Crónica festiva de la reconquista de Guadalajara (y III)

 La noche de San Juan de 1085

Después de mucho divagar sobre los acontecimientos que precedieron a la reconquista de Guadalajara a los árabes, cúmplenos hablarles del hecho concreto que propició el retorno de la capital de las guadalajaras a la cristiandad, después de cerca de cuatro siglos de dominio musulmán.

Muchas son las posibilidades que se barajan en torno a la forma en que Guadalajara pasó a ser dominio de la corona castellana. De la fuente de cada historiador a la que hemos acudido a beber, manan aguas de diferentes calidades y cantidades, aunque cada una de ellas, por sí misma, se bastaría para calmar la sed historiográfica, unas por su rigor, otras por su ingenio novelado e, incluso, alguna por su fantasía desbordante.

  Layna Serrano, por ejemplo, opina que la ciudad de Guadalajara fue reconquistada antes que la de Toledo, otorgando al capitán “zamorano, primo, amigo y asesor del Cid”, Alvarfáñez –las últimas investigaciones apuntan a que no era zamorano, sino burgalés, concretamente de la zona de Urbaneja, ni tampoco primo, amigo o asesor del de Vivar–  el protagonismo de nuestra reconquista. Layna piensa que Guadalajara se rindió a las tropas castellanas sin que mediara lucha alguna, tras una posible capitulación de los notables de la ciudad, que pactarían con Alvarfáñez las condiciones de la entrega, sin contar con el vecindario. Otro notable historiador, Francisco de Torres, también cree que no se produjo ningún tipo de lucha y que fue en 1085 cuando se tomó la ciudad.

Un historiador del siglo XVII, Alonso Núñez de Castro, es quien aporta una mayor dosis de leyenda a la reconquista de Guadalajara, creyéndola ocurrió en la noche de San Juan Bautista, después de estar sitiada la ciudad por las tropas castellanas durante algún tiempo y, tras una escaramuza musulmana en el campamento de los cristianos que, como respuesta, se debieron adentrar en la ciudad a la grupa de sus caballos, sembrando el pánico y la desmoralización entre sus habitantes, de tal manera que, pocos días después, se rendirían.

          Juan Catalina nos habla de otro historiador, Fray Juan de Talamanco, que apunta a Alvarfáñez como capitán de las huestes castellanas que reconquistaron Guadalajara, en la mismísima noche de San Juan, saliendo de entre las sombras y alumbrado por la estrella de la fortuna y que, tras apoderarse por sorpresa de Orche –así, sin “h”-, haría seguidamente lo propio con Guadalajara.

El actual Cronista Provincial, Antonio Herrera Casado, que nos ha obsequiado con unos magníficos trabajos acerca de la reconquista de Guadalajara, resume el hecho, de este modo tan sencillo y, muy aproximadamente, cierto: “Un día llegó un mensajero oficial desde Toledo, diciendo simplemente que la ciudad de Guadalajara, como el resto del reino, pasaba al dominio de Castilla, con lo que la jerarquía árabe quedaba definitivamente depuesta”.

Así cuentan -más bien especulan, en algún caso- los historiadores que pudo haber ocurrido aquél hecho tan trascendente de nuestra historia, hace ahora 900 años, pero, la verdad, recogida a través de la tradición de dos antepasados nuestros, “Parmenius de la Vega” y “Diego de la Concordia”, es muy diferente. Veamos: Hallábanse Parmenius y Diego, en las postreras horas del día de San Juan del año de nuestro Señor de 1085, en esos momentos en que la magia de la noche es capaz de convertir en maeses a los legos, apurando la “antepenúltima” en el Mesón “El Povedano”, próximo a la Puerta de Feria, santuario enológico y musarniego de los mozárabes arriacenses, cuando Alvarfáñez, acompañado de Nuño Sotalari, penetró en la taberna, después de varios meses de asedio e incordio a la ciudad. Discretamente apostados en un rincón del “Povedano”, esperábanles Al Qadir y Tres-Halah-Chicah para ventilar, en una partida de mus, con baraja de a cuarenta, cuatro reyes cristianos y cuatro califas moros, la posesión de la ciudad.

Ya metidos en amarracos y jugándose la definitiva, era mano Al Qadir. Tres-Halah-Chicah da mus, Alvarfáñez no duda en cortarlo y exclama: “¡Las de Hontanares!”. Al Qadir, que ni aún pares había cogido, no vio otro escape que tirarse una antorcha (entonces no había faroles) y jugóse la partida y la ciudad en un órdago a la chica. Sobre la tabla del “Povedano” no hubo más ases que los cuatro que Nuño Sotalari puso sobre ella, conociéndosele desde entonces como Nuño “Pitolari” pues, bien sabido es que, en el mus, a los ases y a los doses, se les llama “pitos”.

Al Qadir marchó desterrado, precisamente, a Hontanares y, a su paso por las Cuatro Calzadas -cruce de vías del tiempo de los romanos que los cristianos luego bautizaron como “Cuatro Caminos”-, ploró mientras su suegra le decía: “Llora como mujer lo que no has sabido defender con el órdago”.

Así, y no hay más, fue reconquistada Guadalajara. El lunes próximo, 24 y San Juan, se cumplirá el 900 aniversario de aquel memorable suceso ¡Habrá que celebrarlo: pintan copas!

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Como los dos que le han precedido, este artículo que cierra la serie “Crónica festiva de la reconquista de Guadalajara” fue publicado en el semanario “Flores y Abejas”, de fecha 19 de junio de 1985, en el entorno de la conmemoración que entonces se hizo del noveno centenario de la reconquista de la ciudad de Guadalajara, atribuida a Alvarfáñez, de quien se ha conmemorado ahora el noveno centenario de su muerte. Por cierto, me consta que el conocido periodista y escritor guadalajareño, Antonio Pérez Henares, “Chani”, está ultimando una novela histórica que tendrá a Alvarfáñez como protagonista principal, que probablemente lleve por título “La tierra de Alvarfáñez”, y para la que ha contado con el asesoramiento histórico de un gran medievalista, compañero y amigo como es Plácido Ballesteros. La eficaz narrativa y la brillante descriptiva de “Chani”, unidas al conocimiento y rigor históricos de Plácido conforman un sólido binomio que, estoy seguro, contribuirá a que conozcamos a un Alvarfáñez aún más grande de lo hasta ahora creído, sobre todo si juzgamos a los personajes medievales por los resultados acreditados de sus hechos y no sólo por las leyendas y los cantares de gesta que hablan de ellos, los recrecen, los menguan o, directamente, los silencian.

Crónica festiva de la reconquista de Guadalajara (II)

La Guadalajara musulmana

             Sin ánimo de pisarle la frase a Fray Luis de León, “decíamos ayer…” que Guadalajara permaneció bajo dominio musulmán durante más de 370 años. Las primeras huestes sarracenas que entraron en nuestra ciudad estaban al mando del conocido Tarik quien, junto con el “moro Muza”, puso fin a la dinastía visigoda reinante en España hasta el año 711, tras derrotar a Don Rodrigo en la archinombrada batalla de Guadalete. Desde la época de Tarik hasta la del último rey taifa de Toledo, muchos y notables fueron los hechos que acontecieron en estas tierras que hoy son y se llaman Guadalajara, con los musulmanes y los cristianos como protagonistas principales, sin olvidarnos de los omnipresentes y omnipotentes judíos que, a buen seguro, financiaron la mayor parte de las campañas bélicas de unos y de otros, obteniendo con ello pingües beneficios que, dadas las turbulencias de aquél tiempo, tratarían de ocultar en sus declaraciones fiscales a Al-Montoro, ministro de Hacienda de entonces.

