Archive for octubre, 2018

La Biblioteca de Josepe

El miércoles, 24 de octubre, a tan temprana hora de la tarde que algún bostezo de los de cabezadita en el sillón tras la sobremesa se le escapó indisimuladamente a alguno, el ayuntamiento de la capital nos convocó a un acto protocolario, pero de total oportunidad y absoluta justicia, como fue la inauguración de la nueva Biblioteca municipal de la ciudad que llevará el nombre de José Antonio Suárez de Puga, “Josepe” para los amigos y aún para los conocidos, que son/somos muchos, tanto unos como otros dadas la empatía que genera y la sociabilidad que le caracteriza. Redundando en lo apuntado, oportuno, muy oportuno, es poner el primer hito en el mapa de bibliotecas municipales que tiene en proyecto implementar el ayuntamiento, y de absoluta justicia el hecho de que lleve el nombre de Suárez de Puga, una figura sobresaliente en la actividad cultural de la ciudad de las últimas seis décadas, un intelectual de auténtica talla, un guadalajareño comprometido sin caspa provinciana y un extraordinario creador. Otros nombres podrían habérsele dado a esta biblioteca naciente, sin duda, pero no se me ocurre otro mejor.

Esta nueva Biblioteca municipal está ubicada en el Centro Integrado “Eduardo Guitián”, en Aguas Vivas, junto al Polideportivo Multiusos que tanta actividad social y económica está aportando a la ciudad como disgustos a la, al menos en este caso, torpe oposición municipal que la está poniendo trabas por cálculos electoralistas en vez de colaborar con algo que es bueno para Guadalajara. Pero dejemos lo que antaño fue la “gimnasia higiénica”, primer nombre que se le dio a la actividad física y deportiva en los centros escolares mediado el siglo XIX, y volvamos a la cultura, esa que, como reza la cartela que Carlos Santiesteban integró en su fresco alegórico a ella dedicado en el palacio de la Diputación, conviene allegarse, sembrar y arar, como hace el labrador, para “lograr buenos frutos”, parafraseando a San Mateo en su Evangelio. Según informó el propio alcalde, Antonio Román, en el acto de inauguración de la sala que ya lleva el nombre de Suárez de Puga, el Patronato de Cultura ha elaborado un mapa de bibliotecas municipales que ha sido consensuado con los técnicos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Este plan contará con una biblioteca central, que estará ubicada en el Fuerte de San Francisco  (cuando la Junta cumpla la sentencia firme del Tribunal Supremo que le obliga a rehabilitar las naves del viejo cantón militar, algo a lo que se ha resistido de manera inentendible pues está obligada a ello por un convenio que la administración firmó en su día con el ayuntamiento); una biblioteca mediana (la que lleva el nombre de Josepe) y otras bibliotecas de menor tamaño y satélites, que se ubicarán en los cuatro barrios anexionados a la ciudad (Iriépal, Taracena, Usanos y Valdenoches) y en los centros sociales de Los Valles (situado entre el nuevo sector residencial del mismo nombre y la Colonia Sanz Vázquez) y del Cuartel del Henares (localizado en Los Manantiales).

Como es sabido, hasta la inauguración de la Biblioteca Suárez de Puga, el ayuntamiento de la capital no gestionaba ningún centro de préstamo de libros y de lectura en sala, aunque sí ofrecía espacios para el estudio en varias dependencias municipales como el Centro Joven y el Centro Integrado Guitián, entre otros. El hecho de que la Biblioteca Pública Provincial -cuya actual sede en el palacio de Dávalos la aportó el propio ayuntamiento al adquirirlo a sus antiguos propietarios y salvarlo así de la ruina a finales de los años 90, siendo alcalde Bris– tenga su sede física en la capital, había supuesto que, hasta este momento, el ayuntamiento no se planteara la necesidad de crear su propia red de bibliotecas municipales. Esa circunstancia tornó en la primavera de 2017, gracias a una moción de fomento de la lectura presentada por el grupo municipal de Ciudadanos, a la que se unió una transaccional de Ahora Guadalajara para que ese plan se concretara en la creación de una red local de bibliotecas y servicios bibliotecarios. Ese tipo de propuestas sí son útiles para los vecinos y van en la buena dirección de lo que debe ser una oposición también útil, que es la mejor que se puede hacer.

