candidatos, porque se convertiría en un pin-pan-pun contra él. ¿Cómo se podría resolver esto?  Pues estableciendo dos tipos de debates: entre los dos candidatos con más escaños; y otro entre los partidos con representación en el  municipio y en la autononía. Así se ha hecho en Telemadrid, que en comparación con la televisión de Ignacio Vila es la BBC. ¿Cuál es el problema? Que al carecer de tradición democrática los debates  en Guadalajara y en Castilla-La Mancha en general, estas normas de deberían pactar mucho antes de la campaña electoral, para que nadie juegue con ventaja. Doy una idea: podría establecerse mediante una resolución parlamentaria o del propio pleno municipal  al principio de la legislatura.

No es una cuestión baladí mejorar la calidad democrática de las campañas electorales; o el populismo y sus ocurrencias (esa “democracia asamblearia” para disfrute de los jacobinos)  acabará ganando terreno. Pero para perfeccionar la democracia representativa, la única que conoce el mundo civilizado, se necesitan reformas que no deberían posponerse más.  Pedro Sánchez,  por su bisoñez,  perdió una ocasión de oro para haber pactado con Rajoy  una segunda vuelta al estilo francés  que hubiera dejado en mano de los ciudadanos la formación de los gobiernos municipales, como en Francia, y no a expensas de oscuros pactos postelectorales. Pero tampoco se ha dado un solo paso para desbloquear las listas electorales en los grandes municipios – para que el elector pudiera ordenar los nombres en las candidaturas- y convertirlas en abiertas en los pueblos de menos de mil habitantes.  A unas elecciones municipales  no se presenta  Rajoy,  Rivera,  Sánchez o Iglesias; se presentan Román, Blanco, Latre...Son ellos los que van a tener que resolver los problemas del día a día, apoyados en sus equipos de concejales. Pero si el elector no tiene mayor participación en elegir u ordenar esos equipos,  ¿dónde queda el margen que dejamos al ciudadano que va a sufrirlos?

Un Ayuntamiento no necesita tener que  consultar cada quince días lo que tiene que hacer en la plaza del pueblo. Para eso elegimos a unos representantes en base a un programa electoral. El problema es cuando por tacticismo llegamos al último día de campaña sin conocer el preograma electoral, como ha sucedido con los programas electorales de Cospedal y Aguirre. O cuando esos partidos emergentes, aquellos que deberían encarnar la renovación, presentan por programa una breve colección de buenas intenciones adornada con la foto de su líder mediático, que por supuesto no se presenta a las elecciones para gobernar tu ayuntamiento. Por no hablar de la Diputación, donde no solo no tenemos posibilidad de elegirla directamente, para fortalecerla, sino que ni tan siquiera sabemos quienes serán los candidatos de los principales partidos.¡Qué tiempos aquellos en los que criticamos a Tierno Galván porque dijo que los programas están para incumplirlos! Ahora ni se molestan en mostrarlos.

Si seguimos en  Guadalajara, solo ha habido dos campañas de carácter provincial: la del  PP y la del PSOE, mucho más intensa la de los populares, que se van a beneficiar en el medio rural de ese plus que dá estar en el gobierno. Y muy concentrada en el Corredor del  Henares, la única zona donde se presentan los partidos emergentes, y en la que según los sondeos que manejan los partidos se va a decidir el reparto de escaños en las Autonómicas.

Para ser unas elecciones “históricas”, porque supondrían la incorporación de nuevos partidos a ayuntamientos y autonomías de nuevas fuerzas políticas, la campaña ha sido decepcionante. Por un lado, porque esos nuevos partidos no han materializado ese mensaje renovador en un programa electoral  explícito, porque estas elecciones les han venido demadiado pronto. Pero también porque las formaciones tradicionales, que han tenido más capacidad para plasmarlo,  se han ido por las ramas más de lo deseable, y especialmente formaciones de izquierdas que abogan por un mayor gasto público y social sin decir dónde va a salir todo ese dinero para financiarlo. A fin de cuentas, gobernar es establecer unas prioridades de gasto, pero cuanto este se dispara el que lo paga es el contribuyente. Ni a ayuntamientos ni a autonomías les llueve el dinero del cielo.

Es verdadero  desperdicio que habiendo progresado tanto la tecnología de la información  se hayan aprovechado tan poco para el debate y la intercomunicación con los electores a los que solo se les ha suministrado consignas y propaganda. Y a veces que ni eso, como ha sucedido con la web regional del  PP, que ni tan siquiera  ha sido capaz de informar a tiempo de los actos de  su candidata o de la agenda electoral del día. Las campañas de los dos candidatos principales se han limitado a ocuparse de dar una idea simple al día para el consumo televisivo en los telediarios, y han rehuído todo lo demás,  incluso las entrevistas con la prensa profesional no adscrita y no financiada por esos partidos.

Esto es lo que hay. He vivido todas las campañas  desde que recuperamos  la democracia allá por 1978 y nunca me he aburrido tanto como en esta. O las reformamos para asimilarnos  a esos países que llevan doscientos años más de democracia que nosotros; o hay un serio riesgo de que el populismo y la política de corrala que practican algunas tertulias de televisión acaben por marcar el pulso de este país.

El circo que nos espera en algunos ayuntamientos y autonomías  tras el 24-M puede ser minino.¡Lo más propio para un país que muy levemente está saliendo de la crisis económica más profunda tras su guerra civil! Decía hoy Felipe González  que con los mismos votos que Susana Díaz, el premier David Cameron ha sacado mayoría absoluta.

¿Y quién tiene la culpa de ello?

Al rebufo de unos curiosos sondeos y tres posdatas

Los sondeos no son mano de santo, pero marcan tendencia. Y si están bien hechos, nos pueden avanzar algunas pautas que luego tendrán concretarse ante las urnas, la única encuesta que vale de verdad. Hoy me voy a referir a dos de ellos. El del oficial CIS y el de Metroscopia para El País, porque ambos tienen un universo de 2.000 encuestas cada uno y se supone que el margen de error que no llega al 3%. Vayamos con algunas de esas tendencias en lo que respecta a las elecciones Autonómicas en CLM.

1.- Se confirma que las mayorías absolutas son cosa del pasado. La horquilla más favorable  al PP (15 escaños) se queda a dos de esa mayoría absoluta.  El PSOE es el segundo partido en ambas encuestas, aunque la del CIS le da como partido más votado (35,1% frente al 34,9% del PP), pero la “cocina” del CIS atribuye al PP  1 o 2 diputados más. La sorpresa es que la encuesta de Metroscopia predice un  hundimiento del PSOE hasta los 10 diputados, con casi un 10% menos de respaldo que el PP.