Cuentan los historiadores que, en los dos primeros siglos de dominación musulmana, Guadalajara fue tierra de todos y de nadie, dadas las continuas incursiones de los ejércitos de uno y otro bando en el territorio ajeno. Esta situación de interinidad continua llevó al Emir, Al Hakem I, hacia una política de construcción de fortificaciones en la zona que se inició, precisamente, en la capital, a la que entregó el dinero de un botín –no confundir con el dinero de Botín, el del Santander– para fortalecerla, dejando cautivos  para que trabajaran en ello. Este noble gesto de Al Hakem I se produjo, según cuenta el historiador musulmán Ibn-Idari, a raíz de la petición que una mujer de Guadalajara le hizo en este sentido al Emir. El computadora-Idari no se recrea más en el relato, dejando para la imaginación calenturienta de sus estudiosos las circunstancias y consecuencias que rodearon la súplica de la mujer alcarreña a quien Al Hakem permutó su nombre de cristiana por el árabe de Hala-Maja-Bahjate la Faja.

Aquella política de fortificaciones cobró una dimensión más notoria con el advenimiento al poder de Ab-al-Rahman III. El califa cordobés asentó sus reales en Guadalajara cuando se dirigía, al frente de sus tropas, hacia tierras de la Marca Superior, capitalizada por Zaragoza. A-III –no confundir con la carretera de Valencia-, así conocido “Abderramán” por Ibn-Idari para facilitar su trabajo en el procesador de datos, dedicó buena parte de su reinado a pacificar y tranquilizar sus dominios, mandando reparar y consolidar fortalezas, torres y atalayas desde Talavera hasta Lérida, pasando por Atienza, de tal manera que cualquier ataque enemigo a la zona de Miedes y Atienza, por ejemplo, era con prontitud conocido en castillos como el de Ribas de Jarama o Canillejas de Madrid.

Durante el tiempo que A-III permaneció por estas tierras de la meseta, muchos fueron los hombres que se sucedieron en el gobierno de la ciudad, por citar a algunos: Arzaq b. Maysaray –conocido por su buen gusto en el yantar y por sus estrellas Michelín-, Sa´id B Warit o Utman b. Ubaydallah, sin olvidarnos del ya viejo conocido “Said”, o “Pepe”, que precedió a todos ellos. Estos continuos cambios propiciaron que el edificio gubernamental de Fernández Iparraguirre, situado en el entonces llamado Paseo de las Medias Lunas, fuera durante muchos años conocido como el de Quantoh-durah-rás.

Nos dejamos en el tintero muchos y grandes relatos sobre la presencia musulmana en las guadalajaras. Olvidamos hablar del paso de Almanzor por Atienza, ciudad a la que prácticamente destruyó cuando iba camino de Calatañazor, ajeno al conocimiento de su pésima suerte posterior. También hemos ignorado nombres de musulmanes alcarreños que destacaron en los campos de las artes y de las ciencias, como Ibrahim-ben Wazamor, que vivió en tiempo de Al Mamún y escribió un estudio biográfico-antológico de prosistas e historiadores de Guadalajara, o Alcarreñoh-depura-Zepa, que escribió una breve, pero bella, colección de aforismos pareados, de los que podríamos citar éste: “El puente no es romano, aunque lo digan los cristianos; es árabe, pues así se lo oí decir a mi padre”.

En fin, tiempo largo y tendido podríamos seguir hablando de la presencia musulmana en Guadalajara, pero, serénense, porque no lo vamos a hacer. La próxima semana hablaremos de la noche de San Juan, Alvarfáñez y… el gobierno. ¿Pactó Alvarfáñez un gobierno de concentración en la ciudad? ¿Hizo valer el rodillo de sus lanzas en lo salones comunales de la Plaza Mayor? ¿Tuvieron judíos y moros sillón en la Permanente? ¿Cómo fue reconquistada de verdad Guadalajara por los cristianos?

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Como el que le precedió, este artículo fue publicado en el semanario “Flores y Abejas”, de fecha 12 de junio de 1985, en el entorno de la conmemoración que entonces se hizo del noveno centenario de la reconquista de la ciudad de Guadalajara, atribuida a Alvarfáñez de Minaya, de quien se ha conmemorado en la primavera de 2014 el noveno centenario de su muerte. Téngase en cuenta el estilo festivo en que está escrito, muy del gusto de los finales del siglo XIX, cuando vio la luz por primera vez “Flores y Abejas”.

 

 

Crónica festiva de la reconquista de Guadalajara (I)

 

Tentativas de reconquista

             Wadi-l-hiyara o Madinat al Faradj, que así de raro llamaban a Guadalajara los árabes, estuvo bajo dominio musulmán más de 370 años. Durante todo este tiempo, muchos fueron los intentos de los monarcas cristianos por reconquistar a los infieles sarracenos nuestra capital, seguramente conscientes del importante papel que, siglos después, jugaría en el Renacimiento español, bajo el poder y el mecenazgo de los Mendoza.

El primer intento serio de reconquista de Guadalajara lo protagonizó Ordoño I, en los albores del siglo IX, con una incursión de sus tropas hasta Salamanca, algara rechazada con prontitud por el emir Muhammad I, que asestó un fuerte directo en el mentón de Ordoño, similar al que, posteriormente, un descendiente suyo, Muhammad Alí, así llamado tras Malcolm X, antes Cassius Clay, le propinó en el rostro a Joe Frazier cuando ambos pugnaron por el Campeonato del Mundo de Boxeo, en la categoría de los Pesos Pesados. Coincidiendo con la campaña de Ordoño I por las proximidades de Guadalajara, gobernaba entonces nuestra ciudad un tal Faradj, descendiente de los bereberes y que, según los historiadores, fue un célebre personaje que se enseñoreó de estas tierras, a las que dio su nombre, y que por aquellos tiempos eran capital de la Marca Media de Al Andalus.

Sería un monarca aficionado al buen coñac, Alfonso III “El Magno”, quien protagonizaría la segunda tentativa de reconquista de las tierras guadalajareñas, ya finalizado el siglo IX, aunque tan sólo pudo conquistar Atienza, entregándosele sin resistencia alguna, si bien pronto retornaría a manos musulmanas.

    Ordoño II, en el primer cuarto del siglo X, llegó a conquistar con sus tropas enclaves árabes en suelo alcarreño, como Pálmaces, Castejón y Cendejas, después de derrotar en San Esteban de Gormaz a Abd al-Rahmán III, primer soberano español de la dinastía hispano-musulmana que tomó el nombre de “Califa”. Poco le duraría al guerrero Ordoño II la alegría de la victoria ya que, meses después, en Valdejunquera y a domicilio, el Califa musulmán derrotó sin paliativos al rey cristiano, volviendo a poner las cosas en su sitio.

Abd al-Rahmán III, “in illo tempore”, o sea, en aquel tiempo, nombró Visir a S`aid B al Mundir al-Qurasi, entonces Gobernador de Guadalajara, al que sus súbditos musulmanes conocían popularmente como “Said” y los mozárabes como “Pepe”, dado lo prolijo del pronunciamiento de su nombre, desconociéndose si eran de su agrado tan familiares apelativos.

Desde las campañas de Ordoño II por las vegas del Henares y el Badiel, escasas fueron las tentativas de reconquista de la capital y su entorno, remontándose ya a 1078 cuando Fernando I “El Grande” -así llamado por ser ascendiente del pívot de baloncesto, Fernando Romay, como por su “gran” interés en reconquistar Guadalajara- llegó a tomar la ciudad y su territorio, al tiempo que sitió Alcalá de Henares. Súplicas y ventajosos ofrecimientos del rey taifa de Toledo le hicieron abandonar el sitio y las plazas ganadas, no considerándose protegido en ellas al haberse dejado olvidada la póliza de seguro de vida, suscrita con el judío Ben Mapfre, en la sede de su Corte.

