García-Page,  reelección o “pato cojo”  hasta 2019

La candidatura sanchista encabezada  por José Luis Blanco ha sido una sorpresa.  No tanto porque las plataformas de apoyo a Pedro Sánchez hayan querido  aprovechar el viento favorable que les llevó a su victoria en las primarias frente a Susana Díaz, algo entendible, sino porque parecía lógico que su cabeza visible fuera alguno de los tres destacados  militantes que Sánchez  metió en su Ejecutiva Federal.  El más caracterizado parecía ser el secretario provincial del PSOE de Albacete,  Manuel González Ramos,  que es diputado al Congreso, un cargo más fácil de compatibilizar que la Alcaldía de Toledo,  que ocupa Milagros Tolón,  o el proceso de recuperación de su enfermedad que afortunadamente lleva bien Magdalena Valerio,  una sanchista avant-la-lettre en esta región. Pero ninguno de los tres dieron el paso al frente, y sí lo hizo José Luis Blanco, el ferroviario que solo quiere seguir siendo  alcalde de su pueblo, como me reconoció en una entrevista días atrás, con lo que yo interpretó más bien que no solo se trata de una cuestión de valentía, y de decir “aquí estoy yo”, sino de que Pedro Sánchez y sus seguidores en Castilla-La Mancha  habrán preferido no arriesgar un choque directo, e incierto, con un dirigente con rango de Ejecutiva Federal.

Con Blanco, alcalde de Azuqueca, digamos que se rebaja el pulso, e incluso no sería un desdoro para Sánchez que pudiera retirar su candidatura, si el periodo de exploración que se ha dado no es fructífero. Aunque sospecho que esto no va a ocurrir.  El sanchismo militante vive días de euforia, reforzado por la última encuesta del CIS, que acercaría para España un gobierno a la izquierda de la izquierda presidido por Sánchez y con Iglesias de vicepresidente, y cree que ha llegado la hora de ocupar todo el poder orgánico en el PSOE. El 39 Congreso trajo un nuevo mensaje, que se resume en echar a Rajoy de La Moncloa, cueste lo que cueste y desde políticas territoriales que el PSOE más tradicional no aceptaría, y ha llegado el momento de que el sanchismo desciendas  del monte Sinaí con los acuerdos del 39 Congreso,  como si fueran las Tablas de la Ley de ese nuevo socialismo revelado. Lógicamente esa labor de apostolado solo la pueden hacer los iniciados,  o como diría Blanco, “es fundamental  la credibilidad y la coherencia para que se de continuidad a lo decidido en el 39 Congreso».

Era previsible, por tanto, que el sanchismo dé la batalla a quien fue uno de sus más acerados adversarios, Emiliano García-Page, como es seguro que a partir de lo que ocurra en esas Primarias socialistas, si es que se celebran (y yo apuesto a que sí), se empezará a escribir la historia futura en las provincias y las principales alcaldías de cara a las elecciones locales y autonómicas de 2019. Es formalmente cierto, como dicen los sanchistas, para defender la conveniencia de la bicefalia en el PSOE regional, que ahora solo se va a elegir al secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha. Pero hasta los menos avisados en el arte de la política saben que en la práctica no es así. Porque si García-Page perdiera las Primarias ante José Luis Blanco, o ante cualquier otro militante, no podría luego presentar su  candidatura a la Presidencia regional. Porque sería algo más que una osadía pretender que un candidato al que rechazan  sus militantes presentarlo  luego a unas elecciones regionales abiertas. Como segundo plato.

Tampoco le valdría a García-Page con presentar a otro candidato de su confianza, como hacía Bono  (Martínez Guijarro, Josele Caballero…) No le vale,  porque en ese caso podría muy bien perder. Si la reflexión en la que está metido García-Page desde que Susana Díaz perdió las Primarias le lleva a querer repetir  en el 2019, no tiene más remedio que arremangarse y presentar en septiembre su candidatura a la secretaría general.  Y esta vez sin caer en el exceso de confianza que les perdió por confiarlo todo en una candidata que pierde fuelle de Despeñaperros para arriba.

En Guadalajara, por ejemplo, es todo un golpe de efecto que a los dos días de haber anunciado Blanco que estaba disponible para el viaje sanchista hacia Fuensalida,  la gran mayoría de los alcaldes del PSOE firmen un manifiesto público,  para pedir a García-Page que se vuelva a presentar. Tengo ya escrito que Emiliano García-Page es, de lejos, el candidato con más posibilidades que puede presentar, hoy, el  Partido Socialista en Castilla-La Mancha, porque es transversal  en una región en la que, hasta ahora, ha dominado el  centro-derecha en la mayoría de las elecciones Generales. Pero una cosa son las  Autonómicas y otra bien diferente las fibias y fobias que la militancia socialista pueda expresar en un momento determinado. Y al final en unas primarias los que votan son los militantes, no solo los alcaldes y los delegados de la Junta.

Habrá que estar atento a la jugada, pero de momento esto es lo que hay. Los sanchistas reclaman todo el poder  para ellos, como Lenin a Kerensky en la Revolución de octubre,  y habrá que ver si García-Page está dispuesto a irse a su casa, como llegó a insinuar, o a seguir en la pelea en defensa de sus ideas y de otro modelo de partido. Es el último freno que los sanchistas tienen en Castilla-La Mancha, por lo que la pelea, que las Primarias no lograron cerrar -todo lo contrario-, no tendrá prisioneros. La más viva expresión de aquella genial frase de Churchill cuando respondió a un diputado novato que le preguntaba si allí se sentaban los “enemigos”. “No,  enfrente están nuestros adversarios, los enemigos se sientan aquí,  en nuestra bancada”, le aclaró.

García-Page solo tiene una elección:  presentarse o dar su carrera  por terminada, siendo además el “pato cojo” (como llaman los americanos a los presidentes que no se pueden presentar a la reelección) en un gobierno experimental con Podemos.  Se presentará.

Cuando es más fácil la patada en la puerta  

Terminado el último pleno del Ayuntamiento de Guadalajara, y en el turno de palabra para los vecinos que así lo solicitan (recuperado con buen criterio a instancias de la oposición), una vecina, profesora de Secundaria, reclamó por segunda vez que se aceleren las gestiones para terminar con la ocupación de un edificio a estrenar en la plaza del Concejo. La vecina, desolada, recordaba un punto del orden del día en el que los ediles habían debatido sobre la libertad de elección de centro, y les decía si no hay mayor derecho de elección  que el de elegir el barrio en el que quieres vivir,  que se ejerce cuando te compras un piso. Y que ese derecho es el que se estaba pisoteando desde el pasado mes de mayo en el barrio  de la plaza del Concejo cuando un grupo de más de veinte personas ocupó un inmueble entero, y desde entonces el carácter del barrio cambió por completo. La vecina habló de agresiones verbales, heces humanas, broncas permanentes a todas horas, menores campando por la calle en horario escolar…

El alcalde, que ya ha recibido una vez a los vecinos, les trasladó la preocupación del Ayuntamiento y les dio buenas palabras, pero la realidad es que sus competencias no van más allá de exigir el cumplimiento de las ordenanzas municipales (ruidos, policía, menores…), aunque el problema de fondo es competencia del propietario y en última instancia del juzgado.  El propietario, el Banco de Sabadell, finalmente ha presentado la correspondiente denuncia, y a partir de entonces se inicia un procedimiento largo, costoso y tedioso, que según  Rose Mari Peris, del servicio jurídico de la Cámara de la Propiedad Urbana de Barcelona, no da lugar a una resolución segura para el propietario, quien puede ver fácilmente desestimadas sus pretensiones en vía penal, y en la vía civil se puede tirar entre 9 y 18 meses hasta conseguir el desalojo, que suele ser el principio de otras demandas por daños y perjuicios de éxito incierto.