2.- Hay todavía mucho voto indeciso, el 37% según el CIS, que se lo están pensando. Parece consolidado que el bloque crítico de los que piensan que las cosas van mal o muy mal en Castilla-La Mancha está en torno al 44%. Ahí Cospedal no va a pescar un voto. Pero sucede que si bien los que creen que la situación de la región es «buena» o «muy buena» solo alcanzan 14,5%, hay casi un 40% que la califican de “regular”. Si esta mayoría desapasionada se inclinara hacia el PP, decantaría el triunfo para Cospedal.

3.- Las peculiaridades del Estatuto de Castilla-La Mancha, diferente a todos los demás en esto, permiten que el candidato con más escaños quede investido presidente si en dos meses no hay una mayoría alternativa. Por lo tanto, si ambas encuestas están en lo cierto,  Cospedal podría salir reelegida presidenta sin necesidad de alcanzar pactos de gobierno, como le obliga a Susana Díaz en Andalucía.

4.- Ahora bien, una cosa es ser investida y otra gobernar sin una mayoría en las Cortes regionales. En este sentido, cobraría  relevancia el papel de Ciudadanos  en la centralidad del futuro parlamento regional,  ya que ninguno de los sondeos concede la posibilidad de que PSOE y Podemos puedan formar un gobierno de izquierdas. Su candidato, Ángel Ligero, actual concejal de Galápagos, y que comenzó su carrera política en el PP,  que está llamado a tener un papel estelar en la política regional, ya nos decía una entrevista con GuadalajaDiario  que “no vamos a ejercer labores de gobierno si no somos la fuerza más votada”. De hecho, pocos esperan que el partido de Albert Rivera saque la patita y se moje antes de las elecciones Generales,  con lo que Cospedal tendría que recurrir a una nueva forma de gobernar, los pactos a la carta de los proyectos de Ley que quisiera abordar.

5.- En contra de lo que los sondeos decían hace unos meses, el globo de Podemos se deshincha y no tendría un papel decisorio en el parlamento regional a no ser que fuera verdad como dice Román que existe un “frente antipepé” formado por PSOE, Ciudadanos y Ahora-Podemos. Pero yo no lo veo. Con los datos de ambos sondeos, al PSOE no le valdría el respaldo de Podemos para gobernar, porque el partido de Iglesias se quedarían con un arco entre 2/4 diputados.

6.- A algunos les podrá resultar una paradoja que la zona rural y manchega de la región se pueda convertir en el mayor granero de votos para el PP de Cospedal después de haberlo sido del PSOE de Bono y Barreda. A mí no. La mayor prima a los partidos de gobierno se da en las zonas rurales, donde los cambios tardan más en llegar, pero acaban llegando; y en La Mancha ya han  asimilado que la que gobierna ahora es Cospedal, y ello explicaría en parte que el PP pudiera meterle al PSOE un 4-2 en Ciudad Real (un feudo histórico socialista), un 3-1 en Albacete o un 3-2 en Cuenca. Por el contrario, en Toledo empatarían a escaños y ¿qué pasaría en Guadalajara? El CIS no hace público los resultados por provincias, y lo que avanza la encuesta de Demoscopia es del todo sorprendente, ya que concede al PSOE la condición de partido más votado en Guadalajara con lo que obtendría 2 diputados por 1 solo el PP. Teniendo en cuenta que el PP casi alcanzó en las últimas autonómicas el 50% de los votos, la proyección de Metroscopia me sorprende. El PP va a perder votos, eso es seguro, pero si el PSOE llegara a superar al PP en Guadalajara estaríamos ante un hecho histórico como fue la primera victoria del PSOE de Bono en Guadalajara en 1999. Y tuvo que esperar cinco elecciones para conseguirlo.

7.- Guadalajara siempre ha sido en esta comunidad autónoma la primera provincia en ser sensible a los cambios. Fue el primer sitio en el que ganó el PSOE, luego donde se produjo la alternancia con el PP, y ahora será el primer lugar en que el que se noten los efectos del fin del bipartidismo. Todo ello se explica por nuestra cercanía a Madrid y a la porosidad que tiene en el Corredor la política de la capital. Lo que pone de manifiesto  el estudio de campo del CIS   es que tanto Ciudadanos como Podemos tienen una mayor penetración en las localidades más pobladas del  Corredor, mientras que su respaldo en la Guadalajara rural es todavía irrelevante. Me voy a mojar más, a tenor de lo que nos encontramos en los intestinos de las encuestas, sumado a la propia percepción personal después de muchas elecciones a las espaldas, ningún partido va a llegar a los 3 escaños, y el reparto más probable es que el más votado (yo creo que finalmente será el PP, por los indecisos y la compensación con el voto rural) tendría 2 escaños, y que PSOE, Ciudadanos y Podemos se repartirían uno cada uno.

8.- En el Ayuntamiento e Guadalajara no hay sondeos a la vista (aunque los partidos sí los manejan) y cualquier pronóstico es más arriesgado. En el PP se habla de que la horquilla está entre el 12 y el 13, siendo este último escaño el que otorga  la mayoría absoluta. La entrada de Ciudadanos en la corporación la doy por segura; y lo que habrá que ver es con cuántos ediles para hacer cálculos sobre las posibilidades reales de Román de alcanzar la mayoría absoluta. ¿Y la Diputación? El PP ha “fichado” bien en los pueblos, pero el sistema es tan complejo que casi tengo más posibilidades de acertar jugando a la Primitiva.  Esto es lo que hay.

P.D 1 A Albert Rivera le ha debido dar un ataque de adanismo al mandarnos directamente a las residencias del Inserso a los que vivimos  la Transición, porque la regeneración política , dice el tío, solo podrían traerla personas que han nacido en democracia. Ya me gustaría a mí que la actual clase política estuviera la mitad de preparada e hiciera gala de la mitad del patriotismo y capacidad para llegar a acuerdos que demostró la generación de la Transición. O como escribe Arcadi Espada, con el que tanto coincidió Rivera en Cataluña: “El reset regeneracionista es la pura reacción. Mas que del Ibex, se corre el riesgo de acabar siendo el vacuo partido de El Corte Inglés».  Dicen los que saben algo a esto, que en las campañas electorales no se ganan apenas votos, pero sí se pueden perder. Con lo bien que comenzó, como siga desbarrando  don Albert él solito puede dar la vuelta a los sondeos.

P.D 2 Pues no, no habrá debates públicos en un lugar público, y con las condiciones que puso ayer Román, difícilmente podría haberlos. Román sí sigue a la perfección la máxima anterior de que el que no arriesga no se equivoca. Aunque esta vez no tengo tan claro de que esas tácticas a lo Simeone sean las que más le convienen. Estamos ante unas elecciones muy abiertas, y con mucho voto indeciso.