Estamos ya a tiro “lápidum” de la reconquista definitiva de Guadalajara. ¿Pasó el Cid, camino de Valencia, por nuestra riñonada alcarreña? ¿Fue mediante la lucha o el pacto como Alvarfáñez entró en Guadalajara? ¿Fue Alfonso VI quien ordenó la muerte de su hermano Sancho en el sitio de Zamora?… No dejen de leer el próximo capítulo.

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Este artículo fue publicado en “Flores y Abejas” –el semanario tristemente desaparecido, decano de la prensa provincial, en el que me hice mayor y periodista- el 5 de junio de 1985, con motivo de la celebración del noveno centenario de la reconquista de la ciudad de Guadalajara, atribuida a Alvarfáñez de Minaya, de quien en estas últimas semanas se ha venido conmemorando el noveno centenario de su muerte. El singular estilo festivo en el que está escrito el artículo, incardinado en la propia tradición de “Flores y Abejas”, que nació en 1894 como semanario “literario, festivo y de noticias”, el reflejo que en él se contiene de las distintas tesis que se manejan sobre la reconquista de la ciudad y la oportunidad que le otorga la efeméride de Alvarfáñez que se conmemora, me han llevado a rescatarle para esta “Misión al pueblo desierto” en GD. La segunda y tercera parte de esta “Crónica festiva de la reconquista de Guadalajara” también se publicarán en este mismo blog en las próximas entregas.

 

Perros verdes

         

De políticos de color verde, no por su grado de lascivia y lujuria –que eso queda para su esfera privada-, sino por la rareza de sus dichos y de sus actos, está el panorama nacional llenito, aunque hay que reconocer que, a poco que abramos las páginas de internacional de cualquier periódico o escuchemos/veamos las noticias de ese ámbito en radio y/o televisión, en el mundo hay cada vez más políticos que convierten en posible lo improbable y en habitual lo excepcional, simplemente porque “ellos lo valen”, como dice el viejo slogan publicitario de una conocida marca de cosméticos. De entre ese tipo de políticos que venden perros verdes como si tal cosa, a destacar el bolivariano y chavista presidente de Venezuela, el exconductor de autobuses Nicolás Maduro que es capaz hasta de afirmar públicamente que un pajarito le sopla al oído frecuentemente cosas y que ese ave es el mismísimo expresidente Chávez reencarnado. ¡Qué quieren que les diga: a mí Chavez siempre me pareció un “pájaro”, pero no precisamente un pajarito…!

Sin dejar Sudamérica, la presidenta de argentina, Cristina Fernández de Kirchner, cuando el bótox que inunda sus labios se lo permite, también larga por su boquita, no precisamente de piñón, algunas cosas que ella cree normales, pero que tienen la misma normalidad que el que un perro, o dos, nazcan de color verde. Por ejemplo, el año pasado atribuyó públicamente a que ella había nacido en el “Año de la Serpiente” del calendario chino el hecho de que Argentina estrechara sus relaciones con el gigante asiático, como si la política y los intereses internacionales tuvieran algo que ver con el horóscopo o el zodiaco. Claro que, peor aún fue lo de intentar cargar la muerte de su marido a un líder sindical argentino, aduciendo que éste le había dado un fuerte disgusto en una discusión que, según ella, precipitó el fallo cardiaco de su queridísimo Néstor quien, y esto sí que es verdad de la buena y sin tinte alguno, dejó dicho en vida que a su muy querida Cristina no había que llevarle problemas “porque se enreda”.

perro-verdeY aunque las dos crías verdes de podenco hayan nacido en la ribera del Duero, últimamente por donde más perros verdes nos están intentando vender, como si fuera un hecho frecuente y normal, es por el Penedés, el Priorato y demás zonas vitivinícolas, o no, de Cataluña, ese gran país español que lo es desde el mismo nacimiento de España que, a su vez, es uno de los Estados más antiguos de Europa y aún del mundo. El problema es que la historia se escriba y, sobre todo, se cuente y se enseñe a la medida de los intereses del nacionalismo radical, que es la idea política más casposa, trasnochada, insolidaria, injusta y, a veces, hasta indecente que puede uno apoyar y defender pues parte de un principio absolutamente antidemocrático y antiético que es el de la diferenciación entre el ser humano por su origen regional y, lo que es peor aún, por lo que tiene y por lo que paga y recibe del Estado. Con esta interesadísima visión, los nacionalistas radicales –que lo son casi todos, unos en acto y otros en potencia, como diría Aristóteles-, apuestan por su separación de aquellos que viven en unos sitios más pobres y de los que la gente, por cierto, tuvo que emigrar masivamente en busca de otros de mayor fortuna, principalmente Cataluña, precisamente para ayudarles a ser aún más ricos y diferentes, pero no de nación, sino de bolsillo. Igual que el infausto Carod-Rovira pidió en su día a los del 15 M que se “mearan” en España, yo me cisco en quien piensa y dice que “España nos roba”, porque si quieren conocer la España a la que le robaron hasta los hombres, no hace falta que se vayan muy lejos, basta con que se den una vuelta por la meseta castellana y verán pueblos y tierras llenas de la soledad de gentes que se vieron obligadas a emigrar.

El nacionalismo moderado catalán que representaba CiU, y que durante muchos años fue posibilista y pragmático y colaboró, ciertamente, en la gobernabilidad de España, en realidad era un lobo disfrazado de cordero, o un perro verde tintado de común para no llamar la atención en la camada, que cada vez que apuntalaba un gobierno, bien de la UCD, bien del PSOE o bien del PP, iba socavando al Estado recursos y competencias, especialmente las de educación. Así las cosas, bien aleccionadas las nuevas generaciones en los “col.legis”,  comido el coco descaradamente al personal en los medios de comunicación, laminado y zaherido todo lo español y llegado un momento de debilidad extrema de España por la grave crisis en la que estamos inmersa, el nacionalismo radical catalán –como decía antes, todo él ya lo es, o casi- lejos de arrimar el hombro y ser solidario con el resto de las regiones españolas, ha sacado los pies de las alforjas y cuestionado y atacado agresiva y activamente la integridad de España, justo cuando más nos necesitamos unos a otros. Y lo peor de todo es que en pos del fin del independentismo les importa a los independentistas un bledo los medios para llegar a él, dejando el famoso “seny” catalán aparcado en la cuneta y cayendo en unas estrategias más cercanas a las de los talibanes que a las de los almogávares.

Por mucho que el señor Mas se esfuerce en hacer y decir lo que le conviene a Oriol Junqueras y al nacionalismo de izquierdas catalán –por cierto, yo creía que en las bases ideológicas de la izquierda estaba el internacionalismo, no lo contrario, pero los perros verdes maman en las camadas que se dejan-, Cataluña tiene más pasado y presente común con España que futuro fuera de ella y, por ende, de Europa.

El Rey no ha muerto, ¡Viva el Rey!

 

Hace poco más de un año que, en este mismo blog, escribía textualmente lo siguiente: No es que sea yo, precisamente, un entusiasta de la monarquía como sistema de Estado, pero reconozco que Juan Carlos I se ha ganado mi respeto como Jefe del Estado español, por su decisiva contribución a que nuestro país sea irreversiblemente democrático cuando muchos han procurado que no lo fuera a lo largo de casi toda su historia, especialmente sus reyes”. Y eso que dije, lo mantengo e, incluso, amplío, precisamente en un momento decisivo para la monarquía y para España como es éste que nos ha tocado vivir, en el que se ha producido la abdicación de la Corona por parte del rey Juan Carlos, lo que conllevará que, en unos días –parece ser que el 19 de junio-, su hijo, el Príncipe de Asturias, se convierta en el rey Felipe VI, una vez que las Cortes aprueben la Ley orgánica que desarrollará los preceptos constitucionales establecidos al respecto de la sucesión en la jefatura del Estado, contenidos en el Título II de la Carta Magna, dedicado expresa y exclusivamente a la Corona.

