Concordia entre Ayuntamiento y libreros

                Mucho y pronto tienen que cambiar las cosas para que este año se celebre la tradicional Feria del Libro en Guadalajara (España) –me veo obligado a matizar que se trata de nuestra Guadalajara porque una de las más importantes ferias del libro internacionales es la de la Guadalajara mejicana–  que, desde hace ya muchos años, se venía celebrando, en el mes de mayo, en distintos emplazamientos de la ciudad: la plaza del Jardinillo, el parque de la Concordia y la Plaza Mayor, si mal no recuerdo. El equipo de gobierno del Ayuntamiento quiere que, como el año pasado, la Feria se celebre en la plaza Mayor –o en la del Jardinillo- porque considera que es una forma de dinamizar el casco histórico de la ciudad, tan decaído desde hace ya mucho tiempo, mientras que los libreros prefieren celebrarla en la Concordia porque estiman que es un emplazamiento mucho mejor para sus intereses comerciales que la plaza del Ayuntamiento, donde el año pasado, según ellos, aminoraron notablemente sus ventas e, incluso, el propio ambiente de la Feria.

Las posiciones están muy encontradas porque el Ayuntamiento sólo asume organizar la feria si se celebra en las plazas Mayor o del Jardinillo, si bien ofrece a los libreros la opción de que la organicen ellos mismos si quieren ubicarla en la Concordia, debiendo asumir en ese caso los importantes costes que supone esa organización, especialmente el alquiler y el montaje de los stands. Los libreros ya han afirmado que no van a asumir directamente la organización por no tener ni tiempo ni medios, por lo que, como decía al principio, mucho me temo que este año no va a haber Feria del Libro en la Guadalajara castellana, muchísimo más humilde que la de la Guadalajara tapatía, pero que siempre ha sido un lugar de encuentro cordial de los libreros con los aficionados a la lectura y los compradores de libros al romper la primavera, algo especialmente notorio en un parque y más si ese parque tiene más de 150 años de historia y es tan emblemático para la ciudad como La Concordia.

Me consta que Antonio Román y su equipo de gobierno están fuertemente comprometidos en el empeño de revitalizar el casco histórico, aunque hasta ahora los resultados sean más visibles en el remozado aspecto que presenta la zona, tras las sucesivas e importantes obras de reforma que últimamente se han llevado a cabo en ella, que por el resurgimiento de su comercio que, más bien, continúa en regresión, una dinámica en la que ya lleva más de treinta años, y no por uno, sino por diferentes motivos: peatonalización de la calle Mayor y dificultad de acceso a ella tanto en trasporte privado como público, anquilosamiento y falta de competitividad del comercio de la zona, revisión al alza de las rentas de antiguo, despoblamiento, desplazamiento de la centralidad de la ciudad hacia la plaza de Santo Domingo, fuerte competencia de las grandes superficies comerciales, acusado decaimiento del Mercado de Abastos, … Y ese empeño de impulsar la vida urbana y comercial en el entorno de las calles Mayor, Fluiters y aledañas es loable, y así lo he loado en numerosas ocasiones, la última hace bien poquito, exactamente cuando se firmó el acuerdo por el que el nuevo Campus universitario de la ciudad se va a ubicar en el antiguo colegio de Las Cristinas (http://guadalajaradiario.es/blogs/jesusorea/2015/03/08/mejor-el-centro). Ahora bien, tratar de dinamizar el centro histórico no debe ser una escusa para desequilibrar un conflicto de intereses privado, como es el forzar a los libreros de la ciudad a celebrar en la plaza Mayor la Feria del Libro para que el comercio de la zona se beneficie de ello, cuando los que salen perjudicados por esa decisión son los propios libreros. Además, el comercio de la calle Mayor también debe espabilar y ser mucho más competitivo y estar mucho más comprometido con sus propios intereses de lo que lo ha estado hasta ahora. Baste un dato: en navidades, el Mercadillo navideño se trasladó a la plaza Mayor cuando antes se celebraba también en la Concordia; pues bien, en víspera de Reyes, la mayor parte del comercio de la zona estaba cerrado a las ocho de la tarde y sólo se podía comprar en algún comercio aislado o en el propio Mercadillo.

Llevar la Feria del Libro o la de Artesanía –puede que este año también haya conflicto con los artesanos por el mismo motivo que con los libreros- o el Mercadillo navideño a la Plaza Mayor sólo puede contribuir mínimamente a dinamizar el centro histórico, pero la verdadera revitalización del mismo no pasa por este tipo de medidas puntuales y hasta coyunturales, sino que son precisas medidas estructurales, infraestructurales y normativas para que el casco histórico de la ciudad vuelva a la centralidad urbana y comercial que tuvo. Las obras de reforma que se han hecho en muchas calles y plazas de la zona desde que Román es alcalde y las que hay previstas –parece que por fin le va a tocar pronto a la Plaza del Concejo- van en esa buena dirección, pero deberán ir también acompañadas de medidas para que la gente vuelva a vivir o a comprar y a pasear allí, lo que no ocurrirá si el precio o el alquiler de las viviendas no es asequible y el comercio no es realmente atractivo y competitivo.

Pido concordia entre Ayuntamiento y libreros.

Un museo que hay que ver

Ha tardado en ver la luz pero ha merecido la pena. El Ayuntamiento de Guadalajara ha hecho un doble gran trabajo en la rehabilitación y reforma de las antiguas naves del matadero municipal para ubicar en ellas el Museo Francisco Sobrino. Y digo doble y creo decir bien, porque tanto el continente como el contenido me parecen magníficos. Por una parte, el proyecto arquitectónico era muy bueno y se ha ejecutado bien, a pesar de la interrupción sufrida en las obras durante varios meses por el fiasco empresarial de la mercantil  que fue primera adjudicataria de las mismas, y, por otra, la museización del espacio y las obras de Paco Sobrino que en él se albergan también se acercan a la excelencia, y eso que la familia ha aportado bien poquito “gratis et amore”, por lo que el Ayuntamiento ha tenido que comprar obra del autor y obtener otra mediante cesión de particulares, en unos casos definitiva y en otros, temporal.

Bien está que una ciudad como la nuestra, que ha vivido tantos episodios lamentables de demolición de edificios con arquitecturas singulares e, incluso, de valor histórico-artístico, unas veces por causas bélicas y otras puramente negligentes y/o especulativas, haya recuperado una singular arquitectura como la original de las antiguas naves del matadero y la haya integrado eficazmente en el gusto y las formas actuales de proyectar y construir, bien en nueva planta o bien rehabilitando, como ha ocurrido en este caso. También está pero que muy bien que en esta Guadalajara, desmemoriada con excesiva frecuencia, unas veces porque sí y otras porque también, vaya a quedar recuerdo permanente del nombre de un artista de talla internacional, aquí nacido en 1932, como es Paco Sobrino, y de su obra, realizada o expuesta en lugares de medio mundo: Argentina, Estados Unidos, Venezuela, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Suiza, Israel… y, por supuesto, España.

sobrino-museoEl Francisco Sobrino es, al menos en estos sus primeros días de andanza, un pequeño museo de arte contemporáneo, pero muy grato de ver para quienes no somos ni entendidos ni iniciados en este tipo de manifestación artística y que, francamente, hasta lo pasamos regular, por no decir mal, cuando asistimos a alguna exposición de este arte actual o, incluso, vamos a un centro integralmente dedicado a él, como por ejemplo el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, ubicado en la ciudad de León,  un moderno, espectacular y colorista continente que atrae al visitante como la miel a las moscas, pero en el que en su interior, las más de las veces, sobran metros y metros de espacio expositivo, lo expuesto es poco visitable y falta quienes lo visiten, como he sido testigo. La escultura –y el dibujo y la serigrafía, entre otras técnicas y formas de expresión que cultivó- geométrica, bidimensional y cinética de las obras de Sobrino, sus estructuras y sus juegos con el espacio y la luz, con el movimiento y la autoenergía, son contemporáneas al máximo, han marcado tendencia y han creado escuela, pero tienen la virtud de ser muy atractivas visualmente para quienes las contemplan, sean iniciados o no en el arte. Me consta que una amplia mayoría de los primeros centenares de visitantes que ha tenido este Museo comparten conmigo esta opinión y han salido satisfechos de su visita, aunque no conozcan ni comprendan gran parte de la intención y repercusión de la obra de Sobrino. No hace falta. Lo original se distingue fácilmente del plagio y lo bello es siempre bello, sin necesidad de que un manual o un crítico así lo certifique.