Así que, bienvenido sea este nuevo mapa local de bibliotecas y servicios bibliotecarios que, en principio, parece bien planificado por el equipo de gobierno del PP y cuyo primer paso para ponerlo en marcha se ha dado con la inauguración de la Biblioteca José Antonio Suárez de Puga, la última llegada a esta ciudad a la que bien podemos atribuir el adjetivo de lectora pues, no en vano, la Pública Provincial tiene casi 40.000 socios adultos y más de 10.000 infantiles, cifras espectaculares para nuestra población. Recordemos que la primera Biblioteca Provincial la acordó crear el Pleno de la Diputación el 6 de marzo de 1837, reuniendo en ella los fondos provenientes de los conventos y monasterios de la provincia, entonces recientemente desamortizados, y fue instalada en la que en ese momento era sede de la propia institución provincial, el Convento de la Piedad.

  1. B.- Aprovecho este post para agradecer pública y vivamente la masiva presencia de asistentes al acto de presentación del libro titulado “Guadalajareando”, celebrado al día siguiente de la inauguración de la “Biblioteca de Josepe”, y de cuyo texto soy autor, mientras que las magníficas fotografías que lo complementan y enriquecen son de Nacho Abascal. La mejor compensación que puede tener un autor -y en este caso somos dos, pues yo hablo por medio de la palabra, pero Nacho es aún más elocuente y brillante con su cámara- es que su obra tenga una cálida acogida y sentir el aliento, como nosotros sentimos, de tantos amigos. Esperamos no defraudarlos cuando empiecen a “guadalajarear”.

 

 

Crónicas sietemesinas en azul, rojo, naranja y morado

Quedan siete meses para la celebración de las elecciones locales, autonómicas y europeas y es muy probable que ésta sea la ocasión en que más incógnitas y dudas haya por despejar pues el panorama político es de lo más incierto y puede que se complique todavía más en los próximos meses. Pronosticar, por tanto, a día de hoy, quién va a gobernar y con quién el Ayuntamiento de la capital, la Diputación Provincial o la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha se me antoja más una cuestión para adivinos que para analistas políticos y hasta para expertos en demoscopia; incluso, a esta fecha, resulta difícil poner nombre a los candidatos a presidir estas instituciones, excepción hecha de la Junta, que parece cosa del veterano Page (PSOE) o del novísimo Núñez (PP), si no salta la liebre de la sorpresa mayúscula.

A pesar de lo confuso que se muestra en esta hora el horizonte político, en general, y el electoral, en particular, vamos a intentar analizar algunas de sus claves objetivables para, a través de su proyección, entrar en un terreno ya más subjetivo como es el de la predicción, pero tratando de alejarnos de la elucubración. En todo caso, la inestabilidad actual del gobierno nacional de Pedro Sánchez, podría alterar notablemente el futuro político en todo orden, especialmente si éste arrojara la toalla y convocara elecciones, algo a lo que él se resiste tenazmente, aunque veremos si puede mantener por mucho tiempo la ecuación del quiero y el puedo sin que le aparezcan nuevas y aún más desestabilizadoras incógnitas de las que ya acumula. Depender de la voluntad ajena y que esa voluntad sea tan interesada, poliédrica y, a veces, hasta deleznable, es lo que tiene.