P.D.3 Al candidato García Molina de Podemos tampoco  le gusta el convenio sanitario con Madrid, porque lo que hay que hacer según dice él es destinar todos los recursos a la sanidad de Castilla-La Mancha y no a financiar convenios. El señor Molina, como otros candidatos, siguen sin querer enterarse de que la Sanidad está transferida, aunque a algunos no nos guste (a ellos, sí) y que por ello Madrid no puede pagar las facturas de los ciudadanos de Guadalajara y Toledo, ni tampoco lo haría el Estado con los famosos fondos de cohesión, porque estamos hablando de una atención continuada a más de 300.000 personas, no de un  paisano que se tuerce el tobillo en la playa de Ribadesellla y le atiende la sanidad de Asturias.  Debo ser un tío raro: prefiero que me atiendan en un hospital de Madrid  que en uno de Ciudad Real aunque en el primero no esté la bandera de Castilla-La Mancha en la puerta.

Un ambiente “raro”

Bien, pues ya está todo el pescado vendido ante la cita electoral del 24 de mayo, por lo menos en cuanto a la oferta que presentan los partidos políticos en estos comicios locales y autonómicos. ¿Qué ambiente detectas?, le preguntaba a una de las personas que mejor conoce la provincia de Guadalajara, y especialmente su mundo rural, que estaba entre los invitados a la presentación de la candidatura de Antonio Román con asistencia de Dolores  Cospedal. Y me respondió con esta expresión: “raro”, a lo que un alto dirigente empresarial apostilló: “Cualquier cosa puede pasar”.

RARO.– Me apropio por tanto de ese adjetivo para este artículo, porque en su definición de la RAE como el “que se comporta de un modo inhabitual”, está el meollo de la cuestión. Todos intuimos  que se están dando comportamientos “poco frecuentes” , raros por tanto, que de alguna manera van a afectar a las dos grandes fuerzas políticas, una conservadora-liberal  y otra socialdemócrata, que se asentaron  en España tras las dos primeras elecciones democráticas, no sin antes absorber a los comunistas de Carrillo y  a esa Alianza Popular de Fraga, que recordaban demasiado a una guerra que todos queríamos superar con la Transición, y que algunos ahora quieren desenterrar. Desde entonces, España se comportó  como una democracia europea corriente,  con las lógicas alternancias en el gobierno,  sin volver a las extravagancias que jalonaron gran parte de su historia en  los siglos XIX y XX. Hasta que llegó la crisis; y todo se puso patas abajo. Por primera vez desde la Transición, la crisis golpea sin piedad  a esa nueva clase media española, formada por trabajadores con empleo estable, profesionales liberales y pequeños empresarios y autónomos,  que hacían de colchón entre los extremos  en cada cita electoral, y que no querían aventuras que pusieran en riesgo un sistema que más o menos  garantizaba estabilidad en el empleo –sin llegar nunca a los parámetros centroeuropeos, seguramente que por las insuficientes reformas en una legislación laboral muy rígida y antiliberal,  que estaba saliendo  de la autarquía franquista– , y también  una indudable mejora en la calidad de vida de los españoles, y todo ello en el marco de  un régimen de libertades (emanado de una Constitución que algunos ahora cuestionan  gratuitamente) como jamás  disfrutó el pueblo español a lo largo de la historia. La proletarización de amplias capas de esa clase media, por el aumento de las desigualdades y la pérdida de poder adquisitivo, junto al efecto corrosivo que ha supuesto  el fenómeno de la corrupción en la moral ciudadana, ha hecho que ese colchón de clases medias sea hoy más ligero, y la gente se empiece a comportar de un modo inhabitual, con lo que efectivamente el ambiente está “raro” e “imprevisible”. No hace falta decir que de la confusión se benefician los partidos que vienen con la etiqueta de lo novedoso, aunque sea muy difícil encontrar ideas realmente innovadoras (más allá de algunas propuestas que hemos oído a Luis Garicano, todavía por madurar), si no son decididamente antiguas y notoriamente fracasadas, en estados del este que ya ni existen o en el caribe americano, por muy modernamente envueltas que vengan  en un tuit.

¿UNA PRIMERA VUELTA?. Aunque la cita de del  24 de mayo se trate de  unas elecciones locales y autonómicas (en este caso de las comunidades de la segunda división estatutaria), es obvio que especialmente algunos partidos lo van a plantear  como una primera vuelta de las elecciones de ¿noviembre? Pero es más, y sin que yo quiera comparar ni por lo más remoto la situación actual de España con la de aquella sociedad  que alumbró las elecciones municipales de abril de 1931, no es menos cierto que sí hay un elemento a considerar. Un derrumbamiento del actual partido del Gobierno  en las principales ciudades del país,  podría traer graves  consecuencias en las elecciones de ¿noviembre?,  como las tuvieron ese 14 de abril de 1931 a pesar de que las candidaturas monárquicas ganaran numéricamente a las republicanas aquellas elecciones en España. Ahora, ningún rey, por el momento, saldría en ningún Ave de la nueva estación de Atocha, pero ya sabemos cómo  se las gasta históricamente la derecha española con partidos y dirigentes en la hora de la derrota. ¿Qué pasaría con Rajoy? ¿Y con Pedro Sánchez, si Podemos  hace el sorpasso y supera al PSOE en las grandes capitales? ¿Llegarían algunos de los dos a noviembre? ¿O antes, si Arriola opina que es mejor adelantar las Generales?

El ambiente está raro, sí, y no digamos en Guadalajara en donde por primera vez hay una expectativa razonable de que fuerzas políticas al margen de PP, PSOE y de Izquierda Unida, puedan entrar en las tres instituciones que concurren a las urnas: ayuntamientos, diputaciones (estas por una vía indirecta, que los electores no entienden) y comunidades autónomas de segunda división (Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía, convocan sus propias elecciones). Vayamos por partes.

Guadalajara es una provincia muy complicada para unas municipales, pues no en vano hay 288 municipios y 25 entidades locales menores. Solo PP  y PSOE tienen una estructura provincial y han llegado a todos los municipios, y el PP presume de haberlo hecho también en esas entidades locales de ámbito inferior al municipio. La tarea de presentación de listas es titánica, y para lograrlo hay que recurrir en muchos casos a lo que se conoce por “paracaidismo”, es decir, enviar como candidatos a personas que no son del pueblo. Se intenta evitar, pero se han dado incluso casos de alcaldes electos, que ni vivían en el pueblo, ni nunca aparecieron antes  por él. Tal es la dificultad de completar las candidaturas, que en expresión de un dirigente político “hay más paracaidistas que en el desembarco del  Normandía”. Una vez hicimos un reportaje en El Decano, y nos salían más de un centenar de alcaldes que residían habitualmente en Guadalajara capital; y en Madrid había más de una veintena.

EL PP AFINA EN LA GUADALAJARA RURAL.– Solo con echar  vistazo a las candidaturas vemos nuevamente a la provincia dividida en dos. Corredor del Henares y el resto.