Este es el trámite en el que están inmersos los vecinos del barrio desde que el banco presentó la denuncia, con el horizonte que hemos descrito, para desesperación del propietario y de los afectados por la ocupación. «Lo que ocurre en España no sucede  en ningún otro país de Europa, con la excepción de Portugal», nos advierte Peris. En nuestro país, una vez más, hemos confundido la obligación de que los poderes públicos amparen a las personas en situación de exclusión social, y les proporcionen un techo o una solución habitacional, con que a cualquier desahogado le resulte más fácil pegar una patada en la puerta y ocupar una vivienda entre 9 y 18 meses, por su linda cara, que trabajar decentemente y ahorrar  media vida  para comprarse una vivienda en España. Ese parece ser el caso de las viviendas de la plaza del Concejo, porque según ha comprobado el banco “las personas que están ocupando el edificio no cumplen con los requisitos de perfil de personas vulnerables”.  Para mayor recochineo.

Lo que nos advierten los expertos es que la comparativa con otros países (en Inglaterra y Gales ocupar una vivienda se castiga con multas de hasta seis meses de cárcel, en Berlín las casas ocupadas deben ser desalojadas en 24 horas, en Holanda al propietario le basta con la denuncia  para reclamar una orden judicial…) demuestra que el problema de la ocupación ilegal en España es cada vez más grave, con lo que es necesario modificar la Ley de Arrendamientos Urbanos y la Ley de Enjuiciamiento Civil. Mientras esto no se haga, y solo hay que comprobar la dificultad que tal reforma entrañaría en un parlamento donde hay cada vez más fuerzas con aversión a la propiedad privada, nuestras autoridades solo pueden despachar raciones de mucha paciencia a los afectados. Y confiar en que la mayoría sea benevolente y no se apunte al expeditivo método de la patada en la puerta en vez de solicitar una engorrosa hipoteca.

Pero en la Guadalajara y en la España de hoy esto es lo que hay, mi  estimada señora, a quien de la noche a la mañana le han cambiado la cara del barrio,  el valor de su propiedad ha caído en picado,  y la policía local lo único que puede hacer es amonestar a los inquilinos-okupas  si ponen la música muy alta por la noche o si sacan a deshora la bolsa de la basura. Estas cosas suceden cuando el populismo gana terreno a la Ley, y  se confunde la obligación que deben tener los poderes públicos hacia los más desfavorecidos con la banalización de la solidaridad.

Por ello, mis respetos, señora.

Apogeo y miseria de la política de apariencias

La política ha vivido  siempre de las apariencias, pero más ahora en que determinadas fuerzas populistas aparentan  que todo debe ser consultado por las bases, aunque al final el gato se acaba escapando por la gatera y todo se queda en postureo.

En Podemos Castilla-La Mancha se ha llamado estos días a sus inscritos no a que se pronuncien  sobre el Presupuesto pactado con García-Page sino a un acto de fe:  «¿Crees que Podemos Castilla-La Mancha debería votar sí a los presupuestos si con un acuerdo de gobierno se garantiza la puesta en marcha y el control de políticas propias como la Renta Garantizada o el Plan de Garantías Ciudadanas?». 

Ante una pregunta donde la respuesta viene sugerida  los inscritos de Podemos lógicamente se inclinarán por el sí ( ya lo verán cuando se publiquen los resultados) porque si la dirección regional  de este partido entiende que este acuerdo de gobierno garantiza la puesta en marcha de una Renta Garantizada y de un Plan de Garantías Ciudadanas, los militantes de Podemos estarían desautorizando a esa misma dirección si dijeran lo contrario. Con lo que al final lo único que se pone a votación es la credibilidad del señor García Molina y de su Ejecutiva. Porque ni la militancia de Podemos ni el resto de la ciudadanía de Castilla-La Mancha sabemos apenas nada de la letra pequeña de los nuevos Presupuestos, salvo que la cifra ha aumentado ligeramente -de 8.919 millones a 8.941 millones- como consecuencia de que se cuenta con mayor información en materia de ingresos propios y finalistas.  Es decir, que el nuevo Presupuesto apenas tiene 22 millones más que el anterior  y que  contempla modificaciones por valor de unos 60 millones de euros, de los que 39 corresponden a enmiendas del PP, PSOE y Podemos que fueron incorporadas al texto en la anterior tramitación parlamentaria.

¿Alguien me quiere explicar cómo con unos Presupuestos con solo 22 millones más que los anteriores, y que fueron rechazados por Podemos,  se puede hacer frente a lo que este partido llama pomposamente  planes de Rentas Garantizadas y planes de Garanatías?  ¿No estamos más bien ante un Presupuesto clonado del anterior (salvo por las salvedades citadas) hasta el punto de que el Consejo Consultivo de CLM ha dicho que no es necesario un  nuevo informe, como reclamó el PP, porque la estructura del Presupuesto es la misma? Pero aunque solo fuera para guardar las formas: ¿No habría sido más procedente dejar la consulta a los afiliados de Podemos  para después del trámite parlamentario, en el que  se pueden producir modificaciones, y antes de la votación final preceptiva? ¿O es que lo que suceda en las Cortes regionales es irrelevante, porque todo está ya acordado y bendecido por las direcciones nacionales de PSOE y Podemos, por Iglesias y Sánchez,  y no se puede cambiar una sola coma?

Una vez que se produjera ese trámite todos tendremos más elementos de juicio sobre ese presupuesto. Pero ahora, lo que se dice ahora,  los inscritos de Podemos tienen que fiarse de lo que les dice  José  García Molina, y creerse que un Presupuesto que antes  constituía la santificación de los recortes de Cospedal ,  con solo añadirle 22 millones más, va a traer la solución a las clases populares de Castilla-La Mancha.  La consulta a las bases no ha merecido, como querían los críticos de Podemos,   una pregunta adicional sobre la entrada de este partido al Gobierno de Castilla-La Mancha cuando es ésta una cuestión principal, que podría haberse dirimido con independencia del respaldo de la formación morada al Presupuesto. Como ven no se trataba tanto de conocer la opinión de la militancia sobre una cuestión esencial, en la que hay diversas opiniones,   sino de lograr su adhesión a un acuerdo que solo se conoce a grandes rasgos. Un acto de fe.

En el lado socialista, sería una ironía someter al veredicto de la militancia un Presupuesto que está elaborado por un gobierno de este partido, pero no está de más consultar la decisión estratégica más importante que ha tomado el PSOE en Castilla-La Mancha  desde que José Bono fue elegido presidente por primera vez. En una región en la que las elecciones Generales normalmente han pivotado sobre el centro derecha, el PSOE logró ocupar en las Autonómicas una posición central y transversal, que queda  ahora comprometida con un pacto de izquierdas que supone un desplazamiento del eje político del partido al haber ofrecido la entrada en el  gobierno a Podemos, aunque no sea en consejerías estratégicas. La dirección nacional de Pedro Sánchez lo ha querido resolver con una consulta, que una vez escuchados los secretarios de Organización del PSOE nacional y regional es todo un galimatías, porque ni tan siquiera se ha llegado a aclarar si es vinculante la opinión de la militancia, porque al no haber urnas ni un recuento oficial, todo lo que salga de esas asambleas informativas será mera aproximación. En otro PSOE sin complejos asamblearios una cuestión esencial como esta, que puede marcar el resultado de las Autonómicas de 2019, se habría resuelto con un debate a cara de perro en un Comité Regional Extraordinario, y no me cabe la menor duda de que habría sido más productivo y democrático que esas asambleas informativas en las que no hay nada que discutir, porque no hay marcha atrás.

