El Brexit debilita Europa y relanza al populismo

Viernes negro para el Reino Unido y Europa en general. Por un millón de votos de diferencia, apenas cuatro puntos, Gran Bretaña ha decidido abandonar la Unión Europea. Una decisión que ha partido al  reino en dos: a favor del Brexit, Inglaterra y Gales, y la población de más edad; en contra, Escocia e Irlanda del Norte, y los británicos más jóvenes.

El Brexit es el golpe más duro al ideal europeo que imaginaron  los Schumann, Adennauer, Monnet  y otros  fundadores de la CECA al terminar la II Guerra Mundial. Una unión política y económica en la que la concertación de intereses nacionales y el diálogo político sustituyera al nacionalismo rampante, que fue el combustible de las dos guerras mundiales que sufrimos  en el primer tercio del siglo XX.

El Brexit es también el triunfo del populismo como forma de acción política. La salida de la Unión Europea era apoyada por el ala más rancia del Partido Conservador, pero también por el ultranacionalismo del UKIP, que necesita de enemigos exteriores  para definir sus posiciones ante la ausencia de alternativas propias. El programa de los que han ganado este referéndum es el de carecer de todo programa. La identificación de Europa y sus instituciones como el gran culpable a los problemas que aquejan a Gran Bretaña, que no son diferentes a los de otros pueblos desarrollados, ha calado en gran parte de la sociedad británica, que como en tiempos del viejo Imperio vuelve a creer que replegar al reino sobre sí mismo al estilo del siglo XIX, puede ser una solución en un mundo globalizado como es el actual.

El Brexit abre también la Caja de Pandora ante populismos de toda especie, que aprovecharán el “Leave” británico para intentar repetir el proceso en sus respectivos países. No ha faltado un minuto para que la ultranacionalista Marine Le Pen haya reivindicado otro referéndum para Francia. Europa vive un renacimiento de los nacionalismos con partidos cada vez más pujantes en Austria, Hungría, Chequia, Holanda o Dinamarca, que detestan a la Unión Europea. Gran Bretaña es el primer país que saldrá de la UE por voluntad propia  y su ejemplo es un aliento para el retorno al aislacionismo, el proteccionismo y la autarquía como forma de relacionarse con el mundo.  La huída del Reino Unido es un duro golpe para la Unión Europea, solo atenuada porque una mayoría de los británicos nunca acabaron de creer en el proyecto europeo, y por eso estaban en sus instituciones a la carta, con numerosas cláusulas de salvaguardia para no perder soberanía. Pero una ascensión de los ultranacionalistas en un país como Francia acabaría con el proyecto europeo de cuajo, que a día de hoy sigue teniendo dos pilares irreemplazables: Alemania y Francia.

El Brexit  ha dejado tocada a Europa, que hoy es más débil que ayer, y sumida en una montaña de interrogantes, que tardarán en despejarse al menos dos años, los que contempla el Tratado para cualquier desanexión. Dos años de incertidumbres. Por de pronto habrá que ver cuál es el impacto real en el PIB británico del “Leave” y hasta qué punto esto se traducen en una nueva recesión para el Reino Unido, y por extensión de Europa. En España no podemos olvidar los importantes intereses que empresas nacionales tienen en el Reino Unido  (Santander, BBVA, Telefónica, Iberdrola, ACS…) o que el mercado británico es el primero para el turismo español tanto en visitas como en la compra de viviendas. Con lo que la pérdida de valor de la libra hará a los ingleses menos viajeros e inversores, por lo menos hasta que el panorama empiece a aclararse.

El Brexit  es también un serio aviso para los partidos tradicionales (conservadores, liberales y socialdemócratas) que como constructores de un edificio europeo, que nos ha propiciado el mayor periodo de paz y prosperidad, últimamente  no han sabido reaccionar ante los efectos de la crisis. Se han aplicado demasiadas soluciones financieras que al final se han cargado sobre las espaldas de las clases medias europeas,  provocando su empobrecimiento, mientras que los verdaderamente ricos ahora lo son más que hace siete años. Esta progresiva proletarización  de las clases medias  ha estado históricamente detrás de cualquier auge del populismo desde el momento en que millones de personas llegan a la conclusión de que el sistema ya no les protege, y caen en los brazos de los telepredicadores  que ante problemas muy complejos ofrecen soluciones aparentemente sencillas, que van desde el cierre de fronteras  y los “nacionales primero” del populismo de ultraderecha al feroz intervencionismo y al aumento desmedido del gasto público y de los impuestos entre los que retoman viejas recetas neomarxistas que ni funcionaron antes ni funcionarán, ahora. El riesgo para Europa es que  cada vez hay más personas bienintencionadas  que creen en las recetas-milagro de esos nuevos chamanes de la política, y han llegado a la conclusión de que no tienen nada que perder.  Y no les importa asomarse al precipicio para mirar qué hay en el fondo, aunque sea por la novedad.

El Brexit nos dibuja por tanto una Europa con más dudas, que deberá tomar decisiones trascendentes ( o vamos de verdad hacia los Estados Unidos de Europa o esto se va al garete) y necesita de gobiernos nacionales estables, trasversales y de amplio respaldo, como sucede en Alemania, que puedan afrontar tales retos con garantías. Si hay un momento en el que la prudencia aconseja que no se deben hacer experimentos con gaseosa es este.

Con un irresponsable como David Cameron, el político más inútil del Reino Unido desde Chamberlain (aquel que creyó que se podía parar a Hitler solo con palabras) , ya tenemos bastante.  Pero no es fácil encontrar a un Churchill con coraje suficiente como para liderar esta compleja situación. Aunque una cosa debemos de tener claro: si fracasan las reformas o no se impulsan con decisión, si el estado del bienestar se diluye y  pretendemos reactivar el consumo y la competitividad empresarial solo  a base de bajar  los sueldos y cargar la mano sobre los que pagamos el IRPF; y si se escapan por la gatera los que tributan por fondos y sociedades,  lo que nos espera detrás del muro de Adriano son los nuevos bárbaros.  Otra vez.

Esto es lo que hay.

26-D: Un nudo gordiano muy difícil de deshacer

Las elecciones del 26 de Junio de 2016 muy probablemente no desharán el nudo gordiano que atenaza a nuestro parlamento desde el 20 de Diciembre de 2015, lo que nos abocaría a unos terceros comicios antes de que acabe 2016; o a una “solución a la italiana” en la que no estuvieran los actores principales de los cuatro partidos nacionales. Esta es mi conclusión tras analizar los estudios electorales publicados este fin de semana (el lunes es el último día para publicar nuevas encuestas), entre los que se encuentra el realizado por SyM Consulting para Guadalajara Diario y otros medios de comunicación regionales.

Vean cómo está el panorama de enrevesado. Con el reparto parlamentario que nos dibujan los sondeos solo sería aritméticamente viable una coalición entre PP y PSOE; o en su defecto  un gobierno presidido por Pablo Iglesias, con Pedro Sánchez u otro dirigente socialista de vicepresidente, y el apoyo de uno o dos grupos parlamentarios soberanistas. ¡Díganme si no sería más fácil que Fernando Alonso con ese motor  quedara campeón del mundo de Fórmula 1!

Doy por descontado que un pacto a la alemana entre conservadores y socialdemócratas en España es una quimera, y no solo por razones de programas, que en último caso se podrían limar, como sucede en la Unión Europea, sino porque en España  PP y PSOE siguen estando demasiado cerca como para establecer un liderazgo indiscutible. En Alemania nadie tuvo dudas de que fuera la señora Merkel la que presidiera el gobierno de coalición, mientras que en España Rajoy pierde la capacidad de liderazgo si el PP se limita a mantener los resultados (encuestas de Guadalajara Diario, ABC y El Mundo) o incluso podría perder hasta una decena de escaños (El País y El Periódico). Si no hay un vuelco que los sondeos no esperan en esta última semana, la primera tarea del PP no va a ser postularse para formar un gobierno imposible, sino la de  elegir un líder que saque a este partido del marasmo  en el que se encuentra y que esté listo ante la eventual convocatoria de nuevas elecciones.