En el resto, es decir, nuestro área más rural, la provincia sigue mayoritariamente  bipartidista. Hay algunas lista de Ahora Guadalajara- Izquierda Unida, por ejemplo en Sigüenza o Molina de Aragón (en esta última localidad, hay dos de independientes), pero es la excepción. Los partidos emergentes, como Ciudadanos y UPyD, tienen una representación marginal en la provincia más rural, por lo que en cuanto a análisis de lo que pueda suceder allí reserva pocas sorpresas. Percibo que el Partido Popular ha hecho un eficaz trabajo pre-electoral, fichando hasta a 41 concejales (y 10 alcaldes), que en las anteriores elecciones se presentaron por otros partidos, especialmente el PSOE, de los que el caso más notorio es el de Luis Padrino, 28 años en la alcaldía de Almoguera, y en cuyo pueblo no se mueve un caracol sin que él lo sepa (no se rían, que hasta una ordenanza tiene para controlar su recolecta), porque fue vicepresidente en una Diputación socialista. Pero que nadie se rasgue las vestiduras. Siempre pasó igual. En el medio rural, el que gobierna tiene una prima doble, porque muchos alcaldes entienden poco de la vida partidiaria, y lo que buscan es estar con el que gobierna en la Diputación y en la Junta, porque así será más fácil conseguir cosas para su pueblo. Y no se equivocan. Nuestra política es muy sectaria. El PP se ha aprovechado esta vez de su condición de partido de Gobierno, como antes le pasó al PSOE.  Cuando los socialistas ganaron por primera vez  las elecciones autonómicas en Guadalajara, después de tres gobiernos consecutivos de José Bono, me comentó el responsable de campaña  de los populares que se lo temían, porque más de medio centenar de alcaldes y concejales, o bien se habían pasado al PSOE, o no habían querido seguir.

CIUDADANOS Y UPyD ENTRAN EN EL CORREDOR.-  En el Corredor del Henares, las cosas son bien diferentes. En municipios grandes, con vecinos que apenas se conocen por la dificultad que tiene la convivencia  en pueblos sembrados de chalets,  la personalidad del candidato  influye menos, y aumenta proporcionalmente la de su partido político. Quiere esto decir, que allí el voto municipal se asemeja más a  unas elecciones generales, y esto beneficia especialmente a partidos que van bien en las encuestas como Ciudadanos, que al igual que UPyD, ha concentrado todo su arsenal en el Corredor del Henares. A la izquierda-izquierda del PSOE, las candidaturas de Izquierda Unida-Ahora Guadalajara tienen presencia  en la mayoría de los núcleos más importantes. Pero para confundirnos un poco  más, también aparecen medio docena de listas con la marca Ganemos Guadalajara, aunque son otros los que van bajo ese paraguas, que en los últimos meses utilizó la coalición liderada por Izquierda Unida.  Si a este maremágnum de la izquierda plural,  unimos que  Podemos no se presenta a las municipales con su nombre, pero lo más seguro (lo decidirán en referéndum) es que apoye a Ahora Guadalajara, y que en cambio en las Autonómicas el partido de Iglesias y el de Cayo Lara versus Garzón van a rivalizar con listas diferentes, (aquí se llamarán Ganemos Castilla-La Mancha-Los Verdes-Izquierda Unida, para enredar más la cosa),  pues  no es de extrañar que en el PP y en el PSOE sospechen que ya llueve menos en los prados comunistas. Me dicen.

Veo a los populares satisfechos del trabajo que se ha hecho en la provincia, creen que el objetivo de hacer el 4-2 en el partido de Sigüenza es posible, y ello podría compensar los escaños para la Diputación que se pueden perder en el partido judicial de Guadalajara, dando por hecho que en  el de Molina volverán a empatar. Habrá que estar muy atentos, además, por si UpyD o Ciudadanos  pudieran tener  votos suficientes para entrar en la Diputación, porque podría ser decisivo para decidir su gobierno. Estos últimos reman con el aire a favor, gracias al impulso y el carisma de su líder Albert Rivera,  aunque el partido de Rosa Díez empezara antes a organizarse en Guadalajara, pero…

¿Y en las autonómicas? Yo les remito a mi artículo anterior, donde les explico cómo, paradojas de la vida, el PP se ha podido pegar un tiro en el pie con la reforma electoral que inspiró Vicente Tirado  en provincias como Guadalajara y Cuenca, con solo cinco escaños, en el momento  en que un tercer partido –¿Podemos?, ¿Ciudadanos?…– entre en el reparto de escaños.  Si esto ocurriera, para que el partido más votado, supongamos que el PP, pudiera tener 3 escaños debería reproducir un respaldo cercano al logrado en 2011 (59,8% de los votos) y tales mayorías van a estar muy caras en España; y también en Guadalajara.  

Si así sucediera, estaríamos hablando de  una distribución probable de escaños en Guadalajara  de 2-2-1 (PP, PSOE, ¿Podemos?), e incluso si los grandes partidos en Guadalajara se la pegaran mucho –aunque no me parece que el agua vaya a bajar tanto– de un 2-1-1-1. (PP, PSOE, ¿Podemos?, ¿Ciudadanos?).

Esto es lo que hay.

P.D. Ni que decir tiene que Román hizo la lista en el Ayuntamiento, con su gente, con la única concesión  de Ana Guarinos de número dos, porque para eso es la presidenta del  partido, y esta última se guisó la de las Autonómicas, liderando una candidatura  con dos de sus diputados provinciales en los números  dos (Robisco) y  tres (Valdenebro), no renovando a ninguno de la época en que Román era el presidente provincial del PP. Cada uno cultiva su huerto, como suele suceder,  y el 25 de mayo, ya veremos lo que nos deparan las urnas. Y la recolecta.

Van a tener que aprender a pactar, el asunto es si pueden

Las elecciones Autonómicas y Locales que se celebrarán el 24 de mayo serán las primeras, desde la Transición, en que la aparición de terceras y cuartas fuerzas políticas podrían decidir la formación de muchos gobiernos autonómicos y municipales. Ante la falta de sondeos con un mínimo de credibilidad (habrá que esperar a lo que diga el CIS, que maneja universos más amplios) la impresión que tengo es que las mayorías absolutas van a estar muy caras en toda España, y también en Castilla-La Mancha. Esto significará que tanto el PP –que no tengo ninguna duda de que será el partido más votado- como el PSOE van a tener que aprender a pactar, y para ello necesitan alguien con quien pactar, descartada en un primer momento  una solución a la alemana. Esta posible quiebra del bipartidismo, en Castilla-La Mancha  beneficia  en principio más al PSOE, porque en el  horizonte tiene un partido emergente de izquierda cañí con quien pactar, y me refiero a Podemos, mientras que en el caso del PP no está tan claro que los diputados que pudiera perder pudiera unirlos a los de una cuarta fuerza política, las encuestas señalan a Ciudadadanos,  por el escaso número de asientos a repartir tras la reducción de escaños impulsada por Cospedal en el parlamento de CLM. Tal es así, que este adelgazamiento del parlamento regional , que el PSOE calificó de “pucherazo”,  podría acabar beneficiando más a un gobierno del PSOE (aun siendo la segunda fuerza más votada) si llegara a acuerdos con el partido que quedara en tercer lugar en CLM, pongamos que hablo de Podemos, mientras que un parlamento de 33  diputados dificultaría que una cuarta fuerza política entrara en el parlamento regional , pongamos que hablo de Ciudadanos, la única opción de pacto que tendría el PP. Por ello, como bien escribió  Jesús Orea en su último post, el Partido Popular está ante una situación de alto riesgo que no vivió en elecciones anteriores. De la misma manera que podría retener casi todo el poder autonómico, local y provincial, también podría perderlo todo y entrar en una situación crítica con vistas a las elecciones generales, un escenario que dejaría todo abierto de llegar a producirse.  Hasta el propio candidato a la presidencia del Gobierno. Por ello, no es de extrañar las tensiones que se están viviendo en estos últimos días en el PP, a propósito de  encontrar un padre al que echar la culpa del fracaso en las Andaluzas.

