Un gobierno serio pero antipático

Como hace ya seis años que dejé la política activa y mi relación con los políticos es cada vez más tangencial y episódica, crece en mí la convicción de que “lo prometido es deuda” y que “cosa prometida es medio debida”, como sentencian dos frases proverbiales que van en la misma línea, aunque una de ellas, la segunda, se queda a mitad de camino, como el que lanza una piedra, pero esconde la mano. Así que, con el permiso de “El Pirata” o sin él, que jamás he rendido pleitesía a cobardes insidiosos -fueran vizcaínos o cántabros, andaluces o murcianos, calagurritanos o egabrenses o do quiera que fueran- hoy, contradiciendo a Tip y Coll, no lo dejo para la próxima semana y voy a hablar/escribir del gobierno… regional; o sea, del ejecutivo autonómico de Dolores Cospedal –me consta que se han dado instrucciones para que no se le coloque la preposición “de” delante de su primer apellido, quien las haya dado sabrá por qué-, que va a cumplir pronto dos años al frente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Hace, pues, dos años que el PP gobierna en la región y aún le quedan, por tanto, otros dos años de gobierno, momento propicio para hacer balance a media legislatura y proyectar lo que puede devenir en lo que resta de ella, aunque eso sea más labor de videntes que de escribientes.

Para valorar la labor del gobierno de Cospedal con ponderación, hay que partir del hecho principal que, en gran medida, motivó su triunfo y que, sin duda, más está condicionando su acción política: la grave crisis económica que llevamos padeciendo desde hace ya más de cinco años y que se está demostrando más pertinaz que la sequía en estas tierras, en las que abunda el secano, pero que, a pesar de ello, sirven de manantial a las huertas levantinas y a algún que otro campo de golf, a través de esa sangría que es el trasvase Tajo-Segura, que nunca cesa, como el rayo de Miguel Hernández, gobierne quien gobierne. Ahora, por cierto, el nuevo proyecto de Plan de Cuenca del Tajo, que dicen los murcianos y los valencianos que ha sido condicionado por Cospedal a favor de los embalses de cabecera, o sea Entrepeñas y Buendía, prevé incrementar la reserva estratégica –el agua no trasvasable- de 240 a 400 hectómetros cúbicos, cota que hasta el mismísimo José Bono, cuando ejercía de todopoderoso “manchakari”, afirmó no poderse alcanzar “ni en el mejor de los sueños”. Pues bien, si esa reserva de 400 se confirma y se asegura jurídicamente y, al tiempo, se garantiza la sostenibilidad del entorno de los embalses y, por supuesto, el abastecimiento de agua, en cantidad y calidad adecuadas, a la zona de cabecera, no seré yo quien le niegue a la presidenta regional mi reconocimiento por este logro que, aunque el PSOE trate de minusvalorar intencionadamente, sería realmente histórico.