Como decíamos, en este momento no sabemos ni quiénes van a ser los candidatos a la alcaldía de la capital de las cuatro opciones políticas actualmente representadas en su corporación municipal, como para saber qué correlación de fuerzas se van a dar en ella. Antonio Román, una vez más, parece deshojar la margarita, y está entre el “no quiero” porque ya ha cumplido su ciclo, y el “sí debo” porque, a pesar del lógico desgaste, es probable que siga siendo la mejor baza electoral del PP. Esta incógnita parece que se va a despejar pronto pues los populares han anunciado que antes de que lleguen las navidades se sabrán sus candidatos a las capitales de provincia y principales poblaciones españolas. Si Román, finalmente, no repite a la alcaldía, el candidato más probable a ella es Alfonso Esteban Señor, segundo teniente alcalde, y solvente concejal delegado de economía, hacienda y recursos humanos. Esteban está mucho mejor posicionado ante el partido que Jaime Carnicero, el proactivo vicealcalde al que Román preferiría como su sucesor. Por lo que respecta al resto de fuerzas, a día de hoy no hay candidatos oficiales, si bien parece que en el PSOE se inclinan porque sea una mujer y, probablemente, que esté vinculada al actual gobierno regional; tampoco es descartable la opción de Alberto Rojo, el actual delegado de la Junta. De lo que vaya a ocurrir con “Ahora Guadalajara” y otras opciones a la izquierda del PSOE que valoran presentar lista propia en la capital, nos iremos enterando por capítulos, como suele ser habitual en estas “confluencias” que no siempre confluyen. En referencia a Ciudadanos, parece que a Alejandro Ruiz le esperan responsabilidades fuera del Ayuntamiento, probablemente en la región, y es muy posible que siga el actual número dos, Ángel Bachiller, aunque no de uno. Cuando se despejen las incógnitas de los nombres, será más fácil sondear posibles resultados electorales de mayo de 2019. No obstante, encuestas realizadas en mayo de este año, seguían concediendo al PP el mayor número de votos y escaños, con un descenso del que se beneficiaba Ciudadanos. Según estas mismas encuestas, PP y Ciudadanos podrían seguir sumando la mayoría absoluta. Aunque, en política, ya sabemos que uno más uno, no siempre suman dos.

Puesto que las diputaciones provinciales se conforman con las proyecciones de los resultados electorales que obtienen las formaciones políticas en cada uno de los partidos judiciales en que se dividen -en el caso de Guadalajara, tres: Guadalajara (15 diputados provinciales), Molina de Aragón (4) y Sigüenza (6)-, tratar de pronosticar en estos momentos quién va a gobernar en la plaza de Moreno a partir de mayo de 2019 es, ciertamente, una quimera. Si, como decíamos al principio, es muy difícil predecir, a día de hoy, los resultados electorales de la capital e, incluso, hay incertidumbre hasta en los nombres de los candidatos, algo parecido ocurre con bastantes municipios de la provincia, especialmente los más poblados, por lo que, al tratarse de una elección de segundo grado, muy difícilmente podremos acercarnos, con cierta verosimilitud, a la correlación de fuerzas que va a darse en el nuevo mandato en la Diputación de Guadalajara. A este respecto, lo único que parece más que probable es que siga habiendo cuatro fuerzas políticas representadas en la corporación provincial (PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos) y que, una vez más, el partido judicial de Sigüenza pueda ser decisivo; otra circunstancia probable en la zona norte provincial, dada su sociología, es que en ella no vayan a tener fácil Ciudadanos y Podemos obtener escaño, aunque los votos que ambas formaciones quiten a PP y PSOE, podrían condicionar el resultado zonal. En el partido judicial de Molina, tampoco será fácil que Ciudadanos y Podemos obtengan escaño en la Diputación, lo que no está garantizado es que se mantenga el 2-2 actual de PP y PSOE porque, simplemente, con el desplazamiento de unos centenares de votos desde estas fuerzas a las anteriormente citadas, ya podría romperse el 3-1 a favor de populares o socialistas, posiblemente más hacia estos últimos, pues manejan mejor que los primeros el clientelismo que les posibilita gobernar la Junta. Respecto al partido judicial de Guadalajara, en el que se reparten quince escaños, el comportamiento electoral en la capital y el Corredor del Henares, que es donde se concentran los municipios de mayor población, va a ser determinante. Será, sin duda, en este partido en el que Ciudadanos y Podemos tendrán más opciones de restar votos y escaños a PP y PSOE. Aunque pueda parecer casi una obviedad que si PP y Ciudadanos, por una parte, o PSOE y Podemos, por otra, suman mayoría absoluta, vayan a gobernar unos u otros en coalición, yo no descartaría otras opciones, casi todas ellas perjudiciales para el PP. Recordemos que Ciudadanos, aunque en la Diputación de Guadalajara posibilitó el gobierno del PP en el actual mandato, en la de Toledo inclinó la balanza en favor del PSOE, pese a que el PP también fue, como aquí, la fuerza más votada.