Pero no quiero ahondar en este asunto, tiempo tendremos para ello,  sino  profundizar en la tesis que plantea nuestro post de hoy, la máxima dificultad que tendrán Cospedal o García-Page, populares y socialistas, en revalidar una nueva mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, como ha sucedido históricamente desde que se inventó la Autonomía.

Y para ello me voy a apoyar en el excelente artículo que escribrió para GualajaraDiario Rufino Sanz Peinado, sopesando lo que hasta los sondeos internos que manejan los partidos políticos dan por hecho: que el bipartidismo se rompe en Castilla-La Mancha con la entrada de Podemos, y las dificultades que tendría una cuarta fuerza para obtener representación en unas Cortes regionales con solo 33 dipuados.

Rufino Sanz Peinado hablaba con perspicacia de que el método D’hont se puede volver rebelde,  y máxime cuando se introducen unas variables que los ingenieros de Cospedal no analizaron cuando redujeron el número de diputados. Que emergiera con fuerza una tercera fuerza política, hablo de Podemos,  e incluso una cuarta, parece que Ciudadanos tras la obcecación demostrada por Rosa Díez por hundir electoralmente la formación que fundó . Rufino, en tono aséptico y profesoral, utilizó la terminología  partidos A, B,C y D para calcular sobre una teórica cifra de votos alcanzados (muy bien tirada, por cierto) sobre cómo sería el reparto de escaños en una circunscripción como Guadalajara en el Congreso de los Diputados y en las Cortes de Castilla-La Mancha. Como en mi condición de periodista independiente se me supone mayor valor y riesgo, voy a ir más allá y en base a estos cálculos aventuraré si no unas conclusiones (algo metafísicamente imposible en política, y sobre todo en la España de hoy, donde la volatilidad en cuanto a las preferencias políticas es más alta que la de los valores cotizados en bolsa),  lo que sí creo es que son al menos una tendencias o un retrato a retocar hasta el 24 de mayo.

Primera conclusión. La irrupción previsible de una tercera y cuarta fuerza política hace muy complicado que el partido ganador  de las Autonómicas en Guadalajara — me mojo, será el PP—pueda sacar el doble de escaños que el segundo—me mojo también, será el PSOE–, aceptando el supuesto de que Podemos entraría en el reparto de escaños con unos 24.000 votos, unos 6.000 menos que el PSOE.  Para que la cosa les quede más clara les invito a que vean el segundo supuesto del artículo referido. En él se calcula método D,hont en mano que harían falta  unos 17.800 votos de diferencia entre el primer y segundo partido mas votado, para que el primero doblara en escaños al segundo. El objetivo está más que complicado para el PP,  teniendo en cuenta que en  las elecciones de 2011, los populares superaron a los socialistas por 16.168 votos de diferencia, y ello permitió que el PP sacara 5 diputados en Guadalajara y el PSOE solo 3, con lo que Cospedal fue elegida presidenta de CLM con 25 escaños por 24 de Barreda, a pesar de que este maniobró para dejar  a Guadalajara con un número par, para que fuera más difícil el desempate. Fracasó. Pues bien,  Cospedal emula a Barreda y vuelve a cambiar la Ley, y deja a Guadalajara (y Cuenca) con un número total de escaños de cinco, otra vez impar. ¿Y qué significa esto, dirán algunos? Respuesta: que mientras la tercera fuerza  política, Izquierda Unida, obtuviera un porcentaje del  4,71%, como sucedió en 2011, nunca entraría en el reparto de escaños con el método D’Hont, lo que significaría, y aquí estaba la clave, que el partido ganador (Partido A en la terminología empleada por Rufino Sanz) habría sacado un escaño de diferencia al segundo más votado (partido B), con que solo hubiera ganado por un voto de diferencia. Pues bien, todos estos cálculos se van al garete con la entrada de una tercera fuerza si esta sacara unos 24.000 votos, porque esa formación  también se adjudicaría un escaño en perjuicio del partido ganador, presumo que el PP.

Segunda conclusión . Que a la vista de los resultados que se dieron en 2011, y la dificultad de que  el PP los repita (estamos hablando de 64.119 votos, un 48,82%, un porcentaje que está esculpido en mármol en la sede del PP), lo previsible sería que se diera el supuesto primero, es decir, que aunque el PP sacara unos  46.800 votos y el PSOE unos 32.500, el método D’hont se puede volver tan rebelde que si hay una tercera fuerza con unos 23.000 votos, ¿Podemos?, el reparto de escaños sería el siguiente.  Partidos A y B, dos escaños cada uno, y partido C, un escaño.

Tercera conclusión. En circunscripciones como Guadalajara y Cuenca, donde se reparten solo cinco escaños, es muy difícil que una cuarta fuerza política tenga representación parlamentaria, aunque sume unos 15.000 votos. Con las dos leyes electorrales anteriores, sí lo habría conseguido. Y esto es un serio inconveniente para Ciudadanos, y a la larga lo podría ser para el PP, que se podría quedar sin un aliado con el que pactar, dando por hecho que Cospedal nunca lo haría con García Page o García Molina (Podemos). ¿O me equivoco? Con el método D’hont, una cuarta fuerza tendría más posibilidades de meter cabeza en provincias como Toledo (9 escaños) y Ciudad Real (8), aunque habría que ver a qué partidos de los mayoritarios le “robaría” esa cuarta fuerza el /los escaños.

Cuarta conclusión.Si en Guadalajara y Cuenca no hay una extraordinaria reacción del PP, que se asemeje a los apoteósicos resultados de 2011,  hay que colegir que disminuyen al mínimo  las posibilidades de que Cospedal alcance esa mayoría absoluta que ella persigue ante la duda cierta de si habrá algo o alguien con quien pactar. Por prudencia, habrá que esperar a lo que diga el CIS, que es la única encuesta autonómica que se hace sobre una muestra suficiente  de entrevistados como para que su demoscopia no sea la lotería de Navidad.  Pero a día de hoy  esto es lo que hay.