Antes de hablar del futuro rey, creo justo y necesario hablar del actual que, a mi juicio, ha sido un extraordinario monarca que, sin duda, será juzgado con más benevolencia en el futuro que en el presente, porque el juicio de la historia suele descontar lo episódico y quedarse sólo con lo fundamental, algo que va a suponer que los elefantes de Botswana, los urdangarines, los braguetazos y otras “borbonadas” no sean árboles de porte suficiente como para impedir que se vea el frondoso bosque del reinado de un Jefe del Estado que, “de la ley a la ley”, como le señaló su preceptor, Torcuato Fernández Miranda, y gestionó eficazmente su mejor socio y aliado, Adolfo Suárez, nos llevó a la democracia, la defendió de más de una asonada militar, aunque la del 23-F fuera la más notoria, nos ayudó a situarnos en Europa y en el mundo como un Estado moderno, respetable y fiable y contribuyó decisivamente al progreso económico y social de la nación que, durante su reinado, ha vivido las cuatro décadas de mayores cotas de paz, libertad y bienestar, muy probablemente de toda su historia.

Pocas veces he estado de acuerdo con Alfredo Pérez Rubalcaba en lo que ha dicho y, mucho menos aún, con lo que ha hecho, pero asumo como propias las palabras que pronunció hace unos días en Barcelona cuando un grupo de empresarios catalanes le tributó una cerrada ovación en reconocimiento a su labor política, justo después de anunciar que renunciaba a liderar el PSOE: “En España enterramos muy bien”. El rey, afortunadamente, no ha muerto –aunque no soy cortesano, cortésmente y de corazón le deseo “larga vida”-, pero su abdicación supondrá su “defunción” como máxima autoridad del Estado y actor principal de la vida pública española ya que, después de estar en lo más alto de la cúspide, sólo se puede bajar y, ya sabemos todos lo que acaban siendo en España quienes pierden el poder, aunque sea de manera voluntaria, como es el caso: “jarrones chinos”, de esos enormes que son estéticamente horrendos, que no se sabe dónde ponerlos y que siempre molestan. Por el bien de España y el suyo propio, espero que Felipe VI adjudique a Juan Carlos I un estatus adecuado a su figura y su obra y, más que de “enterrador”, haga con él de gran estadista, pero sobre todo de buen discípulo y mejor hijo.

Dicho lo cual, quiero dejar bien claro que, a mi juicio,  y estoy seguro que también al de una amplia mayoría de españoles,  la extraordinaria labor llevada a cabo por el rey Juan Carlos en sus casi 39 años de reinado y, por supuesto, la legalidad vigente, es decir, la previsión constitucional, avalan que el nuevo Jefe del Estado sea el actual Príncipe de Asturias –que también lo es de Gerona y de Viana-, que reinará con el nombre de Felipe VI, al ser el primer rey que alcanza el trono de España con el nombre de Felipe, tras el de Anjou, que fue el primer monarca español de la dinastía borbónica. Con ocasión de la abdicación del rey, partidos y partidarios de la República se han echado a la calle –y a los medios de comunicación, incluidas las redes sociales, en las que son especialmente activos- para pedir un referéndum sobre el sistema de Estado. Se trata de una reivindicación, sin duda, legítima, porque la Constitución que impulsó y sancionó Juan Carlos I consagra la libertad de expresión y de manifestación, entre otros muchos derechos y libertades, pero esa misma “Ley de leyes” que, por inmensa mayoría, aprobó el pueblo español hace más de 35 años, determina que España es un reino y está regido por una monarquía, algo que sólo se puede modificar a través de una reforma constitucional, que la propia norma del 78 prevé en su Título X, dedicado exclusivamente a ella. Que nadie dude, pues, de la legitimidad y de la legalidad del acceso al trono de Felipe VI, pero que nadie piense tampoco que la monarquía es una realidad inamovible, porque eso sería antidemocrático y España es una democracia plena, gracias a los españoles y al rey Juan Carlos. Con defectos, pero plena.

Como dijo en el discurso público con motivo de su abdicación, estoy de acuerdo con el todavía rey Juan Carlos I en que su hijo, Felipe,  “tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación”. Pero no sólo su padre, sino la mayor parte de las personas que le conocen de cerca, incluidos políticos, empresarios, periodistas,… que se han pronunciado estos días sobre la persona del Príncipe de Asturias, coinciden en manifestar su sobrada preparación y acreditadas condiciones para ser un buen rey, aunque, naturalmente, necesitará la ayuda de sus sucesivos gobiernos pues, bien es sabido, que el rey de España reina, pero no gobierna, y sus actos están sometidos a refrendo del gobierno. Yo, por mi parte, y aunque sea una simple anécdota, puedo aportar que conocí personalmente al futuro rey en 1990, en Hyeres (Francia), con ocasión de la Semana Olímpica de Vela que anualmente se celebra en esta bella localidad de la Costa Azul, próxima a Niza, y en la que él participó como tripulante de un barco de la clase Soling que patroneaba el canario, Fernando León, con quien después competiría en Barcelona´92, obteniendo un meritorio sexto puesto final. Una tarde-noche de abril, en un restaurante del puerto de Hyeres, junto con Angel Gutiérrez –entonces patrón del Soling “Guadalajara, Puerta Abierta”, que patrocinaba la Diputación Provincial, de la que yo era Jefe de la Sección de Deportes, Juventud y Turismo- y otros miembros del equipo pre-olímpico español de vela, compartimos una grata cena con Felipe de Borbón, que entonces tenía 22 años de edad, y puedo asegurar, y aseguro, como diría Suárez, que a pesar de su juventud, me causó una gratísima impresión por su inteligencia, sencillez, sentido común y saber estar, cualidades que si acompañan a un estadista bien preparado, le suelen conducir al éxito. Que es lo que espero y deseo por el bien de España. Una y diversa, como el mismo Príncipe dijo hace unos días en Navarra.

¡El rey Juan Carlos no ha muerto,  viva el rey Felipe!

Comunicación, pedagogía y otras políticas

 

Contrariamente a lo que me proponía al comenzar a escribir mi post anterior -y que, por cierto, no logré-,  en este nuevo no pretendo hablar de fútbol, pero sí de política, aunque no puedo resistirme, al menos, a dar la enhorabuena al Atlético de Madrid y a sus aficionados por su gran temporada deportiva, en general, y por la Liga Nacional y el subcampeonato de la Champions que han alcanzado con todo merecimiento. Y, por supuesto, felicitar también a mi/nuestro Real Madrid que, por fin, ha ganado “la décima” Copa de Europa, quitándose y quitándonos un peso de encima que hasta ahora lastraba sus resultados en los últimos años en esta competición, que parece su ecosistema natural, algo que se evidencia en la sala, significativamente llamada “Reyes de Europa”, en el Museo del Estadio Santiago Bernabéu. Dejo de hablar de fútbol por hoy –el Mundial está a la vuelta de la esquina y habrá que retomar el tema, sí o sí-, con este mensaje/deseo: ¡La undécima está más cerca que nunca: a por ella!