Conocí personalmente a Paco Sobrino cuando volvió por Guadalajara, después de muchos años residiendo en Alicante, Madrid, Buenos Aires y París, y montó su taller en el viejo molino de Utande; en ese tiempo, concretamente en 1998, montó aquí una exposición retrospectiva suya (1958-1998) que ocupó distintos espacios urbanos, desde el Palacio del Infantado a la Plaza de Santo Domingo, pasando por la calle Mayor, y que supuso que sus paisanos le reconociéramos como tal y le conociéramos como artista pues, hasta ese momento, su única obra instalada en Guadalajara, aunque muchos desconocían su autoría, era una escultura arquitectónica de 20 metros de altura, realizada en 1989, compuesta por elementos modulares en rotación, relaciones opuestas, de hierro pintado en blanco, que está ubicada en el km. 54 de la A-2, en medio de la gran rotonda situada junto al centro comercial  “Eroski” y que, siendo yo concejal del Ayuntamiento, se empleó como imagen de la ciudad en los actos de bienvenida del nuevo siglo y el nuevo milenio en 2000. Recuerdo que, en una ocasión, le propuse a Paco denominar esa escultura como “Escalera al cielo” y él me miró como perdonándome la vida, por lo que jamás volví a intentar poner nombre a lo que, por cierto, muchos médicos de Guadalajara llaman “el cromosoma”.

Si alguien no entiende o no termina de entender la obra de Paco Sobrino cuando vaya a ver el Museo, le recomiendo que lea detenidamente estas palabras suyas que se reproducen en una de las paredes de entrada a las salas de exposición y que son muy esclarecedoras: “Lo que me preocupa es el control de lo que hago, la claridad de la expresión. Es más importante la claridad de una palabra que un grito oscuro. Y me inquieta la comprensión, que se me comprenda. Por eso, el mío es un proceso de búsqueda de claridad. El uso de formas geométricas no es por gusto estético, sino por claridad, por tratar de buscar vocabularios nuevos. Mi obra quiero que sea comunicable, comprensible. No me interesan los monólogos”.

El Francisco Sobrino es un Museo que hay que ver, sin duda, y en el que espero y deseo que no sólo se reivindique su figura y exponga su obra, sino también la de otros grandes artistas guadalajareños del siglo XX, como los pintores Regino Pradillo y el recientemente fallecido Carlos Santiesteban, el escultor José de Creeft o el fotógrafo José Ortíz Echagüe, que conforman un repóquer de talentos aquí nacidos, al que podrían y deberían sumarse otros nombres. En fin, este Museo -que como reconoció el alcalde, Antonio Román, el día de su inauguración, nació gracias a una propuesta que hizo en su día ese extraordinario guadalajareño que es Javier Borobia- es un nuevo continente cultural que gana la ciudad, especialmente inquieta y productiva en los últimos años en dos importante ámbitos de acción y de necesaria promoción: la cultura y el deporte. Mi aplauso y reconocimiento por ello a sus respectivos concejales responsables, Isabel Nogueroles y Eladio Freijo, y, por supuesto, al propio Alcalde.

P. D.- Hace unos días que mi buen amigo Juan Antonio de las Heras ha anunciado que no continuará en la política municipal, después de 16 años de ser concejal en el Ayuntamiento de Guadalajara (1999-2015), su ciudad de residencia desde hace 30 años, y de otros cuatro en el de Sigüenza (1995-1999), su muy querida ciudad natal, así como tras cuatro mandatos como diputado provincial (1995-2011). Juan Antonio es una excelente persona y un político honesto y preparado como pocos y que hace mejores a sus compañeros. Siempre ha dejado impronta de su “auctoritas” en todos los grupos políticos de los que ha formado parte y su vocación de servicio público puede ser igualada, pero no superada. Ha cometido errores, sin duda, pero han sido muchos más los aciertos y sólo se equivocan quienes toman decisiones; y él ha tenido que tomar muchas y no siempre fáciles, me consta. Que alguna palabra o algún gesto dichos o hechos a destiempo, no emborronen su limpia y brillante hoja de servicios como político que, espero y deseo, por el bien de las ideas liberales y de Guadalajara, no se cierre pronto porque, aunque “Juanan” o “Delas” –como le conocemos sus muchos amigos- puede que ya sea demasiado viejo para el rock and roll, aún es demasiado joven para morir, políticamente hablando, y parafraseando al gran Ian Anderson, el líder del mítico grupo Jethro Tull.

 

Cuenta atrás electoral (y 2)

                Como ya anticipaba en mi post anterior, efectivamente, el 31 de marzo se cumplió lo preceptuado en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) y se publicó en el BOE la convocatoria de elecciones autonómicas y locales para el 24 de mayo. Conforme al calendario salido de esa convocatoria, entre el 15 y el 20 de abril deberán presentarse las listas electorales. A pesar de la proximidad de estas fechas, mientras que el PSOE hace tiempo que ya ha hecho pública la composición de sus principales listas, especialmente la autonómica y la de la capital, el PP aún no ha desvelado ninguna de las dos, aunque imagino que no tardará en hacerlo pues no creo que se arriesgue a apurar tanto como lo hizo la UCD en las primeras elecciones municipales tras la aprobación de la Constitución de 1978, celebradas al año siguiente, cuando por tres minutos llegó su lista a la junta electoral fuera de plazo, quedando anulada su candidatura al Ayuntamiento de Guadalajara –que según todas las encuestas y previsiones, iba a barrer literalmente a las demás- y dejando paso franco al sorpresivo triunfo del PSOE en la capital, hecho que le permitió gobernar la ciudad doce años, desde 1979 a 1991.

                Respecto a lo que nos puede deparar la composición de ambas listas populares cuando se desvelen, el propio alcalde y de nuevo cabeza de lista del PP por Guadalajara, Antonio Román, ha adelantado que habrá pocos cambios, algo que ya ocurrió en la anterior cita electoral y que es muy del estilo romanista, que no romanonista”, como adjetivan a su política, insidiosamente, algunos “enemigos” suyos -o sea, de su propio partido- y algunos “rivales” -o sea, de otros partidos-. La lista autonómica del PP por Guadalajara tampoco va a deparar muchas sorpresas, aunque es muy probable que la encabece alguien distinto a Román, quien hace cuatro años fue forzado a doblar como cabeza de ambas candidaturas, algo que no será fácil que vuelva a repetirse pues ni él ni el partido están por ello. Imagino que, dada la importancia que a la circunscripción de Guadalajara le conceden de nuevo todos los analistas para inclinar el poder en Toledo hacia la izquierda o la derecha, Cospedal tratará de situar en ella, al menos en el primer puesto, a alguien con “tirón” –¿Echániz?-, si bien la presidenta de Castilla-La Mancha y del PP considera que ese “tirón” lo pone ella en las cinco provincias. Veremos.

En mi entrega anterior, analizaba los posibles resultados electorales que podrían darse en la capital y dejaba para una posterior mi visión sobre lo que podría acontecer con la Diputación Provincial y la Junta tras el 24 de mayo. Bien, pues vamos a ello, aunque he de volver a insistir en que, frente a la relativa previsibilidad de los resultados que se dieron en las elecciones autonómicas y locales de hace cuatro años, en éstas todo es mucho menos previsible, hasta el punto de que el PP podría conservar el mucho poder que ganó por aquí en 2011 –renovando holgadamente la mayoría absoluta en el Ayuntamiento de la capital, recuperando la Diputación tras 12 años de gobiernos socialistas y ganando la Junta por primera vez, especialmente gracias al resultado habido en la provincia- o perderlo todo. Como ya apunté en el post previo, la capital, a priori, parece ser lo más factible de retener por los populares, aunque de la “multitud absoluta” -16 concejales, de 25- que tiene ahora, puede pasar a una mayoría absoluta ajustada e, incluso, si las cosas se tuercen en exceso para Román en las urnas, a una mayoría simple, difícil de administrar y gestionar, incluso reteniendo la alcaldía.