En el caso de Pedro Sánchez, su situación es todavía peor. Absolutamente todos los sondeos avanzan que los socialistas volverán a rebajar su suelo electoral sobre los 90 escaños del 20-D, aunque su deriva es cruel. Su líder dejaría de ser el jefe de la oposición parlamentaria, y el PSOE el primer partido de la izquierda, lo que constituye un problema agravado por la aplicación de la diabólica Ley de Hont, que está pensada para primar a los dos partidos más votados. Pero a diferencia del PP, la sucesión de Pedro Sánchez se haría en un escenario tenebroso, porque el PSOE está amenazado por una OPA hostil de Pablo Iglesias y sus aliados comunistas, que quieren quedarse con todo el pastel que se merienda en la izquierda. Algo que no se ha vivido en democracia y que nos retrae a los tiempos más duros del gobierno de la República cuando al complicarse la situación militar en la guerra  los comunistas se hicieron con la presidencia del Gobierno y tomaron todas las riendas. La gran noticia que nos dejan estos sondeos es esa: que la socialdemocracia dejaría de ser la primera alternativa de gobierno de España, y que sería sustituida por una coalición entre populistas y comunistas, situación que en Europa solo se ha vivido en Grecia, con la incertidumbre que ello llevaría consigo.

Pablo Iglesias no tiene ninguna posibilidad de ser presidente de un gobierno de coalición con el PSOE, porque sería el suicidio político de un partido histórico; y él lo sabe. Y por eso no le preocupa que  la eficaz campaña que está haciendo a base de explotar un perfil socialdemócrata no se corresponda con un programa electoral inviable de aplicar, por su intervencionismo feroz, que nos llevaría a un choque inmediato con las instituciones europeas de las que dependemos para financiarnos; como sucedió en Grecia. Todo esto lo sabe Iglesias, que es el más listo de la clase, y que utiliza estas elecciones solo como plataforma para los siguientes comicios,  en los que se podría presentar, esta vez sí, como la única alternativa a un gobierno de centro-derecha en España.

Y también lo sabe Albert Rivera, condenado a la irrelevancia con estos resultados, porque no podría formar gobierno con nadie. Pero Rivera es otro de los que en los últimos días se ha puesto en modo 27-D. Ante la presumible caída de Rajoy, él ya se está apuntando el tanto de que lo ha vetado como presidente en un futuro gobierno de coalición. Pero en el fondo lo que hace Rivera es mirar a medio plazo, y ante un proceso destructivo en las filas del Partido Popular, como se produjo en su día tras el fracaso electoral  de Unión de Centro Democrático, se presentaría como el líder no socialista  con más proyección para poder hacer frente a Pablo Iglesias en esas terceras elecciones que se vislumbran en el horizonte.

Quedaría una alternativa para evitarlas, la que podríamos llamar “vía italiana”, aunque particularmente tengo escasa confianza en ella. Porque España no es Italia, ni nuestro Rey tiene la misma capacidad de maniobra de un presidente de la República italiano, y estoy pensando en el prestigioso Napolitano que ante el atasco institucional que vivía el país con Berlusconi y sus gondoleros, se sacó de la chistera a un tecnócrata como Monti, que salvó los muebles de la inundación. No veo al Rey, ni creo que se arriesgue, maniobrando como Torcuato Fernández Miranda una solución por encima del PP y el  PSOE, pero lo peor es que tampoco veo que por sí mismos, los partidos constitucionalistas lleguen a un pacto para formar un gobierno trasversal que, con una reforma puntual de la Consticuión y algunas medidas inevitables para asegurar el crecimiento de la economía, desate este nudo gordinano. Entre ella estaría poner en marcha el reloj para la formación del nuevo gobierno, que a los padres de la Constitución de 1978 se les olvidó. Aunque sea un sinsentido, si nadie se presenta a la investidura como presidente del Gobierno, porque carece de apoyos suficientes en el parlamento, Rajoy podría seguir en funciones tres años más a base de prorrogar el actual presupuesto, y tener que aplicar las leyes que un parlamento dominado por la oposición le enviara. ¡Todo un disparate!

Situación a la que nos ha llevado la Ley de Hont, que es sencillamente diabólica cuando entran en liza más de dos partidos. Nunca como ahora echo tan en falta los distritos uninominales británicos, que no atan de pies y manos a los parlamentarios, o por lo menos el sistema francés que en la segunda vuelta permite a la formación ganadora contar con una mayoría suficiente para gobernar el estado, la región o el ayuntamiento. En España, lo que elegimos el día 20 es a unos parlamentarios  que se podrían pasar meses  de postureo haciendo como  si quisieran gobernar, pero al final el que sigue en el día a día es un presidente en funciones, que está atado de pies y manos a un parlamento de la oposición, y que, puede, que ni tan siquiera sea ya el líder de su propio partido. ¡Nuestra ley electoral hace aguas, sí!

No me gusta nada de lo que he escrito hasta ahora, y me complacería equivocarme y  que los resultados del domingo desmintieran en lo esencial estos presagios. ¡Y que España pudiera formar un gobierno responsable y que se pusiera a trabajar desde el primer día, no dentro de cinco meses, en reformas constructivas para que nuestra economía no se frene otra vez, y sea capaz de generar un empleo de mayor calidad , que evite el adelgazamiento progresivo de nuestras clases medias, que siempre está detrás de cualquier brote populista! Como la historia nos enseña. Pero esto es lo que hay.

P.D. Les copio los últimos sondeos para que se hagan su composición de lugar.

Guadalajara Diario:  PP, 122-125; PSOE, 79-82; UP, 87-89; C’s, 36-38.

El País: 113-116; PSOE, 78-85; UP, 92-95; C’s, 37-41.

ABC: PP, 121-124; PSOE, 80-83; UP, 86-92; C’s, 38-40.

El Mundo: 124-129; 73-78; UP,  86-92; C’s, 35-40.

El Periódico: PP, 114-118; PSOE, 80-84; UP, 84-88; C,s 40-44.

Radiografía del 26-J desde Guadalajara

Un sondeo bien hecho es solo una fotografía que retrata cuál es el estado de ánimo y las preferencias electorales en la fecha en que este se lleva a cabo. Y el realizado por S y M  Consulting en exclusiva para Guadalajara Diario, y que ayer comenzamos a publicar, lo que nos informa es que antes del comienzo de la campaña electoral (días 1 y 2 de junio)  el PP no recuperará el segundo diputado; que Unidos Podemos logra superar al PSOE (el famoso “sorpasso” que Anguita“todos somos comunistas”- que jamás logró ante el socialdemócrata Felipe González), aunque los socialistas conservarían el escaño; y que Ciudadanos perdería su representación que apenas le ha durado cinco meses. Esta es la foto electoral  de la provincia de Guadalajara, insisto, anterior  al inicio de campaña. ¿Variará en algo la fotografía en los próximos 15 días, y fundamentalmente tras el único debate a cuatro que mantendrán los cuatro candidatos el lunes? Aunque los analistas se inclinan a  que las tendencias empiezan a consolidarse, dado que por la Ley Hont se van a ventilar los últimos escaños por márgenes muy cortos, yo me inclino por la prudencia y no descarto algunas novedades. Aunque pocas.

De momento, las cosas están así.

El Partido Popular se ve favorecido en Guadalajara (una provincia sociológicamente de centro-derecha, aunque ya menos) por la bipolarización del electorado con dos  formaciones, situadas en los extremos, que se beneficiarían de ese voto útil. A la derecha estarían los populares, que tras los malos resultados  del 20-D  (los peores de la historia del PP en Guadalajara), crece cuatro puntos en la intención de voto y 4.368 sufragios.  Y eso a pesar de mantener una candidatura que carece de tirón popular, y no utilizar a las locomotoras  del partido en la provincia, sus candidatos con más proyección pública. Antonio Román, aunque se lo propusieron, prefirió quedarse en el Ayuntamiento, y Cospedal no quiere sacar a Ana Guarinos de la presidencia del Grupo Parlamentario en las Cortes regionales. El objetivo del PP es arañar esos 3.218 votos que le separarían de ese segundo escaño, y que por el “sorpasso” de Unidos Podemos,  disputa al Partido Socialista. Y eso se logra de tres maneras: pescando en el porcentaje de indecisos (un 30 % según nuestro sondeo); beneficiarsee del voto útil que se aprecia  entre los electores que son simpatizantes de Ciudadanos y  que no revelan lo que van a a hacer en estas elecciones ( hay un 52% de ns/nc); o aprovechar un arañazo mayor de Unidos Podemos en el granero de votos del Partido Socialista. Que cosas de las leyes electorales: le vendría bien al PP.