Pero los aires del nuevo populismo traen estas formas asamblearias,  que son pura apariencia y ajenas a la tradición de un partido histórico como el Partido Socialista Obreros Español, que corre el riesgo de  perder la brújula en Castilla-La Mancha. Porque hay más de uno y más de dos que esto no lo ve, que callan por disciplina y respeto,  y la paradoja es que no han tenido un foro interno en donde debatirlo, como  habría procedido en un partido que siempre defendió la democracia representativa, que como la historia nos enseña es la única democracia que existe. Pero esto es lo que hay y se lleva ahora, y con estos bueyes han de arar.

Un acuerdo que evita elecciones y gusta a Sánchez e Iglesias

Emiliano García-Page comenzó explorando la negociación de los presupuestos con el Partido Popular,  aun sabiendo que tenía poco recorrido.Las diferencias no eran insalvables, pues el PP empezó por exigir una negociación  para aproximar la fiscalidad de Castilla-La Mancha a la de la comunidad de Madrid, que beneficia fundamentalmente a  patrimonio y sucesiones,  la subida salarial del 1,5 por 100 a los funcionarios y un plan de choque contra las listas de espera, el talón de Aquiles de la sanidad regional . En fin, nada que no se pudiera abordar con buena disposición, dado que la discrepancia en cuanto a la disminución de recaudación por la rebaja fiscal en dichos impuestos  era perfectamente asumible por el  incremento de la recaudación  que se espera por la mejora  de la actividad económica y las menores obligaciones con la reducción del déficit, después de haber cumplido con seriedad en el último ejercicio presupuestario.

La prueba del nueve sobre todo lo anterior  es que lo único que sabemos del acuerdo sobre los Presupuestos entre PSOE y Podemos es que va a incorporar unos  400 millones de euros más “que van fundamentalmente a políticas sociales”, explica García-Page, y a los que siempre quedará la posibilidad de aplicar ajustes contables, ya que un presupuesto que en el mejor de los casos se podría aprobar entre agosto y septiembre va a tener un grado muy bajo de ejecución. Eso lo podemos tener claro. Con p minúscula.

Por tanto, si la negociación con el PP se rompe es porque al final ninguna de las partes está convencida de que le interese. A García-Page le habría creado un problema con Pedro Sánchez, que ha imprimido un giro a la izquierda del PSOE y un acercamiento hacia Podemos,  lo que es incompatible con un pacto de presupuestos entre populares y socialistas en Castilla-La Mancha. Esas finezas solo están al alcance de saltimbanquis y equilibristas como el extremeño Sánchez-Vara.  ¡Y qué decir del PP! En una región que casi siempre ha votado mayoritariamente a UCD o al Partido Popular en las Generales,  y en la que José Bono, sobre todo, y menos Barreda, consiguieron arrebatar un discurso regionalista pero en clave españolista a los conservadores,  el gobierno PSOE-Podemos es una oportunidad de oro  para presentar a los socialistas como un partido que ha perdido la centralidad y que se ha pasado con armas y bagajes a la extrema izquierda. Este será a partir de ahora el eje del discurso de oposición de los populares, y habrá que ver hasta qué punto los nuevos aliados morados de García-Page no  le dan motivos para ello. Por de pronto, como dijo Pablo Iglesias el sábado cuando le preguntaron por el presidente de Castilla-La  Mancha “en este país han cambiado muchas cosas». Especialmente tras la victoria de Sánchez en las primarias.

Por lo demás, poco se puede opinar de un presupuesto del que desconocemos todo, como también desconocíamos los motivos por los que el anterior fue rechazado por  Podemos a última hora, lo que nos confirma que solo se debió a razones estratégicas y de alta política. Lo único que sabemos es que Podemos tendrá una vicepresidencia -¿García Molina, que ya es vicepresidente de las Cortes de CLM?- y que otro consejero de Podemos daría visibilidad y brillo al Plan de Garantías Ciudadanas, con lo que consejerías sensibles, como Educación (¿qué va a pasar con la Concertada?) , Hacienda (¿se relajará la disciplina presupuestaria?) o Fomento (y Urbanismo), en las que hay notorias diferencias programáticas, quedarían al margen del control de Podemos.

Todo ello, claro, dando por hecho que los inscritos en Podemos CLM avalen tal acuerdo cuando se les presente convenientemente adornado, y que los Anticapitalistas de Urban y Llorente rachazan por la formas en que se ha parido, al más puro presidencialismo y sin consultar a los órganos establecidos por Podemos al efecto. En esto, también, Podemos ya es un partido comunista como los de toda la vida.

Esto es lo que hay. Con Susana Díaz en Ferraz, García-Page habría tenido más posibilidades de maniobrar y hasta habría sido más creíble su amenaza de convocar elecciones anticipadas. Con Pedro  Sánchez, Page se tiene que tentar la ropa, y  aceptar que se ensaye por primera vez en Castilla-La Mancha  un gobierno de coalición más a la izquierda  en una región en la que, excepto cuatro años, siempre gobernó el PSOE  con un estilo templado, marca Bono, que está a años luz  del de Podemos. ¿Tanto habrá cambiado Castilla-La Mancha, como sugiere Pablo Iglesias?

Dentro de dos años lo veremos. Si no hay sorpresas, por la división de Podemos, el tablero político en Castilla-La Mancha se desplaza a la izquierda y esto es una buena noticia también para Ciudadanos.  Porque los espacios políticos que unos abandonan los ocupan otros.

 

 

 

Román es ya un  alcalde “normal”; y una buena noticia, con perdón

Desde el pasado viernes, el alcalde de Guadalajara ya es un alcalde “normal” entre los de las capitales de provincia españolas, si entendemos por normalidad que se dediquen preferentemente al ejercicio de su cargo, y que lógicamente se cobre por ello un sueldo razonable. El pleno municipal le asignó un sueldo municipal de  60.500 euros anuales y Román tendrá una dedicación del 90 por ciento. Esto no quiere decir que Román trabaje a partir de ahora solamente 36 horas  a la semana, como si fuera un oficinista. El alcalde, y es de justicia decirlo, porque así me consta,  dedicaba  al Ayuntamiento bastante más de esas horas incluso cuando no cobraba un sueldo del erario municipal, si bien es cierto que con este acuerdo el que se normaliza, además del propio Román, que llevaba una vida profesional de perros (el Hospital, el Ayuntamiento, la clínica privada, la Federación de Municipios y Provincias….) es la propia institución municipal. Un alcalde de Guadalajara tiene que estar accesible  en el horario normal de los funcionarios municipales con los que tiene que despachar; no son de recibo plenos que empezaban a las tres de la tarde; hay actos de representación que se celebran por la mañana; y hasta las ruedas de prensa es aconsejable darlas cuando mayor es la audiencia y la disponibilidad en los propios medios.