Quinta conclusión. En unas elecciones Generales en Guadalajara, la irrupción de una tercera fuerza política que llegara a obtener más de 16.000 votos, si el partido ganador bajara hasta los 46.800 votos (el PP sumó 71.282 sufragios en 2011, así que la sangría tendría que ser  que ser importante) se produciría un hecho insólito, como es que los partidos A, B y C obtendrían un escaño cada uno, y sin representación se quedaría un cuarto partido a pesar de sumar unos 16.200 votos.

¿Interesante a que sí? Nunca nos hemos visto en España, en Guadalajara y en la región  en otra igual. Populares y socialistas van a tener que rebajar la soberbia y suficiencia  que les ha conducido a esta situación, de la que avisan todas las encuestas, y deberán aprender a pactar. El asunto es si tienen con quién. Y a alguno le puede ocurrir que de sugerir que él no querría que un catalán gobernara su tierra, por el delito de ser catalán, como le ocurrió a un mendaz delegado del Gobierno de Andalucía, pase a proclamar que a él también le dio lecciones de la lengua de Josep Pla un tal Albert Rivera, que como es sabido se trata de un independentista incorregible.

Pero esto es lo que hay. ¡Me lo van a decir a mí!

Un convenio realista que evita un conflicto en Guadalajara

Los parlamentos de Vallecas y Toledo, sedes de las comunidades autónomas de Madrid y Castilla-La Mancha, aprobaron ayer el convenio sanitario firmado por los presidentes Ignacio González y María  Dolores Cospedal,  que regulará la atención de los pacientes de Guadalajara en  la sanidad madrileña, y de aquellos vecinos del norte de la provincia de Toledo que voluntariamente prefieran ser  atendidos en hospitales cercanos de la comunidad de Madrid. Queda pendiente la ratificación del Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta, y su posterior publicación en el Diario Oficial para que el convenio entre en vigor, aunque en el caso de Toledo  habrá que esperar seis meses más para que los potenciales usuarios puedan hacer su elección,  y en base a ello acomodar el servicio (Hay un cupo máximo de 60.000 cartillas).

No soy sospechoso de tibieza en la defensa de esta reivindicación histórica de los guadalajareños, ahí están las hemerotecas,  y los que me siguen saben que como no pertenezco a ninguna de las nutridas comparsas del agit-prop  de los partidos políticos, de haber fracasado el gobierno de Cospedal en este asunto se lo habría recriminado hasta el mismo día de las elecciones.  En justa correspondencia tengo que valorar la gestión política al respecto, y que ha cristalizado en un convenio realista y suficiente a las necesidades demandadas desde Guadalajara. Como explicaré.

Ayer mismo, el doctor Ochoa, presidente del Colegio de Médicos, y alma libre de su colectivo profesional, recordaba algo muy importante que le pasó a él como médico del Hospital. “Hace veinticinco años ya pregunte por escrito a qué hospital se podría trasladar a los enfermos del Hospital de Guadalajara, si surge un problema neuro-quirúrgico, y me dijeron que iba a solucionarse enseguida, pero todavía no está firmado”.

Hace muy bien el doctor en ser incrédulo, porque si bien es cierto que tradicionalmente el Hospital de Guadalajara derivaba normalmente pacientes  cuando había en España un servicio de salud estatal –del que nunca debimos prescindir, pero claro ¡había que dar poder y recursos a los taifas autonómicos!–, pero las cosas se empezaron a complicar a medida en que las competencias sanitarias se fueron asentando en cada autonomía, y cada califa regional empezó lógicamente a pensar  primero en sus administrados, que son los que le votan, y no en los vecinos. En Guadalajara, el asunto más o menos se fue capeando con un convenio de voluntades que se firmó siendo Bono presidente de Castilla-La Mancha y José Ignacio Echániz de consejero de Sanidad de la comunidad de Madrid, pero el problema no se acabó de resolver por completo, porque en el texto no se habían asignado hospitales de referencia en Madrid con lo que pasaba lo que ayer comentó el doctor Ochoa. Que, al final, la admisión del enfermo dependía de la buena voluntad del centro que lo recibía, y no de un protocolo reglado.

Las cosas se acabaron complicando cuando se agudiza la crisis económica, el Fondo de Cohesión se restringe al máximo, y las autonomías, notoriamente Castilla-La Mancha, empiezan a dejar facturas sin pagar en la sanidad madrileña, hasta que esta dice ¡basta!, y que cada cual se las componga como pueda. Y así sucedió que los guadalajareños, sin comerlo ni beberlo, acabamos recorriendo hasta más de seiscientos kilómetros en un día para ser atendidos de especialidades que antes, con el malhadado estado centralista, se proporcionaban desde Madrid.

Pues bien, con el convenio firmado ya es posible responder a la pregunta que ayer se hacía el doctor Ochoa, y que nunca le respondieron por escrito cuando trabajaba en el Hospital. “¿Adónde envío a un enfermo si surge un problema neuro quirúrgico?”. La respuesta está en el anexo número 1 del convenio. Si es adulto al Hospital Ramón y Cajal y si es un niño al de La Paz. Se termina por tanto el trasiego de ambulancias de un hospital a otro,  como ha llegado a suceder, hasta que finalmente un enfermo de Guadalajara sea atendido. El convenio le garantiza además la misma prioridad que a un vecino de la comunidad de Madrid.

Madrid  se ha curado esta vez en salud, y el convenio deja muy claro que los gastos originados por la atención de los avecindados en Castilla-La Mancha –que no “ciudadanos” castellano-manchegos, como he llegado a leer, ciudadanía solo hay una con esta Constitución y es la española—los paga su comunidad autónoma. ¡Como no podía ser de otra manera!…, porque –y aunque a mí no me guste— la Sanidad es competencia de las comunidades autónomas, que a su vez reciben el dinero del Estado. ¿Pero es que alguien en su sano juicio puede pretender que la comunidad der Madrid, además de dejarnos utilizar sus hospitales, lo fuera a hacer gratis? Pues bien, todo esto también lo resuelve el convenio, que marca y fija las distintas tarifas, y regula cómo y cuándo hay que pagarlas. A tres meses fecha de factura. Con una cautela: el incumplimiento reiterado de los pagos permitiría a Madrid liquidar el convenio. Es decir,  si otra vez en Castilla-La Mancha se produjeran impagos generalizados  de facturas por la mala cabeza de los gobernantes de turno, ya sabemos que lo primero que saldría por la ventana es este convenio. Pero sepan que detrás de él se iría toda Guadalajara.