Por lo que respecta a la Junta, Page quiere sumar mayoría absoluta con Ciudadanos, a quienes prefiere de socios de gobierno antes que a Podemos, aunque si hay que abrazarse a una farola, se abraza, pues ya sabemos que es un “bonista” irredento; en cualquier caso, una cosa es querer y otra es poder. El PP, con el recién estrenado liderazgo regional del almanseño Paco Núñez -por cierto, casado con la casareña, Fátima Torija, ex presidenta de NNGG de Guadalajara-, es, a día de hoy, otra incógnita que añadir a las muchas que ya hay. Lo evidente es que, aunque amagó con ello, Antonio Román ni llegó a formalizar su candidatura a la presidencia del PP regional y, pese a que muchos lo dieran por hecho, Ana Guarinos no ha sido nombrada, finalmente, secretaria regional de los populares. Nadie de Guadalajara, ni en el PP ni en el PSOE, ha sido presidente o secretario regional de estos partidos desde que se inventara Castilla-La Mancha hace ya casi cuarenta años. Y este sí que es un hecho cierto.

 

Foto superior: Jaime Carnicero, Antonio Román y Alfonso Esteban, en una  rueda de prensa.

Dos primeros de octubre muy parecidos

Desde 1936 y hasta 1975, el 1 de octubre era el “Día del Caudillo” porque en esa fecha, en el año 1936, en Burgos, con España partiéndose la cara y el alma entre hermanos en plena Guerra Civil, Francisco Franco tomó solemne posesión como “Jefe del Gobierno del Estado” (sic), tras haber sido nombrado una semana antes “Generalísimo”. Desde entonces, el primero de octubre fue, junto con el 18 de julio -fecha del, por los alzados, llamado “Alzamiento Nacional”– y el primero de abril –“Día de la victoria” para los “nacionales” y de la derrota para todos, ellos incluidos, porque nadie gana en una contienda civil-, una de las tres fechas festivas por excelencia de Su Excelencia el Generalísimo. También en Cataluña, donde el franquismo fue un caldo de cultivo extraordinario para el progreso de su industria y su comercio, gracias, en gran parte, a las decisiones políticas que la beneficiaron -por ejemplo, la instalación de la planta de SEAT- y, sobre todo, a la mano de obra esforzada y barata que allí emigró, a costa de la sangría demográfica de la ahora llamada “España vacía”.

Pero como los tiempos adelantan y, sobre todo, cambian que es una barbaridad -como las ciencias en la “Verbena de la Paloma” según cantaba don Hilarión, aunque luego también lo hizo Sabina-, el primero de octubre dejó de ser una fecha muy remarcada en el calendario desde 1976, o, mejor dicho, desde 1979, porque hasta que no tuvimos Constitución y aún a pesar de haber muerto ya el “Caudillo” y no poder dar sus míticas soflamas desde el Palacio Real de Madrid, aún quedaban el eco de ellas. Que, por cierto, tampoco se apagó con la Constitución del 78 como el que aprieta un interruptor, pero cierto es que fue remitiendo progresivamente, aunque algunos se resistieran, no poniendo pie en pared -del Palacio Real, se entiende- sino alzando el brazo en la plaza de Oriente.