A mí me cuesta creer que el PSOE, un histórico partido socialdemócrata con notable implantación en la provincia, pudiera perder su representación en Guadalajara cuando gobierna en más de la mitad de sus ayuntamientos y en la Junta de Comunidades.  Pero no oculto que el colchón que le queda, esos 3.128 sufragios que le separan del segundo diputado del PP es  para no fiarse. Supongo que estos y otros sondeos que se van conociendo harán reaccionar al PSOE, que ahora parece perdido en tierra de nadie, con un líder, Pedro Sánchez,  que no ha sido capaz de transmitir que puede ganar estas elecciones (es decir, encabezar un futuro gobierno de coalición) y de hacer valer la alternativa socialdemócrata sobre ese populismo de Ikea que le ha salido por la izquierda, y que visto el programa que nos enseñó la señora Bescansa es más difícil de montar que sus muebles.

Unidos Podemos es el otro gran beneficiado por la bipolarización del electorado en la provincia. Sus partidarios no le pasan factura sobre sus incoherencias, unas veces abrazando las viejas banderas comunistas, y otras como trasunto renovador de la socialdemocracia de la que estarían orgullosos los mismísimos Marx y Engels, se supone porque de jóvenes militaron en ella. Se prescinde  de lo que pasó después.  Pero ese ejercicio transformista del líder de Podemos, Pablo Iglesias,  no le está provocando desgaste, sino que incluso le está valiendo para pescar en todas las aguas. En Guadalajara, logran sumar el voto comunista, que siempre ha sido fiel elección tras elección -aunque el sondeo detecta un malestar notable por la elección de un candidato ajeno a esta provincia- a los sufragios que ya Podemos logró el 20-D; e incluso tiene una propina de de 1.552 votos más según la proyección que hace  S y M Consulting. Así que pocas bromas. Su escaño por Guadalajara está asegurado y o mucho cambian las cosas en los próximos 15 días o  también habrá sorpasso. Eso significaría, probablemente, que el número 1 de la lista en el senado por Unidos Podemos, Begoña Rojas Guitérrez, sería el cuarto senador por Guadalajara en detrimento de la candidata socialista, Riansares Serrano, la respetada archivera que bajó a la arena política hace apenas cinco meses. Un chasco.

El sondeo detecta también un serio problema  para los socialistas. Han perdido mayoritariamente el voto en favor de Unidos Podemos  entre la población joven hasta el punto de que los que les siguen votando lo ocultan. (No se entendería de otra manera que nadie de los encuestados reconozca que votaría al PSOE el 26 de junio entre 18 a 29 años).  Los socialistas solo mantienen el tipo entre la población de 45 a 65 años. El dato más preocupante es que hasta un 25% su potencial electorado podría votar a Unidos Podemos.

Pocas como esta vez el  factor generacional ha tenido tanta importancia en las encuestas. Los más jóvenes, los peores tratados por la crisis, porque o se les ha negado el empleo o el que se les ha ofrecido es de escasa calidad, castigan duro a los partidos tradicionales y optan por los emergentes, y especialmente por el canto de sirena de los populistas. Es significativo que el 34,4% de los potenciales votantes de UP en Guadalajara tengan de 18 a 29 años y el 27,3% de 30 a 44 años.  Por contra, el 61,5% de los jubilados  que votarán en Guadalajara el 26-J lo harían por el Partido Popular. Un dato para reflexionar sobre la media de edad de algunas candidaturas y de la necesidad de la profunda renovación que necesitan los partidos políticos tradicionales para lavar por dentro las manchas de corrupción.

Dejo para el final a Ciudadanos, que tanto en nuestro sondeo como el del CIS queda fuera en el reparto de escaños con lo que Ornela de Miguel podría convertirse  en la diputada más breve de la historia de Guadalajara. Al partido de Rivera no le viene bien esta bipolarización que se irá ampliando a medida que entremos en campaña, lo que podría debilitarlo ante su electorado por la utilidad de su voto en provincias, como Guadalajara, en la que se ventilan pocos escaños. Y eso se devela en nuestra encuesta, porque es la formación que más reservas tienen sus simpatizantes en reconocer  el destino final de su voto: un 52% no se manifiesta sobre lo que hará. También les perjudica que en las provincias pequeñas, al haber conseguido el último diputado en los restos, el crecimiento de Unimos Podemos sería a costa suya. Esta es la explicación a la pérdida de 2 escaños en Castilla-La Mancha. Aunque insisto: cualquier sondeo es la foto del día en que este se realiza, pero al final solo cuenta lo que ustedes y yo hagamos el 26.

P.D. Dejo para otro día el comentario a los diabólicos resultados que el sondeo del CIS nos ha ofrecido cuando escribía este artículo. A bote pronto: en este país las convocatorias electorales parece que se rigen por la Ley de Murphy. Ya les contaré. Esto es lo que hay.

Román se queda en el ayuntamiento y Guarinos no se mueve

Esto es información: el día 5 de mayo Mariano Rajoy visitó Guadalajara. Estuvo en la fábrica de  Witzenmann donde aprovechó el escenario para poner en valor la política económica de su gobierno y las reformas emprendidas para  crear medio millón de trabajos anuales hasta 2019. La propia empresa alemana corroboraba ese optimismo y anunciaba que tiene previsto duplicar su plantilla en los próximos años. A Rajoy se le veía cómodo. Una hora después, Rajoy se daba un corto paseo por la calle Mayor, estrechó manos (si el presidente ha venido en precampaña es de imaginar que no lo hará en la campaña), firmó con María Dolores Cospedal  en un photo-call que le colocaron para pedir la declaración del palacio del Infantado como Patrimonio Mundial de la Unesco. Y el presidente de los populares aun tuvo tiempo para hacerle una propuesta  a Antonio Román, el alcalde de Guadalajara, que ese día se dejó la bata en el hospital y le acompañó durante toda la mañana. Rajoy le ofreció a Román la posibilidad de encabezar la candidatura al Congreso por Guadalajara, para aprovechar su popularidad, pero el alcalde le puso una condición que a la postre resultó insalvable. Quería volver a compatibilizar el escaño con la alcaldía, como ya hizo en la anterior legislatura,  porque según le explicó tiene un compromiso con los vecinos de Guadalajara, expresado repetidamente, y que no quiere dejar de cumplir.  Al final, el asunto no prosperó porque técnicamente hay una incompatibilidad orgánica para que los alcaldes del PP  vayan al Congreso, situación que no se da en el caso del Senado. Claro que Rajoy es el presidente del Gobierno, y del Partido, y bien podría haber establecido una excepción, si él lo hubiera querido. Y esto último ya no es una información; forma parte de la especulación.

Roman-GuarinosPor lo tanto, la propuesta de Rajoy había traído consigo un cambio en la Alcaldía de Guadalajara. Con la Ley en la mano, a Román le habría tenido que suceder Ana Guarinos, la actual vicepresidenta de la Diputación y presidenta del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes regionales; y cuya carrera está abrochada a la de Cospedal. No obstante, la sucesión de un alcalde tiene sus complicaciones cuando no se gobierna en mayoría absoluta. Y en este caso la elección de Guarinos habría tenido que ser refrendada por Ciudadanos, que es el mismo partido -¿recuerdan?-, que la vetó en la Diputación, y que dio lugar a la solución Latre. Ya saben: en vista de que el asunto se enquistaba, y ni cenamos ni se muere padre, llamaron al alcalde de Sigüenza, y le dijeron: “José Manuel, que tienes que ser el presidente”. Y este, apenas recuperado de la sorpresa, les  pidió unos minutos por lo menos para avisar a la familia de lo que se le venía encima.  Así que, otra vez, Ciudadanos se habría  cruzado en la carrera política de Guarinos, y al grupo municipal de Alejandro Ruiz, que mantiene una buena relación con ella, le habrían puesto en un brete. Otra posibilidad es que Guarinos le hubiera pasado ese cáliz tan de su agrado al siguiente comensal,  estamos hablando del vicealcalde Jaime Carnicero,  ya que no en vano fue el tercero en la lista.