He escuchado también críticas desde la oposición sobre si con este sistema se está produciendo un doble pago. ¡Vaya por Dios! Se supone que si a un vecino de Guadalajara le operan de cirugía cardiaca en el Ramón y Cajal, y por lo tanto ya no tiene que ir de excursión hasta el hospital de Albacete, pues es un dinero que nos estamos ahorrando. ¿Qué a lo mejor no es todo? No diría yo que no, pero ¿saben cuál es la única forma de optimizar este gasto? Pues sí, volviendo a un sistema de salud estatal único, que permitiría ajustar  más los costes y las plantillas, generando mayores sinergias en la política de compras. Bajando un peldaño mis expectativas se podrían fusionar las autonomías de Madrid y Castilla-La Mancha, como se debiera haber hecho en la Transición, con lo que nos habríamos ahorrado miles de cargos y cientos de organismos y empresas públicas, y tendríamos unos servicios más eficientes y baratos. ¿Por qué no se atreven?  Eso sí que sería verdaderamente revolucionario, y no la demagogia populista que hay que escuchar estos días de los que van por ahí predicando que todo se resuelve con aumentar el gasto público y dar marcha en los antipáticos recortes, pero ocultan que lo quieren hacer a costa de cargar con más  impuestos a las clases medias,  y a la pequeña y mediana empresa, porque las multinacionales tienen recursos para tributar en otros países europeos con una fiscalidad más favorable.

Dijo ayer el portavoz socialista en las Cortes toledanas, que todo se debería haber resuelto mediante el Fondo de Cohesión. Bien sabe él que esto no es así; que solo con el Fondo de Cohesión –que los nacionalistas, por cierto, quieren reducir a la mínima expresión—no se podría financiar unos servicios tan completos como los que garantiza el convenio, aunque no estén todos. De hecho, el texto distingue entre las tarifas reguladas en el SIFCO y las que no lo están. Así que no cuela. Solo con fondos de Cohesión, no se habría firmado este convenio, porque Madrid no lo habría aceptado, ya que a cambio nosotros no podemos ofrecer contraprestaciones, como sucede con los convenios  de Aragón o Valencia,  y sin una garantía de cobro la comunidad de Madrid nos habría mandado a esparragar,  la presida  Cifuentes, Gabilondo  o el primo de Nicolás Maduro.

Por ello, prefiero dejar correr las afirmaciones del mentado portavoz de que si gana Page cambiará el convenio. No lo podrá hacer, porque no lograría un consenso para ello; y él lo sabe. Pero como es un político inteligente, y conoce Guadalajara mejor que la mayoría de los políticos toledanos,  también sabe que si  gobierna y se carga el convenio esta provincia se le subleva. Como ya lo hizo durante seis meses en la primera legislatura municipal  tras la Transición cuando se paralizó el proceso autonómico y tuvo que amenazar Alfonso Guerra con disolver la Agrupación Socialista de Guadalajara si no respaldaban la integración de Guadalajara en Castilla-La Mancha, aunque no estuviera en ella Madrid. ¡Qué error, que gran error!, escribo parafraseando a  Ricardo de la Cierva sobre el nombramiento de Suárez por Juan Carlos.  Algún día les contaré con más detalle la historia.

Si esta vez las cosas han salido razonablemente bien es porque hemos tenido la suerte de que ambos gobiernos autonómicos son del mismo signo político, y porque ha habido un político de la tierra, José Ignacio Echániz,  que ha puesto lo que había que poner en la mesa de operaciones; y al final todo el gobierno de Cospedal ha remado en la misma dirección. Esto es lo que hay.

Y así hay que dejar constancia de ello.

P.D. Estoy hasta las narices, y lo siguiente, cada vez que leo o escucho que con este convenio los “manchegos” van a poder ser atendidos en la comunidad de Madrid. Ni los de Guadalajara somos manchegos, ni tampoco los del norte de la provincia de Toledo. La Mancha queda más al sur, como todo el mundo debería saber menos algunos compañeros de profesión instruidos en la Logse y que en asuntos de geografía son más analfabetos que el asno de Sancho Panza. Me consta que en algunos medios emplean el gentilicio “manchego” por abreviar. Nada bueno se puede esperar de un país en el que un partido puede llegar a tener un significativo resultado electoral sin necesidad de presentar un programa; o cuando las únicas  ideas que llegan a la gente de algunos políticos  caben en un tuit. Pero por lo que no paso es que por abreviar te maten al padre o a la madre, porque con el tiempo te acabarán tratando como a una persona sin referencias, ni pasado. Es decir, como un vulgar hijo de puta.

Los que vivimos en la autonomíade Castilla-La Mancha somos castellano manchegos en su definición más  genérica.  Y si nos referimos únicamente a  los de la provincia de Guadalajara, con castellanos nos basta. ¿Tan complejo es el asunto  para algunos juntaletras  que hasta el burro manchego de Sancho Panza lo entendería?

Mal rayo nos parta  el día en que lo dejemos pasar.

 

Las elecciones más abiertas desde la Transición, aquí y allí

El último barómetro que publico el domingo El País aportó un dato nuevo, que se veía venir, como es el vertiginoso crecimiento de Ciudadanos, sustentando en el atractivo médiático de su líder, Albert Rivera, que por primera vez  desde la restauración juancarlista sentencia el fin del bipartidismo y sitúa a cuatro partidos con opciones de gobernar o de formar parte del gobierno de turno.  Este es la gran novedad de este barómetro, y no tanto que en intención de voto Podemos sería el primer partido con el 22,5%; el PSOE  volvería al segundo puesto con el 20,12%; por primera vez el PP caería hasta el tercer lugar con el 18,6%, y pisándolos los talones se ha acercado Ciudadanos como un bólido con el 18,4%, lo que significaría que Albert Rivera está rebañando electores en predios que fueron de los populares en las últimas Generales. Izquierda Unida, con el 5,6%, y UPyD con el 3,6% tiene el serio riesgo de caer en la irrelevancia, que es un paso anterior a su extinción como partidos. Si fuesen entidades bancarias, con esos resultados están al borde de una OPA por absorción.

Que el estudio demoscópico avance que hay cuatro partidos en la carrera electoral, y que uno sea una formación moderada, social liberal y sin complejos frente a los nacionalistas, como Ciudadanos, es sin duda más relevante que los propios porcentajes que estima el barómetro de Metroscopia, porque todavía queda un mundo para las elecciones (sean en noviembre o diciembre) y porque el número de indecisos es altísimo (el último sondeo del CIS sobre Andalucía los elevaba al 40% nada menos). Los dos partidos mayoritarios confían en que hay mucho voto oculto suyo en estos barómetros, porque hay millones de personas que no están dispuestos a confesar públicamente  que van a votar  a PP o a PSOE ni hartos de guisqui; pero esto tiene también una segunda lectura, y es que hay serio riesgo de perder la prima del voto útil que populares y socialistas tienen a derecha e izquierda del electorado por la irrupción de Podemos y Ciudadanos. También el barómetro de Metroscopia detecta otro elemento fundamental, que invariablemente apuntan los estudios más precisos del CIS, como es que un 84% sigue pensando que la situación económica es mala, lo que constituye un serio hándicap para todo partido de gobierno, ya que pone de relieve que la recuperación económica –incontestable  en España en cuanto a los fundamentos de su economía nacional—no se percibe mientras no se recupere el empleo y aumente su calidad.