Cuando el viejo 1 de octubre ya solo eran, apenas, unos segundos del guion de un capítulo de la serie televisiva “Cuéntame” -cuya pervivencia parece competir en longevidad con el franquismo-, en 2017, causal que no casualmente porque el separatismo no da puntada sin hilo, el primero de octubre volvió a convertirse en una fecha con una alta carga de dosis política, especialmente en Cataluña, pero con repercusión en toda España. Como recordarán -y si se les había olvidado ya se han encargado los independentistas catalanes de recordárnoslo a todos y los medios de comunicación y las redes sociales de hacerse eco-, el 1 de octubre del año pasado se celebró el “no-referéndum” en Cataluña en el que se preguntaba a la mitad de los catalanes si querían ser independientes de la otra mitad y del resto de España, al tiempo que si, ya una vez independientes, deseaban que esa independencia lo fuera en forma de república. La jornada del supuesto referéndum, ilegal a todas luces, incluidas las de neón y, por supuesto, las de bohemia, se convirtió, no obstante, en una colosal jornada de propaganda separatista porque el gobierno de Rajoy, sin duda movido por la mejor de las intenciones, pero errático en estrategia y táctica, terminó permitiendo, aunque fuera muy a su pesar, que hubiera urnas y colegios electorales. Ese hecho posibilitó a los independentistas venderse como pacíficos ciudadanos que simplemente querían votar, siendo duramente reprimidos por la policía. Manipular, primero, y simplificar las cosas, después, siempre ha dado muchos réditos en comunicación.

El independentismo catalán está plagado de violencia dialéctica, de violencia moral y de violencia social y, pese a que le convenga ir de pacifista, también tiene su dosis de violencia física, principalmente encarnada por los CDR, los sectores más activos de las CUP e, incluso, algunos de ERC y el PDECAT, incluso alentada por el mismísimo Torra: “Presionad, hacéis bien en presionar” (1-O-2018), llamando “presión” a lo que es sencillamente violencia tumultuaria. Pero el 1-O de 2017, los independentistas se vendieron, y algunos se lo compraron, como gazapillos a los que la Policía Nacional y la Guardia Civil disparaba a tenazón, mientras los Mossos, vergonzante y vergonzosamente, les hacían el juego, miraban para otro lado y silbaban. Els Segadors, por supuesto.

Y así hemos pasado del primero de octubre, “Día del Caudillo Franco”, al primero de octubre, “Día del Caudillo Puigdemont”, y digo Puigdemont y no Torra porque el teórico presidente de la Generalitat es un mero trampantojo y más falso que un billete de 3 euros, aunque, eso sí, se le caen de los bolsillos radicalidad, xenofobia y anti-españolismo; como muestra de esto último, baste esta última cita del susodicho: “España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, material y espiritualmente hablando. Todo lo que ha sido tocado por los españoles se ha convertido en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo”. Es evidente que a Torra, del bolsillo, también se le cae odio y con odio no se puede construir nada, ni un país, ni absolutamente nada. En realidad, en Cataluña hace tiempo que, creyendo construir un país independiente, lo que están haciendo es destruir la convivencia de un pueblo y soliviantar a toda una nación, plural y diversa, pero nación, que es España.

Resulta curioso, pero en absoluto gracioso, bien el contrario, que el debate y el calendario político los monopolicen casi permanente los nacionalismos radicales, antaño el vasco con el terrorismo de ETA, hogaño el catalán con el independentismo torriano, cuando el País Vasco y Cataluña son dos las dos regiones más ricas de España, además de tener unos niveles de autogobierno y libertad de los que jamás han gozado. Entre tanto, la “España vacía” a la que antes hacía alusión -entre la que se encuentra más de un 80 por ciento del territorio provincial de Guadalajara- sigue vaciándose y estando muy alejada de las infraestructuras, servicios y recursos de las áreas urbanas del resto de España y hasta de las rurales de Cataluña y Euskadi. Lo resumía muy bien Julio Llamazares en una entrevista que le hizo el periodista galvito, Raúl Conde, para El Mundo, publicada el 30 de septiembre: “El Estado de las Autonomías ha acentuado la desigualdad entre regiones”. Y, esto es de mi cosecha, ha fracturado España, puede que ya de manera irreversible.

Entre el primero de octubre de Franco y el de Puigdemont/Torra hay más parecidos de los que parece. El liderazgo de Puigdemont es caudillista y Franco también puso urnas alguna vez.

 

 

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