Una vez que el Madrid es “otra vez campeón de Europa”, como decía el entrañable abuelo, Jesús, de Majaelrayo, en aquel famoso anuncio del todo terreno que llegaba hasta la zona de la “Arquitectura Negra” como si fuera el fin del mundo –que podría serlo por la contundencia y exclusividad de su paisaje- y allí el tiempo no pasara –que, si se quiere y puede, no pasa, toca hablar de otro escenario europeo, en este caso el electoral, tras los comicios celebrados el pasado domingo, día en el que abrieron las urnas cuando algunos aún andábamos pensando que Europa era igual a Champions y no a ese superestado de Estados en que se ha convertido, donde la burocracia lo condiciona casi todo, los millones de euros se mueven como si fueran céntimos, los sueldos de los políticos y los altos funcionarios son de escándalo y lo económico se impone a lo social, e, incluso, a lo político. Pero, a pesar de todo ello, no soy euroescéptico, sino todo lo contrario, y tengo bien claro que Europa, no sólo es necesaria, sino imprescindible, porque la unión, efectivamente, hace la fuerza, aunque haya que reinventarla y hacerla menos economicista y más humana, más concreta y menos abstracta, más sencilla y menos compleja, más cercana y menos lejana, menos materialista y más solidaria. A este respecto, me preocupa mucho el ascenso electoral de partidos de extrema derecha en varios países, especialmente en Francia, donde han obtenido un 25 por ciento de los votos, porque sus tesis van justo en el sentido contrario de la Europa que yo creo deseable.

EUROELECCIONES: ASÍ VOTÓ ESPAÑA

Cuando escribo este post han pasado ya cuatro días desde la celebración de las elecciones y los números que han salido de las urnas son ya de sobra conocidos y están más que manidos, analizados y comentados; no obstante, de esos números electorales, en lo que atañe a España, cabe proponer las siguientes conclusiones: 1/ Aunque ha subido ligeramente el porcentaje de participación respecto a las dos anteriores elecciones europeas (2004 y 2009), los abstencionistas españoles han superado a los votantes, cuando en las primeras elecciones europeas en las que participó nuestro país (1987), votó casi el 70 por ciento del censo; o sea, decrece el interés por “Europa”, justo cuando más afectan a los españoles sus decisiones; 2/  El PP ha ganado las elecciones, pero de aquella manera: perdiendo, respecto a las anteriores europeas, más de 2.500.000 votos –un 16,08 por ciento- y siete diputados; 3/ El PSOE ha perdido las elecciones, pero de peor manera aún que el PP porque se ha desgastado, siendo oposición, tanto como el gobierno: 2.400.000 votos y siete diputados menos que hace cinco años; 4/ IU (La Izquierda Plural) y UPyD han avanzado notablemente, pasando de 2 y 1 escaño en 2009, respectivamente, a 6 y 4, en 2014; 5/ Sorprendente irrupción de “Podemos” en el panorama político, obteniendo 1.200.000 votos y consiguiendo cinco escaños, cuando hace unos meses ni si quiera existía esta formación de izquierdas, que ha enganchado sobre todo al voto joven y al voto crítico con los partidos de izquierdas tradicionales, pero que tendrá una prueba de fuego cuando de la teoría pase a la práctica y tenga que tomar decisiones como, por ejemplo, las de con quién coaligarse, antes y después de los procesos electorales venideros; y 6/ Sigue creciendo el voto en Euskadi y Cataluña hacia los partidos independentistas, lo que es una mala noticia para España, incluidas Cataluña y Euskadi, por supuesto.

CASTILLA-LA MANCHA: MAL RESULTADO DEL PP, PÉSIMO DEL PSOE

De los resultados electorales habidos en Castilla-La Mancha, destacar que el PP los ha tenido malos, en términos absolutos, pero no tan malos, en términos relativos, pues han sido mejores que los obtenidos por los populares en la mayoría de comunidades autónomas españolas y ha distanciado al PSOE en nueve puntos, un partido que se lo tiene que hacer mirar, y pronto y mucho, pues de tener poder omnímodo, tanto en España como en Castilla-La Mancha, hace apenas tres años, va camino de sólo ser capaz de detentar poder allá donde IU, UPyD y Podemos se lo permitan. Y repartan. De todas formas, aunque no son extrapolables los datos de unas elecciones europeas a los de otras citas electorales, sí marcan tendencias y todo apunta a que, si Cospedal salva la mayoría absoluta en la Junta, será porque mejore su gestión y la percepción de ella en el año que queda, aunque siempre tendrá como aliada a la nueva ley electoral, que recortará a la mitad el número de diputados en el parlamento regional –algo que aplaudo-, lo que recorta gastos, sin duda, pero beneficia a los dos partidos tradicionalmente mayoritarios y perjudica a los minoritarios, aunque éstos sean emergentes. Podría ocurrir, incluso, que el PP, con menos porcentaje de votos que hace tres años, ganara las próximas elecciones autonómicas con algún escaño más de diferencia. Pero que no se confíen, que Barreda también modificó la ley electoral creyendo que le beneficiaba y terminó en la oposición…

EL PP DE GUADALAJARA, DE LOCOMOTORA ELECTORAL A VAGÓN DE COLA

A nivel provincial, si bien el PP también ha ganado las elecciones aquí, lo ha hecho por tres puntos menos de porcentaje de votos que la media regional obtenida por los populares, cuando hace cinco años el PP obtuvo en Guadalajara tres puntos más respecto a esa media. O sea, que el PP de Guadalajara ha pasado de ser la locomotora electoral de los populares en la región –de hecho, en esta provincia fraguó su mayoría absoluta hace tres años Cospedal- a ser el vagón de cola. Atención al mal resultado alcanzado por el PP en el Corredor del Henares y a la suma de los votos obtenidos por las fuerzas de izquierda en él porque, si no son coyunturales y sí tendencia, podrían poner en peligro la mayoría absoluta del PP en la Diputación dentro de un año e, incluso, la de Cospedal en la región. Recordemos que, entre la capital y el Corredor, se concentra el 70 por ciento del voto en la provincia y que el partido judicial de Guadalajara, con 15 escaños, suele ser decisivo para dar y quitar mayorías absolutas en la Corporación Provincial.

CAPITAL: APLICANDO LA LEY D´HONT A LAS EUROPEAS, EL PP PERDERÍA LA MAYORÍA ABSOLUTA

En Guadalajara capital, aún dejándose muchos votos en el camino, el PP ha ganado claramente las elecciones –con más de un punto porcentual que en el resto de la provincia-, mientras que el PSOE las ha perdido aquí aún más claramente –obteniendo casi un 3 por ciento menos de apoyo que en el conjunto provincial-, pues ha conseguido menos del 20 por ciento de los votos, que no es su suelo electoral, sino su subsuelo. Como curiosidad y aunque sólo sea un ejercicio teórico de proyección de la Ley D´Hont sobre los resultados de las europeas en la capital y su adjudicación de escaños si de municipales se tratase, así quedaría el Ayuntamiento: PP (11), PSOE (6), IU (2), UPyD (2), Podemos (2), Vox (1) y Ciudadanos (1). Como Vox y Ciudadanos no han llegado al 5 por ciento de los votos, que es el mínimo que se exige para obtener escaño en las elecciones locales, IU y UPyD ganarían otro concejal y pasarían de tener 2 a 3. En ambos casos, el PP “perdería” la holgada mayoría absoluta que actualmente tiene (16 concejales de 25). Repito que no son extrapolables los resultados de las europeas a las locales, pero también insisto en que marcan tendencias e ignorarlos o despreciarlos sería un grave error que no creo que cometa Antonio Román, el mejor activo electoral que, a mi juicio y el de muchos, tiene el PP para volver a encabezar la lista por Guadalajara. Y es público y notorio que en las elecciones locales es muy importante, si no decisivo, el número uno que cada fuerza política presenta, como también es importante el número dos por si el uno después dimite.