Ciudadanos no apoyó a Román cuando el Grupo Popular propuso una liberación del alcalde al 80 por ciento; y ahora lo hace cuando se  amplía al 90 %, porque ahora entiende que la dedicación del alcalde a su profesión de médico va a ser “residual”, como la del propio portavoz de Ciudadanos a la abogacía, ya que también él tiene autorizada la compatibilidad. Ante el no es no de la oposición de izquierdas, Ciudadanos tuvo la sartén por el mango en este asunto, como en casi todos,  y es entendible que sean ellos los que marquen los tiempos y vistan la medida, pues no en vano también están en la oposición. Por ahí poco que rascar.

Y sobre la cuestión de fondo: lo que he escrito tantas veces. Soy absolutamente partidario de que cualquier persona que tenga un cargo público en un ayuntamiento pueda ejercer su profesión de una manera residual (y siempre que no entre en colisión con su actividad pública), porque es la única manera de que profesionales destacados no huyan de la política como el gato del agua, situación que ya se produce, y que podría ilustrar con numerosos ejemplos que yo conozco. Mantener la incompatibilidad absoluta es pura demagogia, porque al final estos cargos públicos no solo trabajan mucho más de esas 40 horas semanales, sino que empeoraría la calidad de nuestra clase política, como es público y notorio con solo comparar las Cortes de la Transición con las actuales,  por citar solo a la primera de nuestras instituciones. Lo que pasaría al final es que la política se quedaría solo para los funcionarios, que pueden pedir una excelencia, o para los que están en el paro. Y la política no es un oficio como otro cualquiera. Es una servidumbre, que preferiblemente se debe prestar con un tiempo limitado, para que la corrupción no anide en ella. Como bien sabemos.

P.D. Un buen dato del empleo.  Los últimos datos del paro de junio registrado en España, en Castilla-La Mancha,  y en Guadalajara en particular,  son objetivamente buenos, por muchos reparos y anotaciones al margen que podamos poner. Un total de  3.362.811 parados registrados en España es una cifra muy mala si lo comparamos con las principales economías europeas, pero si tenemos en cuenta que en los últimos cinco años hay 1.242.458 parados menos. O si nos acordamos de la EPA del primer trimestre de 2013 en que estuvimos a punto de batir todos los récords negativos cuando estuvimos rozando los seis millones de parados y el desempleo se situó al 26,02%, a lo mejor tenemos una mejor perspectiva. En el caso de Castilla-La Mancha, las cifras fueron todavía más pavorosas: se llegó al 30,2 % de paro. Y aunque Guadalajara salió mejor, nuestro techo fue del 25,75%, cinco menos que la media regional, les confieso  que por entonces a más de uno nos dieron las ganas de salir corriendo.

La EPA del primer trimestre de 2017 nos invita a pensar que lo peor ha pasado: la tasa de paro se fijó en el 18,6% en el conjunto de España, el 22,1%  en Castilla-La Mancha y el 17,2% en Guadalajara, provincia que descontaba 1.200 parados menos en un solo trimestre.

Los datos publicados por la Secretaría de Empleo en junio, y que se corresponden con el paro registrado, confirman estas buenas perspectivas que  ya apuntaba la EPA que elabora el INE. En lo tocante a nuestra provincia son casi ocho mil los parados menos desde 2012, y nos permite encarar el horizonte con mayor ambición, siendo deseables nuevos procesos de negociación entre los agentes sociales, que incluyan razonables incrementos salariales, pero sin perder de vista que hay que mejorar la competitividad y el tamaño de nuestras empresas,  para no caer en nuevas desaceleraciones.

En ese marco se debería emprender un gran acuerdo para la mejora de la calidad empleo y la reducción de la temporalidad. Pero sin olvidar lo obvio: para que haya empleo de calidad tiene que haber un escenario de amplia oferta –nunca será al revés—y lo mismo se puede decir de la temporalidad. La contratación indefinida es incompatible con la incertidumbre, y por ello cualquier medida que se tome tiene que estar relacionada con el incremento de la competitividad de nuestras empresas, especialmente las pequeñas y medianas, y eso se debe primar en cualquier negociación colectiva. O habrá marcha atrás.

En este sentido, subrayo el aumento de la contratación indefinida que ya se ha dado en Guadalajara en el mes de junio: 806 contratos, un 10,41 más, tasa que se eleva al 12,8% en lo que llevamos de año. Es obvio que estos porcentajes quedan todavía muy lejos de lo deseable, pues la contratación temporal alcanza los 12.530 en un mes marcado por el verano, pero si echamos la vista atrás en 2013 no se contrataba a nadie ni aunque fuera por dos horas.

Esto es lo que hay.

Fandiño, el torero del Hotel España que más lejos llegó

Iván Fandiño se nos ha ido por una fatal cornada, producto de la mala suerte (un tropezón, una mala caída, un cuerno que lo empitona en el costado…) en una plaza del sur de Francia, y nos vuelve a recordar a todos que esto es la gloria y miseria de la lidia. Que a veces se nos olvida, también a los aficionados. Siempre que un torero sale al ruedo está aceptando un riesgo que te puede llevar a la muerte. Y si delante tenemos a un toro con trapío y las defensas íntregras, más riesgo entraña. Y Fandiño era de estos últimos. Como el segoviano Víctor Barrio, que hace un año por estas fechas también perdía la vida en la plaza de toros de Teruel. Toreros de verdad. De raza. A los que nadie les regaló nada. Lo cuenta muy bien Vicente Hita en un artículo que escribió para el especial que publicó Guadalajara Diario. En alguna ocasión apuntó a Néstor García Poveda que inculcase en el torero moderación y que midiese más el riesgo para evitar en lo posible ser cogido, pero su apoderado de inmediato le contestaba:
– “Él es así, no entiende el toreo de otra forma que no sea entregándose a tope cada tarde”.

Y bien que lo demostró: en la famosa tarde de San Isidro de 2014 en que tras una excelsa faena de muleta llegó la hora de entrar matar, Fandiño arrojó la muleta al suelo y se tiró encima de los pitones de un imponente toro de Parladé. Sabía por tanto que el astado lo iba a voltear. Pero era lo de menos: estaba en juego la puerta grande de Madrid, la gloria bendita, y solo había una alternativa: la puerta grande o el hospital. Ya sé que es difícil de explicar, pero les aseguro que  estos toreros de raza son así. Con Víctor Barrio me crucé alguna vez en el frío invierno de Sepúlveda antes de las ocho de la mañana, cuando yo me iba a esquiar a La Pinilla y él se marchaba al campo a entrenar. Porque los toreros de raza lo son las 24 horas del día y los 365 días del año.

El de Orduña era igual que Víctor Barrio: también tuvo que subir desde los más abajo, con muy pocas ayudas. Fandiñó empezó siendo de aquellos maletas que se pasaban el verano en el Hotel España, y que Felipe Jiménez “El Botas” los iba repartiendo por los pueblos de la provincia. Un mundillo muy especial que conocí con Salvador Toquero en las barras cerveceras del Bar Río y el Bar Soria, que sustituyeron a las más antiguas del Hotel España y en las que se remataban los carteles de la provincia, que Salvador retrató con gran sensibilidad y maestría en libro la “La luz de una herida”. La diferencia es que Fandiño, como bien decía su banderillero, Roberto Ortega, ha sido el que “más lejos llego de todos los que pisamos los pueblos de Guadalajara” .