Pero si Cospedal parece que se ha mojado con el trasvase, donde está pisando charcos, prácticamente desde que comenzó a mandar en el palacio de Fuensalida, es en dos materias muy sensibles para la población y que suponen las dos grandes áreas de gestión de la Junta: la Sanidad y la Educación. Es evidente que el PSOE dejó la región al borde del abismo económico y que, si Barreda hubiera vuelto a ganar las elecciones, probablemente hubiéramos dado un paso al frente, a juzgar por el “sostenella y no enmendalla” de los socialistas a favor del déficit y de la deuda pública, o sea, del gastar hoy de prestado y que paguen los que vengan y sus hijos y sus nietos. Cabe recordar que el expresidente del PSOE dejó sin pagar 167.727 facturas, la mayor parte de 2010 y 2011, aunque algunas también de 2009 e, incluso, de 2008. El propio Síndico de Cuentas –un personaje poliédrico, por cierto-, nada más tomar posesión Cospedal, calculó en 2.813 millones de euros la necesidad de liquidez a corto plazo de la Junta, una cifra mareante y que evidenciaba la pésima gestión de Barreda que, a pesar de ello y de ser consciente de que la crisis se agudizaba y era tiempo de prudencia financiera, se empeñaba en vender e iniciar proyectos para hacerse fotos, intencionadamente electoralistas, como la ampliación del Hospital General de Guadalajara y del Campus Universitario del Ruiseñor, cuando no había financiación ni para los cimientos. Pero si Cospedal heredó una economía con más agujeros que un queso Emmental –el Gruyère tiene la fama y el Emmental los agujeros y se ha visto obligada a hacer políticas drásticas de ajuste, bien es verdad que éstas se han hecho, a veces, como en el caso del intento de cierre de algunas urgencias en los Puntos de Atención Continuada, con escasa oportunidad política y con más que dudosa seguridad jurídica, hasta el punto de que los tribunales, a instancias de los pueblos afectados, algunos de ellos del PP, han paralizado ese intento. Este traspiés judicial ha supuesto que el Consejero de Sanidad, el alcarreño de Valladolid y avecindado en Madrid, José Ignacio Echániz –a quien aprecio personalmente, pero creo que se está equivocando, más en las formas que en el fondo-, se haya dejado unos cuantos pelos políticos en la gatera, a sumar a los que se suele dejar por sus, a veces, inadecuadas, extemporáneas y agresivas declaraciones públicas, en una sobreactuación política gratuita, más cerca del histrionismo que de la verdadera eficiencia, no sólo eficacia, a las que tanto se apela desde todo el gobierno regional, como si de un latiguillo justificador de tijeretazos se tratara. Aunque es aplicable a gran parte del gobierno de Cospedal, creo que Iñaki Echániz se lo tiene que hacer mirar: una cosa es un gobierno serio –y éste parece que lo es- y otra bien distinta es un gobierno antipático.

Como decía, la crisis económica está condicionando, sobremanera, al gobierno de Cospedal y le está obligando a hacer recortes de gasto e inversión que apenas le dejan margen de maniobra para vender su gestión, porque es imposible sacar provecho político de lo que no se hace o de lo que no se mantiene, aunque sea porque no se puede. Si al desgaste de los recortes unimos que la sangría del paro continúa –en mayo de 2011 había 212.000 parados en la región y dos años después hay 268.000-, parece evidente que, salvo que cambien significativamente las circunstancias en los próximos dos años, especialmente la creación de empleo, el PP va a tener complicado revalidar su mayoría absoluta en la región en 2015, aunque hay dos elementos que van a jugar a su favor: el desgaste que el PSOE también está teniendo en la oposición y la anunciada reducción del número de escaños en las Cortes regionales, hecho que, aplicando la Ley D`hont en la adjudicación de actas de diputados electos, suele beneficiar a los dos partidos mayoritarios. A pesar de ello, es más que posible que en la próxima legislatura haya más de dos grupos políticos representados en el parlamento regional y que, incluso, sean cuatro, con la casi segura llegada de IU, a costa del PSOE, y la probable de UPYD, a costa de PSOE y de PP. Pero dos años dan para mucho en política y lo que hoy es azul, mañana puede ser rojo, verde, roji-verde o, incluso, tener algún tinte magenta… “Time to time”, que dirían los ingleses. Tiempo al tiempo, sí.

Para terminar este post, no quiero dejar de reflejar una llamativa circunstancia: a pesar de que el PP ganó las elecciones regionales gracias al excelente resultado que obtuvo en la provincia de Guadalajara, echo de menos un mayor compromiso de la Junta con esta provincia, aún en el tiempo de recortes que toca. Un ejemplo: por fin se van a reactivar algunas obras de carreteras y de la prometida (¡ya por Bono y para estar terminada en 2008!) “Autovía de la Alcarria”, nada se sabe, como tampoco hay plazos para reanudar las obras del Hospital, muy necesarias pues el actual está más “enfermo” que algunos de los pacientes ingresados en él. Y un dato revelador, o de la poca estima que le merece a Cospedal la militancia del PP de Guadalajara o de la poca estima que ésta objetivamente merece o de la mucha más que merecen las militancias de otras provincias: sólo cinco de los ochenta altos cargos de la Junta son de Guadalajara (un consejero, una viceconsejera y tres directores generales) y los diputados regionales por esta provincia, tienen escaso peso dentro del Grupo Parlamentario Popular. Ahí queda el dato.

 

 

 

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