Intentar vaticinar los resultados que pueden producirse en la Diputación Provincial es siempre complejo pues, como es sabido, se trata de una institución de elección indirecta, en segundo grado, que se conforma en función de los resultados que los distintos partidos obtienen sumando los votos recibidos en el conjunto de los municipios de la provincia, dividida ésta en tres partidos judiciales y otras tantas zonas electorales: Guadalajara –donde se eligen 15 diputados provinciales-, Sigüenza -6- y Molina -4-. Se vota, pues, directamente a los alcaldes y concejales, pero indirectamente a los diputados provinciales, por lo que, en realidad, no se juzga directa, sino indirectamente, la labor hecha por el equipo de gobierno de la Diputación en el mandato que concluye. A este hecho, que complica sobremanera valorar posibles resultados electorales para la Diputación, este año se le suma la circunstancia de que las dos nuevas opciones políticas que han emergido con más fuerza en el panorama electoral, Podemos y Ciudadanos, es muy probable que tengan representantes en la Corporación Provincial, si bien la circunstancia de que Podemos no concurra con esa marca a las municipales y que se esté integrando en plataformas como “Ganemos Guadalajara” –recordemos que copada por IU en cuatro de sus cinco primeros puestos- podría penalizar a los de Pablo Iglesias doblemente: en las urnas y tras ellas, al no concurrir nada más que en unos cuantos municipios, aunque éstos sean los más poblados. Ciudadanos, por su parte, que hace apenas tres meses parecía no contar para estos comicios, puede tener la llave del futuro gobierno de la Diputación, aunque en su contra juegue el hecho de que su estructura provincial aún sea precaria y no vaya a poder formalizar candidaturas en todos los municipios que necesitarían para obtener mayor representación en la Plaza de Moreno.

Analizando los posibles resultados para la Diputación en los tres partidos judiciales, va a ser muy difícil que en el de Molina cambie el “status quo” casi habitual, por el que PP y PSOE obtienen dos diputados provinciales cada uno. En tierras del Señorío, tanto Podemos como Ciudadanos tienen muy difícil obtener diputado provincial, por no decir casi imposible, aunque está por ver el desgaste al que someten a los dos partidos tradicionales y las consecuencias que ello tiene, sobre todo en Molina ciudad. En el caso de Sigüenza, el PP confía en pasar del empate actual a 3 diputados con el PSOE, a vencer 4-2. Es posible, pero difícil, porque aunque los populares esperan ganar en la zona de la sierra un puñado de alcaldías que ahora detenta el PSOE, en Sigüenza no va a ser fácil que Latre repita los excelentes resultados de hace cuatro años –es un buen alcalde pero heredó un Ayuntamiento semiarruinado y ni la Junta ni el Estado han apoyado todo lo necesario su labor- y una mesa electoral de la ciudad del Doncel suma más votos que una docena de mesas en las pequeñas aldeas serranas. Tampoco va a ser fácil que el PP conserve la alcaldía de Mandayona y que mejore resultados en Alcolea del Pinar (PSOE), dos de las poblaciones más importantes de la zona, junto con Jadraque y Atienza, municipios que actualmente gobiernan los populares y que, de cara a la Diputación, no es previsible que aporten demasiados cambios respecto a lo que ya aportaron hace cuatro años.

Pero la madre de todas las batallas electorales para la Diputación es más que probable que se produzca en el partido judicial de Guadalajara, en el que se reparten 15 de los 25 diputados provinciales ya que es, con una diferencia exponencial, la zona más poblada de la provincia. Es en este partido judicial en el que Podemos/Ganemos y Ciudadanos tienen posibilidades reales de obtener representación en la Diputación y, dependiendo de ella, ésta puede mantenerla el PP, con mayoría absoluta o simple –como ya dije en mi anterior post, no creo que los de Albert Rivera se sumen a un “frente popular” con PSOE y Ganemos/Podemos- o girar hacia una coalición de marcado carácter izquierdista. Al PP le van a perjudicar varias circunstancias en el partido judicial de Guadalajara: los votos que se le vayan a Ciudadanos, a otras fuerzas políticas y a la abstención, por el desgaste de sus gobiernos municipales y el que también supondrán los gobiernos autonómicos y nacionales, aún tratándose de elecciones locales, que suele ser especialmente acusado en las áreas más pobladas. Por el contrario, le va a beneficiar el hecho de hacer listas por primera vez en doce años desde el poder provincial, autonómico y estatal, que sin duda se traducirá en alguna sorpresa -¿Almoguera?-. Por su parte, al PSOE le va a perjudicar el voto que se le vaya a Podemos/Ganemos, si bien luego podrían sumarse ambos en la Plaza de Moreno, y se va a beneficiar de una posible “marea roja” en el Corredor del Henares, de la que hasta en el periódico barcelonés “La Vanguardia” se ha hecho eco Enric Juliana (http://www.lavanguardia.com/politica/20150407/54429707840/cospedal-corredor-henares-enric-juliana.html), aunque en su artículo se refiera al riesgo que Cospedal tiene de perder Castilla-La Mancha en esta zona de Guadalajara, además de por el desgaste de su gobierno por el efecto “boomerang” de la segunda y última reforma electoral del mandato recién concluido. Si el PP se juega en nuestra provincia la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha, Cospedal tiene un serio problema pues, aunque piense lo contrario, no la ha priorizado en su gestión y ella contaba con dos divisores (PP y PSOE) para aplicar la Ley Dhont el 24 de mayo cuando puede que sean cuatro (Podemos y Ciudadanos). Y así, los cocientes y los restos pueden dar o quitar diputados y mayorías por apenas un puñado de votos.

El 24 de mayo, los ciudadanos tienen y tendrán la palabra. Con minúscula, ha sido, es y será bueno que la tengan; con mayúscula, ya veremos, aunque el aire fresco siempre es reparador. Si es fresco de verdad, claro.

Cuenta atrás electoral

                Si se cumple lo estipulado por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que no dudo que se cumplirá, el 31 de marzo se publicará en el BOE la convocatoria de las elecciones locales y autonómicas que se celebrarán el 24 de mayo, dándose así el pistoletazo de salida oficial a esos comicios, aunque llevamos tanto tiempo en campaña –de las andaluzas- y precampaña –de todas- que parece como si ya ni hiciera falta que se elevara a letra y papel de boletín oficial lo que a nivel de calle, medios de comunicación y redes sociales hace ya mucho tiempo que está activado. El 31 de marzo comenzará, pues, la cuenta atrás para la trascendente doble cita electoral de mayo, preludio de la incluso aún más relevante de noviembre, mes en el que es probable que el previsible Rajoy fije la fecha de celebración de las elecciones generales. Dos meses antes, en septiembre, Cataluña celebrará las elecciones autonómicas que el cada vez más imprevisible Mas ha convocado y a las que pretende dar carácter plebiscitario, es decir, que al no poder convocar un referéndum legal para promover la independencia de Cataluña porque la Constitución no lo permite, quiere extrapolar los resultados de las autonómicas al antojo e interés de los partidos independentistas y tratar de consumar por la vía de los hechos lo que el derecho impide.

Es indiscutible que 2015 va a ser el año más cargado de citas electorales desde que la Constitución de 1978 acabara con la irónica y jocosamente llamada “Ley del detergente”, según la cual el dedazo de turno se bastaba y sobraba para señalar y elegir a los gobernantes de cualquier ámbito de poder: “Tu-tú” y “Ese” –para quienes, por causa de la edad, no lo sepan, ambos entrecomillados eran marcas de detergentes para lavar, muy populares en los años 60 y 70-. 2015 trae, nada más y nada menos, que cuatro convocatorias electorales y una de ellas, la de mayo, doble, e, incluso, triple en el caso de las entidades de ámbito territorial inferior al municipio (EATIMs), en las que, además de las dos urnas habituales, la autonómica y la local, habrá una tercera para elegir los alcaldes de las entidades locales menores.

La convocatoria de elecciones autonómicas y locales para el 24 de mayo, conforme determina la LOREG, nos va a dejar el siguiente calendario:

–          31 de marzo: Publicación en el BOE de la convocatoria electoral

–          Del 15 al 20 de abril: Período para presentación de candidaturas en las Juntas Electorales correspondientes.

–          27 de abril: Proclamación de las candidaturas.

–          8 de mayo: Inicio de la campaña electoral.

–          22 de mayo: Finalización de la campaña electoral.

–          23 de mayo: Jornada de reflexión

–          24 de mayo: Celebración de las elecciones

Esto es lo previsible respecto a las elecciones locales y autonómicas del 24 de mayo; lo que, a día de hoy, se presenta como ciertamente imprevisible, es el resultado de las mismas, incluso después de celebradas las autonómicas andaluzas el pasado domingo pues, aunque sin duda es significativo y marca tendencia, coincido con Rajoy –aunque cada vez en menos cosas- que no es extrapolable a las elecciones que tendrán lugar en mayo en toda España, dada la singularidad del comportamiento electoral histórico andaluz, la región que más carga siempre a la izquierda, incluso aunque esa izquierda lleve gobernando allí desde hace más de 30 años. Casi un tercio de siglo en el que Andalucía cada vez se hunde más en el vagón de cola del desarrollo socio-económico español, con pésimos datos en materia de empleo, y, en el que, para más inri, los sucesivos gobiernos del PSOE en la región llevan mucho tiempo cociéndose en la salsa de la corrupción masiva y multimillonaria por los falsos ERES y los también apócrifos cursos de formación, entre otros escándalos, desgastándose lo justo a pesar de ello.