En cualquier caso, un lío, como diría Rajoy,  y demasiadas  piezas por encajar en el momento menos propicio, así que todo sigue como estaba. Y Antonio Román cumplirá su mandato hasta el final de legislatura, como se comprometió con sus electores antes, durante y después de la campaña electoral. Y supongo que pronto a jornada completa, aunque los tiempos los va a marcar él. Eso ha quedado claro.

Sin Román encabezando la lista al Congreso –como sucedió hace cuatro años, por petición expresa de Cospedal-, la candidatura del PP no se ha tocado, buscando algún rostro más popular, a pesar de los malos resultados el 20-D en los que el PP perdió casi 20 puntos porcentuales en Guadalajara. En esto el PP ha sido conservador hasta los tuétanos, no ha promocionado a ninguno de sus candidatos más jóvenes para bajar la media de edad de la lista, e incluso sigue como número dos Ramón Aguirre, un gestor de confianza de Cospedal, y que aterrizó con éxito en Guadalajara en las anteriores elecciones, aunque al final dejó el Congreso por la golosa presidencia de la Sepi, la joya de la corona de las empresas públicas españolas. Esto quiere decir que el PP no se va a andar con distracciones locales, y que va a hacer una campaña de perfil eminentemente nacional en la que –ya lo verán- va a hablar lo justo del PSOE y Ciudadanos, y más de Unidos Podemos ante los que se presentará como el dique de contención frente al populismo neocomunista. En Guadalajara, como pueden ver por el análisis que les hemos ofrecido, la recuperación de ese segundo diputado por los populares se ha complicado de lo lindo con la unión de Podemos e Izquierda Unida, porque ya no son los 906 votos que les separó de Ciudadanos, sino lo que pueda sumar Podemos tras la absorción en Guadalajara de Izquierda Unida, condenada a un papel electoral irrelevante al no haber podido realizar un proceso  conjunto de primarias con Podemos.  Al final, la designación de  su cabeza de lista, Ariel Jerez, ha seguido el mismo procedimiento que el de su compadre Ramón Aguirre, ambos vecinos y residentes en Madrid. A uno le ha colocado el dedazo de Pablo Iglesias, compañero en la facu de Somosaguas,  y al otro el de Dolores Cospedal. Solo que por lo menos el PP no se anda con postureos sobre la participación de las bases, la renovación y otras mandangas retroprogres.

Estoy convencido: Si Blanca Calvo hubiera encabezado esta lista unitaria de izquierdas a estas alturas solo habría un escaño en disputa, y apenas  tendríamos una duda: si el PP, beneficiado por un clima de confrontación derecha-izquierda neocomunista, conseguiría finalmente el segundo diputado, y si el citado escaño se lo quitaría a Ciudadanos o… al PSOE. Pero tal y como se han hecho las listas, y analizando objetivamente los resultados del 20-D, yo no creo que el escaño de  Pablo Bellido esté en riesgo. Incluso en el  peor de los escenarios posibles, y a pesar de que Pedro Sánchez no tiene precisamente el magnetismo de Felipe González, en Guadalajara el PSOE sigue disfrutando de un colchón en torno a los 1.500-2.000 votos para evitar el sorpasso, que no es que sea como para tumbarse a la bartola, pero tampoco para que cunda el pánico en las filas de la izquierda socialdemócrata.

Por hoy, esto es lo que hay. Ya lo iremos viendo.

Una buena noticia para el Hospital, compatible con el convenio

El presidente regional Emiliano García-Page trajo el lunes una buena noticia para Guadalajara. Además de anunciar algo esperado, la reanudación en los próximos días de las obras del Hospital (en la anterior legislatura solo se acometió el nuevo aparcamiento, y al final de la misma), comunicó que se van a implantar dos nuevas especialidades, Cirugía Pediátrica y Medicina Nuclear, que suponen en torno al 75% de las derivaciones de pacientes guadalajareños a otros hospitales de Castilla-La Mancha y Madrid. Luego, el consejero de Sanidad, Jesús Fernández,  habló incluso de plazos: entre 14 y 16 meses para que terminen las citadas obras de ampliación (entre julio y finales de 2017) y entre 25 y 30 meses (hacia finales de 2018) para que las nuevas especialidades estén dotadas de personal y en funcionamiento.

Nos gusta esta iniciativa del gobierno regional por cuanto aumenta la autonomía del Hospital de Guadalajara y en especialidades muy cualificadas y demandadas. El aserto de García-Page de que prefería gastarse el dinero en Guadalajara que dedicarlo a pagar facturas a  la comunidad  de Madrid por las derivaciones de pacientes que allí se realiza es irreprochable. Cuantos más servicios se puedan prestar en el Hospital de Guadalajara, mejor que mejor. Y nos tranquiliza también escuchar que Castilla-La Mancha no tiene intención de denunciar el convenio con la comunidad de Madrid con independencia de lo que ocurra con la franja norte de Toledo.

En repetidas ocasiones desde Guadalajara Diario hemos defendido el convenio con Madrid porque nos ha abierto unas puertas, que al desaparecer los fondos de cohesión se habían cerrado para nosotros. El gobierno regional tiene que ocuparse de que estas puertas no se vuelvan a cerrar porque se cruce  el conflicto que hay con la atención en Toledo, que desde la Junta se considera lesiva a los intereses regionales.  Sea como fuere, lo único que nos interesa es que la atención en Guadalajara es completamente diferente; se presta toda ella en hospitales públicos madrileños  de acreditada competencia, y se paga en función de lo gastado.

Los gobiernos regionales de Madrid y Castilla-La Mancha deben llegar a acuerdos para separar ambos casos, porque el destino de Guadalajara, por su singularidad que deviene de la geografía, no debe ir atado a los intereses de otras provincias. En ese sentido, no podemos estar más de acuerdo con el presidente regional. Pero hacemos ver la necesidad de seguir manteniendo el convenio con Madrid, con independencia de que sus servicios cada vez sean menos necesarios, por el crecimiento del Hospital de Guadalajara, porque no somos tan optimista como García-Page sobre el retorno de los fondos de cohesión.

El presidente regional reclama que su financiación se debería resolver con los fondos de cohesión y sin necesidad de convenios, porque de lo contrario todo el sistema nacional de salud estaría en peligro. Tan de acuerdo estamos con este planteamiento, que incluso nosotros vamos más allá y seguimos pensando que las transferencias sanitarias especializadas, al margen de la asistencia Primaria, se realizaron demasiado pronto sin haber resuelto antes estos problemas de encaje y que ponen en riesgo la existencia de una verdadera sanidad nacional. No es solo que el gobierno de Rajoy haya reducido los fondos de cohesión: es que las comunidades “ricas” quieren seguir con su adelgazamiento, y nos tememos que esto va a seguir sucediendo con Rajoy, Sánchez, Rivera y hasta con Iglesias y sus nacionalistas. ¡Ojalá no hiciera falta el convenio con Madrid! Pero mientras no haya otro tipo de acuerdos para la financiación de las Autonomías, lo único que nos garantiza que los pacientes de Guadalajara puedan ser atendidos en los hospitales más cercanos es este convenio. Que es perfectamente compatible con el crecimiento de la cartera de servicios del Hospital de Guadalajara en una estrategia anunciada por el presidente regional, que aplaudimos y respaldamos.

Coda: En Guadalajara ya están confirmadas todas las listas menos una, la del PP. Aunque se ha venido a sugerir que no habría cambios, a pesar de los malos resultados en las últimas elecciones, mientras la dirección nacional del PP no las proclame, tiempo hay. En estas fechas en Génova hacen sondeos casi diarios en los que se pregunta por el nombre de diferentes candidatos y su potencial influencia en unas elecciones. Así acabó Román como candidato al Congreso hace cuatro años. Claro que eran otros tiempos. Y otras cospedales. Por lo que supongo que, al final, Román no va a tener más remedio que “liberarse”, para que los plenos no empiecen a las tres de la tarde. Pero…En política, hasta el rabo todo es toro. Y para que el PP pueda optar a recuperar el segundo escaño en Guadalajara no solo van a tener que echar toda la carne en el asador. A lo mejor necesitan hasta género nuevo; y aun así. Esto es lo que hay. Por ahora.