LO QUE DEMANDA LA SOCIEDAD ES LO QUE VOTA

Le oí decir hace un par de días a Rajoy que el PP tenía que hacer un “esfuerzo de pedagogía y de comunicación” para explicar bien su gestión y tratar de recuperar, de cara a los comicios de 2015, a los votantes que no les han apoyado en las europeas de 2014, pero que sí lo hicieron en las elecciones autonómicas, locales y generales de 2011. Como no podía ser de otra manera, en línea parecida se ha pronunciado la presidenta de Castilla-La Mancha y secretaria general de los populares, Dolores de Cospedal. Es una buena estrategia, sin duda, porque lo que no se comunica bien parece que no se ha hecho bien, incluso que no se ha hecho o que se ha hecho mal; pero que no se olviden que lo que se hace mal, o regular, o no se hace, es imposible que parezca que se ha hecho bien sólo porque se haga un esfuerzo de pedagogía y de comunicación. Desde que, a mediados del siglo pasado, la llamada Escuela de Columbia, comenzó a teorizar sobre el comportamiento político y la sociología electoral, tres son los factores que se tienen como decisivos en el voto de los ciudadanos: psicológicos, sociológicos y racionales. Y me atrevo a decir que, desde el punto de vista psicológico, hay una sensación de amplio rechazo al actual ser y estar de los partidos políticos tradicionales, por su progresiva endogamia, su sectarismo y sus malas prácticas (de entre ellas, especialmente la corrupción); desde el punto de vista sociológico, la identificación con los partidos tradicionales es cada vez menor porque las tendencias ideológicas están menos diferenciadas y aumenta la volatilidad de los electores (cambio de voto de una opción a otra) y, desde el punto de vista racional, los electores cuestionan progresivamente la capacidad de las dos opciones mayoritarias tradicionales (PP Y PSOE) para resolver sus problemas y dar satisfacción a sus demandas.

¿Pedagogía y comunicación? Sí, por supuesto, pero fundamentalmente cambio, regeneración y renovación en los partidos políticos es lo que demanda la sociedad. Y lo que demanda la sociedad es lo que vota.

Yo voto Real Madrid

El “finde” que viene llega cargadito de sensaciones fuertes: el sábado, 24  – festividad de María Auxiliadora, muy celebrada por una gran mayoría de los que son y fuimos alumnos salesianos- , Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan, en Lisboa, nada más y nada menos que la final de la Champions League; por otra parte, el domingo, 25, tenemos cita con las urnas con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo. Hoy, en contra de mi costumbre, voy a tratar de hacer como dicen que dijo Franco a un empresario cuando se quejó de una decisión ministerial y no voy a meterme en política. O sea, me abstengo,… de meterme en política, digo, porque el domingo, después de tener casi decidido votar al Real Madrid (o sea, en blanco), finalmente voy a votar lo que siempre he votado, no muy convencido, ciertamente, pero sí movilizado por los ardides de campaña que el PSOE siempre traza para apartar los debates políticos de lo fundamental y tratar de descalificar al PP, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid o que Cañete ha metido la pata, que la ha metido, aunque vale más que cuatro “Valencianos” juntas, algo comprobable a poco que se comparen los currículos de ambos y se valoren más los hechos que los dichos, más las obras que las buenas (o malas) razones. Y votaré lo que siempre voto, aún con entusiasmo cero, porque las opciones alternativas minoritarias a PP y PSOE, sin duda todas respetables y, además, necesarias, en el parlamento europeo son simples gotas de agua en el ancho mar que aglutinan las dos grandes alternativas ideológicas que conforman las mayorías en Estrasburgo y Bruselas: la liberal conservadora y la socialista.

Aunque, sin pretenderlo, ya me he metido bastante en política, quiero centrar el post de hoy en ese encuentro deportivo, extraordinario por varios motivos, que va a comenzar el sábado, a las 20,45 horas, en el Estadio de la Luz, en Lisboa. Aunque, en definitiva, no deje de ser más que un partido de fútbol, será efectivamente extraordinario porque es la primera vez que dos equipos de la misma ciudad lo van a disputar, porque se juega en la capital europea más cercana a Madrid y acudir a él será más fácil y cómodo que nunca, porque el Real Madrid aspira a obtener su ansiada décima Copa de Europa y porque el Atlético de Madrid quiere lograr la que sería su primera. Si a todo esto, que ya es mucho, le añadimos la tradicional rivalidad entre ambos equipos, la forma en la que acaba de resolverse la Liga, el “campañón” que está haciendo el Atleti con un presupuesto muy inferior al de Madrid y Barça, y tantas y tantas cosas más, incluso los poco futboleros seguro que el sábado van a estar en algún momento pendientes de esta final de finales, de este “partido del siglo” que se celebra cada año, aunque éste va a ser especialmente especial, valga la redundancia.

Por todo lo dicho, bien que lamentaré, si no cambia mi suerte en las próximas horas y algún alma caritativa me hace llegar una entrada a su precio –por principios, me niego a pagar un solo euro en la reventa-, no poder estar en el Estadio del histórico Benfica el próximo sábado, animando a mi queridísimo Real Madrid, como siempre he estado en las últimas cuatro finales de Copa de Europa a las que ha llegado: París 1981 –en la que el perdimos 1-0 con el Liverpool-, Amsterdam 1998 –en la que ganamos la tan deseada “séptima” a la Juve de Zidane, con aquel inolvidable gol de Mijatovic-, París 2000 –en la que conseguimos la “octava” por 3-0, frente a un gran Valencia, en la primera final europea entre equipos del mismo país- y Glasgow 2002 –donde logramos la “novena”, por 2-1, ante el Bayer Leverkusen, gracias al tanto inicial del gran Raúl y al final de Zidane que, cuando vi entrar al balón por la escuadra tras aquella impresionante volea suya, me hizo gritar delante de un “Bobby” alucinado que custodiaba nuestro sector en Hampden Park un irreverente, pero muy sentido: “¡Dios es madridista!”-.

Soy muy madridista, sí, pero no soy antiatlético; es más, no me duelen prendas en reconocer el enorme mérito y el gran valor que tiene la temporada que está haciendo el Atleti e, incluso, su propio historial deportivo, cuando ha sido, salvo en épocas muy puntuales, un club que ha dispuesto de bastantes menos recursos económicos que el Madrid y el Barcelona e, incluso, que otros equipos de la liga española. El corazón –no puede ser de otra manera- me dice que la final la va a ganar el Real Madrid porque tiene mejor plantilla y porque parte de su adn lo conforma su histórico dominio de la máxima competición europea de fútbol, un hecho que parece no contar para dilucidar finales, pero que por supuesto que cuenta, y, si no, que se lo pregunten a la Juve, al Valencia o al Bayer Leverkusen, que, a pesar de llegar en plena forma a ese duelo decisivo por la Champions e, incluso, de partir como favoritos, cayeron frente al Real Madrid.

O sea, que no sería una sorpresa, más bien lo contrario, que el Atleti, como el Tajo, fuera a dar a la mar (que es el morir, según las conocidas Coplas de Jorge Manrique), en Lisboa; pero si el que allí “muere” es el Madrid –que, lógicamente, ni lo espero ni lo deseo-, como dice nuestro castizo himno, daremos deportivamente la mano a los atléticos, aunque esa derrota sería, sin duda, más dolorosa que ninguna otra.

En todo caso, ojalá nuestra política y nuestros políticos tuvieran en Europa el mismo peso que tienen nuestro fútbol y nuestros futbolistas. Yo voto Real Madrid.

¡Toledo, tenemos un problema!

                A pesar de que quien pone todo el dinero y la gestión integral del programa es el Servicio Público de Empleo Estatal, dependiente del Ministerio de Empleo, la presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, presentó hace unos días, públicamente y con amplio eco en los medios, el Plan de Empleo para Zonas Rurales de la región correspondiente al presente año. Este Plan va a dar empleo en 2014, durante 3 meses, a 2945 desempleados, de los cuales 1162 son de Ciudad Real, 802 de Albacete, 523 de Toledo, 439 de Cuenca y ¡19 -sí, leen bien, no es una errata-, repito, 19 de Guadalajara!