Todo era cuestión de tiempo. Me lo recordaba nuestro crítico taurino Jaime Hita, que siempre creyó en él. A Guadalajara llegó con escasa técnica  y algún kilo de más (pasó de 80 kilos a 65 a base de pollo y piña), pero tenía lo fundamental. Valor y unas ganas ilimitadas de ser figura del toreo. Era de esas personas para las que la vida dejaría de tener sentido si fracasan en lo que desde niños llevan entre ceja y ceja. Estando en todos los tentaderos y toreando lo que le echaban en los pueblos de nuestra provincia Fandiño adquirió la técnica que le valió para salir por la puerta grande de Las Ventas y sumar once trofeos en el primer coso del mundo. Fue la recompensa a esa cultura del esfuerzo, que como pocos encarnó Fandiño. No dejaba pasar una oportunidad. Fuera en Castilforte, el pueblo al que volvía todos los años por lealtad cuando Ivan era ya Fandiño, un torero con nombre, Guadalajara o Jadraque. En esta última plaza me convenció de que llegaría a ser figura del torero. No era Las Ventas, y aunque el festejo se televisaba por la autonómica tampoco era el Canal Plus. Y enfrente le habían echado un ganado de Saboya, la ganadería en la que se se entrenaba cuando se compró el adosado de Tórtola de Henares, que era de imposible lucimiento. Una vacaburra le soltó un puntazo que habría enviado a cualquiera directo al Hospital, pero le colocaron un aparatoso vendaje en la pierna y a un toro que se colaba en cada pase le cortó todos los trofeos. Ese fue su secreto. Cuando a su valor unió la técnica que fue adquiriendo en las polvorientas plazas de Guadalajara le valió para convertirse en figura del toreo. Y cambió su modesto chalé de Tórtola por la finca de Fuentelencina, donde ahora vivía.

Este año no llevaba su mejor temporada, pero nadie dudaba de que Fandiño acabaría remontando el vuelo y volvería a salir en otro San Isidro por la puerta grande de Las Ventas. Se lo impidió “Provechito», negro zaino, nacido en marzo de 2013, perteneciente a una ganadería que conocía muy bien, la de Baltasar Ibán. Ibán como él. Es el riesgo aceptado que acecha tras cada pase a cualquier torero; aunque a menudo se nos olvida.

Fandiño fue enterrado el lunes en su pueblo, Orduña, del que se marchó buscando otros territorios más propicios para hacer una carrera taurina. Primero Valencia, luego Sanlúcar y finalmente Guadalajara, donde se hizo torero, una peripecia vital que la mayoría de las informaciones que han salido a raíz de su muerte han olvidado. Seguramente para remarcar su condición de torero vasco, que el periódico más importante de Vizcaya, El Correo, lo calificaba como el «mejor torero vasco de la historia». Entre los aficionados hay tanta necesidad de tener un torero vasco, que no era cuestión de compartirlo con nadie.

El sábado 16 de septiembre cuando Cayetano, Perera y otro más hagan el paseíllo en Guadalajara en la corrida que él estaba anunciado a todos se nos va a poner un nudo en la garganta. El torero del Hotel España que más lejos llegó faltará por primera vez en muchos años a la Feria de la Antigua.

P.D.- Un grupo de periodistas rusos especialistas en turismo ha visitado esta semana Castilla-La Mancha en un viaje organizado desde la Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía. Cuenca, Alarcón, Belmonte, las Lagunas de Ruidera, Consuegra y Toledo fueron los lugares visitados por la expedición rusa, a la que también llevaron a ver cómo se elabora el mazapán de Toledo. Como es habitual en esta región: mucha Mancha y poca Castilla. Que una visita oficial que pagamos todos pretenda vender en Rusia los indudables encantos turísticos de la región (y todos los sitios nombrados lo son) y se deje fuera al segundo destino regional, la ciudad de Sigüenza, recientemente nombrada Capital del Turismo Rural 2017 de España es como para hacérselo ver por los burócratas de la Dirección General de Turismo, Comercio y Artesanía. Que la Diputación les pague un viaje por la provincia y les enseñe algunos de los encantos de esta Guadalajara que no por estar en un córner de la Autonomía se merece estos desplantes. Pero esto es lo que hay y con estos bueyes debemos arar.

¿Se imaginan a Rajoy? : ”Somos la derecha”

¿Se imaginan a  Mariano Rajoy tras un eslogan que dijera: “Somos la derecha”? Yo no,  porque en política hay cosas que se sobreentienden y lo que tratan los partidos es de sumar  a los fronterizos para ampliar la base electoral. Por lo tanto cuando Pedro Sánchez  utiliza en el Congreso del PSOE un eslogan tan tajante: “Somos la izquierda” está enviando un doble mensaje a sus militantes y a su electorado. A los militantes les está diciendo que él los va a conducir otra vez a la izquierda de la que  otros (barones y gestora) supuestamente les habían desviado, porque el nuevo/viejo  dirigente socialista piensa que solo en la izquierda está la posibilidad de recuperar el respaldo al PSOE  para volver a La Moncloa.  Sánchez lo fía todo a recuperar el voto crítico y desencantado que se fue a Podemos con lo que no le importa desplazar el eje de su partido más a la izquierda y plantar cara al populismo revolucionario de Podemos en un territorio, cerca del precipicio, al que el PSOE no se había atrevido a asomarse desde Largo Caballero.

Pero sucede que este mensaje de “Somos la izquierda” es al mismo tiempo una renuncia expresa a competir por el espacio moderado de centro-izquierda sobre el que el PSOE de Felipe González cimentó sus tres gobiernos desde 1982, y en los que no tuvo necesidad de enfatizar lo obvio, porque su análisis partía de una base de partida diferente: a la izquierda la consideraba ganada para la causa porque la fuerza electoral del comunismo (con las siglas que se presentara) era irrelevante y lo que se trataba era de completar esa base de izquierdas con una mayoría progresista  formada esencialmente por  la clase media más liberal (por utilizar el concepto más americano) y que seguía viendo al PP demasiado escorado a la derecha.  El golpe de timón de Sánchez es por lo tanto histórico, porque abandona los predios más templados del centro y  lo apuesta todo a un frente de izquierdas que pudiera gobernar España en colaboración con el nacionalismo,  que  se nos hizo independentista. ¡Vaya lío! Y esto es una gran novedad para el PSOE más tradicional, que ya veremos cómo asume este giro a la izquierda y ese intangible que es la  plurinacionalidad de España,  que muchos no sabemos muy bien de qué  se trata  y cómo encajaría en el marco de la Constitución que, no lo olvidemos, requiere mayorías cualificadas para su reforma. Salvo que nos sumemos a la tropa de los Puigdemont, que como muy bien sabemos todos nos invitan a utilizar nuestra carta magna como papel  higiénico.

A quien le supongo más feliz que una perdiz es Albert Rivera, quien jamas podría soñar con ocupar con tanta facilidad el centro-izquierda que ahora Sánchez abandona para competir con Iglesias al borde del  acantilado. Una maniobra bien diferente de la que Macron ensayará en Francia con esa tercera vía tras el derrumbe del Patido Socialista. Ni Hamon, el ganador de las las Primarias en el PSF,  sí, que no logró pasar en su distrito a la segunda vuelta de las legislativas.