A menos de dos meses vista de la celebración de las elecciones autonómicas y locales en Guadalajara, vistas las encuestas mínimamente fiables –hay algunas que circulan por la calle que dan pena y risa a la vez-, analizados los mensajes analizables de las distintas fuerzas políticas –digo analizables, porque hay algunos que más que mensajes son vómitos y otros ni siquiera llegan a comunicar nada valorable-, visto, leído y escuchado mucho en los medios de comunicación –los serios, los otros no son medios, no pasan de libelos y panfletos-, ojeadas las redes sociales –imprescindibles en la comunicación de hoy, pero complejas de gestionar, valorar e interpretar- y tomado el pulso tomable al prójimo –es decir, a los más próximos: familia, amigos, conocidos y compañeros de trabajo-, sólo me atrevo a afirmar que en la noche del 24 de mayo el PP puede retener el mucho poder que ahora detenta en la capital, la provincia y la región, pero también puede perderlo todo. Ya sé que lo que digo es mucho o es muy poco, según se quiera ver, pero la realidad que percibo es esa, cuando en anteriores citas electorales los resultados eran, a dos meses vista, mucho más previsibles y sorpresas hubo alguna, sí, pero las justas.

Todo apunta a que tanto PP como PSOE van a perder apoyos respecto a las elecciones autonómicas y locales de 2011 y que quienes se van a beneficiar de ello son Podemos/Ganemos –su versión para las locales- y Ciudadanos, lo que ya no es mensurable a día de hoy es si éstos van a ser decisivos para dar y quitar mayorías absolutas en el Ayuntamiento de la capital, la Diputación y la Junta. En el Ayuntamiento de Guadalajara, creo que Antonio Román conseguirá renovar la mayoría absoluta, aunque perdiendo dos o tres concejales, donde actualmente tiene 16 y la mayoría absoluta está en 13; pero si llegara a perder cuatro, que es el peor escenario electoral que le doy, y se quedara con doce ediles, probablemente el PP mantendría la alcaldía capitalina porque, si Ciudadanos entra en el Ayuntamiento –que va a entrar- me parece mucho más probable que deje gobernar al PP en minoría mayoritaria o que, incluso, llegue a un acuerdo de gobierno con él, antes que incorporarse a un gobierno tripartito con PSOE Y Ganemos, de marcado carácter de izquierdas, porque se alejaría mucho de la centralidad que persigue y vende su líder, Albert Rivera, y con la que pretende llegar a las elecciones generales de noviembre para tratar de ser una fuerza decisiva en el parlamento español, que es su principal objetivo. Ya que hablamos de Ciudadanos, apuntar un hecho significativo: es, sin duda, el partido emergente que está en medio del espectro ideológico de los dos grandes partidos nacionales y es probable que obtenga bastante buenos resultados electorales; por otra parte, al tener marca y líder, pero no disponer ni de cuadros ni de bases, se está produciendo un aluvión de afiliaciones y acercamientos a él que pueden hacerle “morir de éxito”, casi antes de nacer de verdad a nivel nacional, porque muchos de los que se están “arrimando” ahora a Ciudadanos no lo hacen por mera simpatía ideológica y apoyo altruista, sino porque le consideran una oportunidad para acceder pronto y fácil a cargos públicos. De hecho, en nuestra misma provincia, ya ha habido follón a la hora de elegir la lista para la capital, hasta el punto de que un sector recién arribado a Ciudadanos y procedente de UPYD –el partido de Rosa Díez que se está desintegrando por su propio ego, obstinación y torpeza-, ha impugnado ante el Comité de Garantías la asamblea que se celebró en Azuqueca el día 21 de marzo. Pronto empiezan… Y, por cierto, la lista de “Ganemos Guadalajara” es una “marca blanca” de IU en los puestos de salida. Se han sabido mover, y muy bien, desde IU para sacar partido de la gestión asamblearia de esa lista, teóricamente inspirada por Podemos, y, al final, “Ganemos” es prácticamente la lista de IU, pero sin Maximiliano, que ha sido el alfil sacrificado en esta especie de “juego de tronos” en que terminan derivando las asambleas cuando se trata de dar y quitar poder. Imagino que habrá bastantes “podemitas” y algún que otro ecologista, así como izquierdistas no afiliados que han participado en la gestación de Ganemos Guadalajara, no demasiado contentos con lo que ha pasado.

De los posibles resultados para la Diputación y la Junta ya tendremos tiempo de hablar; mejor dicho, de especular, porque los ciudadanos sólo hablan de verdad cuando votan.

 

 

35 años sin el “amigo Félix”

El 14 de marzo pasado se cumplieron 35 años de la inesperada y trágica muerte del gran naturalista español, Félix Rodríguez de la Fuente, en accidente de helicóptero, mientras grababa en Alaska imágenes para un capítulo, dedicado a la fauna norteamericana, de su extraordinario, popular y, ya mítico, programa de televisión titulado “El hombre y la tierra”. En el mismo accidente fallecieron el cámara, Teodoro Roa, y el ayudante de cámara, Alberto Mariano Huéscar.

El “amigo Félix”, como era popularmente conocido por sus grandes dotes comunicativas, afabilidad y cercanía, especialmente con los niños, cuando presentaba sus magníficos programas televisivos dedicados a la naturaleza: “Fauna”, “Planeta Azul” y el ya nombrado “El Hombre y la Tierra”, estuvo muy vinculado a la provincia de Guadalajara por varios motivos. Aquí grabo algunos de los mejores capítulos dedicados a la fauna ibérica, especialmente en el espectacular entorno del Barranco del río Dulce. Aquí tenía una finca, entre Torija y Brihuega, en la que pasó muchas temporadas, no sólo para trabajar en ella en los guiones de sus documentales, sino también como destino preferente del tiempo de ocio familiar, compartido con Poza de la Sal, el pueblo burgalés en el que nació, y Cantabria, la región en la que solía veranear con su mujer y sus tres hijas. Y aquí, en Guadalajara, quedó para siempre su recuerdo en el singular y bello Mirador de Pelegrina, que lleva su nombre, y que ofrece una de las mejores vistas de esta vistosa provincia, aunque muchos no lo sepan, llevando en su pecado la inevitable penitencia.

Mi admiración por Félix Rodríguez de la Fuente es una gota más en el mar de admiraciones que le profesamos toda una generación de niños –y, por supuesto, también de mayores-, que hace ya algunas décadas que dejamos de serlo y que aprendimos más biología viendo en la tele los programas de Félix que en los libros de texto. Y digo esto al tiempo que reconozco que tuve en los Salesianos a un extraordinario profesor de Ciencias Naturales, don Inocencio, sabio y bueno como pocos, y con el que las clases se me pasaban casi más deprisa que los recreos, que ya es decir.

Aún tengo grabadas en la memoria, a fuego y tinta indeleble, algunas escenas de los programas de televisión del Dr. Rodríguez de la Fuente, como estoy seguro que lo están en la de casi todos los que los vimos, mayores y chicos, que éramos una inmensa mayoría, además de porque eran magníficos y entretenidos y se daban en el horario que ahora llaman “prime time”, porque entonces sólo había una televisión, la española, por supuesto; con dos canales, eso sí. De entre aquellas escenas, recuerdo muy especialmente una, grabada en los roquedos de Pelegrina, en la que un águila imperial atrapaba con sus garras a un carnero o un muflón y lo transportaba en vuelo majestuoso hasta el lugar en que iba a dar cuenta de él, dejando sólo la carroña para los buitres que, como tales, habitualmente sobrevuelan los farallones rocosos de la zona. También recuerdo nítidamente una secuencia de la entrada violenta de un martín pescador en el agua del Dulce para atrapar con su pico una trucha común, ya no alevín, sino juvenil. Y la impactante escena, esta vez en tierras de Sudamérica, en la que Félix y algunos colaboradores sacan del agua embarrada una impresionante boa que, en uno de sus violentos movimientos para tratar de escapar, está a punto de morderle.