Buscando a Cela en la Alcarria

Este libro que ahora presentamos es la segunda edición del que vio la luz en 1982, cuando España abría la ventana olímpica al mundo, y que escribí mano a mano con mi maestro y director en Flores y Abejas, Salvador Toquero, que  desde hace  nueve  años transita por los eternos paisajes del cielo. A su memoria se lo hemos dedicado, y aquí estamos intentando lidiar esto de la mejor manera posible.

Buscando a Cela en la Alcarria no se iba a llamar en principio así.  Salva y yo habíamos pensado en titularlo: “Tras la huella de 57 personajes”, que son todos los que aparecen en el Viaje a la Alcarria,   pero al final nos pareció que era más expresivo – y comercial, no lo negamos-, sacar a don Camilo a pasear por la portada. Aunque a Cela no le habían concedido todavía el Nobel, era uno de los escritores españoles vivos  más populares, y no solo por sus indudables méritos literarios, sino porque salía en televisión y participaba en alguna tertulia. En nuestro camino por aquella Alcarria de 1982 nos dimos cuenta de que él ya disfrutaba de la púrpura de la fama, circunstancia que nunca le desagradó.  Él siempre fue consciente de que literatura y popularidad favorecían  el éxito, y las ventas, y en ese sentido  Cela fue un adelantado de otros autores famosos

Buscando-CelaPensamos en ese título: “Tras la huella de 57 personajes”, porque como ya señalamos entonces queríamos  saber de la peripecia humana de los personajes del Viaje a la Alcarria.  Habían transcurrido  37 años desde que Cela recorriera, las veces que fuera, la Alcarria para escribir su libro con lo que –imaginamos—si tardábamos unos años más, había serio riesgo de perder la huella de algunos.  Y tengo que decir que en la mayoría de las ocasiones llegamos a tiempo. Pudimos charlar  presencialmente con los personajes del viaje de Cela, con otros lo hicimos por teléfono, y acabamos por  hacerlos nuestros.  Ahora que se conmemora el centenario de su nacimiento ya no sería posible.

Escribir una novela sobre los personajes del Viaje a la Alcarria, 37 años después, ofrecía también otra alternativa que nos apasionó. Cuando el mozo Cela decidió coger morral y venir a la Alcarria, “un país al que nadie le da la gana de ir”, tal y como advirtió a sus lectores, la Guerra civil española había terminado apenas hace 7 años y la rendición de la Alemania de Hitler era muy reciente: hacía un año.  Era una España y una Europa pobre y misérrima, marcada por la contienda,  que no podía escapar a un viaje costumbrista.

Por eso Cela tuvo que salir a los caminos de la Alcarria pertrechado de la correspondiente autorización, que le proporcionó el gobernador de entonces, y que sospechamos hubo por los menos un pueblo en el que no le dio la gana de mostrarla. Es uno de los capítulos más curiosos de nuestro libro. La aparición de algunos fotógrafos  alemanes y de un misterioso personaje que vivía alejado en Trillo, un año después de terminar la guerra, y que según supimos trabajó para la embajada alemana, nos hizo volar la imaginación. Pero ahí lo dejamos. Nuestra misión no era escribir un libro de investigación, sino una novela sobre los personajes del Viaje a la Alcarria y enmarcados en la Guadalajara de 1982.  Una España que vivía los primeros años de su joven democracia tras una compleja y laboriosa Transición para que este país dejara de ser una tierra de vencedores y vencidos. Porque las guerras civiles no las gana nadie; todas se pierden.

Tenemos que decir con satisfacción  que Buscando a Cela en la Alcarria nos fue bien. La Diputación nos ayudó comprando mil ejemplares, que fueron a su protocolo y a  las bibliotecas de la provincia, y el resto hasta 3.000 se vendió en las librerías o por correo, sorprendiéndonos los pedidos que recibimos desde distintas provincias de España y de universidades extranjeras ocupadas en el estudio de la trayectoria literaria de Cela.  Tal es el interés que despertaba la figura de Cela,  que entre Salva y yo comentamos que acabaría recibiendo el Nobel.  Se lo concedieron siete años después, en 1989, y lo más curioso: por entonces ya era vecino de la Alcarria, ya que tenía alquilado  un chalé en El Calvín;  y el dinero del premio le sirvió para comprarse  una casa de campo en la ribera del Henares  en la finca del Espinar.

El resto de los ejemplares los vendimos en actos promocionales que organizamos por la Alcarria.  Nos es obligado  reconocer que en la mayoría de los pueblos se nos dio muy bien. Así que la primera edición terminó agotándose hasta que 34 años después,  y  otra vez con el impulso de la Diputación, siempre atenta a la cultura de la provincia, vuelve a reeditarse el libro, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Camilo José Cela, que  se va a celebrar con profusión de actividades. Esto nos permite varias cosas, a saber: corregir el libro y enmendar las erratas que se nos escaparon –más de la cuenta—entre la redacción y la imprenta. Permitir a Luis Barra, nuestro fotógrafo, imprimir con más calidad las fotos que utilizamos para la primera edición, e incluir algunas que se quedaron fuera por falta de espacio. Y para que nada falte, hemos recurrido otra vez a Antonio Burgos para realizar la portada. Un cuadro suyo realizado ex profeso sirvió de portada para la edición de 1982, y es tan bueno que Cela nos lo pidió para su museo. Y allí está, por Iria Flavia. Pocos pintores como Antonio Burgos saben plasmar el paisaje alcarreño con tanta maestría,  así que no podía haber segunda edición sin Burgos.

Y para completar la faena, el editor de esta segunda edición es un chaval que nos acompañó en el asiento trasero del coche en aquella primavera alcarreña de 1982, y que hoy se ha convertido en uno de los mejores diseñadores  que hay en nuestra provincia. Gracias Fernando Toquero por el esfuerzo, en nombre mío y el de de Salva, tu padre, que hoy estaría muy satisfecho sabiendo que el propósito que nos llevó a la carretera y a los pueblos del Viaje a la Alcarria  se vuelve a renovar  34 años después.

Aunque el tiempo ha borrado la huella viva de la mayoría  los personajes del libro de Cela,  y que acabaron siendo nuestros,  el  libro Viaje a la Alcarria está tan vivo como siempre. Y sigue siendo nuestro mejor escaparate  para un país, nuestra Alcarria, al que  la gente ya le está dando la gana de ir.  Ahora no hay fondas, como en 1946, pero sí una cada vez mejor  red de hoteles y casas rurales que tienen un inmejorable producto que vender: el del paisaje alcarreño, y el de sus habitantes, duros como es esta tierra,  que siguen esperando, a nada y a nadie, con una eterna sonrisa de resignación.

Nota del autor:  El contenido de este post forma parte del prólogo a la reedición del  libro Buscando a Cela en la Alcarria, escrito por Salvador Toquero y Santiago Barra en 1982, y que será presentado este miércoles, a las 19,30 horas en el salón Antonio Pérez del centro San José, con entrada libre.   

 

Lo de Román, un mal “ejemplo”

“La ciudad está bien gobernada y atendida. Estoy al frente de la Alcaldía y lo seguiré estando. En todas las campañas electorales que he realizado siempre he dejado claro que no abandonaría la Medicina y creo que es perfectamente compatible la actividad profesional con la actividad política. La ciudad sigue gobernada de manera satisfactoria”.