El Congreso del PSOE nos ha dejado también algo por no esperado que entraña gran riesgo de división. Pedro Sánchez  se sintió traicionado por los barones y la mayoría del Comité Federal y esta vez ha reclamado para él, como Lenin en la revolución de Octubre, todo el poder en el partido. Sánchez no ha querido ni intregración, ni cuotas,  y será el único timonel como pedía Daniel Jiménez en el PSOE  regional y provincial.  Yo no espero ninguna sublevación hasta las elecciones Generales, que serán cuando quiera Rajoy, y en las que Sánchez se lo juega todo a una carta. Si no llega a La Moncloa habrá acabado su carrera política. Pero hasta entonces a Sánchez le van a dejar  liderar el PSOE como los militantes  han pedido. Y es justo.  Aunque habrá que estar muy atentos a lo que puede pasar en congresos regionales como el de Castilla-La Mancha o el de Aragón, con presidentes tan alejados del  sanchismo como son Lambán o García-Page.

Tras lo ocurrido este fin de semana en Madrid, en donde Sánchez ha tirado por la calle de enmedio,  haciendo valer su triunfo en las Primarias, es evidente que García-Page está en una encrucijada.  Su entorno le anima a que se presente y plante cara a Sánchez y a su candidato Manuel González Ramos,  al que ha dejado muy bien colocado en la Ejecutiva Federal, para que no haya dudas sobre con quien cuenta.  Pero la decisión es solo de García-Page y se va a tomar todo el verano para madurarla.

Yo no me atrevo a dar pronósticos, porque seguramente ni García-Pag sepa lo que hará, pero sí tengo claro una cosa: yo no le veo dejando el poder orgánico del partido a González Ramos y  presidiendo en minoría un gobierno en Castilla-La Mancha con un Podemos envalentonado y más pendiente de la estrategia  nacional de Pablo Iglesias que de unos presupuestos, que  en septiembre serán papel mojado. Porque no serán ejecutables en una gran parte.

Pero no olvidemos algo muy importante.  Como le dejen sin salida, García-Page tiene un comodín con el que nadie cuenta: y se llama convocatoria anticipada de elecciones autonómicas,  para una legislatura corta de solo dos años.

Esto es lo que hay. Y es un buen lío, como diría Rajoy.  En Guadalajara, Magdalena Valerio, María Antonia Pérez León y José Luis Blanco han tomado posiciones. En la bolsa eso se llama recoger dividendos.

Una lanza por el Edificio Negro: no es la torre Eiffel, pero..

El Edificio Negro ya forma parte del paisaje urbano de Guadalajara, como la torre Eiffel de París o la cúpula de cristal que Norman Foster diseñó para la ampliación del Reichstag ya es un símbolo del nuevo Berlín. Sin entrar en comparaciones que resultarían odiosas, no deja de ser cierto que en los tres casos señalados se produjeron encendidas polémicas sobre la oportunidad de deshacer lo andado, y la oportunidad de recuperar los ambientes urbanos originales. La más singular de todas fue con la torre Eiffel, que fue levantada como pura arquitectura efímera para la Exposición de de París de 1889, y con la idea de desmontarla tras su terminación. La polémica entre sus defensores y detractores fue tan enconada, que solo el paso del tiempo se encargó de resolver. Hoy, la torre, es el principal icono de la ciudad de la Luz,  y es el monumento del mundo más visitado, por encima de enclaves tan parisinos como Notre- Dame o el arco del Triunfo.

El Edifico Negro seguramente que hoy en día no lo volveríamos a levantar con los criterios de los años setenta, como tampoco derribaríamos la antigua iglesia de San Gil con sus artesonados mudéjares, pero aquel ya forma parte de esa estética urbana de la ciudad, que se merece una segunda oportunidad. Derribarlo, como he oído por ahí, sería una frivolidad y seguramente una ilegalidad, porque un ayuntamiento no puede atentar contra el patrimonio municipal; y el Edificio Negro, aunque tiene un serio problema de mantenimiento, está listo para su reforma una vez su último inquilino, Radio Televisón Española, traslade sus estudios a  Torre Guadalajara, cosa que hará próximamente.

A partir de ahí, llega el momento de establecer un proyecto atractivo para el inmueble y todo el entorno, en el que habrá que combinar inicitiva pública y privada para que no nos cueste dinero al contribuyente, como sucede demasiadas veces por la mala cabeza de nuestros gestores públicos. El Ayuntamiento ha incluido esta actuación en la Estrategia DUSI para el desarrollo de proyectos de desarrollo urbano sostenible, un indudable éxito para su Equipo de Gobierno  porque les va a permitir una financiación complementaria de unos 9 millones de euros (a los que hay que sumar un 20% más en fondos propios), que darán lustre y brillo a este segundo tramo de legislatura, que ahora comienza.

Según podemos leer en el proyecto presentado, se trata de impulsar la dinamización del casco antiguo de Guadalajara mediante la puesta en valor del centro cívico, que se convertirá en un espacio multifuncional. La planta baja se destinará a ocio juvenil y podrá incluir una zona de auditorio-discoteca, una bolera y un espacio de restauración orientado a este público. Las dos plantas siguientes contendrán también zonas destinadas a la restauración mientras que la tercera albergará áreas de trabajo, despachos y zonas polivalentes, pudiendo las empresas de la ciudad encontrar en este centro su nuevo emplazamiento. Por último, el edificio contará con una terraza en la azotea, para el disfrute de los vecinos y con un jardín vertical en uno de sus laterales. Se realizará además una actuación integral en toda la plaza del Concejo, que se renovará y se le dará forma de auditorio para aprovechar su desnivel, de modo que este espacio pueda ser utilizado para realizar actividades de calle.

La idea tiene buena pinta, ahora bien, todo esto requiere de un modelo de gestión público-privado eficaz, que debe ir de la mano en su desarrollo, y ya sabemos que estas cosas nunca son fáciles. Sucede lo mismo con el Mercado de abastos, que concita las mejores intenciones en las mociones que el Ayuntamiento aprueba cada tres meses, pero al final todo se queda en nada, seguramente porque el cambio debería ser más radical en cuanto a su gestión de lo que el Ayuntamiento está dispuesto.La actuación también figura en la Estrategia Dusi, aunque sin aportar gran detalle. Se dice que el objetivo del proyecto es hacer del Mercado de abastos un equipamiento público comercial adaptado a las necesidades actualesdel consumidor de Guadalajara y que «en un mismo espacio se unirá la alimentación perecedera del mercado tradicional con la hostelería». A lo que se suma más oferta comercial de temporada y mercadillos, así como actividades culturales y promocionales. También se estudiará la posibilidad de incorporar en el propio Mercado de Abastos un espacio-vivero de empresas del sector comercio y hostelería. Por lo tanto, nada nuevo, aunque en ambos casos, el Edificio Negro y el Mercado van a tener una fuente de financiación europea que no estaba prevista. Vamos a ver si esta vez tenemos imaginación y lo sabemos aprovechar.

Un golpe de estado con fecha y hora.- No me imagino a ningún país serio del mundo mundial en que un gobierno regional anunciara día y hora para dar un golpe de Estado; y se lo tomaran como el que oye llover. Porque golpe de estado es lo que quiere hacer el gobierno de Cataluña, el día 1 de octubre, atentar contra la máxima norma legal, la Constitución, que es la que -¡paradojas de la vida!- le confiere a ese propio gobierno su legitimidad. Si no fuera porque es un asunto tan serio, que no sabemos qué deriva va a tomar, estaríamos hablando de sainete. García-Page, en un gesto de puro buenismo, que no es habitual en él, dice que no hay que ponerse «nerviosos», y que puede ser una “enorme oportunidad de renovar nuestro compromiso como país”. El problema puede estar en que llevamos veinte años de lo más tranquilos cada vez que el soberanismo daba un paso adelante amparado en la sectaria utilización de los medios públicos y la enseñanza, y algún día nos vamos a poner nerviosos de verdad. Ojalá que no sea el 1 de octubre.