Corren algunas leyendas negras sobre la forma en que tenía Félix de tratar a los animales para preparar las escenas y ser grabadas para televisión, pero a mí me han asegurado muy estrechos colaboradores suyos, de los que me precio ser amigo, como Carlos Sanz –autor de los textos y de las fotografías de los mejores mapas-guías que se han hecho de esta provincia: el del Alto Tajo y el de las Serranías, y acreditado biólogo especialista en el lobo- y Fernando López Herencia –alma, vida y corazón del cada vez mejor Zoo de Guadalajara-, que Rodríguez de la Fuente era aún más amigo de los animales que de las personas y que jamás habría consentido maltrato animal, si bien para poder rodar algunas escenas, contribuyendo con ellas decisivamente a la divulgación y conservación de la naturaleza, hubo que someter a alguno, temporalmente, a control, incluso a cautividad y abstinencia alimenticia.

Al quedar segada la vida de Félix a los 52 años, no hemos podido verle envejecer ni disfrutar de su sabiduría, no sólo por “diablo”, sino también por viejo. Pero nos quedan su vida y su obra que nos permitieron conocer y acercarnos a una naturaleza que, cuando él comenzó a divulgar y a invitar a proteger, era casi una desconocida, salvo para pastores y cazadores –él decía que ellos eran “los primeros naturalistas”-, y apenas tenía protección; es más, hasta entonces se pagaba dinero por coger huevos o pollos de aves rapaces, para evitar que éstas mermaran las especies cinegéticas, y las trampas y el veneno para cazar “alimañas” eran pan de cada día en el campo.

Nadie muere del todo mientras se le recuerda, pero no sólo no muere, sino que pervive aquél a quien, tras su muerte biológica, dan continuidad a su obra. Así, Félix Rodríguez de la Fuente sigue vivo gracias a la Fundación que lleva su nombre y cuya principal impulsora y directora general es su hija menor, Odile. La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente fue creada en 2004 por la familia del naturalista con el objetivo de “salvaguardar y proyectar su vida, obra y legado, actualizándolos a través de nuevos proyectos que fomentan la armonía entre “El Hombre y la Tierra”. Es una fundación privada, independiente, de interés público y ámbito nacional, cuya misión es concienciar a la sociedad para que se implique en generar un cambio que mejore y enriquezca la vida del hombre, en el sentido más profundo de la palabra, y la de la tierra que lo sustenta”. Precisamente, esta Fundación, en 2010, impartió un curso en Guadalajara cuyo principal objetivo era la creación de empleo sostenible en zonas rurales de la provincia para evitar su abandono y la consecuente degradación de sus espacios naturales. Un objetivo encomiable e imprescindible para la supervivencia de la Guadalajara rural, que representa el 70 por ciento del territorio, pero sólo el 20 por ciento de su población. Es obvio que Félix conoció y quiso esta tierra, no sólo a su fauna y su flora, y que su espíritu sigue vivo entre nosotros 35 años después de su muerte.

P.D.- Hoy, 18 de marzo, su maravillosa familia y sus muchos amigos hemos despedido a Nieves Diges Garrido, mucho antes de lo esperable y después de bastante más sufrimiento del razonable. Como ha dicho su hijo, Gabriel, en su emocionante despedida en el tanatorio, Nieves fue la persona más libre y buena que hemos conocido, fundamentalmente porque no le tuvo miedo a nada. El miedo, efectivamente, Gabriel, es el mayor enemigo de la libertad, como también lo es de la esperanza. Gracias por enseñarnos a vivir, Nieves. Contigo se ha apagado uno de los más hermosos rayos de sol nacidos en Guadalajara, como refiere la jarcha árabe que hemos vuelto a oír cantada maravillosamente por ti en tu despedida.

Mejor el centro

                La presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores Cospedal, anunció el lunes en Guadalajara, en su intervención en el Foro que el diario nacional La Razón organizó en el Hotel Tryp  sobre el “Presente y futuro de Castilla-La Mancha”, que en unos días volverá por aquí, no sólo porque está ya en pre-campaña electoral de manera evidente, sino porque se va a hacer oficial que el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de la capital han llegado a un acuerdo de permuta de parcelas por el que el edificio del antiguo colegio de “Las Cristinas” va a pasar a ser propiedad municipal e, inmediatamente después, ser cedido a la Junta para que en él se instale el inmueble principal del nuevo campus de la Universidad de Alcalá en la capital alcarreña.

No estoy de acuerdo con la presidenta regional en que Guadalajara, capital y provincia, hayan sido “bien tratadas y cuidadas” por su gobierno, algo que afirmó en el mismo foro, pero sí aplaudo, y además con entusiasmo, que se estrechen aún más los lazos de esta ciudad y esta provincia con su Universidad natural y racional, que es la de Alcalá, y que su nuevo campus se ubique en el centro de la urbe, contribuyendo a que sea “una ciudad universitaria y no sólo una ciudad con universidad”, frase que oí por primera vez al actual alcalde, Antonio Román, cuando ambos compartíamos responsabilidades de dirección y portavocía en el Grupo Popular en el Ayuntamiento de Guadalajara. Estábamos entonces en la oposición al gobierno municipal que encabezó el socialista Jesús Alique (2003-2007), gracias a un pacto con IU, y que los ciudadanos reprobaron en las urnas en las elecciones locales de 2007, de manera absolutamente contundente. Esa frase de Román subrayaba y definía perfectamente la posición que habíamos fijado en el Grupo Popular de apoyo crítico al proyecto de nuevo campus universitario que se pretendía ubicar en el Polígono del Ruiseñor, localizado en el extrarradio de la ciudad, en zona de vega, al otro lado del río y de la vía del ferrocarril, y casi más cerca de Marchamalo y de Cabanillas que de Guadalajara.

En el Grupo del que entonces era viceportavoz, siempre preferimos que ese campus se desarrollara en el casco urbano, proponiendo tres opciones para su ubicación: el entorno que ahora se ha elegido, en el que ya estaba la entonces recientemente reformada y ampliada Escuela de Magisterio, el de Adoratrices-Fuente de la Niña o el Fuerte; pero, aunque desde el primer momento tuvimos serias dudas sobre la viabilidad económica del proyecto de campus en el Ruiseñor, decidimos apoyarlo porque no se nos daba ninguna alternativa y, sobre todo, por puro posibilismo pues queríamos que no se perdiera la que se nos “vendió” como única oportunidad de ampliar el campus de Alcalá en Guadalajara y, por ende, de reforzar la vinculación de esa Universidad con nuestra ciudad. Finalmente, aunque se iniciaron, pero no terminaron, las obras de urbanización del sector del Ruiseñor, el proyecto de Campus y Parque Científico y Tecnológico que llevaba anexo ni siquiera se empezó, sencillamente porque, aunque naciera con la mejor intención –hay quien dice que también con algún contubernio de intereses entre promotores, empresarios y la administración regional de Barreda, muñido en restaurantes y despachos de Toledo y Madrid-, no era económicamente sostenible ni viable, menos aún en los tiempos ya de inminente crisis en que se intentó gestar, por lo que jamás pasó de ser una maqueta y una virtualidad, rodeada de mucha propaganda y cohetería, eso sí.

Que el nuevo campus de la Universidad de Alcalá se vaya a establecer finalmente en el casco urbano de la ciudad es una buena noticia para la universidad y para Guadalajara. Para la universidad, porque se va a imbricar e integrar aún más en la vida cotidiana de la ciudad y va a ser una figura relevante de su paisaje urbano y, para Guadalajara, porque la universidad va a contribuir a dinamizar social y económicamente su zona centro, especialmente la parte baja de la misma, que lleva ya varias décadas languideciendo, que entre casi todos la hemos ido matando y que, cuando casi nos resignábamos a que se muriera ella sola, ahora tiene una nueva oportunidad de revitalizarse gracias a la universidad y a los universitarios. Es deseable que los empresarios y los emprendedores locales estén atentos a esas nuevas oportunidades de negocio que van a surgir en torno al nuevo campus universitario que, espero, no sólo se limite a expandirse con el edificio de las Cristinas, sino también a algunos de los demás edificios y/o parcelas de la zona (Archivo Histórico Militar, Colegio Pedro Sanz Vázquez, IES Brianda de Mendoza, antiguo Hospital Provincial, antiguo Cuartel de San Carlos, incluso el Alcázar, etc.) que podrían adaptar sus actuales usos a universitarios. Cuanto más suelo universitario haya en Guadalajara, mejor, porque eso será sinónimo de mayor y más diversa oferta de estudios y, por tanto, de capacidad de acogida.

En todo caso, repito que yo voto por el centro;  en él está la virtud, aunque no todos los que están en él sean precisamente virtuosos. ¡Con esos, al extrarradio; o sea, fuera y muy lejos!