El alcalde Antonio Román hacía esta declaración el viernes por la mañana  en un acto público momentos antes de celebrarse el pleno municipal  en el que se iba a votar la moción del PSOE en la que se le exigió la dedicación exclusiva a sus funciones de alcalde.  “Estoy al frente de la  Alcaldía y lo seguiré estando”. El aserto no era gratuito por cuanto en los días anteriores se había extendido la especie de que Román podría otra vez encabezar la lista al Congreso ante los malos resultados  obtenidos por el PP en Guadalajara el 20-D, y luego ya se vería si dejaba o no la Alcaldía a Jaime Carnicero. La presentación de la  moción de Daniel Jiménez no era ajena a toda esta rumorología, y en cualquier caso buscaba poner en aprieto a Román en un asunto en el que nuestro alcalde se mueve con incomodidad.  Román no ocultó sus reproches al portavoz de Ciudadanos, Alejadro Ruiz,  a quien  le llegó a recriminar que permitiera con su abstención la aprobación de una moción en la que se reclama la “exclusividad” del alcalde en contra de lo que ha venido defendiendo en los últimos días.  Un servidor nos descartaba que Ciudadanos se acabara subiendo al carro de Jiménez, pero me sorprendió que no se negociara una transaccional en la que se dejase claro que no se estaba prohibiendo que al alcalde pudiera ejercer la medicina, aunque de una manera residual, como había defendido tradicionalmente laa formación naranja.  Finalmente, Ciudadanos, tras ese ejercicio previo de funambulismo se quedó a mitad de camino con una abstención que en la práctica supone un voto afirmativo; y Jiménez se llevó el gato al agua al conseguir aprobar su moción sin que se le cambiase una coma. Y si algún día  volviera a traerse al pleno la solicitud de  compatibilidad para que el alcalde pudiera ejercer la medicina en una clínica privada de forma residual, ya sabemos cuál será el voto de la izquierda: lo rechazarán, como lo hicieron cuando el propio Ruiz y el vicealcalde Carnicero obtuvieron la compatibilidad para poder ejercer  su profesión de abogado a pesar de la “exclusividad” de la que ambos disfrutan en el Ayuntamiento.

Tenemos, por tanto, una  moción aprobada  en la que se reclama a Román que se dedique en “exclusiva” a la Alcaldía; y la respuesta inmediata del interesado: eso lo hará cuando él lo decida, porque de la misma manera que él no les dice a la oposición qué concejales debe liberar, tampoco acepta que sea la oposición la que haga lo propio con el equipo de gobierno.  El asunto tiene su enjundia. Veamos.

A mi juicio ambas situaciones no son comparables, porque no tiene la misma trascendencia  qué concejales se “liberan” en la oposición con la situación, digamos que contractual,  del alcalde de Guadalajara.

Se han hecho muchas críticas al respecto sobre si el trabajo que Román desempeña por las mañanas en el Hospital supone el abandono de sus funciones como alcalde. Pero nada de lo que hemos conocido hasta ahora me permite certificar que eso sea cierto. Es verdad que la actividad representativa se ha trasladado a la jornada de tarde, pero esta no ha dejado de ser intensa a pesar de que  Román trabaje por las mañana en el Hospital. Una jornada de tarde que el alcalde prolonga hasta bien entrada la noche como si en lugar de ser democristiano fuera una fanático calvinista  en lo que supone un sacrificio personal importante. Que él se lo ha buscado, evidentemente.

No es verdad, por tanto, que Román tenga desatendida la Alcaldía, ni que la ciudad esté penando por ello. Es cierto que el vicealcalde tiene que estar más pendiente de los asuntos diarios, y especialmente los que suceden por las mañanas,pero tampoco la situación es muy diferente al papel que desempeñó Ricardo Calvo (q.e.p.d.)  en la época de Javier de Irízar, que con buen criterio jamás llegó a cerrar su despacho profesional –porque la política no es para toda la vida—o incluso compatibilizó la Alcaldía con cargos en el Congreso, el Senado o la presidencia de las Cortes regionales. Forma parte de un discurso populista el que une dedicación a un cargo público con la exclusividad, y posterga otros méritos como la capacidad o la eficacia. Siempre que esa actividad compatible con el ejercicio público se haga con transparencia.

No creo por tanto que Román se haya despreocupado del Ayuntamiento, y me consta que su dedicación a él es más larga que la mayoría de los ediles que tienen dedicación “exclusiva”, sin embargo sí me parece razonable que si Román era el póster y el cartel del Partido Popular estas cosas deben avisarse y explicarse durante la campaña electoral. Román tiene argumentos  de sobra para defender que quiera compatibilizar la política con su profesión de médico, y hay mucha gente que no solo lo critica sino que lo ve como como algo normal; y hasta saludable. ¿Por qué Román no puede trabajar en el Hospital  y en la Alcaldía, y sí lo puede hacer en la Alcaldía y en el Congreso o en el Senado, una práctica habitual en la política española?  ¿ O es que  la estajanovista jornada laboral de Román lo que pone en evidencia a otros que aun teniendo la exclusividad no aparecen por el Ayuntamiento por las tardes?

Ciertamente: no deja de ser chocante que en en un ayuntamiento que tiene 16 ediles liberados,  y en el que todo quisque cobra total o parcialmente del erario público –aunque sea en otras instituciones–, sea el Alcalde de la ciudad el único que no cobre un euro del presupuesto, más allá de las dietas por asistencia a plenos y juntas. Insisto: es chocante, incluso admito que la situación más razonable es que  la actitividad principal en Román fuera su Alcaldía, pero su ejemplo está haciendo que la ciudadanía se plantee: ¿No son demasiados 16 ediles cobrando del erario municipal,  más luego el personal eventual que dispone cada grupo (sólo el equipo de gobierno puede tener hasta 12 técnicos y administrativos más), y luego nos enteramos que hasta para hacer un plan de participación hay que encargárselo a una empresa privada?

El ejemplo de Román puede ser tóxico para los que han hecho de la política una profesión, como si fueran funcionarios, y que incluso pretenden cobrar como si lo fueran; ahí está la petición de Podemos en el parlamento regional. Pero la política debe entenderse solo como una situación temporal en la vida de una persona, que ha tenido la sana intención de dedicarla al servicio público. No creo que solo sea nostalgia mi recuerdo de  las primeras legislaturas democráticas, en que los grandes ayuntamientos estaban formados por cualificados representantes profesionales, líderes obreros y empresariales y de los movimientos asociativos, que en su gran mayoría no tenía una dedicación “exclusiva” para que los ayuntamientos funcionasen. Porque para eso están los funcionarios públicos.

Entonces no habría supuesto ningún escándalo que un alcalde fuera por las mañanas a trabajar al hospital. Más les habría irritado saber que 16 ediles de los 25 están cobrando de las arcas municipales, personal eventual aparte, y todavía a algunos  les parece poco.

En ese sentido, Román está dando un malisimo ejemplo. Como Eladio Freijo, el concejal franquicia de este ayuntamiento, y que solo cobra el 25% del sueldo del municipio, porque el 75% restante lo sigue percibiendo de su trabajo en la Diputación Provincial, en donde sí es funcionario. Esto es lo que hay:  ¡Mire que son ganas de poner en evidencia a la tropa, señor Freijo!

Coda:  Pablo Bellido será el candidato al Congreso del PSOE. Es lo justo después de la mala pasada que le jugó la Justicia al demorar más de la cuenta un pronunciamiento sobre una querella que luego fue archivada. Tras contar con el respaldo de García-Page, el Comité Provincial del PSOE así lo pidió formalmente el sábado. Y la actual diputada, Mari Luz Rodríguez la “breve”, está conforme porque le van a buscar un sitio entre las 6 primeras de la lista en Madrid, después de que Meritxel Batet e Irene Lozano, la hayan hecho un hueco. En el que podría tener sitio destacado Eduardo Madina, aunque Sánchez se está resistiendo. Y este que tras el 26-J. Viene el incierto 27.

 

 

 

Que los políticos no lo acaben estropeando

La preocupación nos llegó ayer con el fracaso de la primera reunión entre las delegaciones de las consejerías de Sanidad de Madrid y Castilla-La Mancha, a cuyo frente se encontraban los titulares de las mismas: Jesús Sánchez Martos y Jesús Fernández Sanz, respectivamente. El resultado: Madrid dijo “no” a la pretensión de Castilla-La Mancha de renegociar el convenio sanitario y desligar a los municipios del norte de Toledo,  que dejaría solo como beneficiaria a la provincia de Guadalajara. Según ha podido trascender, aunque no ha habido un comunicado de la consejería madrileña al respecto, el convenio  es «indivisible».