Montoro debe dimitir.- El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro tiene que marcharse. No me vale la explicación de Rafa Hernando de que el gobierno se equivocó en la forma (utilizar el decreto ley), pero no en el fondo por la situación tan dramática por la que pasaba la Hacienda nacional, al borde del rescate. Montoro también se equivocó en el fondo. Además de no sacar con la «aministía fiscal» (Tribunal Constitucional, dixit) la cantidad esperada, lo que ha quedado meridianamente claro es que a los defraudadores les resultó más rentable acogerse a ella que haber contribuido con Hacienda como todo bicho viviente. El problema de Montoro no es solo de torpeza y soberbia; es de justicia. Ha sido duro con el débil, esa clase media que que aporta la mayor parte de la recaudación fiscal en España, e indulgente con los ricos de verdad a los que convalidó sus trapacerías. Y luego algunos se extrañan de que los sondeos empeoren las expectativas del Gobierno, que no se aprovecha de una recuperación económica que está en marcha. Atiende, Rajoy: ¡Es la cara de tonto que se nos queda con estas cosas y otras  corruptelas varias! Esto es lo que hay.

Una lanza por el Edificio Negro: no es la torre Eiffel, pero…

El Edificio Negro ya forma parte del paisaje urbano de Guadalajara, como la torre Eiffel de París o la cúpula de cristal que Norman Foster diseñó para la ampliación del Reichstag, que  ya es un símbolo del nuevo Berlín. Sin entrar en comparaciones que resultarían odiosas, no deja de ser cierto que en los tres casos señalados se produjeron encendidas polémicas sobre la oportunidad de deshacer lo andado, y la oportunidad de recuperar los ambientes urbanos originales. La más singular de todas fue con la torre Eiffel, que fue levantada como pura arquitectura efímera para la Exposición de de París de 1889, y con la idea de desmontarla tras su terminación. La polémica entre sus defensores y detractores fue tan enconada, que solo el paso del tiempo se encargó de resolver. Hoy, la torre, es el principal icono de la ciudad de la Luz,  y es el monumento del mundo más visitado, por encima de enclaves tan parisinos como Notre- Dame o el arco del Triunfo.

El Edifico Negro seguramente que hoy en día no lo volveríamos a levantar con los criterios de los años setenta, como tampoco derribaríamos la antigua iglesia de San Gil con sus artesonados mudéjares, pero aquel ya forma parte de esa estética urbana de la ciudad, que se merece una segunda oportunidad. Derribarlo, como he oído por ahí, sería una frivolidad y seguramente una ilegalidad, porque un ayuntamiento no puede atentar contra el patrimonio municipal; y el Edificio Negro, aunque tiene un serio problema de mantenimiento, está listo para su reforma una vez su último inquilino, Radio Televisón Española, traslade sus estudios a  Torre Guadalajara, cosa que hará próximamente.

A partir de ahí, llega el momento de establecer un proyecto atractivo para el inmueble y todo el entorno, en el que habrá que combinar inicitiva pública y privada para que no nos cueste dinero al contribuyente, como sucede demasiadas veces por la mala cabeza de nuestros gestores públicos. El Ayuntamiento ha incluido esta actuación en la Estrategia DUSI para el desarrollo de proyectos de desarrollo urbano sostenible, un indudable éxito para su Equipo de Gobierno,  porque les va a permitir una financiación complementaria de unos 9 millones de euros (a los que hay que sumar un 20% más en fondos propios), que darán lustre y brillo a este segundo tramo de legislatura, que ahora comienza.

Según podemos leer en el proyecto presentado, se trata de impulsar la dinamización del casco antiguo de Guadalajara mediante la puesta en valor del centro cívico, que se convertirá en un espacio multifuncional. La planta baja se destinará a ocio juvenil y podrá incluir una zona de auditorio-discoteca, una bolera y un espacio de restauración orientado a este público. Las dos plantas siguientes contendrán también zonas destinadas a la restauración mientras que la tercera albergará áreas de trabajo, despachos y zonas polivalentes, pudiendo las empresas de la ciudad encontrar en este centro su nuevo emplazamiento. Por último, el edificio contará con una terraza en la azotea, para el disfrute de los vecinos y con un jardín vertical en uno de sus laterales. Se realizará además una actuación integral en toda la plaza del Concejo, que se renovará y se le dará forma de auditorio para aprovechar su desnivel, de modo que este espacio pueda ser utilizado para realizar actividades de calle.

La idea tiene buena pinta, ahora bien, todo esto requiere de un modelo público-privado eficaz, que debe ir de la mano en su desarrollo, y ya sabemos que estas cosas nunca son fáciles. Sucede lo mismo con el Mercado de abastos, que concita las mejores intenciones en las mociones que el Ayuntamiento aprueba cada tres meses, pero al final todo se queda en nada, seguramente porque el cambio debería ser más radical en cuanto a su gestión de lo que el Ayuntamiento está dispuesto.La actuación también figura en la Estrategia Dusi, aunque sin aportar gran detalle. Se dice que el objetivo del proyecto es hacer del Mercado de abastos un equipamiento público comercial adaptado a las necesidades actualesdel consumidor de Guadalajara y que «en un mismo espacio se unirá la alimentación perecedera del mercado tradicional con la hostelería». A lo que se suma más oferta comercial de temporada y mercadillos, así como actividades culturales y promocionales. También se estudiará la posibilidad de incorporar en el propio Mercado de Abastos un espacio-vivero de empresas del sector comercio y hostelería. Por lo tanto, nada nuevo, aunque en ambos casos, el Edificio Negro y el Mercado van a tener una fuente de financiación europea que no estaba prevista. Vamos a ver si esta vez tenemos imaginación y lo sabemos aprovechar.

Un golpe de estado con fecha y hora.- No me imagino a ningún país serio del mundo mundial en que un gobierno regional anunciara día y hora para dar un golpe de Estado; y nos lo tomemos como el que oye llover. Porque golpe de estado es lo que quiere hacer el gobierno de Cataluña, el día 1 de octubre, atentar contra la máxima norma legal, la Constitución, que es la que -¡paradojas de la vida!- le confiere a ese propio gobierno su legitimidad. Si no fuera porque es un asunto tan serio, que no sabemos qué deriva va a tomar, estaríamos hablando de sainete. García-Page, en un gesto de puro buenismo, que no es habitual en él, dice que no hay que ponerse «nerviosos», y que puede ser una “enorme oportunidad de renovar nuestro compromiso como país”. El problema puede estar en que llevamos veinte años de lo más tranquilos cada vez que el soberanismo daba un paso adelante amparado en la sectaria utilización de los medios públicos y la enseñanza, y algún día nos vamos a poner nerviosos de verdad. Ojalá que no sea el 1 de octubre.