Reabre el viejo Moderno

Por fin va a reabrir sus puertas la vieja sala del Moderno que, antes de su cierre en septiembre de 2012 y tras una importante reforma hecha en 2005, era teatro, que anteriormente fue cine y que siempre formó parte de las instalaciones socio-culturales y recreativas que, a finales del XIX y durante el primer tercio del XX, conformaron el Ateneo Caracense, después llamado Ateneo Instructivo del Obrero. En la posguerra, la sala y el edificio anejo al Moderno fueron sede de Educación y Descanso –nominación que tuvo la acción de promoción cultural, deportiva y recreativa del sindicato vertical franquista- y, con el inicio de la democracia, pasaron a ser el Ateneo Municipal de Cultura, manteniéndose la sala como cine comercial un tiempo con el nombre que ya tenía de Moderno y, después, como espacio de proyecciones del Cine-Club Alcarreño, mientras que el edificio del Ateneo acogía a la Agrupación Fotográfica y su sala de exposiciones en la planta baja y, en las superiores, había unas salas polivalentes de exposiciones y conferencias, algún despacho del Patronato Municipal de Cultura, la cafetería y varias oficinas pequeñas que ocupaban asociaciones culturales de la ciudad, hasta que la Junta de Comunidades, propietaria del inmueble, decidió cerrar este edificio, tras concluir el convenio de cesión de uso al Ayuntamiento.

Visita al teatro modernoSin duda se trata de una buena noticia el hecho de que la ciudad recupere para su actividad cultural una sala de pequeño formato como es la del Moderno. La Junta cerró el Moderno hace ya dos años y medio como una más de las acciones de recorte que adoptó Cospedal, forzada ante el rojo intenso que presentaban los números regionales que le dejó Barreda, y, ahora, tras una inversión regional de reforma en el inmueble relativamente pequeña, que ni si quiera ha llegado a los 300.000 euros, el Ayuntamiento de Guadalajara lo va a reabrir ya mismo. Una decisión acertada y que aplaudo porque la ciudad tiene ya una demanda de programación cultural para actividades en sala lo suficientemente amplia y variada como para que puedan convivir, perfectamente, la oferta del Buero Vallejo y la del Moderno; es más, ambas salas se pueden y deben complementar, sumar sinergias, diversificar la programación y ampliar la oferta y, por ende, también los públicos objetivos.

A primera vista, la programación del Moderno que acaba de hacer pública el Ayuntamiento para el próximo trimestre me parece muy buena, variada en contenidos y con nombres propios de primera línea, sobre todo en el ámbito musical. Es un acierto indiscutible, porque prima la buena música, reabrir el Moderno con Ara Malikian, el virtuoso del violín libanés de origen armenio y nacionalidad española, en dúo con el compositor y guitarrista argentino, Fernando Egozkue; también es dar en el centro de la diana el incorporar a esa programación a un extraordinario intérprete del blues como es Boo Boo Davis, o al genio de la guitarra que es Leburn Maddox, acompañado de su banda, o a la singular Carmen París, que fusiona, como si del mismo palo se tratara, la jota y el flamenco con el jazz. El teatro, tanto  para adultos como infantil,  también tendrá un importante hueco en el redivivo Moderno. Y la danza y el circo y la poesía y… por supuesto, el cine, con una programación “a la carta” en la que se ofrecerán películas para todos los públicos, desde el familiar (Hook: el Capitán Garfio, 101 Dálmatas, etc.), al clásico (Encadenados, de Hitchock, entre otras) y, como no podía ser de otra manera, el cinéfilo, que tendrá su propio “día”, un martes cada mes, para disfrutar de grandes películas como El Extraño caso de Angélica, de Manoel de Oliveira, en V.O., Calcuta 71, de Mrinal Sen, también en V.O., o Tierra de Abundancia, de Win Wenders.

El hecho de que se hayan agotado en apenas unas horas las entradas para el concierto de Malikian y Egozkue, con el que se reabrirá el Moderno el día 3 de marzo, y que, según me consta, esté habiendo mucho interés del público por el resto de la programación, cuando se acaba de anunciar, confirman que se ha acertado con ella, un mérito que, especialmente, tiene dos nombres propios: el de la concejal-delegada de Cultura, Isabel Nogueroles, y el del director del Buero y ahora responsable también de la programación del Moderno, Julio Gómez Taracena. Al Alcalde, Antonio Román, es justo reconocerle el mérito de haber tomado la decisión de convenir -y “conveniar”- con la Junta la cesión del Moderno al Ayuntamiento para su reapertura y conseguir de ella una limitada, pero necesaria intervención de reforma. Y a la Asociación de Amigos del Moderno, heredera de la plataforma que se organizó en su día contra su cierre, cabe atribuirle el mérito de haber hecho el ruido callejero y mediático necesarios para que esta sala esté hoy abierta y no cerrada.

Termino reclamando que, al igual que se ha hecho con la sala del Moderno, el Ayuntamiento y la Junta lleguen a un acuerdo para que, tras la inversión de rehabilitación y reforma que sea necesaria por parte del gobierno regional, se reabra el viejo edificio anexo del Ateneo como centro de cultura activa de la ciudad, especialmente dedicado a la actividad del movimiento asociativo cultural, que actualmente es acogido en el Centro Cívico Municipal, el famoso “edificio negro”, un espacio inadecuado, infradotado y con múltiples inconvenientes para que en él se haga y gestione cultura. Ese “edificio”, aunque esté sorprendentemente catalogado y protegido en el vigente POUM de la ciudad, es un auténtico “pecado urbanístico” para el que hay que realizar un acto de contrición –o sea, echar una pensada sobre qué se hace con él, sin descartar su descatalogación y demolición o, al menos, revestirle de una “segunda piel”- que después conlleve algún tipo de penitencia, que en ningún caso debe ser condenar a las asociaciones a malvivir en él.

Gol de Román a pase de Eladio Freijo

Me gusta el proyecto de Ciudad del Fútbol que el actual equipo de gobierno del Ayuntamiento de Guadalajara ha presentado hace unos días, aunque tenga cierto tufillo preelectoral porque no podrá si quiera iniciarlo, sino que tendrá que ser el que salga de las urnas el próximo 24 de mayo el que lo ponga en marcha. Un equipo que podría estar liderado de nuevo por Antonio Román quien, el pasado viernes, terminó de deshojar la margarita sobre su repetición o no como candidato del PP a la alcaldía de la capital por cuarta vez, haciéndonos ver que en el último pétalo decía “sí”, pero reconociendo que había estado muy cerca de que dijera “no” porque su querencia hacia su familia y su vocación profesional médica son cada vez más fuertes, mientras que sus ya veinte años de ejercicio político lastran su ánimo para continuar en activo en él. El propio alcalde confesó –lo que es un hecho cargado de honestidad, aunque seguro que a muchos les ha parecido políticamente incorrecto- que va a repetir, cuando estaba más bien por no hacerlo, porque se lo ha pedido expresamente la presidenta de la Junta y del PP regional, quien le había transmitido que su concurso es necesario para que los populares tengan mayores opciones para mantener la alcaldía de la capital y su “tirón” también para reforzar las opciones de los populares, tanto en la Diputación como en la Junta. No se equivoca en este caso Cospedal, lo que ya no sé es si se equivocará Antonio porque, después de ese reconocer que estaba más bien por irse de la política que de quedarse, aunque renueve la alcaldía pasará a ser un “lame duck”, un “pato cojo”, como llaman en Estados Unidos a los presidentes cuando afrontan la última parte de su segundo mandato y ya no pueden volver a ser candidatos, lo que da lugar a que muchos de sus colaboradores comiencen a posicionarse para el futuro alejándose progresivamente de ellos, se olviden de favores y afectos pasados y dejen a su “jefe” trompicándose y, a veces, hasta dando tumbos, como les ocurre a los patos cuando cojean.

                 Decía que me gusta el proyecto de Ciudad del Fútbol presentado por Román hace unos días porque lo considero absolutamente necesario en una ciudad como Guadalajara que ya tiene un buen conjunto de instalaciones deportivas, tanto al aire libre como cubiertas, pero al que, a mi juicio, efectivamente le falta un gran complejo dedicado exclusivamente al fútbol porque las instalaciones de las que dispone a día de hoy del llamado, de manera eufemística pero cierta, “deporte rey”, son insuficientes y están dispersas. Algo que han corroborado unánimemente los presidentes de los clubs de futbol más representativos y activos de la ciudad, desde el del Depor, hasta los del Hogar Alcarreño -¡qué alegría me dio que se recuperara este histórico y querido club!-, el Dinamo Guadalajara y la Academia Albiceleste, que, es justo reconocerlo, están haciendo una labor encomiable, porque el fútbol de base y el “modesto”  son imprescindibles para que exista el de oropel de los Ronaldo, Messi y compañía y, por supuesto, también el mucho que hay entre uno y otro.