Como quien ha presentado este Plan ha sido la presidenta Cospedal y no el Presidente Rajoy o la ministra Báñez, a pesar de que, como ya ha quedado dicho, se trata de un programa estatal, en vez de dirigirme a “Madrid”, lo hago a “Toledo” y, como los cosmonautas del Apollo XIII, alerto de que “tenemos un problema”, un grave problema, diría yo, no porque no podamos alunizar, como les ocurrió a los tripulantes de la misión de la NASA a la Luna en 1970, sino porque son para alucinar en colores las cifras de distribución provincial de este Plan que pretende paliar el desempleo en zonas rurales deprimidas, como si en Guadalajara no las hubiera.

Imagino que para intentar justificar la ridícula cifra de personas que en Guadalajara se van a ver beneficiadas por este Plan y/o para que las culpas de este hecho se confundan e, incluso, recaigan en quien lo paga y gestiona, en su presentación se informó que “la distribución provincializada de los fondos la realiza el Servicio Público de Empleo Estatal, no puede ser alterada regionalmente y atiende a criterios de reparto del año 1997”. Pues, si es así, no tenemos uno, sino varios problemas y, al menos, un par de preguntas: 1/ ¿Por qué se aplica un criterio de hace 17 años en la gestión de un plan de empleo, cuando en ese dilatado período de tiempo tanto han variado los parámetros y las circunstancias del mercado laboral? 2/ ¿Por qué nos “vende” este Plan la presidenta de Castilla-La Mancha cuando no ha puesto un céntimo de euro la Junta en él y, además, su distribución no puede ser alterada regionalmente?

La respuesta a la segunda pregunta es obvia –la política es el arte de vender peines a calvos y frigoríficos a esquimales- y respecto a la primera, me cuentan quienes trabajan en el ámbito de la promoción y el fomento del empleo que la castellana-no manchega provincia de Guadalajara tiene un mercado laboral agrario muy distinto al de las cuatro provincias castellanas-sí manchegas y, por supuesto, una distribución de la población en el territorio también muy distinta, aunque haya algunas comarcas de la región, especialmente las serranías y la Alcarria conquenses, muy parecidas a las zonas rurales de Guadalajara. Efectivamente, mientras que en La Mancha hay un importante número de trabajadores agrarios por cuenta ajena, dada la amplitud de las explotaciones y las características de los cultivos en esa gran comarca, en Guadalajara la mayor parte de los trabajadores del sector primario lo son por cuenta propia, por lo que aquí el desempleo en este sector es bastante inferior al que hay en el resto de las provincias. En lo que respecta a la demografía y al territorio, es evidente que en La Mancha hay muchos menos pueblos que en Guadalajara, si bien tienen mucha más población.

Aunque el reparto de los fondos de este Plan se haya hecho en función del paro agrícola de cada localidad y deban ser contratados, preferentemente, trabajadores del Sistema Especial Agrario por cuenta ajena, que el medio rural de Guadalajara requiere planes especiales de empleo no es pedir precisamente la Luna, sino reivindicar algo que se lleva décadas reivindicando, pero como el que clama en el desierto, hasta tal punto de que hoy, la mayor parte de los pueblos de nuestro medio rural, tienen muy escasa población y, además, envejecida. Así las cosas, efectivamente, si hay poca gente en nuestros pueblos, porque se han visto obligados a emigrar, y, además, son mayores, no hace falta promover empleos en el sector primario, sino en el de servicios: geriatras, enfermeras, auxiliares de clínica, mancebos de botica, personal de compañía, artesanos del bastón y, por supuesto, empleados de pompas fúnebres.

Recuerdo, cuando se nos trató de vender el “invento” castellano-manchego a los castellano-manchegoescépticos como yo, que uno de los argumentos que sus interesados promotores esgrimían era que las cinco provincias, aunque no tuviéramos una historia, una geografía, unas instituciones y una vinculación común en el tiempo, sí teníamos unas estructuras socioeconómicas parecidas, circunstancia que iba a beneficiar a todas. ¡Mentira y gorda, y, para demostrarlo, ahí está este Plan de Empleo para Zonas Agrarias Rurales Deprimidas que prácticamente ignora a Guadalajara, la provincia de la región, junto con la de Cuenca, que, probablemente, más extensión tiene de zonas rurales deprimidas y que se sigue desangrando, poblacionalmente, año a año! Baste un dato: la comarca de Molina ha perdido más de 500 habitantes en el último año, casi un 7 por ciento de su población, ya de por sí menguada en las últimas décadas.

Definitivamente: ¡Toledo, Madrid, Bruselas: tenemos un problema y no es otro que la supervivencia del medio rural en Guadalajara!

Elegía en prosa para un joven rockero

(A Pedro Antonio Díaz, in memoriam)

             Una vieja batería, marca “Honsuy”, unas baquetas y unas eternas gafas de sol de cristales verdes (“Ray-Ban” para más señas), junto a un rizado mechón de cabello pelirrojo, pueden simbolizar el efímero paso de un buen tipo, Pedro Antonio Díaz, por este “perro mundo” (como titularon Cavara, Jacopetti y Prosperi su película), del que se fue hace ya 30 años, el 12 de mayo de 1984, tras fallecer en accidente de circulación en la N-II, a la altura de Guadalajara.

Pedro era inconfundible; su aspecto, siempre personal y desenfadado, destacaba sobre el encorsetado y convencional ambiente provinciano de Guadalajara por el que se desenvolvía habitualmente, aunque no era precisamente un extraño en Madrid, sobre todo en plazas y calles donde bullía “La movida”, como la de Malasaña o Padre Xifré, o en disco-bares de mítico recuerdo en la eclosión del pop-rock español de los 80, como “Rock-Ola”, “La vía láctea” o “La Manuela”.

Los-Secretos   Nació y vivió para la música. Apenas adolescente, comenzó ya a destacar como un magnífico batería. La vieja “Honsuy” blanca de los Salesianos, fue testigo de su habilidad innata para crear y marcar ritmos. Corrían tiempos de “Beattles”, “Rolling Stones”, “Led Zeppelin”,… o de “Iron Butterfly”, cuyo mítico tema, “In a gadda da vida”, que tenía un solo de batería de 18 minutos, clavaba literalmente Pedro. A nivel nacional, eran tiempos de “Brincos”, “Bravos”, “Pekenikes” o “Canarios”, entre otros muchos grupos con teclados, bajo, rítmica, punteo y batería, pelos largos y pantalones de campana. Acababan aquellos inolvidables años sesenta, claves para el futuro de la música pop española, en la que, posteriormente, un grupo, su grupo, “Los Secretos”, también dejó escrito su inconfundible sello de forma muy destacada. Sin embargo, antes de que nuestro recordado y querido “pelirrojo” se hiciera con la batería de este importante grupo del panorama musical español, tuvo que recorrer muchas plazas de pueblos en fiestas y no sólo tocar la música que le gustaba, sino también acompasar pasodobles, rumbas, valses y “canciones del verano”. Eran tiempos de “Escarcha”. De aquéllos “España cañí” tocados sobre remolques de tractor, y tras mucho aprender a baquetear la caja, los toms y los platos, y a pisar a su debido tiempo el bombo y el hi-hat, unas veces de manera autodidacta, las más, y otras con gente que tenía mucho que enseñar, pasó a grabar en 1981 un disco L.P. con “Los Secretos”, que proporcionó importantes beneficios a la “Polydor” y que, como tema estrella, incluía “Déjame”, una canción que dejaría huella indeleble en la historia del pop español y en la que destacaba nítidamente el buen hacer de un excelente batería.