Montoro debe dimitir.- El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro tiene que marcharse. No me vale la explicación de Rafa Hernando de que el gobierno se equivocó en la forma (utilizar el decreto ley), pero no en el fondo por la situación tan dramática por la que pasaba la Hacienda nacional, al borde del rescate. Montoro también se equivocó en el fondo. Además de no sacar con la «aministía fiscal» (Tribunal Constitucional, dixit) la cantidad esperada, lo que ha quedado meridianamente claro es que a los defraudadores las resultó les resultó más rentable acogerse a ella que haber contribuido con Hacienda como todo bicho viviente. El problema de Montoro no es solo de torpeza y soberbia; es de justicia. Ha sido duro con el débil, esa clase media que que aporta la mayor parte de la recaudación fiscal en España, e indulgente con los ricos de verdad a los que convalidó sus trapacerías. Y luego algunos se extrañan de que los sondeos empeoren las expectativas del Gobierno, que no se aprovecha de una recuperación económica que está en marcha. Atiende, Rajoy: ¡Es la cara de tonto que se nos queda! Esro es lo que hay.

García-Page pide tiempo muerto

Emiliano García-Page esperará a la celebración del 16 al 19 de junio del 39 Congreso Federal  para decidir si se presenta o no a su reelección como secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha. Si al final optase por la retirada, cumpliendo el  órdago que se marcó en un desesperado apoyo a la fallida candidatura susanista,  significaría que  García-Page no no volvería a ser el candidato del PSOE a las siguientes elecciones autonómicas en 2019; o incluso antes. Porque no olvidemos que tanto Page como Rajoy tienen en sus manos ese botón nuclear, que se llama elecciones anticipadas, y que podrían activar ante un bloqueo parlamentario, una moción de censura con posibilidades, o en el caso del presidente de Castilla-La Mancha, si Podemos no se aviene a renegociar unos presupuestos que ya había pactado en su estructura fundamental con su gobierno.

Tiene razón García-Page al decir que estamos ante una decisión de estrategia política, no en poner un cero más en esta u otra partida. Aunque yo añado, una estrategia que ahora se juega a tres o cuatro bandas,  no solo en el palacio de Fuensalida y la sede regional de Podemos, también  con Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, que no van a renunciar a meter cuchara. ¿Un pacto del nuevo PSOE de Sánchez con Podemos para dar estabilidad a los gobiernos de Castilla-La Mancha, Aragón, Extremadura y Asturias a cambio de la entrada de la izquierda radical  en sus respectivos gobiernos?

¿Se imaginan que llegamos a agosto y no hay ni intención en Podemos de pactar los presupuestos en CLM? ¿Hasta cuándo podría seguir un gobierno regional al que después del verano ya no le valdría la cantinela de seguir echando la culpa a Podemos de que no puede cumplir con lo prometido ante la sociedad de Castilla-La Mancha? ¿Hasta cuándo hay que esperar para poner en marcha cuestiones tan necesarias como el nuevo campus de Guadalajara,  la construcción de un nuevo hospital, que va a paso de tortuga, los nuevos accesos…? ¿Hasta qué punto a García-Page no le quedarán ganas de dejarlo todo, y dimitir,  o pero aun,  de apretar el botón nuclear, convocar elecciones y que venga aquí Pedro Sánchez o su primo el de Albacete?

Ahora, García-Page ha pedido tiempo muerto hasta el Congreso para ver por dónde va tirar el partido  de Sánchez en su particular regreso corso hacia la dirección del PSOE, pero no le va a sobrar. Porque inmediatamente llegarán los congresos regionales y finalmente los provinciales.

Varias son las cosas que deberá valorar Page.

La primera, las intenciones del nuevo secretario general hacia su continuidad al frente del PSOE de Castilla-La Mancha, porque si es tan tajante como lo fue portavoz de su plataforma en Guadalajara, francamente para este viaje…

Lo segundo, la opinión del PSOE de Castilla-La Mancha, porque una cosa es elegir entre Pedro y Susana, y otra en designar al mejor candidato para disputar a Cospedal, se supone,  la presidencia de la Junta en 2019. En ese sentido, el Partido Socialista no tiene, ni de lejos, a nadie con las posibilidades de éxito García-Page, y eso será algo a lo que Sánchez, por poca sintonía que tenga con el toledano, deberá valorar. Porque a fin de cuentas, como dijo García-Page en su mensaje urbi et orbe del martes desde el palacio de Fuensalida, la crisis de unidad del PSOE se produce por una crisis de votos, porque Sánchez perdió dos elecciones consecutivas, y cada vez con menos escaños, y de no haber permitido gobernar a Rajoy con su famosa abstención, los sondeos avanzaban un resultado todavía peor para los socialistas, y habrían sido superados por el Podemos de Iglesias en el liderazgo de la izquierda española. Una respuesta sencilla al monotema sanchista durante la campaña, pero que la candidata Susana Díaz no supo defender con solvencia en el debate a tres con Sánchez y Patxi López, y en el que la presidenta andaluza cometió errores de tal calado que a buen seguro se estudiarán en los  manuales de comunicación  política.

Por último, queda las reflexión personal del propio interesado sobre el papel que él quiera jugar en este partido socialista de Sánchez, porque con su victoria en las primarias ha puesto patas arriba la estructura tradicional de lo que siempre ha sido el Partido Socialista. Sánchez buscó una relación directa con las bases, sin intermediarios, un modelo que inevitablemente favorece el populismo (Rajoy no sería el líder del PP con este sistema, sino alguien mucho más a su derecha), porque lo aleja de su electorado transversal, y en el que el papel territorial de los barones y los contrapoderes que siempre se han dado en el comité federal va a quedar abrasado por ese nuevo liderazgo con aires asamblearios.

Hasta ahora, casi todo en Sanchez es un misterio, porque su izquierdismo está por concretar, aunque hay algunas declaraciones de intenciones que seguirán dividiendo  al PSOE. Una de ellas es el carácter plurinacional de España, y su pacto con populistas y nacionalistas, un debate que hasta ahora es puramente nominalista, porque cualquier cambio constitucional en este sentido requeriría del apoyo del PP y Ciudadanos, pero que ilustra una preocupación de la que habló el presidente de Castilla-La Mancha, y que yo quiero aquí subrayar. Porque va a tener gran importancia en lo que decida.   “El independentismo tiene planteamientos egoístas. La defensa de la unidad de España se explica más que nada por la defensa de la igualdad entre los españoles. No soy ni nacionalista ni plurinacionalista. Para mí esto es determinante. Vivo lo de Cataluña con preocupación y confío en que haya cordura”.

Garcia-Page no asume este discurso nacionalista, y ya no tanto porque sea un españolazo de Toledo, sino porque “no podemos romper el concepto de igualdad de oportunidades;Castilla-La Mancha se juega mucho en el debate de Cataluña”, sentenció.  Y en eso estamos, el nacionalismo y el cachondeo ese de vincularlo a una simple cuestión de identidad cultural, no tiene consecuencias prácticas, el problema viene cuando tras él lo que se esconde es que las comunidades más ricas quieren destinar menos recursos a la cohesión y la solidaridad territorial de España, lo que  Castilla-La Mancha no se puede permitir. Porque sin la cohesión que aportan los fondos nacionales y europeos, dos tercios de las comunidades españolas no serían viables, o lo serían cada vez mas desiguales en sanidad, educación, bienestar social…

Eso es lo que se esconde tras el barroco lenguaje nacionalista, y claro, García-Page lo sabe. ¿También Pedro Sánchez?

Hablar de lo que pueda ocurrir en la provincia con Bellido, Jiménez, Valerio o Esteban es ciencia ficción, mientras Page no resuelva su dilema.

Pero que  nadie lo olvide. La autóritas que las primarias le han dado a Sánchez vale hasta la próxima cita electoral, como muy bien saben los socialistas franceses. Y ni un segundo más. Esto es lo que hay.

 

Ir a la barra de herramientas