Aunque a algunos les parezca que la Ciudad del Futbol va a estar en el “más allá”, o sea, lejos, muy lejos, acotada por el río Henares y la Ronda Norte, el acierto de la elección del emplazamiento del proyecto, entre el Remate de Las Cañas y la Ampliación de Aguas Vivas, en unas grandes parcelas de suelo terciario de las que es titular el Ayuntamiento, me parece indiscutible, entre otras razones porque en el suelo urbano actual del que dispone la ciudad no hay otras de su tamaño y que cuenten con las posibilidades de tener las infraestructuras, los equipamientos, los servicios y los accesos necesarios para llevar a buen fin esta ciudad futbolera. Por otra parte, el hecho de que el proyecto se plantee en tres fases, me parece muy prudente y razonable, porque no es económicamente posible pasar del cero al infinito, ni aconsejable gastarse todo en “cintas”, como decía mi padre. También me parece bien que una de las fases del proyecto contemple, si el Deportivo asciende de nuevo a segunda, la posible construcción de un nuevo campo de fútbol que sustituya al viejo Pedro Escartín, con la capacidad, instalaciones, equipamientos y servicios adecuados a esa categoría, tipo al que tiene ahora el Numancia, en Soria. El ayuntamiento apunta a otra posible colaboración público-privada para construir esos “Pajaritos” a la alcarreña, como ya se ha hecho con el Centro Acuático. En todo caso, para el proyecto conjunto de la Ciudad del Fútbol, será sin duda necesario el apoyo económico de la Junta e, incluso, el del CSD –como ya ocurrió en la financiación de la obra del Palacio Multiusos– porque sería muy oneroso e, incluso, inviable para Guadalajara abordarla sólo con recursos propios municipales.

De este proyecto y de los muchos otros así como de las numerosas actividades que en el ámbito deportivo se vienen desarrollando en la ciudad en los últimos ocho años –reconocidos hace poco a nivel nacional por importantes galardones-, el alcalde, Antonio Román, es sin duda responsable, pero su auténtico impulsor y gestor es Eladio Freijo, el mejor concejal de Deportes que ha tenido esta ciudad y que es un extraordinario y ejemplar referente de compromiso, esfuerzo, dedicación y trabajo bien hecho desde el servicio público al deporte. Eladio es amigo mío, sí; casi un hermano, pero, como sentencia el aforismo que Antonio Machado enhebró de La Ilíada en su Juan de Mairena:“ la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero”.

 

 

 

Futuro, future, fitur

                Aunque “FITUR” es el acrónimo de la Feria Internacional de Turismo, de Madrid, que acaba de cerrar las puertas de su última edición, no tengo la menor duda que, cuando se buscó un nombre para esta gran feria mundial del turismo, hace ya 35 años de ello, quienes tuvieron esa responsabilidad pensaron que FITUR no sólo era un acrónimo identificativo, expresivo y sonoro, sino que, tanto en inglés como en castellano e, incluso, en francés, parecía querer aproximarse a la palabra “futuro”. Y es que, efectivamente, para muchos países, y entre ellos especialmente el nuestro, el futuro económico y social está muy ligado al desarrollo turístico pues, no en vano, el 12 por ciento del PIB español lo aporta este sector y más de 2.000.000 de personas trabajan directamente en él, cifra a la que hay que sumar los muchos miles de empleos diferidos que genera dado su gran impacto transversal en todo el sector servicios.

Si el futuro de España está ligado al turismo de manera señalada, su pasado reciente y su presente también lo han estado y están. El propio presidente del gobierno, Mariano Rajoy, aportó hace unos días un dato en el Foro Español Global del Turismo, que se celebró en vísperas y en el entorno de FITUR, que avala lo que antes señalaba: Los turistas extranjeros se gastaron en España en 2014 nada más y nada menos que 63.094 millones de euros, una cifra que ha coadyuvado, y mucho, a que en nuestro país haya crecido por primera vez el PIB de manera significativa (1,6 por ciento) el año pasado, después de casi seis años de recesión, o sea, de crisis económica y social, la peor desde que se superara la de principios de los años ochenta, que también se ensañó con el empleo. Como también subrayó Rajoy en el Foto antes citado, si ha habido un sector económico en España que en estos últimos años ha evitado que la importante crisis vivida, y que aún vivimos, literalmente nos llevara a cifras “griegas”, ese sin duda ha sido el turismo pues, lejos de desinflarse la cifra de turistas extranjeros con destino España, ésta se ha elevado hasta los casi 65 millones de visitantes que tuvimos en 2014, un record que ha superado el del año pasado, que ya había llevado el dato hasta 60,6 millones.

Depender tanto del turismo tiene sus riesgos, evidentemente, pero si nuestra gran industria es esa, si nuestros recursos en esa materia son extraordinarios y cada día se ponen más y mejor en valor, si nuestros productos y servicios turísticos son muy atractivos y competitivos en la relación calidad/precio, si nuestro nivel empresarial y nuestro esfuerzo inversor en ese ámbito son punteros a nivel mundial, si nuestra competencia profesional en el sector servicios es reconocida y reconocible, está claro que estamos ante una de las fortalezas de nuestra economía y debemos perseverar en ella. Lo que no debemos hacer es dormirnos en los laureles, porque la competencia directa como destino turístico de España –los países mediterráneos- puede ser muy dura en cuanto se estabilicen políticamente los países del Magreb y Oriente Medio, algo que parece muy difícil a corto plazo, pero que a medio y a largo habrá de llegar, incluso con la contribución solidaria y leal de nuestro propio país porque de la sinrazón y la barbarie no se puede, al menos, no se debe, sacar ningún partido y porque, como aconseja el sabio refranero, si ves a tu vecino que le pelan las barbas, la precaución invita a poner las tuyas en remojo. O a no dejarte barba.

Ya hemos visto que las cifras del turismo en España confirman un gran presente y apuntan hacia un buen futuro, caminando paralelas a la propia FITUR que, un año más, ha batido sus propios récords, ya muy estimables, pues se trata, junto con las de Berlín y Chicago, de una de las Ferias internacionales de turismo más importantes del mundo. Estos son los principales datos que nos ha dejado Fitur 2015:

–          Record total de visitantes: 225.000

–          Record de visitantes profesionales: 125.000 , originarios de más de 100 países

–          690 expositores directos

–          165 países representados

–          7262 periodistas acreditados, procedentes de 52 países

–          Impacto de ingresos inducidos para Madrid: 200 millones de euros

En lo que respecta a nuestra región y provincia, después de aquellos años de vino y rosas en los que que la Junta se gastaba en FITUR lo que podía y lo que no para parecer que los tenía muy grandes –los presupuestos, me refiero, no sean mal pensados, y, efectivamente, los de gastos lo eran, pero los de ingresos no se correspondían con ellos-, el coste total del stand de Castilla- la Mancha ha superado este año por poco los 300.000 euros –un 25 por ciento menos que lo que costó en 2014-, cuando en los últimos años de los gobiernos socialistas se llegó a superar en alguna edición el 1.000.000 de euros de coste. Aunque la promoción turística siempre es inversión, cuando ésta es desproporcionada, la parte superflua es mero gasto suntuario, perfectamente prescindible; por el contrario, no gastarse lo que se debe en promoción turística, es no invertir lo necesario en ella. Lo digo más claro: Ni era razonable el dispendio barredil, ni es plausible tanta austeridad cospedaliana, sobre todo porque no se corresponde que se haya reducido en un 25 por ciento el coste de la presencia de la región en FITUR, con el mensaje de que “ya ha pasado lo peor de la crisis y vamos a más y a mejor”, que nos tratan de vender, día sí, día también, máxime cuando esta región tiene una potencialidad turística muy importante, al tiempo que una necesidad de aprovecharla imperiosa porque no sólo de queso y vino viven los hombres y las mujeres de Castilla-La Mancha.