El nombre de Pedro Antonio Díaz, “Pedrito” para casi todo el mundo, estoy seguro que va a ser escrito sobre un montón de vidrios mojados y ningún niño mimado va a ser capaz de borrarlo. Espero, y deseo, que tampoco el tiempo.

Pedro: aquí todo sigue igual, aunque hay algo más entre nosotros, o peor, algo menos: antes, tu presencia; ahora, tu inolvidable recuerdo que se funde entre “Rock-Ola”, en Madrid, “Money”, en Guada, y la plaza mayor de cualquier pueblo de esta tu provincia. En todos estos lugares, y en muchos más en los que pisaste y dejaste huella, siempre habrá alguien que pida un “gin-tonic” para ti, aunque sepa que no te lo vas a terminar nunca.

Rock-Ola   Un veterano músico que sabe arrastrar a las masas a sus conciertos desde hace muchos años, Miguel Ríos, asegura que “los viejos rockeros nunca mueren”; tú, cumpliéndose la mitad de la proclama de “Jethro Tull”, eras un rockero aún demasiado joven para morir y estabas en la edad ideal para el rock and roll, aunque desde 1980, sustituyendo al mítico “Canito”, anduvieras poniendo algo de caña al pop melódico, tipo “new wave”, de los hermanos Urquijo. Me aferro a pensar que algún día podré encontrarme contigo por el “Peter” del “Moñas”, el “Money” de Ambite o el “Chaplin” de Juan Antonio Martín, o por la Concordia de todos, hablando de música o de chicas con “Foni”, el hermano que se nos fue nueve años después que tú, y con el que seguro que te has vuelto a juntar en el cielo de los “rockers” y los inconformistas.

Aunque el “Registro Civil” diga lo contrario, Pedro Antonio Díaz no ha muerto, ha ido a tocar a un concierto junto a Jimy Hendrix, Janis Joplin y John Lennon; lo más probable es que no regrese en bastante tiempo, pero ¿quién volvería después de poner ritmo a “Voodoo child” con Jimy, a “Try” con Janis o a “Imagine” con John?

 

Este texto fue publicado en el periódico “Flores y Abejas”, en su edición del día 6 de junio de 1984, y ha sido revisado en abril de 2014 con motivo del 30 aniversario de la muerte de Pedro Antonio Díaz y del oportuno, justo y acertado homenaje que el Ayuntamiento de Guadalajara le va a tributar el 8 de mayo, dando su nombre a la Sala de Conciertos del Espacio TYCE y con una actuación de “Los Secretos” en acústico.

 Pies de foto: Superior: la portada del primer disco de Los Secretos, con Pedro en primer plano. Inferior: Foto del mítico bar de copas y conciertos de Madrid «Rock Ola», en el que nuestro autor vio actuar en vivo a Los Secretros varias veces, cuando Pedro triunfaba con ellos como batería.

Nuevas palabras para Javier Borobia

 

Querido Javier:

Hace cinco años, cuando te sorprendió la inesperada enfermedad que dejó tan graves secuelas en ti y que, en los momentos iniciales, incluso parecía que podía abocarte a la muerte, te escribí unas sentidas “palabras” en el blog que entonces administraba en el desaparecido diario digital eldecano.es. Aquellas viejas palabras, como estas nuevas que hoy publico en GD, bien sabes que brotaron de lo más profundo de mi corazón, en el que tienes un hueco muy especial, porque muy especial es el afecto que siento por ti. En mi particular escala de afecciones y sentimientos, estás junto a mi hermano, Alfonso, al que perdí hace 21 años y cuya ausencia aún me duele como al rosal la rosa arrancada. Estás, también, junto a mi hermano Carlos, a quien quiero no sólo por hermandad, sino por amistad bien ganada. Y te considero un hermano, no sólo por mi estima personal hacia ti, sino porque mis padres también te quieren como a un hijo (en el caso de Juanjo, lamentablemente, ya en pasado) y mi hermano, Carlos, igualmente te aprecia hasta considerarte hermano.

Hermano, no sólo en Cristo, Javier: Aunque lastrado por las secuelas de aquél grave contratiempo de salud que te sobrevino cuando hacía apenas unos días que habías dejado tu/nuestra querida Diputación para incorporarte al Patronato Municipal de Cultura de tu/nuestro querido Ayuntamiento de Guadalajara como Gerente, sigues siendo un referente personal, profesional, cívico, ético y moral para la inmensa mayoría de las muchas personas que te conocemos y queremos. Y no he dicho todas porque, aunque estemos ya en tiempo de Pascua, siempre hay algún “Judas” capaz de vender/alquilar su desamor, travestido de falso querer, por un puñado de monedas que, a veces, efectivamente son euros de curso corriente, pero en otras son vanidades y envidias o, simplemente, desatinos.

Aunque, por supuesto, no sólo a mí, sino a esa inmensa mayoría de gente a la que antes hacía referencia, nos hubiera gustado seguir disfrutando de ti en plenitud, aprendiendo de tu inmensa sabiduría, conociendo tu infinito y altruista compromiso con los demás, saboreando tu creatividad y capacidad de aglutinar e ilusionar, gozando de tu extraordinaria bonhomía, deleitando tu carácter afable, debes saber que es para nosotros motivo de consuelo saber que estás ahí y que sigues haciendo muy felices a Alicia, a Rodrigo y a Diego porque pueden disfrutar, y disfrutan cada día, de su marido, de su padre, en quien siguen viendo el gran paterfamilias que siempre fuiste y a quien entregan su amor y cariño, de lo que soy testigo y disfruto cuando te visito todos los jueves.

orea-borobiaJavier, el 22 de abril de 2014 va a ser muy especial para ti. Cumples sesenta años y en esa fecha, víspera del “Día del Libro”, se va a presentar públicamente (Centro San José.- 19,30 horas) tu obra: “Papeles de Javier Borobia (Notas de andar, sentir y soñar)”. En este libro se han recopilado un total de 128 escritos tuyos, la mayor parte artículos publicados en prensa, aunque también hay entre ellos pregones, guiones y hasta un buen puñado de poemas, que, como digo en la solapa del mismo, ponen en evidencia, negro sobre blanco, tu enorme bagaje cultural, tu guadalajareñismo militante, pero en absoluto provinciano, tu capacidad intelectual y eficacia expresiva y  te acreditan como un maestro de la metáfora y poseedor de un estilo literario muy personal, realmente brillante, que, estoy seguro, va a deleitar a los lectores, incluso a quienes, como es mi caso, ya habíamos leído esos escritos cuando se publicaron por primera vez.

Como también escribo en la introducción de tu libro, en cuantas ocasiones he tenido oportunidad te he dado las gracias, no por una, sino por muchas cosas: por tu amplio, profundo y brillante magisterio, por tu hermandad afectuosa y sincera y por tu limpia y generosa amistad. Hoy también te tengo que agradecer que me hayas dado la oportunidad de releer y volver a disfrutar tu obra, que he seleccionado y compendiado con todo el cariño del mundo, al tiempo que con enorme sentido de la responsabilidad porque, estoy seguro, que “Papeles de Javier Borobia” va a ser un libro de referencia a partir de ahora, en cualquier biblioteca guadalajareña que se precie, y que va a envejecer muy bien porque, además de belleza formal de la mejor, en él hay mucha filosofía, y no precisamente barata, mucha y profunda reflexión y un ejemplo inmejorable del dominio y el ejercicio de la inteligencia emocional.

Javier, termino, como empieza tu libro, citando a Ortega y Gasset en esa frase que, me consta, siempre has considerado casi como propia y que dice: “El hombre, más que biología, es biografía”. Tú eres el más expresivo ejemplo de esta certeza.

Un fuerte abrazo, hermano, amigo.

JESÚS OREA

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