Sentados sobre un polvorín

A medida que vamos conociendo más información sobre la entrada en avalancha desde Marruecos a Ceuta los pasados 30 y 31 de julio entiendo menos el comportamiento del gobierno de Pedro Sánchez. Porque quedarse con los brazos cruzados mientras unas 70.000 personas entraban a nado o salvando a la carrera el espigón de la playa del Tarajal no se entiende de ninguna manera. Hasta el más inepto de los ministros de Sánchez-y en esto habría una dura competición- debió imaginarse que la gestión del problema en una ciudad de apenas 60.000 habitantes daría lugar a una crisis de imprevisibles consecuencias. Porque la Ley de Extranjería que sancionaría su retorno a Marruecos no está hecha para situaciones de emergencia y caos -ahora se han enterado y la quieren reformar deprisa y corriendo-, con lo que las devoluciones al reino de Mohamed VI se eternizan y llegamos a la situación actual: Ceuta está sentada en un polvorín -y no es precisamente el del monte Hacho- y estallará en cualquier momento. Por ello, no soy capaz de entender por qué no actuó el gobierno cuando tuvo conocimiento de que se habían incrementado las entradas a nado desde Castillejos a Ceuta, de las que informaron cumplidamente los medios de comunicación -recuerdo dos portadas de El Mundo y Abc– y llevó al presidente de la ciudad autónoma, el corajudo Juan Jesús Vivas,  a solicitar una reunión urgente con el presidente del Gobierno, aunque se tuvo que conformar con hablar con su jefe de Gabinete. Sin ningún éxito, claro.

Una playa de Ceuta antes de ser asaltada desde Marruecos.

Cuando unas cincuenta mil personas asaltaron Ceuta en avalancha durante la noche del 30 al 31 de julio, con Sánchez preparando las maletas para irse de vacaciones, la Guardia Civil apenas tenía 5 agentes en la frontera y 4 buceadores del GEAS, hasta el punto de que en ese escenario de caos se cerraron las instalaciones de la Comandancia de Ceuta y se trasladaron  los 15 guardias civiles a auxiliar a sus compañeros; todo fue en vano. La excusa que han dado los ministros que han actuado de portavoces del Gobierno es que carecieron de información suficiente, apuntando de esta manera a los servicios de inteligencia, aunque la ministra de Defensa, Margarita Robles, de quien dependen, por lo menos tuvo el coraje de discrepar en público -aunque no dimitió- y precisar que el CNI actuó debidamente [“Realizaron la labor que competencialmente les era exigible”, es la frase textual]. No hace falta ser un experto en inteligencia para creer antes a Margarita Robles que al mentiroso de Grande Marlaska, que cada día cambia de versión, porque es del todo punto inimaginable que el CNI no se percatara del movimiento de masas que se estaba produciendo en Castillejos y alrededores cuando cuenta con cientos de agentes sobre el terreno; más que en otro lado del mundo. El Gobierno sabía lo que estaba pasando y lo que desconocemos es por qué no actuó a tiempo; si por incompetencia o por algo peor. En un post anterior ya avancé que lo de Ceuta no es solo una crisis migratoria sino sobre todo un ensayo de Marruecos que quiere testar la soberanía de Ceuta. Lo que ahora me preocupa es que Ceuta está sentada sobre un polvorín, porque a los caballas les han robado su ciudad. Y cuando unos vecinos no pueden salir seguros a la calle, a pasear por el parque con los niños, a comprar en el super o a bañarse en la playa un día de verano les cambia su personalidad. Y empiezan a exigir por su cuenta una seguridad que el Estado no es capaz de garantizar. De las turbas nunca ha salido una solución, pero en este caso hay muchos responsables.  

Así es. Ante la evidente falta de colaboración de Marruecos, especialista en originar un problema para luego ofrecerse como solución, el gobierno de Sánchez está contra la espada y la pared. Y no ofrece al pueblo de Ceuta una solución a corto plazo, que pasaría por la devolución de los asaltantes, con la salvedad de los menores, lo que agrava la crisis cada día que pasa. En un estado de caos,  Marruecos demostraría que la ciudad autónoma solo es viable con su concurso.[¿Se acuerdan de Gibraltar un país con dos banderas que propuso España en una soberanía compartida que el Reino Unido no aceptó?] Pues bien, ese el modelo de Marruecos como estación intermedia a una soberanía plena. Lo malo es que la geopolítica juega a su favor porque este gobierno imprudente se ha quedado sin aliados y Marruecos los mima. Pues esto es lo que hay. Ceuta sobre un polvorín.      

LA FRASE: «No teníamos información ni previa ni precisa de la magnitud del fenómeno que ocurrió el 30 y 31 de julio cuando entraron 70.000 personas en Ceuta. Esta es la realidad». FÉLIX BOLAÑOS, ministro de Presidencia y Justicia.     

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