Termino diciendo que me parece muy bien fomentar el turismo de eventos y efemérides anuales y que es bueno promocionar para 2015 el IV Centenario de la segunda parte de El Quijote –aunque el propio Cervantes advirtió que “nunca segundas partes fueron buenas”- y el V Centenario del nacimiento de San Teresa de Jesús –algo que vendrá estupendamente a los cuatro lugares teresianos de la región: Pastrana, Malagón, Villanueva de la Jara y Toledo-, como fue, sin duda, todo un éxito –por supuesto y sobre todo, para Toledo- la conmemoración en 2014 del “Año Greco”; ahora bien, o le damos un poco más al magín -aunque no hace falta llegar a lo que le dio don Quijote- para desarrollar el turismo de verdad en toda la región, al menos en la que sea susceptible de ello por sus recursos, o vamos a tener que seguir viviendo de las cifras que aporta Toledo –Sigüenza le sigue como segundo destino en la región, pero a mucha distancia- y viendo pasar por nuestras carreteras, pero sólo parando a repostar gasolina y poco más, a gran parte de esos más de 60 millones de turistas que vienen a España cada año. E, incluso, a los madrileños cuando salen en diáspora, camino de otros lugares de España

Hablando de turismo de eventos y efemérides, Guadalajara, capital y provincia, tienen en 2016 el reto de saber conmemorar y aprovechar, tanto en el ámbito cultural como en el turístico, la circunstancia de que se cumpla en ese año el I Centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo y de Camilo José Cela, dos de los más importantes literatos españoles del siglo XX y ambos muy vinculados a Guadalajara; el primero, por nación y vocación y, el segundo, por adopción, pero también vocación, por utilizar una expresión típicamente celiana.

Y si en 2015 empiezan, de verdad y de una vez por todas, las obras del Parador de Molina, aunque sea más pequeño del inicialmente proyectado –algo que me contraría, pero que comprendo-, prometo no criticar el acto de colocación de la primera piedra, si se garantiza que se coloque también la última.

De Locomotoro al colesterol catódico

Confieso que pasé mucho tiempo de mi infancia e, incluso, de mi adolescencia delante del televisor porque TVE había comenzado sus emisiones regulares apenas cinco años y un día antes de nacer yo, por lo que la tele y un servidor casi pertenecemos a la misma generación y crecimos juntos. No es que fuera un niño especialmente hogareño y retraído, bien al contrario, me encantaba estar y jugar fuera de casa, especialmente en aquellos años sesenta en que las calles de Guadalajara eran aún más de las personas que de los coches, pero en cuanto tenía oportunidad me ponía delante de nuestro televisor en blanco y negro, marca Telefunken, y no parpadeaba para no perderme un segundo de lo que echaban por la tele, como decía como recurrente latiguillo, no hace mucho, un comentarista de la Fórmula 1, minutos antes de que Fernando Alonso y cía. comenzaran a pisar el acelerador de sus coches en cada Gran Premio.

Aunque ahora, con la TDT, las parabólicas y las televisiones de pago las opciones de sintonización de canales y de programas son casi infinitas, en mis primeros años de vida y en los de la televisión no había más opciones que ver en España que, por supuesto, la española, y además emitiendo en un único canal, en VHF, hasta que en 1966 comenzó a emitir un segundo canal, en UHF. La VHF, o sea, el primer canal –lo que ahora es “La Uno”-, se pudo ver relativamente pronto en casi toda España, sobre todo en las zonas urbanas, gracias a los grandes postes repetidores que se instalaron en lugares estratégicos, como por ejemplo en Trijueque y en Maranchón, por no salir de la provincia. En cambio, la UHF –que ahora es “La Dos”, la de los documentales de animales que todo el mundo dice ver pero que casi nadie ve y la de “Saber y ganar”, ese gran y longevo programa-concurso cultural que presenta Jordi Hurtado, el hombre que, como Fausto y Dorian Gray, parece haber pactado con el diablo para no envejecer- tardó muchos años en poder verse en todo el territorio nacional, exactamente hasta principios de los años 80 en que, con motivo de la celebración en España del Mundial de Fútbol de 1982, el del “Naranjito”, se instalaron repetidores y micro-repetidores masivamente –sólo en Guadalajara, la Diputación instaló más de un centenar en otros tantos pueblos-, para que pudieran verse los partidos de esta competición que se retransmitieron a través de la segunda cadena. Aquella fuerte inversión constituyó luego todo un fiasco pues España fue eliminada muy pronto y el personal, decepcionado, pasó casi olímpicamente del campeonato, que terminó ganando la Italia de Dino Zoff y Paolo Rossi con su aburrido pero efectivo “catenaccio”.

Mis primeros recuerdos de la televisión están ligados a las reparadoras y bien ganadas meriendas que hacía al volver del colegio, a las seis de la tarde –me gustaba mucho el pan tostado con mantequilla y azúcar, aunque no le hacía ascos a un bocadillo de cualquier tipo de embutido, especialmente de salchichón suave, tipo Olot-, en las que entre bocado y bocado me encantaba ver a Los Chiripitifláuticos, aquellos entrañables y divertidos personajes de cuyos nombres aún me acuerdo de carrerilla: El Capitán Tan, Valentina, Locomotoro y el Tío Aquiles. Tampoco parpadeaba viendo Rin-Tin-Tin, la mítica serie de aquél precioso e inteligente perro pastor alemán que acompañaba al cabo Rusty en sus aventuras en el Oeste americano, un espacio y un tiempo muy televisivos, por cierto, y que tenía un extraordinario poder de convocatoria cada vez que se proyectaba una serie –por ejemplo, Bonanza– o una película ambientada en él. Alguna vez, antes de que salieran los famosos “telerines” cantado su mítica cancioncilla/consejo de “Vamos a la cama que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar”, permanecía en el cuarto de estar, donde estaba la tele en mi casa, más haciendo que estudiaba que estudiando, y echaba un vistazo a las series dramáticas que se emitían a diario antes del telediario –mi padre le llamaba “el parte”-, de las que recuerdo títulos como “El Conde de Montecristo” o “El Clavo”, producciones muy limitadas de medios comparadas con las actuales, pero siempre ofreciendo unas extraordinarias interpretaciones dramáticas por parte de actores de la talla de Pepe Martín, Pablo Sanz, Jesús Puente, José Bódalo, Lola Herrera, Ana María Vidal o Luisa Sala, entre otros. Cuando mis padres me  perdonaban “el rombo”  que se insertaba en la esquina superior derecha de la pantalla e indicaba que la obra no era “apta” para menores de 14 años –los dos rombos para los mayores de 18 me los perdonaron muy pocas veces-, a pesar de ser todavía niño me gustaba mucho ver el teatro en aquél, al menos para mí, magnífico programa que fue Estudio 1. Gracias a él conocí las mejores obras de la más escogida nómina de autores dramáticos españoles de todos los tiempos, aunque yo tenía especial preferencia por las de Buero Vallejo, por ser familiar y paisano. Antes que en el teatro, vi obras de Buero en la tele como “Hoy es fiesta”, “El concierto de San Ovidio” o “En la ardiente oscuridad”, y recuerdo aún con admiración las excelentes interpretaciones de los personajes de ciego que hacía José María Rodero en estas dos últimas obras.

Según se fue quedando atrás mi niñez y después la adolescencia, al tiempo que la tele también iba creciendo –en unos casos madurando y en otros despitándose-, me fui alejando de ella porque las responsabilidades y el tiempo que debía dedicar a los estudios iban siendo cada vez mayores y, lo que quedaba libre, no quería  regalárselo a las 625 líneas, sino que me lo dejaba casi todo enterito para mis amigos y, por supuesto, para mis primeros amores que, como es fácilmente imaginable, no siempre fueron correspondidos. De estar muy unido de niño a la tele pasé a despegarme cada vez más de ella de joven; incluso, a cuestionarla y hasta criticarla ácidamente, asumiendo casi como propia la letra de aquella canción-protesta de Ángel Parra que en dos de sus estrofas decía:

Con la tele me dan ganas

de comprar rifles y bombas,

de asesinar a un anciano

y nadar en Coca-Cola.

 

Qué apasionante es la tele

con sus videos de amor,

prostitutas que se salvan

al casar con un señor,

treinta años mayor que ellas

y millonario el bribón.

                Pasado el sarampión de la juventud, tanto mía como de la tele, el tiempo nos volvió a reencontrar casi a la fuerza, aunque no a reconciliar y mucho menos a emparejar, porque a mi edad ya no estoy dispuesto a entregarme con pasión a la pequeña pantalla y ella, la verdad, es que pone muy poco de su parte para hacerse realmente atractiva pues la mayor parte de la programación es o se acerca a la telebasura, las series –salvo honrosas excepciones- se hacen como churros y, por tanto, son puro colesterol catódico, o pagas o no ves deporte del bueno, las tertulias políticas ya hartan y la mayor parte de las películas están más vistas que el TBO, la revista española de historietas que dio nombre a los tebeos. O sea que, o nos tapamos la nariz y tragamos con lo que nos echan en la tele, o no nos queda otra opción que ver documentales en La Dos –o, al menos, decir que los vemos- o en los canales temáticos. Bueno, sí tenemos otra opción: apagarla.

 

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