Este es el escenario que se va configurando con las elecciones Generales en el horizonte, y que van a tener como aperitivo unas elecciones Locales y Autonómicas,  que supondrán un buen test sobre lo que vendrá después.

En CASTILLA-LA MANCHA estamos pendientes de algún estudio del CIS con un muestreo decente, que nos avance como van los tiros, y nos tenemos que conformar  con las filtraciones de  algunas encuestas privadas, que se publican sin ficha, y con muchas lagunas. La última de Asturbarómetro daba 16 diputados al PP, 10 al PSOE y 5 a Podemos, lo que confirma que estamos  ante unas elecciones muy abiertas en las que cualquier cosa puede pasar. Tal es así que con que solo variara de 3 a 2 los diputados que el muestreo concede al PP en Guadalajara o Cuenca, el PP perdería la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, y eso significa dejar  el gobierno, ya que Podemos ha anunciado tajantemente que no permitiría un gobierno de Cospedal en la región. Eso significaría que tendría que votar en la investidura a Emiliano García-Page ( no le valdría con abstenerse), si como es previsible el PP es el partido más votado. Esta es la opción que maneja como más verosimil el equipo de Page, y así lo reconoce internamente, ya que  da por hecho que los populares tendrán más diputados que ellos. Pero el PSOE tiene a su izquierda a Podemos,  mientras que el PP, pendiente de sondeos más fiables,  no dispondría de nadie con quien pactar ya que Ciudadanos, UpyD o IU se quedarían fuera del parlamento regional, insisto,  según el barómetro citado,  del que no sabemos las tripas sobre cómo se hizo. Así que…

En Guadalajara , lo que queda fuera de toda duda es que el quinto diputado, que se decide por el último resto, va a estar muy disputado, y es posible que sea el que determine el gobierno regional. Parece que hay un consenso general en que Podemos podría sacar al menos 1 diputado en Guadalajara, lo que significaría que en ese último resto, dando por hecho que en la asignación anterior de la ley D,Hondt, el PP tendría 2 escaños y el PSOE solo 1 escaño, para que el PP sacara el tercero,  el cociente debería ser mayor al dividir sus votos por tres, mientras que al PSOE (o a Podemos si tuviera más votos que el PSOE), le valdría dividir por 2 para adjudicarse el quinto diputado. Sí, ya sé que esto es un lío, pero yo se lo traduzco: esto significa que el PP tendría que ganar con mucha claridad en Guadalajara, seguramente en torno al 50% de los votos, para conseguir el tercer diputado. Muy complicado, ¿ verdad?, tal y como vienen los vientos de Madrid, aunque no imposible, porque a buen seguro que PP y PSOE, especialmente el primero, van a descontar en la provincia parte del voto de Podemos, que se agrupará fundamente en el Corredor.

En las locales de  GUADALAJARA capital se empiezan a aclarar varias cosas. Lo último, que Podemos, aunque no arriesga su nombre, ni su logotipo, va a respaldar (si sus afiliados no deciden lo contrario) a la coalición izquierdista  Ganemos Guadalajara. También  han dejado una puerta abierta para integrarse en la lista, ya que los dirigentes de Podemos podrían hacerlo con solo renunciar a sus cargos en el partido, y los militantes de base no tienen restricciones. Barra libre para presentarse.  El día 27 de marzo,  Ganemos elegirá su cabeza de lista en Primarias, y ese día sabremos si el candidato a la Alcaldía es un comunista, un ecologista, un independiente o un militante de Podemos de paisano, como crisol de todo lo anterior, pero  desprovisto de cualquier logotipo partidario, que el partido de Iglesias  reserva en CLM para las Autonómicas.

En el PSOE,  mucha atención  al día  19 de marzo , porque su candidato a la Alcaldía Daniel Jiménez presenta por segunda vez su lista a la confianza de los militantes en la Asamblea Local. En la primera vez hubo problemas, fundamentalmente, por el pasado antiabortista de una mujer que Jiménez metió en la lista, y que finalmente ha retidado. Habrá que ver si con ello será suficiente. Las normas internas del PSOE permitirían incluso que el Comité Federal  proclamara una lista que no ha sido refrendada  por una samablea local, pero ¡qué duda cabe que sería un varapalo para el candidato!. No se entendería muy bien que una lista que no ha recibido el respaldo de la militancia se sometiera luego a la confianza de los ciudadanos. Y encima en unas elecciones en las que los socialistas, por primera vez desde la Transición, no es que  se jueguen solo  la Alcaldía de Guadalajara  sino seguir siendo el primer partido de la izquierda guadalajareña.    

En el PP, el alcalde ya ha dicho que aguantará hasta última hora para dar la lista, una cautela lógica teniendo en cuenta lo que ha pasado en los últimos plenos de la legislatura entre concejales que se han quedado fuera de la lista  Teniendo en cuenta que el periodo oficial para presentar candidaturas es del 15 al 20 de abril, no habría lista oficial hasta después de Semana Santa. Román ya ha adelantado que habrá pocos cambios (parece que entre dos y tres en la zona alta de la lista) pero el problema es quién se queda  detrás del puesto decimotercero, que es el número mágico de la mayoría absoluta. En el PP se da por hecho que el 14 lo tiene muy difícil, y el 15 y 16 (hasta la decimosexta planta subió el agua del PP en las últimas elecciones)  prácticamente imposible.

Mucha atención también por si Ciudadanos o UPyD pudieran entrar en el Ayuntamiento, y al final se convierten en la llave de su gobernabilidad.

P.D.- En el patio trasero de Madrid, que tanto influye en la política local de Guadalajara, el PP va a presentar a sus mejores bazas electorales. Cristina Cifuentes sustituye a Ignacio González (por cierto, que todavía tenemos en su gobierno un convenio sanitario por ratificar) y Rajoy ha hecho de tripas corazón y finalmente ha puesto a la gran esperanza blanca del PP, Esperanza Aguirre. Pero esta última, ¡genio y figura!, no está dispuesta a que a cambio Cospedal  la desmonte de la presidencia provincial del PP de Madrid, y amenaza con renunciar a la nominación. Para empezar, este domingo hizo unas declaraciones reivindicando que en el PP no solo tiene que haber gestores sino líderes  políticos con idelología que cumplan con el programa , opiniones que iban con bala. ¿Verdad señor Rajoy?.

¡Vaya follón! Ella dice que no es un “monigote”, y Cospedal en medio del lío. Y con nuestro convenio sin firmar, que es lo que más me importa.

Pues esto es lo que hay. Y veremos cómo acaba.

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