No digo que no me sorprenda lo ocurrido, por el sectarismo con el que se mueve la política española (solo hay que ver lo que está pasando con el postureo de negociaciones para formar gobierno), y en la que a menudo se ponen por delante los intereses electorales de los partidos a los de la ciudadanía, aunque sinceramente no acierto a comprender por qué demonios el convenio es “indivisible”,  como si se tratara del mismo niño que expusieron a Salomón para dar prueba de su sabiduría.

Solo por ello, reconozco que me inquietó la intención del gobierno del gobierno de García-Page de desligar del convenio a Toledo y mantener lo acordado con Guadalajara, y si a mí me hubieran preguntado habría hecho como el sabio rey judío: no tocar nada. Pero no por ello dejo de reconocer que el gobierno de Castilla-La Mancha  tiene argumentos no desdeñables  para buscar una renegociación en el caso de la franja toledana limítrofe con Madrid. El argumento principal es que las necesidades  «son perfectamente cubiertas tanto por su hospital de referencia en la capital regional como por los centros de especialidades, diagnóstico y tratamiento de Illescas y Ocaña», precisa el consejero Jesús Fernández.   Y que los hospitales de referencia que darían asistencia a los usuarios toledano de esa franja son los de Parla y Aranjuez, que tienen una cartera de servicios muy básica: carecen de especialidades de nivel de neurocirugía, oncología radioterápica o cirugía pediátrica. No obstante, hay una segunda razón más y  que se convierte en otro poderoso argumento: de los 126.000 habitantes que hay en la zona solo 17.000 se han apuntado, de momento, a cambiar la sanidad castellano-manchega por la madrileña. No hay por lo tanto el clamor que se respira en Guadalajara. Y los datos son elocuentes Aunque el convenio solo entró en vigor a mediados de 1015, un total de 1.232 personas de Guadalajara ya han sido atendidas en hospitales de Madrid.  Más de mil doscientas personas que de otra manera se habrían tirado de los pelos cada vez que cruzaran Madrid para ser atendidos en hospitales más lejanos en La Mancha.

Mientras la consejería de Sanidad madrileña no nos lo explique mejor, no hallo el motivo de por qué el convenio es “indivisible” si las situaciones son totalmente distintas. Porque en el caso de Toledo estamos hablando de que los usuarios de la franja  recibirían asistencia completa en la sanidad madrileña, y Castilla-La Mancha  pagaría por ello, cuando en Guadalajara los usuarios siguen perteneciendo al Sescam y solo son derivados a Madrid en las especialidades que no hay en el hospital. Para ello, con buen criterio, hay designados tres acreditados hospitales de referencia en función de la especialidad a prestar: La Paz, Ramón y Cajal y Puerta de Hierro. Y no tiene nada que ver un caso por el otro, porque esa atención que reciben los pacientes guadalajareños en esos tres hospitales se paga, factura a factura, por el gobierno de Castilla-La Mancha según unos precios que se acuerdan entre ambos en el marco del convenio.

Es falso, por tanto, equiparar ambos modelos y no se entiende la explicación del gobierno madrileño  de que el convenio es “indivisible”, por lo anteriormente apuntado. La facturación de los pacientes de Guadalajara se hace individualmente, y sin que tenga nada que ver lo que pase en los hospitales de Parla y Aranjuez.

Quiero pensar, por tanto,  que esa tajante respuesta de Madrid forma parte del comprensible malestar general,  porque a las primeras  de cambio Castilla-La Mancha quiera modificar sustancialmente el convenio, y echarse atrás con lo acordado sobre Toledo, y que a lo largo de la negociación se puedan resolver las cosas de una manera civilizada entre dos comunidades autónomas vecinas, con tantos puntos de interés en común. Ahí está el caso en Guadalajara de la Universidad de Alcalá de Henares, la Mancomunidad de Aguas del Sorbe, los acuerdos sobre extinción de incendios…O los miles de avecindados en ambas comunidades que trabajan o estudian en la autonomía vecina.

No quiero ni pensar que la falta de entendimiento entre los políticos de ambas comunidades, o  por espurios  intereses electorales, se eche a perder de vista lo principal: que están elegidos para resolver los problemas a la ciudadanía.  Y lo que no puede ser, porque esas cosas no pasaban ni con Franco, es que un enfermo de Molina de Aragón o de Azuqueca se tenga que ir a Albacete a consulta por culpa del mal funcionamiento del estado autonómico. Ahora que algunos hablan alegremente de autodeterminación a la carta, hay que recordar que las autonomías de Madrid y Castilla-La Mancha se constituyeron sin que mediara un referéndum o consulta popular. Así que esto es lo que hay,  o como dicen los gallegos: “Mejor no meneallo”.  Y no nos compliquen más la vida. Que bastante tenemos con el espectáculo de egos al que estamos asistiendo desde finales de diciembre.

 

 

Un plan plurianual para el campus de Guadalajara

El   Grupo Socialista va a introducir una modificación en el Presupuesto de 2016 para Castilla-La Mancha para que se aumente la subvención  a la Universidad de Alcalá de Henares para el campus de Guadalajara. Pero como no hay dinero (quien crea que con irse Cospedal van a acabarse los recortes en esta comunidad está confundido, el problema de autonomías como esta es más de fondo, pero no me quiero enredar), se ha buscado una solución para salir del paso consistente en detraer esos 1,5 millones de los dos millones que Castilla-La Mancha debería aportar al ministerio de Defensa de su parte para la compra de los terrenos de las Cristinas. La otra parte –unos siete millones- la pone el Ayuntamiento en especies: parcelas urbanizables  a razón de siete millones de euros de valoración.

Tal solución ha sido hablada –sería más preciso decirlo así que negociada—con el rector de la Universidad de Alcalá y su equipo que días antes habían resaltado una obviedad: que el coste  por alumno en el campus de la Universidad de Alcalá en Guadalajara asciende a 1.929 euros para la Junta de Comunidades, mientras que con los Presupuestos regionales para 2016 este mismo alumno en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCM), le saldrá al gobierno regional por unos 5.000 euros. El rector de la UAH, Fernando Galán, pidió entonces  que Castilla-La Mancha debe subir la financiación o se generará déficit. Y la respuesta ha sido destinar 1,5 millones más a la financiación de la UAH a costa de diferir en cuatro anualidades el pago de los terrenos a Defensa. Nadie ha dado todavía el nuevo dato sobre cuánto se habrá reducido esa diferencia de financiación con la nueva subvención, aunque lo que me importa ahora subrayar es otra cosa: se puede aceptar siempre y cuando se tenga por el gobierno regional como una solución “extraordinaria”, pero dado que existe  un anuncio por parte de García-Page de invertir unos 50 millones de euros que se necesitan para reformar el colegio de Las Cristinas –que es un inmueble de los años setenta—sería muy conveniente que se concretara en un compromiso por escrito a modo de plan plurianual en el que se especifique cómo se van a abordar los pagos, cuándo van a comenzar esas obras, cuál es su calendario de terminación y en todo ese tiempo  cuáles son las carreras que va a acoger. No olvidemos que ya se han anunciado dos ingenierías relacionadas con la logística y el diseño de equipamiento médico. Si no se hace eso y dejamos todo a la improvisación y a ver qué podemos arañar en cada presupuesto para el nuevo campus pues pasará lo de siempre: que se dejan las cosas para última hora, como hizo el gobierno Cospedal,  y al final solo queda tiempo para ponerse en la foto.  

Lamentablemente hasta ahora desde Toledo –y ahí están los datos sobre financiación–, no se acaba de entender que Castilla-La Mancha tiene dos universidades regionales: la UCM, con campus en todas las provincias menos en Guadalajara, y la de Alcalá de Henares, que no solo tiene un campus en Guadalajara sino que con el de Alcalá aporta una oferta de enseñanza de calidad de la que se podría beneficiar más la región entera. ¿O es que si los de Cuenca tienen que estudiar derecho en Albacete no deben buscarse una residencia allí?

El rector de la UAH Fernando Galván fue muy claro sobre las posibilidades de Las Cristinas para actuar como residencia universitaria. Con motivo el acto conjunto celebrado allí, Fernando Galván recordó la importancia de hacer una “buena residencia” de estudiantes en las Cristinas, aprovechando las instalaciones que ya existen de cuando la habitaban las huérfanas de militares, y recordó que esa futura residencia podría atraer no solo alumnos del resto de la comunidad autónoma, sino de otras provincias españolas y el extranjero. De hecho, ya hay alumnos en el campus de Guadalajara que proceden de Cuenca y Toledo, y podría haber más si hubiera más oferta de residencias.  Y esto es algo que, insisto, no se le da la suficiente importancia desde Toledo cuando supone triplicar la oferta universitaria para toda Castilla-La Mancha y con el marchamo de calidad y prestigio que con justicia tiene la Universidad de Alcalá de Henares.

Pues bien, para que no pase lo de siempre, que dejemos otra vez las cosas para el final y solo para la foto,  es necesario ese plan plurianual que despeje el horizonte no solo del nuevo campus universitario de Guadalajara sino del papel de la Universidad de Alcalá en la educación superior de los guadalajareños, de la que formamos parte, también para ampliar con la nueva residencia de estudiantes  esa oferta universitaria hacia el resto de Castilla-La Mancha, y para el alumnado que llega a la UAH desde otros puntos de España.

Coda 1: No hubo acuerdo entre los portavoces sobre la actualización de los sueldos a los ediles, el pleno comenzó cuarto de hora tarde, y al final el alcalde decidió retirarlo. No le veo al señor Román con muchas ganas de dejar su trabajo de médico por las mañanas y ponerse un sueldo en el ayuntamiento,  que encima debería negociar con los grupos políticos. Tal y como está de revuelto el panorama…

Coda2: El pleno municipal empezó a las 12,20 y acabó a las 17,35. Si hacemos un esfuerzo emitiendo el pleno en directo, pero luego lo hacemos coincidir un viernes con la hora de la comida, pues no parece  que sea lo más indicado. Incluso para la cobertura de los medios de comunicación.

Coda 3: Cuando oigo a algún portavoz decir que apoya unos presupuestos  porque ha aumentado el gasto social y disminuye la inversión me echo a temblar. Porque para que  haya gasto social tiene que haber antes inversión productiva, que es la que genera ingresos con los que  luego poder hacer políticas sociales. Que los apóstoles del gasto público no lo olviden.  Cada euro que se va al gasto en detrimento de la inversión productiva es un recorte más en el futuro.  Esto es lo que hay.

Uso y abuso de la consulta a la ciudadanía

En un espacio de quince días dos populosas localidades de la Campiña de Guadalajara, con un perfil sociológico muy parecido –gran expansión en los últimos tres lustros, con incorporación masiva de población que trabaja en áreas urbanas—han sido llamadas a sendas consultas ciudadanas.

En el caso de Torrejón del Rey se preguntó exclusivamente por los festejos taurinos y acudieron un 22,2% del censo convocado, un número nada despreciable aunque muy lejos de lo que es una participación habitual en unas elecciones locales. De ellos, el 57,14% votó sí a la continuidad de los toros y el Equipo de Gobierno –una coalición entre PSOE y Ahora—ha anunciado que lo asumirá sin perjuicio de que pueda volver a ser reconsiderado más adelante.

En Cabanillas la fórmula empleada fue a mi juicio mucho más correcta porque no solo se planteaba el asunto de los toros sino que se dio pie a que los vecinos opinaran sobre todo el conjunto de actividades y saraos que tiene un programa de festejos en una localidad grande de Guadalajara. La consulta tuvo una participación menor a la esperada (el 10,5% del censo de mayores de 16 años), no alcanzándose ese 25% que el alcalde José García Salinas se había fijado  como vinculante.

Como en el citado ayuntamiento no hay ningún partido que tenga mayoría deberán ser los grupos políticos los que analicen los resultados y obren en consecuencia. Si bien el alcalde con buen criterio ya avanzó que en caso de que la participación fuera inferior a ese 25%, “consideraremos la encuesta también como un mecanismo de pulsar la opinión, y trataremos de ajustar nuestras decisiones, de modo flexible, a las mayorías que se reflejen».  En ese sentido, aun con una baja participación la consulta he dejado claro que hay una inmensa mayoría de votantes a los que les gustan los  espectáculos musicales variados (el 74,4), las cenas y comidas populares (el 66,15), las actividades deportivas y culturales ( el 79,9%) y las actividades infantiles ( el 79,5%). No gozan de esa unanimidad la contratación de un artista con caché nacional, porque el 32,4% está en contra y el 11% no sabe/no contesta que es tanto como decir, “pues depende de lo que me traiga usted señor alcalde”. Y como era previsible en donde más oposición ha existido fue en los toros porque el 58,4% de los que fueron a votar quieren que desaparezcan de la programación. Los toros en España no pasan por sus mejores momentos, están más organizados los antitaurinos que los taurinos, ya no hay cantantes pop como Sabina o Jorge Urrutia que vayan a los toros como en los tiempos de las movida, han dejado de estar de moda entre la juventud porque hace tiempo que pasaron a la clandestinidad virtual, y se han puesto las cosas tan crudas que los que antes escribimos contra aquellos pueblos que se gastaban todo el presupuesto de festejos en cuernos ahora hemos tenido que defender los toros desde la libertad que todo hecho cultural debe gozar. Muchas cosas han cambiado en Cabanillas, sí, desde aquellos años en que su feria taurina se llevaba la mayor tajada del presupuesto, pero que ahora se diera el portazo a todo lo que huele a toros no dejaría de ser una exageración más. Aunque parece congruente que el ayuntamiento establezc  un orden de preferencia en base a lo que ha arrojado la consulta.

Dicho todo esto, sí quiero llamar la atención sobre el uso de este tipo de consultas ciudadanas y el abuso que puede suponer la llamada a las urnas a los vecinos. Parece como si ante el miedo o la falta de criterio de un equipo de Gobierno sobre una cuestión espinosa, la solución es convocar a la ciudadanía para que nos resuelva el problema. Y eso tiene un riesgo, que los vecinos no se sientan concernidos por las premuras de sus concejales y no acudan a las urnas, porque piensan en buena lógica que tienen otras cosas mejores que hacer. Los grupos municipales  tienen que afinar más a la hora de elaborar sus programas y plantear sus posiciones con más claridad, y no como ahora que rehuyen  cualquier cosa que sea susceptible de quitar un voto. No deja de ser chocante que ningún partido de Cabanillas llevara en su programa el asunto de los toros. La utilización generalizada de consultas y referéndum no es deseable, por no decir que podría resultar populista  en función de lo que se pregunte. Les aseguro que si preguntan a los vecinos que si quieren que se reduzca a la mitad el suelo de los alcaldes y el número de concejales liberados y asesores de todo tipo les dirán que sí.

A los electores hay que llamarles a las urnas para asuntos de gran tascendencia, pues no en vano vivimos afortunadamente en una democracia representantiva y para eso elegimos a nuestros ediles, para que nos representen en base a un programa electoral que debe ser lo más detallado posible. Los ayuntamientos pueden hacer uso de otras fórmulas para pulsar la opinión del vecindario, como pueden ser los sondeos o la consulta a instituciones y/o asociaciones representativas –que hay muy pocas, como todos sabemos-, pero lo único realmente democrático es cumplir con el programa electoral.

Por eso, cuando hay que hacer reelecturas y refundidos para lograr una mayoría gobernante, me gustaría que se me consultara en segunda vuelta sobre el particular. Pero en las urnas, como sucede en Francia, no con consultas irrelevantes y otras frascachelas.

Coda: Dijo Rajoy en Toledo que “no se va a rendir nunca”. Pero esto no es una competición para saber quién resiste más o cuál es el político español con más capacidad de retorcer sus propuestas, pactando con dios y con el diablo a dos bandas. El asunto está en qué conviene al PP, también al PSOE, y en última instancia a España y al pueblo español, que mayoritariamente ha votado por opciones moderadas, y no quiere aventuras populistas. Y como buen aficionado al fútbol que es Rajoy sabe que cuando un partido está insulso y el balón no llega a las áreas, no hay más remedio que mover el banquillo. Claro que bien es cierto que pocas veces he visto a un futbolista decir: “mister, mejor me quita ,que no es mi día, y pone a fulanito, que es una gran promesa”.      

Pero esto es lo que hay, señoría.

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